Project Gutenberg's Historia de Venezuela, t. I, by Pedro de Aguado

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Title: Historia de Venezuela, t. I

Author: Pedro de Aguado

Contributor: Jerˇnimo BÚcker

Release Date: June 8, 2012 [EBook #39947]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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imagen de la cubierta del libro

Nota del transcriptor: En esta ediciˇn se han mantenido las convenciones ortogrßficas del original, incluyendo las variadas normas de acentuaciˇn presentes en el texto.

PUBLICACIONES DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA


HISTORIA

DE
VENEZUELA

POR

FRAY PEDRO DE AGUADO

CON PRËLOGO, NOTAS Y AP╔NDICES

POR

J E R Ë N I M O   B ╔ C K E R

Individuo de n˙mero de la Real Academia de la Historia.

TOMO I


MADRID
ESTABLECIMIENTO TIPOGR┴FICO DE JAIME RAT╔S
Costanilla de San Pedro, n˙mero 6.
1918

AL ═NDICE

PRËLOGO

Publicada en dos vol˙menes la primera parte del manuscrito del Padre Pedro de Aguado, referente ß la conquista y poblaciˇn de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada, estima la Real Academia de la Historia que, perseverando en su propˇsito de sacar del olvido en que inmerecidamente se encuentra uno de los mßs autorizados historiadores primitivos de Indias, debe dar ß la imprenta la segunda parte de dicho manuscrito, consagrada por el autor al descubrimiento y fundaciˇn de la Gobernaciˇn y Provincia de Venezuela.

Al hacerlo, la Real Academia de la Historia cree realizar una obra de justicia, reivindicando para el Padre Aguado la gloria de haber sido la fuente, por decirlo asÝ, ß que hubieron de recurrir todos los historiadores posteriores de Venezuela para trazar el cuadro, bien triste, por cierto, de los primeros pasos dados en el camino de la civilizaciˇn por aquella extensa, rica y variadÝsima comarca.

Oviedo y Ba˝os, al que por algunos se ha considerado, con notoria parcialidad, como el primero que diˇ ß conocer de un modo detallado los sucesos que, referentes ß Venezuela, habÝa apuntado en tÚrminos muy generales Antonio de Herrera en sus DÚcadas de Indias, se sirviˇ principalmente de las Noticias histˇricas de la conquista de Tierra Firme del Padre Pedro Simˇn; pero como ya se hizo notar tratando de la Historia de Santa Marta, el Padre Simˇn, que no pudo ser testigo presencial de la mayor parte de los sucesos que narra, confesˇ honradamente que habÝa utilizado mucho el manuscrito del Padre Aguado, y comparando las obras de ambos franciscanos, se observa que no es exagerada la confesiˇn de aquÚl, sino peque˝o tributo rendido ß la memoria del docto provincial de la de Santa Fe. De modo que al seguir el mÚtodo y orden y utilizar los informes de fray Pedro Simˇn, no hizo Oviedo y Ba˝os otra cosa que continuar por el camino que dejˇ trazado el Padre Aguado.

Pero como fray Pedro Simˇn, si en unas partes copiˇ al Padre Aguado, en otras se limitˇ ß extractar sus relatos, y como Oviedo y Ba˝os, aunque siguiˇ ß aquÚl, prescindiˇ de no poco de lo consignado en Noticias historiales, eliminando, seg˙n hizo notar el Sr. Fernßndez Duro, lo referente ß los descubrimientos y conquistas por el Orinoco y el Meta, ß los territorios de Paria, Cumanß, Guayana, isla de la Trinidad, Cubagua y Cabo de la Vela, asÝ como sucesos importantes ocurridos en la laguna de Maracaibo, resulta la obra del historiador caraque˝o mucho menos completa que la del Padre Aguado. Estas deficiencias se acent˙an en lo relativo al estado del paÝs, condiciˇn de los naturales y usos y costumbres de los indios al verificarse la conquista, y en todo lo referente ß la descripciˇn del terreno.

No es esto desconocer el mÚrito indudable de la labor realizada por Oviedo y Ba˝os, sino sencillamente restablecer con imparcialidad la realidad de los hechos y dar ß cada uno lo suyo. Escribiendo dos siglos despuÚs que el Padre Aguado y siglo y medio mßs tarde que el Padre Simˇn, Oviedo y Ba˝os pudo utilizar elementos de informaciˇn con los cuales no pudieron contar aquÚllos, y ampliar y completar su relato; pero en el fondo, en lo esencial de cuanto se refiere ß los orÝgenes de la Gobernaciˇn de Venezuela, principio de la conquista y colonizaciˇn, aprovechˇ indirectamente, por intermedio del Padre Simˇn, el trabajo de fray Pedro de Aguado.

Es, pues, este docto franciscano el primero, cronolˇgicamente, de los historiadores de la Gobernaciˇn de Venezuela, como es el primero de los historiadores de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada; y su relato, que en todo lo que Úl pudo abarcar resulta el mßs detallado y completo, tiene una autoridad de que carecen los demßs: la autoridad de haber sido el Padre Aguado testigo presencial de muchos de los sucesos que narra, y de haber recogido las noticias de otros, de labios de los que fueron actores ˇ espectadores de ellos; por lo cual, en m˙ltiples ocasiones consigna opuestas versiones acerca de un mismo hecho, dando con ello una prueba de imparcialidad.

Si esto no fuese bastante para justificar el que la Real Academia de la Historia desee dar ß conocer Ýntegramente el manuscrito del Padre Aguado, otras consideraciones de verdadero peso hacen indispensable la publicaciˇn de la Historia del descubrimiento y fundaciˇn de la Gobernaciˇn y Provincia de Venezuela.

Es la primera la de que hubo tal enlace entre la conquista y colonizaciˇn del Nuevo Reino de Granada y la conquista y colonizaciˇn de Venezuela, que muchas veces se confundieron, por lo cual la Historia de las primeras se completa en la Historia de las otras. En muchos a˝os no hubo verdaderos lÝmites entre una y otra Gobernaciˇn; ni se fijaron oficialmente, ni cuando esto se hizo pasˇ de ser una demarcaciˇn vaga, sin realidad ni eficacia, por efecto de no conocerse el terreno. Los lÝmites fueron surgiendo poco ß poco, por virtud de m˙ltiples disposiciones; pero no existiendo en la Úpoca de la conquista, no puede extra˝ar que, frecuentemente, los que salÝan de Santa Marta llegasen ß territorio de Venezuela, y que los que salÝan de Coro penetrasen en lo que correspondÝa al Nuevo Reino. Ademßs, unos y otros persiguieron durante mucho tiempo aquella seductora fßbula de El Dorado, que tanta sangre hizo derramar y tantas vidas costˇ, y esta quimera contribuyˇ tambiÚn ß confundir ambas empresas. De aquÝ que, para conocer por completo la Historia de la conquista y colonizaciˇn del Nuevo Reino de Granada, sea indispensable conocer tambiÚn la Historia de la conquista y colonizaciˇn de Venezuela, y que no sea posible darse cuenta exacta de Ústas sin estudiar al propio tiempo aquÚllas. AsÝ debiˇ comprenderlo el Padre Aguado, y por ello, sin duda, presenta en su manuscrito la Historia de Venezuela como la segunda parte de la Historia de Santa Marta y el Nuevo Reino, y claro es que no publicando aquÚlla resultaba incompleta la publicaciˇn de Ústa.

Ademßs, y esta es la otra consideraciˇn ß que antes se aludÝa, el manuscrito de fray Pedro de Aguado ha sido publicado en AmÚrica de un modo incompleto y con numerosos errores. De la Historia de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada se publicaron en Santa Fe de Bogotß, el a˝o 1906, los nueve primeros libros de los diez y seis de que consta; pero hecha la publicaciˇn por una copia indudablemente muy imperfecta, saliˇ aquÚlla con tantas omisiones y con tantas erratas, que no es posible formar por esa ediciˇn juicio exacto de la labor del docto franciscano. La segunda parte ha sido publicada en 1915 en Caracas, por disposiciˇn del Gobierno del General Juan Vicente Gˇmez, bajo la inspecciˇn de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela. La copia del manuscrito que sirviˇ para esta ediciˇn fue hecha en Madrid por el individuo del Cuerpo facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueˇlogos D. Rafael AndrÚs y Alonso, y era, indudablemente, mucho mejor que aquella otra; pero se resiente de no haberse fijado bien en el sentido de los pßrrafos para la puntuaciˇn, por lo cual, siendo Ústa un tanto caprichosa, muchos perÝodos resultan ininteligibles; y esto, unido ß que la correcciˇn de las pruebas no debiˇ hacerse con el esmero debido, da por resultado que la ediciˇn sea sumamente deficiente. La memoria del Padre Aguado y la exactitud histˇrica demandaban de consuno que se hiciese una reproducciˇn exacta y fiel del manuscrito del docto franciscano; y esto es lo que se ha propuesto la Real Academia de la Historia.

En esta ediciˇn se ha respetado escrupulosamente el original, no tratando de corregir el estilo ni de enmendar errores del texto; pero se˝alßndolos y rectificßndolos por medio de notas cuanto se ha creÝdo indispensable para la mejor inteligencia de aquÚl. Ademßs, como esta publicaciˇn no responde ß un interÚs exclusivamente filolˇgico, sino ß un propˇsito esencialmente de cultura histˇrica, al final de los capÝtulos que lo exigen se han consignado ampliaciones y comentarios ß los asertos del Padre Aguado, utilizando para ello con preferencia documentos de la Úpoca de la conquista y colonizaciˇn, unos inÚditos y otros pocos conocidos.

Esa Úpoca entra˝a en Venezuela grandes ense˝anzas, lo cual aumenta el valor y la utilidad de la obra de fray Pedro Aguado, y en ella deben fijarse muy especialmente cuantos censuran la labor colonial de Espa˝a.

Durante diez y ocho a˝os gobernaron en Venezuela los alemanes. Primero, Ambrosio Alfinger; luego, Jorge de Spira y Federmann; despuÚs, Felipe Huten, y, por ˙ltimo, Enrique Remboldt. En la historia de estos gobernadores—si es que merecen este nombre, porque, en realidad, no fueron mßs que unos aventureros de escasos alientos y de mediana fortuna—no puede registrarse ninguna acciˇn verdaderamente grande, ninguna acciˇn que recuerde siquiera el arrojo incomparable, la temeridad, rayana en la locura, de CortÚs, de Pizarro, de XimÚnez de Quesada, y de tantos otros espa˝oles que lograron inmortalizar sus nombres. En cambio, ícußnta inhumanidad, cußntos crÝmenes, cußnta desolaciˇn y cußnta miseria se˝alaron su paso por el paÝs! Acaso en ninguna otra parte sufrieron tanto los indios, y acaso en ninguna se derramˇ, oscuramente, sin gloria y sin provecho, tanta sangre espa˝ola; y, sin embargo, puede decirse, sin incurrir en exageraciˇn, que la colonizaciˇn de Venezuela no comenzˇ en realidad hasta que en 1546 llegˇ ß Coro por Gobernador el licenciado Juan PÚrez de Tolosa, cuya labor, desgraciadamente interrumpida bien pronto por la muerte, se continuˇ bajo los gobiernos del licenciado Villacinda y de Gutierre de la Pe˝a. Mßs a˙n: durante la administraciˇn de los alemanes ni siquiera se logrˇ realizar de un modo efectivo la conquista, pues Ústa la llevaron ß cabo luego capitanes espa˝oles, como Diego GarcÝa de Paredes, hijo del Sansˇn de Extremadura, el mestizo Francisco Fajardo, Juan RodrÝguez Sßnchez, Julißn de Mendoza, Cristˇbal Cobos y aquel Diego de Losada del que con razˇn se ha dicho que fuÚ uno de los capitanes mßs ilustres que hubo en AmÚrica en el siglo XVI.

Para todo el que estudie con ßnimo desapasionado Ú imparcial la conquista y colonizaciˇn de Venezuela durante el perÝodo de los gobernadores extranjeros, resulta evidente que la labor de los alemanes adoleciˇ de los mismos defectos, cuando menos, que la de los espa˝oles, pero que, en cambio, careciˇ de la grandeza que hace de la de estos ˙ltimos una verdadera epopeya. Es decir, que lo que hubo de censurable en la acciˇn de Espa˝a en las Indias, no fuÚ propio y peculiar de nuestras ideas y de nuestro carßcter, porque en los mismos errores incurrieron los alemanes, y en los mismos habrÝan incurrido, seguramente—y lo sucedido en otros paÝses lo demuestra—hombres de diversa nacionalidad; mientras que la grandeza Úpica de la conquista de MÚjico, del Per˙, del Nuevo Reino de Granada, etc., esa es nota especial, peculiarÝsima, de Espa˝a; nota por nadie superada en empresas semejantes, y aun cabe decir que por nadie igualada.

Semejantes ense˝anzas importa mucho que sean divulgadas; y para conseguirlo hace falta que se estudie en sus detalles la conquista y colonizaciˇn de Venezuela, especialmente en el perÝodo en que esta obra fuÚ dirigida por los alemanes.

Por todo ello entiende la Real Academia de la Historia que la publicaciˇn de la segunda parte del manuscrito de fray Pedro de Aguado responde ß una triple finalidad: es un homenaje debido en justicia ß la memoria del docto franciscano; facilita y completa el conocimiento de la Historia de la conquista y colonizaciˇn del Nuevo Reino de Granada, tan Ýntimamente enlazada con la de Venezuela, y entra˝a una gran lecciˇn para los apasionados detractores de la obra colonial de Espa˝a. No hace falta mßs para justificar el acuerdo de la docta Corporaciˇn.

JERËNIMO B╔CKER.

SEGUNDA PARTE

de la istoria que conpuso fray Pedro de Aguado, de la horden
de San Francisco, de la obsservanzia, ministro prouincial
de la prouincia Ssancta Fee, en el nuevo Reyno de
Granada, Indias del mar Ošeano. En el cual se trata el descubrimiento
y fundacion de la gouernacion y provincia de Uenencuela,
con el descubrimiento de la isla Trenidad, y fundazion
de la ciudad de Cartagena y su gouernacion, en
Tierra Firme; con el alšamiento y tirania de Lope
de Aguirre, traydor, hasta que fue muerto
en la gouernacion de Uenencuela por los
del campo del Rrey. Cventase todo
el descursso del general Pedro
de Orssua, que fue muerto
por este traidor Aguirre
yendo en busca
de la tierra
que llaman
Dorado.

 

con licencia y privilegio real
de Castilla y de las Indias.

EL RREY

Por quanto vos, fray Pedro de Aguado, frayle menor de la observancia de la horden de San Franšisco, nos abeis hecho relašion que abeys conpuesto vn libro entitulado el descubrimiento, pašificašion y poblacion de las provincias de Santa Marta y Nuebo Rreyno de Granada, de las nuestras Indias del mar Ošeano, dividido en dos partes; obra de mucha curiosidad y que en trazella[1] abiades pasado mucho trabajo, suplicandonos os mandasemos dar pribilegio por algun tienpo para que ninguna persona si no fueses vos o quien tuviese vuestro poder, no lo pudiesen ynprimir ni vender en las nuestras Indias, o como la nuestra merced fuese; y abiendose visto por los del nuestro Consejo de ellas, y el dicho libro[2], atento a lo susodicho lo abemos tenido por bien; por ende, por la presente damos licenšia y facultad a bos, el dicho fray Pedro de Aguado, para que por tienpo de diez a˝os primeros siguientes que corran y se cuenten desde el dia de la data desta nuestra šedula en adelante, solamente vos o quien vuestro poder obiere y no otra persona alguna, podays llevar el dicho libro a las dichas nuestras Indias, yslas y Tierra firme del mar Ošeano, e ynprimille y vendelle en ellas; y mandamos que en ello a bos o a quien[3] dicho vuestro poder obiere, no se os ponga ynpedimento alguno; y que durante el dicho tienpo de los dichos diez a˝os, ninguna persona si no fueres vos el dicho fray Pedro de Aguado y quien tuviese vuestro poder, no pueda ynprimir ni vender en las dichas nuestras Indias ni en parte alguna de ellas el dicho libro, so pena de perdimiento de los que ynprimieren o bendieren y de las ynprentas, moldes y otros aparejos con que los ynprimieren, y demas de ello šinquenta mill marabedis por cada vez a cada vno que lo contrario hiziere, la mitad para nuestra Camara y fisco y la otra mitad para vos el dicho fray Pedro de Aguado; y mandamos a los nuestros Visorreyes, Presidentes y Oydores de las nuestras Abdienšias rreales de las dichas nuestras Indias, yslas y Tierra firme del mar Ošeano y a qualesquier nuestros Governadores de ellas que guarden y cumplan y hagan guardar y cumplir esta nuestra šedula y lo en ella contenido, y contra su tenor y forma no bayan ni pasen ni consientan yr ni pasar en manera alguna, y executen y hagan executar la dicha pena en los que contra lo susodicho fueren ˇ pasaren. Fecha en Lisboa, a tres de Setiembre de mil y quinientos y ochenta y vn a˝os.

YO EL RREY.

EL RREY

Por quanto por parte de vos, fray Pedro de Aguado, de la horden de San Francisco, de la rregular observanšia, nos a sido fecha rrelašion[4] que vos abiades conpuesto vn libro yntitulado Primera y segunda parte del descubrimiento, pašificašion y poblašion del Nuebo Rreyno de Granada de las Indias, el qual era muy vtil y provechoso; y atento al trabaxo que en le hazer abiades pasado, nos suplicastes os mandasemos dar lišenšia para lo poder ynprimir, y prebiliego por tienpo de diez a˝os, o como la nuestra merced fuese; lo qual visto por los de nuestro Consejo y como por su mandado se hizieron las diligencias que la prematica por nos nuebamente hecha sobre la ynpresion de los libros dispone, y por os hazer bien y meršed fue acordado que deviamos mandar dar esta nuestra šedula para vos en la dicha rrazon, y nos tubimoslo por bien; y por la presente os damos lišenšia y facultad para que por tienpo de diez a˝os primeros siguientes, que corran y se cuenten desde el dia de la fecha desta nuestra šedula, vos o la persona que vuestro poder tuviere, y no otra persona alguna, podays ynprimir y bender el dicho libro que de suso se haze menšion, y por la presente damos lišenšia y facultad a quarquier ynpresor destos nuestros Rreinos que vos nonbraredes para que por esta bez lo pueda ynprimir, con que despues de ynpreso, antes que se venda lo traygays al nuestro Consejo, juntamente con el original que en el se vio, que ba rrubricado y firmado al cabo de Pedro ăapata del Marmol, nuestro secretario de Camara, de los que en el nuestro Consejo rresiden, para que se corrija con el y se os tase el prešio que por cada bolumen obieredes de aber; y mandamos que durante el dicho tienpo persona ninguna, sin vuestra lišenšia, no lo pueda ynprimir ni vender, so pena que el que lo ynprimiere o bendiere aya perdido y pierda todos y qualesquier libros y moldes y aparejos que del tuviere, y mas yncurra en pena de šinquenta mil maravedis por cada vez que lo contrario hiziere, la qual dicha pena sea la teršia parte para el juez que lo sentenšiare y la otra teršia parte para la persona que lo denunšiare y la otra teršia parte para nuestra Camara; y mandamos a los de nuestro Consejo, Presidente y Oydores de las nuestras Avdienšias, Alcaldes, alguaziles de la nuestra Casa-Corte, y Chancillerias, y a todos los Coregidores, Asistentes, Governadores, Alcaldes mayores y hordinarios y otros Juezes y Justišias qualesquier de todas las šivdades, villas y lugares de los nuestros Rreynos y Se˝orios, ansi a los que agora son como a los que seran de aqui adelante, que vos guarden y cumplan esta nuestra ăedula y meršed que ansi vos hazemos, y contra el tenor y forma de ella ni de lo en ella contenido, vos no bayan ni pasen ni consientan yr ni pasar por ninguno, so pena de la nuestra merced y de šien mil maravedis para nuestra Camara; y fecha en Lisboa a seys dias del mes de Jullio de mil y quinientos y ochenta y dos a˝os.

YO EL RREY.

PROLOGO AL LETOR

No deven ser olbidados por silenšio los hechos y obras tan eroicas de nuestros naturales espa˝oles, en espešial aquellos que para honrra y gloria de Dios sean hechos, y como quiera que por la mayor parte sean los honbres de flaca y fragil memoria, prouee nuestro Dios, con su grande sabiduria, a mober los corašones de algunos para que escriviendo las tales obras y haziendo libros e historias, sean por esta manera rreduzidos a la memoria, a lo qual con fašilidad son mobidos por el gusto y contento que dello rrešiben, por la memoria que dellos queda en los libros que conponen de obras virtuosas y notables hechos pasados; por que como dize Balerio, no ay humildad en el mundo, por grande que sea, que no sea tocada de dulšura y contento, y porque la memoria de los hechos y haza˝as pasadas es vn exenplo para consultar las verdaderas[5].

Tocado algun tanto del dicho dulšor, me puse a rrecupilar esta segunda parte de mi Historia, en la qual se tratan y escriven los muchos trabaxos, hanbres y muertes que nuestros espa˝oles pasaron en los descubrimientos de parte del nvebo mundo de Indias, donde no solo mostraron sus ynbenšibles esfueršos y fuertes animos espa˝oles en hanbres, desnudez, navfragios y calamidades que pasaron, mas tanbien en gerras y batallas que con ynnumerables numeros de gentes tubieron, siendo con grande pujanza acometidos con grandes victorias dellos salieron con el fabor de aquel ynmenso Dios por cuyo amor deseando la conversion de aquellas gentes tan barbaras y avmento de nuestra Santa Fe catolica estos trabaxos tomaron[6].

Tratase del primer descubrimiento de Venenšuela y su primer fundacion, con todo lo en ella subšedido hasta la muerte del traydor Lope de Aguirre, que en la šivdad de Barquišimeto fue muerto y desbaratado[7]. Asi mesmo se trata el descubrimiento de la ysla Trinidad, con todo lo en ella subšedido al capitan Antonio Sede˝o, y la fundašion de la governašion y šivdad de Cartagena, puesta y asentada en la costa del mar Oceano, en Tierra Firme, con el discurso del governador Pedro de Orsua, hasta que fue muerto por Lope de Aguirre y Don Hernando de Guzman en el rrio Mara˝on; en el qual discurso se veran grandes crueldades, muertes y rrobos que estos hizieron, hasta que fueron desbaratados en la governašion de Benenšuela; a todo lo qual me a mobido y conbidado las rrazones y cavsas que en mi prologo de la primera parte tengo dadas, donde se podran ver.

Y asi del tienpo que en aquel trabaxo y en este pase, que algunos podra parešer no tan dešente a mi estado y profesion como lo fuera si en otras Historias mas espirituales me ocupara, quedare escusado si con corašones sinšeros y desapasionados se mira, pues esto lo abia de hazer alguno, y en ello abia mucho descuydo, a cuya cavsa quedara muy presto en oscuridad de olbido, y fuera casi ynposible aberse la claridad tan verdadera como en este tiempo yo he abido con tanto trabaxo quanto por lo en la misma Istoria contenido podra ser visto y conocido.

LIBRO PRIMERO

EN EL LIBRO PRIMERO SE QUENTA Y DA NOTIăIA DEL PRINăIPIO Y ORIGEN QUE[8] ESPAĐOLES TUBIERON EN LA GOVERNAăION DE BENENăUELA, Y QUAL FUE LA PRIMERA ăIVDAD DESPAĐOLES QUE EN ELLA OBO, Y QUIEN LA FUNDO Y DE QUE SUERTE, Y COMO LOS BEZARES OBIERON AQUELLA GOBERNAăION DEL ENPERADOR, Y QUIEN FUE EL PRIMER GOVERNADOR QUE A ELLA ENBIARON, Y COMO ESTE SU PRIMER GOBERNADOR SE PUSO A HAZER NVEBOS DESCUBRIMIENTOS, Y LA MALA FORTUNA QUE EN ELLOS OBO; Y DE COMO FUE MUERTO EN LA JORNADA O DESCUBRIMIENTO QUE HIZO A LAS PROVINăIAS, DONDE ESTA POBLADA PANPLONA. TRATASE ASI MESMO DE LA LAGUNA DE MARACAYBO Y GENTES QUE EN ELLA ABITAN, Y DE VN PUEBLO DESPAĐOLES QUE ALLI QUEDO FUNDADO. DIZESE EN EL LA PERDIDA DE VN CAPITAN GASCUĐA CON SESENTA MIL PESOS, Y DE VN ESPAĐOL QUE ESCAPANDO DE LOS DE GASCUĐA BIVIO ENTRE YNDIOS ăIERTO TIEMPO HASTA QUE SALIO DE ENTRE ELLOS.

CAPITULO PRIMERO

En el qual se escribe el prinšipio que tubo la governašion de Benenšuela, y quales fueron los primeros espa˝oles que la prinšipiaron.

Del descubrimiento y primera poblazon de la gobernašion de Benenšuela no e hallado la claridad que quisiera y era justo para que la rrelašion y notišia que desta governašion escrivo fuera entera y mas a gusto de los lectores, porque entiendo que a nuestros sucesores e ystoriadores que en los siglos venideros nos subšedieren, no dexara de serles desgustoso este defecto. Mas podran creer que no es culpa de mi parte, porque šiertamente e puesto la diligencia a mi posible para saberlo muy de rrayz, y solo e hallado que en el a˝o de mil y quatrošientos y nobenta y ocho, en el tercero viaje que Don Cristoval Colon hizo a las Indias, quando enbocando por las bocas del Drago, que entre la ysla de la Trinidad y Tierra Firme se hazen, vino a dar a Cumana y a la isla Cubagua, donde hallo las pesquerias de las perlas, y costeando toda aquella costa hazia el Poniente descubrio hasta el cabo de la Vela, donde asi mesmo abia pesqueria de perlas; en esta navegašion y descubrimiento entro toda la costa de Venenšuela, que es desde el puerto y provincia de Caracas hasta la laguna de Maracaybo.

Despues desta primer vista no e hallado que otros espa˝oles entrasen en esta tierra de Venenšuela, con armada ni sin ella, hasta que despues del a˝o de mil y quinientos y veynte y šinco que fueron dados por esclavos los yndios, y abia en la[9] ysla Espa˝ola muchos vezinos que hazian armadas y pasaban a las demas yslas y a la costa de Tierra Firme a hazer cabalgadas y entradas en las poblazones de los yndios y prender los que podian y hazellos esclavos, que este era su prinšipal trato y contrato. Entre estos mercaderes o tratantes era vn Juan de Ampres, factor del Rrey en aquella ysla, el qual en este tiempo hizo šierta gente para pasar adelante con su manera de trato. Dizese deste Juan de Ampres que abiendo salido de Santo Domingo a hazer esclabos, que aporto al golfo y costa de Venenšuela adonde dizen el cabo de San Rroman, y se metio en vn ancon que por cavsa deste promontorio o punta haze alli la mar, en el qual estando surto y abiendo saltado en tierra, tubo notišia que en aquella tierra o provinšia estaba vn se˝or o prinšipal, de našion caquetio, que por la mayor parte suelen ser gente de muy buena disistion e ynclinašion y amigos de espa˝oles. Este principal subjetaba y mandaba toda aquella provinšia y era muy poderoso, y por este respecto muy temido y avn tributado de todos sus šircumbezinos, con lo qual fašilmente los abia hecho creer que el era el avctor y hazedor de muchas cosas que la tierra y elementos naturalmente produzen por la ordenašion divina, como son las llubias, granizos, truenos y relampagos y eladas y secas; y como del caer estas cosas a sus tiempos dependen los buenos temporales y frutificašion de la tierra, y el tener sustento las gentes, aquellos naturales temian con muy amedrentados animos el poder deste prinšipal, y ansi quasi lo tenian por Dios, acatandolo y rreberenšiandolo con estremo grado, y procurando estar todos subjetos a su voluntad en tanto grado que quando abia de yr fuera de su casa o pueblo[10] algunas rrecreaciones o pasatiempos o a guerras, era llevado por los mas prinšipales de sus subjetos, cargado en los hombros, en vn genero de lecho que comunmente llaman hamaca, sin que ninguna distanšia del camino poca ni en mucha cantidad la caminase a pie ni en ningun genero de jumentos, porque en esta tierra no los abia en aquel tiempo, avnque agora, como adelante se vera, es muy abundante de todo genero de ganados.

Juan de Ampres, sabida la grandeza deste se˝or, procuro tener comeršio y trato con el, entendiendo que de su amistad le rredundaria mucho bien y provecho a el y a sus compa˝eros, y asi tubo modos y maneras como este prinšipal le viniese a bisitar y a ber, porque avnque estaba en su tierra y era tan poderoso como se a dicho, y el Juan de Ampres de menos gente y posible, quiso vsar del termino que siempre nuestros espa˝oles an vsado en las conquistas y descubrimientos, dando a entender a los naturales, por muy poderosos y pujantes que sean, no tenellos ni estimallos en nada, para por esta via ser mas estimados dellos; y asi fue bisitado deste prinšipal, el qual hizo esta visita con tanto hornato quanto pudo para que los espa˝oles conošiesen y viesen por aquello ser mucho su poder y aber. Traxo algunas cosas de presente, asi de comidas como de oro y mantas, lo qual rrešibio Juan de Ampres, y en rremunerašion dello le dio algunas cosas y rrescates despa˝a, que avnque por los yndios y prinšipal fueron tenidas en mucho por ser muy nuebas a ellos, soy šierto que nunca llegaron al prešio y valor de lo que le presento este prinšipal, porque me šertificaron que pasaron de ocho mil pesos de oro fino, sin las demas cosillas de mantas y comidas y otros jugetes que los yndios suelen presentar.

Alli se hablaron y comunicaron por sus ynterpretes, y trataron de pazes y amistades, la qual siempre hasta el dia de oy conservo este prinšipal y sus sujetos; y avnque en diversas vezes le an dado ocasion de quebralla, y avn an pasado por las demas tribulašiones de ser saqueados y rrobados de soldados y algunos dellos hechos conclabi[11], pero con todo esto siempre an conservado la primera paz.

Determino de hazer alli rrancheria y asiento y de no dexar desierto aquel sitio de espa˝oles, parešiendole seguro puerto para hazer sus entradas en aquella tierra firme y pasar mas prosperamente adelante con sus grangerias, y asi hasta oy no se despoblo, porque alli o cerca de alli esta poblada la civdad que dizen de Coro, que fue la primera que en aquella governašion se poblo.

Este es el origen e prinšipio que tubo la governašion de Venenšuela, el qual asi como en alguna manera fue ynfeliše, haziendo esclabos los naturales, asi el suceso della nunca a sido muy feliše, porque con estar en ella pobladas seys civdades, que son Coro, Burburata, la Balenšia, Baquešimeto, el Tocuyo, Truxillo y otros dos pueblos que agora nuebamente se an poblado en la provinšia de Caracas, no son bastantes los quintos quel Rrey alli tiene para pagar los ofišiales que administran y goviernan aquella tierra espiritual y temporalmente, y ansi cumple su Magestad los salarios que al Obispo y Governador da y a los demas, de la rrenta que tiene en el Cabo de la Vela o Rrio de la Hacha, ques donde sacan las perlas.

Y porque lo que aqui e apuntado en suma, se yra viendo por el discurso de la presente Istoria, pasaremos adelante con los negocios de nuestra governašion de Venešuela(A).

NOTAS AL CAPITULO I

(A) Poco precisos, como de meras referencias, son los informes del P. Aguado acerca de las origenes de la Gobernaciˇn de Venezuela, y no del todo exacto lo que se refiere ß Juan de Ampies ˇ de AmprÚs.

No fuÚ Úste el primero ß quien se autorizˇ para efectuar rescates en dicha parte. Antes que ß Ampies le fuÚ otorgada al escribano de la Audiencia y Chancilleria de Santo Domingo, Diego Caballero, licencia real para que, bajo la inspecciˇn del Oidor de dicha Audiencia, licenciado Jerˇnimo Lebron, aprestase, en el tÚrmino de ocho meses, una armada, y se dedicase con ella ß rescatar en la parte de Tierra Firme comprendida entre los Cabos de San Romßn y de la Vela, esto es, en una extensiˇn de unas cien leguas de costa[12].

Tuvo esto lugar en 1525; pero al a˝o siguiente, acaso porque los resultados obtenidos por Caballero no fuesen de gran provecho, el almirante Don Diego Colˇn y el juez de residencia de la Espa˝ola, licenciado Rodrigo de Figueroa, concedieron al factor de dicha Isla, Juan de Ampies, autorizaciˇn, confirmada por el Emperador el mismo a˝o, para rescatar sin violencias en las islas comarcanas de źla Tierra firme llamada Castilla del Oro y en los parajes de Coquibacoa y Sauca y Paraguachoa╗, y źpara poblar las dichas islas y las guardar de las armadas que por ellas pasasen, Ú industriar (ß los indios) en las cosas de nuestra Santa Fe Catˇlica╗[13].

De modo que Ampies no fue ß Venezuela por su sola voluntad y sin autoridad alguna, como parece desprenderse del relato del P. Aguado, sino con licencia real Ú investido de facultades para poblar y gobernar; facultades de que hizo uso con sentido politico y humanitarios sentimientos, protegiendo de modo resuelto ß los indÝgenas y procurando asi atraerlos y reducirlos.

El verdadero nombre del factor llamado por el P. Aguado Juan de AmpiÚs, y por el P. de Simˇn Juan de AmpuÚs, era Joan Dampies ˇ Joan de Ampies, pues de estas dos maneras firmˇ en documentos que originales se conservan en el Archivo de Indias, seg˙n hizo notar el Sr. Fernßndez Duro.

CAPITULO SEGUNDO

En el qual se escrive el prinšipio que tubo la šivdad de Coro, y como la gobernašion fue dada a los Bezares por el Emperador.

Con el asiento que Juan de Ampres hizo en Venenšuela y algunos rricos rrescates y contratos que con los naturales tubo, se dibulgo luego fama por todas las Indias y lugares poblados en aquel tiempo de espa˝oles, de la prosperidad de la tierra, a la cual acudieron gentes de todas partes, vnos a conquistar y bivir por la soldadesca, y otros a hazer esclabos los que tenian lišenšia para ello, y otros a rrescatar y contratar con los naturales, por lo qual en breve tiempo se rreformo la rrancheria e alojamiento que alli abia tomado el factor Juan de Ampres, en tal manera que ya parešia mas rrepublica o šivdad que rrancheria; y ansi le dieron dende a poco tiempo titulo de šivdad, y por ser aquella tierra llamada Coro, fue asi mesmo la šivdad llamada Coro, sin tener mas fundaciˇn ni origen del que abemos dicho; avnque luego que le dio la denominašion de šivdad el que gobernaba la gente que alli rresidia, que era el Juan de Ampres, nombro sus alcaldes y rregidores que gobernasen y rrigiesen aquella rrepublica(A), en la qual manera de govierno se sustento algun tiempo, que fue lo que pudo tardar la nueba de la prosperidad de aquella tierra en llegar a Espa˝a a tiempo que el Emperador y Rrey Don Carlos era llegado de Alemania, donde abia estado algunos dias procurando mitigar y apagar las pernišiosas šentellas y avn abrasadoras llamas quel Lutero, el a˝o atras de veynte y vno derramaba y sembraba entre aquellas gentes, y su benida fue a dar asiento de todo punto en las cosas del govierno de los espa˝oles, los quales avian estado fuera de la tranquilidad y asiento que aquel Rreyno suele tener, por cavsa de las Comunidades y alterašiones que el mesmo a˝o de veynte y vno se abian engendrado entre ellos, por las opresiones y molestias que šiertos governadores estrangeros quel Enperador abia dejado les hazian. En todo lo qual y en la diligenšia quel almirante Don Fadrique Enrriquez y el conde estable Don I˝igo de Belasco, despues de aber rrompido y desbaratado el exeršito de los comuneros, pusieron en echar y ahuyentar a los franšeses, que aprovechandose de la ocasion y tiempo de ver ocupados a los espa˝oles en las šebiles guerras que ente si tenian, se abian entrado por el Rreyno de Nabarra y apoderadose de la mayor parte del, se abia rregastado[14] mucha mas suma de dineros de la que las rrentas del Enperador podian suplir; y no obstante estos gastos rreferidos, sustentaba al presente, avnque avsente, la gerra y defensa del Estado de Milan, donde en conpetencia del Rrey de Francia tenia su exercito y campo, sustentandolo con superbas espensas y gastos que semejantes milišias traen consigo.

Y[15] avnque esta gerra le subšedio prosperamente al Emperador, porque en ella su exercito desbarato al franšes y prendio al rrey Franšisco de Franšia y fue traydo a Espa˝a por Don Carlos de Lanoy el a˝o de veynte y seys, no fue esta victoria bastante para rrecuperar y soldar los gastos y da˝os pasados; y asi el Emperador se hallava a esta sazon con nesšesidad de ser socorrido y faborešido de dineros. Avn en el qual tiempo era famosa la compa˝ia o gran compa˝ia que dezian de los Bezares, po las grandes contratašiones de mercadurias que en muchas partes del mundo tenian, los quales, oyendo la fama de la prosperidad y rriquezas desta provinšia de Coro o Benenšuela que Juan de Ampres abia descubierto, y sintiendo la nešesidad en que el Emperador estaba, ofrešiendose a servirle con šierta cantidad de dineros porque les diese la conquista y pašificašion desta provinšia y les hiziese se˝ores del primer pueblo que poblasen, con doze leguas de termino a la rredonda, y que pudiesen enbiar gobernadores ellos de su propia avtoridad, los quales fuesen rrešebidos como si por el Rrey fuesen embiados y nombrados.

El Emperador les conšedio, por rremediar alguna cosa su nešesidad y falta de dineros, la governašion con las condiciones que le pidieron los Bezares, y conque para la pašificašion y poblazon della no tuxesen otra nacion de gente salvo espa˝oles, y con que el oro y plata y otras cosas que della sacasen fuesen llevadas a Espa˝a y otras muchas condiciones y posturas que cerca de la juridišion y quintos rreales el Rrey les puso; de lo qual les fueron luego libradas y dadas šedulas y provisiones rreales, para que vsando dellas y de su juridišion pudiesen embiar a quien quisiesen por su Governador(B). Demas desto, el Emperador, teniendo atenšion a lo que Juan de Ampres abia gastado y trabaxado en descubrir aquella tierra y sustentar aquella rrancheria, y a lo mucho que en elle le abia servido, y al ymteres que dello al Rrey se le avia seguido, le hizo merced de le dar vna ysla que oy es llamada de Corašao, en la qual abia poblazon de naturales, y al presente los ay, y por el derecho deste Juan de Ampres la posee Vejarano, vezino de Santo Domingo, y tiene della muy buen aprovechamiento de ganados de todas suertes que alli cria, y otras grangerias a que los yndios le ayudan.

Esta esta ysla junto a esta provinšia y šivdad de Coro, obra de tres leguas della, que tienen vn brašo de mar que la divide de la tierra firme. Es casi rredonda; tendra en contorno obra de quatro leguas. Los naturales que en ella residen por la mayor parte son ladinos, que es tanto como dezir espa˝olados en la lengua. No tienen alli juez que los tenga en justišia, porque segun los pocos agravios que los vnos a los otros se hazen, no lo an menester. Algunas vezes suele estar en ella vn sašerdote que administra los sacramentos a estos yndios, a quien enbia y paga su salario el que tiene aquel se˝orio; y quando ay entre ellos alguna cosa que aberiguar, que como he dicho son bien pocos o ningunos, este sacerdote los conšierta y aberigua(C).

NOTAS AL CAP═TULO II

(A) No Coro, sino Santa Ana de Coro fuÚ el nombre que recibiˇ la ciudad fundada por Ampies, el 26 de Julio de 1527, en la costa de Coriana ˇ Curiana, junto al puerto llamado de la Vela.

El nombre de Coro, que seg˙n el P. Aguado recibiˇ la ciudad por ser ese el que tenia la tierra, fuÚ tomado, seg˙n Castellano, del rio Coro que estß inmediato; aunque Fernßndez Duro indica que ese nombre no es indigena, porque Coro llaman en Navarra ß una vid de sarmiento prolongado.

El haberse confundido el puerto de la Vela con el Cabo del mismo nombre diˇ lugar ß errores geogrßficos en la redacciˇn de algunos documentos oficiales; como de lo mismo fuÚ tambiÚn causa—a˝ade Zaragoza[16]—la indeterminaciˇn y las vacilaciones ˇ ignorancias en el se˝alamiento exacto del punto que debia tenerse y entenderse por Cabo de la Vela, entre los varios promontorios del terreno que, formando un gran Cabo entre las depresiones del Este y Oeste de aquella costa, constituye lo que hoy se llama Peninsula de la Guajira.

(B) La capitulaciˇn del Emperador con los alemanes acerca de la conquista, poblaciˇn y gobernaciˇn de Venezuela, no tuvo lugar con los Belzares ˇ Wolseres, sino con Enrique Einguer y Jerˇnimo Sayller.

Estos, antes de ultimar los tratos, y en virtud de permisos especiales, enviaron sus agentes ß las tierras que pretendian se les adjudicasen, y una vez informados por Ústos, llevaron adelante sus tratos con el Emperador, y al propio tiempo se concertaron con Garcia de Lerma, que habia sido nombrado Gobernador de Santa Marta y se encontraba bastante apurado de recursos. En su virtud, el 28 de Marzo de 1523 se pactˇ entre el Monarca y los alemanes una Capitulaciˇn, cuyos puntos esenciales son los siguientes:

źEl Rey.—Por quanto Enrique Einguer e Geronimo Sayller, alemanes, nuestres vasallos, me hicisteis relacion que vosotros estais informados que Nos mandamos a Garcia de Lerma vaya por nuestro gobernador a la provincia de Santamarta, y porque vosotros teneis noticias de aquella tierra y su comarca, y sabeis que los indios naturales della son belicosos y flecheros, y una parte dellos estan rebelados juntamente con ciertos cristianos y otras gentes que fueron en la muerte del gobernador Bastida; e para pacificar la dicha tierra y reducirla a nuestro servicio de manera que se haya el provecho que de ella se espera, hay necesidad que el dicho Diego Garcia de Lerma vaya muy acompa˝ado y en orden de gente, armas y municiones y bastimentos, y de tal manera proveido que pueda allanar y pacificar la dicha tierra y poblarla y castigar los rebeldes y culpantes en el dicho levantamiento e muerte, para lo qual es menester grandes gastos y dineros; y porque la empresa y poblacion de la dicha tierra no se yerre ni aventure ni dilate, vosotros os ofreceis de hacer una armada de cuatro navios o mas, con doscientos hombres o mas, armados e avituallados por un a˝o, con los quales el dicho gobernador allanarß la dicha tierra de Santamarta; y ansi mismo me hicisteis relacion que junto a la dicha tierra de Santamarta y en la misma costa estß otra tierra ques del Cabo de la Vela y Golfo de Venezuela y el Cabo de Sant Roman y otras tierras hasta el Cabo de Maracapana, que estan en la misma conquista, en que se incluyen muchas tierras y provincias, la qual tierra con la de Santamarta vosotros os ofreceis a pacificar y poblar de los dichos hombres y mas otros ciento, que seran trescientos por todos, muy bien proveidos y armados, como dicho es, todo a vuestra costa y municion, sin que en ningun tiempo seamos obligados a vos pagar ni a satisfacer los gastos que en ello fizieredes, mas de lo que en esta capitulacion vos sera otorgado, y me suplicastes y pedistes por merced vos hiziese merced de la dicha conquista y poblacion de las dichas tierras, e vos hiziese y otorgase las mercedes y con las condiciones que de yuso seran contenidas, sobre lo qual Yo mande tomar con vosotros el asiento y capitulacion siguiente:

Primeramente, cumpliendo vos lo que de suso os ofreceis, de ir ˇ embiar la dicha armada con el dicho nuestro Gobernador de Santamarta e pacificando aquella como dicho es, vos doy licencia y facultad para que vos o qualquier de vos, y en defecto de cualquier da vosotros Ambrosio Alfinguer o Jorge Einguer, hermanos de vos el dicho Enrique, o qualquier dellos, podais descubrir y conquistar y poblar las dichas tierras y provincias que hay en la dicha costa, que comienza desde el Cabo de la Vela, o del fin de los limites y tÚrminos de la dicha Gobernacion de Santamarta, hasta Marcapana, leste oeste, norte sur, de la una mar a la otra, con todas las islas que estan en la dicha costa, esceptuadas las que estan encomendadas y tiene a su cargo el Factor Joan de Ampies, con tanto que seais obligados de llevar, y lleveis, destos nuestros Reynos e de fuera dellos, de las personas que no estan prohibidas para ir a aquellas partes, a hacer la dicha poblacion y hacer en las dichas tierras dos pueblos o mas, los que a vosotros pareciere y en los lugares que vieredes que conviene; y que para cada una de las dichas poblaciones lleveis a lo menos trescientos hombres, y hagais en la dicha tierra tres fortalezas, todo lo que dicho es ß vuestra costa y mincion; y seais obligados a partir de Espa˝a, con los dichos trescientos hombres, el primero viaje dentro de un a˝o de la fecha de esta capitulacion, y seais obligados a hazer los dichos dos pueblos dentro de dos a˝os despues de llegados; y para todo esto deis la seguridad bastante que vos sera se˝alada.

Otro si: que demas de los dichos trescientos hombres seais obligados a pasar a las islas Espa˝ola, Sant Juan y Cuba y a la dicha vuestra tierra y a otras cualesquier partes de las nuestras Indias y Tierra Firme e a las islas nuestras, dentro del dicho termino de los dichos dos a˝os, cinquenta alemanes naturales de Alemania, maestros mineros, a vuestra costa, para que con su industria y saber se hallen las minas y veneros del oro y plata y otros metales que oviere en las tierras e islas, e los repartir por ellas como a vosotros pareciere ques mas provecho nuestro; y que en el buen tratamiento, libertad y exencion que han de tener los dichos alemanes, se guarde lo mismo que esta otorgado y concedido a los mineros alemanes que residen en Galicia, en los mineros de aquel reino.

Y acatando vuestras personas y servicios y la voluntad con que os moveis a hazer lo suso dicho, es nuestra merced y voluntad de vos hazer merced, como por la presente vos la hago, para quel que de vosotros fuere a hazer la dicha conquista y poblazon, todos los dias de vuestra vida seais nuestro Governador y Capitan general de las dichas tierras que ansi descubrieredes y poblardes, con salario en cada vn a˝o por nuestro Governador de doscientos mill maravedis, y por Capitan general cien mill maravedis, y dello vos mandare dar nuestras cartas y provisiones, y si por acaso vos, los dichos Einguer e Geronimo Sayller, no fueredes en persona a lo suso dicho y embiardes a qualquiera de los dichos Ambrosio de Alfinger e Jorge de Einguer a la dicha conquista y poblacion, teniendo poder y nombramiento vuestro para ello, qualquier de los que ansi nombrardes tenga e use los dichos titulos de Governador y Capitan general el tiempo que vosotros quisieredes y por bien tuvieredes, no estando ninguno de vosotros en la dicha tierra.

Ansi mismo vos hare merced, como por la presente vos la hago, del oficio de nuestro Alguacil mayor de las dichas tierras, para vos y para vuestros herederos y sucesores, para siempre jamas, sin que por ello vos sea dado salario alguno mas de los derechos pertenecientes al oficio.

Ansimismo vos hare merced, como por la presente vos la hago, de las tenencias de las dichas tres fortalezas que a vuestra costa os obligais a hazer e hicieredes vosotros en las dichas tierras, por los dias de vuestras vidas y de vuestros herederos para siempre jamas, quales vosotros se˝alardes y quisierdes, con setenta y cinco mill maravedis de salario en cada un a˝o con cada una dellas, y dello vos mandare dar provision patente con tanto que las dichas fortalezas se hagan, si pareciere a vos y a los dichos nuestros oficiales de la dicha tierra que hay necesidad dellas, y que sean tales quales convenga, a vista de los dichos oficiales.

Otro si: acatando vuestras personas y servicios y lo que en la dicha poblacion abeis de gastar, es mi merced y voluntad de vos hacer merced, como por la presente vos la hago, del titulo y oficio de nuestro Adelantado de las dichas tierras al uno de vosotros los dichos Enrrique Einguer y Geronimo Sayller, qual entre vosotros fuere concertado, para que aquel y sus herederos y sucesores, para siempre jamas, sea nuestro Adelantado de las dichas tierras e islas, y dello vos mandase dar titulo y provision en forma.

Ansi mismo, acatando la voluntad con que os moveis a nos servir en lo suso dicho y el gasto que se os ofrece en ello; Quiero, y es mi voluntad, que en todas las tierras que asi descubrieredes y poblaredes a vuestra costa, segun y de la forma y manera a que de suso se contiene, ayais y lleveis quatro por ciento de todo el provecho que en qualquier manera se nos siguiere, para vosotros y para vuestros herederos y sucesores para siempre jamas, sacado las costas y gastos que por nuestra parte fueren hechas y se hizieren en conservacion y poblacion de la dicha tierra en qualquier manera, y los salarios que mandaremos pagar, asi a vosotros como a otras cualesquier personas y oficiales nuestros y que para la dicha tierra en qualquier manera se proveyeren; pero no se entiende que abeis de llevar parte de las alcabalas ni almojarifazgo, ni penas de Camara, por que esto no es fruto de la tierra y ha de quedar enteramente para Nos.

Item: por vos hacer merced, es mi merced y voluntad, que de los mantenimientos destos Reynos que llevardes a las dichas tierras, no pagueis derechos de almojarifazgo ni otros derechos algunos por todos los dias de vuestra vida, no siendo para los vender, contratar ni mercadear con ellos; pero si despues de llevados los vendieredes, que despues que seais obligados a pagar los derechos de almojarifazgo.

Otro si: vos hago merced de doce leguas de quadra, de las que ansi descubrieredes, para que tengais tierra con que grangear y labrar, no siendo en lo mejor ni peor, esto a vista de vos y de los nuestros oficiales que para la dicha tierra mandaremos proveer, para que sea vuestra propia y de vuestros herederos y subcesores para siempre jamas, sin juridicion civil ni criminal, ni otra cosa que a nos pertenezca como a Reyes y Se˝ores por razon de la suprema.

Y ansi mismo que vos dare licencia, como por la presente vos la doy, para que de las nuestras islas Espa˝ola, San Juan e Cuba y Santiago, podais llevar a la dicha tierra caballos e yeguas e otros ganados que quisieredes y por bien tuvieredes, sin que en ello vos sea puesto embargo ni impedimento alguno.

Y porque nuestro principal deseo e intencion es que la dicha tierra se pueble de cristianos, porque en ella se siembre y acreciente nuestra santa fe catolica, y las gentes de aquellas partes sean atraidos, convertidos a ella; digo, que por questo haya mas cumplido y breve efeto a los vezinos que con vos, en este primero viaje o despues, a la dicha tierra fueren a la poblar, es mi merced de les hacer las mercedes siguientes:

Que los tres primeros a˝os de la dicha poblacion, no se pague en la dicha tierra a Nos, del oro de mina solamente mas del diezmo, y el quinto a˝o el noveno, y de ay venga avajando por este orden hasta quedar en el quinto; y que de lo restante que se oviere, asi de rescate como en otra qualquier manera, se nos pague el dicho nuestro quinto enteramente; pero entiendase que de los rescates y servicios y otros provechos de la tierra, dende luego havemos de llevar nuestro quinto como en las otras partes.

Otro si: que a los primeros pobladores y conquistadores se les den sus vecindades y dos caballerias de tierras y dos solares, y que cumplan la dicha vecindad en quatro a˝os questen y vivan en la dicha tierra, y aquellos cumplidos lo puedan vender y hazer dello como de cosa suya.

Otro si: que los dichos vecinos que fueren a la dicha tierra el dicho primer viaje, y despues ocho a˝os luego siguientes, no paguen derechos de almojarifazgo de los mantenimientos y provisiones que llevaren para su casa.

Otro si: por hacer merced a vos y a las dichas gentes que a la dicha tierra fueren, mando que por tiempo de los dichos ocho a˝os no sean obligados a no pagar cosa alguna de la sal que comieren e gastaren, de la que en las dichas tierras oviere.

Otro si: vos doy licencia y facultad a vos y a los dichos pobladores para que a los indios que fueren rebeldes, siendo amonestados y requeridos, los podais tomar por esclavos, guardando cerca destos lo que de yuso en esta nuestra capitulacion y asiento sera contenido, y las otras instrucciones y provisiones nuestras que cerca dello mandaremos dar; e desta manera, e guardando la dicha orden, los indios que tuvieren o caciques y otras personas de la tierra por esclavos, pagandoselos a su voluntad a vista de la justicia y beedores, y de los religiosos que con vos iran, los podais tomar y comprar, siendo verdaderamente esclavos, pagandonos el quinto de los dichos esclavos.

Otro si, digo, que porque la dicha tierra mejor y mas brevemente se pueble, mandare hazer a las dichas tierras las mercedes que tenemos hechas y tienen las otras tierras e islas que agora estan pobladas, siendo convinientes a la dicha tierra y no contrarias, las quales luego seais obligados a declarar, para proveer en ello.

Otro si: que por tiempo de seis a˝os vos mandare dar lugar en las nuestras atarazanas de Sevilla, en que tengais las cosas que se ovieren de llevar y cargar para la dicha tierra, y vos dare licencia para que en las islas de Tenerife podais cortar cien pinos de los que alli tenemos nuestros, pudiendose dar sin perjuicio de tercero, para que hagais dellos lo que quisieredes.

Y por que Nos, siendo informado de los males y desordenes que en descubrimientos y poblaciones nuevas se han hecho y hazen, y para que Nos con buena conciencia podamos dar licencia para lo poder hazer, para remedio de lo qual, con acuerdo de los de nuestro Consejo y consulta nuestra, esta ordenada y despachada una proposicion general de capitulos sobre lo que vos habeis de guardar en la dicha poblacion y descubrimiento, la qual aqui mandamos encorporar, en tenor de la qual es esta que se sigue, que va en todas las capitulaciones adelante.

Por ende, por la presente, haziendo vosotros lo susodicho a vuestra costa y segun y de la manera que de suso se contiene, y guardando y cumpliendo lo contenido en la dicha provision que de suso va encorporada e todas las otras instrucciones que adelante vos mandaremos dar, guardar e hazer para la dicha tierra e para el buen tratamiento y conversion a nuestra Santa fe catolica de los naturales della, digo y prometo que vos sera guardada esta capitulacion y todo lo en ella contenido, en todo y por todo, segun que de suso se contiene, e no lo haziendo ni cumpliendo asi, Nos no seamos obligados a vos mandar guardar e cumplir lo susodicho ni cosa alguna dello, antes vos mandaremos castigar y proceder contra vosotros, como contra persona que no guarda y cumple y traspasa los mandamientos de su Rey y Se˝or natural. Y de ello vos mando dar la presente, firmada de mi nombre y refrendada de mi infrascrito Secretario. Fecha en Madrid a veinte y siete dias del mes de Marzo de mill e quinientos y veinte y ocho a˝os.==Yo el Rey.==Refrendada del Secretario Cobos, se˝alada del Obispo de Osma, y Beltran, y Ciudad Rodrigo, y Manuel╗[17].

Concertada esta capitulaciˇn, formalizaron sus tratos Garcia de Lerma, como gobernador de Santa Marta, y Jerˇnimo Sayller, en representaciˇn de los alemanes, cuyo concierto fuÚ confirmado por S. M. en esta forma:

źEl Rey.==Por quanto vos Geronimo Sayler, aleman, nuestro vasallo, e vos Garcia de Lerma, nuestro criado y gentil hombre de nuestra casa e nuestro governador e capitan general de la provincia de Santa Marta, nos hace esta relacion, que bien sabiamos el asiento e capitulacion que vos el dicho Geronimo Sayler e Enrique Eynguer, aleman, habiamos mandado tomar sobre la poblacion y conquista de las tierras e provincias que comienzan desde el Cabo de la Vela o del fin de los limites e terminos de la dicha governacion de Santa Marta hasta Marcapana, este oeste norte y sur de la una mar a la otra, con todas las islas que estan en aquella costa ecebto las que estan encomendadas al factor Juan de Anpies, e de lo que se ha de hacer en las dichas poblaciones e governacion; e aviades tomado entre vosotros cierto asiento, en tenor del qual es este que se sigue:

źLo que se asienta entre Garcia de Lerma, governador de Santa Marta, e Enrique Eynguer e Geronimo Sayler, alemanes, sobre conquistar e poblar las tierras e provincias que ay desde la costa que comienša desde el Cabo de la Vela, o del fin e limites e terminos de la dicha governacion de Santa Marta hasta Marcapana, leste oeste norte y sur de la una mar a la otra, con todas las islas que estan en la costa, segun e como lo tenemos de su magestad, es lo siguiente:

╗Primeramente, que por quanto el dicho Garcia de Lerma va por mandado de su magestad por governador de Santa Marta, e para le pacificar e se apoderar de la dicha tierra terna necesidad de gente e armase e bastimentos, e lo mismo y mas sera menester para conquistar y poblar las tierras y provincias que ay de la costa que comienza desde el Cabo de la Vela o del fin e limites e terminos de la dicha governacion de Santa Marta hasta Marcapana leste oeste norte y sur de la una mar a la otra, con todas las islas que estan en la dicha costa, segun e como lo tenemos de su magestad, lo igualado e asentado entre las dichas partes, que los dichos Enrique e Geronimo compraran tres navios, o mas, los que bastaren para enviar, y enviaran trescientos hombres del Andalucia y otras partes destos reinos e fuera dellos que sean del se˝orio de su magestad, proveidos e armados e bastecidos de lo necesario para el dicho viaje e pacificacion, conquista e poblacion de las dichas tierras, a vista e parecer del dicho Garcia de Lerma e de otra persona si los dichos Geronimo e Enrique la quisieren poner e nombrar; en el qual proveimiento e compra de los dichos navios e cosas de rescates para las dichas tierras, se obligan los dichos Geronimo e Enrique de gastar hasta la suma de seis mill ducados, los quales pornan de contado en la ciudad de Sevilla en poder de Anrique Quisler, aleman, e le daran para ello sus letras de cambio, para que le sean dados en dineros dentro de quarenta dias de la fecha desta capitulacion e asiento.

╗Iten, que los dichos trescientos hombres se tomen e pongan en la dicha armada de mano e a voluntad de los dichos Enrique e Geronimo, o de la persona quellos quisieren nombrar e se˝alar juntamente con el dicho Garcia de Lerma, el qual tenga asimismo facultad para tomar e se˝alar el solo cinquenta hombres de los dichos trescientos que han de ir en la dicha armada.

╗Iten, que los dichos Enrique Eynguer e Geronimo Sayler, ayan de nombrar o nombren, si quisieren, los oficiales, y maestros y pilotos e contramaestres de las dichas naos, y quel dicho Garcia de Lerma aya de ir e vaya por capitan principal de la dicha armada; la qual es asentado que aya de yr, e vaya derechamente a la dicha tierra de Santa Marta, haciendo escala en Santo Domingo de la Ysla Espa˝ola, tan solamente no pueda estar ni este mas de cinquenta dias sino fuere con necesidad urgente de toda la dicha armada, aprovada por los oficiales della, y luego aya de continuar su viaje y derrota derecha a la dicha tierra de Santa Marta.

╗Iten, si quando llegare a la dicha tierra de Santa Marta la hallaren pacifica, sin resistencia, que en tal caso el dicho Garcia de Lerma tan solamente pueda sacar e saque de la dicha armada los dichos cinquenta hombres y no mas, o dende abaxo, para quedar en la dicha Santa Marta, e que no pueda salir a tierra, para quedar en ella, mas personas que las dichas cinquenta, como dicho es; e si por caso la dicha Santa Marta estuviese revelada, o de tal manera que conviniese o fuese menester que mas gente de los dichos cinquenta hombres o todos trescientos saliesen en tierra, para la allanar y apoderar en ella al dicho Garcia de Lerma, que en tal caso, y no en otro alguno, lo pueda hacer e haga, con tanto que acabada la dicha pacificacion se ayan de tornar a embarcar y embarquen los dichos doscientos e cinquenta hombres para cumplir lo contenido en el capitulo siguiente.

╗Iten, que hallando pacifica la dicha Santa Marta, o despues de pacificada como dicho es, luego, sin dilacion, la dicha armada aya de yr, e baya con los dichos doscientos e cinquenta hombres o mas, los que oviere y no menos, a conquistar e poblar las dichas tierras conforme al asiento y capitulacion que los dichos Enrique y Geronimo han tomado y hecho dello con su magestad.

╗Iten, que quando los dichos cinquenta hombres quedaron en la dicha Santa Marta con el dicho Garcia de Lerma, hallandola pacifica, o despues de pacificada como dicho es, que en tal caso el dicho Garcia de Lerma pueda tomar e tome, para conservacion de la dicha poblacion de la dicha tierra, la sesta parte de todo el bastimento y mercaderia de rescate que oviere quedado en la dicha armada al tiempo que oviere de salir e saliere de la dicha Santa Marta a las dichas tierras, e si menos hombres, de los dichos cinquenta, sacaren, que al respecto y no mas tome dicho bastimento e rescate, e aunque mas personas quedasen, no puedan tomar ni tomen mayor cantidad de la dicha sesta parte, como dicho es.

╗Iten, quel dicho Garcia de Lerma, sea obligado de dar a la persona e personas que llevaren cargo en la dicha armada, desde Santa Marta a las otras tierras, todo el favor e ayuda que le fuere pedido e oviere menester; e lo mismo sea obligado a hacer quando, despues de llegada la dicha armada a las dichas tierras de Venešuela e sus provincias fuere requerido; e que siendo menester aya de ir e baya en persona con toda la gente e armas e bastimento que pudiere, para la pacificacion e conservacion de las dichas tierras.

╗Iten, que los dichos Geronimo e Enrique, puedan juntamente ambos, e cada uno dellos ir en persona en la dicha armada, e sino fueren nombrar persona que en su lugar aya de tener cargo de llevar la dicha armada de Santa Marta a las dichas tierras como capitan dellas, y despues de llegado, aya de ser o sea governador e justicia mayor de todas las dichas tierras de Venešuela e sus provincias, e cumplir y ejecutar lo contenido en la capitulacion hecha con su magestad cerca dello, y que la capitania de la dicha tierra tenga el dicho Garcia de Lerma, con el salario se˝alado para el dicho oficio de capitan, y que el salario de governador lleven los dichos Enrique e Geronimo, o la persona quellos nombraren; e quando qualquier dellos estuviere en persona en las dichas tierras, ayan de tener e tengan ambos los dichos cargos de governador e capitan, con sus salarios, y no el dicho Garcia de Lerma.

╗Iten, por quanto, como dicho es, los dichos Enrique y Geronimo han de poner los dichos seis mill ducados para la dicha armada, y della han de quedar los dichos cinquenta hombres en la dicha Santa Marta, y la sesta parte de los dichos mantenimientos y rescates, como se contiene en los capitulos de suso escritos, es asentado entre las dichas partes, que de todo el dicho gasto de la dicha armada se tenga quenta e razon por libro que haga fee, conforme al memorial que para ello se dara firmado de todos tres, e quel dicho Garcia de Lerma sea tenido e obligado e dende agora se obliga de pagar a los dichos Enrique e Geronimo Sayler, o a quien su poder oviere, el valor de la dicha sesta parte de los dichos bastimentos e rescate, e gastos que toda la dicha armada en qualquier ma˝a oviere hecho e costado, ecebto el valor de los navios si aquellos llegaren a salvamento a la dicha Santa Marta e saliesen seguros della; pero si por caso, lo que Dios no quiera, se perdiesen o fuesen tomados antes de llegar a la dicha Santa Marta, en tal caso tambien se obliga a dicho Garcia de Lerma a pagar la sesta parte del valor de los dichos navios, como lo ha de pagar de las otras cosas, como dicho es, lo qual aya de pagar e pague en la dicha Santa Marta del primer oro, perlas e otras cosas qualesquier que por razon del salario o rescate, o mineros o cabalgadas o en otra qualquier ma˝a el oviere en la dicha tierra o islas o tierra firme del mar Oceano y le perteneciere, despues de tres meses que sea llegado a la dicha tierra.

╗Iten, por quanto los dichos Enrique e Geronimo tienen, como esta dicho, capitulado con su magestad cerca de las dichas tierras, y estan a su cargo de las conquistas a poblar, y el dicho Garcia de Lerma quiere contribuir en todo el dicho gasto que para ello se ha de hacer, es asentado entre las dichas partes, que si el dicho Garcia de Lerma, desde el dia que la dicha armada llegase a la dicha Santa Marta en un a˝o, diere e pagare a los dichos Geronimo o Enrique, o a quien en poder oviere en la dicha Santa Marta o en las dichas tierras, la quarta parte de todo lo que la dicha armada oviere costado de primero coste, o despues hasta el dia que oviere de hacer o hiciese la dicha paga; que en tal caso el dicho Garcia de Lerma, pueda e aya de gozar e goze e participe en la quarta parte de todo lo contenido en la dicha capitulacion y llevar el provecho dello, por rata de la dicha cuarta parte para si e para sus sucesores, ecebto en lo que toca a titulos de governador e alcalde e alguacil mayor de las dichas tierras e fortalezas della, porque estos oficios con sus salarios han de quedar para los dichos Geronimo e Enrique e sus sucesores, por ser, como son ellos, los que al presente ponen el gasto de toda la dicha armada: e si por caso el dicho Garcia de Lerma pusiere en Sevilla o en Santo Domingo o en Santa Marta, en bastimentos o en otras cosas necesarias e provechosas a la dicha armada; que dello todo se tenga cuenta e razon para quel valor dello se menoscabe de lo que asi oviere de dar e pagar de la dicha sesta parte, que asi ha de quedar en la dicha Santa Marta.

╗Iten, son contentos los dichos Geronimo e Enrique, que si el dicho Garcia de Lerma en qualquier ma˝a dejare la dicha governacion de Santa Marta, que en tal caso, queriendo el, aya de tener e tenga el la governacion e capitania general de las dichas tierras todos los dias de su vida, y gozar el salario de uno de los dichos oficios, qual el mas quisiere; que asi mismo aya de tener e tenga para si e para uno de sus hijos y decendientes y herederos, perpetuamente, una tenencia de las tres que en las dichas tierras se hicieren, e gozar del salario della.

╗Iten, que los dichos Geronimo e Enrique puedan, con licencia de su magestad, llevar negros esclavos para las minas e grangerias de la dicha Santa Marta, y asi mismo los mineros de Alemania e de otras partes, e aprovecharse de todo ello sin dar parte al dicho Garcia de Lerma, ninguna, agora ni en tiempo alguno.

╗Iten, que los dichos Enrique e Geronimo puedan libremente enviar sus factores e criados a las dichas tierras, con sus mercaderias y cosas de rescate, e contratar en todo ello libremente sin impedimento alguno.

╗Iten, por la presente escritura, todos tres e cada uno dellos por lo que le toca o ata˝e, prometen e se obligan con sus personas e bienes de cumplir y executar con todo lo contenido en ella, e de no venir ni pasar, agora ni en tiempo alguno, contra cosa alguna dello, so pena de diez mil ducados, la mitad para la camara e fisco de su magestad e la otra mitad para la parte ovediente; e la pena pagada o no, que todavia sean obligados a cumplir lo contenido en esta capitulacion e asiento: E asimismo dixeron, que suplicaban e suplican a su magestad, que lo mande confirmar e aprovar, para que inviolablemente sea cumplido, e sus justicias lo hagan asi guardar; especialmente a lo que toca en la paga de la sesta parte que han de servir e que dar de la dicha armada en la dicha Santa Marta, para que del provecho e salario o rescate e fundimiento e otra qualquier cosa perteneciente al dicho Garcia de Lerma, sean pagados e satisfechos, llana e enteramente, los dichos Geronimo e Enrique, segun se contiene en los capitulos; e lo mismo se entiende de lo demas que de la dicha armada se gastase en beneficio e remedio e pacificacion de la dicha Santa Marta, como dicho es: de ma˝a, que si acaeciese que toda la dicha armada se consumiese e gastase en la dicha Santa Marta, o qualquier parte della, que todo ello sea tenido e obligado el dicho Garcia de Lerma a lo pagar enteramente, el solo, a los dichos Enrique e Geronimo, de sus propios bienes que tiene o toviere adelante, en qualquier ma˝a.

╗Lo qual todo, que dicho es e cada cosa dello, los dichos Geronimo Sayler, por si y en nombre del dicho Enrique Eynguer, al qual e por el qual se obligo de le hacer estar e pasar por lo de suso capitulado, so la dicha pena de suso contenida, de la una parte el dicho Garcia de Lerma, e de la otra parte, se obligaron de lo asi cumplir e tener, e cumplir cada uno lo que es obligado, como de suso dice e se contiene; e para ello obligaron sus personas e bienes muebles o raices, avidos e por haber e dieron poder a qualesquiera justicias, para que por todo rigor de derecho los costreingan e apremien a cumplir e guardar lo contenido en esta escriptura; e renunciaron qualesquier leyes e fueros o derechos que en su favor sean, que les no valan; e otorgaron en esta razon dos escripturas de un tenor, para cada una de las partes la suya, que fueron fechas e otorgadas en la Villa de Madrid, estando en ella su magestad e su corte e Consejo, a primero dia del mes de Abril, a˝o del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mill e quinientos e veinte y ocho a˝os. Testigos que fueron presentes a lo que dicho es, Bernardino Oro, e Luis de Soto, e Alonso de Avila escribano, estantes en la Corte, e firmaronlo de sus nombres los dichos otorgantes en el registro desta carta.==Garcia de Lerma, Geronimo Sayler.==E yo Pedro de Villaverde, escribano de sus cesareas e catolicas magestades e su notario publico en la su Corte y en todos los sus reinos e se˝orios, presente fuy a lo que dicho es en uno con los dichos testigos e de otorgamiento del dicho Geronimo Sayler por si y en nombre del dicho Enrique Eynguer, e del dicho Garcia de Lerma, que yo conosco, esta carta fice escribir seg˙n ante mi paso, e por ende fice aqui este mio signo a tal: en testimonio de verdad—Pedro Villaverde, escribano.╗

E por parte de vos, los dichos Garcia de Lerma e Geronimo Sayller me fue suplicado e pedido por merced, mandasemos confirmar e aprovar el dicho asiento, que de suso va incorporado, pues era servicio nuestro e bien de las dichas tierras e provincias e de su poblacion, o como la nuestra merced fuese: lo qual visto por los de mi Consejo de las Indias, fue acordado que deviamos mandar dar esta nuestra carta en la dicha razon, e yo tovelo por bien: por ende, por la presente, sin perjuycio nuestro e de nuestra hacienda e de otro tercero alguno, confirmamos e aprovamos el dicho asiento entre vosotros hecho, que de suso va incorporado, e lo habemos por bien, e mandamos que se guarde e cumpla y execute lo en el contenido, en todo e por todo, segun e como en el se contiene.

Fecha en Madrid a veinte y dos dias del mes de Abril de mill e quinientos e veinte y ocho a˝os: Con tanto que vos, el dicho GarcÝa de Lerma no salgais de la dicha vuestra governacion de Santa Marta a entender en otra cosa fuera della.==Yo el Rey.==Refrendada del Secretario Cobos.==Se˝alada del Obispo de Osma y Doctor Beltran y Obispo de Ciudad Rodrigo y Licenciado Pedro Manuel.╗

Dos a˝os y medio despuÚs, el domingo 20 de Noviembre de 1530, Enrique Einguer, por capitulaciˇn firmada en Augusta (Alemania), renunciˇ y traspasˇ en favor de BartolomÚ y Antonio Belzar la parte que le correspondÝa en la gobernaciˇn de Venezuela; y pocos meses despuÚs, en 17 de Febrero de 1531, Einguer y Sayller, con consentimiento de S. M., reiteraron esa renuncia y traspaso en favor de los Belzares. De modo que Carlos I no pactˇ directamente con Ústos, como afirma el P. Aguado, sino que los ˙ltimos obtuvieron por mera acciˇn y renuncia de aquÚllos los derechos que se desprendÝan de Real CÚdula de 27 de Marzo de 1528.

(C) Necesario es hacer constar, para evitar errores y que se comprenda bien lo que en pago de sus servicios y dispendios se diˇ ß Juan de Ampies, que entonces se consideraban a˙n como islas ciertas partes de la Tierra Firme no bien exploradas todavia.

CAPITULO TRES

Como los Bezares enbiaron Gobernador y gente a la gobernašion de Benenšuela, y de adonde tomo este nombre de Venenšuela y la laguna de Maracaybo.

Luego, en el mismo tienpo y a˝o quel Enperador dio esta governašion a los Bezares, ellos comenšaron a hazer nuebos gastos y espensas y juntar gente y soldados para la poblazon desta provinšia, para el qual efecto aderešaron quatro nabios de todo lo nešesario a semejante nabegašion, pertrechandolos y proveyendolos de muchos generos de armas de las que en las gerras comunes se suelen vsar.

Metieron en ellos trešientos hombres que en el Andaluzia hizieron, y navegando el rrio de Sevilla abaxo, llamado Guadalquebi, entraron con prospero viento en el mar Ošeano: de la qual armada y gente estos Bezares nombraron por capitan y su primer Gobernador de Venenšuela o Coro a vn caballero de su propia našion, aleman, llamado miser Ambrosio Delfin(A). Y porque pareše confusion que sin dar mas claridad, a esta provinšia la ayamos nombrado vnas vezes Coro y otras Venenšuela, sera bien cumplir con esta duda, para agora y para adelante, por que nadie se halle perplexo ašerca dello.

Junto a esta provinšia y poblazon de Coro esta vn lago, que asi de las aguas que de las provinšias de Pamplona y MÚrida, šivdades pobladas en el Nuebo Rreyno, y de otras partes a estas šircumbezinas, corren y se desaguan, como por la entrada que la mar tiene en este lago, a cavsa de ser el sitio del mas baxo, se a hecho alli en tanta distancia que se halla por cosa šierta tener noventa leguas de šircuyto o boxašion. Este lago a partes es hondable en tanta manera que pueden nabegar en el naos de qualquier grandor, y por otras es muy terreno y de poca hondura. Toda o[18] la mayor parte desta laguna esta poblada de muchos naturales, que habitan y biven asi en el agua como en tierra. Las casas de los que tienen sus habitašiones en este lago son en esta manera: que mediante la yndustria de que naturaleza les proveyo como a las demas gentes, tuvieron tal arte y modo que hincando en el propio lago šiertos maderos o palos gruesos por su horden y cubierto, enšima dellos fabrican sus casas y moradas en tal forma que habitan en ellas sin que el agua del lago ni la del šielo los da˝e ni sea muy perjudišial; y para el servišio y provision de lo que de la tierra an menester, vsan de aquel genero de bateles o esquilfes que tan general es en las Indias, llamados canoas.

Este lago ni es todo dulše ni es todo salado. Quando el biento se ensoberbeše corre en el mesmo genero de tormenta que en la mar. Mengua y creše, avnque no generalmente, mas que en las partes mas cercanas a la mar. Es rredondo, algo prolongado hazia la culata, que es por donde entran los rrios y aguas que baxan de Pamplona. Otros quieren dešir que es esquinada o treangulada casi a manera de vn pa˝o de tocar; pero lo mßs šierto es lo primero. Tiene la boca algo angosta por espacio de dos leguas, y algunos la hazen de dos bocas, la vna mayor que la otra. Tiene peligrosa entrada. Pierdense en ella, y anse perdido algunos nabios, por rrespeto de šierto ancon que de vna parte y otra haze la mar, en el qual ancon o ensenada, por rrespecto de ser la tierra baxa, quando van nabegando, entendiendo que nabegan seguramente no sienten su perdišion hasta hallarse encallados los nabios; y ansi los que son diestros en esta nabegašion se apartan todo lo que pueden desta laguna y de su tierra.

Entrando, pues, espa˝oles en ese lago hallaron esta nueba manera de abitašion y poblašon de gentes que, como he dicho, habitaban en el agua; y viendo la mucha similitud que esta gente en su habitašion tenia a la de Venešia, šivdad poblada en los lagos y lagunas del mar Adriatico, cuyos prinšipios fueron casi tan flacos como los que en este lago se hallaron, porque con la gran destruyšion y rruyna que en tiempo del Emperador Valentiniano hizo en Italia el tirano Atila, que fue a˝o de quatrošientos y šinquenta y quatro, šiertas gentes de vna provinšia llamada Venenšia, amedrentados de los estragos y crueldades deste tirano, se rretiraron de la tierra firme y se pasaron a vnos peque˝os ysleos que en las lagunas dichas hazia la mar, en los quales estuvieron rrecogidos y fortificados hasta que paso la persecušion y tirania de Atila; y viendo estas gentes la mucha seguridad y fortificašion del sitio que alli tenian, nvnca se mudaron ni quisieron yr de aquel lugar, antes dende en adelante lo procuraron anplificar y tomar en si šierta horden de govierno que hasta agora les dura y conserva y a traydo en la prosperidad y sublime fama que al presente tiene. Y como el numero de los moradores yva crešiendo, les era foršoso fundar y hazer sus casas en la propia agua, y asi la mayor parte desta ynsine šivdad esta poblada en el agua, y por ella con sus artifišios y maravillosos ingenios, andan y se tratan y comunican con mucha fašilidad y sin ningun detrimento.

Y parešiendoles, como he dicho, a los espa˝oles que por habitar estos yndios deste lago en el agua de la forma que e contado, eran en alguna manera semejantes a los moradores de Venenšia, pusieron por nombre a la provincia Venenšuela, y desta suerte se escurecio dende en adelante de tener la provinšia nombre de Coro y quedarse con el solamente la šivdad, y asi hasta este nuestro tiempo comunmente aquella Governašion se a llamado y llama la provinšia y Governašion de Venenšuela.

Y tanbien es de saber que este lago por quien nos emos alargado a contar lo que de suso se a dicho, no tomo ni tiene la nonbradia de la provinšia de Venenšuela, que del o por el fue nombrada asi, mas es llamada la laguna de Maracabo. Laguna, como es notorio, es bocablo vsado entre espa˝oles que significa congregašion o ayuntamiento de aguas: Maracaybo era nombre propio de un se˝or muy poderoso que en este lago rresidia o bivia, que se˝oreaba y mandaba la mayor parte de las gentes que en ella habitavan, cuyo nombre era tan celebre entre aquellos naturales que en biendo o entrando donde ellos estaban espa˝oles, luego les nombraban Maracaybo, o se˝alaban, o daban a entender por se˝ales su gran poder y grandeza, y de aqui le quedo entre los espa˝oles el nombre y sobre nombre de la laguna de Maracayvo.

Parešerle a al lector que e salido vn poco fuera del discurso deste capitulo, y a mi parecer no e sino cumplido con vna parte de lo que adelante me queda por decir tocante a esta laguna, pues para dar rrazon y claridad de donde tomaron nombres la provincia de Venenšuela y la laguna de Maracaybo a sido menester la narrašion que e hecho.

Salido el governador Mišer Ambrosio del fin del rrio de Sevilla y entrado en la mar Ošeano, como al prinšipio deste capitulo dixe, con sus navios y gente navego prosperamente por su derrota y sin sušedelle cosa notable aduersa ni prospera llego en breve tiempo al puerto y surgidero de Coro, donde hallo a Juan de Ampres y a la demas gente de su rrepublica, los quales viendo la pujanza de gente que consigo llevava Mišer Ambrosio y las provisiones y šedulas quel Enperador le abia dado a los Bezares para que fuesen governadores de aquella probinšia, lo admitieron y obedešieron y metieron en posesion della(B).

NOTAS AL CAPITULO III

(A) El P. Aguado incurre en el error, del que participˇ tambien Fernßndez de Oviedo, de afirmar que Ambrosio de Alfinguer fue el primer Gobernador de Venezuela nombrado por los Belzares.

Con dezir que Alfinguer llegˇ ß la ciudad de Coro źen el a˝o de la encarnaciˇn de Nuestro Se˝or de mill y quinientos e veinte y nuebe╗[19], es decir, dos a˝os antes de hacerse la cesiˇn ß favor de los Belzares, queda destruido ese error.

Alfinguer recibiˇ su nombramiento de Einguer y Sayller, y en Santo Domingo le fueron entregadas, por mano de GarcÝa de Lerma, las provisiones reales para que pudiera ejercer sus funciones. Los Belzares designaron para que los representase en Venezuela ß Juan Siuser Jofer, como luego se verß.

El verdadero nombre de Micer Ambrosio parece ser que era Ambrosio Einguer, y que se le apellidˇ Alfinger por el pueblo de su naturaleza. Micer Ambrosio era hermano de Enrique Einguer, seg˙n consta por la capitulaciˇn que los alemanes otorgaron con el Emperador.

(B) Baralt, en su Resumen de la Historia antigua de Venezuela[20], de acuerdo con lo afirmado por el licenciado PÚrez de Tolosa en su Relaciˇn, dice que vistos por Juan de Ampies los despachos imperiales de que era portador Alfinguer, źles diˇ con resignaciˇn y modestia entero cumplimiento╗, y poniendo en posesiˇn del gobierno ß aquellos extranjeros, se retirˇ ß la isla de Curazao y de allÝ ß la capital de la Espa˝ola.

El licenciado PÚrez de Tolosa, ocupßndose de los primeros actos de Alfinguer en su gobernaciˇn, escribe: źLlegado el dicho Ambrosio, y sacados todos sus mantenimientos y aparejos ß una casa de municiˇn, se diˇ ß la gente todo lo necesario ß muy justos precios, que en la Espa˝ola no se pudieran dar ß tan bajos precios, eceto los caballos y aderezos de la gineta que al parecer de la gente se dieron en subidos precios; porque un caballo se daba por dozientos y mas pezos, y una silla por cinquenta. Presuponga vuestra Alteza que la gente que llegˇ ß Venezuela fue tan pobre, que no tenian de que pagar esto al contado, y para lo pagar y satisfazer se acordˇ y mandˇ por el dicho Gobernador, que ninguno, por ninguna via, pudiese rescatar ni haber oro que no trajese al montˇn, para satisfazer de los dichos mantenimientos y hazienda que se les daba: y hase de presuponer que, ansimesmo, esta fue la causa que no se hiziese repartimiento de la tierra, demas que se dize, que hubo algunos espa˝oles que fueron causa dello; dando ß entender al dicho Gobernador, que si la tierra repartiere no serÝa tan se˝or ni tan obedescido como estandose por repartir.—Otros quieren dezir, que se dejˇ de hazer el repartimiento hasta ver el fin de la tierra, por tener lugar de escojer, en lo mejor, las doze leguas de que se les haze merced por la capitulaciˇn ß los adelantados. Como quiera que fue(se), este fue el mayor error que se tubo ß los principios, muy grandecido ß los fines, con total destruccion de todo lo descubierto, y muerte de los mßs espa˝oles que ß la dicha provincia han ido, porque segund fama comun pasan de quinientos cristianos los que en la dicha provincia han fallecido hasta la ida del dicho licenciado Tolosa.╗

CAPITULO QUATRO

Como Mišer Ambrosio entro con gente en la laguna de Maracaybo y se alojo de la otra vanda de la laguna, donde despues llamaron el[21] pueblo de Maracaybo.

Como al prinšipio que el fator Juan de Ampres entro en esta provinšia de Venenšuela y hizo asiento en ella, segun se a dicho, se dibulgo y estendio la fama por todas partes, asi de la rriqueza y prosperidad desta tierra como de los muchos y domesticos naturales que en ella abia, y en aquella sazon ninguna persona tenia consinada la defensa y amparo de los naturales, y por otra parte estaba yntroduzida aquella costumbre que en aquel tiempo abia de hazer los yndios esclavos, que fue prinšipal destruyšion y desolašion y rruyna de muchas provincias que muy pobladas y abundantes de naturales que en aquella sazon abia junto a la mar del norte, y las que no se despoblaron quedaron los naturales dellas tan amaestrados en las cosas de la guerra y defensa suya, y con vn tan arraygado odio y enemistad contra los espa˝oles que se entiende que permitieran morir todos antes que serles subjetos ni tributarios, a cavsa de los ešesivos e yntolerables da˝os que en sus personas, hijos y mugeres y haziendas rrešibieron; la qual enemistad y entra˝able aborrešimiento que de tan antiguo tienpo estos yndios tienen fixado en sus entra˝as, lo podemos ver con presente esperienšia en aquellas provinšias de Caracas y toda aquella costa hasta la ysla Trinidad, donde tanta cantidad despa˝oles an sido miserablemente muertos en benganša de los da˝os que sus antešesores en aquella costa hizieron.

La qual nueba de prosperidad y rriquezas hizo que muchas personas que bivian deste trato de hazer esclabos, acudiesen a esta provinšia con su šierta manera y deshorden que ellos en ello tenian, de tal suerte que en el poco tiempo que obo desde que Juan de Ampres la descubrio hasta quel gobernador Mišer Ambrosio vino a ella, que como he dicho fue el a˝o de veynte y seys(A), se dieron tanta priesa a hazer esclavos o despoblar aquesta tierra, que casi en esta sazon que Mišer Ambrosio llego, se hallavan muy pocos naturales šerca de Coro que les pudiesen dar a los espa˝oles el sustento que abian menester; y ansi le fue foršoso a Mišer Ambrosio dar luego horden como salir con su gente deste pueblo de Coro a buscar y descubrir tierras y provinšias donde pudiese poblar y sustentarse.

A esta sazon tubo Mišer Ambrosio notišia muy šierta de las muchas rriquezas y grandes poblazones de yndios que en la laguna de Maracaybo abia, por lo qual fue movido a tomar esta derrota y demanda antes que otra ninguna, y aprestando luego las cosas necesarias a la navegašion y conquista de la laguna, haziendo aderešar vn nabio de los que consigo abia traydo, y dos vergantines que con[22] toda brevedad alli hizo, los quales luego encamino por mar que entrasen con alguna gente por la boca de la laguna, y el, con toda la demas, se partio por tierra, dexando en Coro alguna gente que abia caydo enferma y otros soldados y vezinos para el sustento de aquel pueblo.

Puesto en camino Mišer Ambrosio, los soldados que con el yvan(B), entendiendo[23] que lo que trabajasen o poblasen[24] abia de ser para gente estranjera, y que la peor parte abia de ser y era para ellos, jamas pretendian poblar ni hazer ningun benefišio en los pueblos y naturales que topaban, mas todo lo procuraban destruyr y arruynar a fin de que aquellos se˝ores extranjeros ni gozasen de lo quel Rrey les abia dado ni de lo que les abia costado sus dineros ni menos de lo que ellos descubriesen, y asi por doquiera que esta gente andubo y paso, hasta hoy queda el rrastro.

Camino Micer Ambrosio con su gente derecho a la laguna de Maracaybo y luego paso toda la gente de la otra parte de la laguna[25] ques hazia el Cabo de la Bela, por que Coro esta desta otra parte de la laguna la costa arriba, mas hazia el Oriente, y el Cabo de la Vela de la otra parte, la costa abaxo hazia el Occidente; y alli hizo luego vna manera de alojamiento, que comunmente llaman rrancheria, donde se alojo el y su canpo, para de alli dar mejor orden en lo que se abia de hazer tocante al descubrimiento y pašificašion de aquella laguna y sus provincias. Y porque consigo llevaba mugeres casadas y criaturas y otros generos de carruaje que en semejantes jornadas cavsan estorvo y embarašo, con lo qual siguio la dišiplina de los demas pobladores de Indias, que quando asi van a poblar alguna provinšia lo primero que hazen en entrando en la tierra que van a descubrir o poblar buscan vn sitio que este mas encomedio, bastešido de agua y le˝a y tal que la gente que en el dexaren se pueda defender de los naturales que les quisieren ofender, en el qual hazen luego su alojamiento o rrancheria; haziendo šiertas maneras de casas en que abitar el tiempo que alli estuvieren, que son vnos bohios peque˝os hechos de varas delgadas y paja, y hecho el alojamiento y rrancheria donde puedan dexar el carruaje o fardaje y las otras cosas que les son estorbo para el caminar y pelear, luego desde alli da horden el capitan en embiar sus cavdillos y descubrir y pašificar, dexando sienpre fortificado el alojamiento y rrancheria con guarnišion de soldados, qual conbiene conforme a la calidad de la tierra y gente della.

Pues en esta forma y por estos respectos hizo Mišer Ambrosio su rrancheria de aquella parte de la laguna conjunta al agua, para de alli hazer sus salidas y entradas y descubrimientos que por el agua y por tierra fuesen menester, con yntento de en aviendo visto todo lo que en aquel ancho lago avia y en la tierra que lo šercaba, si fuese cosa tal qual el deseaba y por notišia le abian dado, poblar vn pueblo o mas[26] conforme a la dispusišion y poblazon de la tierra y del agua y gozar de aquella meršed quel Rrey abia hecho a los Bezares, que por governador le abian enbiado.

Esta rrancheria o alojamiento que hizo Mišer Ambrosio permanešio despues por algunos a˝os en forma de pueblo, y fue sustentado y habitado por algunas gentes espa˝olas, y llamado el pueblo de Maracaybo, y al presente se tiene notišia en aquella provinšia de Venenšuela que en este sitio ay grandes arboles de granadas y parras de Espa˝a y otros muchos generos de arboledas frutiferas de las de Indias que los espa˝oles que alli rresidieron abian plantado y cultivado, con que tenian particular rrecreašion, por lo qual y por la mucha abundanšia de caša de conejos, curies, venados y otros generos de monteria que por alli šerca abia y la mucha abundanšia de pescados y otras cosas que de la laguna tenian, biven oy en aquesta Governašion algunas personas con gran deseo de bolver a rrehedificar la poblazon y a bivir en ella; y para promover los animos y boluntades de otros, a˝aden otras muchas buenas propiedades a este sitio o poblazon y a las provinšias a el comarcanas, que por no tenellas por šiertas ni verdaderas no las digo.

El governador Don Pedro Ponše de Leon dio la poblašion y pacificašion desta laguna y de la tierra que de la parte del Cabo de la Vela ay, a vn Alonso Pacheco, vezino de Trugillo, de la propia governašion, el qual hizo barcos y gente para entralla a poblar; y dire que le dio la poblazon de la otra vanda de la laguna, porque hazia la parte donde esta poblado Coro estan comarcanos o conjuntos a la misma laguna los pueblos o šivdades de Merida, que es de la provinšia del Rreyno, y Trujillo, que como he dicho, es de Venenšuela, y los moradores destas dos šivdades tienen subjetos y ocupados los naturales que hazia esta parte donde ellos estan tiene esta laguna poblados asi en la tierra como en el agua y les sirven y son sufraganeos[27], de todo lo qual mas por estenso trataremos en su lugar de la fundašion y origen de cada vna destas dos šivdades.

NOTAS AL CAPITULO IV

(A) Afirma el P. Aguado que Alfinguer llegˇ ß Coro el a˝o de 1526. Posible es que fuera en esta fecha, pero no como Gobernador, sino como agente especial de los alemanes, para enterarse de la Ýndole de la tierra.

Fernßndez de Oviedo dice que llegˇ ß su gobernaciˇn el 24 de Febrero de 1528, pero esto es un error, porque la capitulaciˇn del Emperador con los alemanes Einguer y Sayller, por virtud de la cual les cometiˇ la conquista y gobernaciˇn de Venezuela, tiene fecha de 27 de Marzo de 1528.

Mßs exacto parece lo que dice el licenciado Tolosa, que Alfinguer llegˇ ß Coro en 1529.

Hay que tener tambiÚn en cuenta que Ampies no fuÚ ß Venezuela hasta 1527.

(B) Seg˙n el licenciado Tolosa, acompa˝aban ß Alfinguer en su expediciˇn ß la laguna de Maracaybo ciento cincuenta hombres de ß pie y de ß caballo.

CAPITULO ăINCO

En el qual se escrive como los espa˝oles y Mišer Ambrosio, su capitan, anduvieron vn a˝o descubriendo y conquistando la laguna de Maracaybo. Tratase de la forma de las canoas y sus rremos.

Dado el asiento que fue necesario y conbiniente, Mišer Ambrosio en su alojamiento o rrancheria, luego comenšo a proseguir por agua y por tierra su nuebo descubrimiento de la laguna de Maracaybo y sus contornos, trayendo algunas vezes la gente dividida por la laguna y por tierra, y otras vezes toda junta por el agua en dos vergantines y una canoa, que segun figuran su grandeza es cosa de notar; y para que mejor se pueda conprehender esto que por cosa notable quiero decir, es de saber que, segun en otras partes desta ystoria por la mayor parte he apuntado, todos los yndios de las Indias vsan de šierto genero de nave peque˝a, de un madero que los latinos llaman monoxilum, para nabegar por los rrios y lagunas, y estas son llamadas por los espa˝oles canoas, y son de vn solo palo o madero, cabado a manera de vna artesa[28] o dornajo, eceto que se le da o haze en el palo toda la concabidad o gueso que se puede hazer, de suerte quel casco quede fornido para šufrir la nabegacion, y vase ensangostando[29] de popa y proa como vn nabio para ser mejor governada: y en estas navegan los yndios, bogando o rremando, partidos en dos partes, vnos a la proa y otros a la popa, partiendose por su horden, tantos a vn lado como al otro, y todo el tiempo que ban rremando van los rremeros em pie, porque ni el espašio y gueco o grandor de la canoa da mas lugar ni entiendo que pudiese sufrir otro genero de rremos de los que para este efecto los yndios an husado e ynventado de su antiguo origen, los quales son poco menos que del grandor del hombre o yndio que lo a de llevar. Lo que deste rremo entra debaxo del agua es vna pala puntiaguda poco mas ancha que dos manos, muy delgada por los lados y por medio mas fornida, con vna manera de lomo, y todo lo que de alli para arriba, que es lo que cae fuera del agua, es rredondo y tan grueso quanto puede ser empu˝ado del que lo a de mandar; a la qual manera de rremos los espa˝oles comunmente llaman canaletes, que devio ser el nombre que los primeros espa˝oles pusieron como en otras cosas se a visto por esperiencia, pero los yndios en cada provincia los llaman diferentemente vnos de otros.

Desta forma que he dicho que son las canoas tenÝa vna Mišer Ambrosio, hecha de vn solo madero o arbol, sin a˝adidura ni compostura alguna, mas de lo que en el propio palo se pudo cabar y labrar, en la qual cabian o traya Mišer Ambrosio quarenta hombres de armada con seys caballos, y algunos afirman que mas, pero esto basta y es cosa que se puede tener por estra˝a y no vista hasta agora que en el gueco de vn solo arbol, en la forma que este estaba labrado, nabegase tanta gente y caballos; porque avnque en las primeras conquistas y descubrimientos de rrios cavdalosos y lagos o lagunas que en muchas partes de las Indias an sido andadas y descubiertas por espa˝oles se a hallado grandisimo numero de canoas de todas suertes y nunca jamas en sus prinšipios ni despues mediante la yndustria de los espa˝oles se a hallado ni hecho canoa que sola šufra a llevar seguramente dos caballos y muy poca gente, ni que con muchas partes llegase al grandor desta.

Los yndios de la laguna no temieron mucho esta entrada de Mišer Ambrosio, asi por ser ellos en si gente muy atrevida y belicosa en el agua, como porque antes desta entrada de Mišer Ambrosio abia por ynfortunio entrado en esta laguna vn nabio despa˝oles en que yva el Obispo de Santa Marta Don Juan de Calatayud, a quien los yndios desbarataron y se ševaron en sangre despa˝oles. Deste Obispo se cuenta que luego que entro en esta laguna los yndios, viendo cosa tan nveba y nunca por ellos vista, se venian a los espa˝oles casi simplemente, y algunos espa˝oles que ya conošian el movimiento que los yndios suelen tener y la buelta que dan, procuraban aprovecharse dellos en tanto que aquella sinšeridad les turaba, por lo qual el Obispo rreprehendia asperamente a los espa˝oles y les dezia źdexadlos, no les hagays mal, que son obejitas de Dios╗, procurando por todas vias que no rrešibiesen ningun desabrimiento de los espa˝oles.

Dende a poco tiempo los propios yndios bolvieron la hoja y vinieron con mano armada a dar las grašias al Obispo por el benefišio que les abia hecho, y comenšaron a disparar en los espa˝oles la flecheria que trayan, y a herillos y maltratallos, y entre los que al prinšipio hirieron los yndios fue al Obispo, el qual, viendose de aquella suerte, comenšo a animar a los espa˝oles con muy grandes bozes, diziendo: źa ellos, hermanos, a ellos, que estos no son obejas de Dios, sino lobos de Satanas╗. Mas con todo eso mataron alli los yndios a todos los mas espa˝oles, y quedaron tambien ympuestos[30] que despues no les parešio cosa nueba la entrada de Mišer Ambrosio, antes entendiendo que todos abian de morir y quedar en su poder se les mostraban amigos, y despues yntentaban sus acometimientos muy a su salvo contra los espa˝oles, en los quales vnas bezes salian descalabrados y otras[31] descalabraban, y avn que las mas victorias quedaban y quedaron por nuestros espa˝oles, no dexaron de hazerles harto da˝o con la flecheria de que estos yndios vsan, que es casi toda la mas de dientes de pescados de diversas suertes.

Mišer Ambrosio, con los espa˝oles, avnque a los prinšipios les parešio mucha gente y canoas que se les llegaban a dar guašabara, no por eso dexaron de proseguir su descubrimiento como lo llevaban comenšado. Advierto de vna cosa, porque no me tengan por descuydado, y es que el vocablo que el poco a dixe o nombre de guašabara, generalmente se vsa del en las Indias y se toma por qualquier rrecuentro que aya, asi por tierra como por el agua, entre espa˝oles e yndios y entre yndios y espa˝oles, ora cometan los vnos ora los otros, lo que no es en los rrecuentros que se an abido contra tiranos y espa˝oles y negros que en estas partes se an alšado, y asi doquiera queste termino o bocablo yo vsare, el lector entendera que es rrecuentro, acometimiento o batalla o rrompimiento entre espa˝oles e yndios.

En poco mas tiempo de vn a˝o vio este governador con su gente toda la mayor parte desta laguna de Maracaybo, navegandola y entrando en muchos ancones y lagos y esteros donde los yndios tenian algunas poblazones fortificadas y escondidas, y abia y hallose algun oro entre los naturales, mas no era en tanta cantidad como los espa˝oles y su Governador quisieran, por lo qual, avnque abia cantidad de naturales, acordaron de no hacer alli mas parada sino pasar adelante con su campo y gente, por que avnque estos descubridores llevaban, a lo que mostraban, voluntad de poblar donde obiese muchos naturales, su prinšipal yntento era buscar mucho oro y no darse mucho por poblar, y ansi dieron la buelta a rrecogerse a su rrancheria o alojamiento, trayendo consigo todos los yndios que pudieron aver para enbiallos por esclabos a Coro y sacar dellos algun dinero para rreformašion de algunas cosas que abian menester para proseguir su jornada, y espešialmente de gente o soldados, porque asi en guašabaras y de heridos y flechazos de yndios como de enfermedades que comunmente los primeros dias suelen dar a los que pasan a Indias, se le abia muerto mucha gente a Mišer Ambrosio de la que consigo abia llevado. Y tambien esta laguna y las tierras que la cercan no son sanas, sino bien enfermas y de muy mala propiedad y costelašion, porque en nuestros tiempos an abaxado de Merida, civdad del Nuebo Rreyno, algunos cavdillos con gente a descobrir puertos a esta laguna y a procurar otros aprovechamientos, y por poco que en ella o en sus rriberas y territorio se an entretenido, bultos[32] a su pueblo todos an caydo enfermos de rrezias calenturas y algunos se an muerto, y los que an escapado, por mucho tiempo no se les quitaba del rrostro vna color casi amarilla que ponia admirašion a los que los vian, y por esto entiendo que sin[33] la gente que los yndios mataron e hirieron a Mišer Ambrosio, que no dexarian de caer enfermos y morir otros muchos de šišiones[34] y llagas y otras enfermedades que en este lago y las tierras a el comarcanas, que por la mayor parte son montuosas, que solemos dezir arcabucosas, por los malos bapores que en todo ello se engendran, pudieron los espa˝oles adquirir, y con ello la muerte.

CAPITULO SEYS

Como Mišer Ambrosio se partio con su gente de la laguna[35] por tierra y llego ß las lagunas de Tamalameque, donde prendio el cašique y prinšipal de aquella tierra.

Buelto Mišer Ambrosio con sus bergantines o barcos y canoas a su alojamiento o rrancheria de Maracaybo, dio luego horden en lo que se debia hazer, para con brevedad proseguir su descubrimiento y llevar adelante sus desinios, antes que por algun ynfortunio de los que la fortuna suele oponer, fuese frustrado dellos. Enbio luego con toda presteza los esclavos o yndios que de la laguna saco, y de lo prošedido dellos le traxeron de rrescate algunas cosas de las que enbio a pedir, y algunos espa˝oles para la rreformašion de su compa˝ia; y para ir menos ynpedido y no llevar consigo ningun genero de estorvo, acordo dexar en aquel aloxamiento o rrancheria de Maracaybo, todos los hombres casados con sus mugeres y los enfermos y otros que por diversos casos eran muy ynpedidos para el vso de semejantes gerras, que entonces y avn agora, por reboco[36], llamamos jornadas o descubrimientos; y dexandoles vn sostituto o tiniente suyo que los tubiese en justišia, con otros algunos soldados sanos para que pudiesen los enfermos ser proveidos de la comida que obiesen menester, se partio con todo el rrescate de la gente atrabesando šierta serrania o cordillera que casi cerca (de) aquella laguna por aquella parte que agora dezimos la cordillera del valle de Vpar, por estar a la otra bertiente que corre al rrio grande de la Magdalena un pueblo de espa˝oles en vn balle dicho deste nombre. Este rrio grande de la Magdalena es el rrio por do se descubrio el Nuebo Rreyno de Granada, y por dondo oy suben los espa˝oles y provisiones de Espa˝a aquel Rreyno, segun en otra parte se a dicho. Atrabesada esta cordillera, Mišer Ambrosio, pasando por entre diversas poblazones y gentes, fue a dar a las lagunas que oy se dicen de Tamalameque, por llamarse el Se˝or o prinšipal que sujetaba los naturales que por alli abia, deste nombre Tamalameque; y esta en esta provincia poblado, rribera del rrio grande, vn pueblo despa˝oles que se llama deste mismo nombre, la civdad de Tamalameque, que es sufraganeo a la governašion de Santa Marta.

Estas lagunas o laguna de Tamalameque es bien grande. Hazense en ella algunas yslas que estaban pobladas. Congreganse aqui estas aguas por ser la tierra baxa y estar en el paraje de la corriente y agua del rrio grande, por lo qual no pueden correr ni escurrirse, vaguarse[37], los rrios que a esta laguna vienen a dar. De donde ella prinšipalmente se haze es el rrio de ăašare, que viene del valle de Vpar, rrio caudaloso y que nabegan por el canoas, y todas las aguas que de la cordillera corren desde el valle de Upar hasta junto vna provinšia que dizen los Carateres o despoblados, sufragana a la civdad de Panplona del Nuebo Rreyno, todas se juntan aqui.

Llegado Mišer Anbrosio a esta provincia y lagunas de Tamalameque hallola, como he dicho, muy poblada de mucha cantidad de naturales y muy abundante de comida y de mucho oro que los yndios poseian. Estaba el prinšipal o se˝or[38] poblado rribera desta laguna, en vn pueblo que la vezindad del tomaba un quarto de legua; y avnque la poblazon era tan grande, y otras muchas que a la rredonda abia y los naturales en mucha cantidad, nunca se atreuio este prinšipal a esperar en su pueblo a los espa˝oles, por las nuebas que antes de ellos tenian y le abian dado otros yndios sus vezinos, y asi se recogio con su hazienda y gentes a una ysla que en la laguna estaba algo apartada de tierra, creyendo que poniendo el en cobro todas las canoas y apartandolas de donde los espa˝oles las pudiesen aber, no tendrian modo como pasar a la ysla adonde el estaba, por ser por alli algo hondable el lago. Mas los espa˝oles y su governador, viendo delante de sus ojos aquellas gentes, y que casi les hazian cocos con las joyas y aderešos de oro que sobre si trayan, buscaban y bašilaban sobre que modo podrian tener para pasar seguramente el agua y entrar en la ysla a despojar aquellos miserables de sus tesoros; y podemos dešir questos yndios ellos mesmos se hazian la gerra y se ponian ašechanšas, pues mostrando o haziendo ostentacion de las joyas y oro que tenian a sus contrarios, les davan abilantez y ponian espuelas a su codišia, para que con mas calor procurasen de pasar a donde ellos estaban, y al fin, despues de muchos acuerdos que sobre ello el governador abia tenido, fue rresoluto en que todos los mas de a caballo se echasen al agua en sus caballos y fuesen a dar en aquella gente, que teniendose por muy seguros con la fortaleza de que naturalmente estaba cercado aquel sitio, con las aguas que lo fortificaban, no esperaban rrecibir ningun da˝o de los espa˝oles ni tenian pensamiento de mudarse ni apartarse de alli, antes, como he dicho, casi ponian por se˝uelo el oro y rriquezas que tenian, entendiendo con la bista de ello atormentar los codiciosos animos de los espa˝oles y su governador.

Determinados ya el governador y sus soldados de seguir la toma de aquel ysleo con esta yndustria, rremitiendo el fin del susceso a lo que su fortuna guiase, pusieron en obra su acuerdo, y cabalgando en sus caballos hasta treinta espa˝oles con sus armas, se arrojaron al agua, y gobernando con los frenos los caballos y animandolos con las espuelas, sin que ninguno dellos peligrase ni pereciese, pasaron nadando a la ysla, donde los yndios, casi atonitos y sin sentido de ver aquella nueba manera de nabegar de los espa˝oles, se hallaban tan confusos entre si que avnque tenian las armas en las manos, no vsaron de ellas con la presteša que era rrazon para defender la entrada a los espa˝oles, lo qual pudieron hazer con fašilidad por ser el sitio donde estaban acomodado para ello.

Despues que en la ysla vieron a los espa˝oles comenšaron a vsar de las armas para ofendellos con el tumulto y alaridos con que todos generalmente lo suelen hazer; mas como los espa˝oles estaban ya en tierra, donde podian aprovecharse de sus caballos y ser se˝ores dellos, comenšaron a correr y escaramušear por entre los yndios, hiriendo a todas partes, de suerte que sienpre los yvan ahuyentando y constri˝endo a que se rrecogiesen al agua, donde les era a los yndios el da˝o doblado, porque como la laguna era honda y la gente mucha, cayan vnos sobre otros, y el que no sabia nadar llevaba al hondo al que sabia, y asi perecieron muchos, sin los que en tierra fueron muertos, y sin otras muchas gentes de todo sexo que amedrentadas de ver la ferocidad de los caballos y crueldad de los que los seguian, se arrojaban al agua a guarešer en algunas canoas de las que por alli tenian.

Los espa˝oles quedaron se˝ores de la ysla y obieron preso al cašique o se˝or de aquellas gentes que, como he dicho, se llamaba Tamalameque, con otros algunos yndios prinšipales y mucha parte de sus riquezas y oro, con que se pasaron muy contentos a donde el Governador estaba con la demas gente mirando el suceso desta guašabara, a quien entregaron luego todo el despojo y presa que en ella se abia abido, que fue cantidad de oro. Holgaronse todos con el buen suceso que alli abian tenido; pusieron a rrecado el prinšipal Tamalameque, de quien esperaban aber gran suma de oro por su rrescate, y hizieron asiento alli por algunos dias, asi porque la gente descansase, como por la mucha rriqueza que desta provinšia esperaban sacar, segun los buenos prinšipios que abian bisto y despojo que en este primer reencuentro obieron.

CAPITULO SIETE

Como estando los espa˝oles divididos se juntaron mucha cantidad de yndios y binieron a sacar de poder de los espa˝oles a su cašique, y como Mišer Anbrosio enbio a Gascu˝a a Coro por mas gente y soldados.

Dende[39] a pocos dias algunos soldados quisieron pasar adelante, sin hašer en esta provinšia mucho asiento, mas Mišer Ambrosio, biendo la fertilidad de la tierra y las muestras de oro que en aquellas primeras vistas abia abido, considero que podia aber en esta provinšia alguna parte de lo mucho que deseaba, y asi, con acuerdo de los mas, determino entretenerse en esta provinšia algunos meses hasta ber y avn aber toda la rriqueza que en la tierra abia, con la qual rresolušion enbio luego vn capitan o cavdillo con la mitad de la gente, que serian nobenta honbres, a ber lo que abia en šiertas poblazones que šerca de alli estaban, y el se quedo en su alojamiento con la demas gente y con el cašique y los demas prinšipales.

Los yndios desta provinšia, viendo que mucha parte de la gente espa˝ola andaba fuera del canpo, parešioles que era tienpo oportuno y que se les ofrešia ocasion en que pudiesen rrecobrar a su cašique o se˝or, con lo demas que en la guašabara perdieron; y no perdiendo tienpo se conbocaron y juntaron, seg˙n afirman personas que se hallaron presentes, mas de diez mil yndios de gerra y bien aderešados, conforme a su vso y costumbre de militar. Metidos en la cantidad de canoas que para tanta gente era menester, se vinieron nabegando hazia el rreal de los espa˝oles; y segun parešio despues, estos yndios, como abian visto yr fuera los espa˝oles que se a dicho, creyeron que en el alojamiento quedaban muy pocos, a los quales fašilmente desbaratarian y matarian; y como saltando en tierra y llegando a donde el governador Mišer Ambrosio estaba rrancheado, viesen la gente que con el estaba, se les mudo el animo de tal suerte que jamas ninguno de ellos se atrevio a prinšipiar la guašabara ni acometer a los espa˝oles, sino como honbres desatinados, comenšaron a dešir que les diesen su cašique muy porfiadamente y con muchas bozes. El Governador, conošiendo la pusilanimidad y cobardia que los yndios consigo trayan, mando a los espa˝oles que se estuviesen quedos, y no les consintio que moviesen las armas contra aquella amedentrada gente, y al qual asi mesmo mando que dexasen luego las armas, donde no que alli serian todos muertos por su gente. Y los yndios, como estaban de suyo tan acobardados y perdido el animo, y de nuebo los amenazaba Mišer Anbrosio, obedešieron luego su mandado, y soltandolas todos en el suelo, se rrindieron a boluntad y merced del Governador. Dizen los que presentes se hallaron, como por cosa de maravilla, que era tanta la cantidad de armas que estos yndios trayan, que juntas y hecho vn monton, no se parešia vn honbre de a caballo de la otra parte. Yo no tengo esta maravilla por tal, pues sabemos que en la Nueba Espa˝a y en el Piru este ayuntamiento de armas, que aqui eran arcos y flechas y macanas, alla era oro y plata; y en la Nueba Espa˝a se junto en la plaša vn monton de oro y plata que no se parešian dos honbres, el vno puesto de la vna parte y el otro de la otra; y en el Piru fue de mucho mayor numero.

Mando Mišer Anbrosio a los yndios que se bolviesen, y que si querian llevar o aber a su cašique, a quien benian a buscar, le traxesen šierta cantidad de oro que el alli les se˝alo. Los yndios se bolvieron y fueron pašificamente, sin hazer mas acometimiento ni da˝o en los espa˝oles del que se a dicho, dexando sus armas, que por hartos dias sirvieron de le˝a para las cošinas de los espa˝oles; y metiendose o enbarcandose en sus canoas se bolvieron a sus poblazones.

La gente que abia ydo a descubrir, bolvio desde a pocos dias con algun oro, que generalmente, en toda esta provinšia, lo tenian los yndios, y oy dia lo tienen.

Estubose Mišer Ambrosio en esta rrancheria o alojamiento haziendo entradas o correrias de vna parte a otra casi vn a˝o, en el qual tiempo, asi de lo que rranchearon y tomaron foršiblemente a los yndios como de lo que les daban de presentes y el cašique dio por su rrescate, obieron el gobernador y sus soldados mas de setenta mil pesos de buen oro. A cabo deste tienpo, ya que estaba arruynado y corrido y esquilmado todo lo que en esta provinšia de Tamalameque abia, acordo Mišer Anbrosio pasar adelante con su descubrimiento y jornada, y pareciendole poca gente la que tenia para tan larga entrada como se le ofrecia, porque de la gente que de la laguna saco se le abian muerto, asi en la gerra como de enfermedades, mucha parte de sus soldados(A), acordo enbiar vn cavdillo con algunos soldados y alguna parte del oro que alli se abia abido a Coro, para que juntase toda la mas gente que pudiese, dandoles todo abio del oro que llevasen y con toda brevedad bolviesen y le siguiesen por el rrastro y vestigio de la derrota que el de alli tomaria. Y para este efecto nombro y se˝alo a vn capitan Gascunia o Gascu˝a, natural de Arebalo(B), y le dio veynte y cinco soldados, y asi los sesenta mil pesos, que era parte del oro que se abia abido en esta provincia de Tamalameque, para que con aquella ostentacion y muestra de rriqueza mobiese los animos de los soldados y los atraxese asi, para que con mayor voluntad lo siguiesen.

Partiose Gascu˝a con la gente que le fue dada, la buelta de Coro y provinšia de Venenšuela, de cuyo viaje en el siguiente capitulo trataremos largo, y el gobernador Mišer Ambrosio por entonšes se quedo alli en el alojamiento y rrancheria de Tamalameque, y donde a poco tiempo alšo su canpo y siguio su[40] viaje y derrota en la forma que adelante se dira.

NOTAS AL CAP═TULO VII

(A) Seg˙n Oviedo y Ba˝os, la falta de gente que obligˇ ß Alfinger ß enviar por socorro ß Coro, no fuÚ debida exclusivamente ß las muertes por la guerra y enfermedades, de que habla el Padre Aguado, sino tambiÚn ß que muchos soldados, descontentos, se habÝan retirado ß Coro fugitivos, źno pudiendo tolerar el ßspero natural de Alfinger, ni el modo tan extra˝o que tenia de gobernar, castigando por leves causas con azotes, horcas y afrentas ß muchos hombres de bien por mano de un Francisco del Castillo, que era su maestre de campo, hombre cruel y de malvada intenciˇn╗. (Historia de Venezuela, tomo I, cap. IV.)

(B) Gascunia, Gascu˝a ˇ Bascu˝a, le llama el Padre Aguado. Oviedo y Ba˝os le nombra I˝igo de Bascona; Fernßndez de Oviedo le apellida Vascu˝a, y Castellanos, Vasconia.

CAPITULO OCHO

En el qual se escrive como metiendose Gascu˝a por los despoblados y arcabucos de la culata de la laguna, perecio de hanbre el y todos los demas que con el yvan.

El capitan Gascu˝a o Bascu˝a puso en prosecucion el mandamiento del gobernador, y tomando consigo el oro que se le abia dado, que como he dicho, fueron sesenta mil pesos y sus veynte y cinco conpa˝eros espa˝oles, comenšo de caminar la buelta de Coro, por muy diferente camino del que abia traydo con su Gobernador, porque como el paraje donde a la sazon estaban era mas arriba de la culata de la laguna de Maracaybo, parešia por buena conjetura que atravesando o bojando[41] por tierra la serrania que por alli abia, yr a salir de la otra vanda de la laguna, sin tener nešesidad de atrabesar aquel ancho lago[42] ni desandar el camino andado, que le parecia mas largo del que por donde pensaba yr podia ser.

Estas considerašiones les salieron muy al rrebes a Gascu˝a de lo quel abia trašado, porque en apartandose del rreal luego atrabeso la cordillera que entre la laguna de Maracaybo y el rrio grande de la Magdalena esta, que es la que emos dicho llamarse la cordillera del valle de Vpar, y trastornando la sierra a las bertientes de la laguna, camino algunos dias por tierra alta avnque montuosa y mal poblada, y avnque de los altos destas sierras vio Gascu˝a a toda la tierra que por delante tenia, por la qual abia de atrabesar, era cubierta de muy altas monta˝as y arcabucos y lo mas della tierra llana que por la mayor parte suele estar anegada y cubierta de aguas, no considero el da˝o que de seguir por alli su viaje le podia venir, mas entendiendo que todo seria aconpanado de algunas raras poblazones, como en los altos de aquella cordillera las abia, paso adelante con sus conpa˝eros, y caminando algunos dias por despoblado, siguiendo la trabesia de la culata de la laguna sin que ningun camino le guiase, apartaronse tanto de las poblazones que a las espaldas dexaban, que quando quisieron bolver atras no pudieron por rrespecto de que se le abia acabado la comida que llevaban, y sin ningun reccurso de mantenimiento, con solo la esperanša de hallallo adelante, abian caminado šiertos dias con solo comer algunas hojas silvestres que en aquellas monta˝as cojian. I como mientras mas adelante caminaban mas la hambre los maltrataba, de tal suerte que no solo no podian llevar sus armas mas casi ni avn menear sus personas, consumidas las fueršas de hombre, acordaron poner o dexar el oro escondido o enterrado en vna parte se˝alada, para que si saliesen a poblazones despa˝oles o de yndios pudiesen bolver por ello.

Mas a estos soldados, y avn casi a los que con Mišer Ambrosio quedaron, le fue este oro y rriquezas el ašote y castigo que al consul Quinto Cipion[43] y a sus comilitones les fueron el saco y rrobo que en Franšia hicieron, quando tomando y entrando por fuerša de armas a la šiudad de Tolosa, no solo rrobaron lo que los del pueblo tenian, mas entraron en el tenplo de Apolo, a quien aquellos šivdadanos servian con mucho acatamiento, y saqueando el tenplo, como a las demßs casas del pueblo, rrobaron del ciento y diez mil libras de oro y šinco millones de libras de plata, y asÝ el consul Quinto ăipion, como todos los que partišiparon deste rrobo, murieron desastrada y miserablemente, segun que en su Istoria mas largamente se rrefiere este caso.

Gascu˝a y su gente enterraron estos sesenta mil pesos al pie de vna šeyva, arbol muy grande y se˝alado en aquella comarca, y casi dexando sus corašones alli soterrados con aquel metal, comenšaron ß caminar por aquellas monta˝as, a ver si podian hallar algun genero de comida de qualquier suerte que fuese; y viendo que no lo hallavan y que las naturales fueršas casi del todo les yvan faltando, comenšaron a matar algunos yndios e yndias de las que consigo llevaban para comer de ellos, ymitando en esto la brutalidad de los animales yrrašionales, que faltandoles el vso de la rrazon, muchas veces muerden y comen los vnos de[44] los otros, comian de aquellas carnes humanas tan sin asco ni pabor como si se obieran criado en ello y para ello. Mas no es de marabillar que honbres vsasen deste genero de crueldad por rremedio contra las angustias de la hanbre, pues escriviendo Josepho en sus Istorias, y lo rrefiere Evsebio en el teršero libro de la Istoria eclesiastica, en el capitulo segundo, que tiniendo Tito cercado a Jerusalen, y abiendola ya entrado o tomado, sobrevino tan grande hanbre en la šivdad que vna muger que bivia rribera del rrio Jordan, de la aldea de Benzob, llamada Maria, hija de Lazaro, muger rrica y de noble linaje, hallandose en aquellos dias en Jerusalen, con vn cuchillo, por su propia mano, degollo a su hijo, partiendolo por medio, puso luego la mitad al fuego, y asandola, se la comio, y despues vino a comer la otra mitad, cosa por cierto de grande admiracion y que parece escandalizar solo el oyrlo. Yo, a lo menos, por tan castigo de Dios tengo la hanbre y calamidad destos soldados, por los rrobos, fueršas y muertes y otras crueldades e yncomodidades de que con los yndios abian vsado, como el que vino sobre Jerusalem en los tiempos rreferidos de suso.

Viendose ya de todo faltos de rremedio y que las fueršas naturales los desanparavan del todo y que ya no les abia quedado ningun yndio a quien tan rrabiosamente pudiesen sepultar en sus entra˝as para conservašion de ellas, comenšaron a esparširse y dividirse por entre aquellas monta˝as y arcabucos, donde la hanbre los consumio, asi al capitan como a todos los mas de los soldados, de quien no se supo mas nueba, eceto quatro de ellos que, o por ser mas animosos o mas rrobustos, pudieron conservar mas tiempo las fueršas y el animo, los quales, caminando por donde su ynfortunio los guiaba, fueron a dar a vn rrio que casi entra en la laguna de aquella parte donde Merida esta poblada, rriberas del qual se sentaron a descansar, porque les parešio, por algunas se˝ales que en el vieron, que era rrio poblado y que navegaban yndios por el, con esperanša de que Dios encaminaria por alli alguna canoa de yndios, de donde pudiesen aber con que rremediarse y sustentarse.

CAPITULO NUEBE

En el qual se escribe el suceso de los quatro espa˝oles que se apartaron de Gascu˝a.

Dende a poco tiempo que estos espa˝oles pasaron a descansar rribera del rrio, para soportar mejor el tormento de la hanbre con la esperanša dicha, ašerto a pasar por alli vna canoa con yndios que yvan de vn pueblo a otro, a los quales llamaron los espa˝oles con se˝as que les hizieron para que viniesen a donde ellos estaban. Los yndios se acercaron a tierra por ver y conocer que nueba gente era aquella; mas no se llegaron tanto que los espa˝oles los pudiesen asir para matallos y comellos, como despues lo pusieron por la obra, y viendo que los yndios se llegavan rrecatadamente, solo les dieron a entender, con se˝ales que les hizieron, la nešesidad que padešian, rrogandoles que les truxesen alguna cosa de comer.

Los yndios, por el senblante o aspeto que en los espa˝oles vieron, entendieron lo que les pedian y abian menester, y asi se fueron el rrio arriba a donde tenian su poblazon, y tomando la comida que les parešio que era bastante para tan poca gente, bolvieron a donde los espa˝oles estaban, los quales, como los vieron bolver, parešiendoles que el mantenimiento que podian traer seria poco, determinaron que se tomasen los yndios y se matasen y asasen en barbacoas[45] para guardar y tener de respecto para su comida. Los yndios llegaron sinšeramente, sin rrešelo de rrešebir da˝o ninguno de los espa˝oles, a quien con tan buena voluntad trayan de comer, y saltaron en tierra, sacando el mayz y otras rrayzes y legunbres que trayan. Los espa˝oles, desque los vieron que les parešia que podian ser se˝ores de ellos, cada vno echo mano de su yndio para poner por obra lo que antes abian tratado, y como su flaqueza era tanta y sus fueršas tan pocas, poca fuga fue menester para que los yndios se soltasen de sus manos; y visto que los yndios se les yvan, juntaronse todos a vno de los yndios, y asiendose del lo mataron y despedašaron muy liberalmente y asaron en barbacoa para su sustento.

Esto de asar[46] en barbacoa esta carne es vna costumbre casi general en las Indias entre algunos yndios, los quales jamas acostumbran a salar carne ni pescado, avnque tengan bundancia de sal, mas haziendo vnas barbacoas que no sean muy altas del suelo, que son vnas estacas hincadas en tierra, del altor que les pareše, encima de las quales hazen vn ca˝izo algo rralo de varas que llaman barbacoa, y alli ponen la carne a asar y mucha candela debaxo, hasta que se consume todo el xugo y vmor y queda del todo seca: y con esto se entretiene mucho tiempo la carne, avnque sea de puerco, y el pescado y todas otras cosas que despues de muertas se pueden corronper y da˝ar; y a falta de sal, los espa˝oles, en las jornadas y nuevas poblazones se aprovechan deste vso de los naturales, y asi lo hizieron estos de quien al presente vamos hablando; que muerto su yndio y hecho sacrifišio del a su dios el vientre, lo asaron en barbacoa por sus puestas[47], y luego alli comieron el asadura, pies y manos, y el menudo, con tanta alegria como si fuera de otro animal de los acostumbrados a comer entre cristianos.

Y rrecelandose que los yndios que se escaparon de sus manos no conbocasen gente y viniesen sobre ellos, acordaron de yrse de donde estaban, y asi comenšaron a caminar rribera arriba de aquel rrio todos ellos, eceto vno llamado Franšisco Martin, que por tener vna llaga en vna pierna muy enconosa no pudo caminar y le fue foršoso quedarse alli; y los demas, prosiguiendo su desesperado camino el rrio arriba, padešieron como todos los otros avian hecho y acabaron sus vidas con bien largas y penosas muertes. Y porque en lo deste capitulo me queda y en el siguiente, he de dešir el subšeso deste Franšisco Martin, que por la enfermedad de su pierna no pudo seguir a sus compa˝eros en la muerte como los abia seguido en la bida, dire lo que este honbre hizo, antes de llegar a este rrio.

Andaban sus compa˝eros y el tan acosados de la hanbre que se podia bien dezir por ellos que rrabiaban de hanbre. Cupole a vn yndio que les abia que dado la suerte del sacrifišio, y asi lo sacrificaron y mataron, dandole por sus propias manos la muerte, porque fuese mas ašeto. Estando haziendo puestas o pedašos el cuerpo muerto, para dar a cada vno su parte, quitaron el mienbro genital, como cosa mas ynmunda, y echaronlo a mal, lo qual, como biese este Franšisco Martin arremetio a el y alšandolo del suelo, sin esperar a ponello en el fuego se lo comio asi crudo, como se abia quitado del cuerpo; que fue cosa por šierto, no de honbre sino de mas que bruto y carnišero animal; y por esto no quento la diligencia que todos ponian en que no se perdiese cosa ninguna de lo que en vn cuerpo humano ay. La sangre no era menester llegalla al fuego, porque en abriendo el muerto, con las manos la sacaban y se la bebian, y avn como suelen dešir, se quedaban lambiendo las manos; y por no ser molesto no quiero pasar adelante con estos abominables enxemplos de crueldad.

Este honbre llamado Franšisco Martin, permitiendolo Dios, para questos castigos fuesen notorios, vino a escapar con la vida y a bolver a poder y conpa˝ia despa˝oles de la manera que por el discurso desta Istoria se vera; mas para llegar a este tiempo paso muchos trances que tanbien ire declarando. Viendose el triste solo en aquella playa o rribera donde sus conpa˝eros lo abian dexado, acordo echarse el rrio abaxo, parešiendole que pues por alli nabegaban canoas, que no dexaria de aber algunas poblazones donde, o le conservarian la bida o con mas brevedad lo despenarian. Sabia nadar, y ayudandose de vn madero o palo grueso que alli hallo, se hecho por el rrio abaxo, y giandolo sus hados fue a dar a vna poblazon de yndios que en la rribera deste rrio estaba, gente de buena dixistion o condišion, los quales como lo biesen, admirados de ver vn honbre barbado y tan blanco, cosa que ellos nunca abian hasta entonces visto, lo tomaron y lo llevaron al cašique y se˝or de aquella prouinšia, el qual, con la misma admirašion que sus vasallos, lo mando recojer y tener en su casa por cosa de grandeza, sin hazer ningun mal ni consentir que se le hiziese por ninguno de sus subditos.

CAPITULO DIEZ

Como prosiguiendo Mišer Ambrosio su jornada, paso por el rrio del Oro y provincia de Guane, y fue a salir a los paramos y tierras donde agora esta poblada la ciudad de Panplona.

En tanto questas cosas subšedieron al capitan Gascu˝a y a su gente, el gobernador Mišer Ambrosio, despues de haberse entretenido algunos dias en aquella provinšia de Tamalameque, porque el socorro que de Coro le viniese y Gascu˝a le truxese, con mßs fašilidad lo alcanšase, prosiguieron su viaje y descubrimiento por lo baxo de la cordillera ˇ sierra[48] que confina con las rriberas del rrio grande, avnque algo apartado del; porque se debe notar que por desta parte del rrio grande por do Mišer Anbrosio caminava sienpre ay tierra llana entre el rrio y la sierra que va casi subšesive hasta sus nacimientos, y esta serrania que va sienpre ß bista deste rrio grande, toda es rramos y gajes que quiebran de la cordillera que desde Chile viene entera ši˝endo y rrodeando casi toda esta parte de Tierra Firme, donde estß poblado el Piru y Chile, los Charcas, Quito y Nuebo Rreyno, y la gobernašion de Venenšuela, y otras gobernašiones y provinšias, lo cual parece ques diviso de la tierra de la Nueba Espa˝a y Florida y esotros Rreynos que de aquella parte estßn. Por la mucha angostura y estrechura que entre estas provinšias hace la tierra, desde el Nombre de Dios, poblado en la mar del Norte, a Panama, poblado en la mar del Sur, que de vn pueblo ß otro, o del vn mar al otro ay deziocho leguas, antes menos que mas, y esta estrechura que aquÝ haze la tierra parece que divide estos dos grandes Rreynos y provinšias, la vna de la otra, no embargante que toda es Tierra Firme y que de Nueba Espa˝a se pude yr a Piru y a Chile por tierra y andar toda la rredondez de aquesta quarta parte del mundo, desde la tierra que dizen del Labrador, que cae bien debaxo del Norte, hasta el estrecho de Magallanes, que por el contrario esta ˇ cae casi debaxo del Sur, que casi pareše questas dos provinšias estan frontera la vna de la otra metiendose el Ošeano mar en medio, que haze hazer a la tierra vn ancon al Ocidente, cuyo rremate es el estrecho que he dicho, donde esta poblado el Nombre de Dios y Panama.

Siguiendo Micer Ambrosio aquesta serrania, sin dexar el rrio grande que llevaba a la mano derecha, camino algunos dias con buena esperanša asi de lo que adelante esperaba hallar como del socorro y a ayuda que con el capitan Gascu˝a le abia de venir, y pasado algun intervalo de tienpo y viendo la tardanša del socorro, y que la tierra por donde yva era muy enferma a cavsa de las ynundašiones que el rrio grande por alli hazia, con que se crian muchas sabandijas y mosquitos de todas suertes, que les era a ellos plaga y muy pesada carga, aviendolos de sufrir por fuerša, con cuyas picaduras se cavsaban llagas e hinchazones en las piernas a los soldados y en las manos y en otras partes de sus cuerpos, determino y acordo Mišer Anbrosio meterse en las sierras, porque generalmente toda tierra alta en las Indias es mas sana que la baxa, y a esta sazon estaba en el paraje de las provinšias donde agora esta poblada Panplona; y poniendo en efecto sus desinios y determinašion comenšo a marchar con el campo y gente que hasta aqui le abia quedado, por tierras muy asperas y faltas de comida, con que se les acrešento o doblo el trabaxo a los espa˝oles, y quedandose algunos que con la flaqueša y falta de fueršas no podian subir la aspereša de las sierras por los arcabucos y monta˝as, eran muertos de tigres y otros animales que por estas tierras se crian, fue a salir Mišer Anbrosio a donde agora dizen el rrio del Oro, que avnque esta šerca de la šivdad de Panplona es termino de la šivdad de Velez, en cuyos vecinos estan encomendados los naturales del, de quien trataremos mas particularmente a su tiempo.

Llegado aqui Mišer Ambrosio, traya su gente tan fatigada de hambre que casi no podian caminar ni en aquella parte del rrio donde abian llegado y estaban no abia poblaciones ningunas de yndios de do pudieran aber algun rrecurso de comida; y porque caminando de aquella suerte era acrecentar los trabajos a los soldados y ponerse en abentura de perderse todos, como subšedio a los de Gascu˝a. Hallose cerca de vna šienaga o lago peque˝o que en aquella parte estaba, en el qual se criaban mucha cantidad de caracoles, que fue vn particular rremedio para tolerar algo su hambre, de que se sustentaron muchos dÝas, porque proveyo Dios que fuesen en tanta abundancia que bastasen alimentar toda la conpa˝ia. Y de alli evbio vn cavdillo llamado Esteban Martin con sesenta hombres de los mßs sanos y en mejor dispusišion para caminar, a que fuesen a descubrir algunas poblazones, porque alli donde estaban abian hallado algunos rrastros y bestigios de naturales que les abia dado esperanša de hallallos šerca de alli: y avn les abian puesto a todos animo con la esperanša que tenian para mejor caminar y seguir su descubrimiento.

Partiose Esteban Martin, y caminando a la provinšia de Guane, que esta cercana al rrio del Oro y es sufragana a la šiudad de Velez, donde hallo mucha cantidad de naturales y abundancia de comidas, y rreformandose alli y descansando con sus compa˝eros, rrecogiˇ la comida que pudo llevar en las piešas o yndios que consigo traya y con otros que en esta provinšia de Guane abia tomado, y dio la buelta a donde Mišer Ambrosio abia quedado, llegando a cabo de veynte dias de como se aparto del, que en todo este tiempo Mišer Ambrosio y los que con el quedaron no se sustentaron ni comieron otra cosa mas de los caracoles que de la šienega o lago que he dicho podian sacar.

Holgose el Gobernador y toda su gente de las buenas nuebas que le traya Esteban Martin, y luego otro dia siguiente marcho con toda la gente junta la buelta de Guane, por el camino que el cavdillo y gente que abia enbiado descubrieron; y llegados a Guane se entretuvieron algunos dias a descansar y rreformarse, por venir tan maltratados y cansados del camino pasado quanto de lo dicho se puede colegir y conošer. Desde esta provinšia de Guane camino Mišer Ambrosio con toda su gente junta hazia los paramos que agora son territorio de Panplona, tierra fria y poblada de muchos naturales. Estos paramos fue por donde despues andubo Hernan Perez de Quesada, hermano del adelantado Don Gonšalo Ximenez de Quesada, que despues de descubierto y poblado el Nuebo Rreyno por el dicho Adelantado, salio en descubrimiento de vna famosa notišia que dezian de la casa del Sol, y llego a estos paramos y poblazones mas de diez a˝os despues, y hallo los vestigios y rrastros desta gente de Mišer Ambrosio; y rreconošida la tierra por algunos que con el yvan de los que abian escapado desta jornada de Mišer Ambrosio, dio la buelta y se torno al Rreyno, de do abia salido, como de todo esto hemos tratado mas largo en la Istoria del descubrimiento y pašificašion del Nuebo Rreyno.

Entrado Mišer Ambrosio con su gente en los lugares dichos, hizo alli algun asiento con el canpo para mejor rreconošer la tierra, y ver y determinar la derrota que abian de tomar, y hazer algunas correrias o entradas a vna parte y a otra con sus cavdillos, para rreconošidos los alrrededores y las partes hazia donde se ynclinaba mas la poblazon de los naturales, seguir lo que mas les conviniese.

CAPITULO ONZE

En el qual se escribe como prosiguiendo Mišer Ambrosio su descubrimiento hazia la laguna, fue muerto de šiertas heridas que en vna guašabara le dieron yndios.

Andando de estas poblazones y alojamiento donde Mišer Ambrosio estaba y sus cavdillos, descubriendo a vna parte y a otra, y rreconošiendo todas las dispusišiones de las tierras de que estaban šercados, parešioles la tierra de hazia el Rreyno que tenian al Sur, mas alta y mas quebrada y menos poblada, y la tierra de hazia la parte de abaxo, al Nordeste, a do las aguas yvan a la laguna de Maracaybo, mas apašible y andadera y avn mas poblada, por donde se ynclinaron mas a seguir la derrota o bia de hazia la laguna, avnque por diferente camino del que abian traydo, que no la del Rreyno. Y esto no fue porque entendiesen entonšes que aquella derrota que tomaban era a la laguna, de do abian salido, por aber rrodeado mucho camino, y en esto fue esta gente desgrašiada, y como suelen dešir, de corta ventura; porque si siguieran su derrota como la abian comenšado, entraban en el Rreyno, donde obieran las rriquezas que despue obo el adelantado Ximenez, y poseyeran aquella tierra, que es cierto que no estuvieron diez leguas de la primera gente mosca que hazia aquella parte se dice chicamocha. Mas siguiendo su camino por donde los guiaba su fortuna, pasaron vnos paramos que desde estas poblazones ay, para yr al balle que agora los de Panplona llaman de Rrabucha[49], en vn dia tan turbio y cargado de aguas y viento, que generalmente puso en gran detrimento a toda la gente y conpa˝ia, y vbieran de perešer alli de frio y elados, que ni con el caminar ni con el arroparse podian rresistir la fresca[50] del paramo, y asi murieron alli elados y enparamados mucha cantidad de yndios y algunos espa˝oles y caballos, que fue cosa ašerbišima ver como sin poderse socorrer vnos a otros se quedaban muertos y riendose o rrega˝ando los dientes.

Los que de la tempestad deste paramo escaparon, lo tubieron en mas que aberse librado de las hambres y calamidades pasadas.

Entrando en el valle de Rabicha hallaronlo muy poblado y los naturales del muy a punto de guerra, y asi el tienpo que por este valle y los a el comarcanos andubo esta gente, nunca dexaron de rrešebir guašabaras de los naturales, que con buen animo les acometian; mas sienpre yvan con la peor parte, porque como sus armas son tan flacas y sus animos tan debiles acaboseles presto todo y rretiranse o rrecojense tan sin horden que sienpre son mas mal tratados en los alcanšes que les ban dando que en disparate de sus guašabaras.

Y antes que se pase esta ocasion, pues voy tratando destos naturales, dire lo que hizieron, segun lo que se puede colegir, por permision divina, con vn hombre ymitador de abominables crueldades con yndios. Mišer Ambrosio traya este hombre por criado, que no le servia de otra cosa sino de traer a cargo vna cadena, en la qual venian aprisionados šierta cantidad de yndios que trayan cargado la munišion y el demas fardaje que era del rrancho y tienda del governador, y estan puestos por tal horden con sus colleras al pescuešo que avnque vayan caminando y cargados, nunca se les quita la cadena; y como los yndios sientan tanbien la hambre como los espa˝oles e yvan cargados, cansabanse, y faltandoles las fueršas, de flaqueza se cayan y sentaban en el camino. Este alcayde o verdugo del demonio de Mišer Ambrosio, por no detenerse y abrir la cadena y sacar el yndio que se cansaba, y por otros diabˇlicos respetos que le mobian, cortabale luego la cabeša para quitallo de la collera, y dexabaselo alli muerto. Y desta suerte se certifica aber quitado la bida a muchos yndios; y como Dios nuestro Se˝or no consienta que semejante tirania y crueldades queden sin exemplar castigo, subšedio que en el valle de Rrabicha, de quien bamos tratando, salieron los yndios vn dia a dar guašabara a los espa˝oles, y se ašercaron tanto a ellos que casi de entre las manos les tomaron los yndios a este verdugo, criado de Mišer Ambrosio, y sin se lo poder quitar y estorvar los espa˝oles, alli delante de sus ojos le cortaron la cabeša a macanazos, y dexando el cuerpo a bista de los espa˝oles, se llevaron la cabeša consigo en pago de quantas este miserable honbre abia quitado ynjusta y cruelmente a los yndios:

El Gobernador con su gente siguio su descubrimiento, y saliendo deste valle y pasando otras poblazones de yndios, fue a dar al balle que dixeron de Mišer Ambrosio, que es el propio que agora dizen los de Panplona, Chinacota, que es nombre propio de la tierra. Estaba este valle muy poblado de naturales y era abundante de arboles, que avnque en este tiempo se pareše la prosperidad que entonšes pudo tener, por aberse muerto y consumido por diversos rrespectos muchos naturales del. Alojose Mišer Ambrosio en vna parte deste valle con su gente por ser abazible[51] su estalaje, para de alli enbiar a descubrir lo que adelante obiese. Los naturales, como vieron esta nueva gente en su tierra y tenian ya por odidas notišia de la mala vezindad que a do quiera que llegaban hazian, dexaron sus casas desiertas, y rrecogiendose con sus mugeres, hijos y haziendas a las monta˝as comarcanas, a ponello todo en cobro, acordaron venir a berse con los espa˝oles, y si pudiesen, echallos de su tierra. Y subšedio quel dia questo obieron de hazer, Mišer Ambrosio y Estevan Martin, su capitan o cavdillo, se apartaron paseando fuera de su alojamiento descuydadamente, porque nvnca abian visto ni oydo ningun rremor[52] de aquellos yndios, antes tenian entendido que de miedo se abian ahuyentado por la notišia que de ellos les abian dado. Los yndios, con mano armada, les venian a dar guašavara, y los dos capitanes echaron mano a sus espadas, y teniendose con ellos se defendieron balerosamente sin que los yndios les pudiesen echar mano, antes hirieron y mataron muchos de ellos; y como Mišer Ambrosio no tenia alli su sayo de armas con que mejor guardar su persona, rrešibio algunas heridas de los yndios malas y peligrosas; y no hera esto tan lexos del alojamiento que la gente que en el estava no oyeron la grita de los yndios, y sospechando lo que era salieron a ellos y hallaron a su governador con su conpa˝ero rrebueltos con los yndios, como se a dicho, y como acudieron alli luego todos los espa˝oles, fueron los yndios desbaratados y ahuyentados, avnque vitoriosos, que asi se puede decir, pues de las heridas que dieron a Mišer Ambrosio murio dende a pocos dias, y fue alli, en aquel valle[53], enterrado por los suyos, de donde le quedo la nombradia y apellido del valle de Mišer Ambrosio, que hasta oy tura(A).

De las proprias naturalezas destas provinšias y de las que en estas comarcas de Panplona andubo esta gente, y de los yndios dellas, no trato aqui por no ser este su lugar.

NOTAS AL CAPITULO XI

(A) El P. Aguado no resulta muy bien enterado en lo relativo ß la labor de Ambrosio Alfinger, por lo cual, para completar su relato, se reproducen los siguientes pßrrafos de la mencionada Relaciˇn del licenciado PÚrez de Tolosa.

źHabiendo reposado el dicho Ambrosio de Alfinguer con la dicha gente, en la dicha ciudad de Coro, fue en descubrimiento de la laguna de Maracaybo, con ciento y cincuenta hombres de pie y de caballo; dondes la laguna se detuvo a˝o y medio, poco mßs ˇ menos; poblo junto ß la laguna un lugar que se dixe Maracaybo. Dejole poblado de cinquenta ˇ sesenta espa˝oles, y volviose con muy poca gente ß la ciudad de Coro, porque mucha de la que llevˇ se le muriˇ.

╗En este comedio vinieron dos armadas; en la una de las quales vino un Jorje Ynguer, con poder de Enrique Ynguer y Geronimo Sayler, y sin provision real; este no fue obedecido ni recibido por Gobernador. DespuÚs llegˇ otra armada de tres naos, con pasados de trezientos hombres, y en ella venia un micer Juan Sinser-Jofer, el qual se nombraba por Gobernador, con los mismos poderes y sin provision real. Fue recibido este Micer Juan por Gobernador, por la justicia, regimiento y oficiales, estando ausente el dicho Ambrosio de Alfinguer; el qual, llegado en Coro dentro de quince dias, fue obedecido por Gobernador como lo era de antes, y el dicho Juan Sinser-Jofer voluntariosamente quedˇ sin la dicha gobernacion, y dende ß tiempo quedˇ en Coro. Estas naos trajeron muchas provisiones y mercadurias, las quales se vendieron ß los espa˝oles, al fiado, en precios mas baratos que nunca han valido, obligßndose de dos en dos y tres en tres; en esta armada postrera vinieron, asi mismo, treinta alemanes mineros, de los quales casi ningunos viven. El dicho Ambrosio de Alfinguer trajo de la dicha entrada siete mill pesos de oro de chafalonia, los quales se dieron al factor de los Velzares, para en pago de la ropa y mantenimientos que en nombre de rep˙blica se tomaron, y fuese ß curar de una enfermedad rezia que traia de la entrada. Dejˇ por teniente ß Niculao Fedreman, que habia servido en compa˝ia del difunto Jorje Ynguer, con que le mandˇ que no saliese de la ciudad de Coro y treinta leguas ß la redonda en descubrimiento alguno. Partido que fue el dicho Ambrosio de Alfinguer ß Santo Domingo, el dicho Fredreman, ecediendo la comision que tenia, con ciento y quinze hombres de pie y de caballo se metiˇ la tierra adentro y descubriˇ el valle de Bariquicimeto y de las Damas, y diˇ la vuelta para Coro, donde hallˇ ya de vuelta al dicho Ambrosio de Alfinguer; el qual le prendiˇ, y hecho proceso le diˇ un liviano castigo. Este Fedreman trujo de la dicha entrada siete mill pesos de oro de chafalonia, en nombre de toda la gente, los quales se dieron ß los factores de los Velzares para en quenta y parte de pago de lo que se debe en nombre de rep˙blica.

╗Antes quel dicho Gobernador partiese para Santo Domingo, enviˇ sesenta hombres de pie y de caballo, con muchos mantenimientos ß costa de los Velzares, ß socorrer el pueblo que dejaba en Maracaybo, porque dejˇ la gente muy desnuda y necesitada; y con esta gente enviˇ por teniente ß un Luis Gonšalez de Leyva, el qual, esta ida, hizo algunos esclavos, y envio dos navios cargados, los quales se perdieron eceto uno que aportˇ en la Isla de Cuba, de que se hizo alguno dinero; y con todo ello se acudiˇ al Factor de los Velzares. Estos esclavos, se dice que hizo el dicho teniente Luis Gonšalez sobre haber fecho los requerimientos contenidos en un capitulo de la capitulacion que con Enrique Inguer y Gerˇnimo Sailer se hizo.

╗Vuelto el dicho Ambrosio de Santo Domingo, partiˇ para el dicho pueblo de Maracaybo, y dejando aquel pueblo ß recaudo, con ciento y sesenta hombres de pie y de caballo fue en el descubrimiento de los Pacabueyes y Rio Grande de Santa Marta, que es la mejor tierra que se ha descubierto en esta gobernacion. Con el primer oro que alli hubo, que fueron, segun dizen, hasta treinta mill pesos, parte dello fino y parte de chafalonia, con todo ello enviˇ al capitßn Basconia, con veinte y cinco hombres escojidos, de pie, dirigidos al Factor de los Velzares, para que aquella moneda emplease en vestidos y provisiones. Este capitßn Basconia, con toda la gente se perdiˇ, y el oro con ellos: escapˇ solo un cristiano, que acaso se hallˇ ß cabo de tiempos entre los indios haziendo vida de indio, el qual diˇ relaciˇn. Andando mas adelante, descubriendo la tierra, se hubieron quarenta mill pesos de oro de chafalonia; y de alli empezˇ ß dar la vuelta hacia Coro.

╗En este tiempo, subiendo por el dicho Rio Grande de Santa Marta arriba, le llevˇ las provisiones de la gobernaciˇn, y la cesion y traspaso que Enrique Inguer y Gerˇnimo Sayler hizieron ß Bartolome y Antonio Velzares; y prosiguiendo su camino para Coro, en los confines del Nuevo Reyno, en el valle que se dice de Ambrosio, en una pelea que hubo con los indios, fuÚ herido en la garganta de una flecha, de que muriˇ como muy buen cristiano, ordenada su ßnima y sus cosas: muriˇ muy pobre y bien quisto de la gente: era de gentil disposiciˇn y rostro, muy espa˝olado, templado en su comer y beber: ß su principio se dize que fue riguroso con la gente, y algunos ministros de justicia que tuvo causaron que se afrentaran muchos espa˝oles.╗

Segun Oviedo y Ba˝os, Alfinger fue sepultado źß seis ˇ siete leguas de distancia de la ciudad de Pamplona, que despues poblo Pedro de Ursua, cuyo sitio, por haber sido donde la muerte puso tÚrmino ß la bßrbara crueldad de aquel tirano, mantiene todavÝa el tÝtulo de su nombre, siendo comunmente conocido por el Valle de Micer Ambrosio, aunque el coronista Herrera, contra la evidencia de una verdad tan clara, pone esta muerte en Coro, por yerro conocido de las relaciones que le dieron para formar su historia╗. (Historia de Venezuela, t. I, cap. VIII.)

Como se observa fßcilmente, contrasta el juicio que Alfinger merece ß PÚrez de Tolosa, con el que consignan los demßs historiadores, y dada la respetabilidad de aquÚl y el crÚdito que merecen sus informes, cabe sospechar que los otros exageraron en sus relatos, dejßndose llevar de informes apasionados y parciales, dictados, tal vez, por la odiosidad que producÝa su condiciˇn de extranjero. Del relato del Padre Aguado puede deducirse que Micer Ambrosio comenzˇ portßndose bien, pero que luego dejˇ hacer ß sus tenientes y soldados, naciendo de aquÝ su fama de crueldad.

CAPITULO DOZE

Como muerto Mišer Ambrosio fue eleto por capitan Juan de San Martin, y prosiguiendo su jornada fueron a dar donde Francisco Martin estava preso o cavtivo, y tomandolo consigo salieron a la civdad de Coro.

Muerto Mišer Ambrosio, no dexo de cavsar su muerte alguna discordia entre sus soldados, porque como por su avsencia les era foršoso nombrar capitan o persona que los tubiese y llevase en justišia, pretendian algunos este cargo, avnque no lo osaban publicar ni declararse en ello, mas de estorvar la elacion que los mas querian hazer, y al fin, viendo que de la tardanša desta elacion y nombramiento se podia seguir entre ellos mesmos perpetuas discordias que fueran cavsa de su final destruyšion, avinieronse vn dia todos de conformidad, asi los que pretendian el cargo como los que lo aborrešian, y nombraron por su capitan, para seguir su[54] jornada, a Juan de San Martin(A), el qual ašeto el cargo y comenšo a proseguir su viaje por la propia derrota y via que Mišer Ambrosio lo llevaba encaminado; y saliendo deste valle de Chinacota o de Mišer Ambrosio, fue a dar consigo a donde agora dizen los llanos de Cucuta, que son vnas tierras mal pobladas que agora sirven de criaderos de ganados a los vezinos de Panplona y a los vezinos de la billa de San Cristoval, por estar en medio de los confines destos dos pueblos; y de aqui, teniendose a la mano derecha del rrio de Panplona, que muy cavdaloso entra en la culata de la laguna de Maracaybo, como antes de agora he dicho, fueron caminando a bista del propio rrio hacia la laguna, porque siguiendo esta gente esta derrota fueron a dar sin pensarlo a la provinšia donde estaba Francisco Martin, soldado que escapo mediante su buena yndustria de los que se perdieron con Gascu˝a.

Dire aqui lo que a este Franšisco Martin le subšedio desde que entro en poder de yndios hasta que fueron estos espa˝oles a dar con el.

El cašique o se˝or de aquella provinšia, abiendo ya ašetado en su servišio o en su casa a este Franšisco Martin, como por cosa de grandeza, para que fuese visto de todos sus sujetos, segun se a dicho, tratabale bien y no consentia que se le hiziese mal ninguno, que era harto buena propiedad para las demas gentes de las Indias, las quales son en si tan crueles e ympias que avnque no coman carne humana no pueden acabar consigo de tener bibo ningun prisionero espa˝ol que a las manos ayan.

Usando desta clemencia que he dicho, este prinšipal con este Franšisco Martin, los yndios y sujetos deste cašique, quando su se˝or se yva fuera del pueblo, tenian por pasatiempo a este espa˝ol, y vsando con el de muchas maneras de juegos, le trataban muy mal: entre los quales dire aqui vna bien mala burla. Atabanle estos barbaros dos cabuyas o cuerdas a los pies y hazianle que saltase todo lo que pudiese, y en estando el pobre honbre en el ayre tirabanle de los cordeles atras y hazianle dar de hošicos o de colodrillo en el suelo, y de quanto contento rrešebian los yndios en ver esto entiendo que nuestro espa˝ol tenia de da˝o y tristeza. Y ciertamente el pobre honbre perešiera en estos pasatiempos sino fuera faborešido de vna hija del propio se˝or ˇ cašique, que le era afišionada mediante aberse rrebuelto con ella carnalmente. Esta le quitaba destos pasatiempos y otros semejantes con que los yndios se holgaban; y conservandole la bida hizole que siguiese los trajes y maneras de bivir de los yndios y que ymitase todo lo que viese, que con esto contentaria al cašique su padre y a los demas yndios. El Francisco Martin se dio tan buena ma˝a que ni traya rropa sobre su cuerpo ni daba lugar a que le našiese pelo en la barba ni en las otras partes ynferiores, y vsaba las armas y los otros exeršišios y avn creo que ydolatrias de los yndios y el comer hayo y cal, que es vna costunbre muy general entre yndios y muy vsada; y avn despues de salido de entre estos yndios lo vsaba muchas vezes, porque se le abian asentado y encaxado tan bien las cosas de los yndios que el las tenia por naturales y ellas a el por hijo; y finalmente, el salio tan buen mohan o fisico que dio a entender a los yndios que sus curas eran sobrenaturales, y asi acudian a el con los enfermos como si en el hallaran toda la sanidad que buscaban; y visto esto, el cašique, y entendido el amor que su hija le tenia, acordo de casallos, y puniendolo en efecto congrego sus gentes conforme a su costunbre para celebrar bodas, a los quales pesaba de ello, por parešelles que abia de pretender el Franšisco Martin mandallos, porque antes deste tiempo abian visto en el se˝ales de muy atrevido. Las bodas se šelebraron, y dende en adelante comenšo nuestro desposado a mostrarse mas grabe y hazerse temer de los yndios, y a seguir sus gerras y paršialidades, y se˝alarse y abentajarse en las guerras que los yndios de su pueblo tenian con otros, en manera que los mesmos naturales, de su voluntad, le binieron a nonbrar por su capitan, con lo qual comenšo a estremarse mas con los yndios y a querellos subjetar y gobernar diferentemente de como solian en su antiguedad hazello.

Los yndios, por esto y por otros agrabios que este Franšisco Martin les hazia, secretamente se amotinaban contra el, y su muger, como era enparentada, luego le daba abiso de ello, y el mediante alguna mas yndustria que tenia de la que los yndios en semejantes hechos suelen tener, los esperaba a que viniesen, y procurando ganalles por la mano en el acometer los descomponia, y luego o mataba a los mullidores del motin o los apaciguaba y contentaba; y con estos ymbustes y otros ardides de que vsaba ya no abia quien osase tomar armas contra el, y asi bibia y poseya pašificamente lo que tenia, y vnos por amor y otros por temor no hazian los yndios mas de lo que el queria.

En efeto, este hombre, en todo y por todo, seguia todas las costumbres, rritos y šerimonias de los yndios, y tubo dos o tres hijos en su muger, por quien despues sospiraba. En esta bivienda bivio este hombre casi tres a˝os que obo desde que Gascu˝a se perdio con el oro hasta que la gente que quedo de Mišer Ambrosio aportaron a esta provinšia, que es lo que agora proseguiremos.

El capitan Juan de San Martin, con los demas soldados, fue caminando algunos dias por la derrota que he dicho, y como esta era la primera vez que los naturales que en las comarcas deste rrio de Panplona estaban poblados, abian bisto gentes espa˝olas y caballos, no osaban vsar de las armas contra ellos ni resistilles el camino, como despues hizieron al capitan Alonso Perez de Tolosa, hermano del governador Tolosa, que lo hizieron bolver atras, segun que adelante contare en su lugar. Metido en algunas jornadas el rrio abaxo el capitan Juan de San Martin con su gente, reconocio la laguna de Maracaybo, y biendo quan cerca estaba de Benenšuela animose la gente por dar conclusion a su perigrinašion, y pasando adelante, ya que estaban junto a la propia laguna, hazia la parte do esta poblada Merida, ašercaronse a la provinšia y poblaron donde estaba Franšisco Martin convertido en yndio. Los yndios luego dieron notišia de como espa˝oles se acercaban a su tierra. El Franšisco Martin, temiendose que por aquellas nvebas, de consentimiento de su suegro no le hiziesen algun da˝o, dixoles que el era yndio y que aquellos espa˝oles lo trayan foršado o cautibo y quel se abia huydo de ellos, que le diesen la gente de gerra que en el pueblo abia y que el mataria a los espa˝oles y los desbarataria. El cacique y los demas sujetos, creyendo ser asi lo que su yerno decia, aderešaron sus armas y gentes para yr a dar en los espa˝oles, los quales ivan marchando hazia aquella provinšia donde el Franšisco Martin estaba, bien quitados de que les subšediera tam bien aquella derrota, porque por ser por alli la tierra de muchas monta˝as y muy anegadiza con dificultad pudieran atinar a salir a donde pretendian, sino fuera abiendo muy buenas guias que supieran la tierra y los llevaran por donde abian de yr, y para este efeto y avn para traer a su amistad todas aquellas gentes que por alli abia les aprobecho mucho el hallarse en esta tierra este espa˝ol que estaba ya tam bien ynstruto en la lengua de aquellos naturales, que con fašilidad, mediante el hablalla tambien, los atraya ß lo que queria.

Visto por los yndios donde el Franšisco Martin estaba que se acercaban a su pueblo los espa˝oles, determinaron salilles al encuentro, y llevando por su capitan al tornadizo, le comenšaron a seguir con sus armas y horden de pelear, el qual les iva dando la horden que abian de tener en el acometer, y poniendolos en celada o enboscada, dandoles a entender que aquel era el mejor modo de guerrear, se aparto de ellos con titulo de que yva a espiar a los espa˝oles, los quales venian bien šerca de donde los yndios se abian puesto por consejo de Franšisco Martin en emboscada. Este espa˝ol, segun la vsanza que de bibir entre los yndios tenia, como ya he dicho, yva desnudo en carnes y enplumajado y embixado, que es šierta manera de barniz con que se vntan quando an de yr a semejantes lides y a otros pasatiempos, y con su arco y flechas en las manos, el cabello largo, la barba pelada, y en el mienbro genital puesto vn calabacillo peque˝o, segun lo tenian de costumbre aquellos yndios y todas las demas naciones que traya. Venia tan al natural yndio, quanto se puede creer que lo estaba en ato[55] y costumbre; y ašercandose a los espa˝oles y dandoles vista, ellos tuvieron por temeridad y grande atrevimiento la de aquel honbre que siendo vno solo y tiniendo ya noticia de como trataban los espa˝oles a los yndios, se viniese de mano armada a ellos; y porque semejante manera de desverguenša no quedase sin castigo determinaron de alanšeallo[56] los que delanteros venian; y viendo el Franšisco Martin que los espa˝oles llevaban hazia el semblante de maltratallo, anticipose a hablalles, diziendoles que no tenian para que aperšebirse contra el, porque era su compa˝ero y soldado de su compa˝ia.

El capitan Juan de San Martin y los que alli junto con el venian, admirados de oyr hablar aquel yndio en lengua espa˝ola, casi se turbaron, y rreparßndose para entender mejor lo que les abia hablado, y ašercandose mas a ellos el Francisco Martin les declaro su caso por estenso, quien era y el modo de su perdišion, y la bivienda que tenia. Los espa˝oles luego rreconošieron a este soldado, y admirados de la forma que traya, se apearon y le cubrieron con algunos bestidos y con el lloraron la perdida de sus compa˝eros con estremos de entra˝able sentimiento, y todos juntos se fueron a donde estaba la enboscada de los yndios, a los quales hablo Franšisco Martin dandoles a entender, diferentemente de lo que antes les abia dicho, como aquellos espa˝oles eran sus hermanos, y que no les harian ningun da˝o ni mal tratamiento; y confederados desta manera, se fueron al pueblo donde el prinšipal estaba, el qual dio muestras de holgarse de la confederašion y amistad de los espa˝oles, y hospedandolos amigablemente les proveyo de lo que obieron menester para su sustento; los quales descansaron alli algunos dias, donde fueron bien servidos asi destos yndios como de todos los demas comarcanos, a quien el Franšisco Martin traxo a la amistad y gracia de los espa˝oles, los quales, despues de estar algo rreformados de los trabajos pasados, prosiguieron su viaje y derrota para Coro, llevando consigo a Franšisco Martin y buenas guias que les encaminaban por caminos muy esconbrados de šienegas y anegadizos, que es lo que mas pesadumbre les daba: y por do quiera que pasaban, mediante el faravte que llevaban, les salian los yndios de paz y les hazian todo buen ospedaje. Y despues de aber peregrinado por las partes dichas y pasado los trabajos rreferidos y otros muchos que aqui no se cuentan, llegaron estos espa˝oles a Coro sin su governador y con perdida de la mayor parte de sus conpa˝eros que abian salido con ellos, que quedaron muertos en el discurso desta larga jornada; que desde la salida hasta la entrada en Coro tardaron cinco a˝os, sin hazerse mas fruto spiritual ni corporal del que de todo lo dicho se puede presumir.

Avnque Mišer Ambrosio sienpre procuro que se hiziese buenos tratamientos a los yndios, y no consintio que ningun soldado llevase yndio cargado ni avn yndia que le moliese, a los prinšipios de su jornada, pero despues todo el da˝o que podian hazian. Mando por edito p˙blico que todo el oro que hallasen los soldados en poder de los yndios o en sus casas se lo tomasen y quitasen so grabes penas[57] que para ello les ympuso; y por otra parte mando tanbien por edicto publico que los soldados no rrescatasen ninguna comida con los yndios a fin de que no fuesen molestados de los soldados; hordenanzas, por cierto, muy de rreyr, que por vna parte mandaba que les tomasen todo el oro que los yndios tenian, y por otra que no les comprasen lo que abian menester y ellos quisiesen de su boluntad vender. Yo entiendo que desta suerte devieron de ser todas las demas constituciones y hordenamientos que en govierno y jornada y gente este governador hizo, y asi obo el sušeso y fin de su jornada que abemos contado.

NOTAS AL CAP═TULO XII

(A) El licenciado PÚrez de Tolosa, Castellanos y Oviedo y Ba˝os, le llaman Pedro de San Martin. El Padre Simˇn sigue en esto, como en casi todo, al Padre Aguado.

Oviedo y Ba˝os dice que ß la muerte de Alfinger źempezaron ß originarse en aquel peque˝o ejÚrcito disturbios y disensiones sobre quiÚn le habÝa de suceder en el gobierno, y aunque los pretendientes eran muchos, por voto de los mßs principales fuÚ preferido ß todos el factor Pedro de San Martin; pero aunque las prendas de nobleza, prudencia y valor que lo asistÝan lo hacÝan muy digno para las honras del empleo, no fuÚ tan acepto su nombramiento, que dejase de haber discordias y alborotos que hubieran pasado ß motines declarados si el capitßn Juan de Villegas, con su autoridad y aquella respetable veneraciˇn que se habÝa granjeado en la estimaciˇn de todos, no hubiera sacado la cara y tomado la mano ß sosegarlos╗.—(Historia de Venezuela, cap. IX.)

CAPITULO TREZE

En el qual se escrive como el capitan Venegas, que abia quedado en el pueblo de Maracaybo, sabiendo la perdida del oro de Gascu˝a lo fue a buscar, y llevando por guia a Francisco Martin, donde se obiera de perder, y sin hallarlo se volvio a salir.

Llegada la gente de Mišer Ambrosio a Coro, cada qual procuro su descanso y rremedio, que lo abian bien menester, segun salieron de trabajados y mal tratados de la jornada; y los vezinos de Coro, sabido el subšeso del capitan Gascu˝a, y como Francisco Martin venia y abia salido en cueros de entre los yndios, mobidos de caridad y compasion, lo bistieron y proveyeron abundantemente de rropas y caballos, por parecelles que mas por hordenašion divina que por potencia humana abia aquel hombre escapado con la vida y salido de entre los barbaros. Procuraban saber del si con facilidad se podia bolber a la parte donde se abia perdido Gascu˝a, para procurar sacar aquel oro. Mas avnque Franšisco Martin les dezia que si, no por eso se atrevian a ponello en efeto, temiendo de perderse como los demas; y como antes de agora he dicho, no fuese aquel oro el oro tolosano, y asi lo dexaron[58] de yr a buscar los de Coro; mas despues, como luego dire, no falto quien tomase aquella demanda sin hacer ningun efecto en ella.

Deste Francisco Martin dire, que era tanto el amor que a la muger e hijos que en su cavtividad obo tenia, que lamentaba y lloraba por ellos, y procuraba vias y maneras como bolverse a ellos; que estaban en (el) tan ympresas las šerimonias y costumbres de los yndios, que muchas veces, por descuydo, vsaba de ellas entre los espa˝oles; y avnque el comer hayo[59] no lo vsaba por descuydo sino por vicio, y asi lo acostumbro despues muchos tiempos[60] como los mismos yndios. Dicese que fue tanto el deseo que en este hombre convertido en barbaro rreyno de ver a su muger ynfiel y a sus hijos yndios, que procuro bolver a ellos, y asi lo hizo, que desapareciendose de entre los cristianos, confiado en su dispierta lengua y habla de yndio, se metio por entre los pueblos de los yndios sin ningun temor y bolvio a donde abia vivido algunos a˝os gentilicamente, donde despues estubo cierto tiempo, hasta que acerto a bolver gente espa˝ola por aquella provinšia, y fue de ellos tomado y sacado foršiblemente y contra su boluntad, y avn afirman que a estos espa˝oles se les huyo del camino y se torno entre sus parientes o de su muger, y bolvieron otra vez a la propia provinšia, y lo tornaron a aber a las manos, y lo sacaron con mas guarda y vigilancia, hasta que lo bolvieron a Coro, y de alli lo encaminaron con šierto capitan al Nuevo Rreyno de Granada, para alexallo y quitallo de aquella ocasion, donde andubo y estubo despues mucho tiempo.

Pero antes questo le subcediese o hiziere Franšisco Martin, vn capitan Venegas, natural de Cˇrdoba, a quien Mišer Ambrosio abia dexado por su tiniente en el pueblo o rrancheria de Maracaybo, pretendiendo o deseando que aquella rriqueza de oro que con tanto trabaxo de su persona y rriesgo de su conšiencia abia abido su gobernador de la sustancia temporal de aquellos miseros yndios de Tamalameque, por do abia andado, no se perdiese y se aprovechase el de ella, atraxo asi a este Francisco Martin y hizole grandes ofertas y promesas de que le gratificaria muy bien se le llevaba a donde Gascu˝a se abia perdido y el oro se abia enterrado, de lo cual le daria muy buena parte. Francisco Martin confiado de su juyzio, avnque no deviera ser tan perfecto como el presumia que era, dixole al Venegas, que el le guiaria y llevaria adonde le pedia sin herrar punto. El teniente Venegas, con aquel deseo y codišia que de aber aquel oro tolosano tenia, junto sesenta honbres a los quales tanbien hizo promesas de que partišiparian de aquella rriqueza; y partiendose con ellos del pueblo de Maracaybo, sin llevar mas de vn caballo, y ese sin silla, para hazer ostentacion y muesta del a los yndios que en gran manera temian a los caballos y a su furia, y toda la gente a pie, y mal armados, se fue la buelta de Tamalameque, guiandolos Franšisco Martin, y de alli, rrebolviendo sobre la cordillera, a tomar la derrota que Gascu˝a abia tomado, la atrabesaron y boxaron a los propios arcabucos y monta˝as donde se perdio la gente; y como las bueltas y gui˝adas que de vna parte a otra abian dado por aquel arcabuco fueron muchas y por muy deversas partes del, desatino la guia y traxolos algunos dias de vna parte a otra y de otra a otra, y casi estuvieron en el mismo rriesgo de perderse que Gascu˝a, lo qual visto por el capitan Venegas, y que ya les comenšaba a aquexar la hambre y avn a caer la gente enferma, con toda la mas presteza que pudo dio la buelta por el propio camino por do abia entrado, lo que le fue fašil de hazer, porque como este tiniente tubiese ya mediana esperienšia en cosas de descubrimientos de Indias, al tiempo que entraba por el arcabuco o monta˝a yva se˝alando el camino con cortaduras que hazia en los arboles por do pasaba, y como todo quedase se˝alado fuele muy ligero de atinar por do abia entrado, y bolverse ß salir, sin hazer ninguna cosa que le aprovechase, y asi fue burlado de sus pensamientos.

Bolviose ß su pueblo de Maracaybo, donde rresidio despues muchos dias, hasta que despues, segun que adelante se dira, llego la gente de Fedreman y llevo consigo toda la gente que en Maracaybo abia y despoblo el pueblo.

Pero este tiniente y los que con el estaban grandisimo trabaxo en el sustento deste pueblo de Maracaybo, porque como junto a el no obiese ningunas poblazones de naturales eran foršados a yr a buscar la comida muy lexos y a traella a cuestas los propios espa˝oles, y despues a los que la trayan se la quitaba la justišia para partirla ygualmente con los enfermos y otras gentes que en el pueblo quedaban, y avn salian al camino a ver que no dexasen alguna cosa escondida: tanta era su nešesidad y falta de comida. Ayudaba en esta sazon a sustentar este pueblo el capitan Martinez, que despues fue con Fedreman al Nuevo Rreyno, al qual, dandole este tiniente Venegas cierta gente y vergantines y la canoa grande se andaba por la laguna de pueblo en pueblo rrancheando los yndios y quitandoles lo que tenian y proveyendo de quando en quando el pueblo de mayz, y el tenia su abitašion a manera de cosario pirrata en la provinšia de Guevara, y de alli salia con sus vergantines a correr la laguna y rrobar a los navegantes que por alli pasaban.

LIBRO SEGUNDO

EN EL LIBRO SEGUNDO SE DIăE COMO LOS BEZARES, SABIDA LA MUERTE DE MIăER AMBROSIO, SU GOVERNADOR, TUVIERON PROVEYDO A NICOLAS FEDREMAN, AL QUAL RREBOCARON LA CONDUTA POR QUEXAS QUE DEL OBO Y PROVEYERON POR GOVERNADOR A JORGE ESPIRA, Y POR SU TINIENTE A FEDREMAN. VENIDOS A BENENăUELA LOS DOS, CADA QUAL DE ELLOS YNTENTO VNA JORNADA POR SI, SALIENDO POR DIFERENTES DERROTAS O CAMINOS, Y DESPUES DE ABER LLEGADO POR LOS LLANOS ADELANTE JORGE ESPIRA A LOS CHOQUES, FUE FORăADO A BOLVERSE CON PERDIDA DE MUCHA GENTE A CORO. FEDREMAN FUE LA BUELTA DEL CABO DE LA VELA, PASANDO LA LAGUNA DE MARACAYBO CON YNTENTO DE PROSEGUIR LA JORNADA QUE MIăER AMBROSIO ABIA HERRADO DEL RREYNO, Y EN EL CAMINO ARREPINTIOSE Y PRENDIO AL CAPITAN RRIBERA, QUE CON GENTE ABIA SALIDO DE SANTA MARTA, Y DANDO LA BUELTA SOBRE LA LAGUNA DE MARACAYBO LA PASO Y RREBOLVIO SOBRE LOS LLANOS DE VENENăUELA, PARA YR EN DEMANDA DE LA NOTIăIA DE META. EN EL CAMINO TUBO NOTIăIA COMO VENIA DESBARATADO JORGE ESPIRA, DIOLE DE YNDUSTRIA LADO Y APARTOSE DEL POR NO SER FORăADO A ALGUNA ALTERAăION, Y PROSIGUIO ADELANTE, HASTA QUE ENTRO EN EL NUEBO RREYNO DE GRANADA. JORGE ESPIRA, DESPUES DE ABER PASADO POR EL FEDREMAN, TUBO NOTIăIA DE ELLO Y EMBIO TRAS DEL CIERTA GENTE PARA ABISALLE, LOS QUALES, NO PUDIENDO PASAR LOS RRIOS DE APURE Y ăARARA, SE BOLVIERON A CORO, A DONDE HALLARON POR JUEZ DE RRESIDENCIA AL DOCTOR NAVARRO, DE SANTO DOMINGO, Y AL OBISPO BASTIDAS. QUEDO SUSPENSO JORGE ESPIRA DEL GOVIERNO, Y DENDE A POCO MURIO, Y NABARRO SE FUE A SANTO DOMINGO, CON TODO EL DISCURSO DE ENTRAMAS JORNADAS MUY COPIOSAMENTE ESCRITO.

CAPITULO PRIMERO

Como por muerte de Mišer Ambrosio proveyeron los Bezares por governador de Venenšuela a Jorge Espira, y por su tiniente a Nicolas Fedreman, y de su pasada a Indias.

Al tiempo y sazon que a la šiudad de Coro llego la nueba de la muerte de Mišer Ambrosio, governador, y del mal sušeso de su jornada y descubrimiento, hallose alli Nicolas Fedreman, el qual, como de antes tubiese conocimiento particular con los Bezares, parešiole oportuno tiempo este para aber para si aquella governašion de Benenšuela, y procurando algunas rricas joyas y piešas de oro, se fue a Espa˝a, donde a la sazon rresidian algunos de los de la conpa˝ia que tenian cargo de proveer los governadores de Benenšuela, a los quales Nicolas Fedreman procuro aplazer y contentar para ganalles la voluntad, dandoles algunas dadivas de oro del que abia llevado, prefiriendose de servilles muy bien en aquella governašion si le daban el cargo del govierno de ella. Los Bezares, viendo la platica y suerte de Fedreman, que era muy prinšipal y de su propia našion, y la buena horden y traša que daba en los negošios del govierno de aquella tierra, determinaron de encargarsela y hazello governador de ella; y poniendolo en efeto, le dieron y libraron las cedulas o provisiones de governador, con particular ynstrucšion de lo que abia de hazer; y ašetado el cargo por Nicolas Fedreman luego comenšo a hazer gente para pasar y llevar consigo a Benenšuela y tener copia de conpa˝ias de soldados con que hazer nuebos descubrimientos, con lo qual se dibulgo y publico luego la nueba de como Fedreman tenia el govierno de Benenšuela, de que peso a ciertos soldados que de la propia provinšia abian ydo a Espa˝a y en la sazon dicha se hallaron en ella, y luego, ayudados de la persuasion de otras personas que pretendian el propio cargo, se fueron a los Bezares y les dixeron que no les conbenia ni era provechoso que Fedreman fuese a governar aquella provinšia de Benenšuela, porque era de animo bullicioso y sobervio e yntolerable de sufrir, y que con sus pesadas palabras maltrataba los soldados, y con otros terminos muy extra˝os e ynsufribles de que vsaba era muy aborrecido de toda la gente que en la governacion abia, y que lo mesmo seria de los que llevase.

Con las persuasiones destos y de otros que, como he dicho, pretendian este gobierno, mudaron fašilmente los Bezares acuerdo, mobidos de temor no fuese cavsa Fedreman de que obiese alguna alterašion en la gobernašion, por donde le viniesen a perder, con lo que en ella tenian y pretendian. Y parešiendoles justas cavsas las que les daban, y el temor que ellos abian conšebido, rrebocaron la conduta que de governador abian dado a Fedreman, y dieronsela a Jorge Espira, caballero de su propia našion de Alema˝a; y porque Nicolas Fedreman no quedase del todo descontento y despojado de sus pensamientos, nombraronle por tiniente general de Jorge Espira, casi dandoselo por acompa˝ado en el gobierno, confederandolos a entramos[61], de suerte que entre ellos nunca obiese ninguna desconformidad, mas con que siempre tubiese la superioridad Jorge Espira. Dixeronlos que pues la tierra de Benenšuela era larga, que bien podian entramos efetuar sus desinios y hazer por diferentes derrotas jornadas y descubrimientos con que todos fuesen aprovechados y su gobernašion avmentada(A).

Con estos medios y otros que los Bezares entre Jorge Espira y Fedreman pusieron, los confederaron y hermanaron de suerte que nunca mas quebraron ni obo entro ellos ningun genero de discordia, mas acabando de hazer la gente con toda diligencia en el Andaluzia y Rreyno de Murcia y en otras partes despa˝a, juntaron quatrošientos honbres, gente muy lucida, y en cinco nabios que aderešaron para su viaje salieron del rrio de Sevilla, Guadalquebi, por el a˝o de mil e quinientos y treynta y tres; y entrando en la nabegašion del mar Ošeano tomaron su derrota a las yslas de Canaria, y antes de llegar a ellas, donde dizen el Golfo de las Yeguas, que es donde por la mayor parte son desbaratados con adversa fortuna las armadas que bienen a Indias por las grandes tenpestades que alli se levantan, dioles tal tormenta que en breve tiempo arribaron a San Lucas, donde estubieron hasta que la mar se apaziguo y abonanšo el tiempo; y tornando a proseguir su biaje por el Ošeano adelante, ya que estaban a la bista de las yslas de Canaria, los torno a dar otra fortuna y tormenta contraria de su nabegašion, tan sobervia y rrezia, que aquella propia noche que la tormenta les dio aporto la nao capitan a Nuestra Se˝ora de Rregla, y otra de las de la compa˝ia, casi en el mesmo tiempo fue a Caliz[62], que fue cosa que pareše ynposible aberse podido nabegar en tan poco tiempo, y los demas navios arfando y corriendo su fortuna y alijando muchas cosas de las que trayan a la mar arribaron a Caliz, y a cabo de poco tiempo fue alli junta toda el armada deste governador Jorge Espira, y viendo muchos soldados que no les abia Dios hecho peque˝a merced en abellos librado de las tormentas pasadas, donde por momentos se abian visto en punto de ser sumergidos en la mar y muertos miserablemente, acordaron perder la se˝al, como suelen dešir, y no tornar a entrar en la mar ni seguir el viaje, porque casi todos los que se quedaron en Caliz desta vez, que serian dozientos honbres, perdieron todo quanto en los nabios abian metido, asi de matalotaje como de otros aderešos que para sus personas llevaban.

El subšeso destas tormentas o ynfortunios de la mar, fue atribuydo a que Dios nuestro Se˝or lo permitio asi por culpas y pecados de algunos que en el armada yvan, entre los quales se hallo un sodomita que acostumbraba a vsar aquel pecado en tierra, y avn no se sabe si lo vsaba en la mar, y no nos devemos marabillar de que esta armada padeciese las tormentas e ynfortunios dichos, sino como no fue tragada y asorbida de la mar, pues nos es notorio el castigo que Dios nuestro Se˝or hizo en la gentilidad de Sodoma y Mogorra[63] y los otros pueblos sus comarcanos, como se le en el Genesis, capitulo dezinuebe, en el qual se trata que con fuego y relanpagos del cielo fueron quemados y abrasados, y por memoria deste castigo esta el sitio desta ciudad hecho vn lago o šienega pesima e ynfrutuosa, y estara hasta la fin del mundo. Este malvado cristiano despues de aber saltado en tierra desta segunda vez que arribaron a Caliz, quiso rreynšidir en su maldad, y juntandose con otros dos de su ofišio obieron šierta pasion y rrenzilla en que el vno de los tres fue muerto y a los dos prendieron, y sabida la cavsa de su discordia fueron castigados y quemados conforme a las leyes del Rreyno.

I parešiendoles a los que en el armada abian quedado que con aber sido castigado este malaventurado se aplacaria la yra y castigo de Dios contra ellos, tornaron a embarcarse y proseguir su viaje, y con buen tiempo, sin ningun contraste de fortuna, llegaron a las yslas de Canaria, ocho dias antes de Nabidad, donde se holgaron y rregošijaron la Pascua, y los governadores y sus capitanes procuraron en aquellas yslas rrehacerse de gente, por aberseles quedado, como se ha dicho, la mitad de la que abian juntado y trayan en Caliz. Juntaronseles alli dozientos honbres, gente basta y grosera, y pasada la Pascua hizieron se˝al de rrecoger o enbarcar la gente para pasar adelante, y saliendo con prospero viento de las yslas de Canaria, caminaron sin sušedelles cosa alguna hasta rreconošer a San German, que es šierto promontorio o punta de la ysla de Puerto Rrico, y pasando de alli adelante hacia Coro, se les cayo en la mar un pagecillo o grumete que servia en el nabio, y sin saber nadar fue sustentado sobre el agua en la mar hasta tanto quel nabio en que yba, que con prospero viento y todas velas nabegaba, amayno y ahecho el batel en la mar, que paso harto espašio o yntervalo de tiempo, y entrando gente en el bolvieron a buscar el muchacho buen rrato atras, y hallaronlo encima del agua entretenido sin ser hundido; y viendo que era cosa marabillosa el no aberse ahogado aquel mošo, pues sin tener con que se poder sustentar sobre el agua ni saber nadar, lo abian hallado bibo, le preguntaron que modo abia vsado para no ahogarse, el qual rrespondio quel era deboto de Nuestra Se˝ora, y que al tiempo que cayo inboco su nombre y se encomendo a ella, y que mediante esto tubo entendido que no abia perešido. Los marineros se bolvieron al nabio con su paje, y dando todos gracias a Dios por el subšeso lo tubieron por buen prodigio o se˝al. I prosiguiendo su viaje llegaron dende a dos[64] dias de como esto les subšedio al puero[65] y šiudad de Coro, donde desenbarcaron con mucho contento y alegria.

Y avnque esta narrašion o drigrision que en este capitulo he hecho no era de mi Istoria, por ser todo ello cosas subšedidas fuera del Imperio de las Indias, donde es mi prinšipal yntento tratar y dar cuenta de los descubrimientos y poblazones y gerras en ellas sušedidas, elo tratado porque estos dos capitanes o governadores, Jorge Espira y su teniente Fedreman, hizieron dos jornadas diferentes la vna de la otra, y con diferentes subšesos en la governašion de Venenšuela; y abiendo de tratar de sus descubrimientos y conquistas, parešiome que tanbien era rrazon tratar de sus prinšipios, para mas claridad de lo que de ellos tengo descrevir, y lo mesmo se entendera en lo demas que se hallare escrito en esta Istoria que sea peregrino de las Indias(B).

NOTAS AL CAP═TULO I

(A) Uno de los que mßs contribuyeron ß que se revocase el nombramiento de Fedreman fuÚ el procurador Alonso de Lallana, el cual, durante la larga expediciˇn de Micer Ambrosio, habÝa quedado gobernando en Coro en uniˇn de Luis Gonzßlez de Leyva. Lallana vino ß Espa˝a y ante el Consejo de Indias informˇ malamente del proceder de Fedreman. Entonces los Belzares designaron para Gobernador ß Jorge de Spira ˇ Jorge Formut, natural de Spira, pero dejando ß Fedreman como teniente general de Úste.

El verdadero nombre de Jorge Spira es, seg˙n una CÚdula real, Jorge Hohermut.

(B) Entre los que tomaron parte en esta expediciˇn figuraron, seg˙n Oviedo y Ba˝os, Alonso Pacheco, natural de Talavera la Vieja, progenitor de los caballeros de este apellido en la ciudad de Trujillo, y de los Tomares en Caracas; Francisco Infante, natural de Toledo, de quien descienden los caballeros Blancos Infantes de esta ciudad de Santiago; Francisco de Madrid, natural de Villa-Castin, de cuyos mÚritos son herederos los Villegas; Gonzalo Martel de Ayala, de quien quedˇ descendencia en el Tocuyo; Montalvo de Lugo, natural de Salamanca, que pasˇ despuÚs al Nuevo Reino, y desenga˝ado con los reveses que le volviˇ la fortuna, se volviˇ ß Espa˝a, ß gozar con quietud de un mayorazgo que habÝa dejado en su patria; Francisco de Graterol, tronco de ilustres familias; Damian del Barrio, natural del reino del Granada, cuyos servicios en la AmÚrica correspondieron ß los que antes tenÝa obrados en la Europa, habiÚndose hallado en la memorable batalla de PavÝa, en el saco de Roma con el duque de Borbˇn y en otras cÚlebres funciones de las de mßs importancia en aquel tiempo: descienden de este caballero los Parras, y Castillos de Barquisimeto; los Silvas de esta ciudad de Santiago, y otras ilustres familias que tienen su asistencia en la provincia.╗

CAPITULO SEGUNDO

En el qual se escriue como llegado a Coro Jorge Espira luego echo la gente la bia de los llanos, y el se fue tras de ella para descubrir aquella via, y como el teniente Fedreman se quedo en Coro para yr a Santo Domingo a hazer mas gente.

Llegado Jorge Espira a Coro, que fue por el a˝o de treynta y quatro(A), y viendo el mal aderešo que en aquel pueblo abia para poderse detener ni sustentar alli tanta gente como el abia traydo y los demas que en el pueblo estaban, dio luego horden en aderešar su entrada, y porque los nabios en que abia venido eran de vn flamenco vezino de San Lucar, llamado Pero Marques, no fuesen sin alguna joya de la tierra, embio šierta conpa˝ia de soldados a vna provinšia de yndios dichos pirahavas[66], ymfamados de gente yndomita y de mala digistion para con espa˝oles, y entiendo que lo deven ser, porque hasta el dia de hoy se estan rrebeldes esos pocos que quedaron sin querer ninguna amistad ni conformidad con los espa˝oles que siempre an rresidido en Coro, y trayendole šierta cantidad de yndios de la parte dicha, los hizo esclavos y los entrego al se˝or de los nabios, y con esto los despacho y se fueron la buelta despa˝a, y el se quedo aprestando con toda diligenšia para entrar la tierra adentro a seguir su nuebo descubrimiento. Y porque como en el capitulo antes de este apunte, Jorge Espira y Fedreman hizieron dos jornadas casi a vn mesmo tienpo, avnque salieron por diferentes caminos, yremos tocando por su horden de cada vno y del subšeso de su descubrimiento sin hazer ninguna distinšion en sus Istorias, mas de dar entera notišia de entrambos, avnque mezclada, pero de suerte que se entienda.

Quiriendo, pues, salir de Coro Jorge Espira, como he dicho, a su descubrimiento, de parešer de algunos espa˝oles platicos en la tierra y diestros en la gerra de los yndios, a quien suelen llamar ysle˝os, dividio su gente en dos partes, y la vna, que serian dozientos, con los capitanes Cardenas y Martin Gonšalez y Micer Andrea, embio por las sierras que entiendo ser lo que agora llaman las sierras de Carora, a pie y sin caballos, por parešelles que aquella tierra tenia dispusišion de muy aspera y que por ella no podian yr ni atrabesar los caballos; y tanbien hizo esta division el gobernador Jorge Espira porque aquella provinšia no la tenian por muy fertil, y si todos yvan juntos por vn mesmo camino, yrian en abentura de padecer hanbre.

Encamino esta gente delante, y mandoles que le esperasen en saliendo a los llanos, y el se quedo en Coro dando traša y horden como su tieniente Fedreman se abiase para seguir su jornada. Conšertaron que Fedreman fuese a Santo Domingo y tomase de los fatores de los Bezares todo lo que obiese menester para caballos y abios de soldados, y haziendo toda la mas gente que pudiese se bolviese a Coro, y con los soldados y capitanes que alli le quedaban siguiese su jornada por de la otra parte de la cordillera, que cae sobre los llanos de Venenšuela, porque Jorge Espira abia de yr bojando[67] la cordillera por la parte de los llanos, y llevandola entramos capitanes en medio, verian mejor lo que en ella abia, porque como en este tiempo no se abia visto lo que era la cordillera, considerabanla muy angosta y estrecha, y en tal forma que la podian tomar en medio los dos capitanes, lo qual era ymposible segun adelante se podra ber; y dando Jorge Espira para todo lo dicho muy cumplida ynstruccion y rrecavdos a Fedreman, se partio de Coro con el rresto de la gente y con ochenta caballos, y tomando la derrota de la Burburata por la rribera de la mar, prosiguio su camino a encontrarse con la gente de a pie que de delante abia enbiado por las sierras, los quales, como eran rrezien venidos de Espa˝a y no hechos a aquel trabaxo, y el tiempo ynbernizo y de muchas aguas, tenian por yntolerable aquella manera de bivir y grangear la bida, y tambien, no obstante la pesadumbre quel camino y el ynbierno les daba, los yndios naturales de las tierras por do yvan les acometian muchas vezes dandoles guašabaras, y procurando estorvalles el pasaje, los peones lo hizieron tan bien que rresistiendo a todas estas contrabersias, avnque trabajosamente, pasaron toda aquella serrania, que serian sesenta leguas, y fueron a dar consigo a vna provinšia llamada Burabre[68], que esta al prinšipio de los llanos y a las espaldas de donde agora esta poblada en esta propia governašion la šiudad del Tocuyo, cuyos naturales eran en mucha cantidad y muy belicosos, y gerreros en tanta manera que desde que esta gente espa˝ola de a pie entraron en su territorio hasta que los echaron y ahuyentaron del, nunca šesaron de darles guašabaras y alcanšes, y avnque los espa˝oles tenian cantidad de arcabuzes, no les aprovechaban de ninguna cosa, porque el tiempo era de aguas y los yndios estaban ya tan amaestrados y diestros que nunca benian a berse con los espa˝oles y tener con ellos sus rrefriegas, sino era quando mas llovia, con que salian vitoriosos.

Visto los espa˝oles el da˝o que de los yndios rrešebian y el que la hanbre les cavsaba, que no hallavan comida en aquella provincia por tenella los naturales alšada y puesta en cobro, acordaron rretirarse y bolver atras a encontrarse con el governador Jorge Espira y la demas gente de a caballo que avn a esta sazon no abian llegado a donde ellos estaban; y tomando por ynstrumento y amparo desta su tornabuelta la escuridad de la noche, que para esto solo les era faborable, se rretiraron y salieron de aquel sitio y poblazon donde estaban con la mejor horden y silencio que pudieron para no ser sentidos de sus enemigos, los quales cada dia se yban acrešentando y tomando mas abilantez y osadia por no rrecebir ningun da˝o de los espa˝oles, los quales si mas tiempo alli estuvieran o permanešieran, rrešibieran muy gran da˝o de los naturales.

Rretirados los espa˝oles, como esta dicho, se alexaron y apartaron lo que pudieron destos naturales, de suerte que no pudiesen ser danificados de ellos; y avnque abia parešeres que no parasen hasta donde topasen a su governador, los muchos heridos y enfermos que trayan no les dieron lugar a que hiziesen tan larga via o rrebuelta como querian. Rranchearonse o hizieron asiento en el desenbocadero que dizen de Barquišimeto, donde esperaron al governador Jorge Espira y a los que con el yvan por la rribera de la costa, que con menos trabaxo que los de a pie abian llevado, por llevar consigo todos los caballos e yr por tierra mas apazible y andadera y de naturales mas domesticos.

Ya que los soldados de a pie y sus capitanes abian descansado en el aloxamiento dicho del desenbocadero de Barquišimeto, asomo el governador a vista de ellos por vn alto, con que se alegraron y rregošijaron y alibiaron los enfermos, y juntos todos en aquel alojamiento, dieronse largas noticias los vnos a los otros del sušeso de sus viajes, y cada qual rrecontaba sus trabaxos por mayores, pasando el tiempo en esto en tanto que el governador con sus consejeros daban horden en la derrota que de alli adelante se abia de tomar, y en el modo que se abia de tener para mejor descubrir e yr viendo la tierra.

NOTAS AL CAPITULO II

(A) Seg˙n el licenciado PÚrez de Tolosa, no fuÚ en 1534, como dice el P. Aguado, sino en Enero de 1535, cuando Jorge de Spira llegˇ ß Coro, con provisiones de Su Majestad, para gobernar la provincia de Venezuela.

źLlevˇ consigo, a˝ade la Relaciˇn, dos naos cargadas de muchos mantenimientos y ropa, y otros dos navios cargados de caballos, ß costa de los Velzares; y llevˇ consigo nuevamente quatrocientos espa˝oles; diose toda esta dicha hazienda en precios moderados ß la dicha gente y bajose el precio en las sillas y caballos; conque de consentimiento de Justicia, Regidores y Oficiales se hizo estatuto, que si alguno de los que tomaban ropa muriese sin dejar de que pagar, se pagase lo que el tal debia por la rep˙blica y comun de toda la gente; no embargante que no se halla que cosa destas se pagase en voz de rep˙blica╗.

CAPITULO TRES

En el qual se escrive como despues de junto Jorge Espira con su gente, paso adelante, hasta llegar a la poblazon de Chacarigva, donde tubieron el ynbierno.

Platicado el Governador con sus ysle˝os espirmentados sobre la derrota y bia que abian de llevar, determinaron que debian seguir la bia de los llanos, llevando la cordillera que a mano derecha tenian por guia, no perdiendola de bista; y con esta determinašion alšo el Governador su canpo y comenšo a marchar hazia las poblazones de Buravre, que es donde abian hecho rretirar a los capitanes Cardenas y Martin Gonzalez y Mišer Andrea[69] con la gente de a pie, cuyos moradores avn no abian dexado las armas de las manos, antes como gente vitoriosa deseavan la buelta de los espa˝oles a su tierra, entendiendo desbaratallos y gozar de sus despojos; y como entendian que no se abian alexado de ellas muchas jornadas tenian puestas sus šentinelas y espias en partes altas, sobre arboles, donde por mucha distanšia pudiesen se˝orear con la vista los caminos por do los espa˝oles podian entrar en su tierra. Y como este tienpo se acercase, y la gente del Governador llegase a vista de los espias, ellas luego dieron aviso de ello a sus prinšipales y gente de sus pueblos, los quales, juntandose en gran numero, porque era la tierra muy poblada, muy regozijados y armados segun costumbre, salieron al encuentro fuera de su pueblo a rrecebir a los espa˝oles con las armas en las manos, y no mirando en la gente y caballos que en el campo se abian acrešentado, porque hasta entonšes estos yndios no abian visto caballos ni sabian el da˝o que con ellos se hazia, arremetieron con buen animo a los espa˝oles, los quales venian aperšebidos para rrešebir y rresistir el ympetu de los yndios, y rrebatiendo los espa˝oles esta primer arremetida de los yndios sin que les hiziesen da˝o alguno, salieron a ellos los de a caballo y comenšaron a herir y alanšear aquella gente desnuda, avnque no de ßnimo, de suerte que en breve espašio los desbarataron y constri˝eron a que perdiendo su primer brio, bolviesen las espaldas y cada qual procurase poner en salbo su persona, dexando hecho muy poco da˝o en los espa˝oles, mas de aber herido algunos livianamente, de suerte que nadie peligro: solo mataron dos caballos.

El Governador, abida esta vitoria, se fue derecho a las poblazones de los yndios y en ellas se alojo y estubo quinze dias, por aber en esta sazon cargado las aguas de suerte que no se podia caminar.

Es toda esta tierra de los llanos en general muy abundante de caša de venados, y como la yerba que en ella se cria son pajonales muy altos, fašilmente los alcanšan los de a caballo y los alanšean; y como estas poblazones de Caravre no tenian la abundanšia de comidas que para tanta gente era menester, especialmente que, como he dicho, todos los yndios fueron foršados algunos de a caballo yr alanšear o cašar venados para sustentarse y dar algun rrefresco a la gente que llevaban enferma, que padešian doblada nešesidad, entre los quales salio vno llamado Orejon, y apartandose de sus conpa˝eros en seguiento[70] de vn benado, se alexo tanto de ellos y del alojamiento, que despues de alcanšar y matar el venado, nunca pudo atinar a salir por do abia entrado en aquellos llanos. Los demas espa˝oles, sin poder matar ningun venado, por rrespeto de estar la tierra muy harta de agua y no poder correr los caballos por ella, se bolvieron al rreal, y echando menos al conpa˝ero Orejon y dando de ello notišia al Governador, hizo sus diligenšias mandando tirar muchos arcabuzazos, para que con el estruendo de ellos pudiese atinar a salir de donde estaba, y ninguna cosa aprovecho. Finalmente, el pobre Orejon, espa˝ol, se quedo en la canpi˝a o šabana aquella noche, y abiendolo visto los yndios naturales andar desbariado y que se quedaba alli aquella noche, se juntaron cantidad de ellos y fueron donde estaba durmiendo, y sin que fuesen sentidos lo tomaron a manos y con su propia espada le cortaron la cabeša. El caballo deste espa˝ol andaba suelto, y con el bullišio de los yndios se espanto y se fue a donde estaban los demas espa˝oles alojados, de donde conjeturaron su mal subšeso.

El governador embio luego vn capitan con gente a buscar rrastro o se˝ales deste espa˝ol entre los yndios, los quales dando en šierto lugar o rrancheria donde muchos yndios estaban congregados y fortificados, hallaron la espada del muerto y parte de la cabeša cošida para comer, y el casco de ella aderešado para bever en el, y con esto no curaron de buscar mas a su conpa˝ero, sino prendiendo alguna gente de la que en aquel lugar estaba hizieron el castigo o benganša de la muerte del espa˝ol, matando culpados y no culpados, a los vnos por lo que hizieron y a los otros por que adelante no hiziesen da˝o(A).

Pasado esto y el tiempo dicho, se tubo notišia de otra provinšia que mas adelante estaba, llamada Chacarigua(B), de tierra mas alta y ayrosa y abundante de comida, a la qual se fue luego el Governador con toda su gente, y alojandose en ella en parte comoda, tubo alli el ynbierno, que serian tres meses, donde se le murieron algunos espa˝oles de los que yvan enfermos, y algunos otros que costre˝idos y foršados de la hambre a buscar que comer, se yvan a pescar algo apartados del alojamiento, donde eran miserablemente muertos de los yndios abitadores de aquella provinšia y de tigeres[71], de los quales generalmente en todos estos llanos, desde su prinšipio hasta el cabo, ay mucha abundanšia, que an hecho harto da˝o en espa˝oles y en los propios naturales que por aquellas comarcas abitan, hasta despoblar y arruynar muchos pueblos de yndios, dexandolos desiertos e ynabitables.

NOTAS AL CAPITULO III

(A) El Padre Simˇn cuenta casi en los mismos tÚrminos la muerte de Orejˇn y el castigo impuesto ß los indios por Juan de Villegas, que fuÚ, seg˙n Oviedo y Ba˝os, el capitßn que enviˇ Spira en busca de aquel soldado, y cuyo nombre omite el Padre Aguado.

Una vez mßs se evidencia que el autor de las Noticias historiales no hizo mßs que seguir el relato del Padre Aguado, seg˙n el manuscrito de Úste, introduciendo peque˝as variantes.

(B) Como ocurre con la mayor parte de los nombres indios, los autores denominan de diferentes maneras ß esta provincia.

Chacarigua escribe el Padre Aguado; Acaricagua, el Padre Simˇn, y Acarigua, PÚrez de Tolosa y Oviedo y Ba˝os.

CAPITULO QUARTO

En el qual se escrive como Fedreman enbio gente la buelta del Cabo de la Vela, y el se fue a Santo Domingo a rrehazerse de mas soldados y caballos, y la prision que esta gente de Fedreman hizieron de šiertos soldados de Santa Marta y del capitan Rribera, que con ellos estaba.

En tanto que con los acaešimientos dichos proseguia su descubrimiento Jorge Espira, su tiniente Nicolas Fedreman dio prinšipio a su jornada y descubrimiento por muy diferente camino del que abia dicho Jorge Espira, y avn con muy diferente proposito, porque en juntando[72] que en Coro pudo juntar, nombro por su alcalde mayor a Antonio de Chaves, y los encamino la buelta de la laguna de Maracaybo, para que pasando y atrabesando de la otra banda de aquel ancho lago, marchasen la buelta del Cabo de la Vela, donde le esperasen, y el abia de acudir por mar con la gente y caballos que en Santo Domingo, isla espa˝ola, abia de hazer a costa de los Bezares, conforme a la facultad que para ello le abia dado Jorge Espira, su governador, y de alli proseguir su jornada por la horden que se vera en el discurso desta Istoria.

Y con este conšierto y acuerdo el se embarco para Santo Domingo, y Antonio de Chaves prosiguio su viaje con su gente, derecho a la laguna de Maracaybo, donde ya estaba vn capitan llamado Martinez, que con el nabio que Mišer Ambrosio metio en esta laguna, y la canoa grande de quien abemos hecho menšion, y otros barcos sustentaba y proveya de comidas la gente que Mišer Ambrosio abia dexado en su aloxamiento o rrancheria, que ya a esta sazon tenian titulo de pueblo, y por tal se sustentaban alli, avnque trabajosamente; y este Martinez corria toda la laguna hasta la culata, con obra de sesenta honbres que consigo tenia, y proveya, como he dicho, de mantenimientos a la gente del pueblo o rrancheria, y el se aprovechaba de algun oro que rrancheaba o tomaba y de algunas piešas de yndios e yndias que hazian esclavos. A este dio abiso de sus desinios Fedreman, antes que se fuese a Santo Domingo, mandandole que tubiese prebenido de comida aquel pueblo y alojamiento de Maracaybo, para quando su gente llegase, y el estubiese a punto con sus nabios y canoas para pasallos a todos de la otra parte de la laguna; y a esta cavsa pasaron mucho mas trabaxo en esta sazon los soldados que con Martinez estaban, por aber de prevenir y proveer de tanta comida como para tanta gente era menester.

Llego el alcalde mayor, Chabes, a la laguna con la gente que a cargo llevaba y hallo el pasaje puesto a punto y en pocos dias se hallaron de la otra banda alojados en el pueblo de Maracaybo, donde se entretubieron algunos dias, considerando la tardanza que el teniente Fedreman abia de hazer en Santo Domingo, lo qual le fue cavsa de gran calamidad y trabajo, porque como esta laguna y las provinšias comarcanas al pueblo abia tantos a˝os que sustentaban la gente que por alli andaba, y abia sustentado la conpa˝ia y gente de Mišer Ambrosio mucho tiempo, como se a visto, ya no tenian ni hallavan mantenimientos ni vituallas en tanta abundanšia como de antes, y como en esta sazon cargo tanta gente de golpe, faltaron tanbien de golpe los mantenimientos, y asi la hanbre les fue causa de muchas enfermedades de que murio mucha gente; y por otra parte los tigeres que en esta provinšia abia, andaban tan encarnišados y cebados que hizieron muy grandes da˝os en los yndios que estos espa˝oles tenian en su servišio, y en los propios espa˝oles.

Viendo el alcalde mayor, Chabes, y los demas capitanes que con el venian la mortandad y destruycion que en la gente abia sobrevenido, determinaron salirse deste pueblo, y dividiendo la gente en tres partes y encargandose della tres capitanes, salieron por diferentes caminos para que mejor se pudiesen sustentar, mas con horden y conšierto de que, para šierto tienpo, se hallasen juntos en el cabo de la Vela para rrešebir a Nicolas Fedreman, que se entendia que para aquel tiempo que se˝alaron abria ya llegado o llegaria de Santo Domingo.

En este mismo tiempo, siendo governador en Santa Marta el oydor o dotor Infante por el Avdienšia de Santo Domingo, salieron de Santa Marta el capitan Rribera y vn capitan Mendez, por su mandado, en vn nabio con šinquenta de a pie y de a caballo, a hazer esclabos a la Rramada, que es šierta provinšia que esta hazia la parte del Cabo de la Vela y governašion de Venenzuela, y llegados alli, y saltados en tierra, tomaron algunos yndios e yndias, e haziendolos esclavos, los enbarcaron en el navio y los enbiaron a Santo Domingo, y ellos se quedaron en aquella provinšia como gente venturera, procurando aver algun oro por fuerša o de grado entre los naturales de aquellas provinšias. Dende a poco tiempo murio el capitan Mendez y quedo el govierno de la gente en el capitan Rribera, el qual, por ympedimento de algunos rrios que con la fuerša del ynbierno trayan mucha agua, no abia podido bolverse por tierra a Santa Marta, avnque lo abia yntentado algunas vezes, y estando alojado en la provinšia o junto al rrio de Macomite, el qual por ser cavdaloso y venir muy crešido les abia ympedido la buelta y pasaje, enbio obra de veynte hombres a buscar comida hazia la parte de la laguna de Maracaybo, por donde la gente de Fedreman yva marchando, y de vna de las compa˝ias de Fedreman, que no lexos deste lugar estaba alojada, avia a la propia sašon salido vna escuadra con veynte y cinco hombres a buscar tanbien comida hazia Macomite, donde el capitan Rribera estaba alojado, e yendo la escuadra de los de Fedreman, que se dešia Muršia, marchando por vn camino que no devia ser muy esconbrado ni muy derecho, oyo rruydo y estruendo que los soldados de Rribera yvan haziendo, y rreparandose, y enboscandose con los soldados que con el yvan, llegaron dos o tres de los soldados de Santa Marta muy descuydadamente, a los quales tomo Muršia y desarmandolos los metio entre los suyos y espero alli a los demas que deshordenadamente y apartados vnos de otros yvan caminando, y como yvan llegando, sin hazer ningun alboroto, los rrecogia y desarmaba hasta que los junto todos muy pašificamente y con ellos dio la buelta a donde estaba o abia quedado su Capitan, el qual, sabida aquella nueba y como por alli andaba gente de Santa Marta, procuro luego rreduzir y juntar a si la otra gente de su compa˝ia que andaba dividida para mejor se sustentar, como se a dicho, y juntos todos los capitanes y soldados de Fredeman, hordenaron de tratarse y hablarse con el capitan Rribera, o por grado o por fuerša traello con toda su gente a su conpa˝ia, lo qual yntentado hizieron fašilmente, porque viendose Rribera con tan poca gente y que el tiempo le era contrario para poderse rretirar y rrecoger hacia Santa Marta con los conpa˝eros que le quedavan, acordo condešender con aquel genero de violentos ruegos con que era mas foršado que rrogado por los capitanes de Fedreman, y ansi se junto con ellos, creyendo que fašilmente le darian lugar a que se bolviese a Santa Marta. Mas los capitanes de Fedreman y su alcalde mayor, Chabes, no se hallaron con tal parešer, antes determinaron de tenello consigo a el y a toda su gente, hasta quel teniente Fedreman viniese de Santo Domingo y el hiziese lo que quisiese de ellos, y con este acuerdo se estuvieron todos juntos, pasando el ynbierno con harto trabaxo y hambre.

CAPITULO ăINCO

Como, pasado el ynbierno, el governador Jorge Espira marcho hasta llegar a las rriberas del rrio Opia, donde torno a ynbernar, y como en el camino prendio a Francisco Velasco, con su teniente, y lo enbio a Coro, por šiertas palabras que dixo.

Ya quel alegre tienpo del verano le entraba a Jorge Espira y las aguas se aplacaban, aprovechandose de la ocasion quel tiempo le ponia en las manos, porque hasta entonšes, avnque por la hambre abia sido foršado a mudarse de aquel aloxamiento de Acarigua, las aguas de que abia estado šercado no le dexaban efetuar su voluntad, se mudo y paso mas adelante con su gente y campo a vna provinšia llamada Amorodore, en la qual se alojo y rrancheo para que la gente se rreformase de la hambre que trayan de atras; porque como en esta provincia no se abia hecho da˝o ninguno, hallaron en ella abundantemente de comer, y tanbien era grande ynpedimento y estorvo al[73] caminar y asi porque por ser aquella tierra llana avn no se abian escurrido ni enxigado[74] las aguas, se estuvo en esta poblazon y alojamiento vn mes, donde los naturales de ella, deseando echar de si tan malos guespedes como los espa˝oles eran, por los da˝os que en sus comidas y avn personas de ellos rrešebian, convocandose y juntandose muchos yndios tomaron las armas en las manos para echar de alli a los nuestros; mas ninguna cosa les presto, porque dos vezes que acometieron a dar en sus enemigos fueron con mucha fašilidad rrebatidos y ahuyentados tan admedentradamente que nunca mas osaron juntarse ni tomar las armas en las manos, antes apartandose todo lo que podian de los espa˝oles, les dexaban gozar con quietud de sus casas y haziendas y de todo lo demas que entre manos tenian, en pago de lo qual les abian muerto dos caballos.

Despues del tiempo dicho paso el Governador adelante con su gente, prosiguiendo su descubrimiento por la halda de la sierra y cordillera, que sienpre llevaba a mano derecha, y llego a otra provinšia de yndios llamados Coyones, bien poblada, y la gente belicosa y gerrera y de buen coraje en las guašabaras, y de diferente lengua de la de atras. Alojose en esta provinšia la gente espa˝ola, y pretendiendo los naturales de ella ganar mas honrra que los de atras, salieron de mano armada y con buena horden acometieron a los nuestros, los quales, avnque estaban ya puestos a punto para rrešebir a los enemigos, no dexaron de tardar en desbaratallos, por ser gente que les turaba el brio algun tiempo, y avnque fueron maltratados y desbaratados de los espa˝oles, todabia les pusieron en condišion de matar al capitan Montalbo, al qual quitaron la lanša, y derribandolo del caballo se lo llevaban a manos bivo sino fuera socorrido de algunos soldados que lo defendieron y quitaron de las manos de los yndios. Hirieron y maltrataron a otros espa˝oles, mas no murio ninguno. Acometieron otras dos vezes estos yndios, y sienpre fueron frustados de sus desinios con da˝o de sus personas.

De esta provinšia de Coyones paso adelante Jorge Espira con su gente y llego a las provinšias y rrios que dizen de Varinas, que es a las espaldas de donde esta agora poblada la šivdad de Merida del Nuebo Rreyno. Alli se rrancheo y alojo el Governador con su compa˝ia por descubrir y ber si por alli šerca obiese entrada para atrabesar la tierra. Estubo en este sitio o alojamiento muchos dias Jorge Espira, con gran da˝o de su gente, porque se hallava poca comida y abia muchos enfermos, que les era gran ynpedimento y estorvo para seguir su descubrimiento y jornada con la diligencia nešesaria, de donde rredundaba quel[75] Governador hiziese tantas paradas y sintiese la gente tanto la hambre, de tal suerte que muchos dias se sustentaron con solamente palmitos[76] y otras comidas silvestres y no conošidas, cavsadoras de mayores enfermedades y males. Y estando en esta nešesidad tan extrema, tubo notišia el Governador que en la sierra o cordillera se hazian šiertos valles poblados de yndios, en que abria abundancia de comida, el qual luego enbio a su teniente, llamado Franšisco de Velasco, con dozientos honbres y algunos caballos, y le mando que llegase con los caballos hasta el pie de la sierra, y que quedandose el en vnos poblezuelos de yndios que alli abia con alguna gente, embiase la demas arriba a traer comida y le proveyesen de todo el mayz, yuca y patata y sal que pudiesen, que era todo bien menester.

El teniente Franšisco Velasco se partio con la gente, y llegando al pie de la cordillera hizo lo quel Governador le abia mandado, quedandose el alli con šinquenta honbres, y enbiando los demas a lo alto para el efecto dicho con vn cavdillo llamado Nicolas de Palencia, los quales caminando hallaron vn buhio rredondo muy grande, hecho en vn arcabuco o monta˝a, en el qual abia mas de mil y quinientas hanegas de mayz; y alegrandose los soldados con tan buen encuentro, pararon alli con el servišio de yndios e yndias que llevaban, de donde salian a correr los pueblos y lugares de alrrededor, prendiendo alguna gente de la que por alli abia, rrancheandoles esa miseria que tenian, donde obieron alguna probision de sal, con que rrestavraron algun tanto la mucha falta que de ello todos tenian; y enbiando deste buhio redondo la guente[77] que pudieron cargada de mayz y otras rrayzes y sal, se quedaron los mas de los soldados en guarda de aquel buhio, porque si lo desamparaban, los yndios no los escondiesen el mayz.

El Franšisco de Velasco holgose con el rrecado y comida que le abian traydo de la sierra, y procuro que se llevasen dos o tres caminos de comida a donde el Governador estaba con los enfermos, y procuro yformarse de las grašias que Jorge Espira le daba por el socorro de la comida que le abia enbiado, al qual dixeron que estaba algo quexoso por lo poco que le abia llevado; y amohinandose el Velasco destas nuebas, dixo: o cuerpo de tal con el Governador; pues boto a tal que si el tiene alla šiento de capa blanca, yo tengo aca dozientos de capas negras; y con esto rrecogio la gente y fuese donde Jorge Espira estava. Algunos amigos del Gobernador les parešio mal estas palabras del Franšisco de Velasco, y dando abiso dello al Gobernador le yndinaron contra el de tal suerte que luego prošediendo contra Velasco lo prendio y aprisiono con todo rrecado y hizo sus ynformaciones muy bastantes de lo que abia dicho; y consultando el negocio con los capitanes y personas prinšipales que en el canpo traya, las pidio parešer de lo que se debia hazer, los quales[78] acordaron que devia echar de si a Belasco, porque no obiese tantos superiores. Visto esto y que ningun bien abian de cavsar al tinienti, y asi, de parešer de todos, acordo el Governador echar de si a Belasco, embiandolo a Coro con toda la gente enferma que en el canpo abia y algunos sanos para su rresguardo y custodia. Enbio asi mesmo vn capitan con vna conpa˝ia de soldados para que aconpa˝asen aquella gente enferma y presa, hasta echallos fuera de las provincias que atras quedaban, que eran de gente belicosa y guerrera, sin que rešibiesen dellos ningun da˝o(A).

Hecho esto y bueltos los que aconpa˝aron al tiniente Velasco y enfermos, prosiguio su descubrimiento el Governador con su gente los llanos adelante, y como el tiempo era ya del todo enxuto y los rios venian muy mansos, no se detenian en ninguna parte, antes caminaban con toda ligereza, pasando por muchas provincias pobladas de gentes diferentes vnas de otras y de diferentes lenguas y nombres, con todos los quales no dexaron de tener algunos rrecuentros y guašabaras, mas no de suerte que les ynpidiesen el caminar. Llegaron a los rrios famosos por su grandeza, llamados Apure y Zarara, y como era berano facilmente los pasaron, porque la tierra es llana y ellos van derramados y estendidos y muy sosegados y mansos; y sin estos, otros muchos rrios de mediana grandeza, que tambien suelen ynpedir el pasaje a los descubridores, como son los rrios Cašanare, de igual grandeza que los nombrados, y Pavxoto y ăosubana[79] y el Temeri, y Guanaguanare, y Opia, y Haya, y Gravbiare, y Papamene, todos estos que salen de la sierra y cordillera dicha, cuyos nombres rreferidos son los propios que los naturales les tienen puestos. Y caminando, ya quel ynbierno entraba, llegaron a vn rrio, llamado Opia, a la rribera del qual abia algunas poblazones de yndios, donde parešio al Governador y a sus capitanes ser parte acomodada para tener y pasar el ynvierno, por poderse proveer y sustentar de las comidas y mantenimientos que los naturales destos pueblos tenian para su sustento, y ansi hizieron su alojamiento y rrancheria en el mejor y mas alto sitio que les parešio destos lugares y pueblos que a la rribera del rrio Opia estaban.

NOTAS AL CAPITULO V

(A) Oviedo y Ba˝os, que en todo lo esencial de este relato sigue al Padre Aguado, aunque sea por intermedio del Padre Simˇn, a˝ade algunos detalles:

źEstas palabras de Velasco—dice—y el modo con que las expresˇ su sentimiento parecieron muy mal ß cuantos las oyeron; y, ˇ fuese por vengar alguna pasiˇn ˇ desafecto, ˇ por la comun propensiˇn de querer muchos ganar gracias con los superiores, aunque sea ß costa de los crÚditos ajenos, no falto quien las pusiese en noticia del Gobernador, acriminando la materia y subiendo de puntos el delito; de que, irritado Spira, puso luego en prisiones ß Velasco, y procediendo contra Úl por vÝa jurÝdica, sustanciada la causa, se resolviˇ ß cortarle la cabeza; pero mediando la autoridad de Juan de Villegas, Damißn del Barrio, Alonso Pacheco y Juan Guevara, fuÚ bastante la interposiciˇn de Ústos para que, templado el enojo del Gobernador, revocase la sentencia, contentßndose con remitirlo preso ß Coro, y en su compa˝ia toda la gente enferma que llevaba╗, etc. (Tomo I, libro I, cap. XIII.)

CAPITULO SEYS

Como el teniente Chaves llego al Cabo de la Vela y hallo alli al teniente Fedreman, que abia venido de Santo Domingo, y como el capitßn Rribera y los demßs soldados de Santa Marta fueron sueltos.

El rrio de Macomite, en cuyas rriberas la gente y capitanes del tiniente Fedreman ynbernaron, abia ya baxado y el ynbierno šesado quando el tiniente Chaves y los otros cavdillos determinaron pasar adelante con su descubrimiento la bia del Cabo de la Bela; y dexando en aquel aloxamiento o ynbernadero toda la gente enferma, porque no les fuese estorvo ni ympedimento en su jornada, pasando el rrio Macomite prosiguieron adelante y comenšaron a entrar entre algunas gentes belicosas y desnvdas, salteadoras y vagabundas, las quales no abitaban en poblazones ni en lugares conošidos, sino metidos en monta˝as, ni menos cultivaban las tierras para sustentarse, ni cojen ningun genero de fruta de ellas, asi por ser, como he dicho, estas gentes enemigas del trabajo, como por ser la tierra algo esteril; mas con todo eso no ay campo que si lo cultiban no lleve fruto. El sustento y mantenimiento destos yndios es carnes de benados, que ay por alli en abundancia, y pescados, que en aquella comarca se toma mucho, y por pan comen šiertas puches o mašamorras hechas de vna semilla muy menuda, como mostaza, que la tierra por alli produze de suyo.

Estos yndios, avnque estan tan divididos, son en cantidad. Salieron diversas vezes acometer a los espa˝oles con muy buen brio, y como era gente muy suelta y diestra en el gerrear, hizieronles poco da˝o los nuestros y ganaron con ellos poca honrra, porque en vn rrecuentro o guašabara que tuvieron los vnos con los otros, perdieron los espa˝oles vn capitan llamado Abellaneda de Guzman, con otros seys soldados que, a manos, bivos[80] les tomaron los yndios y les pusieron en condicion de perder mas gente: y asi tubieron los nuestros por mas ašertado el pasar adelante que el pretender sujetar estas gentes, pues con ellas no se podia ganar ninguna honrra ni avn hazienda, porque no tenian oro ni otras rriquezas de que pudiesen ser aprevechados.

En esta propia jornada y descubrimiento hallaron estos descubridores en la costa de la mar, quatro nabios de espa˝oles hechos pedašos, y las gentes de ellos tendidas por la playa y costa y arenales de la mar, todos muertos, que parešio aber perešido de hambre y sed, sin que en ellos obiese se˝al de abellos muerto ni llegado a ellos yndios, ni menos pudieran atinar que gente fuese esta.

Pasados los espa˝oles de las tierras de estos salteadores, y entrando entre otra gente mas domestica, acordaron embiar por la gente enferma que abian dexado en el alojamiento del rrio Macomite; y enbiando a la ligera tres soldados buenos peones y atrevidos, que fueron Alonso de Olalla y Alonso Martin de Quesada y Diego de Agudo, les mandaron que fuesen ß dar abiso ß la gente enferma que se aperšibiesen y estubiesen a punto para quando los caballos llegasen por ellos que luego se partiesen. Estos tres soldados espa˝oles[81], con solas sus personas, espadas y rrodelas, se metieron temerariamente por entre las provinšias dichas y por otras, aventurandose a ser presos de los yndios; y queriendolos Dios guardar, pasaron sin rrešebir ningun da˝o y llegaron al alojamiento donde abÝa quedado la gente enferma, de los quales hallaron muy pocos bivos, que con las enfermedades y hambre y poco rrefrigerio, todos los mßs se abian y estaban muertos en sus propios lechos y hamacas, sin que los bivos, que eran bien pocos, los pudiesen enterrar ni dar sepoltura, ni avn creo que vsar los vnos con los otros de ninguna obra de misericordia. Los tres soldados quedaron admirados de ver la mortandad que en el alojamiento hallaron, y los que estaban bivos sintieron tanto plazer en bellos, que olvidados de sus enfermedades saltaban de las camas a congratularse con ellos, dando no solo con palabras muestras de su alegria, mas con abundanšia de lagrimas que de sus ojos bertian. Entre sanos y enfermos determinaron hazerse vn conbite ˇ banquete para mejor celebrar su alegria y contento, y para efetuallo mataron vn borrico peque˝o que rremanešio[82] en aquella rrancheria, y con dos pares de bollos de mayz que ß los tres soldados les abia sobrado del matalotaje, a medio asar la carne, se sentaron a comer, por lo qual entiendo que avn hasta agora no la an digirido algunos.

Con esta šena o conbite y con el contento dicho, se esforšaron los enfermos y cobraron animo para mejor sufrir su calamidad, y de alli adelante lo pasaron mejor, porque con algunos bledos que los soldados que en socorro abian ydo les cojian y cozian de los que abia por alli našidos, se sustentaron hasta que llegaron los caballos, y subiendolos en ellos caminaron a donde estaba la demas gente; y como estaban tan debilitados y consumidos y los rregalos que se les hicieron fueron tan pocos y el caminar a caballo suele matar los sanos quanto mas los enfermos, se yvan muriendo por el camino hasta que llegaron ß juntarse con los demas espa˝oles, donde esos pocos que bivos quedaron fueron rreformados y curados, y dende a poco se partieron deste alojamiento donde abian estado esperando los enfermos, y prosiguiendo su derrota caminaron algunos dias trabajosamente, al cabo de los quales llegaron al Cabo de la Bela, donde hallaron al tiniente Nicolas Fedreman, que era ya llegado de Santo Domingo con ochenta honbres y cantidad de caballos y comida que abia rrecogido de por alli šerca y el abia traydo de Santo Domingo.

Alegraronse mucho todos estos capitanes y soldados de hallar alli a su General, por el buen socorro que les tenia de comida y rropa para bestirse. Fedreman, asi mesmo, se holgo de ber su gente, avnque no dexo de sentir la mucha que le faltaba y se abia muerto. Luego, su tiniente o alcalde mayor, Anto˝o de Chabes, le dio notišia de como estaba con ellos el capitan Rribera, que con šiertos soldados abia salido de Santa Marta a hazer esclabos, como se a dicho, y que por hallallo en su juridišion o governašion el los abia preso y los tenia alli para que hiziese dellos a su voluntad. El gobernador Fedreman mando luego parešer ante si el capitan Rribera y a los demas soldados que con el salieron de Santa Marta, y les hablo muy afablemente, ynduziendolos a que lo siguiesen de su voluntad; en fin de lo qual les dixo que el tenia por se˝or y padre al dotor Infante, governador de Santa Marta y Oydor de Santo Domingo, por cuyo mandado abia venido alli, al qual no queria desgustar ni dar ninguna pesadumbre; que avnque lo abian hecho mal en entrar a hazer esclabos en aquella tierra, que era de su distrito, lo de hasta alli pasase, y dende en adelante no lo hiziesen, sino que se rrecogiesen ß su governašion, y si entre ellos avia algun soldado que de su voluntad quisiese quedarse en su compa˝ia que el se lo agradešeria y tendria muy particular quenta con su persona, y sino que ninguno quedase y fuesen con la bendišion de Dios, ofrešiendoles si abian menester algun abio o socorro para su camino. El capitan Rribera y sus soldados tubieron en mucho el parlamento que Fedreman les habia hecho, tan aconpa˝ado de buenos cunplimientos y amorosas palabras y ofrešimientos, qui si no lo tubieran en aquel tiempo por cosa fea el no bolver a dar cuenta a sus governadores, desde luego se quedaran con el; mas foršados desta costunbre se despidieron y apartaron de Fedreman para yrse la buelta de Santa Marta, ešeto tres soldados que vsando de su libertad no quisieron seguir a su capitan Rribera y se quedaron alli con el general o tiniente Fedreman, el qual se detubo en este alojamiento del Cabo de la Vela algunos dias, yntentando, con šierto artifišio de rrastros, si podia sacar perlas de la mar, lo qual por entonšes fue de ningun efecto y fue en bano su trabaxo. Mas agora entiendo que gozan de ello los vezinos del rrio de la Hacha, que šerca deste Cabo de la Vela habitan, los quales an sacado y sacan muy gran cantidad de perlas, de donde Fedreman no las pudo sacar, el qual viendo quan mal le yva con la grangeria de las perlas, determino dexalla y dar horden en la prosecušion de su descubrimiento y jornada, en la forma que adelante se dira.

CAPITULO SIETE

En el qual se escriven algunas cosas de las que al governador Jorge Espira y a sus soldados les subšedio en el ynbernadero del rrio Opia, y como paso de alli adelante.

Con la fuga de las aguas del ynbierno crešio tanto el rrio de Opia, en cuyas rriberas se abia alojado el governador Jorge Espira con sus compa˝eros, que con su ynvndašion cubrio muchas tierras comarcanas al alojamiento, conque cavso muy gran da˝o a los espa˝oles, que con esto eran ynpedidos a no poder salir a poblazones apartadas a buscar comida, y asi les sobrevino tan afligida hanbre que les cavsaba enfermedades y otros da˝os con que eran muertos; y por otra parte eran danificados de los tigeres, que como a lugar mas alto y seguro de las aguas, se abian rrecogido muy gran cantidad de ellos a donde el rreal de los espa˝oles estaba alojado, que en pocos dias les abian llevado delante de los ojos y avn casi de entre las manos muy gran cantidad de yndios e yndias ladinos que les servian, y entre ellos algunos espa˝oles; y entre otros a quien esta desgrašia les subšedio fue a vn Manuel de Serpa, portuges, que abiendo salido con otros conpa˝eros a coger cierta fruta, no muy desbiado del alojamiento, llamada hobos, que era el prinšipal mantenimiento con que se sustentaban los espa˝oles, vn tigere llego desvergonšadamente, y con su bruto y cruel atrevimiento, delante de los demas espa˝oles, le dio con las manos vn golpe o manotazo a este portuges en la cabeša que la hizo pedašos, y pasando por entre los demas el tigere armado o enrrizado, no obo quien osase herille ni hazelle mal ninguno.

Trayan estos animales tan amedentrada toda la gente, que hasta los caballos sentian el da˝o y no osaban salir ni apartarse del alojamiento a pašer, por estar algunos heridos y lastimados de ellos; y las espias que para rreguardo del campo se suelen poner en lugares acomodados para ello y junto a los caminos por donde mas el peligro se teme, no daban lugar los tigeres a que asi se hiziese ni se guardase en esto ni en otras muchas cosas la dišiplina militar, mas ynterronpiendolo todo eran cavsa que los que hazian la guardia y servian de espias y velas hiziesen sus oficios encima de arboles muy altos, a donde avn del todo no se tenian por seguros, segun las astucias y trayšiones de que vsa este carnicero animal por aber y matar alguna persona.

Y viendo el governador la calamidad que su gente padešia por falta de comida, acordo que se hiziese vna balsa de maderos libianos para en ella atrabesar el rrio de Opia y pasar a vn lugarejo que de la otra parte estaba, a proveerse de alguna comida; y poniendo en efecto este acuerdo, hizieron la balsa en quinze dias, bien grande, en que cabian buen golpe de gente, la qual echaron en el agua y en ella entraron todos los soldados que cupieron, y con su šierta manera de rremos y otros soldados buenos nadadores, que yendo por el agua nadando tiravan con cabuyas o sogas de la balsa para ayudalla a nabegar y pasalla de la otra banda, comenšo a engolfarse en aquel ancho rrio; y llegando al medio de la corriente y fuga del agua, fue fašilmente desbaratado el govierno de la nabegašion, y llevandola el rrio con la corriente fueron todos los espa˝oles que en ella yvan puestos en condišion de ser muertos; porque los yndios que de la otra banda estaban, biendo que la yndustria de los nuestros no abia sido tal que bastase a cortar por la corriente del agua y asabesar[83] el rrio, antes abian sido se˝oreados y sojuzgados del, llevandolos el agua por do abia querido, prestamente entraron en sus canoas con sus rremos o canaletes y armas en las manos, y enderešando las proas a la balsa partieron con animos de ganar vna buena vitoria y aber en su poder toda la gente que en la balsa yva, si sus desinios no fueran estorvados con la muerte de vn espa˝ol de los que abian salido nadando delante de la balsa, llamado Francisco de Cašeres, que en el rrio toparon sobre el agua, los quales ocupandose y teniendose a dar la muerte a este espa˝ol, que con sumirse debaxo del agua muchas vezes los entretubo muy gran rrato, hasta que la balsa de nuestros espa˝oles, por la propia agua y conbates del rrio, fue rrestituyda a tierra hazia la parte donde estaban alojados los espa˝oles, donde luego los que dentro yvan, desanparandola, se metieron por la monta˝a adentro, huyendo cada qual como podia, temiendo que avn por la tierra yrian con las canoas los yndios bogando en su alcance, segun sacaron los animos amedrentados de aquella tribulacion.

Acabados los yndios de dar la muerte a Franšisco de Cašeres, soldado afamado entre estas conpa˝ias por su buen brio e yndustrias en cosas de guerras, fueron en seguimiento de la balsa, la qual hallaron sin ninguna gente, y llevandosela consigo se andaban rregocijando con ella por el agua, trayendola de vna parte a otra, dando muy grandes muestras de alegria, como gente que solo aquello tenian por entera vitoria, y que su barbaridad no alcanšo aprovecharse de tan buena ocasion como tuberon para hazer mas da˝o en los nuestros y aber vna vitoria harto notable, pues en ella abian a las manos los mas y mejores soldados de la conpa˝ia, con que quedaba todo el rresto de la gente perdida, por estar muchos o los mas de ellos enfermos y no para tomar armas en las manos.

Con estos trabajos y otros que mi pluma calla por parecer yncreybles, paso el ynbierno y las aguas afloxaron de suerte que vn poco mas arriba del alojamiento, por šierto vado apašible quel rrio Opia por aquella parte hazia, lo pasaron los nuestros, y comenšaron a marchar por entre gentes de diversas y diferentes lenguas, que por no tener ynterprete que las entendiese para saber quales eran y los nombres de sus provinšias y pueblos, no van aqui escritas en este discurso, que seria en el paraje de los chiscas o laches, lamados[84] chita y el cucuy, por donde despues se siguio el camino de la governašion de Venenšuela al Nuebo Rreyno. Obieron estos espa˝oles vn yndio que avnque escuramente era entendido de šierto faravte que en el rreal trayan, el qual dio al gobernador Jorge Espira muy entera rrelašion del Nuebo Rreyno de Granada, porque a esta sazon estaban en el paraje del, declarandoles muy particularmente las muchas rriquezas que los naturales poseyan y los muchos y grandes se˝ores que en el abia con la muchedumbre de naturales, y que la sal y mantas que por alli abian entre aquellos yndios de lo llano por donde andaban, toda baxaba del Nuebo Reyno; dandoles tanbien a entender que para se˝orear y sujetar tantos se˝ores y naturales como en aquella tierra abia, eran muy pocos los espa˝oles que el alli abia visto, prefiriendose este yndio a metellos en la tierra que les dešia, y avn que en alguna manera hallavan los espa˝oles por alli algunas se˝ales de lo que el yndio dezia, no del todo eran promobidos sus animos a seguillo, pues lo guardaron tan floxamente que se les huyo vna noche, y por huyrse el pobre yndio cayo de vna barranca abaxo en vn rrio que cerca estaba, donde se mato y fue comido bien en breve de los pešes, porque yendo otro dia a pescar al propio lugar vn espa˝ol tomo vn peše crešido, en el buche del qual hallaron la natura y conpa˝ones todo junto deste yndio; y avnque despues, por persuasiones de algunos buenos soldados, fue persuadido Jorge Espira ß enbiar gente a descubrir este Rreyno, y salieron al efeto šierta conpa˝ia de soldados con vn Juan de Villegas(A), que despues governo aquella provincia de Venenšuela, no hizieron cosa ninguna que les aprovechase; porque hallando la subida de la sierra dificultosa para caballos, se bolvieron desde šiertos pueblos que algo metidos en la cordillera estaban, donde tomaron cantidad de mantas y sal de la que del Rreyno baxaba, y con esta su floxedad dexaron casi como de entre las manos este pedašo de prospera tierra con que despues con no menores trabaxos y calamidades de los que esta gente paso, pero con mejor fortuna y mas ostinados animos, descubrieron por muy diferente derrota de esta y conquistaron y sujetaron el tiniente Gonšalo Ximenez de Quesada y sus comilitones, tres a˝os despues del acometimiento[85] de Jorge Espira, con que ylustraron y perpetuaron sus buenos hechos y haza˝as, y merešio dignamente el teniente y general Ximenez de Quesada ser Adelantado del Nuebo Rreyno, y sus soldados y conpa˝eros en el trabaxo gozar de vna prospera quietud con que descansadamente oy gozan de los frutos y esquilmos de aquella tierra, justamente por ellos merešidos.

Y desta propia adversa fortuna partišipo Mišer Ambrosio, como en su Istoria se trata[86], pues hallandose el a˝o de veynte y nuebe, no diez leguas ni avn ocho desta provinšia del Nuevo Reyno, por la parte por donde al presente esta poblada la šivdad de Panplona, en el distrito del propio Nuebo Rreyno, dexo de seguir su descubrimiento como lo llevaba encaminado, y dando la buelta sobre mano izquierda, ynclinandose a šiertas poblazones de gentes chitarera que de aquella parte abia, fue dende a pocos dias muerto, y su gente se bolvio a la laguna de Maracaybo, por diferente camino del que abia llevado, y de alli a Coro.

NOTAS AL CAP═TULO VII

(A) Seg˙n Oviedo y Ba˝os, acompa˝aron ß Villegas cuarenta hombres, entre los cuales iban Francisco Infante, Gonzalo Martel de Ayala, Francisco de Madrid, Juan Cuaresma de Melo, Hernßn PÚrez de la Muela y Alonso de Campos.

De este Juan de Villegas se ha de hablar largamente mßs adelante, pues llegˇ ß obtener la confianza de los Gobernadores, y aun ß regir Úl mismo la tierra, y entonces serß ocasiˇn de poner de manifiesto las condiciones de Úste hombre, tan duramente juzgado por algunos.

CAPITULO OTABO

Como pasando adelante Jorge Espira con su gente dieron en vna poblazon que por su fortaleza llamaron Salsillas; y de šierta notišia que tubieron de vn gran rrio, que presumieron ser el Mara˝on.

No paso el Governador con su gente por las tierras y poblazones que en suma y algo escuramente rreferi en el capitulo antes deste, tan pacificamente que no le matasen y descalabrasen y hiriesen algunos soldados, de suerte que le fue necesario detenerse algunos dias adelante de donde yntento entrar en el Nuebo Rreyno, hasta tanto que sus enfermos tuviesen mejoria, y convalešieron de tal manera que avnque trabajosamente estuvieron para caminar, y pasando adelante con su largo y trabajoso descubrimiento, con sobra de buena esperanša, porque algunos yndios que se abian tomado por las provinšias por do abian pasado, astuta y malvadamente a fin de echar los espa˝oles de sus tierras, y conošiendo en alguna manera, avnque barbaros y de rrusticos yngenios, la pretension de los espa˝oles, que era aber muchas rriquezas de oro y plata, de lo qual, avnque aquellos barbaros carešian, no dexaban de tener algun conocimiento de muy lexos, espešialmente que el Governador les mostraba algunas piešas que destos metales llevaba, y asi casi todos los yndios parešia que por abiso del demonio, estaban tan conformes que vno de otro no discrepaba en dar muy buena rrelašion y notišia al governador Jorge Espira de que adelante por la derrota que yva hallaria tanta abundanšia de aquellos prešiosisimos[87] metales que cargarian muy muchos caballos dellos en llegando, y con esto, a˝adian calidades de gentes vestidas de mucha grabedad y magestad que lo poseian, y con otros falsos colores que a sus platicas daban, henchian los animos de los soldados de vna tan buena y loca esperanša, que šiegos y llenos de codišia, pasaban por muy yntolerables trabaxos, y no estimando los que delante se les ofrecian, ni escarmentando, como suelen decir, en cabeša agena, pues cada dia vian desminuir y apocar el numero de la gente de su conpa˝ia con miserables muertes que rrecebian, vnos de hanbre, otros de cansados y trabajados, otros comidos y despedašados de brabos tigeres, y otros de diferentes generos de enfermedades que les daba, mas vsando de sus ynbenšibles animos, avnque temerariamente, siempre proseguian adelante con su descubrimiento y jornada; y asi dieron de rrepente y sin pensarlo, casi desaperšebidos de comidas, en vna tierra algo aspera y quebraxosa, en parte montuosa y en partes rrasa, de muy rrara poblazon y esteril de comidas, donde se tomaron algunos yndios, los quales, siendo ynterrogados por sus faravtes, dieron notišia que šerca de alli, sobre la mano izquierda, estaba vn pueblo grande, bien proveydo de mantenimientos y de otras cosas.

El Governador, con codišia de ber y saber lo que era, si por ventura fuese el prinšipio de la notišia que de atras traya, hizo asentar su canpo en la parte mas alta que le parešio, y embiando vna buena conpa˝ia de soldados, de los mas dispuestos para ello, les dio naturales que los guiasen por buen camino, los quales, apartandose algunas jornadas de la demas gente, llegaron a vn cerro y poblado de crecidas monta˝as y arcabucos, lo alto y cumbre del qual era rraso y llano, y en el estaba vn lugar ˇ pueblo de hasta cien casas o buhios grandes, el qual demas de la fortificašion conque la naturaleza lo abia dotado, artifišialmente, por yndustria de los yndios y moradores de aquel pueblo, tenia hecho vn palenque de gruesos troncos de palma, muy espinosos y puyosos, apretados y abrašados vnos con otros, de mediana altura. Junto con esto y alrrededor del mesmo palenque, tenia hechas muy hondas cabas, dentro de las quales estavan hincadas muy largas y altas puyas, las puntas para arriba, y cubiertas estas cabas muy sutilmente con muy delgadas varas y tierra enšima, y sobre la tierra de las cabas sembradas algunas yervas para mas disimulašion, que ninguno que no lo obiera bisto pudiera presumir que alli obiese aquellos hoyos, ni que gente de tan rrusticos yngenios como son aquellos yndios tubiesen capašidad para ynventar semejante manera de fueša y custodia para su pueblo y personas.

Llegados nuestros espa˝oles, como se a dicho, a bista deste pueblo y palenque, luego que fueron juntos determinaron de arremeter y asaltallo, porque la šerca no era muy alta, y como de tropel se fuesen llegando sin mirar por do yvan, vno de los de la conpa˝ia, llamado Migel Lorenšo, antišipose de los demas quiriendose nombrar y ganar honrra; mas como no mirase donde ponia los pies, fue enga˝ado con el artifišio e yngenio de aquellos barbaros, y cayo dentro de vn hoyo de aquellos, y como los demas viesen que el conpa˝ero no parešia, presumiendo el enga˝o que en la tierra abia, se rrepararon y fueron llegando atentadamente hasta donde el soldado se abia sumergido y hallandolo bivo, porque cayo casi de lado entre las puyas y estacas del hoyo, no abia rrešebido lision ninguna, y echandole šiertas varas largas en que se asiese, lo sacaron con toda presteza del hoyo, sin que los yndios tubiesen lugar de tomar las armas y ofendellos, pero avnque quando acudieron estaba ya fuera el espa˝ol, ellos comenšaron, desde lo alto del palenque a arrojar ynomerable cantidad de flecheria, y muchas lanšas y dardos, con que hizieron rretirar a los espa˝oles, y los arredraron del palenque, hiriendoles algunos soldados, y sin rrešebir ellos da˝o alguno quedaron vitoriosos, porque avnque los nuestros, aquel propio dia y otro despues, diversas vezes, procuraron con buenos ardides asaltar el palenque, fueron sienpre rrebatidos de los de dentro, sin poder hazer ningun da˝o en ellos; y considerando quan fortalešido estaba aquel pueblo, y que si perseveraban en querello tomar su ostinašion seria de ningun efeto, y asi tenida por temeraria y loca, acordaron dexar aquel pueblo con su vitoria, al qual por parešelles con aquella manera de fortificašion ynespunable para las armas que tenian con que arruynallo, le pusieron por nombre Salsillas, casi en memoria de la ynespunable fuerša de Salsas, que en Catalu˝a esta.

Solamente obieron deste pueblo vna yndia con vna criatura de hasta siete v ocho a˝os, con la qual por presa de su trabaxo se bolbieron a donde abia quedado su Governador alojado, sin llevar otro rrecurso ni proveymiento de comida[88], que fue harto desconsuelo para todos. El Governador tomo la yndia y con sus ynterpretes procuro ynquirir y saber de ella si se hallaria por alli šerca comida alguna, la qual le rrespondio que šiertas jornadas de alli abia mucha abundancia de mayz y de otras cosas de comer, pero que abian de yr por vnas šienegas y manglares, tierra muy mala y de perberso camino, y despues abian de llegar a vn rrio muy cavdaloso, por el qual abian de yr en canoas a donde la comida estaba. La nešesidad que de ella abia hizo que al Governador no le parešiese nada dificultoso este camino para sus soldados. Luego mando aperšibir los que les parešio, y dandoles por cavdillo vno de aquellos capitanes y a la yndia para que los guiase, les mando que fuesen a traer el bastimento que pudiesen, y que llevasen atada y con todo rrecaudo aquella yndia que abian de llevar o llevaban por guia, la qual si se les yva seria en ba˝o su trabajo, y pondrian la gente en rriesgo de perešer de hanbre.

A este rrio de que esta yndia dio notišia, algunos en aquel tiempo quisieron afirmar que era el rrio Mara˝on, y no es de marabillar que lo tratasen, pues entonšes no abia la claridad que del y de otros muchos rrios muy cavdalosos agora ay; y mas lo šierto es que este rrio, que no es el Mara˝on por donde baxo Orellana del Piru, y despues la gente de Aguirre, porque desde este paraje hasta las provinšias de donde se bolvio perdido este governador Jorge Espiro, ay muy grande ynstancia[89] de tierra, y se pasan otros muchos rrios cavdalosos, que avnque todos se juntasen no llegarian a hazer vn rrio que con alguna similitud pudiese ser conparado con el Mara˝on. Demas desto, sin lo que este Governador camino prolongando la sierra y cordillera que sobre mano derecha llevaba, sin encontrar rrio que con su grandeza le ynpidiese el pasaje, como el Mara˝on lo hiziera, casi por el mesmo camino caminaron despues otros capitanes con numero de gentes, como fueron Hernan Perez de Quesada, hermano del Adelantado del Nuebo Rreyno, que prolongando la cordillera fue a salir a las espaldas de Pasto, segun en su Istoria se dize; y despues del andubo Felipe de Vtre, que salio de la governašion de Venenšuela, y despues Don Pedro de Silva, que salio del Nuebo Rreyno; y con aber, como he dicho, mas claridad y pasado mas adelante deste paraje de Jorge Espira, jamas ninguno se afirmo aber visto el rrio Mara˝on para afirmarse en ello, mas de devisar desde lexos grandes aguas que presumian ser el.

E querido dar aqui esta claridad y rrelašion sobre este caso, porque ninguno debe tener por šierta la opinion que algunos quieren sustentar de que de[90] los Governadores y Capitanes que de Venenšuela y de Cobaagua salieron antiguamente a descubrir, obo algunos que llegaron a las rriberas del rrio Mara˝on, tambien porque lo dicho es materia conveniente a lo que en el capitulo siguiente tengo de tratar, y para mas conprovašion de mi opinion que es la que en el apuntare.

CAPITULO NUEBE

En el qual se escrive šierta notišia que vna yndia dio a Jorge Espira de que abia espa˝oles perdidos cerca de donde estaba alojado, y como de aqui našio la opinion de la gente perdida de Ordaz y lo del Dorado.

El cavdillo quel governador Jorge Espira enbiava a buscar comida, tomo la yndia que para guya[91] le abia dado, y pretendiendo guardalla desde luego con cuydado, atole vna cabuya o soga al pescuešo por prision, que es vna cosa muy vsada entre gentes de jornadas quando asi van en descubrimientos. A los yndios que las van sirviendo y les llevan sus cargas y comidas les ponen esta manera de prision, para que demas del trabajo que llevan en yr cargados y fuera de sus casas y naturalezas, vayan sujetos a vna perpetua servidumbre.

Viendose, pues, esta pobre yndia enlazada por el pescuešo, comenšo a quexarse de la crueldad y tirania que con ella vsaban estos espa˝oles y a dezir que a ella la abian tenido sujeta otros espa˝oles, pero que no lo abian hecho tan seberamente con ella ni la abian puesto aquella manera de prision, antes despues de aberse servido libremente de ella el tienpo que les parešio, le abian dexado y enbiado con todo contento a su casa. Y como el faravte o ynterprete diese notišia desto que la yndia abia dicho, cavsoles grande admirašion y los hizo estar perplexos, considerando que pudiese ser aquello, pues hasta entonšes nvnca por aquella via abia pasado ninguna gente de ninguna parte a descubrir, antes ellos eran los primeros descubridores de aquellas tierras.

Y con esta confusion, el Governador llamo a la yndia y le torno a rrepreguntar lo que abia dicho, la qual, por el faravte o ynterprete, rrespondio que šiertos honbres de la suerte y manera de los que alli estaban, abian subido por el rrio arriba por donde ella los queria llevar, y llegados aquel pueblo del palenque, que los espa˝oles llamaron Salsillas, se bolvieron, y que avnque en aquella sazon la prendieron aquellos espa˝oles, sin hazelle da˝o ninguno la abian sotado, por temor de los quales aquellos yndios avian fortificado en aquella forma aquel su pueblo, y que estaban diez jornadas de alli el rrio abaxo en vna tierra de muchos pueblos de yndios, donde los cristianos tenian hecho otro palenque fuerte en que se rrecogian y estaban fortificados contra las asechanzas y calunias de los yndios naturales de aquelas tierras y eran ya muy biejos, y que tenian muchos hijos ya grandes e yndias que les servian, los quales no tenian para defensa de sus personas sino solas dos espadas, y los demas vsaban las armas de la tierra, que eran arcos y flechas, y que asi mesmo no tenian caballos, que en su lengua llaman guabiares, mas que tenian perros, a quien llaman avres.

Esta rrelašion y notišia que esta yndia dio destos espa˝oles mobio los animos de muchos soldados a tener voluntad de yr en demanda de aquella tierra y gente de quien les abia dado notišia aquella barbara muger; mas al gobernador Jorge Espira no le parešio ašertado viaje dexar de seguir su descubrimiento por tierra e yr a meterse en la fortuna del agua por dicho de vna ynfiel de menos verdad que fee, y asi con buenas rrazones dio a entender a los suyos que debian de quitarse de aquel proposito, y los animos que tan balerosamente querian emplear en seguir aquella rrustica muger que por ventura pretendia metellos en donde perešiesen, los conservasen para la notišia que casi entre las manos llevaban, por la mucha šertidumbre que los naturales de atras les abian dado de las rriquezas de adelante.

De estos propios soldados que aqui se hallaron con Jorge Espira an querido y avn quieren afirmar que esta notišia que con astušia de aber libertad les dio esta yndia de aber visto y conošer espa˝oles en aquella tierra y estan en la parte dicha, es šierta y verdadera, y que es la gente que Don Diego de Ordax perdio viniendo al Mara˝on; y lo que ašerca desta gente de Ordaz ay que saber yo lo tengo escrito en esta Istoria, tratando de aquella propia jornada, y los propios soldados de Ordaz que oy son bivos afirman que en el Mara˝on no se perdio ninguna gente de los de su conpania, sino en vnos baxos. De los que alli se perdieron en el propio batel de la nao escaparon šiertos soldados que dieron notišia de la perdišion y anegašion de los demas; y como en la propia parte trate, esto de dezir que ay espa˝oles en aquellas provinšias del Dorado o sierras del Sur, es ynbenšion sembrada ma˝osamente, para con esta color persuadir a los governadores que consientan juntar gente para yr a buscallos; de la qual fama y dibulgašion tubo notišia Su Magestad en Espa˝a el a˝o de mil quinientos y šinquenta y nuebe, y embio vna šedula rreal al Avdienšia del Nuebo Rreyno de Granada para que se ynformasen de los naturales que gente espa˝oles abia perdidos en aquellas provinšias del Sur, y avnqne diligentemente lo procuraron, no hallaron ninguna evidenšia ni claridad de ello, y asi se dexo caer.

Porque es šierto que vn solo cristiano que Su Magestad entendiera que abia en aquellas partes entre yndios, es tanto el entra˝able amor que a sus subditos y vasallos tenia y tiene, que sobre el libertarlo obiera puesto toda la diligenšia posible. Aliende desto, como poco a dixe, el rrio Mara˝on esta tan desviado desta provinšia y paraje de donde voy tratando quanto atras queda declarado. Luego sigese que avnque se obiera perdido gente en el Mara˝on, que no podia aberse apartado tanto del, ni metidose en la tierra, por ser los descubrimientos y conquistas de aquel tienpo de tal condišion que consumian en breve tienpo muy grandes compa˝ias de gentes. Y esto no lo digo porque por ello pretenda deshazer la grandeza de la tierra que en aquellas del Sur ay, que llaman el Dorado, porque yo por muy šierto tengo en este caso la comun opinion y notišia que siempre an dado los naturales, algun prinšipio de la qual vio Felipe de Utre el a˝o de quarenta y siete, quando salio herido y casi huyendo y admirado y espantado de aquel prinšipio que vio el y los que con el yvan, que los naturales vezinos de aquella tierra y amigos suyos le vendieron por muy peque˝a cosa en conparašion de lo que adelante abia, como en su lugar mas largo lo dire, tratando de su jornada, y lo mesmo confirmo despues Don Pedro de Silba, que yendo con vnos pocos compa˝eros enfermos y mal aderešados, vio vn prinšipio de poblazones y gentes tan rricas y tantas que le fue nešesario sin dalles ninguna pesadumbre, bolverse por do abia entrado, de lo qual tanbien en su lugar dire como paso.

Y pues tantos testigos ay y de tanto credito, por muy šierto se puede tener la felišidad de aquella tierra; y porque sobre todo lo dicho tocante al Dorado y a la gente de Ordas, se trata mas largo en la parte rreferida, podre šesar aqui la platica, y avn rrogar a estos se˝ores governadores y sus soldados que se entretengan vn poco buscando que comer en estos arcabucos, en tanto que rrecorremos la salida del tiniente Fedreman del Cabo de la Vela em prosecucion de su jornada, y declaramos algo del sušeso della.

Solo me rresta aqui dezir que los soldados y capitanes de Jorge Espira se conformaron con la voluntad de su governador, y siguiendola no curaron de tratar mas en lo que la yndia dezia, con proposito de seguir su descubrimiento, como lo llevaban comenšado por la halda de la cordillera del Rreyno.

CAPITULO DIEZ

Como Fedreman partio del Cabo de la Bela y se metio la tierra adentro, donde torno a encontrar con el capitan Rribera y lo prendio a el y a sus soldados, y dio la vuelta a la laguna de Maracaybo por diferente camino.

En tanto que los trabaxos preferidos padešia el governador Jorge Espira y sus soldados, al teniente Fedreman no le subšedian sus cosas tan prosperamente que no partišipase de las mesmas calamidades e ynfortunios[92]; porque despues de aber estado algunos dias en el Cabo de la Bela, fueron rresolutos el y sus capitanes y gente que siguiesen las pisadas y camino que Mišer Ambrosio abia llevado, porque en su compa˝ia abia algunos soldados de los que escaparon de aquella jornada, que le certificaban que si llegaba al paraje donde Micer Ambrosio llego y de alli proseguia adelante con su descubrimiento, que podia dar en alguna tierra prospera y feliše, por abelles parešido en alguna manera buena dispusišion de tierra la de adelante hacia el Norte; avnque a otros que con Mišer Ambrosio yvan les parešio lo contrario, por la poca voluntad que de pasar adelante tenian, afligidos de los grandes trabaxos y nešesidades que abian pasado.

Y con esta determinašion se partio Fedreman con toda su gente del Cabo de la Vela, tomando la derrota y via del valle de Vpar, para de allÝ ponerse en el camino que tenia pensado; y avnque en este viaje no fueron perseguidos de naturales, fueronlo de enfermedades que comenšaron a dar a los soldados en apartandose de la costa y frescura de la mar, porque luego se metieron en vnas tierras y valles muy calidos y que carešian de todo rrefresco y avn de comidas y de aguas, que era lo que mas atormentaba la gente, porque como eran rrešien venidos de Espa˝a y no hechos a semejantes trabaxos, hanbres y sedes[93], facilmente eran consumidos y muertos; y asi el tiniente yva cada dia perdiendo gente por el camino sin podellos rremediar. Apartabanse algunos soldados a quien la sed mas aquexaba a buscar agua, y engolfados la tierra adentro, que por alli en algunas partes era muy llana, facilmente desatinaban y perdian el tino, sin jamas poder ašertar con el camino por do abian entrado, y asi como locos se andaban de vna parte ß otra, hasta que venšidos de flaqueza y faltos de fuerša no se podian menear a vna parte ni a otra, y alli donde esta triste boz les tomaba, alli se quedaban mirlados y muertos; y de esta suerte le falto mucha gente a Fedreman, sin poder el poner ningun rremedio en ello, porque si se detenia a buscar los soldados que desta suerte se le perdian era poner en condišion de perder de todo punto su canpo, pues mientras mas se detuviese por estas tierras calientes y secas, mas abia de cargar la sed y enfermedades en su gente, y ansi, avnque cada dia le daban nuevas que se le quedaba la gente perdida, pasaba de largo y disimulaba con ello, porque, como he dicho, no podia ni le convenia hacer otra cosa, so pena de perdello todo.

El capitan Rribera, que con sus cinquenta conpa˝eros se abia apartado en el Cabo de la Bela de Fedreman para se yr a Santa Marta, de do abia salido, prosiguiendo su viaje, le fue estorvado el pasaje por los yndios de Chimila, pueblo šercano a la marina y a Santa Marta, porque hiriendoles šiertos soldados en vna guašabara que con ellos tuvieron, les fue foršoso rretirarse de noche y bolver atras, por lo qual determino el capitan Rribera de verse otra vez con Fedreman a fin de rrogalle que si tenia algun nabio en la costa se lo vendiese para yr a Santa Marta. Algunos soldados de los de Rribera quisieron estorvar estas vistas, diziendo que si con Fedreman se tornaban a ber, que podria ser constre˝illes a que fuesen con el; mas Rribera como era hombre cabešudo, rrepudio el consejo que le daban, diziendo que no seria parte Fedreman para estorvalle de hazer lo que quisiese, y con esta determinašion llego a encontrarse con Fedreman a tiempo que le abian ya faltado parte de sus soldados y estaba con nešesidad de acrešentar su gente, y viendose los dos Capitanes, fašilmente se conšertaron, porque Fedreman, ofreciendose de hacer todo plazer al capitan Rribera si de su voluntad le siguiese con sus soldados, le persuadio por muchas vias y con muchos buenos cunplimientos a ello, y viendo Rribera que si lo que Fedreman le rrogaba no lo hacia de voluntad, lo abia de venir a hacer con biolencia y por fuerša, acordo conplazer al tiniente Fedreman y condešender con su rruego, y asi le dio la palabra de no hazer mas de lo que quisiese. Esto determinado, algunos soldados de los de Rribera, no parešiendoles bien tanta tardanša como Rribera hazia en estarse alli con el tiniente Fedreman, porque se deseaban bolverse a Santa Marta, fueronse a Fedreman a preguntalle lo que estaba hecho y si los abia de dexar yr a Santa Marta, el qual los remitio a su capitan Rribera, para que les diese la respuesta dello, donde luego supieron lo que estaba determinado y conšertado entre los dos capitanes, y para mas congratularse Rribera con Fedreman y escusallo de culpa, hizo šierto escrito o petišion diziendo que el de su voluntad se metia debaxo de su vandera por estar en parte donde podia ser desbaratado y maltratado de los naturales.

Algunos soldados de los que Rribera abia traydo, quisieron yntentar nobedades, y comenšaron a mover los animos de muchas personas, para que dexando la conpa˝ia de Fedreman, se fuesen a Santa Marta; mas siendo descubiertos de sus desinos y tratos, fueron frustados dellos, y algunos castigados exemplarmente, porque el Alcalde mayor, Antonio de Chabes, por consejo y mandado del teniente y capitan de dreman[94], ahorco dos soldados de los de Santa Marta, que parešian tener los animos mas levantados y cavsar mas bullišio en el canpo, y con todo este castigo y la bigilanšia que los capitanes de Fedreman ponian en guardar y mirar que no se les fuesen los soldados que abian venido con el capitan Rribera, se les fueron vna noche seys soldados, y echandolos menos otro dia el capitan Fedreman[95] los enbio a buscar haziendo gracia y merced de los caballos y rropas y presas y armas, y de todo lo demas que los fugitivos llevaban a los que yvan en su alcanše y seguimiento, para que con mas voluntad los siguiesen; y despues de aber caminado en su demanda algunos dias, se bolvieron sin hazer ningun efeto, porque en el camino perdieron el rrastro y no atinando la derrota que podian llevar fueron burlados por las astušias y buen ingenio de los fugitivos, los quales, entendiendo que abia de salir gente en su alcanše, llegaron al rrio llano y haziendo se˝al o rrastro de que abian pasado adelante, se bolvieron al propio rrio y caminando por el agua del muy gran rrato, se enboscaron y escondieron de suerte que, como he dicho, no pudieron ser hallados de los que los buscaban, los quales se bolbieron sin la presa a donde Fedreman estava, y los soldados de Santa Marta prosiguieron su viaje, y pasando por muchas poblazones de naturales y gentes muy belicosas, llegaron a Santa Marta, donde hallaron al Adelantado de Canaria Don Pero Fernandez de Lugo, que abia rrezien llegado de Espa˝a, el qual, sabido lo que Fedreman abia hecho, le escrivio muy comedidamente que se hiziesen buena vezindad y que le desocupase lo que de su governacion le tenia ocupado.

Estas cartas, por mano de los naturales, de vnos en otros, fueron a poder de Fedreman, el qual, sabida la pujanza de gente quel Adelantado abia traydo despa˝a, camino luego con su canpo derecho al valle de Upar, como yva, para segun se a dicho, seguir la derrota de Mišer Ambrosio y entrar en el Rreyno. Mas como la joya y suerte del Nuebo Rreyno no estaba guardada para estos gobernadores de Venenšuela, que eran muy amigos de derramar sangre humana y de oprimir los probezillos, en llegando Fedreman al vallo de Upar mudo consejo con la ambišion y deseo que tenia de ser governador de Venenšuela: porque pareše ser que quando salio de Espa˝a los Bezares le dieron toda buena esperanša de que tras del le embiarian provisiones para que en el quedase el govierno de la tierra, y con este deseo ymagino que ya estas provisiones quel esperaba estarian en Coro, y asi, dexando el camino y derrota que llevaba, en la qual no ynteresaba mas de ganar por la mano al licenšiado Ximenez y entrar mucho tiempo antes en el Nuebo Rreyno de Granada, dio la buelta sobre la mano izquierda, acostandose a la laguna de Maracaybo, para bolver a la rrancheria y puerto por do su gente abia pasado. Dividio su gente por diversas partes para que mejor se pudiesen sustentar, y con todo eso era tan mal poblada por alli la tierra como la de antes por do abia pasado, y asi no menos hambres y nešesidades padešieron en esta torna buelta que en lo que atras quedava andado, con muertes de muchos espa˝oles.

En esta jornada se aparto vn capitan llamado Pedro de Linpias(A), a quien cupo por suerte yr con šierta gente por la cordillera y serrania que caen sobre la propria laguna, donde tomo cantidad de oro fundido y alguno en polvo, de do quedo la noticia y fama que agora dizen de los brašos de herina, que es esto: y avnque despues lo an salido a buscar algunos capitanes, nvnca an topado con ello. Es tierra de pocos naturales, pero de muy rricas minas de oro debaxo de tierra. Y con la horden dicha camino el canpo de Fedreman derecho a la laguna, donde llego, con harto trabaxo y perdida de los suyos, al propio paso y lugar de do antes abia partido Chabes con toda la gente, que era la rrancheria y alojamiento do estuvo Mišer Ambrosio. Llegados alli hallaron mal aderešo para poder pasar la laguna, porque los bergantines y canoas todo lo quemaron quando pasaron: solo les quedo para rremedio desta pasada, sacar de la laguna las obras muertas del nabio que antes alli abian tenido para su conquista y pasaje, que abiendole pegado fuego se habia quemado todo lo que cay fuera del agua; y aderesšandolo lo mejor que pudieron, pasaron todos de la otra parte de la laguna de Maracaybo, donde se alojo el campo, en tanto que Fedreman, juntamente con su yda a Coro, determinaba su viaje y la derrota que abia de tomar.

NOTAS AL CAP═TULO X

(A) Pedro de Limpias y Sarmiento, que habia llegado con AmpiÚs ß Venezuela, y se distingiˇ en las jornadas de Alfinger y Federmßn, era un hidalgo, natural de Burgos, seg˙n Castellanos, y monta˝Ús, seg˙n el Padre Simˇn.

TenÝa gran facilidad para aprender las lenguas de los indÝgenas, y esto hizo doblemente valiosos sus servicios.

Como mßs adelante se dirß, acompa˝ˇ ß Huten en su expediciˇn, pero indispuesto con su jefe desluciˇ su historia, haciÚndose merecedor de grave castigo, que no sufriˇ. Sirviˇ despuÚs ß las ˇrdenes de Carvajal, y tomˇ parte en la jornada de Alonso PÚrez de Tolosa.

FuÚ uno de los fundadores de Tocuyo, en el que se estableciˇ.

CAPITULO ONZE

En el qual se escribe vna guašabara que los yndios dieron ß los espa˝oles, y el subceso de ella, y como pasando adelante y pasando por muchas poblazones y rrios cavdalosos, llegaron al rrio de Papamene.

Abiendo ya asosegado Jorge Espira a su gente del alboroto que entre ellos se abia levantado sobre yr en descubrimiento de las tierras y espa˝oles que por notišia les abia dado aquella yndia de quien atras queda largamente dicho, y estando casi de camino para pasar adelante, fueron juntos y conbocados esos pocos naturales que por aquella comarca abia, para acometer a los espa˝oles y hazer en ellos el da˝o que pudiesen; y poniendo en efeto su determinašion, vinieron de mano armada vn dÝa muy de ma˝ana, ya que querÝa amanešer, que es la ora en que mas comunmente los yndios suelen dar en los espa˝oles, y llegando a donde las velas o šentinelas estavan casi dormidas, arronjaron vna lanša y dieron a vno de los que velaban en la rrodela que se la pasaron y juntamente con ella el cuerpo del que la tenia, que dende a poco murio dello, y con esto fueron sentidos los yndios por los demas espa˝oles, los quales luego tomaron las armas para rresistir a sus contrarios; y los aderešos de guerra que trayan estos naturales eran muy crešidas lanšas de palma y rrodelas de anta y mucha cantidad de flecheria con rrešios arcos y grandes hondas de las quales vsaban con mucha destreza; eran muy šiertos en el golpe; trayan asi mesmo muy grandes ollas y gruesas cabuyas o sogas para atar a los espa˝oles y guisarlos y comellos y celebrar vna muy buena comida, para el qual efecto trayan alli consigo a sus mugeres con los aderešos de cošinar.

Ya que abia entrado el dia comenšose a trabar la guašabara o pelea entre los vnos y los otros tan rrešiamente que casi estuvo por algun espašio dudosa la vitoria; porque demas de que los yndios eran briosos y muchos, vsaban bien de todas sus armas, danificaban a los nuestros en gran manera con las piedras que les arrojaban con las hondas, que al caballo que vna vez ašertaban con una piedra de las que tiraban nvnca mas lo podian hazer arrancar contra los yndios; y como en estas guerras la prinšipal fuerša sean los caballos, y los mas rrehusaban los encuentros con el terror[97] de las piedras, daban mayor esperanza a los enemigos de conseguir la victoria, y era tanta la fuerša e ynpetu con que estos barbaros arrojaban vna piedra, que con ella quebraban vna rrodela hecha de macanas o de dvelas, que es bien rrezia y fuerte.

Viendo los nuestros el vigor y rresistenšia de los contrarios, y quan en abentura estaba la vitoria desta guašabara, enbio el governador Jorge Espira šincuenta soldados de a pie y quinze de a caballo que rodeando šierto trecho por detrßs de vn monte o arcabuco peque˝o que al vn lado se hazia, fuesen y diesen en las espaldas a los contrarios, con que los ahuyentasen, lo qual con la brevedad que el caso lo rrequeria fue hecho, y dando por las espaldas ynopinadamente de los enemigos, fueron heridos y muertos muchos de ellos, y como por ambas partes fuesen guerreados, dexando las armas, se dieron a huyr con mucha soltura, y asi obieron la bictoria los nuestros, avnque con algun da˝o que se recibio de heridas que dieron a particulares soldados y a muchos yndios del servišio de los espa˝oles, que tanbien salieron a la pelea.

Rrecogiose la gente, y porque los que salieron heridos fuesen curados y no puestos en el trabaxo del camino tan presto[98], holgaron en este alojamiento otros quinze dias mas, al cabo de los quales prosiguio el Governador su descubrimiento por la halda de la sierra y fue a dar a vn pueblo que llamo el pueblo de Nuestra Se˝ora, por respeto de que en el holgaron y estuvieron el dia de Nuestra Se˝ora de Agosto, y este dia les hizo el Governador vn conbite a todos los soldados en rregozijo de las buenas nuebas que los yndios de aquel pueblo les daban de la prosperidad de tierra y naturales y rriquezas que adelante dezian que abian a fin de echar a los espa˝oles de su tierra. Y aqui, asi mesmo, hizo esta gente šierta promesa a Nuestra Se˝ora porque les encaminase aquello que deseaban.

Este pueblo de Nuestra Se˝ora, cerca de donde al presente esta poblado vn pueblo despa˝oles dicho San Juan de los Llanos, que por via del Nuebo Rreyno poblo el capitan Avellaneda, es por donde despues vino a entrar el tiniente Fedreman en el Nuebo Rreyno, como adelante diremos en esta misma Istoria. Hallaron en este pueblo de Nuestra Se˝ora vn buhio o casa de admirable grandeza; tenia de largo dozientos pasos y cada frente dos puertas grandes, y segun despues se supo, era este buhio tenplo de aquellos barbaros, donde hazian sus sacrificios al sol, a quien tenÝan por Dios, y en el tenÝan muchas donzellas recogidas, que eran ofrešidas como en sacrificio de sus padres, con las quales estava vn yndio viejo, que era como el sacerdote para aquellos ofrecimientos, el qual tenia cargo de predicar aquellas mugeres lo que conforme a sus prešetos abian de guardar. Tenian en este buhio cantidad de todo genero de mantenimientos para el sustento de aquellas enšerradas donzellas.

Pasadas las fiestas y rregošijos; que no debieron ser pocos los que se hizieron con las buenas nuebas de la tierra de adelante, prosiguieron su viaje, y al salir del pueblo de Nuestra Se˝ora, ya que yvan marchando, salieron ß dar en los espa˝oles cantidad de yndios de aquella provinšia, los quales se abian juntado para dar en el alojamiento de los espa˝oles y alli danificarlos todo lo que pudiesen, porque les parešia mal la mucha tardanša y entretenimiento que en su tierra hazian, y tan mal libraron en este acometimiento del camino como libraran si en el alojamiento acometieran; porque luego la gente que allÝ yva de a caballo dio en ellos, y alanšeando muchos de los que en la delantera yvan fueron fašilmente rrebatidos y desbaratados, de suerte que no tornaron a dar mas desasosiego al canpo que caminaba.

Aquel dia propio fueron los nuestros a alojarse a vn lugar o pueblo que estaria dos leguas del de Nuestra Se˝ora, cuyos moradores abian sido llamados y llevados para la guašabara o pelea que con los espa˝oles tubieron; y como otro dia acudiesen a sus casas y alrrededor de ellas encontrasen los caballos que andaban sueltos pašiendo, eran tan opresos del temor que en la guašabara del dia antes abian cobrado, que sin osar ni poder bolber atras ni pasar adelante, se dexaban caer en el suelo y metiendo las cabešas y rrostros entre la paja dexaban los cuerpos descubiertos, como suele hazer la perdiz quando es perseguida del cašador. Deste pueblo paso nuestra gente adelante en su descubrimiento, y llegaron a vn rrio llamado Oriare o Oguape, rribera del qual avia algunos naturales poblados, de lengua guati. Alojose el Governador en la rribera deste rrio por yr algo crešido. Los naturales que de la otra parte estaban contrataban con los nuestros, avnque no con mucha seguridad, porque pasaban el rrio en canoas con algunas comidas, y quando llegaban šerca de tierra dezian a los espa˝oles que pusiesen el rrescate a la lengua del agua y que se arredrasen afuera, y con esto llegaban los yndios y tomando el rrescate que les daban, dexaban[99] alli las comidas que trayan, y se bolvian sin querer mostrar su conversašion; y parešeme que lo hazian astutamente, pues si cayan en poder de aquella gente que venian hechos a tomar todo lo que abian menester grašiosamente, se abia de hazer lo mismo con ellos, y avn si pasaban sin derramamiento de sangre, seria muy gran merced que se les hazia.

Estos yndios, pensando asonbrar a los nuestros, hazian en sus pueblos, que estaban a la rribera de aquel rrio Ariare, muy grandes candelas o fuegos toda la noche; y vna de las noches que alli estuvieron los nuestros, de rrepente, alzaron los yndios muy gran grita y bozeria que cavso alguna admirašion entre los espa˝oles, y procurando ynquirir y saber que fuese la cavsa de aquel alboroto y grita, era que en aquella sazon abia hecho eclise la luna, y conforme a las suprestišiones questos yndios vsan, tubieronlo por mal pronostico y se˝al, como que por aquel eclibse les abia de sobrevenir hambre o mortandad, y para rremedio destos males o en venganza del pronostico y se˝al que la luna les abia dado, se ayraban y enojaban contra ella arrojandole muchos tizones, y palos y piedras y otras cosas que a las manos abian. Con el mismo ynpetu los prinšipales y se˝ores, siguiendo la misma furia y suprestišion de sus subditos, tomaban las macanas, que son sus armas, y davan muy grandes golpes en los arboles que topaban, en se˝al de venganša contra la luna, y bolviendose a los yndios sus vasallos, los consolaban diziendo que no temiesen las calamidades que rrepresentaban los prodigios de la luna, que ellos lo rremediarian todo con grandes sementeras que harian para su sustento y mantenimiento, y con esto se aplacaron.

Los nuestros, buscando vado, pasaron el rrio muy apartados de la poblazon dicha, y prosiguiendo su descubrimiento por la halda de la cordillera que a mano derecha llevaban, fueron a dar a vna provinšia que tiene vn rrio llamado Guavyare, y por la lengua de los naturales Camicamares, cuyos naturales salieron al encuentro al Governador Jorge Espira y a los suyos, por los quales[100] fueron fašilmente desbaratados y ahuyentados; y no deteniendose en esta provinšia prosiguieron adelante y llegaron a vn pueblo de šierta gente llamados guayupes, cuyos moradores esperaban a los nuestros en sus propias casas con las armas en las manos; y para rrepresentar con mas ferošidad la brabeza de sus personas, que eran muy crešidas, estaban todos vntados con el šumo de šiertas manšanas que en comun llaman xaguas, con lo qual eran bueltos muy negros. Estas xaguas es cosa muy vsada en las Indias, casi tanto como la bixa, betun colorado de que tanbien, como en muchas partes desta Istoria e tratado, vsan los yndios e yndias mucho.

Estaban estos barbaros desnudos, en cueros, para mejor vsar de la ligereza de sus personas, y con esto se abian enborrachado con aquel brebaje de que vsan todos los yndios en general, que es o de mayz o de aquella rrayz llamada yuca; porque tenian estos yndios, y sin ellos otros muchos, que saliendo borrachos a la guerra o pelea, llevan consigo mas vigor y fuerza y coraje. Mas todas estas ynvenšiones no les aprovecharon cosa alguna, porque avnque en el primer acometimiento que nuestros peones les hizieron se defendieron muy bien, luego que llegaron los de a caballo fueron con fašilidad rronpidos y desbaratados y puestos en huyda. Los nuestros saquearon el pueblo, y alojaronse alli aquel dia, y el siguiente se partieron para adelante, y en pocos dias llegaron a vn rrio cavdaloso, llamado Papamene, que en lengua de aquellos naturales quiere dezir rrio de plata, rribera del qual se alojaron para dar horden en su pasaje y en buscar vado para ello y aber algunos yndios naturales de por alli que los guiasen adelante.

CAPITULO DOZE

Como teniendo Jorge Espira paz con los yndios del Papamene paso el rrio, y atrabesando la tierra deste nombre, fue a dar, con guias que de alli tomo, a los Choques, de donde embio vn cavdillo con gente a descubrir lo que adelante abia.

Alojado Jorge Espira rriberas del rrio Papamene, luego los naturales de aquella provinšia, admirados de ver aquella nueba manera de gentes, barbadas y bestidas y en toda manera de bivir muy diferentes de ellos, comenšaron a šercar rrecatadamente a los nuestros, para mejor vellos y rreconošellos, lo qual visto por el governador, comenšo a llamallos por se˝ales que les hazia y por algunos ynterpretes que traya, que avnque torpemente entendian en alguna manera aquella lengua. Los yndios, entendiendo por las se˝as que veyan que los nuestros querian su amistad y trato, tomaron la comunicašion que les parešio mas segura y de que menos se podian aprovechar los espa˝oles para rresistirles, y metiendose gran cantidad de ellos en canoas, se vinieron por el rrio ašercando a donde estaban alojados los espa˝oles, los quales no dexaban destar muy rrecatados y sobre el aviso, viendo que los yndios abian vsado de aquella destreza y que para venillos a ber se abian juntado mas de trešientas canoas.

Comenšaronse a tratar los vnos con los otros por via de rrescate y mercado, porque los yndios trayan cantidad de pescado asado en barbacoa y otros generos de comidas de que ellos vsan, y a trueque dello pedian de lo que los espa˝oles trayan[101], y lo que mas les agradaba eran cascabeles, por los quales daban mas que por otro ningun genero de rrescate de los que los espa˝oles trayan; y con este genero de contrato vinieron los yndios a perder el temor y a darse mas a conversašion con los nuestros, de suerte que vinieron a saltar en tierra y a entrar muy sin temor en el alojamiento de los espa˝oles. Viendo esto el Governador, procuro ynformarse destos yndios de la noticia que adelante avia o tenian de gentes y oro, los quales como si estuvieran en los corašones de los nuestros, asi les pintaban por palabras lo que yvan a buscar, diziendoles que en tiempos pasados sus mayores abian ydo a guerrear con šiertas gentes que adelante de ellos estaban, de donde abian traydo gran cantidad de oro y plata; y como era cosa que los espa˝oles y su Gobernador mucho deseaban aber, no pusieron ninguna duda en ello, mas tomando de aquellos propios yndios quatro o šinco para guias y lunbre[102] de aquella tierra, levantando sus tiendas pasaron el rrio de Papamene, y caminando por donde los yndios les llevaban, fueron a dar a vnas provinšias llamadas los Choques, tierra bien poblada avnque arcabucosa y muy doblada y los naturales de ella muy belicosos e yndomitos y de muy mala disistion[103] y condišion y gente muy diestra y animosa en el gerrear, y asi vsan de lanšas muy largas de palma, a las puntas de las quales tienen puesto vn pedašo de vna canilla de vn yndio, muy delgada y afilada, y enxerida alli con hilo, con que hieren rreziamente a sus contrarios. Vsan para su defensa de rrodelas de palo, muy rrezias y muy ligeras, y en la manija de la rrodela traen sienpre puesto vn pedašo de šierto genero ca˝a que en esta tierra y en otras muchas ay, y tan agudo como qualquiera nabaja, avnque no tan rrezio ni tan turable, para en hiriendo el yndio degollallo y cortalle la cabeša. Es gente que come carne humana toda ella en general, hasta las mugeres, por lo qual se mueven grandes gerras entre si vnos con otros, y por comerse no tienen ley el padre con el hijo y el marido con la muger. Estan muy juntos los pueblos vnos con otros, pero fortalešidos con palenques de gruesos maderos por lo poco que entre ellos tura la amistad. Al tiempo de yr a hazer sus sementeras llevan consigo sus armas, y con la vna mano caban y en la otra tienen la lanša y la rrodela, porque como todos andan enemistados por sus continuas gerras en ninguna parte tienen seguridad. Es tierra de muchas aguas y rrios y muy humida y manantiales, y por esto mal sana para espa˝oles(A).

Entrando Jorge Espira en esta provinšia de los Choques se alojo en la parte mas comoda y descubierta que le parešio, donde dende a poco tiempo llegaron vnas yndias naturales de aquela provinšia, que trayan en las manos šiertas vasijas de agua con vna manera de ysopos hechos de cabuya, ques como ca˝amo, los quales mojandolos en el agua comenšaron a asperjar a los cristianos, y descurriendo por todos con su manera de salutašion, luego les comencaron a labar los pies a algunos y beverse el agua con que los lababan y comerse qualquier cosa que podian aber de las v˝as de los pies o carnosidad y otras inmundišias que alli se suelen criar o pelos que de la barba se les cayan, suprestišion o šerimonia bien sucia a mi parecer, y hecho esto, estas barbaras comencaron a hablar muchas cosas en su lengua, de las quales los nuestros no pudieron entender ningunas por falta de ynterpretes, porque los que del Papamene avian sacado, en el camino se les abian huydo por negligenšia de las guardas que los trayan a cargo; y con esto se bolvieron a yr las yndias por el camino por do avian venido y nunca mas bolvieron.

Los yndios desta provinšia, avnque entre si estavan discordes en esta sazon, se confederaron para dar en los espa˝oles, y tomando todos de conformidad las armas, rrebolvieron con ellas sobre los nuestros, teniendo por muy šierta la vitoria por la gran confianza que de si tenian en casos de guerra. Mas en todo se hallaron burlados de sus desinos, porque al acometer a los nuestros fueron dellos rebatidos, y luego acudieron los de a caballo, y dando en ellos hirieron a muchos, y fueron desbaratados y ahuyentados en breve espašio de tiempo, y con no salilles este acometimiento con la prosperidad que pensaron, nunca dexavan de acometer a los nuestros y venir cada dia sobre el alojamiento a dar gritos y desasosiegos y a hazer da˝o en los yndios del servišio de los espa˝oles, porque poniendose los propios yndios choques en enboscada šerca de donde estavan rrancheados los espa˝oles, les tomaban algunas piešas que salian del alojamiento a buscar agua, o le˝a y otras cosas necesarias.

El Governador, queriendo saber que tierra era aquella y las poblazones della, mando a vn su maese de canpo, llamado Estevan Martin, que con šinquenta peones y quinze de a caballo saliese a bisitar y ver aquella tierra y rreconošer lo que en ella abia; y salido este capitan con la gente que se le dio, nvnca se pudo apartar mucho del alojamiento, a cavsa de los muchos manglares y otros estorvos que abia, por donde no podian ni pudieron jamas pasar los caballos, que se les sumian casi todos por entre las muchas rrayzes de arboles que sobre la haz de la tierra abia, que son los llamados manglares y pantanos o tremadales, de suerte que de toda ymposibilidad no podian llevar caballos, y asi se bolvio Estevan Martin con la conpa˝ia a donde el Governador estaba, y le dio cuenta y rrazon del ympedimento que abia tenido para no pasar adelante a hazer lo que le abia mandado; el qual torno a mandar al propio capitan Estevan Martin que dexando los caballos fuese con šinquenta compa˝eros y viese aquella tierra y lo que en ella abia.

El Estevan Martin era honbre vaquiano en las Indias, que es lo mesmo que ysle˝o y de espirienša suficiente, y vno de los que escaparon de la jornada de Mišer Ambrosio, el qual, como atentadamente abia considerado la dispusišion de aquella tierra y la desverguenša y atrevimiento de los naturales della, pesole de que el Governador tornase a mandar que fuese con gente de a pie y sin caballos a vella, y tubo empacho de decirle al Governador que no queria yr o que no convenia aquella yda, porque no dixesen que lo hazia de flaqueza o temor. Solamente le dixo: vuestra se˝oria, obstinado en su primer acuerdo, me manda yr entre gente tan belicosa y gerrera como esta es y de sierra y monta˝a, y que comen carne humana, y a pie y sin caballos; plega a Dios que bolvamos aca alguno de los que alla vamos, porque yo por mi cuenta hallo que esta gente es mas belicosa que otra alguna de quantas he visto ni andado, y que abremos bien menester las manos. El Gobernador, pasando por lo que su maese de canpo Estevan Martin abia dicho, torno a mandar que saliesen los que estavan apercebidos, y que si no querian ber lo que en aquella tierra abia, que apartandose de la poblazon de la provinšia de los Choques donde estavan, pasasen a descubrir y ver lo que adelante abia; con lo qual se despidio y aparto Esteban Martin con sus šinquenta compa˝eros, y dexando las poblazones que šerca del alojamiento estaban, paso adelante por tierra muy cerrada y sin caminos y por entre šienegas y arroyos que fatigavan y afligian demasiadamente la gente que consigo llevaba, lloviendoles muy continuos aguaceros de noche y de dia; y despues de aber caminado tres o quatro dias con harto trabaxo, ya que estaban para dar la buelta al rreal, por parecelles de ningun efeto ni provecho aquel su caminar, deparoles su fortuna vna angosta senda o caminillo peque˝o e ynvsitado por el qual caminaron otros dos dias, y al tercero, ya tarde, dieron en vnas labranšas de yndios, y en vna tierra muy doblada y quebrada y rrazonablemente poblada por los altos, donde encontraron vn camino ancho y bien seguido, y caminando por el anduvieron toda aquella noche baxando quebradas o arroyos muy hondos, y subiendo a lo alto. Ya que era šerca del dia, llegaron junto ß vn pueblo o lugar de hasta treynta casas que en lo alto de vn šerro estaba fundado de tal suerte que con las propias casas hazian o šercaban vna plaša de mediano grandor, de condišion que sino era por las propias moradas de los yndios no se podia entrar en la plaša, y estas eran llanas a manera de rramada, ešeto que a vn canto de cada buhio estava hecho vn rretrete o partadixo para dormitorio de los moradores, y el rrestante estaba lleno de grandes atanbores y otros ynstrumentos de que aquellos yndios vsaban.

El capitan Estevan Martin se detuvo antes de entrar en este pueblo por poner en conšierto su gente, que como habia caminado toda la noche venia algo desconšertada y avn cansada, y los yndios del servišio y carruaje que trayan muy entendido por el camino.

NOTAS AL CAPITULO XII

(A) źAcabada esta naciˇn hay otra de indios que llaman Choques: estos comen carne humana; no tratan ningund gÚnero de oro: comen ara˝as, hormigas y culebras y todo gÚnero de ponzo˝as: tienen razonables pueblos en una tierra doblada de serrezuelas y montosa: es gente que pelean en esquadron como soldados; su pelea es con rodelas de madera, bien hechas, pintadas con soles y estrellas, con dardos; son demasiadamente diestros destas armas, y quando vienen ß buscar los espa˝oles, vienen muy en orden y paso ß paso, y danse poco por los espa˝oles, y como los de ß caballo rompen por ellos, que se veen quitados de su esquadrˇn, facilmente los matan y desbaratan. Por esta naciˇn de Choques llegˇ Felipe de Huten mßs adelante que el gobernador Jorge de Espira, y llegˇ al rio Mara˝ˇn, por donde del Per˙ bajˇ Orellana con dos bergantines. Toda esta tierra que hay desde Bariquicimeto al dicho rio del Mara˝ˇn es tierra perdida, porque hay pocos indios, y los que hay pobres y huidos por los montes ß causa de los dap˝os de los espa˝oles y gente de guerra╗. (Relaciˇn de las tierras y provincias de la Gobernaciˇn de Venezuela, que es ß cargo de los alemanes, por el licenciado Juan PÚrez de Tolosa. Colecciˇn Mu˝oz.)

CAPITULO TREZE

En el qual se escrive la pelea que los espa˝oles obieron con los yndios del pueblo que abian topado, y como rretirandose hazia el alojamiento, fueron tanbien acometidos y maltratados de otros yndios que en el camino avia.

Como los yndios del servišio y carruaje que Estevan Martin llevaba venian muy derramados, no se llegaron ni juntaron tan fašilmente como el cavdillo pretendia, el qual viendo que la luz del dia se ašercaba, y parešiendole que era mejor ocasion y mas ašertado dar en el pueblo con el velamen y escuridad de la noche, dexo a Nicolas de Palenšia, que despues fue vezino en Panplona, en el Nuevo Rreino, para que rrecogiese la gente que faltaba, y el con la mayor parte de los soldados que llevaba, dio en el pueblo, moviendo algun tumulto y alboroto en las primeras casas, porque como los moradores dellas sintiesen sobre si gentes y armas extrangeras y eran heridos y maltratados de los espa˝oles, alcando sus bozes y griteria dieron ß entender a los demas del pueblo, el aflišion en que se vian y la entrada de los nuestros en su tierra, y asi toda la otra gente del pueblo, tomando las armas en las manos, acudieron aquella parte donde mas bullišio abia, y dando en los espa˝oles que andaban algo derramados, los costri˝eron y foršaron a que se recogiesen a vn cuerpo y esquadron, con los quales pelearon buen rrato sin que de ninguna parte se rreconociese ventaja ni el da˝o que se hacia por la escuridad de la noche; y como los yndios tenian ventaja a los nuestros en el conošimiento del lugar y en el nvmero de gerreadores, foršaronlos a que, desanparando de todo punto el pueblo en el qual avian peleado gran rrato, se rretirasen fuera del a šierto sitio donde se fortificaron y entretuvieron hasta que la demas gente que atras avia quedado, llego, y en este tienpo ya los yndios avian lastimado y herido algunos soldados y muerto algunos yndios ladinos de los que al prinšipio llegaron, que se esparcieron por el pueblo a rranchear y hurtar lo que abia, como por costumbre lo tenian, mas estos eran facilmente muertos de los naturales con lanšas que los atrabesaban por el cuerpo.

Juntos, pues, todos los espa˝oles, rrecobraron el animo perdido, y dando con muy buen brio y coraje en los yndios, los hizieron rretirar, avnque con harto trabaxo y rriesgo, porque como las armas que aquellos barbaros tenian eran lanšas muy largas y rrodelas y peleavan a pie, quedo y con buen conpas, con dificultad les podian entrar los nuestros, ni hazelles da˝o, mas al fin, como he dicho, ellos hizieron rretirar a los yndios y tornaron ß ganar el pueblo y lugar que abian perdido, con lo qual los yndios perdieron el animo y no apretaban a los nuestros con la furia que de antes. Rreconocieron fašilmente los espa˝oles la floxedad de los yndios y el poco brio con que peleaban, y aprovechandose de la ocasion y no perdiendo punto, siguieron su vitoria, y avnque con trabaxo muy grave los desbarataron y de todo punto los ahuyentaron y echaron del pueblo.

Los barbaros, no apartandose mucho del lugar, pusieron las rrodelas sobre las cabešas, porque llovia muy rrešiamente y siempre abia llovido durante el tienpo de la guašabara, y estuvieronse alli esperando a que amanešiese para rreconošer y ver que genero de gentes eran las que con tanto ympetu los abian echado de sus casas y pueblo. Los nuestros, para poner mayor temor en los animos de los yndios y amedrentallos por todas vias, y para se˝orear mejor aquel sitio, pusieron fuego al pueblo y quemaronlo todo, sin que dexasen en pie mas de solas tres casas que estaban algo desbiadas de las demas, en que guarecerse del agua y alojarse el tiempo que alli estuviesen.

Llegado el dia, los yndios se estaban bien cerca de los espa˝oles, como antes lo abian hecho, con sus armas en las manos, sin moverse, espantados y admirados de ver quan poca gente les abia hecho tanto da˝o. A los nuestros no les parešio bien la osadia destos barbaros, estarse tan desvergonšadamente alli junto, y hablandoles con vn ynterprete que trayan, que los entendia torpemente, les dixeron que si alli se detenian mucho que verian el fin de sus vidas, porque demas de ser ellos gentes que a otras muchas e ynvmerables našiones abian sujetado y arruynado, abian enbiado a llamar vn gran nvmero de compa˝eros que atras abian dexado, los quales, llegados que fuesen, pensaban, no solo a ellos, mas a todos los que en aquella provinšia obiese, destruyllos y asolallos. Los yndios rrespondieron que a ningun genero ni nvmero de gentes temian, porque ellos y los demas que en aquella provinšia bivian estaban hechos a las armas y eran de animos ynbencibles, y que avnque por las continuas gerras que entre si tenian, bivian discordes, que para aquel efeto se confederarian, y que si entonces los espa˝oles los venšiesen, creerian que abian venšido y sujetado otras muchas gentes, como dezian, y que dignamente merešerian ser se˝ores de ellos. Platica y rrespuesta fue esta, por šierto, a mi parecer, bien semejante a la que vn capitan de los misios, dio, en tiempo de Otaviano, emperador, a Conidio, su capitan, que siendo enbiado con el exeršito a sujetar estas gentes que (se) abian rrebelado, ya que los exeršitos de ambas partes estaban para conbatirse, vn capitan de los misios, haciendo se˝al, mando callar a los de su exeršito y preguntando en alta voz a los del exeršito rromano źquien soys vosotros╗, le fue rrespondido: somos los rromanos, se˝ores de todas las gentes; rreplico el capitan de los misios: źasi serß si a nosotros nos sujetaredes y vencieredes╗.

Los nuestros ynšitaban a los yndios a pelear, mas ellos, no quiriendo moverse de donde estavan, no hazian caso de lo que se les dezia, lo qual, visto por los espa˝oles, movieron sus armas contra los barbaros para echallos de aquel sitio do estaban y hazellos cobrar temor, lo qual fue de ningun efecto, porque esperando con obstinados animos los yndios a los nuestros, sin hašer ningun movimiento del lugar donde estaban, los rrebatieron sin rrešebir ningun da˝o[1], antes al tiempo del acometer hirieron con sus largas lanšas algunos de los nuestros; y avnque diversas vezes los espa˝oles yntentaron ahuyentar y echar estos yndios de su presenšia y castigallos de su rrustica desverguenša con que tan llegados ß los nuestros estaban, nunca lo pudieron hazer; lo qual visto por el cavdillo, parešiendole que si muchos naturales de aquella našion se juntaban, fašilmente los desbaratarian y matarian toda la gente, porque aquellos pocos yndios los tenian como šercados, sin dexallos yr a vna parte ni a otra[104], acordo rretirarse de noche, porque estando a esta ora algo descuydados los enemigos que sobre si tenian, pudiesen mas seguramente, bolviendoles las espaldas, caminar; y aquella propia noche, despues del primer gallo, se retiraron por el propio camino por do abian entrado, y fueron al tiempo que amanešia a dar a otro lugarejo que abia dexado atras, de hasta treynta casas, cuyos moradores estavan ya abisados y convocados por parte de los del pueblo de donde los nuestros se abian rretirado, para que tomasen las armas contra ellos.

Y saliendo estos yndios de mano armada dieron en los espa˝oles que yvan marchando y cansados de los trabajos pasados, en tres partes, y haziendoles desconšertar de la hordenanša que llevaban, los costri˝eron a que divididos los espa˝oles acometiesen a hazer rresistencia en los yndios conforme a como les abian acometido, y asi los de la vanguardia, que yvan subiendo vna questa hazia el pueblo de los yndios, se tuvieron con los enemigos, hasta que matando algunos dellos los hizieron desamparar el paso y el pueblo y rretirarse bien a lo largo. Las otras dos partes de los espa˝oles fueron tan apartadas y maltratadas de los yndios que si no fueran socorridos de los que abian desbaratado al primer esquadron de la vanguardia, perešieran los vnos y los otros. Salio herido desta rrefriega el cavdillo Estevan Martin, de siete lanšadas bien peligrosas, con las quales disimulo sin ser sentido de los suyos porque no desmayasen, hasta que del todo fueran desbaratados los yndios, y los espa˝oles, avnque maltratados y muchos dellos muy mal heridos, rrecogidos al pueblezuelo, donde cada vno mostraba los despojos que de la guašabara en el cuerpo abia sacado.

Los yndios de la tierra, al tiempo que acometieron a los espa˝oles, les abian tomado todo el carruaje y servicio y rropa que llevaban, y despues de pasada la guašabara y aber perdido la vitoria por no conocer la ocasion y tiempo que para ello tuvieron, se venian šerca de donde los espa˝oles estaban rrecogidos, y haziendo muy menvdos pedašos toda la rropa que abian tomado, lo ponian en las puntas de las lanšas, y dando muy grandes bozes, la arrojaban, hasta que desta suerte lo despendieron todo, sin quedarse con cosa ninguna. Los nuestros curaron sus enfermos o heridos lo mejor que pudieron, y deseando conservar sus vidas, procuraban modo como rretirarse hazia donde el governador Jorge Espira estaba, escapado de aquel rriesgo y notable peligro en que se veian; porque ni eran parte para caminar seguramente ni para sustentarse alli algun tiempo, ni entre ellos abia espa˝ol que de noche se atreviese a guiar por el camino por donde abian entrado. En esta rrefriega se dize que abiendo llegado vn espa˝ol, llamado Valdespina, mal herido, al pueblo donde estaban rrecogidos los de la vanguardia, los dixo que su capitan quedaba ya em poder de los yndios muy mal herido, e que en aquella sazon seria ya muerto. Algunos de los que alli estaban se afligieron demasiadamente, dando muestras de aber perdido el animo con palabras flacas, diziendo que pues el capitan abian muerto, que tambien a ellos matarian los yndios, a lo qual rreplico Nicolas de Palencia rreprehendiendo su pusilanimidad con palabras asperas y eficašes, diziendo que el capitan no era mas que vno ni peleaba mas de por vno, e ya que lo obiesen muerto ellos eran honbres para defenderse y ofender a los enemigos, y que a esta sazon llego el cavdillo Estevan Martin disimulando con las heridas que traya y rreprehendio a los que con la nueba de su muerte abian desmayado, y enbio a socorrer la demas gente como muy buen capitan; y fue šierto que los yndios lo tubieron en su poder, y que mediante ser faborešido de otro soldado escapo de sus manos.

Estando, pues, en esta aflišion estos atribulados soldados, sin esperanša de ningun rremedio, fue abierta divinalmente la boca de vn yndio ladino de los que alli abian escapado, el se prefirio de llevar de noche a los espa˝oles por el propio camino que abian traydo, al alojamiento do estaba Jorge Espira. Fue esta voz del yndio ocasion de mucho plazer a aquella atribulada gente, avnqne se hallaban apartados del Governador mas de veynte leguas de muy mal camino, aspero y šenagoso, y el tiempo muy metido en aguas, que casi no cesaba de llover de noche ni de dia, y avnque los espa˝oles que estaban sanos tenian, como he dicho, grande voluntad de conservar sus vidas, desanimabalos muy mucho aquel triste espetaculo que de muertos y heridos delante de si tenian; porque algunos que por sus mortales y peligrosas heridas no podian caminar, los abian de llevar en hamacas, cargados sobre sus propios honbros, por aquella asperisima tierra, de noche y lloviendo, con lo qual se les hazia mas dificultosa y dura la esperanša de verse fuera de aquel peligro en que estaban entre aquellos barbaros que no šesaban de tenellos šercados y ponellos continuas ašechanšas. Estos yndios eran tan bien de la propia našion y generašion de los choques, donde Jorge Espira estaba alojado.

CAPITULO CATORZE

En el qual se escrive como venida la noche los espa˝oles se rretiraron, llevando a questas sus enfermos, algunos de los quales dexaron en el camino, y llegaron al alojamiento donde Jorge Espira avia quedado.

Estando perplexos los espa˝oles con las consideraciones dichas esperando la noche para con el amparo de la oscuridad y la guya que tenian, salir como pudiesen de aquel pueblo, cada qual blasfemaba y maldezia la loca determinašion de aquel su Governador extrangero, que con ynconsiderada obstinašion los abia puesto en aquellos trabaxos, no dexandose rregir por los que mas entendian de aquella horden y disciplina de guerra; porque como se a dicho, Estevan Martin, a quien estos soldados tenian por cavdillo, herido de crueles lanšadas que los yndios le abian dado, avia rrehusado la salida, y por lo que abia visto hazer a los naturales y por la dispusišion de la tierra y el tiempo que les era contrario, pronostico su perdišion y da˝o, y dandoselo a entender al governador Jorge Espira, los abia hecho salir muy contra su voluntad aquella jornada, y por eso puesto en la calamidad en que estavan.

Venida la noche la gente determino de con el trabaxo que se les ofrešia rretirarse, y aderešando quatro hamacas en quatro palos, pusieron en ellas quatro espa˝oles que abian mal herido, que no podian caminar, y cargandolos sobre los honbros, guiandolos el yndio ladino, comencaron a caminar. Estos heridos que en hamacas se cargavan, eran el cavdillo o capitan Estevan Martin y vn Valdespino[105] y otros dos espa˝oles; y para que con el silenšio de la noche los yndios no entendiesen o presumiesen que se abian rretirado los espa˝oles, ataron vn perro que consigo tenian en vno de los buhios donde estavan rrancheados, y como el perro quedase y se viese solo no ceso de ladrar y avllar muy rrešiamente toda la noche, con el qual estruendo o rruydo, avnque despues, el siguiente dia, era ya tarde, siempre creyeron estarse los espa˝oles dentro, en los buhios.

Los nuestros caminaron toda aquella noche con sus enfermos cargados y aconpa˝ados de muy rrešios aguašeros que les hazian sentir el trabajo doblado. La tierra era aspera y doblada; los arroyos venian muy crešidos, que casi los pasaban a nado, y con no parar toda la noche, quando amanešio se hallaron apartados poco mas espašio de media legua de do abian salido, y los soldados tan cansados y afliguidos del trabaxo pasado de la noche, que con palabras asperas dešian que antes querian perešer y morir, y con la muerte dar fin a sus ynfortunios, que tolerar ni sufrir aquella carga y trabaxos que llevaban, por lo qual entre todos se tomo vna determinašion no menos cruel que nešesaria a su salud, y fue, que llevando consigo cargados al Capitan y al Valdespinosa[106], se dexasen alli los otros dos soldados heridos, que por estar ya infišionados del frio y casi pasmados, no se tenia ninguna esperanša de su salud; y poniendo en execušion esta su determinašion, tomaron los dos soldados y apartandolos buen trecho del camino, porque no fuesen hallados de los yndios, les dixeron que en pasando los otros dos enfermos vn rrio que šerca de alli estaba, bolverian por ellos. Los soldados, sintiendo mas quel propio morir, aquella crueldad que en dexallos en aquellas monta˝as con ellos se vsaba, y entendiendo que no abian de bolver mas por ellos, solamente les dixeron con palabras muy aconpa˝adas de lagrimas, que ellos bien entendian quan al cabo y en lo vltimo de sus vidas estaban y lo poco que podian bivir; que solo les pesaba de no hallarse al tiempo de su muerte entre cristianos, para con mas animo pasar aquel transito; y con esto los dexaron con harta pena, y apartandose dellos vinieron con los otros dos cargados a la orilla de vn rrio cavdaloso, que pasaron por vnas puentes de bejucos bien peligrosas y de gran rriesgo.

Pasado este rrio, luego alli, en su rribera, se alojaron los nuestros para descansar del trabaxo pasado, porque estavan alli ya con alguna seguridad de que los yndios no les podÝan hazer mucho da˝o, a cavsa de que dexavan atras todas las poblazones de quien se temian. Pusieron sus šentinelas y guardas de gran rrecado en las puentes, y estuvieronse quedos hasta que escanpase, para poder hazer lumbre con que callentarse y alegrarse, que de otra cosa no les podia aprovechar por no traer consigo ninguna cosa de comer que tuviese necesidad de llegar al fuego.

Luego que pasaron este rrio, vn soldado llamado Pedro de la Torre, que era muy buen peon, deseando la salud y rremedio de sus conpa˝eros, les dixo que avnque desde donde estavan al alojamiento de Jorge Espira abia šerca de veynte leguas, que le diesen licenšia y quel se pondria en aquel dia donde la demas gente estaba, y daria aviso para que les enbiasen socorro y comida; y viendo todos lo que les ynportaba venilles al camino algo que comer y quien les ayudase a llevar la carga de los enfermos, le dieron lišenšia a este Pedro de la Torre, el qual se dio tanta priesa a caminar que aquel dia llego donde el Governador estaba y le dio aviso de lo que pasaba: y poniendo en ello luego rremedio el Governador mando aderešar para que otro dia saliesen soldados con comida a rrešebir y faborešer a los que escapando de las manos de los barbaros por particular grašia que Dios les quiso hazer, yban con el trabaxo que se a dicho; los quales descansando aquel dia rribera del rrio de las puentes y tiniendo por particular comida y rrefrigerio vnos cuescos de šiertas palmas silvestres que asandolos comian vn poco de tuetano que dentro de si tenian, otro dia marcharon con sus enfermos a cuestas y caminaron como dos leguas, y al tiempo que se rranchearon se les murio Valdespina, vno de los dos que llevaban cargados, con que se les alivio algo el trabaxo; y prosiguiendo su[107] poco a poco su camino, salieronles al encuentro los soldados que Jorge Espira enbio con alguna comida, con los quales se holgaron, y juntos todos llegaron en pocos dias a donde su Governador estaba, que no poco le peso de ver la perdida de los suyos, espešialmente de ver quan mal herido venia el capitan Estevan Martin, en cuya salud procuro el Governador poner todo el rremedio posible; mas como las heridas eran tan peligrosas aprovecho todo poco, porque dende a pocos dias murio, cuya muerte dio harta pena a todos los del canpo generalmente, por ser esto honbre de prinšipal yngenio y de mucha espirienšia en las cosas de Indias.

Estuvo en esta provinšia de los Choques Jorge Espira mas de vn a˝o, sin poder salir de ella a cavsa de las muchas aguas que continuamente caen sin šesar, que casi pareše que en esta tierra no se conoše ni saben quando es verano; en el qual tienpo se le murio y enfermo la mayor parte de la gente, y cada dia se le morian, y asi mesmo los caballos, que como no gozavan de ningun buen hervaje criaban dentro, en el buche, gran cantidad de lonbrices que los matavan; y hazia tanta falta la muerte de los caballos que despues de la perdida de los espa˝oles no abia cosa que mas se sintiese.

CAPITULO QUINZE

En el qual se escrive como despues de aber Fedreman pasado la laguna se fue a Coro, y enbio toda la gente por la tierra alta, la via de las provinšias del Tocuyo, con el capitan Diego Martinez, y lo que en el camino le subcedio hasta llegar a Carora.

Engolfeme tan de golpe en los tristes espectaculos y subcesos[108] de la jornada del governador Jorge Espira, que casi me abia olvidado de proseguir adelante con lo que su teniente y su gente hizo despues de pasada la laguna. Mas como esto no aya sido en mi mano claramente lo podra ver el lector, pues no era justo dexar quebrado el hilo de la Istoria en vn lugar tan calamitoso y donde la fortuna mas cruelmente quiso mostrar su potencia y furia mutable contra aquella gente y de vna bana esperanša que les abia dado de rriquezas y prosperidades, convertirsela en hanbres y enfermedades y muertes y otras adversidades e ynfortunios, y al fin, sin dalles algun contento ni alegria despues en ningun tiempo, les foršo a que se bolviesen a do abian salido, como adelante se vera.

El tiniente Fedreman, pasada su gente la laguna de Maracaybo, se determino en que toda ella, con el capitan Diego Martinez, natural de Valladolid, se fuesen por la tierra alta y serrania, llamadas las provinšias de Carora, a dar al valle que dizen de Tacarigua, y que alli lo esperase para juntandose el otra vez con su gente, meterse en los llanos en demanda de la notizia de Meta; y avnque su governador Jorge Espira abia llevado la misma derrota, hazia cuenta Fedreman que la tierra era ancha y larga, y que en tomando šertidumbre del camino o biaje que el Governador llevaba, apartarse el de sus pisadas y seguir por otra derrota.

Apartose Fedreman con algunos de aquellos capitanes amigos suyos, y fuese la bia de Coro, para ver si hallava la que pretendia y aver algunos soldados y otros pertrechos de guerra, e yr despues por la via de la mar en alcanše de su gente. El capitan Martinez prosiguio su viaje, como le abia sido mandado por su General, caminando por lo alto, con alguna falta de comida, que llevaba algo fatigada la gente.

Al prinšipio de entrar o caminar por esta serrania el capitan Martinez, sušedio vn caso que por parešerme de admirašion lo pongo aqui. Entre los otros soldados que en esta conpa˝ia yvan abia vno, llamado Martin Tinajero, natural de Ecija, honbre que al parecer esterior bivia bien y cristianamente. Fue necesario apartarse vn cavdillo, llamado Hernando Montero, con hasta veynte conpa˝eros a buscar comida, y fue vno dellos este Martin Tinajero, al qual, en esta salida, le aquexo šierta enfermedad que tenia, de que murio, y fue enterrado por sus conpa˝eros en vn hoyo o concabidad que en ynbierno abia hecho el agua y cubierto el cuerpo con tierra, y dexandolo asi se bolvieron con su provision o mantenimiento al canpo; y dende a šiertos dias se ofrešio yr gente otra vez aquella propia parte donde el cuerpo de Martin Tinajero estaba o abia sido enterrado; y quiriendo ver los espa˝oles si los yndios avian andado con o lo abian desenterrado, hallaronlo que estava el cuerpo algo descubierto y le salia vn šierto olor muy suave y agradable y con tanto ynpetu que mas de šinquenta pasos a la rredonda ocupaba el campo, y admirados de aquella maravilla se bolvieron sin llegar a el, por questaba cubierto de vna gran multitud de abejas de las que crian miel, y muchos, por lo que de aquel honbre conošieron y por lo que despues en su cuerpo muerto vieron, juzgaron ser algun bienaventurado; mas como nuestros espa˝oles y su Capitan y cavdillo llevaban los ojos puestos en las rriquezas que deseaban aber, no curaron de examinar aquel caso ni ver si eran dignos de llevar consigo aquel cuerpo o dalle eclesiastica sepoltura; mas prosiguiendo su camino llegaron a šierta provinšia de yndios cerca de Carora, carives o canibales, llamados jiraharas, gente belicosa y gerrera, los quales, viendo que los espa˝oles llevaban su vanguardia enderešada a su pueblo, tomaron las armas, que eran arcos y flechas, y saliendo al camino a rrecebir a los nuestros acometieron a los de la vanguardia, a los quales pusieron en condišion de desbaratallos si no fueran con brevedad socoridos de los demas que atras venian, con que rrebatieron a los yndios y los desbarataron y ahuyentaron, matando muchos dellos. Los yndios hirieron algunos espa˝oles con rrecia furia y fuerša, avnque de las heridas no murio ninguno. Dieron, entre otros flechazos, vno a vn Garcia Calvete, por vn lagrimal de vn ojo, que le salio la flecha al colodrillo, y con estar en lugar tan peligroso y pasada la flecha de parte a parte, no murio este honbre, antes biviendo muchos dias, despues[109] vino a ser vezino en la šiudad de Velez, del Nuebo Rreyno de Granada.

Desbaratados los carives, nuestros espa˝oles se alojaron en su pueblo, donde hallaron alguna provision de comida, porque jamas dexaron de caminar con falta della. Los yndios, deseando vengarse de la ynjuria rrešebida y echar de su pueblo y tierras a sus enemigos que en ella se estavan, convocaron todos los naturales sus vezinos comarcanos, e yndušiendoles y rrogandoles que en su fabor quisiesen tomar las armas contra los nuestros, los atraxeron a ello con algunas dadivas que les dieron; y para con mas seguridad efetuar lo que pretendian, hordenaron que los naturales de alli saliesen de paz a los espa˝oles, y los demas comarcanos estuviesen enboscados a la mira, y que quando oyesen el rruydo que entre los yndios y los espa˝oles se travaria, acudiesen en su fabor, y abria lugar de destruyr del todo a los nuestros; y con este conšierto se vinieron al rreal vna banda de aquellos barbaros, que serian hasta quatrošientos, con algunas cosas de comer para los espa˝oles y vnos hazešillos de paja dentro de los quales trayan escondidas sus armas y flechas; y siendo esta traycion descubierta por las lenguas que tenian, fueron los yndios castigados de su loco atrevimiento, porque luego que los espa˝oles entendieron la celada que tenian y trayan hordenada, dieron en aquellos que en el pueblo estaban y matando muchos dellos ahuyentaron a los demas, quedando en su poder presos hasta ochenta de los mas prinšipales; y como los yndios que estaban enboscados y a la mira, que serian mas de mil valientes gandules, viesen y oyesen el tumulto y rruydo que en el alojamiento de los espa˝oles, adonde sus conpa˝eros estaban, avia, acudieron prestamente con sus armas y hallaronlos desbaratados y muertos y presos los que he dicho, y avnque acometieron con sus armas a los nuestros, fue de ningun efecto su acometimiento, por estar ya los nuestros puestos en horden de guerra y sin ningun temor, antes amenazaban a los yndios con que darian en su presenšia crueles muertes a los que tenian presos si suspendiendo sus armas no se rretiravan con presteza.

Los yndios lo hizieron asi, que bolviendose a sus casas y pueblo trataron luego del rrescate y libertad de sus prinšipales y compa˝eros, lo qual concluso paso el capitan Martinez adelante con su gente, y adelantandose el con treynta conpa˝eros vna jornada de los demas que la yvan siguiendo, llego ß vna provinšia de naturales que confinaban con los de las provinšias de Carora, cuya gente era belicosisima y gerrrera, los quales, luego que sintieron la poca gente que consigo llevaba el capitan Martinez, se juntaron, y tomando las armas, que eran flecheria, arcos y macanas, se vinieron para el en un pueblezuelo ˇ lugarejo do estava alojado, lo qual, visto por el capitan Martinez y sus conpa˝eros, armandose con las armas que acostumbraban pelear, salieron al encuentro ß los yndios, que serian mas de quatrocientos; y avnque a los prinšipios se tuvieron con los enemigos, despues fueron constre˝idos a rretirarse y rrecojerse junto ß vn gran buhio, donde se fortificaron y defendieron valerosamente de aquellos barbaros que, con pretension de tomallos bibos y a manos a todos, no se abian aprovechado de la ocasion que su fortuna les puso en las manos. Rrecogidos los nuestros aquel lugar, trataron de pazes con los yndios, para debaxo de ellas hazer algun exenplo de crueldad con que atemorizar y estantar[110] a los demas y echallos de sobre si. Fue, pues, el suceso que los yndios mas prinšipales, debaxo de trato doble de amistad que los espa˝oles les hizieron, llegaron a ellos quietamente, avnque con las armas en las manos. El capitan Martinez se metio con seys soldados armados en vn buhio grande que alli tenian por rreparo, y dixo que los yndios que le quisiesen ver entrasen dentro para hablalles, dexando los demas soldados en su guardia a la puerta. Entraron de aquella canalla y rrustica gente como duzientos gandules con todas sus armas. Martinez, y los que con el estaban, dando en estos yndios que en el buhio abian entrado, los mataron a todos, sin que ninguno escapase, lo qual, visto por los demas yndios que fuera abian quedado, no osando detenerse mas alli, se rretiraron y fueron a sus casas y dexaron libres ß los espa˝oles del cerco y tribulašion en que los tenian puestos, avnque algunos mal heridos.

Llegada toda la demas gente que atras venia, el capitan Martinez marcho con todos juntos y entro en las provinšias de Carora, donde hallaron muchos naturales ricos y de buena y afable condišion para con los nuestros, donde determino descansar y holgarse algunos dias, para que asÝ los espa˝oles como los caballos se rreformasen de las hanbres y trabajos que desde que se apartaron de la laguna hasta que llegaron a estas provinšias de Carora, abian pasado.

CAPITULO DIEZ Y SEYS

Como el capitan Martinez llego a las provinšias del Tocuyo, y dende a poco llego el general Fedreman, y paso adelante con su gente. Cuentase todo el discurso de su jornada, hasta que llegaron al pueblo que llamaron de la Poca verguenza.

El capitan Diego Martinez se estubo con la gente y conpa˝ias de Fedreman, holgando en las provinšias de Carora, dos meses, por ser la tierra acomodada[111] para ello, despues de los quales, ya que la gente y caballos se abian rreformado y holgado de los trabaxos pasados, se movio con la conpa˝ia para adelante, y habiendo algunos alborotos y rrefriegas[112] de poca ynportanšia con algunos naturales que por el camino abia, vino a parar a šiertas provinšias llamadas del Tocuyo, adonde agora esta poblada la šivdad del Tocuyo, en aquella governašion de Venenšuela, tierra fertil y abundante de comidas y naturales.

Alojose la gente en el sitio de vn pueblo que pocos dias antes abian quemado šiertos yndios serranos, llamados coyones, que abaxando de las sierras y monta˝as donde tenian su abitašion, gran numero de ellos, y dando de rrepente en aquel pueblo, hizieron gran estrago en los naturales, matando muchos dellos y llevando presas mugeres y otras criaturas, pegaron fuego al pueblo y dexaronlo asolado y todo quemado. Y porque sobre esto y sobre la llegada de la gente de Geronimo Ortal con[113] los capitanes Alderete y Nieto a este alojamiento, y de šierta guašabara que a todos juntos les dieron los yndios coyones, y de todo lo sušedido en esta rrancheria hasta que Alderete y Nieto se fueron o los enbiaron a Coro, con la venida de Fedreman a su canpo, largamente trato en esta Istoria, en lo que sobre las jornadas de Geronimo Hortal e escrito en el libro quinto y sexto, en los capitulos ocho y nuebe[114], solamente proseguire de aqui adelante con el descubrimiento y derrota quel tiniente Fedreman, con toda la gente de su conpa˝ia y la de Cubaagua que truxeron los capitanes Nieto y Alderete, todos juntos, hizo por los llanos de Venenšuela adelante, por donde abia ydo descubriendo y conquistando su governador Jorge Espira.

Aviendo, pues, el tiniente Fedreman acudido ya a tierra del Tocuyo, donde su gente y la de Cubaagua estaban alojados, y enbiando o ydose a la šiudad de Coro los capitanes Nieto y Alderete, que despues vino a ser Adelantado de Chile, supo el general Fedreman como entre sus soldados avia cantidad de oro que a los naturales de las provinšias por do pasaron les avian tomado o rrancheado. Persuadioles a que se lo diesen para enbiar a la costa por algunas cosas necesarias, y que si ellos tuviesen nešesidad de algo para sus personas, lo diesen por memoria, que del propio oro que daban se lo traerian. Los soldados, haziendo el rruego del capitan, que en alguna manera era fuerša, le encargaron que les hiziese comprar lo que ellos por sus memorias pedian; y enbiandolo todo a Coro, se partio de aquel sitio del pueblo quemado, y atravesando por las provinšias del Tocuyo, pobladas de muchos naturales, gente cobarde y de poco animo, se paso al valle de Baraquecimeto, donde asi mesmo esta poblado otro pueblo de cristianos llamado la Nueba Segobia de Baraquecimeto, y por ser tierra ayrosa y algo mas sana quel de atras, y bien proveyda de comidas, se estuvo y entretuvo en este valle algunos dias, esperando lo que abia enbiado a buscar a Coro y las provisiones de governador, que avn todavia rreynaba en el aquella codišia y ambišion de governar solo; la qual esperanša, demas de ser vana por jamas nunca venir al efeto, fue cavsa de algunos da˝os en su canpo, porque como con vil višio avia despendido y gastado el alegre y enxuto tiempo del verano, despues, frustado de sus desinios y enfadada la gente de estar alli, comenšo a marchar hazia los llanos en fin del verano y prinšipio del ynvierno, tiempo muy rrezio y cruel para los que abian de caminar y seguir su descubrimiento, dividiendo su gente por sus partes, porque mejor se sustentase hasta salir a los llanos, donde se abian de juntar.

El capitan Martinez fue con la vna parte de la gente por vnas provincias de yndios llamados los gueros, y Fedreman fue por el desenbocadero de Baraquecimeto, donde a pocos dias se juntaron en lo llano; y como comenšando a marchar crešiese la fuga[115] del ynvierno, fuele foršoso a Fedreman rretirarse de lo llano y bolverse a ynbernar a la sierra, lo qual hizieron con gran trabaxo por estar ya algunos arroyos grandes ocupados con la muchedumbre de agua que abia llovido. Bueltos a la tierra hizieron su alojamiento en vna provinšia y poblazones de yndios llamados coyones; y despues de dado asiento en las cosas necesarias, Fedreman, que todavia bivia en el la esperanša de verse governador, se aparto con algunos soldados y bolvio al balle de Baraquicimeto y a otro que esta cerca del, llamado el valle de las Damas, a ver si abian venido o benian de Coro con los rrecavdos que esperaba, y no hallando ningun rrastro ni se˝al dello, se bolvio a su alojamiento, donde hallo notišia que šierta gente enferma que el governador Jorge Espira abia enbiado de adelante con su teniente o maese de campo Francisco de Velazquez, segun queda atras dicho, estava cerca de alli; y luego, sin considerar los estorvos e ynpedimentos de las aguas, que eran muchas, enbio a Pedro de Limpias, su capitan, con šinquenta hombres, que los fuesen a buscar. Limpias se aparto con sus compa˝eros del alojamiento y dexando la tierra ynconsideradamente se metio por lo llano, engolfandose en aquellas llanas campi˝as o tierras, que en esta sazon mas estaban para nabegarse que para caminarse; y como la tierra por do yva era despoblada y sin ningunos naturales, fue su jornada de mayor trabajo y rriesgo, de mas de ser ynvtil.

Acaboseles la comida que llevaba a Limpias y a sus compa˝eros, y quando quisieron dar la buelta no pudieron caminar con la facilidad lo que abian andado, porque como avia siempre llovido, abia el agua anegado mas tierra, y asi no podian caminar sino muy poco y por rrodeos y desechos. El rremedio que tuvieron para rrestavrar la falta de la comida fue vn perro o galgo que consigo llevaban, que matando toda la carne de venados que para el sustento de aquella compa˝ia era menester, les dio a todos de comer, hasta que despues de aber caminado muchos dias llegaron a donde Fedreman, su general, estaba alojado, hallando nveba šierta de que los espa˝oles enfermos, en cuya busca abian salido, eran ya pasados la via de Coro.

A esta sazon ya las aguas se aplacaban, por lo qual comenšo el tiniente Fedreman a marchar hazia vn pueblo o provinšia de yndios donde los naturales de atras le abian dicho que abian estado espa˝oles, y llegando a el y hallando los rrastros y vestigios de la gente de Jorge Espira, no curo de detenerse ni perder mas tiempo ociosamente, y pasando adelante camino muchos dias sin sucedelle cosa alguna notable, porque las poblazones eran rraras, y como avian quedado amedrentados los naturales de ellas de la gente y campo del governador Jorge Espira, que antes avia pasado por aquella derrota, no osaban tomar las armas contra la gente de Fedreman. Yendo, pues, Fedreman en su descubrimiento, llego a vn pueblo de yndios que, por la cavsa que luego dire, fue llamado el pueblo de la Poca Verguenza. Los moradores deste pueblo se estuvieron en sus casas hasta que los espa˝oles entraron, a quien el Teniente y Capitan general abia mandado que ninguno se detuviese a rranchear en los buhios o casas de los yndios, sino que si los naturales huyesen siguiesen el alcance y prendiesen los que pudiesen, y si se defendiesen, peleasen con ellos con el vigor que solian.

Fue, pues, el caso que como los yndios, desanparando sus casas y haziendas, huyesen de ver entrar por su pueblo a los espa˝oles, algunos codišiosos soldados, menosprešiando el mandato de su Capitan y contra toda buena diciplina y horden de gerra, dexando de seguir el alcanše, se metian por las casas de los yndios a rrobar y rranchear lo que en ellas hallasen, a exemplo de los soldados de Sertorio, que teniendo preso al magno Ponpeyo, en la batalla que junto al rrio Xuquer en Espa˝a obieron los dos, por rrobar los rricos aderešos de plata que el caballo de Ponpeyo traya, se les fue el prisionero de entre las manos y escapo con la vida; y avnque esta batalla la venšiese de Sertorio, por quedar Ponpeyo con la vida, por la deshordenada codicia de los soldados de Sertorio, vinieron despues a matar a Sertorio y a destruylle su canpo y a sušeder las demas gerras ševiles que entre Ponpeyo y Julio ăesar subšedieron, porque de Sertorio defendia y era de la parte de Mario, en cuyo lugar subšedio despues Julio ăesar, y Ponpeyo en el de ăilla. Y como el capitan Fedreman viese lo que sus soldados hazian, bolviose a ellos y dixoles: źo que poca verguenša de soldados╗[116]. Esta palabra de Fedreman fue muy notada de los suyos, porque hasta este tiempo, antes ni despues, jamas les abia dicho palabra descomedida[117] ni mal criada, mas siempre los abia tratado con generosa y amigable afabilidad, y no solo no se las abia el dicho, mas ni avn consentido que otros se las dixese; y admirados los espa˝oles de como su general se abia desmandado esta vez, avnque con rrazon, a dezilles lo que les dixo, como cosa que otra tal ni semejante jamas oyeron de su boca, llamaron a este pueblo el pueblo de la Poca Verguenša.

Los soldados que siguieron el alcance de los yndios tomaron algunos varones y mugeres, y hallaron en este pueblo los nuestros mantas de algodon bien hechas y en cantidad de panpanillas, que es šiertos pa˝os de algodon texidos por si, con que las mugeres cubren sus ynferiores partes. Hallaron asi mesmo gran cantidad de hilo de algodon en muy grandes obillos, que tenia harto que cargar vn honbre en vno de ellos, y abundancia de comidas.

Holgo en este pueblo Fedreman con su gente algunos dias, porque yvan cansados del camino pasado.

CAPITULO DIEZ Y SIETE

En el qual se escrive como Jorge Espira se salio de los Choques y dio la buelta a Coro, y el teniente Fedreman paso adelante, prosiguiendo su jornada, y se aparto del camino por no encontrarse con Jorge Espira.

Viendo Jorge Espira que en la provinšia de los Choques, donde estaba alojado, que la fortuna le abia burlado por mano de los naturales de atras, los quales malvadamente y con cavtelosa yndustria avian encaminado a los nuestros a aquella tierra donde vieron su factal perdišion, determino salirse della, lo qual hizo con muy gran trabajo, porque como en el poco nvmero de gente que le abian quedado fuesen mas los enfermos que los sanos, era mayor el trabaxo y mas crešida la nešesidad y falta de comidas. Mas como honbres que para sufrir los trabaxos y contrastes de fortuna no abian menester nueba dišiplina, pues toda su jornada abia sido vna escuela dellos, dieron la buelta a Coro, saliendose de aquella mala tierra y caminando algunos dias por la propia derrota y camino que abia llevado.

Nvnca rrešibieron de los naturales ningun da˝o, porque como la tierra es larga y ancha los yndios que estavan poblados en el parage o camino por do avia ydo Jorge Espira, escarmentados y amedrentados de los da˝os que abian rrešebido, dexando sus territorios y poblazones disiertas, se pasaban a bivir a partes rremotas, apartandose del camino todo lo que podian; y como por esta cavsa no hallasen por la via que caminaban ningun genero de mantenimientos sino era acaso y de tarde en tarde, era muy mayor la hanbre que padešian, y asi se les yvan muriendo cada dia los enfermos, y los sanos enfermando, entre los quales fueron los capitanes Mulga y ăaballos[118] y Cardenas y Muršia de Rrondon, que fue secretario del rrey de Franšia, Francisco, al tiempo que estubo preso en Espa˝a. Este, se dize, que fue el que descubrio al Emperador el trato y conšierto quel rrey Franšisco tenia hecho para se yr de la prision en que estaba y huyr despa˝a a Franšia. Otros muchos caballeros y personas prinšipales murieron en esta tornabuelta, que aqui no escrivo, sin la soldadesca comun, que fue gran numero.

Caminando con esta calamidad llegaron a vn poblezuelo peque˝o, cuyos moradores se estaban en sus casas por no aber sentido la buelta de los nuestros con tiempo; mas por tarde que lo sintieron tuvieron lugar de ponerse en parte segura, porque yvan tan cansados y debilitados los espa˝oles que ni estaban para ofender ni defender ni seguir ningun alcanše. Alojose en este pueblo Jorge Espira, donde hallo alguna cantidad de patatas y yuca, que tuvieron que comer algunos dias que alli se detuvieron porque descansase la gente; en el qual pueblo sušedio que andando šiertos soldados alrrededor del, buscando algunas cosas de las que los yndios suelen dexar escondidas quando van huyendo, hallaron entre quatro soldados que yvan de camarada, vna criatura de hedad de vn a˝o que su madre abia dexado por guarecerse y escapar su persona y huyr mas sin enbarašo. Estos soldados, al exenplo de los canibales o carives, gente del Brasil que tienen por gran felicidad sustentarse de carne humana, parešiendoles que con aquella criatura mitigarian algun tanto el furor de su deshordenada hanbre, la mataron, que segun parešio estaba muy gordita y de carnes muy mantecosas, como la leche de las mugeres las suele criar, y comiendose luego el asadurica asada[119] sobre las ascuas o brasas del fuego[120], pusieron su olla a cozer con la cabeša y manos y pies y vna parte del cuerpo, de cuyo caldo o brodio[121] abian estos carives soldados hecho ya sus migadas o sopas con aji, y como acaso llegase por donde la olla se cozia vna yndia cristiana y ladina, y la diese olor de lo que se cošia, llegose a ver lo que era, porque estavan avsentes sus due˝os, y hallando lo que dentro estava, dio dello aviso a su amo, por donde se vino a divulgar esta maldad, de suerte que llego a oydos del governador Jorge Espira, y evidentemente hallose claridad dello, porque se tomo lo que en la olla estava coziendo, quiso castigar con pena de muerte a los ynventores de aquella maldad, mas fue ynpedido por rruegos de muchos y por la nešesidad que la gente llevaba, y asi no les dio el castigo que dinamente merešian, y camino el Governador adelante, y acaso adolešio vno de los quatro que fueron en matar y comer aquella criatura; y šertifican personas que se hallaron presentes, que estando en lo vltimo de su vida estuvo penando y vasqueando tres dias sin poder morir, hasta que publicamente manifesto y confeso con lagrimas y se˝ales de exterior e ynterior arrepentimiento aquel delicto, y acabado de hazer esto, murio. E apuntado esto aqui para que vean los que son crueles y carnišeros e ymitadores de los abominables exemplos de crueldad, que no solo en la otra vida seran castigados conforme a sus maldades, pero que en esta veran el prinšipio de sus tormentos, como lo vieron muchos yniquos y malos hombres, que por estar los libros llenos de sus exemplos aqui no los rrefiero y nombro, y segun en otras partes tengo rreferido, los que agora bivimos lo emos visto en algunas personas que vsando con mas rrigor de crueldad del que es permitido a sus ofišios de soldado en las conquistas y pašificaciones de nvebas poblazones, se an ba˝ado no solo sus crueles espadas y manos y brašos, como suelen dešir, hasta el codo, pero lo ynterior de sus animos en sangre humana, derramandola sin cavsa ni nešesidad, cuyas maldades ansi mesmo delante de nuestros ojos an sido castigadas por permision divina, viniendo por vias no pensadas a poder de yndios, donde an rrešebido crueles muertes, y algunos an sido sepultados en las entra˝as de los propios yndios en venganša del da˝o que dellos rrešibieron.

Deste lugarejo, como he dicho, prosiguio Jorge Espira acercandose a los cavdalosos rrios de Apure y Zarare, para donde asi mesmo su tiniente Nicolas Fedreman, partiendo del pueblo de la Poca Verguenša, despues de aver descansado algunos dias, camino con toda su gente, y llegado que fue a las rriberas de Apure, cuyos našimientos son en las provinšias de Merida, en las quebradas que llaman de Brabo, y por otro nombre Aricagua, donde el propio rrio es llamado por los naturales Capuri, y corronpido el bocablo por la diversidad de las lenguas, viene a llamarse abaxo Apure[122](A).

Tuvo Fedreman notišia por rrelašion de los yndios de como Jorge Espira, su governador, avia dado la buelta y se bolvia a Coro, y asÝ mesmo a esta sazon le llego vn capitan llamado Juan Gutierrez de Aguilon, con quinze honbres, que desde Coro abia salido en su seguimiento para yrse con el al descubrimiento y no le abia podido alcanšar hasta este paraje. Holgose Fedreman con la llegada destos soldados, por tener notišia del estado y subšeso de las cosas de Coro. Sabido de todo punto por el teniente Fedreman que era šierta la buelta de su governador Jorge Espira, aborrešiendo ver sobre si superior ni otro que mandase mas quel, no curo de dar a sus soldados notišia de ello, sino calladamente paso los dos rrios de Apure y Zarare, donde perdio vn secretario suyo quel ynpetu del agua llevo y ahogo. Dexando la derrota que por la halda de la cordillera llevaba, y metiendose ma˝osamente por lo llano adelante, dio lado al gobernador Jorge Espira para que sin que topase con el pasase adelante la buelta de Coro, donde se yva Jorge Espira marchando con sus continos trabaxos y pesada carga de gente enferma que consigo traya. Llego a ăarare, y pasandolo trabaxosamente con buena esperanša de tener algun descanso y rrefrigerio en vnos pueblos de yndios caquetios que entre los dos rrios Apure y Zarare estavan poblados, cuyos moradores avian dexado de paz quando por alli pasaron y muy en amistad despa˝oles, a los quales la gente de Fedreman abian ahuyentado y tomadoles sus mujeres e hijos y lo que tenian, y convertido su amor en odio. Pues como Jorge Espira llegase a estos pueblos y los hallase arruynados y los yndios muy fugitivos y destruydas las comidas, procuro aber algunos y preguntandoles la cavsa de su calamidad y el andar fuera de sus casas, le dixeron como poco tiempo antes šierta gente abia pasado por alli que les abia hecho los tratamientos dichos.

Jorge Espira, admirado de aquello, no curo de tenerse, mas luego prosiguio su camino, y pasando el rrio Apure, de la otra vanda hallo la rrancheria y alojamiento que la jente de Fedreman abian hecho pasando por alli, y por los vestigios y rrastros colejian aber poco mas de quinze dias que abian pasado los espa˝oles o estado alli, sin saber quienes fuesen. Y con este cuydado se daba Jorge Espira toda la priesa que podia a caminar, por ver si hallase quien le diese entera rrelacion de que jente fuese aquella que abia pasado; e yndo caminando llego al rrio llamado Avre, y como fuese falto y necešitado de comida, fuele foršoso alojarse rriberas de aquel rrio para procurar alguna vitualla o sustento para su gente, e yendo šiertos soldados a vnas poblazones de yndios caquetios que šerca del alojamiento estavan, dieron en ellos, y entre los demas naturales se tomo vna yndia ladina, que avia venido en conpa˝ia de Fedreman, la qual, por aver caydo enferma, la dexaron entre aquellos yndios que abian quedado en su amistad; y como la yndia fuese trayda ante el governador Jorge Espira, diole entera notišia y rrelašion de como la gente que por alli abia pasado era Fedreman, su tiniente, con los capitanes Linpias y Pinilla y Rribera y vn padre Rrequexada, agustino, y otros muchos soldados, los quales yvan dišiendo yr en busca del governador Jorge Espira; pero si Fedreman yva publicando esto, no llevaba yntenšion de cumplillo, pues quando supo que Jorge Espira se ašercaba a el se aparto de su enquentro, como se a dicho, y se metio por lo llano.

El Governador estuvo perplexo algun tiempo en tomar determinašion de lo que haria, porque era persuadido a que bolviese siguiendo a Fedreman y le tomase la gente, y con ella yntentase otro nuebo descubrimiento. Mas considerando la poca gente y mal armada que consigo traya, y la mucha que podia llevar Fedreman, parešiole que era ponerse en las manos de su tiniente o de su enemigo, para que del hiziese lo que quisiese, y asi se detubo en las rriberas deste rrio Avre, hasta determinar cuerdamente lo que devia hazer, y que a si y a sus soldados fuese mas sano.

NOTAS AL CAP═TULO XVII

(A) Como una de tantas pruebas que podrÝa ofrecerse ß los que no tengan ocasiˇn de comparar la obra del P. Simˇn con la del P. Aguado, de que aquÚl no hace mßs que seguir y copiar ß Úste, haremos notar lo siguiente:

Escribe el P. Aguado:

źDonde el propio rio es llamado por los naturales Capuri, y corrompido el vocablo por la diversidad de las lenguas, viene ß llamarse abajo Apure.╗

Y dice el P. Simˇn:

źEl nombre propio de este rio por los naturales es Capuri; pero corrompido el vocablo por los trasiegos de unas ß otras lenguas, le llamaron Apure.╗

El nombre de Aricagua, que, seg˙n el P. Aguado, tienen las quebradas en que nace el Apure, es escrito de distintas maneras por los autores. El P. Simˇn dice Acaricagua, y PÚrez de Tolosa, Acarigua.

CAPITULO DIEZ Y OCHO

Como el governador Jorge Espira, despues de aber enbiado gente en seguimiento de Fedreman, llego a Coro, donde hallo el govierno de la tierra en el doctor Nabarro, proveydo por el Avdienšia de Santo Domingo.

Despues de aver estado pocos dias Jorge Espira rriberas del rrio Avro[123], fue rresoluto en enbiar alguna gente tras de Nicolas Fedreman, su teniente, con nuebos poderes suyos para ganalle la voluntad, porque ya que no era poderoso para subjetallo, pretendio por ma˝a hazer lo que no se atrevia con fueršas, y a que le abisasen que no siguiese la derrota quel abia llevado, porque se perderia, sino que en llegando al pueblo de Nuestra Se˝ora procurase meterse en la sierra y atravesar la cordillera, porque alli le abian dado šierta noticia los yndios de mucha gente y oro, sobre lo qual le escrevia muy largamente; y porque en aquel lugar do estavan alojados, rribera del rrio Avro, no abia abundanšia de comida para dar matalotaje a los que atras abian de bolver, pasaron adelante a vnas provinšias abundantes de mantenimientos de šiertos yndios llamados giraharas, poblados junto a la propia cordillera, que ya trayan a mano yzquierda.

Estos giraharos estan poblados en tierra montuosa; es gente desnuda, muy enemigos despa˝oles, grandes gerreros y salteadores. Vsan para la guerra de vnas macanas muy grandes, ques vna arma de palma negra, que ellos se aprovechan della como los espa˝oles de vn montante. Vsan de arcos grandes y anchos y muy rrezia flecheria, la qual tiran y abientan con gran furia, de suerte que si ašiertan con ello pasan vn hombre de parte a parte. Es gente ydolatra y muy suprestišiosa.

En esta provinšia hizo el governador Jorge Espira hazer matalotage para los que abian de bolver en el alcanše de Fedreman, y mandando aperšebir para este efecto treynta hombres, y entre ellos doze de a caballo, y por su cavdillo a Felipe de Utre, caballero aleman de la propia casa de los Bezares, que era su capitan de la guardia, los enbio con los despachos dichos, y el prosiguio su camino, segun lo llevaba, por la falda de la sierra, sin detenerse en ninguna parte mas de a tomar comida, hasta la sierra que dizen de Coro, donde se detubo a rreformar los caballos y a descansar algunos dias. Felipe de Utre con sus conpa˝eros camino hasta Apure, donde le fue ynpedido el pasar adelante, porque como obiese enpešado a entrar el ynvierno, venia aquel poderoso rrio tan crešido, que ecediendo sus hordinarios limites ynundaba grandisima legua y media de tierra llana. Estuvose Phelipe Dutre esperando treynta dias a ber si el rrio se aplacaba y le daba lugar para pasar; y como lo viese sienpre estar en vn ser, dio la buelta camino de Coro en seguimiento de su governador, al qual alcanšo alojado y descansando en la sierra de Coro, como se a dicho.

Ayrose Jorge Espira de que la quedada de Phelipe de Utre obiese sido sin ningun effecto; mas sabido el contraste que para bolverse abian tenido, mitigo su furor y determino llegar con brevedad a Coro. Los dias que Jorge Espira se detuvo en esta sierra de Coro a descansar, fue por los naturales della muy mal ospedado, porque jamas šesaban de ponersele sobre algunos collados que sojuzgaban su alojamiento, y de alli los flechaban y danificaban seguramente, sin poder rrešebir da˝o ninguno de los nuestros; lo qual visto por Jorge Espira, determino armarles vna šelada, y enbiando de noche šierta cantidad despa˝oles a que se enboscasen en vnos arcabucos o monta˝as que en los collados donde los yndios acostunbraban venir a flechar estavan, fueron fašilmente castigados aquellos barbaros de su loco atrevimiento, porque como otro dia de ma˝ana viniesen ynconsideradamente al lugar do solian flechar a los nuestros, fueron por los del rreal movidas platicas con que los descuydaron, y dando los espa˝oles de la enboscada en ellos, fueron muertos muchos y presos mas de treynta, de los quales empalo diez por aquellos šerros para atemorizar la tierra. Castigo, šierto, abominable y cruel y que por mano de cristianos no se abia de dar a ningunas gentes, y a sido tan hordinario en algunas partes de Indias, que al que conforme a ley natural defendia su patria, merešiendo por ello antes premio que pena, le davan tan de hordinario este castigo y pena de enpalado como si ansi fuera justišia. Esto esta ya estirpado y quitado por mano de algunos cristianisimos juezes quel Rrey a enbiado a Indias, y especialmente en las tierras sujetas al Nuebo Rreyno de Granada, donde, como en su lugar mas largamente dire, se vsaba este genero de castigo en los yndios por algunos ynconsiderados y crueles hombres; mas los governadores y juezes supremos que en el Avdienšia de aquel Rreyno an rresidido, an castigado y enmendado estos negošios y otros muchos tocantes al buen tratamiento y conservašion de los naturales, de tal suerte que pareše ya aver llegado a aquella tierra vna hedad muy florida y alegre para los naturales, lo qual no a sido en esta governašion de Venenšuela, de quien al presente tratamos, que en algunos pueblos de ella[124] no vsan de crueldades por no tener ya yndios en quien vsallos, y donde los ay, andan los soldados tan encarnišados y ševados en maltratallos que casi aposta les mueven ocasiones con que los yndios se alšen para despues, con ese color, ylles a hazer gerra, y por castigo juridico enpalallos y aperreallos o comellos[125] con perros como a fieras, a ymitašion de lo que Solimano, gran turco, hizo, casi en este mismo tiempo, que seria por el a˝o de treynta y seis, que enbiando los Asapos y los Acarzis, contra šiertas gentes llamados los šimiriotos, gentes que habitan en el monte de la ăimera, en tierra de Butintro, hazia que a manera de monteros y corredores, anduviesen tras estas desarmadas y desventuradas gentes y los matasen y diesen fin y cabo de todos ellos, por šierto enojo que dellos vbo. I mientras Su Magestad aquella Governašion no la pusiere debaxo del Avdienšia del Nuebo Rreyno, para que por mano de los juezes que en aquella Avdienšia rresiden, sean visitados estos pueblos y quitados estos da˝os, no dexaran aquellos miseros naturales de padešer e yrse apocando.

Esto he dicho aqui porque se me ofrešio esta ocasiˇn. Si en alguna manera me he apartado de la Istoria, el lector con pašienšia tolere lo que yo con ynadvertencia he hecho.

Despues de aver Jorge Espira amedrentado bien con el castigo que hizo, no solo a los moradores de aquella provinšia donde estaba, mas a todos sus circunvezinos, ya que su gente y caballos estaban algo descansados, caminaron derechos a Coro, sin que otros yndios ningunos osasen tomar armas contra ellos ni salilles al camino a hazer estorvo ni desabrimiento. Despues de aver caminado algunos dias llego a la šivdad de Coro Jorge Espira, donde hallo espirada su governacion y juridišion, y por governador della al doctor Navarro, vezino de Santo Domingo, a quien el Avdienšia de aquella ysla abia proveydo por governador de Venenšuela, por aversele acabado a Jorge Espira el tiempo que traya se˝alado en su conduta para governar. Entro en Coro Jorge Espira con solos noventa hombres, pobres y flacos, y muy maltratados, al cabo de quatro a˝os que della salio con quatrošientos soldados bien aderešados. Estuvo en Coro algunos dias Jorge Espira, donde era aborrešido de los espa˝oles, por no querer sufrir a ser governados por extrangeros; y como le abian quitado y el no era parte a premiar a los soldados que siguiesen su boluntad, estuvose en Coro como persona privada o particular, donde como adelante diremos, murio(A).

Y porque primero que tome la mano em proseguir el sušeso de las cosas desta governašion estoy obligado, conforme a la horden que llevo, de dar cuenta del rremate de la jornada de Nicolas Fedreman, que pasados los rrios de Apure y Zarare se aparto de la cordillera y se metio en los llanos, por no encontrar con su governador y por ybitar toda ocasion de discordia y pasion como cuerdo y astuto capitan, proseguiremos con el subšeso de su jornada en los siguientes capitulos, donde solamente trataremos del, hasta que entro en el Rreyno y se junto con la gente del licenšiado don Gonzalo Ximenez de Quesada, tiniente del adelantado don Pedro Fernandez de Lugo, y no mas, porque lo que de alli adelante le subšedio queda escrito en la primera parte, en el descubrimiento del Nuebo Rreyno.

NOTAS AL CAP═TULO XVIII

(A) źMientras Federman iba descubriendo hacia el Nuevo Reino y rehuyendo el encuentro con Jorge de Espira, andaba Úste en su źinfelice jornada y descubrimiento por los Llanos╗, durante la cual jornada, por haber cumplido el tÚrmino se˝alado ß su gobernaciˇn, proveyˇ la Audiencia de Santo Domingo, por Juez de residencia al Doctor Navarro, el cual al regresar el de Espira ß Coro le despojˇ del mando y le abandonˇ inerme ß los odios de sus soldados y aun ß la malquerencia que los pobladores espa˝oles habÝan manifestado en todas formas ß las hechuras de los alemanes.╗—Justo Zaragoza: Memoria sobre la PenÝnsula de la Guajira.

Seg˙n Fernßndez de Oviedo, Espira llegˇ ß Coro el 27 de Mayo de 1538, con 110 hombres y 24 caballos, de los 261 soldados y 80 caballos que llevˇ; y trajo 5.518 pesos de oro de la tierra, los cuales fundidos en Coro, quedaron reducidos ß 4.783 pesos. Deducidos los derechos del fundidor y el quinto real, quedaron para los soldados sˇlo 1.262 pesos. Estos, con 1.700 mßs del Gobernador, fueron enviados ß Santo Domingo para comprar caballos y otras cosas necesarias.—Historia general y natural de las Indias, tomo II.

CAPITULO DIEZ Y NVEBE

Como atrabesando šiertas šienegas el tiniente Fedreman con su gente, se torno a arrimar a la sierra, y prosiguiendo su jornada llego al pueblo de Nuestra Se˝ora.

Segun atras queda dicho, como por no berse Fedreman con su governador Jorge Espira dexase el camino de la sierra, pasados los rrios Apure y Zarare, y se metiese por lo llano, dio en vnas šienegas o lagos de poca agua, pero largos y dificultosos de pasar y atrabesar, por rrespeto de ser ellos en si muy šenagosos y llenos de lama[127], de suerte que pusieron en gran trabaxo asi a los soldados como a los caballos para aber de salir de ellos. Estas šienegas eran llamadas en lengua de los naturales gatry[128]: orillas estavan poblados Arechona y Caocao. Estos naturales tenian pocas comidas de labor, por ser lo mas de sus mantenimientos pescados que de aquellas šienegas pescaban, lo qual fue cavsa de padecer muy gran hambre y nešesidad los espa˝oles. Estos yndios tenian alguna rropa de mantas rrazonable y cantidad de hilo de todas colores, lo qual, con otras baratijas, escondian por librallo de la abarišia de los soldados, entre algunos juncales y otros herbacales que en aquellas šienegas se criavan; mas los soldados, que por rrobar y exeršitar todo abariento acto ymitan los rrastreadores sabuesos, que por el olor del ayre descubre la caša, por partes no pensadas, yvan a dar con la miseria que los yndios tenian en el agua escondido y se lo llevaban para sus menesteres.

Pasadas estas šienegas entraron luego en tierra enxuta, y engolfandose por lo llano, en pocos dias perdieron de bista la sierra y cordillera, que casi por guia y lumbre o farol de su derrota trayan, donde les falto tan de golpe la comida que les puso en condišion de perešer todos de hambre. Mas esta falta rremediaron los caballos, a los quales comenšo a dar šierta enfermedad de que murieron muchos, y supliendo con la carne de ellos la nešesidad de la comida, se alimentaron muchos dias, hasta que llegaron a vn rrio algo angosto, pero muy hondable, en cuyas rriberas abia grandes bestigios y se˝ales de aber abido en otros tiempos grandes poblazones. Alojose alli Fedreman con su conpa˝ia, y luego enbio vn capitan con gente a buscar comida por los alrrededores de aquella provinšia, y hallaron, desbiado del rrio, algunos poblezuelos de yndios con algunos mantenimientos: tomaron lo que abian menester y algunas piešas de yndios e yndias naturales de aquellos lugares, y se bolvieron a su alojamiento, donde deseando Fedreman saber la cavsa de la rruyna de aquellos poblezuelos, que parešia aber abido rribera deste rrio, pregunto a los yndios que le abian traydo, la claridad del negocio, los quales le dixeron que dentro, en aquel rrio en cuyas rriberas estaba alojado, andaba vn animal feroz y brabo, que tenia diversas cabešas, que matando algunos yndios abia sido cavsa que los demas se arredrasen y apartasen de aquel lugar y sitio do estaban poblados. Desto no fueron muy maravillados algunos soldados de Fedreman, que demas de aber oydo todo el canpo los grandisimos bramidos que este animal dio estando alojados rriberas de aquel rrio, lo vieron por sus propios ojos y šertificaron ser vna muy espantable y fiera que juzgaban tener dibersidad de cabešas, y vnos la tuvieron por sierpo y otros por culebra.

Aqui le parešio a Fedreman que su governador abia ya pasado adelante, por lo qual determino tornarse arrimar ß la sierra, y enbiando delante[129] de si a Pedro de Linpias con alguna gente que fuese descubriendo y a buscar algun lugar para ynbernar, porque ya se ašercaba el ymbierno, el se partio en su seguimiento con todo el rresto de la gente. Pedro de Linpias camino lo que pudo, hasta llegar a vn rrio llamado el Pavto, donde hallo cantidad de pueblos y abundanšia de comidas y sitio acomodado para tener el ynbierno; y de alli enbio ocho soldados de los que consigo llevaba que bolviesen atras a dar mandado a Fedreman, que poco a poco yva marchando con la otra gente, y por este rrespeto se hallava en esta sazon desbiado algunas jornadas de donde Limpias estaba. Los ocho soldados que con esta embaxada yvan, apartandose del camino que abian traydo, dieron en vn poblezuelo donde avia vnos pocos moradores, asalteandolo ahuyentaron a los yndios y ellos tomaron lo quen el pueblo abia, que era algun oro y otras cosas de rrescate y algunos yndios, y no quiriendo pasar de alli por temer que abria adelante yndios que les danificasen o por no perder la presa que en las manos tenian, se bolvieron vergonšosamente a donde estaba Pedro de Linpias, el qual, como los viese yr sin llevar rrecado de lo que les abia enbiado, disimulo con ellos y enbio otros ocho soldados al propio effecto, los quales llegaron a donde toparon a Fedreman y dandole noticia de a lo que yvan, todos juntos se bolvieron o vinieron em pocas jornadas a donde Linpias estaba, el qual los salio a rrešebir al camino a vn pueblo de yndios, dichos vacoa, donde supo el tiniente Fedreman el cobarde hecho que los ocho soldados abian perpretado en bolverse del camino. Hizo en ellos vn castigo exemplar, avnque no conforme a como su covarde vileza merecia, que quitandoles todo lo que abian rrobado a los yndios, asi oro como piešas de servišio, lo dio todo a los otros ocho soldados que en su lugar abian sucedido, y demas desto les dio por pena que cada vno de ellos cargase en su caballo treynta jornadas vn enfermo de los que en el canpo yvan que no tenian caballos.

Alojose Fedreman con su canpo en el alojamiento que Linpias le habia se˝alado para ynbernar, y durante el tiempo del ynbierno enbio ciertas esquadras con gente, que por aquel paraje viesen y descubriesen si se podia atravesar la cordillera, para por alli entrar con toda la gente, los quales fueron, y despues de aber andado algunos dias buscando esta entrada, se bolvieron sin hallar la que buscaban, por ser alli la sierra muy aspera y que por ninguna via se pueden meter caballos.

Paso el ynbierno sin sucedelles cosa prospera ni adversa, y luego que enpešaron a tener alguna rrareza las aguas, prosiguio su camino casi por el propio que Jorge Espira abia llevado, llevando siempre la sierra a mano derecha y caminando por la falda de ella. En este tiempo sušedio que yendo el canpo marchando por vna canpi˝a rrasa, salio vn tigere[130] desvergonšada y atrevidamente, y metiendose entre la gente que en el batallon yva, con mas presteza de la que se puede pensar mato vn espa˝ol y tres piešas, yndios ladinos y cristianos, y como al alboroto acudiesen muchos espa˝oles de a pie y de a caballo, dexando el tigere hecho el da˝o dicho, se aparto muy mansamente sin que ninguno le osase hazer mal, porque no bolviese su encarnišada furia contra los demas que le quisiesen ofender. Alojaronse alli šerca por dar sepoltura aquellos cuerpos muertos, y obiera de ser en mas da˝o y ofensa suya, porque como el tigere bolviese ß buscar la presa que abia hecho y gente que abia muerto, entrabaseles por el alojamiento a hazer otros muchos da˝os, lo qual con continua bela y guardia que toda la noche tuvieron le estorvaron.

Amanešido, Fedreman camino con su gente, y dende a pocos dias llego al rrio de Meta, cuyos našimientos estan dos leguas de la civdad de Tunja, en el Nvebo Rreyno de Granada, en el camino que de Tunja llevan a la šivdad de Santa Fe. Llamose este rrio de Meta en sus nacimientos Bajaca[131]. Rribera deste rrio de Meta se alojo Fedreman, donde descanso algunos dias. Estan poblados muchos naturales rriberas del, gente de buena digistion y amigables. Llegan a este paraje aquellos grandes pescados dichos bufeos, que se crian en el mar Ošeano. Este rrio se junta con el rrio Vrinoco, dozientas leguas apartados de la mar, y ambos juntos, junto a la mar, son llamados el rrio de Vriaparia, de quien adelante se trata.

Ay en estos llanos de Venenšuela šierta nacion de yndios llamados guashiguas[132], gente que no biven en pueblos ni son cultibadores ni labradores ni tienen lugar se˝alado donde habitan: traen consigo vnas tendezuelas hechas de algodon, en que se rrecogen de noche: sustentanse de lo que salteando rroban y hurtan a las otras gentes mas nobles, a ymitašion de los haydones, famosos salteadores que rrobando y salteando baxan por los bosques de Esclavonia y corren todas las tierras que por aquellas provincias ay hasta los confines de Vngria haziendo estra˝os da˝os y malefišios a las otras gentes, tiniendo esto por prinšipal ofišio para su sustentašion.

Estos guahiguas es gente muy ligera y suelta, tanto que con poca delantera que a vn caballo lleven con dificultad les alcanšan. Vsan de šierto genero de ynstrumento, hecho a manera de fretales[133] de cascabeles con que entran haziendo estruendo por los pueblos en donde entran a rrobar. Entiendo que esta propia našion de yndios son los que por otro nombre, en estos propios llanos, llaman giraharas, que biven de la propia manera que estos.

Despues de aber descansado Fedreman rribera del rrio Meta algunos dias, paso adelante con su canpo, y marchando por la falda de la sierra llego a la provinšia llamada de sus propios naturales Marvachare, que es donde los de Jorge Espira dixeron el pueblo de Nuestra Se˝ora, y esta gente de Fedreman llamaron al pueblo de la Fragua, por aber alli armado una fragua para aderešar šiertas herramientas. I todo esto es en el territorio donde agora esta poblado el pueblo dicho San Juan de los Llanos, ques del distrito del Nuebo Rreino de Granada, de quien en la primera parte desta Historia queda escrito.

CAPITULO VEYNTE

Como atrabesando Nicolas Fedreman desde el pueblo de Nuestra Se˝ora la cordillera y sierra, entro en el Nuebo Rreyno de Granada.

Llegado el tiniente Nicolas Fedreman al pueblo Nuestra Se˝ora, en la parte que le parešio mas acomodada hizo su alojamiento, y luego de algunos yndios que alli se tomaron procuro ynformarse y saber que dispusišion de tierra y gente abia adelante por la falda de la cordillera, por ver si le convenia pasar adelante, avnque tanbien consideraba que pues Jorge Espira y sus soldados se avian buelto de hazia aquella parte, como le davan claras se˝as el rrastro de su camino, que no devia de aber ninguna buena tierra por aquella derrota. Los yndios le dixeron claramente que no curase de pasar adelante sino que por alli atrabesase la cordillera, donde daria en gente muy rrica. Fedreman llevaba consigo los aderešos de vna fragua, la qual mando armar alli para aderešar las herramientas que traya gastadas y mal tratadas del camino pasado, porque si se le ofrešiese abrir alguna monta˝a o arcabuco se hallase en las manos con que hazello.

Hecho esto tomo consigo vna parte de su gente y algunos capitanes y salio a buscar algunos naturales para mejor ynformarse dellos de la notišia y nveba que los yndios del pueblo de Nuestra Se˝ora le davan, y caminando tres dias dio en vna provinšia de yndios llamados operiguas, al prinšipio de la qual hallo vn pueblo peque˝o y rrecogido, fortificado con vn rrezio y grueso palenque, cuyos moradores en sintiendo los espa˝oles se pusieron en arma defendiendo con obstinados animos sus casas. Los nuestros hizieron todo su posible para asaltallo, mas nunca pudieron hasta que llegandose a el ma˝osamente lo abrieron por vn lado con las hachas y machetes que llevaban, y por vn portillo que le hizieron entraron los espa˝oles sin rrešebir mas da˝o de herillas vn soldado a la entrada de vn flechazo. Llamaron a este pueblezuelo Salsillas, por parešelles rrezio el palenque. Este lugarejo es distinto del que atras diximos que la gente de Jorge Espira no pudo asaltar y lo llamaron tanbien Salsillas. Rrancheose lo que abia en el pueblo y tomaronse algunos yndios, porque todos los mas huyeron quando vieron que los espa˝oles entraban ya en el palenque. Destos yndios que aqui se tomaron torno Fedreman a ynformarse e ynquerir y saber lo que adelante abia, los quales, confirmando lo que los de atras abian dicho, dandoles nueba de mucha gente de naturales que poseyan grandes rriquezas, y diziendoles que alli yvan muy pocos espa˝oles, que bolviesen por los que atras quedaban, y que ellos les meterian en la tierra.

Con esta buena nveba y gias que ya Fedreman tenia se bolvio a do estaba su alojamiento a dar horden em partirse con toda su gente la sierra adentro para atrabesar la cordillera, y llegado que fue hallo que la gente estaban faltos de quien las llevasen sus cargas y lo que tenian, porque se les abian huydo muchos yndios que hasta alli abian traydo; y para rremediar esta nešesidad Fedreman enbio tres de sus capitanes con gente por diversas partes a buscar yndios para el efeto dicho, y dende a dos dias bolvieron los dos bien provehidos de naturales, y el otro, que fue Pedro de Linpias, no le sušedio tanbien como a los demas, que fue cavsa de no acudir tan presto, porque echandose el rrio Ariare abaxo, en vn pueblo llamado de sus propios naturales Miyegua, y dando en el hallo que los varones y gente para tomar armas no estavan alli, que eran ydos a pescar, y ensartando en sus colleras algunas mugeres y de la gente mas crešida que en el pueblo abia, dio la buelta hazia donde Fedreman estaba, y como los yndios fuesen abisados deste saco que en sus mugeres y hijos se abia dado, dexando la pesqueria tomaron las armas y vinieron en seguimiento de Linpias y de sus conpa˝eros, los quales[134] alcanšaron a tiempo que por defecto del camino se abian apartado los peones con la presa que llevaban de la gente de a caballo, y dando en ellos los yndios los hizieron soltar la mas de la gente que los abian preso, trabando con ellos guašabara en la qual hirieron de vna lanšada a vn soldado, de que murio despues. Y como a esta grita acudiesen los de a caballo, que no yvan muy desbiados, fueron los yndios foršados a huyr y rretirarse al rrio, donde se arrojaron y guarešieron nadando. Todabia se quedaron los espa˝oles con parte de la presa, con la qual llegaron al alojamiento; y acercandose el tienpo de la partida fueron rrepartidos aquellos yndios e yndias que los capitanes abian traydo, entre todos los del canpo para que les llevasen sus cargas, y los espa˝oles casi foršados a salir de alli porque les abian dado šierta enfermedad o rramo de esquilenšia[135] con que abian muerto algunos soldados e yndios ladinos.

Enbio el teniente o capitan general desta gente, Fedreman, a Pedro de Linpias delante con los gias, que fuese descubriendo y metiendose en la sierra para atrabesalla. Linpias, tomando su vanguardia, camino por donde las guias le llevaban, y vna jornada apartado del alojamiento del pueblo de Nuestra Se˝ora dio en vn rrio llamado el rrio de Tegua, a la entrada del qual hallaron vn lugarejo de hasta diez v doze casas que el dia antes sus propios moradores le abian pegado fuego porque no se aprovechasen del los espa˝oles, entre las šenizas del qual hallaron alguna sal, que les dio mucho contento porque yvan muy faltos de ella, y pasando adelante fueron a hazer noche a otro lugarejo apartado de alli el propio rrio arriba, donde estando durmiendo los soldados y las centinelas velando, llego vn tigere y tomo vna yndia de debaxo de la hamaca o lecho de vn soldado, y sin ser poderosos todos los que alli estavan para se la quitar, la llevo arrastrando para su sustento.

Otro dia prosiguiendo Linpias su descubrimiento, atrabesando por diversos y frigidisimos paramos y sierras muy asperas y montuosas y muy faltas de comida, donde padešio muy extra˝os trabajos con los soldados que con el yvan y perdio algunos de ellos, porque demas de la falta que de comidas llevaban, les era foršoso abrir los arcabucos y caminos por do abian de pasar cortando muy gruesos arboles y maderos que el tienpo abia derribado y travesado por la via que llevaban, y cortando grandes pe˝ascos con picos y ašadones para que pudiesen pasar los caballos, y donde sus fueršas no bastaban a quebrantar las pe˝as para este efecto sobre pujaba su yndustria, porque atando los caballos con sogas los subian por lugares muy altos, y con estos trabajos y calamidades llego Linpias a vna loma muy agria y aspera que tenia la paja muy crešida y seca en lo alto, y por los lados eran despe˝aderos, y el camino por do abian de subir muy estrecho y aspero, de suerte que por ninguna manera se podia con presteza abaxar por el; y los yndios, como viesen entrar a los espa˝oles, pegaron fuego por lo alto, y como el ayre viniese de aquella parte donde el fuego se abia pegado, veniase con gran furia ašercando a los nuestros y cogiendolos en el lugar apretado que no podian bolver atras con los caballos ni avn con las cargas, lo qual bisto por Linpias, vsando con toda la presteza que pudo, echo vn contra fuego, con el qual ataxo solamente el da˝o que los caballos abian de rrešebir, que era despe˝arse o quemarse, porque con su ynpetu el fuego les quemo muchos yndios con las cargas y rropa que llevaban, y vn espa˝ol enfermo que yba cargado en vna hamaca fue dexado de los que le llevaban por guarešer sus vidas y alli fue abrasado, y otro llamado Bibanco, por antiguo temor que devia tener a este elemento y por no morir en su poder, se arrojo del altura de aquella loma o sierra y quiso mas morir despe˝ado y hecho pedašos que bibir con alguna se˝al defetuosa que chamuscandole el fuego le podia hazer como a otros muchos hizo.

Pasado el ynpetu deste fuego, Linpias no curo de bolverse atras, mas pasando adelante con su buen animo y mejor fortuna con yguales trabajos que los de hasta alli, llego dende a pocos dias al valle de Fosca, donde hallo alguna poblazon de yndios moscas, de los sujetos al Nuebo Rreyno, y alguna comida, avnque poca, con que descanso algunos dias, y durante este tiempo siempre el tiniente Fedreman le venia siguiendo con el rresto de la gente, avnque apartadamente pero por sus propias pisadas, gozando de las hanbres y nešesidades que los delanteros gozavan, pero no de tanto trabajo, por hallar ya el camino, que era de monta˝as, abierto y descubierto. De Fosca salio Pedro de Linpias a Pasca, otro rrepartimiento del Nuevo Rreyno, donde hallo algun rrastro de caballos, avnque dudoso, y como no tenia lengua o ynterprete que entendiese aquellos naturales, no podia aver ninguna claridad de lo que pretendia, y estando asi perplexo en Pasca rrešibio cartas del lišenšiado Ximenez, teniente del adelantado Don Pedro Fernandez de Lugo, que por la via de Santa Marta y Rrio Grande de la Madalena abia entrado en aquella tierra, en que le hazia saber como el estava alli poblado por Santa Marta, y que le hiziese plazer de que se viesen. Linpias despacho luego con brevedad algunos soldados a su general Fedreman, que en su seguimiento yva con yndios cargados de comida, dandole aviso de lo que pasaba, y asi mesmo enbio a vn Hernando Montero, a quien traya por su escuadra, que fuese a verse con el lišenšiado Ximenez, el qual fue muy bien rrešebido de Ximenez, y para traello con mas fašilidad ß su amistad y saber del lo que pretendia, diole vna cadena que traya al cuello, que pesaba mas de šien castellanos; e ynformado de Montero de la gente que era y de la manera que benian, enbio luego šiertas personas prinšipales de su conpa˝ia que fuesen a saludar de su parte al teniente Fedreman y tratar como se viesen.

Quando estos legados del lišenšiado Ximenez llegaron a Pasca, ya abia llegado alli con el rresto de la gente Fedreman, que como en el camino le llegaron las nuebas y cartas que le enbiaba Linpias, apresuro su caminar y llego a Pasca con mas brevedad de la que pensaba; y como llegaron a berse con Fedreman los legados del lišenšiado Ximenez, segun dixe, fueron por el muy bien rrešebidos y saludados, y luego se partio al balle de Bogota, adonde el lišenšiado Ximenez estaba alojado en el sitio donde agora esta poblada la šivdad de Santa Fe, despues de aber šinco a˝os que su gente, que serian quatrošientos honbres, salieron de Coro la buelta de la laguna de Maracaybo, hasta que entro en el Rreyno, a˝o de treynta y nuebe, con solos šien honbres.

Y porque el sušeso de las cosas de Nicolas Fedreman y de sus soldados y capitanes, de este punto y avn desde vn poco mas atras, no pertenešen a este lugar, šesa aqui su Istoria con dešir que despues, por ocasiones que en el Nuebo Rreyno se ofrešieron, fue a Espa˝a juntamente con el lišenšiado Ximenez y con el tiniente Benaleašar, que a esta propia sazon entro en el Rreyno por la via del Piru, y estando alla litigando sobre no se que pretensiones, murio dende a poco tienpo que de las Indias fue(A).

Proseguir sean de aqui adelante los demas sušesos de Benenšuela, por la horden que los llevan entablados.

NOTAS AL CAP═TULO XX

(A) Es curioso conocer algo de lo ocurrido ß Federman con los Belzares despuÚs de su regreso ß Europa, aunque no se sepa el desenlace de los incidentes ß que se alude.

En carta dirigida al Emperador por el licenciado Juan de Villalobos, fiscal del Consejo de Indias, con fecha Madrid 13 de Septiembre de 1540, se dice:

źFederman preso en Gante por los Belzares so color de un contrato para les servir allß por 7 a˝os de Factor de Mercaderias. Antes que ß ellos de cuenta, debe hacer residencia sobre las cosas de V. M. y ha de verse en este Consejo asi lo que por los Belzares se le acusa de haber traido mßs oro y piedras de las que ha registrado, como lo que Federman les acusa de haber defraudado ß V. M. en 200.000 ducados seg˙n me escribe, y esta quizß es la causa de resistir los Belzares su venida aca, porque no los descubra. Conviene ademßs que venga aca para que informe los secretos de la tierra.╗

En otra carta dirigida tambiÚn al Emperador por los del Consejo de Indias (Conde D. G.¬ Manrique, Dr. Beltrßn, Dr. Bernal, Lic. Velßzquez), fechada en Madrid el 23 de Agosto de 1541, se lee:

źV. M. nos mandˇ escribir de Bruselas 21 Octubre 40 que ß pedimento de BartolomÚ Belzar y Compa˝ia habia sido preso Nicolßs Federman por los Juezes de la lei la villa de Gante, diciendo les devia cierta suma del tiempo que fue Governador en Venezuela. Que Federman pidiˇ se remitiese la causa ß este Consejo, lo que resistian los Belzares ß titulo de que se trataba de cumplir un contrato fecho en Augusta. Que V. M. lo remitiˇ al Consejo de Flandes, el que les diˇ ciertos tÚrminos, i pasados insistiˇ Federman se le tragese ß su costa ß este Consejo, do haria sus provanzas i mostrarÝa que los Belzares havian defraudado ß V. M. en mßs de 100.000 ducados. V. M. avocˇ ß si la causa, diˇ ß Federman termino de 9 meses para venir preso i hacer sus provanzas, i nos embiˇ ß mandar que llegado Federman ß esta Corte lo tuviÚsemos ß recaudo i recibiÚsemos sus provanzas, asÝ en su defensa, como en la acusaciˇn que pone ß los Belzares: Ú oidas las partes consultßsemos ß V. M. Llegˇ Federman en 2 Febrero i tiene villa por carcel so fianza de 6.000 ducados, de mßs de 9093 escudos que le estan embargados en Amberes. Se ha seguido la causa, i porque el Recetor destinado ha tenido otras ocupaciones no ha tomado los testigos hasta poco ha. Insta Federman por plazo competente. Y aunque los Belzares lo resisten, le prorogamos por el tÚrmino dado al Fiscal acerca del fraude de los 100.000 ducados que ß costa de Federman sigue contra los Belzares. Los 9 meses se cumplian en 14 Julio i se le han prorogado otros 78 dias. El pido tÚrmino ultramarino, particularmente en la causa del fraude, porque se han de tomar informaciones en Indias. V. M. disponga en esto. Al Consejo parece que siendo cosa de tanta cantidad i calidad se de el tÚrmino que se pide para hacer las provanzas.╗

(Colecciˇn Mu˝oz. Tomo LXXXIL)

CAPITULO VEYNTE Y VNO

En el qual se escrive lo que despues sušedio a Jorge Espira en Coro, hasta que murio, y el rresto del govierno del doctor Nabarro.

Segun atras queda apuntado, durante el tiempo que Jorge Espira andaba en su ynfeliše jornada y descubrimiento por los llanos, se le cumplio el termino de su conduta de governador, por lo qual[136] el Avdienšia de Santo Domingo proveyo por juez de rresidenšia al doctor Nabarro, vezino de aquella ysla, con tiempo limitado, el qual cumpliendose šesaba su juridišion; y como quando Jorge Espira llego a Coro, desbaratado de su jornada, hallase al doctor Nabarro que governaba, fue luego despojado de todo su trono y aborrešido de los soldados que entra˝ablemente deseaban echar de si aquella carga de governadores estrangeros; y asi, ayudandose los espa˝oles del fabor de Don Rodrigo de Bastidas(A), que aquella sašon era obispo de Venenšuela y estaba en Coro, pretendian que por ninguna via le fuese por el juez de rresidenšia encargado a Jorge Espira ninguna conpa˝ia de gente ni conduta para entrar la tierra adentro, porque aviendose ofrešido en aquella sazon ocasion de yr a castigar vnos yndios poblados hazia la boca de la laguna de Maracaybo por aver muerto šiertos espa˝oles, pretendia Jorge Espira llevar a cargo aquella jornada e yr por capitan de ella para de alli hazer otro descubrimiento.

Y como los soldados lo contradixeron con el fabor del Obispo, que tenia mucha mano en los negošios de la gobernašion, vso Jorge Espira de ma˝a[137] para efetuar sus desinos, y corronpiendo al Obispo con algunas dadivas que le dio, le hizo bolver la hoja y tomar la demanda por el contra los espa˝oles, los quales estaban obstinados en aquella su opinion: que avnque el Obispo en el pulpito dezia muchas palabras, diziendo que era grande la maldad de la gente y soldadesca, que tiniendo Rrey buscaban Rrey y tiniendo governador buscaban governador, con otras muchas palabras y rrazones, no fue todo esto parte para convenšellos, ni hazelles que se bolviesen a meter debaxo del govierno de Jorge Espira; y visto por el doctor Nabarro la obstinašion de los espa˝oles, enbio los que alli pudo juntar, que serian ciento y tantos, con vn capitan de našion(B) a hazer el castigo a la parte dicha, los quales fueron y prendiendo los culpados los enbiaron a Coro, donde el governador y juez estaba, y ellos, deseando verse fuera de aquella governašion, por ser la juridišion della subjeta a estranjeros, que procurando su particular ynteres y provecho tenian sujetos y presos los codiciosos animos de los espa˝oles con mucha diversidad de fueros con que apremian la abarišia de los menores y acrešentaban la suya, acordaron pasarse a las provinšias de Cuba agua, que en esta sazon eran muy acompa˝adas de gentes espa˝olas que pasaban a ellas de Santo Domingo y de las otras yslas a hazer esclavos y gozar de la rriqueza y pesqueria de perlas que en la ysla Cubagua, cercana aquella provinšia abia, y por eso dicha deste nonbre, se sacaba; y dexando hecho el castigo caminaron apartandose de la poblazon de Coro, y entrando y metiendose en la sierra para por alli atrabesar a Cuba agua.

Algunos soldados de flacos animos y fueršas, parešiendoles dificultosa y trabaxosa esta jornada, dexaban de seguir a sus conpa˝eros y se bolvian a Coro, donde el Obispo Bastidas y Jorge Espira yncrepaban mucha culpa al doctor Nabarro de la yda destos soldados, parešiendoles que quedaba aquella gobernašion muy falta de gente para su defensa y para yntentar nvebas jornadas. Nabarro, viendose fatigado de las bozes del Obispo y de las que Jorje Espira y de los demas factores de los Bezares, determino juntar la gente que pudo e yr en seguimiento y alcanše de aquellos soldados, tomando su camino por la costa de la mar, via de Burburata, para por alli, con mas presteza, salir a los balles de Barquešimeto y el Tocuyo, y tomalles la delantera.

Los soldados que por la sierra yvan, pasaron muchos trabaxos y rriesgos de ser tomados a manos de los yndios por no llevar caballos, y al cabo de šierto tienpo hallaron rrastro del doctor Nabarro, el qual abia ya pasado[138] por alli, y metidos en vna poblazon de yndios llamados los axaguas, donde tubo notišia que estaban los fugitibos, los quales sin saber del le abian harrado[139] en el camino. Dandole lado, de Barquišimeto se salieron los soldados fugitibos a lo llano por el desenbocadero de Boravre, donde a tino tomaron la derrota que les parešio y fueron a parar a vn rrio llamado el Pao, en cuya rribera se alojaron para rrehazerse de comida, que llevaban muy gran falta de ella. El doctor Nabarro llevaba buenas lenguas o ynterpretes, con las quales facilmente abia notišia de los naturales por do pasaba, de la derrota y camino que llevaban los fugitibos, y asi los yvan siguiendo casi por sus propias pisadas, fueles alcanšar en las rriberas del rrio Pao, donde, como se a dicho, se abian alojado para buscar comida.

Llegado el doctor Nabarro con su gente, que serian sesenta honbres con buenos aderešos y caballos, al alojamiento de los fugitibos, no hallo en el mas de a los enfermos, que los demas soldados se abian esparcido por diversas partes a buscar comida; y como a la tarde fuesen juntos fueron rreprehendidos asperamente por Nabarro de lo que abian yntentado hazer, por avelle a el cargado el Obispo y Jorge Espira la culpa de su alterašion y movimiento. Los fugitibos le dixeron que ellos no se yvan de aquella governašion mas de por no estar debaxo del dominio de los Bezares ni de sus estrangeros governadores, y que como la tierra obiera de ser governada por naturales espa˝oles que de entera voluntad rresidieran en ella, pero que entendiese que por entonšes en ninguna manera bolverian a Coro, y que si como fue el que vino en su seguimiento y alcanše, obiera sido el governador Jorge Espira, que con vna miserable y cruel muerte le dieran el castigo que su osadia y atrevimiento merešia. Viendo el doctor Nabarro la arroganšia con que estos desarmados soldados hablavan, dixoles que se rreportasen y aderecasen, que avnque no quisiesen abian de bolver con el a Coro. Los fugitivos, que serian treynta, porque todos los demas se abian buelto del camino a Coro, disimulando por entonšes su ynjuria, callaron, y tratando con el capitan que ellos abian eleto, que se decia Pancorvo[140], lo que debian hazer, dieron de noche en la gente de Nabarro y quitandoles las armas y caballos que trayan y dexandolos desarmados, les hizieron perder el brio y furia que trayan contra los desarmados fugitivos y estar sujetos a lo que ellos quisiesen hazer.

Mudada desta suerte la fortuna de los fugitivos y de sus perseguidores, fue conpelido el doctor Nabarro a sujetarse a ellos y pedilles misericordia, rrogandoles muy ahincadamente que no le ynfamasen de aquella suerte, mas que bolviendole sus armas y caballos se fuesen con el a Coro, los quales, como faborecidos de su hado y fortuna vsasen bien de la ocasion que entre las manos tenian, despidiendo al doctor Nabarro y a su gente les bolvieron algunos caballos para que seguramente pudiesen pasar por entre los yndios por do abian de bolver, y les dixeron que no tratasen mas en la buelta, pues demas de ser de ningun efecto, lo que sobre ello se dixese[141] era yncitar los animos de algunos soldados que agrabiados estavan del Doctor y de otros de su conpa˝ia, a tomar venganša por sus propias manos de su adversario; y visto esto, el Doctor, que sin animo ynjuriado no podia parešer en Coro ante el Obispo y los otros sus contrarios, pues demas de no aber hecho ningun efecto su jornada abia sido tan vergonšosamente despojado de sus caballos y armas, determino yrse con los fugitivos la buelta de Cuba agua, los quales lo acetaron, haziendo que la demas gente se bolviesen la buelta de Coro a dar noticia de lo que pasaba; avnque todos quisieran yrse con los fugitivos la buelta de Cuba agua por salirse de la mirable[142] Venenšuela, no lo consintieron solo por evitar que en el camino no se moviese entre ellos alguna discordia, ešeto a quatro soldados de los del Doctor con quien tenian particular conocimiento y amistad.

En este alojamiento del rrio Pao se apartaron las dos escuadras, los vnos a Coro y los otros a Cubaagua, a donde fue el doctor Navarro. Los de Coro se bolvieron por el camino por do abian ydo, sin les sušeder ningun contraste, y los de Cubaagua, como abian de pasar por tierras ynotas y no andadas de espa˝oles hasta entonces, pasaron muy grandes trabaxos, hanbres y nešesidades y rriesgos de ser diversas vezes tomados a manos y muertos de belicosos y caribes yndios que por do pasaban topaban, y rriesgos de rrios y tigeres que les comieron algunos soldados, y de otros ynfortunios que semejantes jornadas traen consigo, especialmente a tan poca gente como esta era. A cabo de aber caminado algunos meses de la manera dicha, llegaron a la provinšia de Cubaagua, donde descansaron.

El doctor Nabarro, buelto a Coro, dexo el gobierno de la tierra porque se le abia ya cumplido el tiempo que traya limitado, y bolviose a Santo Domingo, donde despues bivio mucho tiempo y murio alli.

En este mesmo tiempo le dio a Jorge Espira en Coro vna enfermedad, parte de ella de enojo de verse despojado del govierno de la tierra, y parte del quebrantamiento de los trabajos pasados, de que en pocos dias vino a morir, avnque algunos ay que afirman aver Jorge Espira muerto en Santo Domingo, aviendo ydo alla a procurar que se le bolviese el govierno. En vna v otra parte, murio a esta sazon(C).

NOTAS AL CAP═TULO XXI

(A) El obispo Bastidas era hijo del descubridor del mismo nombre, gobernador que fuÚ de Santa Marta, y de cuyos hechos se da cuenta en la primera parte del manuscrito del Padre Aguado. (VÚanse los capÝtulos I y siguientes del libro I de la Historia de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada.)

(B) El capitßn encargado de ir ß castigar ß los indios Saparas fuÚ Alonso de Navas, seg˙n Oviedo y Ba˝os.

(C) Fernando de Oviedo, al dar cuenta de la muerte de Jorge de Espira, a˝ade:

źHaya Dios missericordia dÚl: que en verdad, aunque yo tractÚ poco su persona, me parešio que era dino del cargo que tenÝa, y que viviendo, fuera Dios servido dÚl y Sus Magestades. Porque demas de ser prudente y virtuoso, estaba en edad para poder trabaxar, y de los trabaxos passados bien instruido, para comportar y proveer en los venideros. Su fin fuÚ en el mes de... del a˝o prˇximo passado de mill e quinientos e quarenta.╗

Amador de los RÝos, en nota ß las anteriores lÝneas, dice:

źAqui hay un claro en el cˇdice, que se tiene presente, sin que sea posible fijar ya el mes que Oviedo dejˇ en blanco. Sin embargo, por el contexto de su narraciˇn puede deducirse que Espira hubo de fallecer ß fines de Octubre ˇ en los primeros dÝas de Noviembre de 1540.╗

Oviedo y Ba˝os dice que Espira muriˇ el 12 de Junio de dicho a˝o, y D. Justo Zaragoza, que el dÝa 11.

Castellanos agrega que fuÚ enterrado en el templo.

Acerca del sitio en que ocurriˇ la muerte de Jorge de Espira conviene tener en cuenta que en carta de 20 de Diciembre de 1540, dirigida por los Oidores de la Audiencia de Santo Domingo al Emperador, se dice:

źPor Octubre pasado supimos la muerte de Jorje d'Espira, Governador de Venezuela, yendo de camino para descubrir la Casa del Sol i otras provincias, para lo que havia embiado delante cerca de 100 hombres de pie i cavallo, i que en Coro quedavan otros 100 hombres i 50 cavallos para seguir ß los demas, todos gente diestra. Que todo quedˇ en calma por la muerte del Governador...╗ (Colecciˇn Mu˝oz, tomo LXXXII.)

De esta carta se deduce que Espira no pudo morir ß fines de Octubre ˇ principios de Noviembre, como dice Amador de los RÝos, ni en Junio, como afirman Oviedo y Ba˝os y Zaragoza. Si en Santo Domingo se supo la muerte en Octubre, debiˇ ocurrir ß fines de Septiembre ˇ principios de Octubre de 1540.

LIBRO TERCERO

EN EL LIBRO TERăERO SE DA NOTIăIA DE COMO BUELTO EL DOCTOR NABARRO A SANTO DOMINGO EL AVDIENăIA PROVEYO POR GOVERNADOR A DON RODRIGO DE BASTIDAS, OBISPO DE VENENăUELA, Y POR SU GENERAL A PHELIPE DE VTRE, EL QUAL HIZO CIERTA GENTE Y ENTRO A DESCUBRIR LA TIERRA ADENTRO POR LOS LLANOS, CON TODO LO SUBăEDIDO EN SU JORNADA; Y DE COMO EN EL YNTERIN QUE PHELIPE DUTRE ANDABA EN SU DESCUBRIMIENTO, EL RREY PROVEYO POR OBISPO DE PUERTO RRICO A DON RODRIGO DE BASTIDAS, EL QUAL YENDOSE A SU OBISPADO, DEXO POR TINIENTE A DIEGO DE BOYZA[143] Y ESTE QUIRIENDOSE YR, NOMBRO POR ALCALDE MAYOR A VN FACTOR DE LOS BEZARES[144], DICHO ENRRIQUE RREMBOL, EL QUAL MURIO DENDE A ăIERTO TIEMPO, Y POR FIN DESTE PROVEYO EL AVDIENăIA POR GOVERNADOR DE VENEăUELA Y JUEZ DE RRESIDENCIA DE CUBAAGUA, AL LIăENăIADO FRIAS, FISCAL Y POR SU CAPITAN GENERAL A VN JUAN DE CARAVAJAL, RRELATOR. EL FRIAS SE FUE A CUBAAGUA, A TOMAR RRESIDENCIA, Y EL CARAVAJAL SE VINO A CORO, Y FALSANDO[145] LAS PROVISIONES QUE LLEVABA, SE HIZO GOVERNADOR Y JUNTO ăIERTA CANTIDAD DE GENTE ESPAĐOLA, CON LA QUAL SE METIO LA TIERRA ADENTRO HASTA LAS PROVINăIAS DEL TOCUYO, DONDE SE ALOJO Y ESTUBO MUCHOS DIAS, EN LOS QUALES PHELIPE DUTRE DIO LA BUELTA ALGO DESBARATADO Y LLEGO AL TOCUYO, DONDE HALLO A CARAVAJAL Y CON EL TUBO ăIERTAS RRENZILLAS, POR DONDE EL CARAVAJAL, MALVADAMENTE, LE CORTO LA CABEăA A EL Y A OTROS; Y DE COMO EN ESPAĐA FUE PROVEYDO EL LIăENăIADO TOLOSA, EL QUAL VENIDO A VENENăUELA Y SABIDO LO QUE CARAVAJAL ABIA HECHO, ENTRO LA TIERRA ADENTRO Y LO PRENDIO Y HIZO JUSTICIA DEL; Y DE COMO Y PORQUE EL RREY QUITO LA GOBERNAăION A LOS BEZARES, Y EN QUE TIEMPO; CON LA JORNADA QUE ALONSO PEREZ DE TOLOSA HIZO POR EL RRIO DE APURE ARRIBA Y EL SUBăESO DE ELLA, CON TODO EL DISCURSO DE GOVERNADORES QUE HASTA NUESTRO TIENPO A ABIDO EN AQUELLA GOBERNAăION, Y PUEBLOS QUE EN ELLA SE AN POBLADO, CON SUS POBLADORES O FUNDADORES, CON LOS SUBăESOS DE CADA PUEBLO EN EL PROPIO CAPITULO HASTA NUESTRO TIENPO.

CAPITULO PRIMERO

Como el Avdienšia de Santo Domingo proveyo por governadores de Venenšuela al obispo Bastidas y a Phelipe Dutre, el qual junto gente y salio en demanda del Dorado.

Segun en el vltimo capitulo del presente libro[146] diximos, buelto el doctor Nabarro a Santo Domingo y muerto Jorje Espira y entrado Fedreman en el Nuebo Rreyno, quedo la governašion de Venenšuela sin governador, por lo qual el Avdienšia de Santo Domingo proveyˇ luego por governador de aquella provinšia a Don Rodrigo de Bastidas, obispo de ella, y por capitan y tiniente general para que entendiese en las cosas de gerra y nevos descubrimientos y en los negošios criminales, a Phelipe Dutre, cavallero aleman, devdo o de la casa de los Bezares, manšebo de florešiente edad, que abia andado con Jorje Espira en la jornada larga de los llanos(A).

Llegadas las provisiones del Avdienšia a Coro, donde el obispo Bastidas estaba, luego dio como buen prelado y governador horden qual convenia para el buen govierno de aquella tierra y conservacion de los naturales, avnque algunos quieren dešir aver hecho lo contrario, porque como en aquella sazon obiese llegado el capitan Pedro de Linpias, que abia abaxado del Nuebo Rreyno de Granada, a donde poco antes entro con el tiniente Fedreman por la bia de los llanos de Venenšuela, hizo el se˝or Obispo šierta junta de soldados, bien aderešados, y entregandoselos a este capitan Linpias, los enbio a la laguna de Maracaybo a que rrancheasen y rrobasen todo el oro que pudiesen y tomasen todos los yndios que hallasen para hazellos esclavos y de su balor pagar los fletes de šiertos nabios que de Santo Domingo le abian enbiado con gente y caballos para el sustento de aquella tierra.

Pedro de Linpias, tomando debaxo de su anparo la gente, que serian sesenta soldados, y partiendose con ellos la buelta de la laguna, diose tan buena ma˝a, como hombre que ya otras vezes abia andado por alli, que en breve tiempo tomo y aprisiono de aquellos miseros naturales mas de quinientas personas de barones y mugeres; y dando la buelta con ellos a Coro, las entrego al Obispo, el qual mas como meršenario que como pastor, las mando marcar o herrar por esclabos, y enbarcandolas en los nabios, fueron llevados en perpetua y miserable cavtibidad, a Santo Domingo, donde todos perešieron, pagando con la sangre de ynošentes sus profanidades y tramas.

Concluso esto, luego Phelipe Dutre, con la gente que por alli pudo juntar, determino de hazer vna jornada o entrada por la propia parte por do abia ydo Jorje Espira, parešiendole que por el mal govierno de aquel su governador, con quien el primero avia ydo, se abia quedado por descubrir y ver la tierra, y como comunmente suele acaešer entre los soldados que de alguna jornada salen perdidos sin aber hecho ningun bien effecto, que se levantan entre ellos opiniones so˝adas o ymaginadas, diziendo si por tal parte hizieramos o tomaramos tal derrota o creyeramos a tales yndios o siguieramos a tales guyas, nvnca nos perdieramos, y asi a este brioso manšebo se le ofrešian muchas considerašiones y casos subšedidos en la jornada a Jorje Espira, por donde le parešia que con aquella poca de esperienšia pasada era ya sufišiente para governar qualquier numero de gente y para estos pocos soldados que tenia juntos o podia juntar, pasar mucho mas adelante de donde su governador abia llegado. A esto se juntaba tanbien que como Pedro de Linpias avia con Fedreman andado aquella derrota de los llanos y abia estado en el Nuebo Rreyno de Granada, en donde se tenia gran nueba y notišia de šiertas provinšias hazia la parte del Sur, que confronta con aquel Rreyno, que agora y avn entonšes llamavan el Dorado, daba notišia de ello y esperanša de meter a Felipe Dutre y a los que con el fuesen en la tierra rrica del Dorado, y como por su anšianidad y mediana esperienšia en los negošios de descubrimientos y jornadas era persona de mucho credito, avmentaba el deseo de Felipe Dutre y la codišia el Obispo, que deseaba que durante el tiempo de su govierno se hiziese alguna cosa notable o memorable.

Pues como el Governador y obispo y su capitan general fuesen de animos tan conformes, mediante la diligenšia que entramos pusieron, juntaron en Coro šiento y veynte honbres bien aderešados de armas y caballos, entre los quales era Linpias, de quien poco a trataba, y Bartolome Beršia, hijo de Antonio Berša[147], vno de los de la conpa˝ia y otros muchos caballeros e hijos dalgo, con los quales salio Felipe Dutre de la šiudad de Coro por el a˝o de quarenta y dos; y enpešando su jornada por el camino de la costa, por ser mas breve a dar a Burburata y de alli al desenbocadero de Barquešimeto a salir a los llanos, camino con prospero tiempo por la halda de la sierra, llevandola sienpre a la mano derecha, como Jorje Espira y Fedreman abian hecho; y como los naturales de aquel camino estavan ya amedrentados de las otras conpa˝ias que antes avian pasado, no curaban de salir a hazer gerra a esta gente de Felipe Dutre, antes, segun en otra parte he dicho, dexando sus antiguos pueblos desiertos, se yvan a bivir a lugares apartados de alli, por no rrešebir mas da˝o del rrešebido; y avnque en el caminar por estos llanos Felipe Dutre no tuvo con los naturales ningunas guašabaras, no dexo de padešer las mesmas calamidades y persecušiones de hanbres y tigeres, rrios y aguas que los demas, ynvernando a sus tiempos y deteniendose en este camino casi los propios dias que su governador se detuvo, siguiendo en el, como e dicho, las propias pisadas de sus antecesores hasta llegar a la provinšia del pueblo de Nuestra Se˝ora, donde deteniendose alli para ynbernar y tomar mas claridad de la provinšia del Dorado, hallo rrastro y vestigios de Hernan Perez de Quesada, hermano del lišenšiado Ximenez, que despues fue Adelantado, que poco antes abia salido con došientos honbres del Nuebo Rreyno, y baxado a lo llano en demanda del Dorado, donde Felipe Dutre estubo algun tiempo perplexo e yndeterminable sobre si pasaria adelante siguiendo las pisadas de Hernan Perez, parešiendole que aquellos a quien la fortuna abia metido por diversos caminos en la felišidad y prosperidad de aquel Nuebo Rreyno, los llevaba tanbien por aquella via a entregalles otras nuebas provinšias mexoradas y mas prosperas que las que abian dexado de entre las manos, en donde en alguna manera con el oro y rriquezas que alli tomaron abian puesto calor a su abarišia y deshordenada codicia(B).

Mas esto no fue asi, porque mudando con mucha presteza la fortuna su rrueda contra estos que del Rreyno abian salido en busca y demanda del Dorado, los llevo a tierras muy asperas y dobladas[148] y pobladas de muy altas monta˝as y arcabucos y desyertas de gentes naturales, donde dandoles doblada adversidad que les abia dado de porperidad[149], les hizo padešer muy extra˝os trabaxos, y siendo los mas muertos miserablemente, fueron vnos pocos que bivos escaparon a salir a las espaldas de Pasto, en la governašion de Popayan, segun se vera mas largamente escrito en la primera parte desta Istoria, donde tratamos de las jornadas que del Nuebo Rreyno se hizieron.

Porque consideraba, y con mucha rrazon, Felipe Dutre y sus capitanes, que la gente que en el Nuebo Rreyno estaba no se moveria de aquella prospera tierra si no fuese teniendo guias šiertas que sin andar bašilando de vna parte a otra, les metiesen en el Dorado; y por estas cavsas se determino de seguillos e yr en su alcanše, parešiendole que tierra donde tantas rriquezas y naturales abian dicho algunos yndios que abia, que no seria tan corta ni angosta que el y sus soldados no cupiesen en ella con los demas que delante yvan.

NOTAS AL CAP═TULO I

(A) Lo que dice el Padre Aguado acerca de la sucesiˇn en el gobierno de Venezuela por muerte de Spira, discrepa grandemente de la versiˇn que da Fernandez de Oviedo.

źEn la hora que aqui se supo (la muerte de Jorge de Spira)—escribe el autor de la Historia general y natural de las Indias—por el se˝or obispo Don Rodrigo de Bastidas, aunque avia poco que descansaba en su casa de esta cibdad, como buen pastor espiritual y šeloso del servišio del Emperador, nuestro se˝or, determinˇ de yr en persona ß aquella tierra de su diošesis y gobernašion, y porque para ello desde antes tenia poderes Reales, para que en defeto ˇ ausenšia del gobernador gobernasse Ú proveyesse todo lo que convinniesse. E assi partiˇ desta cibdad nuestra de Sancto Domingo quassi en fin de noviembre del mismo a˝o, muy bien acompa˝ado de mas de šiento e šinqŘenta hombres, y con šiento y veynte caballos: y entre aquesta gente avia muchos hombres de bien y gente diestra para la poblašion y conquista de la tierra.

╗Bien creo yo que si su persona de este perlado no entendiera en esta armada, que no la ovieran tal los alemanes desde Espa˝a sin despender assaz millares de ducados, y con despendidos, no fuera la gente tan al propˇsito. Y segund yo lo supe por carta del dicho se˝or obispo, fecha en Coro ß doce de dišiembre de mill Ú quinientos Ú quarenta, desde ß nueve dÝas que partiˇ de aqui llegˇ ß aquella cibdad Ú ß su Iglesia; Ú luego eligiˇ por capitßn general ß Felipe de Huten, caballero aleman, persona noble y de buenas calidades, hasta en tanto que Su Magestad ăessßrea, ß suplicaciˇn de los alemanes Valšares, ß cuyo cargo estß aquella poblašion Ú conquista, provea, ˇ confirme al que es dicho.

╗Quando el obispo llegˇ con la armada que es dicho, hallˇ en la tierra dosšientos caballos otros, y mas de tresšientos hombres hßbiles y hechos ß la tierra, y se espera que se ha de hašer mucho fructo. Dios lo guie ß su sancto servišio y le dÚ entendimiento ß aquel Pedro de Linpias, del qual la historia ya ha hecho menšion, que sea buen adalid. Este estaba aqui, porque avia venido con las cartas y dineros que Fedreman escribiˇ; y el se˝or obispo se le llevˇ consigo, como ß hombre que se espera ser ˙til en aquella conquista, assi porque es lengua y plßtico en aquella tierra, como porque de su aviso ˇ de lo que ha visto en ella se tiene mucha esperanša, para las cosas del tiempo presente╗. (Obra citada, tomo II, pßg. 323).

Oviedo y Ba˝os, siguiendo al P. Simˇn, coincide en lo esencial con el P. Aguado, y se equivoca al decir que Linpias habÝa regresado desde el Nuevo Reino ß Coro.

El obispo Bastidas tenia poderes de gobernador desde que se creyˇ que Jorge de Spira habia muerto tierra adentro.

(B) Felipe de Huten, que asÝ se llamaba, seg˙n las CÚdulas reales, y no de Urre, Ute, Utem, Uten ˇ Dute, como algunos le apellidan, saliˇ de Coro, para emprender su jornada, en el mes de Agosto de 1541.

Le acompa˝aban: como alcalde mayor para la jornada, un caballero de Sevilla, llamado Rodrigo de Ribera, y como veedor, el contador Antonio de Naveros.

CAPITULO SEGUNDO

Como pasado el ynbierno, Felipe Dutre siguio a Hernan Perez hasta que por šiertos rrespectos se aparto de su bia, y por diferente camino, despues de aber ynvernado en el camino, se bolvio al pueblo de Nuestra Se˝ora.

A la sazon quel ynvierno comenšo a aplacarse, ya estaba a punto Felipe Dutre para partirse, porque le parecia que no era cosa acertada gastar el tiempo en ningun ocioso entretenimiento, pues todo lo que Hernan Perez y los que con el yvan le llevaban de delantera era en su perjuyzio, por parešelle que a la primera entrada siempre se suele mejor gozar de las rriquezas de la tierra; y llevando consigo yndios que le guiasen por el propio camino que Hernan Perez llevaba, se daba toda la priesa que podia a caminar, hasta que llego a la provinšia del Papamene, donde se allojo en vn pueblo de yndios en que abia alguna comida, para descansar e ynformarse de la derrota que Hernan Perez llevaba, avnque hasta este lugar no abia perdido el rrastro.

Esta provinšia del Papamene, segun muchos afirman, cae y esta a las espaldas de la villa de Timana, poblada en los našimientos del Rrio Grande de la Magdalena. En este pueblo del Papamene obo Felipe Dutre vn yndio prinšipal, natural de aquella provinšia, que parešia ser se˝or y bien acondicionado, y que en su lugar daba muestras de ser honbre de verdad, de quien procuro ynformarse y saber si la demanda y notišia que Hernan Perez llevaba era šierta o no, y si la devia el seguir o bolverse, sobre lo qual Felipe Dutre hizo a este yndio prinšipal muy particulares preguntas con los ynterpretes y lenguas que tenia. El cašique o prinšipal, entendido bien lo que se le preguntaba, rrespondio que no le convenia seguir la derrota que llevaba, porque por alli no abia ningunas poblazones de gentes que tubiesen oro, por ser todo arcabucos y tierra muy mal poblada y muy aspera y quebrada, y que pocos dias antes abian pasado por alli šierta cantidad despa˝oles o gente como ellos y que todos se yvan muriendo por no hallar que comer y de otras enfermedades que les daba, y que a lo que entendia por lengua de los yndios sus vezinos, ya serian muertos todos o los mas, y que si Felipe Dutre yva en busca de gentes naturales y oro, que atras los dexavan en muy mucha cantidad, que si de alli querian bolverse quel los guiaria y les llevaria a ella. Y para confirmašion de lo que decia, saco šiertos nisperos de oro y plata y dixo que aquelos abia traydo de la tierra quel les abia dicho vn hermano suyo que pocos dias antes abia venido de alla; y que para caminar por camino mas derecho desde alli donde estava, avian de yr en demanda de vn pueblo de yndios llamado Macatoa, poblado en las rriberas del rrio Guaynare, de la otra vanda del, en cuya demanda, siempre que caminaban llevaban el pecho al 18 Oriente, ladeados vn poco sobre el honbro izquierdo, ques aquella parte que los mareantes llaman el sueste.

Felipe Dutre, avnque diversas vezes se ynformo deste principal, jamas lo hallo variable en lo que dešia, no por eso le quiso dar credito, creyendo que aquel barbaro lo hazia por desbiallo de la demanda que llevaba Hernan Perez o de otra alguna rrica provinšia que debia estar adelante, o de algunas poblazones de yndios amigos suyos que en aquel camino devian estar, a fin de que ellos no fuesen a proveerse de lo necesario, y asi prosiguio su camino por la bia que Hernan Perez llevaba, llevando consigo al yndio prinšipal, prometiendole que dende a pocos dias daria la buelta y yria con el a donde le decia. Y despues de aber pasado ocho dias de aquellas monta˝as y sierras, viendo el prinšipal quan obstinados yvan los espa˝oles en seguir aquel perverso camino que los llevaba al matadero, dexolos vna noche y bolviose a su casa.

Los soldados, viendose metidos en aquellas monta˝as y que yvan enfermando y faltos de comida, pesoles de que Felipe Dutre siguiese aquella derrota y dexase de seguir la quel prinšipal les abia dicho, y avn que daban muestras al capitan de seguir de malagana aquel desesperado camino, ninguna cosa les prestaba, porque yva Felipe Dutre tan metido y contumaz en seguir a Hernan Perez que casi con esta su loca determinašion daba a entender desear y buscar su propia perdišion, como los demas que yvan delante hizieron; pero al fin, despues que vio que mientras mas seguia aquel camino mas se yva su gente atormentando y enfermando y padešiendo hanbres y nešesidades, dexolo de seguir y tubose a mano izquierda, porque Hernan Perez sienpre yva caminando y teniendose a mano derecha, y apartandose algunas jornadas por la bia de mano izquierda que abia tomado, vio vna punta o rramo de la cordillera que se metia gran trecho por los llanos adelante, que fue llamada la punta de los Pardaos, y creyendo ser aquella distinta y apartada sierra de la por donde yva, camino a gran priesa, con su gente, para ella, porque segun siempre le abian dicho el Dorado estaba en otra cordillera distinta de la por donde abia caminado hazia la parte del Sur, y des que šerca llego rreconošio como era la propia cordillera de mano derecha y que no se rremataba alli, sino que yva dando la buelta sobre la misma mano derecha.

A esta sazon entraba ya el ynbierno y con facilidad no podia bolver atras, y asi le fue foršoso yrlo a tener a aquela parte de la cordillera dicha de los Pardaos, tierra muy esteril y enferma y de muy pocos naturales y esos tan brutos y bestiales en su manera de bivir que no ay našion en el mundo a quien en rrustišidad y torpeza de juyzios se pueda ygualar, por que ellos comen carne humana, culebras, sapos, ara˝as, hormigas y quantos viles y suzios animales produze la tierra. Toman estos yndios vn bollo de mayz algo tierno y ponense como osos enšima del hormiguero, y moviendo rruydo para que las hormigas salgan, quantas pueden aber juntan con el bollo o pan y alli las estan estruxando y amasan y se las comen, cosa šierto jamas oyda hasta nuestros tienpos que otras gentes hagan, y šierto que tierra que tan barbaras gentes, y mas semejables a los brutos que otras ningunas, cria y sustenta, que no puede produšir buenos ayres ni bapores, porque aqui enfermo toda la gente a Felipe Dutre, y se paraban los soldados hipatos[150] y hinchados y perdiendo sus naturales colores cobravan otras muy diferentes, casi narangadas; pelavaseles el cabello, y en lugar de ello saliales pestifera sarna, de que morian; y porque aqui no se dixese que todos los duelos con pan etc., casi apenas hallavan que comer. Las mesmas calamidades padešian los caballos, que hinchandose a manera de hidropicos y cayendoseles el pelo y cubriendose de sarna, eran muertos; y con el gran deseo que de comer sal tenian en viendo qualquiera rropa puesta al sol a enxugar arremetian a ella con ferošidad de brutos, y por presto que sus due˝os acudian les abia de quedar algo en la boca.

Con esta calamitosa adversidad pasaron el ynbierno en aquella punta de tierra dicha de los Pardaos, el qual pasado dieron la buelta por diferente camino del que llevaron, con perdida de algunos soldados que se les abian muerto, y con trabaxo de muchos que trayan enfermos, hazia el pueblo de Nuestra Se˝ora, para dexar alli los enfermos, los quales no se atrevia Felipe Dutre pasar adelante, por serle ynpedimento para caminar y gerrear, y por no dexallos en tan mal sitio y lugar como era el donde abia ynbernado, y por ser la tierra del pueblo de Nuestra Se˝ora tierra mas descubierta y sana, y de alli tornar a dar la buelta sobre su notišia con la gente questuviese para ello. Y caminando con no menos trabaxos que a la yda llevaron, allego este capitan Felipe Dutre al pueblo de Nuestra Se˝ora, despues de aber casi vn a˝o que del abia salido en seguimiento de Hernan Perez, y alojandose alli para descansar y rreformar su gente y dar con brevedad la buelta, fue de nuebo por el movida platica de la notišia quel prinšipal del Papamene le abia dado; porque era este capitan tan animoso y deseoso de salir con algun buen hecho, que con todos los trabaxos y calamidades pasadas no abia perdido ninguna parte del brio con que salio de Coro, y ansi luego procuro aber yndios de aquella provinšia del pueblo de Nuestra Se˝ora para de nuebo ynformarse dellos de la notišia del Dorado, por ver si en alguna cosa conformavan o concordaban con el yndio y principal de Papamene.

CAPITULO TRES

En el qual se escriven los movimientos que en Coro sušedieron y vbo ašerca del govierno de la tierra en el interin que Felipe Dutre andava en la jornada de suso rreferida.

Durante el tiempo que las cosas que de suso en suma hemos contado, le sušedieron a Felipe Dutre en su jornada y descubrimiento y demanda del Dorado, no dexaba de aber en Coro nuebos sušesos y movimientos, porque proveyendo Su Magestad a Don Rrodrigo de Bastidas, obispo de Venenzuela, por obispo de San Juan de Puerto Rrico, fuele forzoso dexar el cargo de governador que tenia e yrse a su nuebo Obispado, y nombrando por su tiniente general, para que por su avsenšia tuviese en justizia la tierra, a vn Diego de Boyša, castellano, comendador de la horden de Cristo de Portugal, persona prinšipal y de buen linage y suerte, se fue a Puerto Rrico(A).

Este tubo el govierno de aquella provinšia poco mas de vn a˝o, sin hazer ni suceder en su tiempo cosa digna de escrevirse; y quiriendose yr desta tierra, por provision particular que para ello tubo de la Rreal Avdienšia de Santo Domingo, nonbro por su alcalde mayor a vn factor de los Bezares, llamado Mišer Anrrique, el qual deseaba grandemente yntentar alguna cosa digna de memoria; y como en su tienpo[151] a Coro Diego de Losada[152], que abia salido poco abia, perdido de la jornada de Sede˝o, donde abia andado por maese de canpo de Pedro de Rreynoso, fue enbiado con beynte conpa˝eros por tierra la buelta de Cubagua a que atraxese asi alguna gente de la mucha que alli abia perdida y ociosa, para con ella hazer alguna nueba jornada o poblazon; porque como ya a esta sazon Su Magestad, como cristianisimo rrey y enperador, obiese quitado la grangeria de hazer esclavos los yndios, y los obiese puesto en libertad, toda la gente que en aquella provinšia de Cubaagua bibian deste trato, que era muy mucha, estaban suspensos sin saber a donde yr ni tener ninguna manera de grangeria; y como Diego de Losada se ašercase a ellos ynduziendolos a que se entrasen en la juridišion de Venenšuela, para alli hazer nuebas jornadas y descubrimientos, fašilmente lo hizieron y se le pasaron mas de noventa honbres, con los quales se bolvio Losada, y Villegas su conpa˝ero, a quien para el mesmo efecto abia Mišer Anrrique dado ygual comision; y como por antigua costumbre entre los que son yguales en juridišion se halle pocas yguales la condišion o conformidad, našio entre estos dos capitanes sobre el mandar, algunas cosquillas que despues, durando por algun tienpo, parieron diversidad de discordias.

Dieron la buelta, como dixe, con sus noventa conpa˝eros, hazia Coro, para alli ordenar y hazer por mano del Alcalde mayor, lo que conviniese. Detuvieronse algun tienpo en el camino, asi por ser largo como por los muchos rrios y belicosos naturales que por el ay, de suerte que quando llegaron a Coro hallaron ser ya muerto su alcalde mayor Mišer Anrrique, por cuyo fin y muerte y por no aber noticia de Felipe Dutre, que abia dias que andaba en su descubrimiento, el Avdienšia de Santo Domingo nombro por governador de Venešuela y juez de rresidencia de Cuba Agua al lišenšiado Frias, fiscal de aquella Avdiencia, que es el propio que fue por juez de comision o de rresidenšia contra Antonio Sede˝o, governador que fue de la Trinidad, a quien el propio Sede˝o en tierra de Cuba Agua desbarato y avn maltrato, segun adelante se dira; y por su capitan o tiniente general nombraron a vn Francisco de Caravajal(B), que era rrelator en la propia Avdienšia, y librandoles las provisiones de todo ello, el lišenciado Frias se fue la buelta de Cuba Agua a tomar la rresidencia, como le era mandado por el Avdienšia a šiertos espa˝oles que alli avian andado haziendo esclavos y otros agrabios a los yndios.

Franšisco de Caravajal, con algunos soldados y gente que junto para los descubrimientos que pretendia hazer, se vino la buelta de Venenšuela, y no pudiendo tomar puerto en Coro, fue a desenbarcar a Paraguana, que estara quarenta leguas de Coro; y sabido por Villegas la llegada de Caravajal, luego se partio a rrešebirle para tenelle propišio y favorable, y con mano agena perseguir a Losada, con quien ya tenia mas clara enemistad. En todo se dio Villegas tan buena ma˝a que atraxo al Carabajal a ser su amigo, y metio todo el mal que pudo entre el y Losada, por donde venido que fue Carabajal a Coro, vso de ma˝as con que con buena color echo a Diego de Losada de la tierra, para que ni el estorvase lo que pretendia hazer, ni con su presenšia diese enojo a su enemigo Villegas, porque como Diego de Losada era caballero de animo rreposado y muy bien hablado, y por eso bien quisto de todos los que en aquel pueblo rresidian, temiose Caravajal que en los bullišios que el pensaba yntentar, no ocurriese la gente a aquel caballero, que con sus virtudes los tenia a todos subjetos a su querer, y tomandole por cabeša destruyesen de todo punto sus desinos.

Ido Losada de Coro, luego Caravajal comenšo a juntar gente para yr la tierra adentro a hazer nuebas poblazones y descubrimientos; y como los soldados dixesen que no querian yr con el por no ser el governador sino vn tiniente de limitada juridisšion, yntento vna maldad digna de grabe castigo, y fue que tomando las provisiones que traya de tiniente y mudando la sustanšia de ellas en que dixesen governador, hizo demostrašion de ellas a algunos amigos suyos para que dibulgasen y dixesen como era governador nonbrado por el Avdienšia, y que por tal lo podian tener, porque asi lo rrezaban y dešian las provisiones que abia traydo. I como por faltar entre los que deseaban desconponer a Carabajal, no tuviese ninguna contradišion su falsedad, vso dende en adelante de su juridišion como governador, nonbrando por su tiniente a Juan de Villegas, por aber sido su compliše y conpa˝ero en la falsedad.

Diose Carabajal toda la prisa que pudo en hazer y juntar gente para hazer su jornada; y como algunos por no seguir aquel Governador, que les parešia que tiranicamente governaba, se avsentasen a los montes, eran por el traydos y despojados de lo que poseyan, caballos y otras cosas, y como desterrados por grabes delitos, eran echados de la tierra; y con estas violenšias y amenazas junto Carabajal vna buena conpa˝ia de dušientos hombres rrazonablemente aderešados. I porque quando el lišenšiado Frias biniese a Coro, no hallase armas ni gente con que seguille, procuro que quedase aquel pueblo tan desproveydo de todo, que saliendose del con su gente para su jornada lo dexo casi como si de enemigos obiera sido saqueado y arruynado. Metiendose la tierra adentro con su gente, fue a parar a las provinšias del Tocuyo, donde hizo su alojamiento con proposito de pašificar aquella tierra y poblar en ella los pueblos que le parešiese.

NOTAS AL CAPITULO III

(A) Nombrado obispo de San Juan de Puerto Rico, Don Rodrigo de Bastidas salio de Coro y se dirigiˇ ß Santo Domingo, ß cuya ciudad llegˇ el sßbado 28 de Enero de 1542.

Por cierto que el Padre Aguado no se muestra muy benÚvolo con el obispo Bastidas; pero Fernandez de Oviedo le juzga en estos tÚrminos:

źHizo la reformašiˇn de la provinšia, y proveyˇ en ella lo que al servicio de Dios y de Sus Magestades, y ß la conservaciˇn de los indios y su buen tractamiento, y al remedio de los conquistadores espa˝oles convino. Porque assi como fue llegado a la cibdad de Coro, sin descansar dia ni hora, con mucha prudenšia Ú prontitud, proveyˇ todo aquello quel tiempo Ú oportunidad de las cosas dieron lugar Ú se pudo hašer, assi en la reformašiˇn Ú visitašion de las ßnimas de los chripstianos Ú de su Iglesia, como en el buen tractamiento Ú quietud de los indios que estaban de pašes, y en el ornamento y nesšesidades de aquella rep˙blica.╗

Este juicio de Fernßndez de Oviedo parece ajustarse al que generalmente merecÝa entonces el obispo Bastidas, pues hay que tener en cuenta que el nombramiento de Úste para Puerto Rico, se hizo ß instancias del Cabildo de San Juan.

El chantre Juan de Cea, el arcediano Domingo GarcÝa y el canˇnigo Juan de Segura escribieron al Emperador en 15 de Enero de 1540 diciÚndole: źYa otra vez suplicamos se nos enviase Obispo. Suplicamos sea Bastidas el de Venezuela, utilÝsimo aquÝ por su persona y los bienes de su patrimonio.╗ (Colecciˇn Mu˝oz, tomo LXXXII.)

Diego de Buiza ˇ Boica, ß quien dejˇ encargada la gobernaciˇn el obispo Bastidas, era castellano, aunque hijo de portugueses. PÚrez de Tolosa dice que era pariente del licenciado Guevara, oidor de la Audiencia de la Espa˝ola, y Oviedo y Ba˝os le califica de źcaballero de grandes prendas y singular expediente para cualquier negocio╗.

(B) Aguado, y siguiendo ß este, el P. Simˇn, le llaman Francisco Carvajal; pero seg˙n Castellanos y PÚrez de Tolosa, se llamaba Juan.

Era natural de Ponferrada y escribano de oficio.

CAPITULO QUATRO

Como dexando Felipe Dutre los enfermos en el pueblo de Nuestra Se˝ora, se partio con quarenta soldados en demanda del Dorado. Quentase lo que en el canpo le subšedio hasta llegar a šierta poblazon que estaba cerca de la tierra de los Omeguas.

Despues de aberse holgado y descansado algunos dias Felipe Dutre en el pueblo de Nuestra Se˝ora, y aberse bien ynformado de algunos yndios que por alli se tomaron, si era šierta la notišia del pueblo que en el Papamene le abian dado a la[153] qual llamavan los naturales de aquel pueblo Guagua, y los del Papamene, Omeguas, que casi corresponde con la que Orsua tubo en el Mara˝on, llamada Omegua, hallando ser šierta y que todabia le afirmavan y confirmaban la prosperidad de aquella tierra, dio la buelta sobre la punta de los Pardos[154], de donde se abia rretirado a dexar en buena parte sus enfermos y rreformar sus jumentos; y llevando consigo quarenta hombres, y con ellos a Pedro de Linpias, que demas de ser honbre venturoso y ma˝oso y de buen conošimiento en cosas de yndios, abiase dado a deprender las diferentes lenguas de aquellos barbaros, las quales entendia medianamente, comenzo a seguir por la derrota que los yndios le abian dicho, y avnque pasando por rraras poblazones, sienpre de los yndios que podia aber se procuraba ynformar donde estaba el pueblo llamado Macatoa, y si para yr a el llevaba buena derrota por do yba. Los yndios, no apartandole ni estorvandole punto de su camino, por parešelles que yba a tierra donde mas no bolveria, y que con miserables muertes que los omeguas les darian, se vengarian de los da˝os que sus comarcanos y vezinos abian de espa˝oles rrešebido, siempre les encaminaban la bia derecha al rrio Guavyare, en cuyas rriberas estaba poblado Macatoa, por quien yva preguntando. Caminando siempre por camino llano, alto y enxuto que por pocas partes de aquellos llanos se suele hallar ni se a hallado, sin sušedelles ningun contraste ni ynfortunio, dieron dende algunos dias que abian caminado, en el rrio llamado Guavyare, el qual es rrio cavdaloso y muy hondable y algo furioso y que si no es en canoas o nadando no se puede pasar, lo qual tenian Felipe Dutre y sus soldados nešesidad de hazer, porque de la otra vanda estaba el pueblo en cuya demanda yva.

Andubieron algun rrato por las rriberas de Guavyare, buscando si hallarian vado por do pasallo o yndios que los pasasen, y lo uno ni lo otro pudieron topar, mas de solamente vn yndio que acaso andaba pescando o mariscando por aquella rribera, al qual, despues de abelle preso, con halagos que le hizieron y buenas palabras que le dixeron, le aplacaron de la yra y coraje que en berse en poder de gentes para el tan espantables, abia cobrado; y dandole a entender el poco da˝o que le abian de hazer, le preguntaron a que parte estaba el pueblo llamado Macatoa. El yndio, como era natural de por alli y sabia y conošia bien aquella tierra, luego les declaro muy por estenso lo que le preguntaban, se˝alando la parte y lugar donde aquel pueblo caya y la poca distanšia que de alli estaba agua arriba, ešeto que se abia de pasar el rrio. Felipe Dutre, confiandose en lo que la fortuna quisiese hazer, dio algunos rregalos o rrescates a aquel yndio y persuadiole y rrogole que fuese al pueblo Macatoa y que de su parte saludase al se˝or del y le dixese que el, con aquellos soldados que alli tenia, yvan en demanda de šiertas provinšias de mucha gente que le abian dicho que el sabia, para yrse a ber con ellos; que tubiese por bien de rrešebir su amistad, que el le seria perpetuo amigo y no consentiria que en sus tierras ni basallos se hiziesen ningunos da˝os ni rrobos, y que no reynase en el ni en sus yndios ningun temor de que por los suyos se les harian ningunos malos tratamientos, ni se avsentasen de sus casas, y otras cosas para atraer los animos de aquel yndio y se˝or de aquel pueblo y de sus sujetos a su amistad y comunicašion; porque como las crueldades de que los espa˝oles les solian hazer en aquellos tiempos bolavan y penetraban a partes muy rremotas y apartadas, no dexaban los moradores deste rrio de tener ya notišia de la furia e ympetu en animos de los nuestros, y de como sujetaban y arruynaban las tierras por do pasaban, y por esto le convino a Felipe Dutre enbiar aquel mensajero con todos estos halagos y muchos mas.

El yndio se fue con su enbaxada la buelta de Macatoa, y llegado alla la debio de dar muy cumplida, segun parešio, porque otro dia siguiente vinieron a donde Felipe Dutre estaba noventa yndios en canoas aconpa˝ando a vn hijo del se˝or o principal de Macatoa, al qual su padre enbiaba con la rrespuesta de la enbaxada que el dia antes abia llevado el yndio. Los espa˝oles, temiendo no fuese aquella gente de guerra que benia a pelear con ellos, pusieronse a punto de guerra. Llegaron las canoas a la parte de la rribera donde estavan alojados los espa˝oles, y saltando en tierra aquel barbaro que su padre enbiava por enbaxador aconpa˝ado de otros algunos yndios, pregunto en su lengua desde lexos por el prinšipal o cabeša de los cristianos, y como fuese entendido lo que dešia, salio a el Felipe Dutre aconpa˝ado del capitan Linpias, que entendia aquella lengua, y de otros algunos soldados; y como por lo que se le dixo y ense˝o, el yndio conociese que Felipe Dutre era el capitan de aquella gente, le hablo en su lengua desta manera: Ayer embiastes con vno de los moradores destas rriberas que por aqui hallas a saludar a mi padre, haziendole saber vuestra venida, conbidandole con vuestra amistad, prefiriendoos a no danificar a el ni a sus sujetos, dandole a entender que no es vuestro yntento mas de ynformaros y saber del que gentes son las que abitan en las tierras comarcanas a šiertas sierras que apartadas de aqui estan este rrio abaxo, en cuya demanda vays, y que porque os encaminase a ellas le seriades muy gratos y le hariades todo el benefišio que pudiesedes, por todo lo qual se halla mi padre tan devdor vuestro quanto yo no se dezir ni significaros, porque halla en vosotros muy diferentes obras y palabras de las que algunas gentes le abian dicho, significandole que herades vnos hombres terribles, ferošes, crueles, enemigos de toda paz, amistad ni concordia, senbradores de gerras, derramadores de sangre humana, y finalmente que toda vuestra felišidad era desasosegar con mil generos de crueldades a las miserables gentes por do pasabades: enbiame a vosotros para que de su parte os de la norabuena de vuestra venida y llegada, y que es muy contento de ašetar vuestra amistad, y no solo advertiros de lo que pretenderedes saber del, mas tambien serviros con todo lo que fuere nešesario para vuestro viaje, y daros guias que os guien y lleven por buen camino y en breve tiempo: rruegoos que os paseys a aposentar a su casa y pueblo, donde mejor os pueda servir y ver, y para este efecto vienen aqui estas canoas que os pasaran de la otra parte deste rrio.

El general Felipe Dutre le rreplico con el ynterprete que le agradešia su enbaxada, y que en todo se rremitia a las obras que veria. Apartose algo el General a tratar con los suyos lo quel yndio abia tratado y dicho; y como los espa˝oles sea gente tan rrecatada, no les parešio que aquella enbaxada traya la sinšeridad y llaneza que devia traer, sino que debaxo della abia alguna šelada, y parešioles que aquel dia no se pasase el rrio Guavyare, porque era ya tarde y las canoas que trayan no eran tantas que de vna vez pudiesen pasar todos, porque si divididos pasaban era dalles materia y ocasion a los yndios para que si tenian pensada v hordenada alguna traycion, la efetuasen, y yendo o pasando todos juntos ya que algo obiese podrianse defender mejor. Felipe Dutre le dio por rrespuesta aquel prinšipal que el ser ya tarde y aber pocas canoas para el pasaje del rrio les era ynpedimento para que luego no se efetuase lo que dešia ašerca de que luego pasasen a la otra vanda; que se bolviese en orabuena a donde su padre estaba, y que otro dia pasarian. El yndio entendido lo que se abia dicho, dixo que por falta de pasaje no lo dexasen, que el haria alli venir mas canoas, y ansi enbio luego vn yndio que hizo venir alli otras tantas y mas que las que antes el abia traydo; y visto los espa˝oles la liberalidad del yndio, porque no pensasen que de temor lo dexaban de hacer, se enbarcaron, y llevando los caballos a nado pasaron todos juntos aquella tarde el rrio, y alli luego se alojaron por parešelles que no era ya ora de caminar ni llegar al pueblo de Macatoa.

Al enbaxador o hijo del cacique le peso de que los espa˝oles no quisiesen pasar de alli, mas abisandoles que no fuesen el rrio abaxo, donde podrian ser danificados de šiertas gentes que por alli habitaban, se fueron a su pueblo a dar cuenta de lo subšedido a su cacique o prinšipal.

Otro dia de ma˝ana embio el se˝or de Macatoa šinquenta yndios cargados de mayz y pescado y carnes de venado y cašabe a los espa˝oles y a su general, y les enbio a rrogar que se fuesen a descansar a su pueblo, que se holgaria mucho de bellos alla; y como el General y los demas tubiesen deseo de ver aquel prinšipal, luego se partieron todos juntos para el pueblo de Macatoa, el qual hallaron desocupado de sus moradores porque en el se alojasen los espa˝oles, y toda la gente del pueblo, que serian quatrošientos vezinos, se abian alojado vn tiro de arcabuz de allÝ, rribera del rrio Guavyare, y admirados desta haza˝a y liberalidad le preguntaron al cašique o se˝or que como o porque abia desenbarašado su pueblo e ydose de sus casas a alojarse junto al rrio, el qual rrespondio que conošiendo la gran ventaja que los espa˝oles les tenian en personas y en balentias y en su manera de bivir y tratar y en todo lo demas que hazian, hallavan no solo merecer y ser dignos de que ellos los diesen sus propias casas en que se aposentasen, sino de que perpetuamente les sirviesen.

Era este prinšipal vn yndio bien apersonado, de mediano cuerpo, y alegre y liso de rrostro, de muy amigable y noble aspecto, no viejo, sino que al parešer tendria de treynta y seys o quarenta a˝os. Sus yndios era gente crešida y lušida, avnque desnuda, de našion guaypes, que por otro nonbre son dichos guayupes. Tenian estos yndios el pueblo linpio y bien aderešado y muy proveydo de comidas de todas suertes, de las que ellos vsaban, y muchas hamacas, en que los espa˝oles durmiesen.

Felipe Dutre, con sus ynterpretes, luego tomo la mano en ynformarse deste prinšipal y se˝or de Macatoa de la tierra del Dorado, en cuya demanda yva, y en quatro dias que alli estuvo descansando, su prinšipal exeršišio era este, variando en sus preguntas, por ver si el yndio variaba en sus rrespuestas; el qual dešia que junto a šierta cordillera que en dias claros de alli se devisaba, abia grandisimas poblazones de gentes muy rricas y que poseyan ynumerables rriquezas; que le parešia que no debia yr a ellas con tan poca gente como llevaba, porque por muy balientes que fuesen, la muchedumbre de las gentes donde yvan los consumirian y acabarian muy presto. El General, como yba determinado a no dar la buelta sin ver el prinšipio de la tierra, pidio guias al cašique para proseguir su viaje, el qual se las dio; porque para llegar a otra poblazon de yndios amigos suyos abia šiertas jornadas de despoblado, le dio otros muchos yndios cargados de comida para el camino, con los quales se partieron los espa˝oles, y siendo guiados por vnas šabanas o campi˝as rrasas y sin camino, porque de yndustria eran llevados por alli, a fin de apartallos de šiertas poblazones que rribera del rrio Guavyare abia, donde podian rrešebir da˝o. Y despues de aber caminado nuebe dias de despoblados, llegaron šerca del pueblo amigo del se˝or de Macatoa, a quien los nuestros yvan rrecomendados para que les hiziesen buen ospedaje y los guiasen adelante. Las guias que los espa˝oles llevaban, ya que estubieron obra de dos tiros de arcabuz del pueblo, de suerte que los moradores del se enpešaban a alborotar para tomar las armas, dexaron a los nuestros a que se alojasen alli donde estaban, y ellos fueronse al pueblo a dar notišia de la gente que era y la derrota y demanda que llevaban, y a sosegar los alborotados animos de aquellos barbaros que con la bista de los nuestros estaban ya con las armas en las manos para salles[155] al encuentro.

CAPITULO ăINCO

En el qual se escrive como siendo guiado Felipe Dutre de šierto prinšipal del pueblo arriba dicho, llego al prinšipio de la tierra del Dorado, donde fue herido el y otro capitan, y de alli dio la buelta al pueblo de Nuestra Se˝ora.

Dende a poco tiempo que las guyas estuvieron en aquel pueblo sosegando la gente y dandoles cuenta del efecto a que los espa˝oles yvan, se bolvieron a donde Felipe Dutre estaba alojado, y le dixeron como dexaban quieta aquella gente y al prinšipal o se˝or de aquel pueblo en su amistad, y quel les daria guias y todo rrecado para proseguir su viaje desde alli adelante hasta llegar a la tierra; y pues ellos no tenian mas que hazer les dexase bolverse a su pueblo de Macatoa. El General les agradešio lo que abian hecho, y les dio lišenšia que se bolviesen, los quales luego lo hizieron.

Este propio dia le vino a bisitar el se˝or o cacique de aquel pueblo con šiertos yndios cargados de comida y a saber mas por estenso los desinos de los espa˝oles, los quales les fueron muy particularmente declarados; y entendiendolos el yndio mediante los ynterpretes que Felipe Dutre llevaba, estando admirado y espantado de ver aquella nueba manera de gente vestida y barbada y que caminaban en sus jumentos o caballos, de cuya terrible vista no menos se marabillo, se dize que les cobro tanta afišion y amistad, que mostro gran pesar de vellos tan ostinados en querer pasar adelante, porque le parešia que no solo no serian parte para bolver atras si vna bez entraban en aquella tierra en cuya demanda yvan, pero que miserablemente abian de ser muertos y despojados de lo que llevaban, por la belicosa gente de aquella provinšia. Dioles asi mesmo entera rrelacion de la gente de aquella tierra, diziendo ser ynumerable y gente vestida, y que vsaban traer cubiertas sus carnes y que tenian šiertos animales que segun figuraron ser como las obejas que los yndios del Piru tienen y tenian, y otros generos de abes como pavos y gallinas de papadas; y algunos quisieron afirmar que les abian dado por notišia estos yndios que los otros del Dorado poseyan o tenian šiertos animales crešidos que afirmaban ser camellos, mas esto no tiene ninguna similitud ni aparenšia de verdad. Lo que mßs contento a los nuestros fue la mucha cantidad de oro que les dešian que tenian, y pueblos muy rrecogidos; y visto por este prinšipal que sus persuasiones no eran parte para estorvar a Felipe Dutre que no pasase adelante, dixo que el en persona le llevaria y guiaria hasta el prinšipio de la tierra, porque gustaba mucho este barbaro de ver andar los espa˝oles encima de los caballos y de belles guinetear y hazer mal, y por solo esto se movio a aconpa˝allos por aquella llana tierra.

Despues de aber descansado Felipe Dutre con sus compa˝eros tres dias en aquel alojamiento, se movio para pasar adelante, y llevando en su conpa˝ia aquel prinšipal, con obra de šien yndios que llevaban comida y algunas baratijas de los espa˝oles, caminaron šinco dias por muy seguidos y anchos caminos, avnque por alli parešia la tierra ynabitable, y al vltimo dia, bien tenprano, dieron en vna caseria de hasta šinquenta buhios, en los quales abia gente, y preguntado aquellos naturales que quienes eran aquellos, dixeron que alli se rrecogian los yndios que tenian cargo de guardar las labranšas o sementeras de los pueblos de adelante, los quales, en sintiendo los espa˝oles, luego comenšaron a huyr. Desde este lugar se dize que asi el General como todos los demas que con el yvan, vian bien šerca vn pueblo de disforme grandeza, tanto, que avnque estaban bien šerca no le vian el cabo, todo junto y puesto por su horden, en medio del qual estaba vna casa que en grandeza y altura sobrepujaba mucho a las otras; y preguntando a aquel prinšipal que por guia llevaban, que casa fuese aquella tan se˝alada y eminente entre las otras, rrespondio ser la casa del prinšipal o se˝or de aquel pueblo, llamado Qvarica, el qual, avnque tenia šiertos simulacros o ydolos de oro del grandor de muchachos, y vna muger, que era su diosa, toda de oro, y poseya otras rriquezas, el y sus vasallos, que eran muchos, abia mas adelante muy poco trecho otros prinšipales y se˝ores que en numero de basallos y en cantidad de rriquezas y de ganados ešedan[156] a aquel y a su gente; y que avnque de alli para delante no abian menester guyas que los guyasen, porque sienpre, si los dexaban bivos, andarian y caminarian por grandes poblazones, pero que para mejor se ynformar de la rriqueza de aquellos omeguas, que asi dixo llamarse aquella gente, procurasen tomar vn yndio de los que de aquellos buhios abian salido, para que mejor los advirtiese de todo, porque el se queria bolver a su pueblo sin pasar de alli.

A esta sazon se hallaron a caballo el general Felipe Dutre y otros que los tenian, y corriendo tras los yndios ninguno pudieron alcanšar, ešeto el General y vn capitan Artiaga, que yvan juntos y por llevar buenos caballos yvan en alcanše de dos yndios que llevaban dos lanšas o dardos en las manos, los quales viendo que ya los dos de a caballo les yvan en el alcanše, se bolvieron contra ellos y enpleando muy bien sus lanšas hirieron con ellas a los dos Capitanes en vn mesmo lugar, entre las costillas debaxo del brašo derecho, y quedando con esto vitoriosos, sin rrešebir da˝o ninguno, se fueron derechos a su poblazon.

Juntose luego Felipe Dutre y Artiaga con la demas gente, los quales viendo aquel desgrašiado subšeso, casi cortados, estaban perplexos e yndeterminables en lo que harian. Asi mesmo, el cašique que los abia guiado hasta alli, viendo el mal prinšipio que abian tenido, estaba temeroso si acudirian luego las gentes de aquellas provinšias sobre el y los espa˝oles y los matarian a todos, y dezia que dignamente merecian perešer y ser muertos alli todos, pues menosprešiando su consejo y parešer se abian querido meter en aquella agonia y trabaxo.

Ya a esta sazon estaba en el pueblo grande que delante tenian la nueba de como abian llegado alli los espa˝oles, donde sonando grandisimos estruendos de atambores y fotutos y alaridos de yndios, parešia que algun tempestuoso exercito se movia y venia sobre los nuestros. Con esto luego[157] la noche, que fue como muro y defensa puesto para guarda y amparo de los espa˝oles e yndios que con ellos estaban; porque cargando en hamacas los yndios amigos a los dos capitanes heridos, dieron la buelta, caminando toda la noche y el dia siguiente sin parar hasta que llegaron al pueblo de do abian salido, donde luego dieron horden en curar los heridos que hasta entonšes no se abian curado. Hizo alli vn soldado llamado Diego de Montes, natural de Madrid, vna cura šierto buena para no ser hombre cursado en ello, la qual contare solo por la delicada astušia de que vso.

Como las heridas estaban entre las costillas y el no alcanšase, por no tener estudio ni esperienšia si[158], cayan mas altas o mas baxas de las telas que comunmente llaman entra˝as, los que no son zuruganos, tomo vn yndio viejo y harto de bivir que alli le dieron en aquel pueblo, que devia ser esclavo, y poniendolo enšima de vn caballo, hizo que otro con una lanša de yndios le hiriese con el propio acometimiento que al General le abian hecho quando lo hirieron, vistiendole primero el sayo de armas con que el propio General estaba vestido al tiempo que fue herido, y metiendole la lanša por el propio agugero del sayo fue el yndio herido por la parte quel general, y apeandolo del caballo fue por el Diego de Montes abierto y hecho del anotomia; y viendo que la herida caya sobre las telas dichas, tomo sus dos enfermos y rrasgandoles las heridas por lo largo de las costillas, los hizo šierto labatorio con que mešiendolos de vna parte a otra segun suelen hazer a los odres para lavallos, fueron limpios de mucha maleza que dentro tenian, y en breve sanos[159]. Los yndios deste pueblo se admiraron y marabillaron mucho asi de la horden y manera con que fueron curados como del sufrimiento y confianša que tuvieron a sufrir aquella anotomia y cura, y les dixeron que si muchos hombres trayan como aquellos, que bien podian entrar por fuerša de armas en la tierras y poblazones que atras quedaban, los quales, avnque los nuestros se rretiraron, no por eso se abian sosegado[160], mas juntando cantidad de quinze mil yndios, que antes mas que menos les parešieron a los nuestros, vinieron en su seguimiento y alcanše, de lo qual luego que se ašercaron a donde los nuestros estaban, tubo notišia aquel prinšipal o cašique amigo, por lengua de sus sujetos y labradores que por las campa˝as andaban y los abian bisto venir, y dello dio abiso al general Felipe Dutre, y el, como estaba malo, rremitio la horden de la guerra al capitan Linpias, honbre bien afortunado en guašaraba.

Este, como biese que los yndios omeguas que en su alcanše abian salido, se le ašercaban, puso los espa˝oles armados en conšierto, y saliendo al encuentro a los omeguas que benian divididos en diversos esquadrones y armados con lanšas y rrodelas, les arremetieron con muy buen animo con la gente de a caballo, y avnque al primer ynpetu los yndios rrebatieron a los nuestros, fue Nuestro Se˝or servido de favorecellos, porque de otra suerte no eran parte para descomponer ni ahuyentar tanta cantidad de gentes y tan bien armadas y belicosas. Torno Linpias, con sus treynta y ocho conpa˝eros, arremeter contra aquellos barbaros, que por su muchedumbre, les parešia que tenian ya en las manos la victoria, y rrompiendo por ellos comenšaron a lanšeallos de vna parte y de otra y a derribar y atropellar con los caballos mucha cantidad de ellos, sin que los nuestros rešibiesen ningun da˝o; lo qual, visto por los omeguas, comenšaron a perder el animo con que alli abian llegado, y con mas temor de la ferošidad de los caballos que de los guinetes, comenšaron a rretirarse muy desconšertadamente, y los nuestros a seguir su vitoria y alcance para poner mayor temor en ellos; y asi los hizieron bolver desbaratados a su pueblo, con perdida de mucha gente que asi en la guašabara como en el alcanše fueron muertos. Algunos dizen que en esta guašabara fue donde hirieron al capitan Artiaga, y no quando a Felipe Dutre: que sea en la una o en la otra parte, no obo mas heridas en to esto que las de los dos[161] capitanes.

En tanto que los nuestros y los omeguas peleaban, el cašique de aquel pueblo y sus yndios, con las armas en las manos, estaban haziendo guardia a Felipe Dutre, y desque bieron la bictoria que los nuestros abian abido, fueron grandemente espantados de que tan poca gente obiese desbaratado a tanta; y alabando la fortaleza de los nuestros les tornaron a dezir que si se juntaban vn razonable numero de ellos, que bien sujetarian a los omeguas y gozarian de sus rriquezas, que eran muchas.

Pasados pocos dias, Felipe Dutre determino dar la buelta al pueblo de Macatoa, y de alli al de Nuestra Se˝ora; de lo qual peso harto al prinšipal que mostraba desear que se estubiesen alli y comunicar con ellos por deprender algunas cosas puliticas y provechosas para su bivir. Mas desque vio que era asi la boluntad de los espa˝oles, dioles la comida que era menester e yndios para que la llevasen, y encaminolos por do abian venido.

Felipe Dutre camino por los despoblados por do abia ydo, y como caminaba sin camino y los yndios y guias que traya se le huyesen y le dexasen en el camino, fue a salir a las rriberas del rrio Guayare, mas arriba de do estaba el pueblo de Macatoa, y rreconošiendo la tierra y paraje donde estaba y que aquel pueblo quedaba atras, enbio a el a Pedro de Linpias para que hiziese subir canoas el rrio arriba para que le pasasen de la otra parte. Linpias lo hizo asi, que bolviendo otro dia con abundanšia de comida y canoas, paso el rrio Guavyare. Prosiguiendo su camino llego al pueblo de Nuestra Se˝ora, donde abia dexado sus enfermos, despues de aber tres meses que se abia apartado e ydo en demanda del Dorado[162].

NOTAS AL CAP═TULO V

(A) Muerto, como mßs adelante se dice, Felipe de Huten, perdiÚronse con Úl las noticias referentes al reino de los Omeguas, que despuÚs ha sido buscado in˙tilmente; pero, seg˙n ha recordado el Sr. Fernßndez Duro, el P. Gumilla refiere—invocando el testimonio del P. JosÚ Cabarte, misionero que anduvo treinta a˝os por el alto Orinoco, y el de un indio bautizado por Úl mismo, el cual declaraba haber estado cautivo quince a˝os entre los Omaguas, Omeguas ˇ Enaguas—, que es fßcil determinar el itinerario que siguiˇ Huten por las riberas del Guaviare, Ariari y Orinoco. El referido indio, sin conocer una palabra de lengua espa˝ola, nombraba los sitios donde durmieron los expedicionarios los veintitrÚs dÝas que desde el Dorado emplearon hasta las mßrgenes del Orinoco, dßndoles nombres castellanos que sˇlo ellos podÝan imponer, y referÝa las mismas grandezas de los tesoros y multitud de gente que el cacique de Macatoa contˇ ß Huten.

La obra del P. Gumilla, Historia Natural, Civil y Geogrßfica de las Naciones situadas en las riberas del rÝo Orinoco, se publicˇ en Barcelona en 1791.

No obstante lo dicho anteriormente, no vacilˇ Herrera, en sus DÚcadas, en fijar la situaciˇn de los Omeguas. źY ß todo esto—dice—desde Maracapana ß Barquisimeto, se llama Nueva Andalucia, y en lengua de indios, la Guayana, que contiene desde la Margarita hasta rÝo Mara˝on..... donde estßn los indios Omaguas, Ý Amigas con las Provincias del Dorado y otras.╗

CAPITULO SEYS

En el qual se escrive como Felipe Dutre salio del pueblo de Nuestra Se˝ora en seguimiento de Pedro de Linpias, que con šierta cavtela se abia apartado, y se encontro con Franšisco de Carabajal en las provinšias del Tocuyo.

Fue tanto el contento y alegria que la gente que Felipe Dutre dexo en el pueblo de Nuestra Se˝ora, rrešibio asi de ver bolver a su General y conpa˝eros como de la grande y šierta notišia que les trayan, que ya se juzgaban por poseedores y se˝ores de aquella prospera y rrica tierra, espešialmente que quando asi vienen algunos soldados de buscar alguna nueba tierra o descubrimiento, sienpre acrešientan doblada fama de lo que vieron, y para encarešer su trabajo arman vnas maquinas de cosas que bieron y oyeron y les sušedieron, con que atraen fašilmente a todas gentes a que con muy yntrinsica afišion deseen ya verse en aquella tierra o el pie en el estribo para yr a ella, y cada qual se juzgaba por bien abenturado en parešelle que no podia dexar de verse poseerla.

Estos soldados y su capitan fueron burlados de sus propios deseos y cobdišia, porque no solo no bolvieron a poblar aquella tierra del Dorado, mas entre ellos mesmos našieron luego discordias por donde se desbarataron y bolvieron sin conšierto, y avn su General fue muerto, por ser despojado del derecho que a esta tierra tenia; porque pasa asi: que como antes de agora e dicho, entre la demas gente llevaba Felipe Dutre a Pedro de Linpias, a quien abia dado cargo de maese de canpo, y a Bartolome Berzar, hijo de Antonio Berzar, a quien abia hecho capitan. Y como estos fuesen cabešas en el canpo, y el vno fuese monta˝es y el otro aleman, y entrambos pretendiesen mandar y ser rrespestados y supremos, no se conformaban en nada, antes se llevaban mal y andaba entre ellos el anbišion de mandar el vno mas que el otro tan desulata[163], que casi se hazian obras por do viniesen a rrompimiento; porque como el Bartolome Berzar era de la našion de Felipe Dutre y hijo o devdo de los governadores de aquella tierra, era por el faborešido, y ansi con su calor cobraba brio para conpetir con Pedro de Linpias, el qual, como la fortuna le ofrešiese ya ocasion y aparejo para apartarse con buena color de la conpa˝ia de Felipe Dutre y avn tomar venganša de los desabrimientos que entre anbos capitanes se le abian hecho, trato que se le diesen algunos conpa˝eros con que poder salir a Coro, para juntar alguna buena conpa˝ia de gente y armas y caballos y bolver con ello con toda presteza a socorrelle para que todos juntos bolviesen de nuebo a los omaguas, diziendoles que el bolver todos juntos a Coro era fatigar los enfermos que abia, y que en el ynterin que el yva y bolvia descansarian y se rreformarian asi los enfermos como todos los demas.

Este doble abiso o consejo de Pedro de Linpias les parešio bien a Felipe Dutre y a Bartolome Berzar y otros muchos, por lo qual le fue luego dada lišenšia y veynte conpa˝eros que con el saliesen a Coro, y el General con la demas gente se quedo en el pueblo de Nuestra Se˝ora descansando, segun lo abian conšertado.

Pedro de Linpias, siguiendo su tornabuelta, se vino por el propio camino por do abia ydo, hasta que llego a las propias provinšias del Tocuyo y Barquešimeto, donde hallo al nuevo governador, avnque con falso titulo, Franšisco de Caravajal, que poco abia que era llegado a aquellas provincias, el qual procuro ante todas cosas ganar la boluntad y conseguir su gracia para despues alcanšar del lo que quisiese. Diole cuenta de la nueba y rrica tierra que abian descubierto, y como venia a buscar copia de soldados para bolver a ella, para el qual efecto quedaba esperando Felipe Dutre con la demas gente en la parte dicha, y enšitando al Caravajal que pues tenia abundancia de gente para hazer la jornada, que tomase aquella ynpresa tan prospera y felice con la qual podria ganar gran honrra y fama, demas de las muchas rriquezas que se podian ynteresar; y que a Felipe Dutre, que pretendia el se˝orio de aquella tierra, con enbialle preso a Coro a el y a sus conpa˝eros, fašilmente lo frustaria de sus desinos, pues para todo esto era poderoso con la gente que tenia. Carabajal era algo anbišioso y bullišioso y fašilmente fue conduzido a fixar su animo, avnque malvadamente, en efetuar y poner por obra aquellas cosas que Linpias le abia dicho.

Felipe Dutre y Bartolome Berzar, despues de partido y apartado Linpias dellos, presumieron la maldad que traya pensada, por las pasiones pasadas; y parešiendoles que no podia ser peque˝a la guerra que aquel domestico enemigo les haria, ni fašiles de rremediar los da˝os que les cavsaria, con la presteza que el caso rrequeria se pusieron luego en camino, caminando a las mayores jornadas que pudieron, por ver si en alguna manera le podian alcanšar; y como Linpias, vsando de la mesma presteza no se abia detenido en el camino cosa alguna, fue de ningun efecto la presteza o diligenšia de que vso Felipe Dutre, el qual, llegado que fue al desenbocadero de Barquešimeto, tubo notišia de los yndios de como en la provinšia del Tocuyo estaban espa˝oles, que era Caravajal, y por no meterse ynconsideradamente entre gente que no conošia ni sabia si eran amigos o si enemigos, vsando de aviso de honbre rrecatado y de guerra se alojo en (el) balle de Barquišimeto, para de alli rreconošer que jente era la que estaba en el Tocuyo, y ver lo que lo convenia.

Dende a pocos dias se vinieron a tratar los de Carabajal con los de Felipe Dutre, y a aber entera notišia los vnos de los otros, y a poner la guarda nešesaria cada qual de los dos capitanes en su alojamiento y gente. Pedro de Linpias no šesaba de poner calor, con el enojo y odio y enemistad que a Felipe Dutre tenia, al[164] capitan Carabajal para que lo prendiesen y persiguiese, pues tenia copia de abentajada gente; mas Carabajal, como era honbre ma˝oso y de agudo yngenio, no queria poner aquel negošio en ventura de batalla, en donde la fortuna suele, por no pensados modos, dar la victoria, no a los que en fueršas y muchedumbre de gentes la tienen por šierta, sino aquellos que por ser pocos y tener rreconošidas claras ventajas en sus contrarios, procuran peleando con osados animos, vender sus vidas a costa de mucha sangre que de sus contrarios derraman, a donde suele esta bariable fortuna poner todas sus fueršas, dandoles claros triunfos a quien no los pensaba gozar. Y asi pretendia Carabajal, con ma˝as y simulašiones, atraer a su alojamiento a Felipe Dutre, para alli seguramente ser se˝or del y hazer lo que le parešiese.

De todas estas cosas era abisado Felipe Dutre por cartas de honbres que en conpa˝ia de Carabajal estaban, que aborrešian por todo estremo el govierno de aquel honbre, tan malvadamente y por tan torpe modo adquirido. Escrevianle tanbien que no desabrašase ni apartase de si aquel titulo que tenia de general, ni se dexase governar ni subjetar de Carabajal, porque si el Avdienšia de Santo Domingo algun nonbramiento abia hecho de nuebos ofišiales ˇ ministros de justicia, fue y era entendiendo que el era muerto o perdido, y que asi no abia derogado sus poderes, con lo qual hazian estar ostinado a Felipe Dutre en querer mandar y governar aquella tierra con aquel rranšioso titulo que tenia; avnque en tales tiempos mas firme titulo es y suele ser la fuerša del exeršito que la abundanšia y antiguedad de provisiones y poderes rreales.

Finalmente, el Carabajal se dio tan buena horden en seguir sus ardides y ma˝as, que eran como de honbre andaluz y rreformado en Indias, que hizo entender y creer a Felipe Dutre que no se haria mas de lo quel quisiese y hordenase, y que de conformidad se nonbrasen personas que biesen las provisiones de entrambos y que estubiesen por lo que los arbritos sentenšiasen, o que ya questo no quisiese, que ambos de conformidad governasen el campo y gente y juntos fuesen a poblar y conquistar el Dorado.

Fue tan convenšido y creydo Felipe Dutre desto que le dešia Carabajal, que dexando su primera determinašion, se levanto del alojamiento donde estava y se metio y mezclo con su gente y soldados en la rrancheria y alojamiento de Carabajal, con que se acabo de destruyr, segun luego se vera.

CAPITULO SIETE

En que se escrive šierta sedišion y alboroto que entre Caravajal y Felipe Dutre obo despues de aberse juntado.

Juntos los dos Capitanes o governadores, como los que teršiaban mal de la vna y de la otra parte los tenian mas šerca, mas frequentemente los yncitaban a enemistad y a que se danificasen el vno al otro; pero Carabajal, como tubiese mas gente[165], avnque alguna della mas para ofenderle que para defenderle, disimulando con las promesas y ofrešimientos que a Felipe Dutre abia hecho, avnqve tratandolo amigablemente, procuraba aber ocasion para prendello, porque aquel caballero aleman, confuso de lo que abia hecho en juntarse con Carabajal, andaba muy sobre el abiso aconpa˝ado de sus familiares, prevertiendo[166] y apartando toda ocasion que a Carabajal le pudiese ser vtil y provechosa para efetuar sus desinos.

Fue, pues, el caso que como Carabajal no hallase comodidad para sin notable escandalo y alboroto prender a Felipe Dutre, conbidole a comer para si alli obiese ocasion y lugar, prenderle y hazer lo que pretendia. Felipe de Vtre, porque no se presumiese del que le abia faltado el animo y que por temor no queria ašetar aquel cavteloso conbite, que con falsa ostentacion de buena voluntad se le abia hecho, conšedio a Caravajal lo que le rrogaba y fuese con el a comer, dexando prevenido a Bartolome Berzar y a sus amigos que estubiesen sobre el abiso[167] y con las armas en las manos para en oyendo algun bullišio acudir a defenderle; y el, como honbre que yva a comer con su enemigo, llevaba en su persona gran abiso y rrecato y avn armas defensibles encubiertas. Comieron y pasaron su conbite o cena sin que en el se yntentase cosa alguna, porque Carabajal abia sido abisado de la gente que Felipe Dutre dexaba prevenida. Levantados de la mesa, el aleman tomo la mano en hablar, visto que todo estaba sosegado y que no se yntentaba nada de lo quel pensaba, diziendo a Carabajal que pues ninguna cosa de las que le abia prometido no cunplia ni queria hazer, antes violentamente, mas con la fuerša de su gente que con el derecho ni justišia, que el se queria yr a Coro con sus soldados, para de alli yr a dar cuenta al Avdienšia, que le abia enbiado, de lo que en la jornada abia hecho. Carabajal le rreplico que bien podia yrse donde quisiese, pero que la gente no la abia de llevar consigo ni se llamase dende en adelante general ni tiniente, pues sus provisiones abian ya espirado y estaban derrogadas, y que en aquella governašion otro no tenia juridišion sino el a quien el Avdiencia abia enbiado por governador.

El capitan Felipe Dutre rreplico contradiziendo a Carabajal, y como las voluntades destos dos capitanes estubiesen tan enfišionadas y rrebueltas para danificarse el vno al otro, fueron con[168] esta peque˝a ocasion tan enšendidos y abrasados en yra, aconpa˝ada de asperas y sobradas palabras, que ynšitaban cada qual a los suyos a que tomasen las armas con que diese fin aquella su rrenšilla y arraygada enemistad; y como Bartolome Berzar estaba puesto a punto de parte de Felipe Dutre, en oyendo las alteradas bozes que los dos daban, salio de donde estaba, siguiendole los suyos, y con furia de aleman, que por estremo suele ser muy sobervia y ciega, se fue derecho a Carabajal con el espada desnuda para lo herir o matar: mas como algunos honbres nevtrales que alli estavan, a los quales conforme a las leyes de Solon podian ser justamente tenidos por ynfames y nunca admitidos a ningunos ofišios ni onores, se metiesen de por medio, rrepunaron la furia de Bartolome Berzia[169] de suerte que no pudo efetuar lo que pensaba hazer. Y porque mejor se entienda esto que dixe de las leyes de Solon, es de saber que entre otras muchas que para el buen govierno de su rrepublica aquel gentil hizo y ordeno, que fue vna que dezia, que si por algun caso humano se levantase alguna sedišion o alboroto, el que en semejante caso fuese favorešedor de la vna parte y contrario de la otra, que este tal yncurriese en las penas dichas, y no gozase de las preheminenšias, porque quiso mas buscar su probecho particular que el bien comun.

Era cosa de notar y avn de rreyr que en este sedišioso alboroto cada vna de las partes se aprovechaba de la boz del Rrey, con la qual querian fortificar sus pasiones; porque como los juezes espa˝oles tienen por costunbre, quando alguna sedišion se rrebuelve en que les hagan rresistenšia, pedir avxilio a los presentes, de qualquier condišion que sean, con dešir źaqui del rrey╗, y cada qual destos dos capitanes apellidaba y pedia favor y ayuda para defenderse el vno del otro vsando de las palabras rreferidas. Mas como ya los mas de los soldados estubiesen determinados en sus voluntades de lo que abian de hazer, cada qual se arrimaba al que tenia por amigo o al que pensaba seguir; y esto no lo hizieron todos, porque muchos, estandose a la mira para despues seguir al que la fortuna sustentase, no curaban de acudir a llamamiento de ninguno de los capitanes, lo qual por entonšes hizo mas pujante la parte de Felipe Dutre, porque como descubiertamente se llegasen todos sus amigos y enemigos de Caravajal, pudiera facilmente triunfar de su adversario, dandole por su mano la pena que sus desatinos merešian. Mas no quiriendo aber esta victoria con fama de tirano o traydor, por no macular su persona y linaje, dexando con la vida a su contrario, cabalgo en su caballo, y haziendo todos sus amigos lo mesmo, tomaron del alojamiento de Carabajal las demas armas y caballos que les parešio, y apartandose de alli fueron a alojarse al balle de Quibor, que agora son estancias del Tocuyo, para de alli dar mayor dolor con su presenšia a su enemigo; lo qual sabido por Carabajal, vsando de su yndustria conforme al subšeso que fortuna abia guiado, vso de nuebas cavtelas para rrecobrar los caballos y armas que Felipe Dutre y los suyos le abian llevado; y echando algunos amigos suyos como echadizos, les dixo que fuesen a Felipe Dutre y le significasen quan grabe delito era el que abia cometido en alborotarse contra vn governador del Rrey y tomalle las armas y caballos que tenian, por lo qual podia ser grabemente castigado por el Avdienšia, y que lo mejor era que se tornase a confederar con Caravajal y le bolviese sus armas y caballos, y quel Carabajal le perdonase a el y a todos los demas como governador que era de aquella tierra.

Trataronse estos negošios con tanta eficašia por los a quien fueron cometidos, que fašilmente atraxeron a Felipe Dutre a que los hiziese, y sobre ello hizieron escrituras de conšierto y amistad y šiertas capitulašiones que llamaron de paz, y fueron firmadas por Juan de Billegas, tiniente de Caravajal, que era vno de los que binieron a donde Felipe Dutre estaba a tratar los conšiertos, y despues los firmo el propio Carabajal, y asi le fueron bueltas las armas que se le tomaron y caballos, no enbargante quel Felipe Dutre, abisado de los suyos que no se fiase en cosa alguna de las cosas que Carabajal le prometiese ni hiziese ningun conšierto con el, porque era honbre muy versuto y cavteloso y que ninguna cosa hazia sino era con doblez.

Confirmada la paz y amistad de la suerte dicha entre los dos, Felipe Dutre se partio mas descuydadamente de lo que debia la buelta de Coro, caminando a peque˝as jornadas y muy sin horden ni conšierto, como honbre que entendia no dexar a las espaldas enemigo astuto y vengativo, sino cordial amigo.

CAPITULO OCHO

Como Carabajal corto las cabešas a Felipe Dutre y a Bartolome Berzar y a otros.

Despues que Carabajal se vio apoderado en sus armas y caballos y tubo nueba šierta que Filipe Dutre era partido de las šavanas de Quibor la buelta de Coro, llamo e junto toda la gente que con el abia quedado, a los que les hablo diziendoles que si eran espa˝oles y en ellos rreynaba la nobleza y valor de la gente espa˝ola acostumbrada que suele tener por natural[170], que no podian dexar de aver sentido entra˝ablemente la afrenta e ynjuria que a todos generalmente abia hecho aquel manšebo estranjero, faborešido de algunos de su našion, que con demasiada sobervia se abian estremadamente se˝alado en despojalles de sus armas y caballos, tomando para ello la boz de no se que mohoso titulo que dezia tener de general, fundandose prinšipalmente en la potenšia de sus amigos y allegados, con los quales abian maculado a todos los que alli quedaban, pues les abian tomado sus armas y caballos, y despues, por via de afrentoso conšierto, bueltoselas casi dando a entender que no solo les hazian merced de ellas, mas que avn tanbien de las vidas, y de lo qual todo y de aberse descomedido y desvergonšado contra la persona rreal, en cuyo lugar el asistia, no solo en sus animos yrian rregozijandose, pero que se yrian jatando de ello y divulgandolo por entre sus devdos y conošidos, que seria abominašion y gran bituperio para todos ellos; y ansi los ynšitaba a que tubiesen conpasion de sus propias honrras y no las dexasen asi estragar de gente estrangera, y que tomando las armas en las manos y siguiendole, el los pondria en su poder a Felipe Dutre y a Bartolome Berzar, alemanes, honbres sobervios y escandalosos y que sin tener titulo se queria hazer se˝or de aquella tierra y les abia tan malvada y traydoramente agrabiado, y que quando ellos no quisiesen, como era rrazon y debian y eran obligados, dalle avxilio y fabor como a su governador, para yr en su alcanše y prendellos, que tienpo vendria en que serian castigados por ello, y que porque no tubiesen escrupulo alguno en si el era governador o no de aquella provinšia, viesen los titulos que dello tenia, de los quales les hazia ostentašion para que dello estuviesen mas satisfechos.

Vieronlos que alli estaban sellados con el sello rreal, y la letra, avnque falsada[171], rrezaba a el nonbrandolo governador. Con esto y con las disfrašadas amenazas que les hizo, y algunos que por la particular enemistad tenian deseo de seguir y perseguir aquellos caballeros alemanes y a los de su parcialidad, fueron mobidos sus animos a seguir el querer de Caravajal y tomar las armas para seguille, el qual no fue nada perezoso a ponello por la obra, porque cabalgando luego en su caballo y puniendose en el camino, dio ocasion a que con brevedad le siguiesen los demas, con determinada deliberašion de aber entera venganša de sus contrarios.

Fue, pues, el caso que caminando Carabajal, y la gente que con el yva, a grandes jornadas, en breve alcanšo Felipe Dutre y a sus conpa˝eros, que, como he dicho, caminaban floxa y descuydadamente, los quales estaban ya alojados a la barranca de vna quebrada honda; y como Carabajal con los suyos llegase de rrepente y abian quedado las amistades hechas, avnque fingidamente por parte del Carabajal, no obo cavsa que mobiese a Felipe Dutre a tomar las armas, entendiendo, como he dicho, que las amistades eran fixas. Mas desque Carabajal y los que con el yvan se obieron apeado, prendieron con poco escandalo ni rresistenšia a Felipe Dutre y a Bartolome Berzar, y a vn Palenšia, y a vn Rromero, y a otros, sosegando con buenas palabras a los demas; y mandando a vn negro que como a malhechores atase las manos a aquellos sus prisioneros, hizo que con vn boto machete[172] les fuesen alli, en el suelo, cortadas las cabešas, con barbara crueldad; porque como el cuchillo o machete con que aquella injustišia se executaba fuese gastado de servir y el en si muy grosero y bastardo, ninguna cosa cortaba, sino haziendoles muchos pedašos los pescuešos y machucando y quebrando la carne y guesos (de) que estaban conpuestos, les dava vnas crueles y penosas muertes, ynšitando y dando calor a Carabajal para que con brevedad matase aquellos capitanes emulos, Pedro de Linpias y vn Sebastian de Armašea[173] y otros(A).

Hecho esto dio la buelta, como honbre vitorioso, Carabajal al Tocuyo, bolviendo consigo a los mas de los que yvan con Felipe Dutre, y algunos dexo que se fuesen a Coro a llevar las nuevas deste malvado y cruel hecho; avnque otros afirman que no dexando ni consintiendo que ningun soldado fuese a Coro a llevar esta nueba, se los bolvio todos consigo a su alojamiento, con proposito[174] de aber entera venganša de todos aquellos que mas abiertamente se abian mostrado contra el, a los quales pensaba castigar con mucha severidad quando mas olvidados estuviesen del suceso de aquel negocio, porque para tener mas biva la memoria de los que le abian ofendido, para dellos aber entera venganša con crueles generos de muertes que les pensaba dar, abia hecho vn padron o minuta de todos, a ymitacion y exemplo del cruel enperador Comodo, que con el animo de crueldad que entre los otros vicios en el rreynaba, hizo vn memorial para matar a muchos principales de Rroma y de su Corte, y entre ellos estaba su muy querida amiga Marcia, la qual, como por šierta ocasion obiese el papel a las manos y viese la crueldad y maldad que Comodo tenia ordenada, acordo ganalle por la mano, y con la presteza que el negocio rrequeria, sin dar parte dello a algunos de los condenados, le dio šierta ponšo˝a con que lo mato; y avnque en Carabajal no hizo este propio efecto su memorial, a lo menos fue mucha parte para que se le diese la muerte que despues se le dio, y solo se mostro rriguroso mofaz[175] contra vn Pedro de San Martin, espa˝ol amigo suyo que tenia cargo de factor, porque viendo quan tiranicamente guyaba Carabajal sus negocios y quan da˝ado tenia el animo contra muchos espa˝oles y quan šebado y presto estaba en hazer crueldades y en querer matar a muchos de los que en el primer ynpetu abian quedado con las bidas, le yva a la mano, rrefrenando sus severidades y desatinada crueldad, persuadiendole a que no matase tanta gente como queria matar, pues mejor fama y loa se adquiere con la misericordia y clemencia que con la crueldad y rrigor. Mas como este violento y tirano Governador estaba tan ynpuesto en aber entera benganša de los aquien abia tenido por contrarios, y para conservašion y sustentacion deste su mal pecho no faltasen sustentadores y honbres que no menos malvados desinos tenian que el propio Carabajal, persuadianle a que efetuase lo que San Martin con tanta ynstancia le estorvaba, y ansi vino Carabajal a aborešer de todo punto el amistad y consejos de San Martin y a desechallo de si, rredarguyendole algunas cosas falsamente opuestas, con la qual ocasion lo aparto de si y de su gente, enbiandolo a Coro preso y desterrado, para que de alli lo llevasen a Santo Domingo; porque a este perverso haziasele de mal matar a San Martin, por parešelle que con la muerte de aquel honbre que tan amigo suyo abia sido, cobraria una notable y perpetua ynfamia con que hiziese mas abominables sus malvados y crueles hechos, los quales queria conservar con titulo y color honroso, diziendo que los abia hecho por la fuerša e ynjuria y manifiesta afrenta que aquellos alemanes, descomidiendose contra la persona rreal, a quien el rrepresentaba, le abian hecho.

NOTAS AL CAPITULO VIII

(A) Los degollados por orden de Carvajal, ademßs de Felipe de Huten, fueron BartolomÚ Velzar, Diego Romero y Gregorio de Palencia, al cual apellidan otros Plasencia y Placencia.

La participaciˇn que en estos sucesos tuvo Pedro de Limpias, abandonando, primero, ß Felipe de Huten, y excitando despuÚs ß Carvajal para que prendiese y matase al joven caudillo alemßn, empa˝a la justa fama que como capitßn habÝa logrado aquÚl conquistar.

Un historiador moderno, el Sr. Navarro Lamarca (Compendio de la Historia general de AmÚrica, Buenos Aires, 1913, tomo II, pßg. 178) dice que Huten volviˇ ß Coro para buscar refuerzos, y que al llegar allÝ encontrˇ el gobierno de Venezuela en manos del brutal soldado Carvajal, que le hizo degollar sin formaciˇn de juicio. Ni Carvajal era soldado, sino escribano de oficio y relator de la Audiencia de Santo Domingo, ni Huten muriˇ en Coro, sino cerca del Tocuyo, en el mismo sitio en que despuÚs fuÚ ahorcado su verdugo.

CAPITULO NUEBE

Como por el Consejo Rreal de Indias fue proveydo por governador de Benenšuela el lišenšiado Juan Perez de Tolosa, el qual, viniendo a Venenšuela, corto la cabeša a Carabajal, y como la gobernašion fue quitada a los Bezares.

Carabajal, quando mas metido estava en sangre y mas cercano a poner por obra sus ynicos disinos, fue frustado dellos, porque en el ynterin que las cosas rrecontadas despues de la muerte del governador Jorge Espira pasaban en Venenšuela, fueron a Espa˝a al Consejo Rreal de Indias y al propio Enperador muy grandes y particulares quexas y rrelašiones, asi de la gran destruyšion que los governadores y factores de los Bezares abian hecho en Venenšuela en muchas provinšias de naturales, y avn todavia hazian, haziendo esclavos los yndios y rrobandoles y rrancheandoles sus haziendas, como de la grande opresion y fuerša que los espa˝oles de ellos rrešebian, teniendolos en perpetua servidumbre con titulo y color de abelles dado fiadas algunas mercadurias y llevandolos foršiblemente a las jornadas, donde por parte de los malos tratamientos que de los capitanes rrešebian, eran miserablemente muertos; y demas desto nunca le pagaban ni abian pagado al Rrey sus quintos ni cunplido las otras capitulaciones que hizieron y pusieron, por lo qual determino de quitalles el govierno de aquella tierra a los Bezares, que tan contra justišia administraban; y para este efecto y para tomar rresidenšia en toda aquella costa, desde el Cabo de la Bela hasta Cubaagua, nonbro por juez y governador al lišenšiado Juan Perez de Tolosa(A), el qual llegado a la governašion de Venenšuela o a la civdad de Coro, casi a la propia sazon que Carabajal mato a Felipe Dutre y a Bartolome Berzar y a los demas, y hallando[176] en Coro al lišenšiado Frias, que ya abia benido de Cubaagua, tomandole rresidenšia lo dio por buen juez y lo enbio a Santo Domingo, donde luego, por soldados que se desgarraron y huyeron de Carabajal, con temor que de morir a sus manos tuvieron, supo Tolosa las nuebas crueldades y tiranias por el cometidas, avnque ya abia sabido de la manera que abia entrado en Coro y lo que abia alli hecho, y la violenšia con que abia juntado la jente que consigo tenia.

Demas de lo dicho, fue hecha rrelašion del gran rriesgo en que otros muchos soldados que en poder de Carabajal abian quedado, estaban de ser por el muertos, por el particular odio que con ellos tenia, por lo qual fue yncitado el governador Tolosa a con mas brevedad partirse en demanda de Carabajal con šierto numero de gentes que para el mesmo efecto abia alli juntado el lišenšiado Frias. Y llevando consigo buenas guias o interpretes y mucha diligencia en que no se le diese abiso de su yda a Carabajal, camino la buelta del Tocuyo a muy grandes jornadas, sin detenerse en el camino cosa ninguna; y en todo se dio tan buena horden y modo, que sin ser sentido amanešio vn dia con su gente en el rrancho de Carabajal, y šercandolo con todo cuydado fue por el preso y puesto en seguras prisiones, con la guardia de soldados que se rrequeria; y porque no sabia que tales fuesen las generales voluntades de todos los soldados que con Carabajal estaban, ni si abria nuebos bullišios por estar por ventura todos conjurados, hizo llamamiento con mucha modestia de los que en aquella sazon estaban con Carabajal, porque la mayor parte de ellos abian ydo con vn capitan Juan de Ocanpo a descubrir šiertas poblazones o provinšias de yndios cerca de alli; porque Carabajal, no abiendo querido seguir su primer proposito y palabra que a Pedro de Linpias abia dado de yr a poblar los omeguas o Dorado, que Felipe Dutre abia descubierto, por parešelle jornada muy larga y de mucho rriesgo y avn mal afortunada, por averse perdido en ella tanta gente como se abia perdido, abia mudado proposito y determinado entretenerse por alli algunos dias con su gente, para despues hazer lo que la ocasion le ofrešiese.

Juntos, pues, los soldados que en el alojamiento o rrancheria de Carabajal abia, Tolosa les mostro las provisiones que del Rrey traya y les hablo eloquentemente, diziendoles que el efecto de su venida no era ni abia sido para agrabiar a nadie, sino para dalles toda libertad y contento, porque el Rrey no solo abia quitado la juridišion a los Bezares, como se a dicho, mas mando que ningunos soldados fuesen detenidos por ninguna devda que les deviesen, y que ellos gozaban con sosiego de todas las libertades que Su Majestad les daba, y que ninguno se alborotase de ver que abia preso a Carabajal, pues lo abia hecho para con mas quietud ser ynformado de do[177] que convenia al servišio del Rrey y de todos ellos; que si en el hallase cosa yndebida o yndina de su persona y cargo, que el lo enbiaria al Audienšia, donde fuese oydo y sentenšiado.

Con estas y otras razones que Tolosa dixo y trato con los que alli estaban, a los amigos de Carabajal y que deseaban su libertad, agrado y contento, y a los demas dio buena esperanša de lo que deseaban, y asi todos de conformidad le rrespondieron que lo que Su Magestad abia hecho en enbiarle a el por governador abia sido como de clementisimo Enperador, y lo quel alli yntentaba y pensaba hazer eran cosas de prudente y desapasionado governador; y asi tomaron las provisiones que traya de governador, de las quales les hizo demostrašion, y con vna antigua y virtuosa šerimonia que entre la gente espa˝ola se acostunbra y vsa en semejantes negošios, las besaba cada qual de por si y las ponia o tocaba sobre lo superior de su cabeša en se˝al de obedienšia y de que estaban y pasaban por lo que el Rrey por ellos les mandaba, y estarian obedientes a lo que su governador hiziese y les mandase.

Con esto se sosegaron y apaziguaron todos, pero luego, con toda presteza, el governador Tolosa mando a Diego de Losada, capitan que consigo llevaba, fuese con alguna gente de la que consigo abia traydo, la tierra adentro, a donde el capitan Juan de Ocanpo con el rresto de la gente de Carabajal andaba, y llevase los trasvntos de las provisiones y rrecavdos que abia traydo, los quales les ense˝ase a todos y congregandolos con afabilidad les hablase mansamente, de suerte que los animos de ningunos dellos no fuesen enšendidos a mover algun tumulto o sedišion, dandoles a entender el efeto y cavsa de su venida, como era mas para dalles contento y tranquilidad que desasosegallos ni inquietallos; y en el caso hiziese aquello que como honbre del juyzio y partes que Losada tenia, se esperaba, y con todos juntos se bolviese al alojamiento del Tocuyo, donde le quedaba esperando con Carabajal y la demas gente.

El capitan Losada se dio en todo lo que el Governador le encargo, tan buena ma˝a, que no solo todos de conformidad le obedecieron, mas dando muestras de gran contento y alegria se juzgaban aber cobrado vn bien abenturado y alegre tienpo, siendo libres de las tiranias y opresion de Carabajal.

Buelto Losada al alojamiento del Tocuyo, con el capitan Juan de Ocampo y la gente que con el andaba, y viendo el governador Tolosa las voluntades que los mas tenian de pasar y estar por lo que el hiziese, y que daba muestras de desear ver el castigo que las sedišiones y tiranias de Carabajal merešian, no quiso vsar de la presteza y rrigor que contra los semejantes se suele vsar, para yvitar algun futuro escandalo que la dilašion de las cosas arduas suele traer consigo; y asi muy por los terminos judišiales, nombro o, como suelen dešir, crio su fiscal que de parte de la justicia acusase a Carabajal de los delitos que tiranica y malvadamente abia cometido; y concluyendo con el su prošeso o cavsa por los terminos del derecho, vino a condenar a Carabajal a que fuese arrastrado por los lugares mas publicos de aquel alojamiento y fuese colgado de vna šeyba, arbol crešido que el propio Carabajal abia conservado y no consentido que se cortarse para tenella por horca o rrollo en que castigar los quel quisiese ajustišiar, amenazando con el a sus contrarios y a las personas con quien tenia particular odio, en lo qual le sušedio a Carabajal lo propio que a Aman, privado del rrey Asuero, que habiendo hecho vna horca en que Mardoqueo, tio de la rreyna Ester, fuese ahorcado por odio que con el tenia, permitio Dios que en la propia horca que Aman abia hecho para dar la muerte a Mardoqueo, alli fuese el propio Aman ahorcado y no otro ninguno, como se quenta en el libro de Hester, capitulo siete.

Mandando, pues, Tolosa que en este propio arbol šeyva, que por horca tenia Carabajal se˝alado, fuese ahorcado, mando que despues de muerto fuese hecho cuartos y puestos en quatro palos y partes publicas, para exemplo y manifestašion de su delito y castigo. Desta sentenšia apelo Carabajal para ante Su Magestad, alegando que por derechos rreales estaba mandado que ningun governador fuese condenado a muerte sino por el propio supremo y rreal Consejo de las Indias; y demas desto fue muy rrogado Tolosa de todos los prinšipales que con el estaban, que no executase aquella sentencia de su muerte en Caravajal; pero ninguna cosa presto lo vno ni lo otro, porque costandole[178] claramente a Tolosa de los delitos y maldades que abia acometido Carabajal, y que si dilataba su muerte, segun era ma˝oso y cavteloso, podria atraer a si algunos amigos que le soltasen y obiese algun nuebo bullišio, con mayor da˝o del pasado, hizo que con mucha brevedad, hallandosel presente, executase su sentenšia; y asi fue Carabajal sacado de la prision en que estaba, arrastrando en la forma acostumbrada con que esta šerimonia de justišia se suele hazer en Espa˝a, y siendo colgado del pescuešo de la horca o arbol en que fue mandado colgar, dieron fin sus dias y fueron castigadas sus maldades. Mas fue cosa de notar y marabillar que luego que Carabajal fue colgado y muerto en aquel arbol, con ser vno de los arboles que mas viciosamente[179] se crian y mas sustentan el verdor, se[180] fue dende en adelante secando y consumiendo hasta que no quedo memoria del. La gente que con Tolosa estaba le rrogaron que no consintiese ni permitiese que Carabajal ya muerto fuese hecho quartos, por no dar notišia de su muerte a los naturales, que sabiendola con mas rrazon abominarian a los espa˝oles y los tendrian por crueles que por misericordiosos ni mansos. Tolosa les conšedio lo que en este caso le rrogaron, y asi fue enterrado en vna hermita o yglesia que alli tenia hecha. Subcedio esto a˝o de quarenta y siete(B).

NOTAS AL CAP═TULO IX

(A) En tanto que Carvajal llevaba ß cabo los crÝmenes enumerados en los capitulos precedentes, el licenciado Frias, que de Cubagua se habÝa trasladado ß Coro en los comienzos de 1546, permanecÝa retraÝdo y temeroso de sufrir la misma suerte que Huten, sin atreverse ß intentar nada contra aquÚl, y deseando que llegase un nuevo gobernador.

No tardˇ esto en suceder, porque conociendo la Corte las tropelÝas de Carvajal, y teniendo en cuenta el estado constante de perturbaciˇn en que vivÝa Venezuela, decidiˇ el Emperador declarar terminado el arrendamiento ˇ capitulaciˇn de 27 de Marzo de 1528 ß favor de los alemanes, y enviar un espa˝ol que restableciese en la mencionada Gobernaciˇn los fueros de la desprestigiada autoridad. AsÝ lo hizo, designando para cumplir esa misiˇn al licenciado Juan PÚrez de Tolosa, letrado vizcaÝno, no segoviano, como dice Oviedo y Ba˝os, y caballero de gran prudencia, quien fuÚ ß Coro ß mediados de 1546.

(B) La jornada contra Carvajal y la muerte de Úste las refiere el mismo PÚrez de Tolosa en los siguientes tÚrminos:

źDesde la ciudad de Coro hize saber ß vuestra Alteza mi llegada ß esta provincia de Venezuela, y de los desconciertos que en ella habian pasado, y de como Juan de Carvajal, gobernador y capitßn general proveÝdo por la Audiencia de la Espa˝ola, habÝa degollado ß Felipe de Huten y ß BartolomÚ Velzar y ß Diego Romero y Gregorio de Plazencia, capitanes y soldados desta provincia. EnviÚ la informaciˇn que dello se pudo hazer, y enviado aquel despacho, con la gente que pude sacar de Coro me partÝ en seguimiento del dicho Juan de Carvajal, y tomÚ el camino de las monta˝as, pensando atajar camino, y sucediˇme el camino muy trabajoso por la braveza de la tierra y de los indios de las monta˝as, que me dieron muchas guazabaras, yendome siguiendo de noche y de dia hasta pasar ß los Llanos que dicen de Carora: matßronme dos caballos y fueron heridos cinco cristianos, aunque, bendito sea Dios, ninguno peligrˇ de muerte. Tardose en caminar estas monta˝as treinta dias, y en los Llanos de Carora, que es una tierra fertil de caza de venados, se rehizo la gente del cansancio que traia de las monta˝as, de la falta de comida, que diez dias anduvieron sin que comiesen otras cosas sino frutas silvestres, que en aquellas monta˝as hay en mucha abundancia y mucha miel. En estos Llanos de Carora, que son diez y seis leguas en largo y obra de seis en ancho, nos bastecimos de maiz Ú carne de venados.

╗Pasando adelante, ß tres jornadas, una monta˝a entre dos rios, encontramos diez y siete cristianos de ß caballo que Juan de Carvajal, siendo avisado de indios que le iban ß buscar cristianos, enviaba ß ver que gente de cristianos era; y como yo iba muy sobre aviso, desde que pasÚ los Llanos tomÚ la vanguardia con veinte y cinco soldados de pie y de caballo, muy buenos isle˝os, y ellos venian algo derramados y sin orden: dimosles tanta priesa en tomarles el vado que, aunque lo quisieron hacer muchos, ni uno solo se nos escapˇ que no tomamos, y mostradas las provisiones obedecieron luego y como leales vasallos de vuestra Alteza de hazer todo lo que se les mandase: y ansi segui mi camino con esta gente, que fuÚ grand ayuda para lo que despuÚs mediˇ.

╗Fui avisado desta gente, que Carvajal habia salido con ellos cinco leguas deste asiento, con otros sesenta de pie y de caballo, y que hasta que ellos volviesen habia de aguardar alli; que es en un lugar que se dice Quibure, donde hay unas grandes šabanas y caza de venados y conejos, y que tenian pensamiento de suplicar de las provisiones que viniesen y ponerse en resistencia contra qualquiera que las llevase, para le quitar el cargo. Y para evitar escßndalos y diferencias me fui llegando ß la ligera, dejando todo el servicio atrßs de aquellas šabanas de Quibure, con pensamiento de pasar adelante ß este asiento y mostrar las provisiones que traia, y hazerme mejor parte con la gente del asiento. Y hizelo asi, Ú caminÚ toda la noche, dia de San BartolomÚ, y en viendo el alba entrÚ en este asiento, al qual habia venido el mismo Carvajal ß ver una amiga que tenia; y asi le tomÚ y prendÝ estando muy descuidado: y la gente del campo que con el estaba, estaba lo mismo, y aunque turbados luego vinieron ß hazer la obediencia, especialmente un teniente suyo que se dice Juan de Villegas, buen isle˝o, antiguo en esta provincia, y por seer contrario ß las liviandades pasadas, la noche antes habia determinado de le cortar la cabeza, y ß otros siete ˙ ocho gentiles hombres de este campo, y tenia ya preso ß uno dellos. TiÚnese por averiguado que si no llegara yo ß la sazˇn, que todos se hizieran pedazos quantos estaban en este campo. Luego que prendÝ al dicho Carvajal y ß otros dos, enviÚ ß Diego de Losada, que conmigo vino en esta jornada, que es un caballero de cerca de Benavente, muy esforzado, isle˝o antiguo y diestro en la guerra de los indios, ß la gente que estaba en Quibure: la (cual) obedeciˇ las provisiones, y todos con mucha alegria vinieron ß dar la obediencia.

╗En este campo hay docientos y quince hombres, gente muy escogida: hay entre ellos setenta de ß caballo: habrß cient caballos, docientas yeguas, trecientas vacas de vientre, quinientas ovejas y algunos puercos: todos estßn muy pobres de vestidos; ningun oro alcanzan: estßn muy desesperados y muy ganosos de dejar esta tierra; y sino fuera porque Carvajal los prometiˇ que los llevarÝa y pasarÝa al Nuebo Reyno con este ganado, no se hubieran sustentado aquÝ, porque ellos se hubieran amotinado y ido por partes ß donde se les antojara, con gran dapno de muchos dellos y de los indios por donde quiera que pasaran: todos ellos estßn sosegados y con esperanza que vuestra Alteza darß licencia a su salida y orden de su vida y aprovechamiento, de modo que sirvan ß V. M. En la verdad es una gente muy lucida y muy diestra en las cosas de las Indias, y de mucha esperiencia de guerra, y si desta tierra salen, que darß toda esta provincia desamparada, y dudo poderse sustentar la ciudad de Coro, porque con las espaldas destos los indios comarcanos, que son muy guerreros, atacan ß los que allÝ estßn.╗

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

źCarvajal fue oido ordinariamente y concluso el pleito fue enviado, y en Úl ejecutada la sentencia, segund parece por el traslado synado de sus confisiones y sentencia, que con esta envio: otra sentencia corporal no la hubo, ni se ejecutˇ porque solo Úl bastaba para inficionar mßs gente de la que aqui estaba. Por el bien y concordia desta gente no convino al servicio de vuestra Alteza que mßs se hiziese, y con lo hecho no hay gente de mßs uniˇn y conformidad, para lo que toca al servicio de su Magestad, de la que aquÝ esta.╗

(Carta de D. Juan PÚrez de Tolosa al Rey, fechada en el Tocuyo el 15 de Octubre de 1546.—Biblioteca de la Academia de la Historia, Colecciˇn Mu˝oz.)

CAPITULO DIEZ

De los principios que tubo la šiudad del Tocuyo en la governašion de Venenšuela, y de como el governador Tolosa enbio a Alonso Perez de Tolosa, su hermano, con gente, a descubrir las Sierras Nebadas, donde oy esta poblada Merida, del Nuevo Rreyno.

Despues de aber el governador Tolosa muerto ß Carabajal de la manera dicha, luego procuro que aquel alojamiento donde Carabajal estaba, que ya en alguna manera tenia forma de pueblo, se hiciese y perpetuase, para que toda aquella gente espa˝ola que alli estaba, por yr a buscar su sustento a otras partes, no fuesen cavsa de mayores da˝os; y asi procuro que se abezindasen y tomasen solares y estancias, y el nonbro y hizo nombramiento de alcaldes y rregidores que tubiesen a cargo la administrašion de la rrepublica, y dende en adelante se yntitulo šivdad; y este es el fundamento y prinšipio de la šiudad del Tocuyo, famosa en aquella governašion por estos sus ynfelišes prinšipios.

De la fundašion deste pueblo lo que e hallado por mas šierta opinion, avnque algunos la atribuyen al capitan Francisco de Carabajal, por aber sido el propio pueblo el sitio de su alojamiento y aberse conservado y permanešido alli algunos dias, otros la atribuyen a Billegas, que se hallo con Carabajal por su teniente y despues privo con Tolosa y fue tanbien su teniente; y como en esto vaya poco, cada qual podra arrimarse a quien tuviere el afišion. Solo sobre el dire que segun pareše, el Tocuyo fue poblado el a˝o de quarenta y siete, y aquel propio a˝o fue muerto Caravajal: yo tengo que la muerte de Caravajal fue primero que la poblazon del Tocuyo, segun me an ynformado algunas personas que en aquella tierra estan, y por esto me afirmo en mi opinion de que el governador Tolosa la poblo, el qual asi mesmo rrepartiˇ los naturales que por alli šerca abia, entre los que quisieron ser vezinos y moradores de la šivdad del Tocuyo. I porque la gente espa˝ola que alli abia era mucha, y todos no se podian sustentar en aquel pueblo, a persuasion de algunas personas, hordeno el governador que vn hermano suyo, llamado Alonso Perez de Tolosa, fuese con vna parte de la gente que alli abia, a descubrir la provinšia de Sierras Nevadas, donde al presente esta poblada la šiudad de Merida, del Nuebo Rreyno; avnque a[181] otros anšianos, de los que en aquel tienpo se hallaron alli, šertifican que no salio Alonso Perez de Tolosa con gente del Tocuyo a este efecto, sino que persuadido e ynducido el Governador de vn Cristoval Rrodriguez, que abia estado en el Rreyno, que se le seguiria aquella governašion muy gran provecho y vtilidad de que obiese camino por donde tratase y comunicase los vezinos de ella con los del Rreyno, enbio a su hermano a que descubriese este camino(A).

Que sea de la vna o de la otra manera, por comisiˇn del Governador salio del Tocuyo o šivdad nombrada, Alonso Perez de Tolosa, con šien honbres, entre los quales yva el capitan Diego de Losada, mas por administrador y governador de la persona del Alonso Perez que por soldado, porque como este capitan era persona grabe y de mucha esperiencia en cosas de Indias, fue por el propio Governador rrogado que fuese con su hermano, para encaminalle y rregille, en lo que abia de hazer, dandole titulo de maese de campo. Caminaron la bia del rrio del Tocuyo arriba šiertas jornadas, y dexandolo a mano izquierda, atravesaron šierta serrania que ay por alli, y fueron a dar a las bertientes de los llanos, a otro rrio que en lengua de los yndios es llamado ăašaribacoa, por do acabaron de salir a lo llano. Este rrio entiendo ser el que agora comunmente llaman Guanaguanare, por el qual acabaron de baxar a lo llano, por do caminaron en seguimiento de su jornada; y en llegando en el paraje de las Sierras Nevadas, que desde lo llano suven, quisieron los capitanes atrabesar para con mas brevedad dar en la notišia que yban a buscar, porque en aquel tienpo y mucho despues no dexo de ser sobervia aquella notišia, hasta que despues, descubriendola y poblandola los del Rreyno el a˝o de šinquenta y ocho, vieron quan poca y miserable era.

No faltaron muchos soldados que con yntenšion de ašercarse al Rreyno, para ver si se podian meter en el, contradixeron esta entrada y subida por la Sierra Nevada, puniendo a ella muy grandes ynconvinientes, como de šierto los abia, porque con aber ya cerca de diez a˝os que esta aquella provinšia poblada de espa˝oles, los de Merida jamas por esta parte por donde esta gente yntentaba subir, an podido bajar caballos a lo llano por la aspereza y maleza de las sierras y estrechos caminos que por alli ay, que avn con dificultad los caminan a pie. Paso la gente adelante sin se detener en ninguna parte hasta llegar al rrio de Apure, rribera del qual se alojaron; y como a los naturales que por alli abia poblados les parešiese poca gente aquella para la que otras vezes abian visto pasar por alli, y demas deso los viesen estar con algun rreposo, procuraron, como se suele dešir, tentarse las corašas, y juntandose todos los naturales de aquella provinšia en conšierto y horden de guerra, vinieron a dar muy de ma˝ana sobre los espa˝oles, los quales como hasta entonšes no abian rrešebido ninguna alterašion de los yndios, estaban con mas descuydo del que se rrequeria y era permitido a gente que estaba entre sus enemigos; lo qual obiera de ser cavsa de que rrešibiesen algun notable da˝o; pero como todos los mas eran honbres ya hechos a las alteraciones y tumultos con que los yndios suelen acometer a sus enemigos, no se turbaron punto, mas tomando con toda presteza las armas, los detuvieron, aunque con algun da˝o, porque los hirieron algunos espa˝oles y les mataron vn soldado, pero juntandose los mas de los nuestros con sus armas en las manos facilmente fueron rrebatidos y ahuyentados los yndios con harto da˝o que rrešibieron, porque demas de los que coriendo sangre yvan heridos de los alcanšes que hazian los de a caballo, que entre yndios suelen ser los mas da˝inos, quedaron atualmente muertos mucha parte de aquellos barbaros, que con sus cuerpos desnudos y rrusticas y flacas armas, les parešia que por haber vsado de aquella yndustria de tomar la ma˝ana tenian ya la bitoria en casa; pero ellos quedaron tan hostigados que no solo no bolvieron los propios acometer a los nuestros, pero en mucha distanšia de tierra que turaba la gente de aquella našion, no obo yndio que tomase armas en la mano ni avn osase asomar a dar grita desde lo alto de los cerros, que es cosa muy vsada entre ellos.

Descansaron en este alojamiento los espa˝oles donde les fue dada esta guašavara algunos dias por curar sus heridos.

NOTAS AL CAP═TULO X

(A) Sobre el objeto de la jornada de Alonso PÚrez de Tolosa escribe el Gobernador D. Juan PÚrez de Tolosa, en carta al Rey, de 15 de Octubre de 1546, lo siguiente:

źAl valle de que hago relaciˇn, que es muy bueno, he enviado por teniente mÝo y por capitßn ß Alonso PÚrez de Tolosa, mi hermano, y ß Diego de Losada, maestre de campo, para que lo descubran y sepan lo que es, con quarenta de ß caballo y sesenta peones; y si en este valle se hallan minas, esta tierra, con sola aquella parte, se remediarß y ternß aparejo para las mejores poblaciones destas partes.╗

En carta de 3 de Diciembre de dicho a˝o a˝ade sobre la misma jornada:

źLo que de presente hay que avisar ß vuestra Alteza, es que la gente caminˇ por las monta˝as, y no pudiendo atravesarlas por su braveza, vinieron ß caer en los llanos de Acarigua, de que se haze menciˇn en la relaciˇn que ß vuestra Alteza enviÚ, por donde pasaron Jorge de Spira y Felipe de Huten y todos los otros que han entrado ß descubrir tierras.

╗Escribiose mejor por el maestre de campo, que aquel era camino para el Nuebo Rreyno, y que se temia que la gente se amotinara para ir allß, que les diese licencia para ir por otra via ß la culata que dizen de Maracaybo, porque allÝ habrÝa tierra donde la gente se podrÝa entretener; y porque su intenciˇn principal era ir ß robar y destruir indios; e aun la salida por allÝ la tenia mas cierta, segun fuÝ informado de isle˝os esperimentados; porque su Magestad no es servido que esto se haga, sino que se busque tierra comoda para que se haga poblazˇn, envie ß mandar que siguiesen su camino hasta dar en dos rios muy grandes que hay en los Llanos, tierra de mucho mantenimiento, y que yendo apegado ß las monta˝as buscasen entrada para este valle que van ß buscar; que segund tengo relacion hay contratacion ß este valle por dos partes, por ciertas cargas de sal en grano que se han tomado en los Llanos, que dizen los indios que la llevaban de la laguna de Maracaybo; y deste valle dizen que salen los rÝos de que se haze la Laguna de Maracaybo, Ú que estß cercado de muy bravas monta˝as: estß la dificultad en si podrßn pasar los caballos, que sin ellos no se puede hazer conquista. Mandoseles que si no se hallase pasada hasta los rÝos, que se volviesen ß este asiento. La perpetuidad desta provincia estß en hallarse este valle, y que tenga minas de oro, porque sin estas no se pueden sustentar cristianos en esta provincia, y mayormente gente tan pobre y tan mÝsera.╗

CAPITULO ONZE

En el qual se escrive el fundamento y prinšipio de la šiudad de Burburata, de la governašiˇn y costa de Venenšuela.

Tiniendo ya el lišenšiado Tolosa la tierra y bullišios de los espa˝oles todo asentado y sosegado, y abiendo enbiado a su hermano Alonso Perez de Tolosa, como se a dicho, a poblar a Sierras Nevadas, parešiole que era bien acabar[182] de cumplir con lo que Su Magestad le abia encargado y mandado, y asi se partio la buelta de Coro, para de alli yr al Cabo de la Bela, a tomar rresidencia a las justišias que en el rresidian, dexando por su teniente en la šivdad del Tocuyo a Juan de Villegas, que por conocimiento que de sus mayores tenia vino a tenerle por amigo y hazer mucho caso del.

Aseme olvidado de declarar vn punto, el qual, avnque no sea deste lugar, tomallo a el lector donde lo hallare.

Segun de lo que atras queda dicho consta y pareše que este nonbre Tocuyo era propio de los naturales, dado aquella provinšia donde Carabajal estaba alojado, y como al tienpo que alli se rrancheo o alojo el alojamiento se llamaba deste nombre la rrancheria del Tocuyo, despues, quando se mudo en nombre de šivdad no obo ninguna ynovašion en el nombre, como comunmente en Indias lo suelen hazer los que pueblan šivdades o billas, dandoles la nonbradia de sus propias patrias o provincias o rreynos de donde son naturales, y asi se quedo este pueblo con el nonbre de aquella provinšia, que era dicha Tocuyo.

Pasando adelante con nuestra Historia, como quedase Juan de Villegas en[183] el cargo de tiniente de governador y aconpa˝ado de mucha gente que avn abian quedado en el Tocuyo, demas de los que estaban abezindados y tenian yndios, determino ocupar en algo a los ociosos; y como el era honbre que diversas vezes, por su antiguydad, abia andado aquellas provinšias y tierras, por muchas partes tenian notišia de que en la provinšia de la Burburata abia algunos naturales donde se podian sustentar y entretener parte de los espa˝oles que con el estaban, y asi enbio vn capitan, llamado Pedro Alvarez, con quarenta honbres, a poblar aquella provinšia, el qual poblo en la costa de la mar el pueblo que comunmente llaman de la Burburata; y avnquel capitan Pedro Alvarez, al tienpo que lo poblo, es šierto que le puso otro nombre a similitud de los despa˝a, este se perdio, e yo no he podido aber noticia del para darla, mas de que, como e dicho, comunmente se llama la šiudad o pueblo de la Burburata, por ser asi llamada antiguamente esta provinšia donde esta poblado, de sus naturales y moradores(A).

El puerto maritimo deste pueblo es el mas frequentado y vsado en aquella governašion, y por donde se proveen los demas pueblos, que al presente estan poblados la tierra adentro, de todas las cosas que se traen de fuera para el sustento de sus personas y casas. Es pueblo bien proveydo, avnque de mucha zozobra y trabajo, por aber contino de andar los moradores del con las haziendas en los honbros, porque como alli no tienen ningun genero de fortaleza para hazer rresistenšia a los cosarios franšeses, que muy a menudo acuden a la costa de las Indias a rrobar, en biendo qualquier nabio, luego son los pobres vezinos constre˝idos a tomar, como suelen dešir, faldas en šinta, y a meterse a manera de fieras y salvajes por los montes y arcabucos a guarešer sus personas y esa miseria que tienen.

En este pueblo fue a donde el traydor de Aguirre, despues de aber arruynado la ysla Margarita, y hecho las severidades que en otra parte yo trato, salto y obo lengua o notišia de algunos portugueses y otros malvados honbres, de la comodidad que tenia aquesta governašion de Venenšuela para por ella pasar al Nuebo Rreyno de Granada, por estar la tierra tan desproveyda de armas y gentes como estaba; y en el no dexo de hazer su buena estrena con algunas crueldades de que vso, matando algunas personas, asi de las que con el venian, como de otras que de la tierra obo.

No trato aqui particularmente de la conquista y pašificašion de los naturales desta provinšia y pueblo de la Burburata, porque avnque en aber la rrelašion y notišia dello e puesto toda la diligenšia a mi posible, no e podido tener della mas claridad de lo que he dicho.

Cae en la juridišion y terminos deste pueblo las minas de oro dichas de Burburata, donde se saca con esclavos y con yndios muy buen oro y subido de quilates y muy alabado por los plateros para su officio por ser muy dulce de labrar. Otra cosa notable no ay que a mi notišia aya venido que se pueda escrevir deste pueblo y provinšia de Burburata ni de sus naturales, antiguos moradores y abitadores della, ešeto que pocos dias a, atemorizados los vezinos de los continuos asaltos que los franceses les dan, se quisieron pasar a bivir a la Nueba Balenšia, que esta doze leguas la tierra adentro y dexar o despoblar este pueblo, y por el governador Don Pedro Ponce de Leon no les fue permitido, antes mando, con graves penas, que lo sustentasen.

Es pueblo mal sano para los que nuebamente entran en el, que por sus continuas calores y bapores que de algunas monta˝as que cerca de si tienen salen, cavsan grandes šišiones[184] y calenturas, y si no tienen buen govierno y rregimiento en todo lo que se debe tener, facilmente son consumidos. Es tierra muy dexativa, y lo mesmo tienen casi todos los pueblos desta governašion, porque todos ellos estan poblados en tierras calientes y de no muy buenos ayres.

NOTAS AL CAP═TULO XI

(A) En las cartas que Juan PÚrez de Tolosa dirigiˇ al Rey desde Coro en 8 de Julio de 1548 se dan, acerca del origen de la ciudad de Burburata, interesantes noticias, que rectifican algunas de las consignadas por el Padre Aguado.

Seg˙n las actas ˇ escrituras que inserta el Licenciado, la nueva ciudad se fundˇ el 27 de Febrero de 1548, recibiendo por nombre el de Nuestra Se˝ora de la Concepciˇn del puerto de Burburuata, y fuÚ su fundador el capitßn Juan de Villegas, y no Pedro Alvarez, como afirma el Padre Aguado. El Pedro Alvarez era teniente de veedor de S. M. en la jornada, y firmˇ el acta de fundaciˇn como testigo en uniˇn del capitßn Luis de Narvßez, de Pablos ˇ Pedro Xuares (pues de las dos maneras se le llama en dicho documento), alguacil mayor, de Juan DomÝnguez Antillano, Gonzalo de los Rios, Sancho Brice˝o, Juan de Escalante y otros hasta el n˙mero de cuarenta.

Pero el obispo de Coro Don Miguel Jerˇnimo Ballesteros, en carta al Rey de 20 de Octubre de 1550, dice: źEl licenciado de Tolosa enviˇ ß este Juan de Villegas, con poder de teniente, para que poblase el puerto de Burburuata: tomˇ posesiˇn y no lo poblˇ, y despuÚs de muerto el licenciado de Tolosa lo enviˇ luego ß poblar, y por caudillo ß un Per Alvarez, el qual hay informado ques hombre muy desasosegado y cruel entre indios, y que por su cabsa se alzaron ciertos pueblos de indios en la provincia de Maracapana, etc.╗

De modo que bien pudiera tener razˇn el Padre Aguado.

Juan de Villegas fuÚ ß poblar, tomˇ posesiˇn del terreno Ú hizo la ceremonia de la fundaciˇn, pero nada mßs, y luego, el que realmente poblˇ, fuÚ Pedro Alvarez.

CAPITULO DOZE

Como el capitßn Alonso Perez de Tolosa, subiendo por el rrio de Apure arriba, fue a dar al valle de Santiago, donde agora esta la billa de San Cristobal, del Nuebo Rreyno, y de alli a los llanos de Ququta.

Bolviendo a la jornada y suceso de Alonso Perez de Tolosa, despues de aber mejorado sus heridos[185] alšo tiendas de las rriberas del rrio Apure, donde estaba alojado, y prosiguiendo su descubrimiento, de comun consentimiento, por el propio rrio de Apure arriba, y metidos en la sierra, apartaronse del General o Capitan obra de quarenta honbres a buscar comida, los quales llegaron a vn pueblo cuyos moradores estaban puestos en arma, porque abian tenido notišia de la yda de los espa˝oles, los quales, llegando a donde los yndios estaban, fueron por ellos con las armas detenidos algun tanto, de suerte que no fue mucha la rresistencia que les hizieron; porque avnque eran muchos en numero, los nuestros fatigaronlos tanto que les hizieron dexar el sitio que tenian y rrecojerse los vnos a sus casas y buhios y los otros a lo largo. Los que en el pueblo se metieron defendieron sus buhios gran rrato, de suerte que primero que los rrindiesen hirieron al capitan Rromero y a otro soldado; pero al fin ellos fueron apretados de suerte que los nuestros los obieron por prisioneros y les saquearon el lugar y les hizieron otros muchos da˝os, y con la presa de yndios y mayz y otras menudencias que estos quarenta soldados tomaron en este pueblo, se bolvieron a juntar con la demas gente, que siempre yva marchando ˇ caminando por las rriberas del rrio Apure, y andadas pocas jornadas, fueron a dar a šierta našion o pueblo de yndios llamados los Tororos, poblados en la rribera del propio rrio Apure, de la otra parte, los quales como viesen a los espa˝oles que querian pasar el rrio para yr a su pueblo, pusieronse en las rriberas o barrancas para estorvarselo; mas como los nuestros, armados sobre sus caballos, pusiesen el pecho al agua y lo atrabesasen y pasasen a la parte donde los yndios estaban, fueron con mucha fašilidad rrebatidos y quitados, no solo de las rriberas del rrio, pero de su propio pueblo y lugar, metiendose y alojandose los espa˝oles en el, y saqueando y rrobando lo que en el abia.

Estuvieron alli descansando tres o quatro dias, en los quales dos soldados espa˝oles, no guiandose por prudenšia sino por su deshordenada cobdišia, se apartaron de los demas a ver si hallarian algunas mantas v oro v otras bujerias que los yndios suelen tener y los soldados cobdišiar, avnque sean de poca estimašion, a los quales, como los yndios viesen solos y apartados de los demas tanta distanšia, arremetieron a ellos, y el vno tomaron a manos y le dieron el pago que su nešio atrevimiento merešia con vna cruel muerte, y el otro, por ser mas ligero y suelto, se escapˇ de sus manos y fue a parar a las de su general Tolosa, el qual, por el desacato de aberse ydo sin licenšia y sido cavsa que matasen a su compa˝ero, lo mando luego ahorcar; mas siendo rrogado con mucha inportunidad de todos los del campo, fue foršado a dispensar con el y comutalle la pena de muerte en otros trabaxos y exeršišios tocantes al benefišio y servišio comun.

Deste pueblo de los Tororos prosiguieron su viaje dexando el rrio de Apure sobre la mano derecha que, como he dicho en otro lugar, tiene sus našimientos en las provinšias de Merida, y siguieron por otro rrio que con este mesmo se junta, que baxa de las provinšias y valle de Santiago, donde agora esta poblada la villa de San Cristoval, en el Nuebo Rreyno, entre Panplona y Merida. Caminando por este rrio que es dicho, al valle de Santiago[186] nuestros espa˝oles, ya questaban šerca del propio balle, les salieron a rrešibir, con las armas en las manos, muy gran n˙mero de naturales del propio valle de Santiago, que tiniendo notišia de las nuebas gentes que hazia su tierra se azercaban, con determinašion de defenderles la entrada y rrebatillos si pudiesen, abian salidoles al encuentro, vna jornada el rrio abaxo, por el angostura del. Mas despues que šerca se vieron, admirados y espantados de ver la nueba manera de gentes nunca por ellos vista, y los caballos y perros que llevaban, fueron suspensos de tal suerte que ni para acometer ni para huyr les quedo animo, a los quales los espa˝oles arremetieron, y matando y hiriendo muchos de ellos, foršaron a los demas a huyr y rretirarse hazia sus casas, y aquel dia se alojaron šerca del propio valle de Santiago, y otro dia entraron en el, dando de rrepente en vn pueblo que a la entrada deste valle, sobre la mano derecha, estaba.

Hallaron los moradores del mas cuydados[187] de lo que pensaron; mas ellos, viendo a los espa˝oles, no fueron perezosos en tomar las armas, con las quales procuraban defender su pueblo y echar del a los nuestros; mas como sus armas fuesen flacas y sus cuerpos no tuviesen ningun amparo ni defensa por andar desnudos, no fueron bastantes sus animos y brios a rresistir ni tolerar los golpes de las espadas y armas de los espa˝oles, y asi, viendose maltratar tan cruelmente dellos, les dexaron libre el pueblo y se rretiraron a las monta˝as que cerca estaban, donde se manpararon[188] de la furia de sus enemigos, los quales se aposentaron en el pueblo, saqueando y arruynando lo que en el abia; y de algunos yndios que se tomaron tuvieron notišia los nuestros de que mas arriba estaba otra poblazon o pueblo grande, que era el que agora es por los de la villa de San Cristoval llamado el pueblo de las Avyamas, por la mucha abundanšia que dellas avia en este pueblo[189] quando despues, el a˝o de cincuenta y nuebe, pasando el capitan Juan Maldonado, vezino de Panplona, a las provinšias de Merida, estuvo con su gente alojado en el. Pues a este pueblo de las Avyamas camino otro dia el capitan Tolosa, haziendo la jornada de noche por ser menos sentido de los naturales, y llegando al pueblo quando amanecia. Como ya los yndios tuviesen notišia de los espa˝oles o de sus crueldades y los viesen entrar por sus puertas, dieronse mas a huyr que a tomar las armas ni defenderse.

Deste pueblo de las Avyamas atrabesaron a vnas poblazones que estaban frontero, de la otra banda del rrio de las Avyamas, en vnos altos cuyos naturales se abian ahuyentado y dexado sus casas desiertas. Mas como los espa˝oles, poniendo toda diligenšia por aber a las manos aquella gente que dellos se abia avsentado temiendo sus crueldades y tiranias, fueronlos a hallar en vnas escondidas rrancherias o alojamiento donde se abian rrecojido con sus mujeres y hijos; y como ellos viesen que hasta en aquel escondido lugar los avian ydo a buscar y a perseguir, tomaron las armas y defendiendose[190] con animos obstinados[191], hirieron al Capitan y a otros algunos soldados, con seys caballos que de las heridas murieron; pero al fin, avnque vengados, fueron rrebatidos y desbaratados los yndios, y sus alojamientos ganados y saqueados de los nuestros. Abida esta victoria, los espa˝oles se salieron de todo punto del valle de Santiago, atrabesando por la loma que dizen del Viento, y fueron a salir a los llanos que aora llaman de Ququta, donde los vecinos de Panplona y San Cristoval crian sus ganados, por baxo de donde estan los cortigos o casas y corrales de los ganados, en vnas poblazones de yndios que oy en dia estan alli, sufraganas o subjetas a la villa de San Cristoval. Llegados que fueron los nuestros a esta poblazon y primer pueblo della, los yndios del se rrecogieron a vn buhio grande que tenian casi a manera de fortaleza, con sus troneras o flechaderos, por donde enpešaron a disparar y tirar de su flecheria contra los espa˝oles, y se defendian tan obstinada y rreziamente, que sin ser rrendidos ni danificados de los nuestros, los foršaron a que se rretirasen y apartasen de su pueblo, con da˝o y perdida de algunos espa˝oles y caballos que murieron de los flechazos y heridas que de los yndios rrešibieron; y marchando la gente y su capitan Tolosa, fueron desde este pueblo al rrio que llamaron de las Batatas, que es el que los de Panplona oy dizen el rrio de ăulia, y metiendose por la serrania adelante hazia los carates o despoblados siete v ocho jornadas, la aspereza y fragura de la tierra los foršo a que se rretirasen y bolviesen atras, al valle o provinšia de Ququta, donde se alojaron para descansar algunos dias y rreformarse, que andaban ya muy trabajados y cansados.

CAPITULO TREZE

Como llegado el capitan Alonso Perez de Tolosa a la laguna, y no pudiendo pasar adelante, se bolvio al Tocuyo con mucho trabajo; y como el governador Tolosa murio.

Ya que algunos dias obieron descansado, el capitan Alonso Perez de Tolosa y sus capitanes y soldados en el llano de Ququta, comenšaron a caminar el valle abaxo, por las rriberas de los rrios de Panplona, hazia la laguna de Maracaybo, que es donde los propios rrios van a parar; y caminando muchos dias con varios subcesos de algunos belicosos yndios por do pasaban, tiniendo con ellos algunos rrepiquetes[192] de poca ynportanšia avnque de algun rriesgo, por herille, como les hirieron, algunos espa˝oles, que de las heridas murieron, llegaron a los llanos que dizen de la laguna, hazia la parte do esta poblada agora Merida, poblados de naturales llamados bobures, que es gente mas domestica y menos gerrera ni bullišiosa que la que abita en las sierras comarcanas; y marchando por aquellos llanos adelante, para bojando[193] aquella parte de la laguna donde estaban, bolverse a Benenšuela, pues no hallaban tierra acomodada a su gusto para poblar[194], dieron de rrepente en vn estero o šienega que quasi atravesaba todo lo llano, y de ancho tendria media legua, la qual les fue ynpedimento y estorvo para no poder pasar adelante ni hazer lo que pretendian; porque como este lago fuese muy hondo y šenegoso no podian los caballos ni peones en ninguna manera pasallo, avnque con mucha diligenšia procuraron y buscaron si por alguna parte deste lago abria algun bado que le diese lugar y aparejo para pasallo. Gastaron y destruyeronse en ber si el agua del se abajaba o amenguaba mas de seys meses, despues de los quales, viendo que su estada alli era de ningun efecto, y la hanbre les yva ya maltratando, por no tener ya comidas los naturales que por alli šerca abia, dieron la buelta para salir por do abian entrado.

Enbio Tolosa delante a Pedro de Linpias, con beynte y tantos conpa˝eros, para que a la ligera caminase a grandes jornadas, y fuese a dar mandado al gobernador su hermano o a sus tinientes de su buelta, para que al camino le saliesen con algun socorro de comidas v otras cosas; a los quales luego, en apartandose del capitan Tolosa, les mataron a la teršera jornada dos conpa˝eros; mas no por eso dexaron de proseguir su viaje, y con gran trabajo y rriesgo llegaron al Tocuyo. Tolosa, con la demas gente, prosiguio la salida luego tras de Linpias, pero como traya mas gente, y casi toda enferma, sustentabase mas dificultosamente, y ansi, yendo marchando, les fue foršoso apartarse del camino a tomar comida a vn lugarejo de hasta seys casas o buhios, cuyos moradores, avnque pocos, no desanpararon sus casas, mas defendiendolas con las armas en las manos, rresistieron a los nuestros que no entrasen en ellas; y como acaso hallasen los espa˝oles vn buhio, apartado de los otros, proveydo de mucha carne de puerco asada en barbacoa, y otras cosas de comer, dexando de pelear con los enemigos que tenian presentes, se yvan desordenamente, aflixidos de la hanbre, a aber parte de la comida que en el buhio abia, sin tener cuenta con el da˝o que les podia venir, la qual deshorden, como los yndios viesen, doblandoseles el animo, salieron de su propio pueblo a echar a los espa˝oles de donde estaban encarnišados en la comida; y como los yndios diesen en ellos, al primer encuentro o rrefriega mataron dos soldados, y les hizieran mas da˝o si ellos, enšendidos con el temor de ser alli muertos de aquellos barbaros, no tornaran a tomar las armas animosamente, y haziendo rrostro a los yndios les rrebatieron y hizieron rrecoger a su pueblo, y siguiendoles hasta dentro de sus casas, los foršaron a desanparallas y huyr por guarešer las vidas, dexando a los nuestros el pueblo con lo que en el abia, y tomando la comida que hallaron, que fue poca para lo que abian menester, se bolvieron al camino, el qual prosiguieron muy trabaxosamente a cavsa de ser tan grande la falta de comida que les sobrevino, que en obra de diez leguas de camino se les quedaron veynte y quatro soldados muertos de pura hanbre y falta de comida; con el qual trabajo llegaron a Ququta, valle de las estanšias o criaderos de ganados de Panplona, y subiendo por aquel balle arriba a vnas poblazones que en lo alto estan rrepartidas a vezinos de Panplona, para aber alli alguna comida para su viaje y buelta, la qual tomaron, y rretirandose a lo llano les vinieron los yndios dando grita y alcanše hasta que se alexaron bien de su territorio y se metieron en lo llano de Ququta; y con esta comida atravesaron el valle de Santiago, y sin detenerse en el punto, se metieron por el rrio y angostura abaxo, por do fueron a dar al rrio de Apure, donde se alojaron entre los dos rrios Apure y Zarare, junto rriezuelo peque˝o que entre los dos corre, llamado Choro[195].

En este alojamiento algunos soldados que tenian poca gana de bolver a Benenšuela, pidieron lišenšia al capitan Tolosa para venirse al Rreyno, el qual se la otorgo y dio, y juntandose treynta soldados desta opinion, y entre ellos vn Pedro Alonso de los Hoyos por su cavdillo, que despues fue poblador de Panplona, se vinieron perlongando la sierra[196] hasta que llegaron al rrio de ăašanare, que baxa a las espaldas de los laches dichos Chita y Cocuy, y metiendose por este rrio de ăašanare arriba, caminaron hasta que hallaron sal y mantas de las del Rreyno, y siguiendo el rrastro dello, no con zenzillos trabaxos, fueron a salir ß los pueblos dichos del Cucuy y Chita, que son en los terminos de Tunja, del Nuebo Rreyno.

Hize aquesta particular menšion destos soldados, porque mediante el descubrir ellos este camino tan šercano a Benenšuela, se trato esta Governašion y aquel Rreyno, y fue proveydo de mucha abundanšia de ganados, de que tenia gran nešesidad, porque en aquella sazon abia muy poco y balia a ecexivos prešios, y despues aca, por este propio camino, y por otros que se an descubierto, se an metido ynfinitos ganados de toda suerte, de do a benido a abundar la tierra del Rreyno de carnes, avnque todavia no dexan de traer de la Governašion.

El capitan Tolosa prosiguio luego su viaje, y pasando a Apure, por šerca de lo llano, por mano de vnos caqetios yndios que le salieron de paz y le proveyeron de comida, paso de largo sin detenerse en el camino, hasta que llego al paraje de los rrios de Barinas, que es casi en el paraje de las Sierras Nevadas de Merida; y siendole necesario enbiar a la Sierra por comida para pasar adelante, fue a ello Diego de Losada, con quarenta honbres, y metiendose en la Sierra con toda la gente que llevaba, se le apartaron de los demas siete soldados, los quales fueron a dar a vn buhio grande, donde hallaron vnas yndias y mayz y alguna sal, de la qual tenian grande falta. Rregozigados los siete soldados con la buena fortuna que les abia corrido en aver hallado aquella buena presa, llegaron cantidad de yndios de guerra, y šercando el buhio, poniendo a tres puertas que tenia muy buenas guardas de valientes yndios para que los espa˝oles no saliesen, yntentaron de poner fuego al buhio, y como la paja no quisiese arder, tuvieron lugar los cercados de animarse y aventurarse a salir, y rronpiendo y rrebatiendo las guardas que a la vna puerta estaban, salieron todos fuerra y peleando animosamente con los yndios que los tenian šercados, mataron algunos de ellos, con que los demas huyeron. Los soldados cargaron luego de todo lo que pudieron llevar, y dando buelta a donde Losada avia quedado, se bolvieron todos juntos al lugar donde su general Tolosa los esperaba; y con la comida que de Barinas sacaron caminaron todos juntos hasta llegar al Tocuyo, al cabo de dos a˝os y medio que del abian salido.

Hallaron que el governador Juan Perez de Tolosa era ya muerto, que murio yendo la via del Cabo de la Vela a tomar rresidenšia.

Governaba aquel pueblo del Tocuyo el mismo Juan de Villegas, a quien el governador Tolosa abia dexado por tiniente.

NOTAS AL CAPITULO XIII

(A) La muerte del licenciado Juan PÚrez de Tolosa debiˇ tener lugar en Enero ˇ Febrero de 1549, pues con fecha del 14 de Junio siguiente la Audiencia de la Espa˝ola expidiˇ provisiˇn de Gobernador y Capitßn general, con la clßusula de źhasta que Su Majestad provea╗, ß favor de Juan de Villegas.

Consta que la provisiˇn se diˇ ß pedimento de la Ciudad de Coro y demßs vecinos de la provincia.

Se cumpliˇ en Coro el 27 de Marzo de 1550, siendo Teniente de Gobernador Alonso PÚrez de Tolosa; Alcaldes, Miguel de Barrientos y Antonio Col; Regidores, el Tesorero Alonso Vßzquez de Acu˝a, el Contador Antonio de Naveros y Gutierre de la Pe˝a.

En la ciudad de Nuestra Se˝ora de la Concepciˇn, del puerto de Burburata, fuÚ presentada la provisiˇn el 26 de Mayo de 1550 por el alguacil mayor, ante el veedor de S. M., Francisco de Madrid, y la dieron cumplimiento el Capitßn Per Alvarez y los pobladores.

En el Tocuyo se presentˇ el 7 de Septiembre, estando la mayor parte de los espa˝oles en la puerta de la iglesia, acabada la misa mayor.

(Colecciˇn Mu˝oz, tomo LXXXV.)

Zaragoza, en la Memoria ya citada, dice que PÚrez de Tolosa muriˇ en la ciudad del Rio de la Hacha en Enero de 1549.

CAPITULO CATORZE

En el qual se escrive el descuydo que en Venenšuela se a tenido y tiene de ense˝ar la dotrina a los yndios, y algunas cosas y propiedades de los llanos y halda de la cordillera.

Esta jornada de Alonso Perez de Tolosa entiendo aber sido la vltima que de la provinšia de Venenšuela se hizo e yntento por los llanos o para los llanos a hazer descubrimientos y poblazones; porque como dende en adelante los Bezares no tubieron juridišion en ella, y por el mesmo caso šesaron de enbiar factores con mercadurias, de las quales davan algun abio a los soldados y fiandoles algunas cosas de tienda les foršaban a que rresidiesen en la tierra, y sus governadores, con la codicia que trayan de aber oro para rrestavrašion de sus gastos, luego hazian juntas de gentes e yvan a vna parte y a otra a descubrir y ver si les abia tornado a crešer la lana aquellas desventuradas obejas, y si no la tenian, sus personas lo pagaban.

Los governadores que el Rrey a enbiado an sido muy moderados, y hallavan la tierra tan gastada y cansada de la continua suješion y subsidio en que los governadores alemanes la abian tenido, que en toda ella no abia ya honbre que desease salir de vn miserable rrancho, avnque grande y bien esconbrado, y dandose a criar ganados de vacas, obejas y yeguas, por ser la tierra acomodada para ello, contentandose con solo el esquilmo que del ganado abian, y porque por la falta que del oro tenian no les acudian ningunas mercadurias de Espa˝a, como eran pa˝os y lienšos para su vestir. A ymitašion de Noema, hermana de Tubal y de Tubalcayn, ynbentora del hilar y texer y hazer rropa para que se cubriesen los honbres y mugeres, ynventaron ellos entre si el texer y hilar, que entiendo que fue la primera parte de las Indias donde honbres y mugeres espa˝oles lo vsaron de hilo de algodon, haziendo vnas telas de donde cortaban camisas y jubones y todo genero de rropa blanca; y de la lana hizieron cierta manera de pa˝o de poca suerte[197], llamado xergilla, para sayos y capas. Esto hazian en telares altos a vso de la demas gente de Vropa; porque los yndios ninguna rropa que tenian la texian de la suerte[198] que las naciones de Vropa hazen, sino muy diferentemente, como en otro lugar se dira. Y asi, dende en adelante, como he dicho, contentandose con esta pasadia[199], juzgavanse por tan bien aventurados como los que poseyan las muchas rriquezas de Piru, se estaban en sus pueblos y casas, gastando el tienpo en vil ošio, porque todas las otras cosas que fuera del sustento de carne y lana abian menester, se las abian de dar los yndios, asi el algodon o el hilo hilado como el mayz para pan e yndias para molello y para las otras cosas.

Esto apunto[200] no para ynfamallos sino para yncrepallos de descuydados, porque con aberse sustentado mas tienpo de veynte a˝os con el sudor y trabaxo de los yndios, avnque mediante su yndustria, entiendo que no se a hallado hombre en toda la Governašion que en la poblazon de los yndios de su encomienda aya hecho Iglesia, ni an puesto la menor diligenšia del mundo en que siquiera supiesen que ay Dios, o siquiera dezir Jesus v otra cosa que tuviese se˝al de aver estado alli cristianos, para que parešiese que en algo les pagaban aquellos miserables sus trabajos. Ello es šierto gran lastima, de algunos descuydados e ynconsiderados cristianos que, siquiera por via de platica y rrazonamiento, como se paran a hablar con los yndios otras ošiosidades y torpedades, no gastarian su conversašion en cosas espirituales. El yndio, el moro, el gentil, todas quantas našiones abido en el mundo, que šiegamente adoravan y tenian por dioses los simulacros y obras de sus manos y de naturaleza, persuadian con mucha ynstanšia a los con quien trataban que creyesen en sus dioses y les hiziesen sacrifišios, dandoles a entender que los de las otras gentes eran dioses falsos y los suyos verdaderos, y avn aca, en las Indias, pocos tiempos antes que los espa˝oles entrasen en Piru, rreynando en aquellos rreynos un barbaro dicho Guaynecapa, con la anbišion que de rreynar tenia, hizo gerra a muchas gentes muy apartadas de sus rreynos y a todos los que sujetaba les ynduzia y persuadia a que dexando su lengua materna y la ydolatria de sus ymaginativos dioses, creyesen en los suyos, que el tenia por verdaderos.

Verdaderamente ha sido tanto el descuydo que en esto an tenido los espa˝oles y cristianos que hasta aqui a abido en esta provinšia de Benenšuela, que no solo a los yndios de su rrepartimiento no les an dado ningun genero de doctrina, pero ni avn a los que en sus propias casas y de sus puertas adentro les servian; porque pasa en verdad lo que dire. Al tienpo y sazon que Merida, šivdad en las provinšias de Sierra Nevada, se poblo por el Nuebo Rreyno, asi mesmo se poblo o reedifico la šivdad de Truxillo, en la provinšia de Cuycas, por Venenšuela; y como los de Merida tuviesen sacerdote que les administraba los Santos Sacramentos, y los de Truxillo carešiesen deste benefišio, a rruego del Obispo de aquella Governašion o de los propios vezinos, paso el cura de Merida a confesar la gente que abia en Truxillo; y šertifica este sašerdote que es honbre de fe y credito, que llegaron a sus pies a confesarse yndias e yndios ladinos del servišio de algunos de los que en aquel pueblo estaban, que cortaban[201] y hablavan la lengua castellana tan agudamente como sus amos, y por ventura mejor, porque algunos eran portugeses, los quales yndios e yndias, con aver estado veynte a˝os, y mas tiempo, en conpa˝ia y servišio de aquellos cristianos, no solo no sabian ninguna orašion de las dominicales, pero ni avn hazer la se˝al de la cruz, y mucho baptizados, y cristianos, y Maria, y Juana, y Catalina, y vallos[202] yr a la Iglesia, y venir de la Iglesia, y otros actos y šerimonias esteriores que avnque eran bien hechas, no se lo que parešerian en aquellos que no entendian ni sabian lo que hazian; y ansi entiendo que divinalmente a de venir a ser castigada esta gente si en lo dicho y en otros ešesos que en aquesta tierra se hazen no ay enmienda.

E salido un poco fuera del proposito con que enpeše a escrevir este capitulo; pero fue mi pluma rrodando de suerte que no puede dexar de devertirme[203]. Pase este caso con los demas, y bolviendo a la materia digo que por aber šesado, como šesaron, las jornadas destos llanos y que nvnca mas se entro en ellos con junta de gente para largos descubrimientos por via de Venenšuela, sino fue para llevar ganados al Nuebo Rreyno, šesara aqui la materia de tratar dellos en esta Istoria de Venenšuela, y por esto me quiero despedir con rrecontar algunas particularidades que los soldados de aquel tiempo y que anduvieron en algunas de las jornadas rreferidas, cuentan por abellos bisto por sus propios ojos, sin enbargo de otras muchas que los espa˝oles poblados en la šivdad de San Juan de los Llanos an visto y sabido despues aca mediante el trato que en los yndios que hazia aquella parte ay an tenido y las buenas lenguas o interpretes de que an vsado, segun en su lugar queda escrito y en diversos lugares desta Istoria e tocado.

En estos llanos, desde el pueblo o šivdad del Tocuyo hasta la šivdad de San Juan de los Llanos, poblada en el pueblo que comunmente emos llamado de Nuestra Se˝ora, ay de camino, por la falda de la Sierra, duzientas leguas, antes mas que menos, en las quales caen los rrios que en diversas partes desta Istoria emos nonbrado, en los quales los modernos que por alli an caminado con ganados, an puesto diferentes nombres, como a sido el rrio de Tapia y el rrio del Estribo, y otros, asi que no ay para que rreferillos. Todos estos rrios son abundantisimos de muchos generos y diversidades de peces, chicos y grandes y de todas suertes y de muy diferentes formas y hechuras; y porque en este caso, si particularmente yo vbiese de tratar de todos los generos y formas y efectos de los pešes que en estos rrios se crian, seria ponerme a lo que no puedo cumplir y caer en falta, solo dire del efecto de tres o quatro pešes de diferentes formas y efectos, el vno de hechura vna morena[204] de las que en la mar se suelen criar, tan largo como tres palmos, muy mantecoso y grueso, de suerte que se aprovechan los yndios de su grosura y manteca para algunos efectos y curas. Es de muy buen gusto en el comer. Este peše, en llegando a picar en el anzuelo tiene en si tal propiedad que al pescador haze luego temblar y casi perder la color y turbarse, y si muchos acuden a echar mano del todos tienblan. A los prinšipios ponia en gran congoxa la operašion deste peše a los espa˝oles, por pensar que perpetuamente avian de quedar tenblando o les abia de acudir aquella enfermedad, mas despues les perdieron el temor, y avnque tenblavan, erales ocasion de rregošixo a los que miraban. Hallose en ellos el manati, pescado que se cria en el agua y paše las yervas que en las rriberas se crian; el cayman, hechura y forma de lagarto, que por su ferošidad y bestial atrevimiento es muy temido, por los grandes da˝os que en los honbres haze, mas que otro ningun animal de los que en el agua se crian. Criase asi mesmo vn animalejo de hechura de vn benado, que se sustenta o mantiene en tierra y abita en el agua; es patihendido y estercola como venado; tiene el hošico o cara de hechura como la cabra, avnque mas chata; las orejas, peque˝as, como de lebrel; tiene dientes y muelas altas y baxas, las piernas y brašos cortos, ancho de pecho y lomos, como vn berraco grande; la cola que casi solamente se se˝ala; el pelo muy corto y bermejo, comese su carne; es duro de cozer; el gusto tiene de pescado: llaman los espa˝oles a este animal Ancha; no se aparta mucho de las rriberas de los rrios. Deste animal o pescado, yo no he hallado que hasta nuestros tienpos se aya visto en otras partes, porque este no es de la naturaleza o generašion de otros animales llamados Dantas, que tanbien los ay en estos llanos, que son de hechura de mulas peque˝as, avnque patihendidos.

En el rrio llamado Pavta, afirman algunos aver visto dos sierpes de mediano grandor.

En lo que toca a los animales de tierra pasaremos con la mesma brevedad que en lo de los pescados. Ay tigeres muy da˝inos, como atras se a dicho; leones bermejos y muy cobardes; osos hormigueros, dantas, venados; puercos monteses de dos suertes o maneras, vnos que son los que llaman baquiras, que no andan en manadas sino apartados de dos en dos. Ay conejos, liebres, curies, que son de hechura de rratones, ešeto que no tienen rrabo; šierto genero de lagartos, que no son los que llaman higuanas, que tienen buena comida; mayas, que es vn animalejo peque˝o, como vn guzque. Ay otros animales peque˝os de hechura de vna zorra, manchados de pardo y blanco y negro, llamados maspurite: este, si se ve acosado de los perros, se haze mortezino, y si llegan a el vierte vna orina de tan pesimo hedor que los aparta y arredra de si; hecha espumarajos por la boca, y si algun espa˝ol se allega a ellos y le mean en la rropa, no es mas de provecho. Ay otro ynutil animal que los espa˝oles suelen llamar perico ligero: este es pardo, de hechura de vn sapo, como tres o cuatro pies de largo, el pelo muy blondo[205]; da muy grandes bozes, que casi en ellas ymita la boz de vn honbre que da bozes; el humor deste animal es tan flematico que me pareše que en vn dia no se movera distanšia de cinquenta pasos, porque el anda como lagarto, la barriga arrastrando por el suelo, y muebe con tanta pesadunbre el brašo que quando muebe el pie o la pierna para pasar adelante a pasado grande espašio. Dizese de este perico ligero que con toda su torpedad se sube muy poco a poco sobre un arbol a comer fruta y que, desque se harta, por no atreverse a baxar por do subio, se dexa caer desde donde esta al suelo sin rrešebir ningun da˝o: no se que para ninguna cosa sea provechoso este torpe animal: aylo en muchas partes y provinšias arcabucosas y calientes. Hallase en estos llanos vn animalejo peque˝o, del grandor de vn conejo, el pelo como de vn cordero manchado, las vnas anchas y largas como de oso hormiguero; quando le fatigan metese en el agua; con el pelo deste animalejo hecho šeniza y polvo se curan los yndios, donde los ay, las bubas, que son muy enfermos de ellas.

He tratado aqui destos pocos animales por parecerme mas extra˝os y mostruosos de otros muchos que en estos llanos ay muy diferentes de los que en Evropa se crian; que por no tener en este lugar notišia dellos no lo trato. En el discurso desta Istoria no dexare de apuntar y dešir de los que se me ofreciere, que como he dicho me ha parešido que son extra˝os y nunca bistos.

De arboles y abes y otras muchas cosas notables que por estos llanos ay no se haze aqui memoria porque como no estan poblados despa˝oles ni avn por ellos se sigue ningun camino del Rreyno a Venenšuela no se puede aber la notišia de todo ello que en otras partes se tiene por estar espa˝oles en ellas que curiosamente los escudri˝an. Tanbien digo que muchas cosas asi de naturalezas de yndios como de cosas que la tierra cria y produze que en toda la governašion de Venenšuela ay, no yran aqui escritas por defecto de no hallar yo quien me diese claridad dellas; y asi solamente tratare en lo que me queda por dešir de algunos pueblos que en ella se an poblado y de los Governadores que en ella, desde Tolosa hasta nuestro tiempo, sušedieron en el govierno de aquella tierra, con lo que a nuestra notišia obiere venido del fruto y vtilidad que en ella hizieron.

En lo tocante a los llanos se me abia olvidado vn punto ašerca de los tiempos, y es que en aquellas tierras casi son diferentes los tenporales de otras, porque el verano yncluye en si los meses de Otubre, Novienbre, Dizienbre, Enero, Febrero, Maršo, avnque en estos meses no dexan de acudir algunos prolixos aguašeros. El ynvierno comienša por Abril, y dura Mayo[206], Junio, Julio, Agosto y Setienbre, y estos son los tiempos que an acostumbrado seguir los que por estos llanos an caminado.

CAPITULO QUINCE

En que se escrive la fundašion y prinšipio de la Nueba Segovia, o por otro nombre llamada Barquišimeto, en Venenšuela.

Muerto el lišenšiado Tolosa, segun se a dicho, Juan de Villegas se quedo con el cargo de teniente del Tocuyo, y como los vezinos de aquel pueblo deseasen tener o descubrir algunas minas de oro, para rremedio de sus nešesidades, determino embiallas a buscar y descobrir, para el qual efecto nombro por cavdillo a vn Damian del Barrio, y dandole para ello šierta gente fue a las provinšias de Nirua, algo apartado del Tocuyo, mas adelante del valle de Barquišimeto, en donde Damian del Barrio hallo o descubrio vn poco de oro de minas que al prinšipio tubo vna rrazonable muestra; a las cuales minas llamo las minas de San Pedro(A); y dando de ello aviso y notišia al teniente Juan de Villegas, el asento alli su rrancheria, con la gente que llevaba.

Sabido por Villegas las minas ser descubiertas, como sienpre estas cosas traygan consigo vn hazellas[207] mas de lo que son, y rrepresentar grosedades de oro y rriquezas, fue promovido a yllas a ver con alguna gente de la sobrada que en el Tocuyo abia; y como viese que entre las minas de San Pedro y el Tocuyo abia copia de naturales para poderse sustentar entre ellos algunos espa˝oles, acordo poblar vn pueblo, el cual poblo rriberas del rrio Buria, y llamola Nueva Segovia, nonbrando en el sus alcaldes y rregidores para la administrašion de la rrepublica y justišia hordinaria. Este pueblo fue poblado en la provinšia llamada Barquišimeto, por lo qual los espa˝oles luego comenšaron a llamar a este pueblo Segovia de Barquišimeto, y despues, andando el tienpo, perdiose v olbidose el nonbre Segovia y quedose el de Barquišimeto, y asi oy comunmente este pueblo es llamado Barquišimeto.

Despues, en tienpo del governador Villasanda, hallandose los vezinos de la Nueba Segovia enfermos en aquel sitio y lugar donde la avia poblado Juan de Villegas, pidieron lišenšia para mudarse a otra parte mas sana y mejores ayres, la qual les fue conšedida por el governador Villasanda, y mudandose de adonde estaban, se poblaron mas allegados al Tocuyo doze leguas, donde los hallo Lope de Aguirre, traydor, al tienpo que entro en aquella governašion; y como entrando la tierra adentro Aguirre, la gente deste pueblo de la Nueba Segovia o Barquišimeto, temiendo las tiranias y crueldades deste traydor, desanparasen el pueblo, y llevasen consigo lo que tenian, enojado de ello Aguirre lo mando quemar y arruynar, y asi fue asolada la mayor parte del, por lo qual los vezinos acordaron no rreedificar alli sus casas, por estar aquel sitio algo abohado[208], y mudaronle en tienpo de Pablos Collado, governador, a otro sitio, entre los dos rrios llamados el Claro y el Turvio, donde hizieron sus casas de nuebo: y como hollandose la tierra y levantandose algunos rrešios vientos, anduviesen por el pueblo muy continuos e ynsufribles polvos, que se leschava a perder la rropa y les cavsaba algunas enfermedades y muy gran fastidio, despues que estuvieron alli algunos dias y fue ydo de la tierra el governador Pablos Collado, que avia dado consentimiento en este mudamiento del pueblo, acordaron mudarse a otra parte, en tienpo que governaba aquella tierra vn caballero llamado Manšanedo, el qual les dio lišenšia para ello, y ellos lo mudaron y pasaron a la zabana alta de Barquišimeto, donde se dieron bista la gente del traydor Lope de Aguirre con la del Rrey, y en[209] este lugar permaneše oy; y nadie se deve marabillar de que vna šivdad o rrepublica se aya mudado tantas vezes y con tanta fašilidad, porque como para hazerse vna casa de las en que estos vezinos moravan no fuesen menester muchos materiales de cal, piedra ni ladrillo, sino solamente varas de arcabuco y paja de la šabana, con mucha fašilidad harian y deshazian vna casa destas, y tanbien porque[210] los oficiales y obreros que las avian de hazer les costaban muy pocos dineros, que con[211] enbiar por ellos al rrepartimiento les servian de bueyes para acarrear la madera y de carpinteros para cortarla y de alva˝ires para hacer los demas edifišios, que si todo esto obira de costar dineros a buen seguro que no se mudaran a menudo; y tanbien son tan mal edificadores en aquella Governašion, que en toda ella, avn en estos tienpos, ay muy rraras casas de piedra, y esas solamente las ay en la šiudad del Tocuyo.

No eran ni son foršados a permanešer en qualquier desgustoso sitio o asiento, como lo an hecho los vezinos de Tunja del Nuebo Rreyno, que con estar en vno de los mas desgustosos y frio y destenplado sitio que ay en todo aquel Rreyno, solamente por aber edificado todos los mas vezinos desde prinšipio muy suntuosas casas de piedra y tierra, les es foršoso no mudarse de alli por no dexar perdido lo que les costo sus dineros, y asi permanešera aquella ciudad donde esta.

Estos fueron los prinšipios, medios y fines de la šivdad de la Nueba Segovia. Su provinšia es tierra calida y no bien sana por la abundancia de frutas que en ella se crian. Los vezinos comunmente se sustentan de los ganados que crian, por tener tierras aparejadas para ello. Los yndios les dan poco provecho, no mas de ayudalles a hazer las labranšas de mayz y dalles algun hilo de algodon. Ay personas en esta šivdad de mediano posible, mediante algunos tratos a que se an dado, enbiando o bendiendo sus ganados para el Rreyno. De las minas de San Pedro obieron poco provecho, porque como luego se dira, se les alšaron šiertos esclavos que en ellas tenian y binieron a perder los mas de ellos y alšarse los yndios naturales de aquella provinšia donde las minas estaban, los quales hasta este tienpo no an podido pašificar ni sujetar de todo punto, avnque diversas vezes an ydo a ellos.

Esto solo se a podido escrebir de la poblazon y fundamento de la Nueba Segovia de Barquišimeto(B).

NOTAS AL CAP═TULO XV

(A) Seg˙n algunos historiadores, ß las minas que encontrˇ Damißn del Barrio las pusieron por nombre el Real de Minas de San Felipe de Buria.

(B) La ciudad de Nueva Segovia de Barquisimeto, nombre debido ß ser Villegas natural de Segovia, en Espa˝a, fuÚ fundada ß fines de Junio de 1552, siendo sus primeros pobladores Diego de Losada, Esteban Matheos, Diego GarcÝa de Paredes, Damißn del Barrio, Pedro del Barrio, hijo del anterior; Luis de Narvßez, Gonzalo Martel, Juan de Quincoces de la Llana, Francisco de Villegas, Melchor de Grubel[212], alemßn, Cristˇbal de Antillano, Francisco Lˇpez de Triana, Diego GarcÝa, Hernando de Madrid, Francisco Sßnchez de Santa Olalla, Pedro Sußrez del Castillo, Basco Mosquera, Gonzalo de los RÝos, BartolomÚ de Hermosilla, Pedro Hernßndez, Pedro Sußrez, Cristˇbal Lˇpez, Diego de Ortega, Esteban MartÝn, Juan de Zamora, Juan Hidalgo, Pedro Gonzßlez, Juan GarcÝa, Sebastißn Gonzßlez de ArÚvalo, Francisco Sßnchez de Utrera, Cristˇbal Gˇmez, Diego Brabo, Diego de la Fuente, Francisco Tomßs, Pedro Viltre, alemßn, Sancho Brice˝o, Jorge de Paz, Diego Matehos, Pedro Matehos, Jorge Lans, Francisco Graterol y otros.

Villegas nombrˇ por primeros Regidores ß Gonzalo Martel de Ayala, Francisco Lˇpez de Triana, Cristˇbal de Antillano, Diego GarcÝa de Paredes, Hernando de Madrid y Francisco Sßnchez de Santa Olalla, y por Escribano del Cabildo ß Juan de Quincoces de la Llana, los cuales, reunidos en Ayuntamiento, eligieron por primeros Alcaldes ordinarios ß Diego de Losada y Damißn del Barrio, y por Procurador general ß Pedro Sußrez del Castillo.

Felipe II concediˇ ß Nueva Segovia, en 1592, el tÝtulo de Muy Noble y Leal, que le fuÚ confirmado por Carlos II en 1687.

CAPITULO DEăISEYS

En el qual se escribe šierto alšamiento que los negros que andavan en las minas de Barquišimeto hizieron, y como fueron desbaratados.

Dende a vn a˝o o poco mas tienpo que la Nueba Segovia se poblo en su primer sitio, los vezinos se dieron tan buena ma˝a que entre todos alcanšaban mas de ochenta negros esclavos, los quales, con algunos yndios labadores[213] y mineros que trayan en las minas de San Pedro sacando oro, y con ellos tenian algunos espa˝oles que llaman mineros, los quales tenian cargo de rrecoxer el oro que se saca y tomar y rregistrar las minas para sus amos, y ašotar a los labadores sino sacan mucho oro o les traen buen jornal.

Fue, pues, el caso que vn minero de Pedro de los Barrios, vezino de Barquišimeto, por cavsas que a ello le movieron, quiso castigar con rrigor vn esclavo de los que a su cargo estaban, llamado Miguel, negro muy ladino en la lengua castellana, y avn rresabido y entendido en vellaquerias. Este esclavo, viendose en esta aflišion, determino no obedešer ni tener sufrimiento, mas[214] hallando alli a mano vna espada se defendio del minero y se fue huyendo al monte, de donde voluntariamente, con diabolica y depravada yntenšion, comenšo a persuadir a los demas esclavos a que dexando la servidunbre en que estaban, tomasen la malvada libertad que el tenia vsurpada. Entre los demas negros vbo algunos que menosprešiando los consejos y persuasiones del fugitivo Migel, no quisieron hazer lo que les dezia y con mucha ynstanšia les persuadia, pero al fin bino a hallar hasta veynte negros que quisieron seguir su opinion, los quales, juntandose con el, tomaron las armas y vinieron a dar sobre los mineros espa˝oles que en las minas estaban, a los mas[215] de los quales prendieron y desarmaron, y dando crueles muertes a los de quien abian rrešebido enojo, soltaron a los demas, enbiandolos a dar mandado y aviso a los šivdadanos de Barquišimeto para que con las armas en las manos los esperasen, porque determinaban yr a despojarles de su pueblo y haziendas y dalles crueles muertes, tomando sus queridas mugeres para su servišio.

Los šivdadanos de la Nueba Segobia, admirados de aquel sušeso, no dexaron de temer y enbiar al Tocuyo a que les diesen avxilio y fabor, pero no para que creyesen y entendiesen que en los esclavos alšados rreynase tanto animo que osasen tomar las armas para benir sobre su pueblo. Miguel y sus secašes, luego que acabaron de aber vitoria contra los mineros espa˝oles y hazer lo que les parešio de ellos, fueron, en seguimiento de su maldad, a los lugares donde divididos en diversas partes, andaban los demas negros labando o sacando oro, a los quales constri˝eron a que los siguiesen y se juntasen y congregasen con ellos; y asi mesmo foršaron a otros muchos yndios ladinos que con ellos andavan a las minas, de todos los quales hizo vna conpa˝ia de hasta šiento y ochenta personas, de las quales era tan acatado y rreverenšiado y estimado este nuestro tirano, que determino de hazerse rrey, y puniendolo por la obra hizo que todos aquellos de su conpa˝ia le tuviesen y acatasen y nonbrasen como a tal, y dende en adelante no se decia menos del se˝or rrey Migel, que creo que fue el primero que deste nombre a abido en el mundo; y a vna negra, su manšeba, la rreyna Guiomar, y asi mesmo tenia vn hijo que fue llamado prinšipe y jurado por tal.

Hizo luego el negro rrey Migel sus ministros y ofišiales de casa de rrey; y vsando de toda potestad espiritual y tenporal, constituyo y nonbro por obispo a vno de sus conpa˝eros que le parešio mas sufišiente para ello, el qual, vsando de su malvada prelagia, hizo luego hazer yglesia, y hazia congregar en ella aquellas sus rro˝osas obejas. El rrey Migel hordeno luego su pueblo, y mando hazer casas en que biviesen, como honbre que pensaba permanešer perpetuamente; y concluso lo que tocaba a su rrepublica, mando aderešar armas para benir sobre el pueblo de la Nueba Segovia o Barquišimeto, las quales hizieron de los almocafres con que sacaban oro, enderešandolos y enstando los[216] palos largos como gorguzes[217] o dardos, y algunas espadas de las que abian tomado a los espa˝oles; y haziendo y tentar[218] de negro todos los yndios que consigo tenia con zumo de xaguas, que como he dicho son vnas manšanas que sirven para aquel efecto a los yndios, lo qual hizo para que el numero de los negros parešiese mayor y aquella conpa˝ia mas espantable[219], saco su gente de aquel pueblo o alojamiento que tenia ya hecho, a los quales, avnque toscamente, ablavan ynšitandolos a que con animos llevasen adelante su libertad, pues tan justamente la podian procurar, porque aviendolos Dios criado libres, como a las demas gentes, y siendo ellos de mejor condišion que los yndios, los espa˝oles tiranicamente los tenian sujetos y puestos en perpetua servidumbre, y que solamente en Espa˝a tenian esta sugešion en los de su našion, y no en otra parte ninguna, porque en Francia ni en Italia y Alema˝a y en otras partes del mundo, donde solo por las condišiones de la gerra quedaban los benšidos en alguna subješion y no eran los negros cavtibos; y que si ellos peleasen con la estimašion y brio que era rrazon, que les daria la vitoria en las manos, porque demas de ser poco numero despa˝oles el que en Barquišimeto abia, estaban confiados en que no les osarian acometer, y por eso descuydados de su llegada, y demas desto mal provehidos de armas; y hallando en los suyos respuesta[220] de honbres que deseaban berse ya con sus enemigos, siguio su camino.

Llego a Barquišimeto, y dando en el pueblo por dos partes con su gente dividida, entraba la negreria apellidando źviva el rrey Migel╗, poniendo fuego a las primeras casas; y como los espa˝oles, avnque se velavan, estuviesen algo descuydados, quando acordaron a tomar las armas y rretirar la negra comunidad, ya abian muerto a vn sacerdote y quemadoles la yglesia y otras casas; pero al fin, juntandose los vezinos, que serian quarenta, con las armas en las manos, acometieron con tanta furia y brio a los negros, que huyendo algunos dellos y muchos de los yndios, los rrebatieron y ahuyentaron, de suerte que los echaron fuera del pueblo; y como šerca estuviesen algunas monta˝as, donde los negros se rrecogieron y metieron, no pudieron los civdadanos y becinos aber entera vitoria, y asi cada qual se rrecojio a su šivdad y rrepublica.

Los vezinos de Barquišimeto, tan alborotados viendo el atrevimiento de los esclavos, y que no abian ydo tan maltratados que no se pudiesen tornar a juntar, pues el rrey les abia quedado bibo, enbiaron de nuebo a pedir socorro al Tocuyo. El Cabildo del Tocuyo, biendo el da˝o que de aquel alšamiento y junta de los negros tambien a ellos se les podia seguir, como a sus vezinos, juntaron la gente que pudieron, y nonbrando por capitan de ella a Diego de Losada, le enbiaron a Barquišimeto, donde tanbien le confirmaron en el cargo de capitan para contra el negro rrey Migel; y dandole alli la mas gente que pudieron, entre vnos y otros se juntaron šinquenta honbres, con los quales el capitan Losada salio de la Nueva Segovia o[221] Barquišimeto, y siguiendo con toda brevedad y presteza su jornada, dio en el pueblo de los negros, sin que ellos vbiesen sido abisados de su yda ni lo sintiesen hasta que estuvieron a las puertas de sus casas o juntos en su pueblo.

Los negros, con toda presteza, tomaron las armas, y siguiendo a su negro rrey Migel salieron al encuentro a los espa˝oles, rresistiendoles con coraje la entrada; mas fueron por los nuestros rrebatidos y hechos rretirar a su pueblo, donde todavia los negros peleaban animosamente, mas sienpre nuestros espa˝oles yban ganando tierra, hasta que los arrimaron a vna parte o lado del pueblo, donde fue mas porfiada la pelea[222], animando Migel a los suyos con bozes y gritos que les daba, no siendo el de los postreros en el esquadron; mas como por vno de los espa˝oles le fuese dada vna estocada de la qual cayo muerto en el suelo(A), perdieron los suyos el animo con ver a rrey perdida la bida, y comenšaron a afloxar en su pelea y a no menear las armas con el brio que de antes, lo qual, bisto por los espa˝oles, arremetieron a ellos con gran ynpetu y furia, hiriendo y matando a muchos, con que los desbarataron y pusieron en huyda y siguiendo el alcanše prendieron a muchos, de suerte que por los pocos que bivos quedaron rreconošieron aber abido entera bitoria de los esclavos. La rreyna y el negrito prinšipe, con sus damas, se estuvieron dentro en el pueblo a la mira, sin hazer ningun movimiento, con la šierta esperanša que tenian de la bitoria. Alli fueron presas y bueltas a su primero cavtiverio, y los nuestros se bolvieron a la šivdad de Barquišimeto, de donde abian salido.

Los yndios de la tierra, biendo como los negros abian sido desbaratados de los espa˝oles, juntaronse y dieron sobre los que quedaron bivos, y matando algunos foršaron a los demas que se bolviesen a casa de sus amos, donde fueron presos por la justišia y castigados con las penas que conforme a sus delitos merešian.

He querido contar este alšamiento destos esclavos aqui, avnque no hera negošio anexo ni conšerniente a mi Istoria, ques de las conquistas y descubrimientos, solo por aber sido vna de las cosas o acaešimientos mas notables que en esta Governašion an sucedido, despues de lo de Aguirre.

NOTAS AL CAPITULO XVI

(A) Seg˙n Castellanos no fuÚ de una estocada, sino de un tiro de ballesta, de lo que muriˇ el negro Miguel.

He aquÝ las palabras del autor de Varones Ilustres de Indias:

źArma Diego de Escorcha la ballesta
que por blanco tomaba negra cara;
en la cure˝a rasa tiene puesta
con acerado hierro diestra jara;
apunta como diestro ballestero
para hacer su tiro mßs certero.
Aunque tiene delante mucha gente,
procura desarmar en el caudillo:
la punteria fue tan excelente
antes fue tal el golpe de la frente
que traspasˇ tambien el colodrillo:
la vista de Miguel quedˇ perdida
quedando perdidoso de la vida.╗
(Elegia III, Canto IV.)

CAPITULO DIEZ Y SIETE

De como fue proveydo por governador de Benenšuela el lišenšiado Villasanda, y de su govierno y muerte, y de la fundašion y sušesos de vna billa poblada en el valle de San Pedro.

Por muerte del lišenšiado Tolosa proveyo el Rrey por governador al lišenšiado Villasanda, el qual vino a la governašion despues destar poblada la Nueba Segovia y aver pasado el alšamiento y desbarate de los negros que hemos contado. En tienpo deste governador obo pocas cosas de que podamos dar notišia, y asi sera breve el discurso de su tiempo(A).

Del govierno de su tienpo solamente ay que dešir el prinšipio que tuvo vn lugar o billa de espa˝oles, poblado en las minas de San Pedro, con todo lo en el sušedido hasta este nuestro tienpo; y biniendo al caso, pasa[223] desta manera: como la Nueba Segovia fuese mudada al sitio donde la arruyno el traydor Aguirre, y por estar apartada mas distanšia de las minas de San Pedro, los naturales se rrebelaban cada dia y daban en los mineros y lavadores y hazian en ellos algunos da˝os ahuyentandolos de las minas; lo qual visto por los vezinos de aquella šiudad acordaron que para que las minas estuviesen seguras, se poblase en ellas vn lugar o billa despa˝oles, a los quales se les diese para su[224] sustento los yndios que por alli abia, haziendo ellos dexašion de las encomiendas de yndios que se les abian dado en aquella parte; y para que esto obiese effecto, lo comunicaron con su governador Villasanda, el qual, parešiendole que se devia hazer como los vezinos lo pedian, enbio por persona o cavdillo que lo fuese a hazer a vn Diego de Montes, honbre famoso en aquella Governašion por su mucha esperienšia del conošimiento de yervas y otras cosas naturales, que era vezino del propio pueblo de Barquišimeto; el qual, juntando consigo quarenta honbres espa˝oles, se fue a la provinšia de las minas de San Pedro, a donde lo primero que hizo fue hazer algunos da˝os y muertes en los naturales, para espantallos y amedrentallos, a lo que llaman comunmente castigo; y para hazer esto tomo por ocasion las muertes de šiertos espa˝oles y de šiertos negros que andavan a sacar oro, que los yndios abian hecho para echallos de sobre si; y acabado el castigo o da˝os que en[225] los yndios quisieron hazer, Diego de Montes miro la tierra como honbre considerado, para en la parte o sitio mas acomodado poblar su pueblo; y parešiendole que era lugar conveniente para ello las rriberas de vn rrio que šerca de las propias minas estaba, llamado el rrio de las Palmas, poblo alli vna villa, a la qual nonbro la villa de las Palmas; y parešiendole que la tierra quedaba bastantemente castigada, y que los yndios no yntentarian mas novedades, bolviose a Barquišimeto, y tras del los mas de los que consigo avia llevado, por ser vezinos de la propia šivdad de Barquišimeto, con lo qual quedaron tan pocos espa˝oles en la villa que casi no se atrevian a salir de sus casas, lo qual, visto por los yndios, comenšaronse a juntar y a congregar para benir a dar sobre el pueblo y villa y matar a los espa˝oles que en el estaban, los quales lo entendieron y coligeron por conjeturas que vieron, y temiendo no ser muertos y desbaratados por las manos de aquellos barbaros, desanpararon el lugar antes que los yndios los viniesen a šercar, y bolvieronse a la šivdad de Barquišimeto, y ansi quedo la billa despoblada dende a poco tienpo que se poblo, en el propio a˝o.

En el verano siguiente, los vezinos de Barquišimeto, deseando que las minas so sustentasen para poder sacar algun oro, eligeron de nuebo vn capitan que bolviese a pašificar aquella provinšia y rredificar la villa, y este fue vn Diego de Parada, natural del Almendralejo, el qual fue con veynte y šinco honbres que junto, y entrando en la provinšia de las minas de San Pedro, comenšo a mover gerra a los yndios y castigallos de los bullišios y alborotos que abian movido contra los espa˝oles primeros pobladores, porque adelante y porque despues no obiesen otros. Y despues de parešelle que tenia ya pašifica la tierra, poblo la villa en el rrio que dizen de Nirua, y la nombro la villa de Nirva.

Sustentaronse estos espa˝oles bien todo el tiempo que turo[226] el verano, mas desque comenco a entrar el ynbierno los yndios se comenšavan a ynquietar y alborotar, de suerte que constri˝eron y foršaron a los espa˝oles a que desanparando su pueblo o billa, se rretirasen otra bez a Barquišimeto, los quales lo hizieron asi, y quedo despoblada segunda vez y de segundo sitio aquella villa.

En este ynstante murio el governador Villasanda, y los vezinos de Barquišimeto, porque rrešebian da˝o de que los naturales de las minas de San Pedro estuviesen alterados y no les consintiesen gozar de las minas, de nuebo enbiaron gente a que los pašificasen y castigasen, y por cavdillo de ella a vn capitan llamado Diego Rromero, el qual fue con quarenta conpa˝eros, y andubo algunos dias en la provinšia haziendo castigo e rruyna en los yndios y pueblos, y quando le parešio que los tenia ya domados y sujetos, dexo la gente alojada en las propias minas y bolviose a dar cuenta de lo que abia hecho al cabildo que lo abia enbiado, donde hallo quel Avdienšia de Santo Domingo abia proveydo por governador de aquella provinšia a Gutierre de la Pe˝a, que despues fue general contra el traydor Aguirre; y dandole rrelašion de lo que en la provinšia abia hecho, el Governador le torno a enbiar y le dio comision para que poblase y rrehedificase aquel pueblo o lugar en la mas acomodada parte que le parešiese.

Bolvioso el capitan Rromero con esta comision a las minas de San Pedro, donde abia dexado la gente aloxada. Por entrar en aquella sazon el ynbierno, y no ser tiempo de andar trastornando sierras ni caminando de vna parte a otra, poblo en el propio alojamiento o rrancheria de las minas de San Pedro, su villa, a la qual la nombro la Villa Rrica, porque asi le fue mandado por el Governador; y estuvose alli aquel ynbierno y algunos dias mas, hasta que en el Consejo rreal de Indias fue proveydo, por muerte de Villasanda, el lišenšiado Pablo Collado, el qual, viniendo a la governacion de Benenšuela y hallando los negošios de la Villa en este estado, mando al capitan Rromero que la mudase a donde quisiese, y que en su memoria la llamase Nirva del Collado. Rromero, por conplazer a Pablo Collado, mudo el lugar de donde estaba, y pasose con su Villa al rrio de Nirva, donde Diego de Parada la abia poblado la segunda vez, avnque no en el propio sitio, porque la asento en el paso del camino que por aquel rrio llevan los vezinos de Barquišimeto a la Nueba Valenšia, y alli estubo poblado mas tiempo de tres a˝os, al cabo de los quales, por la pobreza y miseria de la tierra y por la inquietud y rrebeliones de los naturales, la tornaron a dexar los espa˝oles y se torno a despoblar; y despues, en tienpo que gobernaba la segunda vez esta provinšia el lišenšiado Bernaldez, se torno a rehedificar este pueblo, y estuvo poblado šierto tiempo, al cabo del qual los naturales fatigaron tanto a los espa˝oles, que los mataron a su capitan, que se dezia Rramires, y los foršaron a que, rretirandose y desamparando el pueblo, les dexasen libre su tierra; y asi se an quedado libres de la servidumbre de los espa˝oles, que tantas vezes an yntentado tenellos sujetos.

Muerto Villasanda quedo el govierno de la tierra en las justišias de los pueblos, asta quel Avdienšia de Santo Domingo, segun poco a dixe, proveyo por governador a Gutierre de la Pe˝a, vezino de aquella propia Governašion.

NOTAS AL CAPITULO XVII

(A) Al gobernador que sucediˇ ß Juan PÚrez de Tolosa, le llama el Padre Aguado el licenciado Villasanda. Castellanos dice que se llamaba Alonso Arias de Villasinda, y otros le nombran Pedro de Villacinda.

Su breve gobierno durˇ de 1554 ß 1556; sin embargo, seg˙n Castellanos, Villasinda no muriˇ hasta 1557.

Le sucediˇ interinamente, por acuerdo de la Audiencia de Santo Domingo, Gutierre de la Pe˝a, que habÝa sido regidor en Coro.

De este Gutierre de la Pe˝a habÝa dicho el Obispo Ballesteros que źes hombre muy desasosegado y de grande escßndalo y que los pobres en esta tierra pasan gran zozobra con Úl. Matˇ un hombre aquÝ, y ß lo que dicen, mal muerto y contra toda razˇn. Deste delito le diˇ por libre un teniente, Juan de Villegas. DespuÚs acß ha cometido con los indios naturales muchos delitos...╗

Indudablemente, debe existir mucha exageraciˇn en estos asertos del Prelado, contenidos en la carta que dirigiˇ al Rey en 1550, pues de otra suerte no se explica su nombramiento.

CAPITULO DEZIOCHO

En el qual se escrive el prinšipio y fundašion de la šivdad de Truxillo, de esta Governašion, y algunas cosas de los yndios naturales della.

Porque tanbien, conforme a la horden que llevo en mi escrevir, es rrazon que de notišia y escriva aqui las cosas sušedidas en tiempo de[227] como escrivo las acaešidas quando ay esšeso de governadores, tratare el prinšipio que en este tienpo tuvo la šivdad de Truxillo, que oy esta poblada, y avnque por no rromper la materia de lo tocante a este pueblo, como lo e hecho en los demas, prosigo con el discurso de los tienpos asta lo presente, no por eso dexare de yr por si haziendo particular menšion de los governadores, como hasta aqui lo e hecho.

ăerca de los terminos de la šivdad del Tocuyo abia vnas provinšias de yndios llamados Cuycas, gente desnuda y que se sustentavan y bivian pobremente, de los quales los vezinos y moradores desta šivdad tenian notišia, porque algunas vezes enbiaban algunos criados suyos con rrescates a que comprasen hilo de algodon entre estos yndios para hazer sus telas y socorrer a sus nešesidades, a quien ellos propios tenian por rricos y prosperos por solo poseer vn poco de hilo y šierta manera de cuentas blancas que llaman quitero; y parešiendoles que poblandose espa˝oles entre estos cuycas abria mas comodidad para poder ellos partišipar a menos costa de aquellas miserias que los yndios cuycas tenian, determinaron juntar todos los mas espa˝oles que pudieron, y nonbrando el Cabildo por capitan desta gente, para entrar en esta provinšia, a Diego Garcia de Paredes, hijo natural del baliente capitan Diego Garcia de Paredes, que en tiempo antiguo del emperador Don Carlos, nuestro rrey de Espa˝a, hizo por su persona famosos hechos en las gerras que en aquel tiempo se siguieron en Italia y en otras partes, y le dieron entera comision y juridišion para que entrase en aquellas provinšias cuycas y poblase.

Este Diego Garcia, con la gente que le dieron y el junto, se metio[228] la tierra adentro, y por ser en este tienpo los yndios cuycas gente muy domestica, andubo y paseo toda la provinšia con su gente sin ninguna contraversion ni aber con los yndios naturales guašabara y gerra y otros alborotos que en semejantes entradas suelen haber; y buscando parte acomodada para poblar, se subio a vna poblazon de yndios llamada Esquque, que esta en vn lugar alto, a las bertientes del rrio Mitatan, que tiene sus našimientos en los paramos de Merida que llaman los paramos de Tuerto, y pasa por el valle que dizen de Corpus Christi. Y subido Diego Garcia con los espa˝oles que consigo llevaba a este sitio, aloxose en el y parešiole lugar qual convenia para abitašion de los espa˝oles. Poblo alli vn pueblo al qual llamo Trugillo: estubo en el algunos dias despues de haber hecho repartimiento de los naturales que en la provinšia abia, entre los que con el fueron. Se torno al Tocuyo a dar cuenta de lo que abia hecho, y avn a holgarse(A).

En este tienpo que Diego Garcia estuvo ausente, algunos mošuelos de baxa suerte y condišion muy yndinados, desmandabanse a hazer algunas fueršas y rrobos a los yndios, tomandoles las cuentas e hilo e quitero que tenian, questo era toda su rriqueza; y hallandolos domesticos en que les sufriesen esto se desmandaron a tomalles las mugeres e hijas, y a fornicar con ellas tan desvergonšadamente quanto yo no se dezir, porque delante de los propios yndios, maridos y padres, cometian estas maldades. Los yndios, como naturalmente ninguna cosa amen mas que a sus mugeres e hijos, enšendidos con mucha rrazon en ira y furor de barbaros, tomaron las armas en las manos y mataron a todos aquellos que malvadamente hazian estos ynsultos; y determinando que de todo punto en su tierra no quedase generašion de gente que tan disoluta y asolutamente cometian aquellos pecados de ynfidelidad, quiriendo en esto ymitar al furor que los rromanos[229] quisieron castigar la disolušion de Sexto Tarquino el mancebo, hijo del Rrey Tarquino, por cuya maldad no solo no consintieron que en Rroma quedase honbre de aquel linaje pero ni avn que se llamase Tarquino, fue de los rromanos aborrešido y conpelido a yrse a bivir fuera de Rroma, tomaron las armas de conformidad estos barbaros. Juntos muy gran numero de ellos, y puniendo cerco sobre el pueblo de los espa˝oles, los pusieron en tanto aprieto que si con brevedad no fueran socorridos de su capitan Diego Garcia de Paredes, que dello fue abisado, alli perešieran; pero este solo hecho solo presto para rrefrenar el ympetu de aquellos barbaros, de quien temian ser rendidos y miserablemente muertos, porque permanešiendo los yndios en su primer ympetu, seguian con ostinados animos la gerra contra los espa˝oles, viniendo muy hordinariamente a dalles guašabaras a su propio pueblo, matandoles algunos soldados en ellas.

El capitan Diego Garcia de Paredes, viendo que le abian muerto algunos de sus compa˝eros, y que los yndios ostinadamente permanešian en su opinion, y que para apartallos della no abia bastado las muchas bezes que los abia rrompido y desbaratado con muertes de muchos de ellos, ni las grandes ofertas y prometimientos que les abian hecho, determino desanparar el pueblo y salirse de entre las ansias de aquella gente que tan de veras procuraban de todo punto destruyllos y matallos; y esperando para esto tienpo comodo, apresto vna noche toda su gente, porque de otra manera no pudieran salir sin rrecebir algun notable da˝o. Se rretiro y salio de aquel pueblo dexando en el gran cantidad de ganado bacuno que los espa˝oles abian llevado para su sustento y perpetuydad, y se bolvio a la šivdad del Tocuyo, de donde abia salido.

La gente desta provinšia de Cuycas es, como he dicho, gente que anda desnuda, crešida y muy lušida y bien agestada. Es ydolatra: tienen o vsan de algunas figuras en que adoran, que llaman los espa˝oles tunjos. Lo questos yndios ofrešen en sus santuarios es hilo y quitero y otras cuentas hechas de šierto genero de quentas de piedras algo verdes que son de la generašion de otras piedras que en esta provinšia y en la de Merida ay, provechosas para el dolor de la yjada. Tanbien ofrecen sal y algunas mantas peque˝as de poca estima questos yndios hazen. Sacrifican venados en los santuarios, y ponen tanbien venados[230] todas quantas cabešas pueden aber de benados, en tanta cantidad que entrando en vno destos santuarios y tenplos, casi no veran otra cosa sino cabešas y aspas[231] de venados. Husan estos yndios comer šeyvas, que son šiertas almendras de la Nueba Espa˝a, contratašion principal.

Es esta provinšia de muy diferentes tenples, porque partišipa de tierras frias y de tierras muy tenpladas y de tierras muy calientes, y asi ay en ella de las frutas y comidas que en todas estas diversidades de tierras suelen aver. Es toda la mayor parte desta provinšia tierra rrasa, doblada y avn a partes muy doblada quebrada[232]. Lo que della es comarcana e mas conjunto a la laguna de Maracaybo es montuoso y arcabucoso, y lo que cae asi mesmo sobre los llanos de Venenzuela, porque entre estos dos mojones esta situada esta provinšia por las dos partes, y por las otras dos tiene a las provinšias y terminos de la šivdad de Merida del Nuebo Rreyno, y a la šiudad del Tocuyo de la propia governašion de Venenzuela.

No trato de la rreligion, šerimonias, costunbres y manera de bivir destos yndios, porque como a poco questos yndios y este pueblo se rreedifico no se a podido aber entera rrelašion dello.

Ay en esta provinšia dos paršialidades de gentes: los vnos se dizen cuycos, y los otros timotos. Los timotos es gente mas belicosa y gerrera e yndomita, y caen hazia los confines de Merida, que la mayor parte desta gente llamados timotos, sirven y son sufraganos a los vezinos de Merida, y los cuycas caen hazia las otras tres partes. Es gente mas mansa y domestica, segun he dicho, que los timotos. Todos estos pelean generalmente con lanšas y dardos y macanas. Es gente muy suelta y para mucho trabaxo.

Despues questa primera bez echaron los espa˝oles de su tierra, dieronse a hazer vnos fuertes en que se rrecojen en tienpo de gerra y avn de paz, los quales hazen en las mas asperas y agras cuchillas y lomas que pueden hallar, cortandolas por las dos partes con vna ancha y honda šaba de fosa; e por los dos lados procuran que sean muy pendientes, de suerte que avnque por ellos quieran subir, en ninguna manera pueden. Tienen sus puentes levadizos para entrar y salir por sobre las cabas, y alli dentro tienen hechos sus buhios y casas, y metidos sus provisiones de bituallas para sustentarse. An sido estos fuertes cavsa de multiplicarse las discordias entre estos yndios y los espa˝oles que despues fueron alli a poblar, por rrecogerse a ellos muy a menudo.

NOTAS AL CAPITULO XVIII

(A) Trujillo, llamada por los antiguos la Ciudad portßtil, por las diferentes veces que hubo de ser mudada de lugar, fuÚ fundada por Diego de Paredes en 1556, y abandonada el a˝o siguiente, por las causas que indica el Padre Aguado.

En 1558 fuÚ reedificada en el mismo lugar, aunque con el nombre de Miravel, por Francisco RuÝz, al que acompa˝aban, seg˙n Oviedo y Ba˝os, Alonso Pacheco, Francisco Graterol, BartolomÚ Escoto, Alonso Andrea de Ledesma, Tomßs de Ledesma, su hermano, Sancho Brice˝o, Gonzalo Osorio, Francisco Infante, Francisco de la Bastida, Jerˇnimo de Carmona, Gaspar Cornieles, Diego de la Pe˝a, Juan de Segovia, Lucas MejÝa, AgustÝn de la Pe˝a, Pedro Gˇmez Carrillo, Luis de Villegas, Juan de Aguirre, Juan de Baena, Francisco Moreno, Gaspar de Lizana, Lope de Encira, Luis de Castro, Juan BenÝtez, Francisco Terßn, AndrÚs de San Juan, Vicente Rivero, Juan de Miranda, Rodrigo Casta˝o, Francisco Xarana, Pedro GarcÝa Carrasco, LuÝs Quebradas, Juan de Bonilla, Herßn Velßzquez, Francisco Palacios, Pedro Gonzßlez de Santa Cruz, Esteban de Viana, Gregorio GarcÝa y otros.

De esta poblaciˇn dice Oviedo y Ba˝os que sus pobladores źtomaron por Patrona ß la Virgen de la Paz, y sˇlo por cumplimiento nombraban autoridades, pues ni sabian lo que eran pleitos ni conocÝan la discordia, y bastaba saber que eran naturales de Trujillo para que se les considerase y tuviese por personas de noble trato, de natural afable y de intenciˇn sana y recta╗.

CAPITULO DIEZ Y NVEBE

En el qual se escribe los mudamientos y traslašiones que esta šivdad de Truxillo a tenido hasta este tienpo, y mudanšas del govierno de la Governašion.

Quando Diego Garcia de Paredes salio de la provinšia de Cuycas y quedo despoblada la šivdad de Truxillo, que el abia poblado, hallo en la governašion de Venenzuela a Gutierre de la Pe˝a, que venia de Santo Domingo proveydo por governador, por fin y muerte del lišenšiado Villasanda, segun atras queda apuntado, el qual, segun pareše, no se llevaba bien con el Diego Garšia de muchos dias atras que se abian conošido; porque como se hubiese despoblado la šiudad de Truxillo determino el governador Pe˝a de enbiarle a rrehedificar y este cargo no se le quiso bolver a dar al mismo Diego Garcia, mas dioselo a vn Francisco Martin, que era bezino de la propia šivdad del Tocuyo.

Este junto hasta šinquenta soldados, asi de los que primero abian sido vezinos de la šivdad de Truxillo, como de otros que por alli pudo aber.

Apartandose del Tocuyo, se metio en el prinšipio de la provinšia de los cuycos[233] a la parte de vn balle dicho de Tostos o de Bocono, porque destas dos maneras fue llamado, y alli se aloxo y rrancheo con su gente, para rreformar sus armas y hazellas de nuebo para la guarda de sus personas, porque como los yndios abian quedado vitoriosos con la echada de los espa˝oles fuera de su tierra, temianse que les abian de rresistir asperamente en la estrada y estorvar la rrehedificašion del pueblo.

En esto mismo tiempo abia salido de la šivdad de Merida Juan Maldonado, vezino de Panplona, con pocos mas de šinquenta hombres a descubrir esta provinšia de Cuycas; y andando por ella biendola, acaso vn dia[234] se aparto con obra de veynte soldados de la demas gente, y caminando šiertas jornadas por diversas partes desta provinšia, bino a dar al balle de Bocono, que el propio Maldonado llamo Tostos, por šierto pueblo que en el abia deste nonbre; y como de rrepente biese estar aloxada la gente de Franšisco Rruyz[235] y topase dos honbres de los tocuyanos que le dixesen lo que pasaba, no turbandose punto les dixo que dixesen a su capitan que buscase otra tierra en que poblar, porque aquella el la tenia por suya; y rrecogiendose con sus veynte conpa˝eros en vn acomodado[236] para poder rresistir si los contrarios lo quisiesen prender, enbio šierto enbaxador o mensajero para que de su parte saludase a Franšisco Rruyz y le dixese lo propio quel abia dicho a los soldados que antes abia topado. El Franšisco Rruyz, por el contrario, enbio a dezir a Maldonado que le dexase su tierra, y pasaron otras palabras que el que las quiera ver largamente escritas las hallara en lo que yo escrivo sobre la poblazon de Merida. Aquella noche propia, Franšisco Rruyz enbio gente a que se metiesen en el sitio donde abia estado poblada la civdad de Truxillo, porque hasta este punto no abia tenido pensamiento de rrehedificar aquel pueblo. El capitan Maldonado, asi mesmo, se rretiro hazia donde estaba la demas gente de su conpa˝ia aquella noche propia, y se junto con ella. Dende a dos dias el capitan Franšisco Rruyz, siguiendo luego tras los suyos con la demas gente, se juntaron en la poblazon de Cuyque, en propio sitio donde abia sido poblado Truxillo, que avn todabia estaban en pie muchas casas que los yndios no abian querido quemar, y metiendose en ellas, luego el capitan Franšisco Rruyz poblo alli de nuebo su pueblo y rredifico el viejo, llamandole la šivdad de Mirabel. Nonbro sus alcaldes y rregidores y hizo las otras solenidades y šerimonias que en semejante caso se suelen hazer: y avnque sin enbargo desto pudiera Maldonado echallo de la tierra, o a lo menos constre˝ille a que se fuese, no lo quiso hazer, mas desde a šierto tienpo y despues de aber pasado otras muchas cosas que en la parte dicha se escriven, se bolvio a Merida con su gente, y Franšisco Rruyz con su pueblo de Mirabel y toda la provinšia su servišio[237], si el la pudiese sujetar, la qual luego rrepartio, haziendo nuebas šedulas de encomiendas en los vezinos o espa˝oles que con el abian ydo, de los yndios que en aquella provinšia abia(A).

En tienpo deste governador Gutierre de la Pe˝a entiendo[238] que tubo prinšipio la conquista y poblazon de las provinšias de Caracas por los Faxardos, mestizos hijos de vna yndia se˝ora de aquella propia provinšia[239].

Estando las cosas de la nueba šivdad de Mirabel en el estado que he dicho, llego a la governašion de Venenšuela, proveydo, Pablos Collado, por governador, que fue por el a˝o de šinquenta y nuebe, proveydo por el Rreal Consejo de Indias por muerte del lišenšiado Villasanda, por quien tanbien abia sido proveydo Gutierre de la Pe˝a en Santo Domingo. Este Pablos Collado, siendo ynformado del agrabio que ß Diego Garšia se le abia hecho en no dalle lišenšia que bolviese a la reedificašion de su pueblo, rreboco todo lo que Franšisco Rruyz abia hecho, y dio nuebos poderes a Diego Garšia para que fuese a la provinšia de Cuycas y tomase en si la gente espa˝ola que en ella abia y tenia Franšisco Rruyz y rehedificase de nuebo su pueblo y hiziese nueba elešion de alcaldes y rregidores. Diego Garcia de Paredes lo hizo asi como le fue encargado y el deseaba; y quitando el nonbre de Mirabel al pueblo le bolvio el de Truxillo, que de antes se tenia, y avn creo que le a˝adio no se que[240] a contemplacion de Pablos Collado.

En todo este tienpo los yndios no yntentaron a hazer ninguna novedad, porque los mas de ellos estaban debaxo del anparo de los vezinos de Merida, con quien ellos se hallaban muy bien por ser gente moderada en el tratamiento de los yndios y que nunca les quitaban esa miseria que tenian; mas despues que los meridianos[241] se apartaron de ellos y se rrecoxieron con su capitan Maldonado a su šivdad, luego mobieron bullišios y escandalos, y se comenšavan a rebelar.

El sitio donde Truxillo estaba poblado era algo fastidioso para los vezinos a cavsa de las aguas y grandes truenos que de hordinario acudian sobre el, y asi procuraron mudarse deste sitio a otro que les parešio mejor, y con lišenšia de su Governador y consentimiento de su capitan, se mudaron y poblaron este pueblo en la cabešada de vna canpi˝a o šabana que estaba rribera del rrio Bocono, en el valle que dixe[242] llamarse deste nombre, y tanbien Tostos, que parecia ser sitio mas apazible para la bivienda de los espa˝oles, avnque fuera de comarca para el servirse de los yndios. Estuvieron en este sitio poblados algunos dias, hasta que les falto y se avsento de ellos el capitan Diego Garšia, que los conservaba en paz y amistad; y luego que Diego Garšia se aparto de ellos y se fue a Espa˝a a cosas que le convenia, comenšo a našer entre los vezinos domesticas discordias que los deprovaron[243] mucho. Fue que los que antes tenian sus yndios junto a la primera poblazon y sitio donde Truxillo fue poblado, comenšaron a proponer rrazones trayendo por conpuestos argumentos y cavsas con que davan o querian dar a entender ser cosa muy nešesaria que el pueblo se mudase desta su fundašion a donde primero estaba o por alli šerca; y sobre esto se levantaron dos bandos y parcialidades que claramente punaba el vno contra el otro, los vnos por mudarse y los otros porque no se mudasen.

En este ynter fueron quexas del governador Pablos Collado al Avdienšia de Santo Domingo de poca ynportanšia, por las quales fašilmente se movieron los concilianos de aquella Avdienšia a proveer juez que tomase rresidencia a Pablos Collado, para el qual efecto nonbraron a vn lišenšiado Bernardez, que por sobrenonbre llaman Ojo de plata, por tener en la vna cuenca que le falta vn ojo otro de plata. Este llego a Benenšuela, como he dicho, al tiempo que entre los vezinos de Truxillo andaba ya muy enšendido el fuego de su enemistad y discordias; y siendole hecha relašion por algunos de los que deseaban mudar el pueblo de donde estava, fue fašilmente ynduzido a ello, porque obiese del alguna nueba memoria, y asi les dio lišenšia que mudasen el pueblo a donde mejor les parešiese y que lo llamase Trujillo de Medellin, por ser el y sus padres de Medellin naturales. Los vezinos, vsando desta comision, llevaron su pueblo con mucho contento de los que lo abian yntentado y a pesar de los contrarios, a las rriberas del rrio Hitatan, al contrario de donde solia estar en la primera fundašion, en vna šabana que llamaron algunos la šabana de los truenos, por vna gran tempestad que vna noche, estando aloxado en ella el capitan Maldonado con su gente hizo, poco mas de vna legua apartado del primer sitio o asiento donde estubo poblado en Escuque.

Hizieron alli sus casas y su nueba rehedificašion de Truxillo de Medellin, donde tanbien permanešieron muy poco tiempo, porque al cabo de algunos dias acudieron tigeres al pueblo y gran cantidad de hormigas caribes que les hazian muy gran da˝o, por lo qual determinaron de su avtoridad mudarse de alli a donde lo pagasen todo junto, porque esta considerada[244] gente, con su barbara ostinašion, se querian andar a manera de alarbes o perseguidos gitanos, con sus tiendas a cuestas, de vna parte a otra, solo por quebrantar y danificar los vnos las opiniones de los otros, asi los que fueron en que el pueblo no se mudase de las rriberas de Bocono, su segunda fundašion, a las rriberas de Mutatas, su tercera fundašion, fueron en mudarlo despues al propio rrio de Mutata abaxo, casi quatro leguas, entre vnas monta˝as y arcabucos donde los propios barbaros naturales de aquella provinšia jamas no an abitado por la maleza de la tierra, y alli estan al presente, donde purgan bien su liviandad y mudamiento; aunque lo mas lastan[245] los yndios que alli les van a servir, porque o de enfermedad que les da o de tigeres que los comen no pueden dexar de morir muy presto, y es tanta la estrechura del sitio que no tienen donde hazer vn guerto ni soltar a pašer vn caballo ni donde sustentar algun ganado junto al pueblo para su mantenimiento. La carne fresca al segundo dia se les corronpe: si vn caballo sueltan acaeše no hallallo en vna semana y estar casi dentro en el pueblo por la espesura de la monta˝a, y si obiese de dešir todos sus ynconvinientes y malas propiedades no acabaria tan presto. De este sitio an yntentado mudarse a otra parte, mas el que es al presente governador, que se dice don Pedro Ponze de Leon, no les ha querido dar lišenšia hasta que personalmente vea los ynconvenientes que para ello ay; y esto creo que se hara en su tienpo, por ser hombre tan cargado que le es muy dificultoso el caminar, porque el Governador, ynformado de las rrenzillas y pasiones que entre estos vezinos ay, como honbre cuerdo, a ningunos de ellos quiere dar credito acerca destos negošios, sino yllo el a ver por su persona.

Esto es lo que ay que escrevir al presente acerca de la fundašion de Truxillo.

CAPITULO VEYNTE

En el qual se escrive en suma lo suzedido en esta governašion de Venenšuela a Lope de Aguirre, traydor, y de su fin y muerte.

Aunque las trayšiones y crueldades que Lope de Aguirre, traydor, famoso por su yniquisima y abominable severidad, hizo en esta governašion de Venenšuela, con su fin y muerte, yo las escrivo en vn conpendio particular que hize de todo lo sušedido en las Indias al governador Pedro de Orsua, parešiome rreferir aqui en suma todo lo que este traydor hizo hasta su muerte y desbarate en Venenšuela, por ser cosa que demas de aver acaešido en esta governašion de quien particularmente voy escriviendo, governaba tanbien la tierra el licenšiado Pablos Collado, de cuyo tienpo y govierno voy tratando.

Paso Lope de Aguirre con sus secašes de la ysla Margarita, a donde aporto luego que salio del Mara˝on a Tierra Firme, al puerto y pueblo de la Burburata, por el mes de Agosto del a˝o de mil y quinientos y sesenta y vno; y como en el puerto ni en el pueblo no hallase quien le rresistiese, apoderose en todo y estuvo šiertos dias domando yeguas y potros para pasar adelante, y haziendo todos los da˝os que podia con sus mara˝ones en los ganados y otras haziendas que los vezinos por alli tenian, donde estuvo algunos dias, al cabo de los quales determino entrar la tierra adentro para colar de largo por la Governašion y pasar al Nuebo Rreyno de Granada, donde deseaba mucho verse con sus ministros; y llevando la derrota o bia de la Nueba Balenšia, llego a ella algo mal dispuesto y enfermo, donde no hallando tanpoco, como en la Burburata, quien le defendiese la entrada ni hiziese rresistenšia, se apodero de ella, y sus soldados comenšaron a buscar que rrobar y echar a perder, y no dexaron de hallar algunas cosas, porque como los vezinos deste pueblo fuesen tarde abisados y entendiesen quan a la puerta tenian el enemigo, de priesa, con lo que pudieron llevar acuestas, se fueron a guarešer a los montes o arcabucos, donde de todo punto no tuvieron la seguridad que pensaban, porque la gente y soldados de Aguirre, esparziendose con su deshordenada codišia y costunbre, por muchas partes, a buscar que hurtar y rrobar, dieron con algunas mugeres de vezinos prinšipales y las traxeron a poder de su capitan.

A esta sazon ya el governador Pablos Collado, que rresidia en la šiudad del Tocuyo, tenia notišia de la llegada y entrada de el amotinado Aguirre en su Governašion, y de la derrota que llevaba, que era hazia donde el estaba. Nonbro luego el Gobernador por[246] su capitan general a Gutierre de la Pe˝a, que abia sido governador antes del, y por maese de canpo a Diego Garšia de Paredes, para que juntasen la gente que pudiesen, y con ella, ya que no fuesen parte para desbaratar a Aguirre, a lo menos hiziesen alguna ostentašion, de suerte que no pasase tan desvengonšadamente como pensaba; y juntamente con esto enbio a pedir socorro al capitan Pedro Brabo de Molina, que por justišia mayor asistia en Merida, šivdad circunvezina a su gobernašion, del distrito del Rreyno; y con esto comenšo Gutierre de la Pe˝a a hazer y juntar alguna gente de la que en la Governašion y pueblos al Tocuyo mas allegados abia.

El traydor Aguirre, todo el tiempo que en la Nueba Valenšia estubo, siempre fue afligido de vna grabe enfermedad que le tuvo suspenso en vna cama, donde los que despues aca se jatan que eran grandes servidores del Rrey pudieron[247] muy seguramente atajar sus desinios y hazer šesar sus crueldades con dalle vna muerte que ya que no fuera qual sus maldades la merešian, a lo menos con ella aseguraran sus propias vidas y avn perpetuaran sus nombres con honrrosa loa, y no solo fueran perdonados de sus herrores, pero gratificados muy cumplidamente como el ynclito rrey Don Philipe lo acostunbra hazer. Mas que pedimos a esta obstinada gente[248] en maldades y en seguir el traydor por gozar de sus tiranias e libertad, que[249] enfermo como estaba, lo sacaron sobre sus honbros en vna hamaca, de la propia Valenšia, y lo llevaron algunas jornadas[250] la via y camino de Barquišimeto y el Tocuyo, a donde llevaba la proa puesta para de alli pasar al Rreyno? Despues de dexar destruyda la Nueba Balencia y rrobar quanto en sus comarcas pudieron aber, ašercandose Aguirre a la šivdad de Barquišimeto, que en la manera del caminar que llevaban estaba antepuesta a los del Tocuyo, los vezinos de ella abian sacado sus mugeres y haziendas y puestolas en cobro en lugares apartados, y ellos se avian juntado en conpa˝ia de Gutierre de la Pe˝a, con otros muchos soldados que ya se le abian llegado[251].

Aguirre, con el caminar, mejoro de su enfermedad, y caminando a rratos conšertada y desconšertadamente, llego sin que en el camino rrešibiese ningun alboroto ni desasosiego, a la šivdad de Barquišimeto, donde entro con su gente puesta en ordenanša y rrecatadamente, porque yendo marchando abia visto algunos soldados de los del general Gutierre de la Pe˝a baxar de vn lugar alto que sobrepujaba el pueblo, al propio pueblo, y temiose no obiese alguna šelada en el pueblo. Mas los soldados que del general Pe˝a abian abaxado, como eran pocos y mal armados y avn mal aderešados, viendo la lušida gente que Aguirre traya y la copia de arcabuzes, rretiraronse luego a lo alto, donde su General estaba a la mira con el rresto de la gente. Aguirre, con tan poca rresistenšia, metiose en el pueblo, y para estar mas seguro alojose con su gente en vn šercado de dos tapias en alto que a vna parte del pueblo estaba, al qual llamaron el fuerte de Aguirre; y porque las demas casas no le fuesen ocasion de rrešebir algun da˝o, por poder la gente del Rrey encubiertamente llegarsele por alli a hazelle da˝o, mandolas quemar todas, y entre ellas la Iglesia. Dende en adelante la gente del Rrey procurava allegarsele a Aguirre a dalle algunas armas y desasosiegos, llevando por cabešas y cavdillos en estos casos a los capitanes Diego Garšia y a Pedro Brabo de Molina.

Y despues de aber estado Aguirre en su fuerte šiertos dias, ofrešiosele ocasion para salir con toda su gente a lo alto de vna šabana o canpi˝a donde el general Gutierre de la Pe˝a estaba alosado con su gente, a socorrer šiertos soldados suyos que la noche antes avian salido a asaltar el canpo y gente del Rrey si la hallasen; porque como estos soldados fuesen con la luz del dia vistos de vna conpa˝ia de gente de a caballo que con los capitanes Diego Garšia y Brabo los abian salido a buscar, por aber tenido noticia de su salida, fueron constre˝idos los del traydor a rretirarse, y por el mesmo caso a ser socorridos de su capitan, y asi mesmo la demas gente que abia quedado en el alojamiento con el general Gutierre de la Pe˝a y con el governador Pablos Collado, saliendo a juntarse con el rresto de la gente que andaban fuera, fueron a vn mesmo tienpo socorridos los vnos y los otros de sus generales.

Aguirre, viendo la bentaja que sus contrarios le tenian en andar todos a caballo, rrecojiose con su gente a vn pantano o šienega que en aquel llano se hazia, para que de alli, con su arcabuzeria, el pudiese da˝ar a los de a caballo y ellos no a el ni a su gente. Y despues de aber pasado algunos rrepiquetes de poca ynportanšia y aversele pasado o huydo a Aguirre vno de los suyos, llamado Diego Tirado, a la gente del Rrey, y aber conošido en los suyos vna floxedad y tibieza de suerte que no vsaban de la arcabuzeria como podian, porque con tener a los del Rrey a tiro de arcabuz no hirieron a ninguno, se rretiro con su gente hazia su fuerte, y enšerrandose con ella quiso dar la buelta a la mar, asi porque no le parešia buen camino el que traya para el Rreyno, como porque durante el tienpo que en el fuerte y pueblo de Barquišimeto estubo, tubo muy gran falta de comidas y mantenimientos, de suerte que fue foršado a matar algunos de los jumentos que traya tan[252] flacos y llenos de mataduras, y perros de todas suertes, para que su gente comiese. Y viendo algunos o los mas de los soldados de Aguirre como su capitan andaba bašilando y variando con su fortuna, la qual se le yva ya ynclinando y bolviendo adversa, determinaron desanparalle y dexalle y pasarse a la parte[253] del general y gente del Rrey; los quales lo hizieron asi; y por el mesmo temor otros muchos y rrespetados y queridos del Aguirre, y luego los muy amigos, de suerte que siguiendo casi vnos tras otros dexaron a su capitan solo con solo vn conpa˝ero llamado Llamoso[254] que era capitan de la munišion, parešiendoles que con vsar deste termino a que la pura hanbre les foršo, eran dinos no solo del perdon de sus maldades, mas de gratificadoras meršedes que por ello avn el dia de oy algunos esperan rrešebir y avn juran que les son devidas de derecho.

Diego Garšia de Paredes, maese de canpo que a esta sazon abia salido con šierta gente a dar algun alboroto a la gente del Aguirre, como en el camino topase aquella canalla y de fe doblada e ynšierta, y ellos le šertificasen que Aguirre quedaba solo, fuese derecho al alojamiento y fuerte donde el traydor estaba, y hallole que abia acabado de dar de pu˝aladas a vna hija suya mestiza que consigo traya; porque como este malvado fuese de su natural ynclinašion tan cruel y derramador de sangre humana, no fue parte el amor paterno para estorvarle e ynpedirle que dexase de hazer con su propia hija la crueldad que con las demas gentes vsaba, tomando por maxima para hazer aquella yniquisima maldad, dezir que mas queria ver muerta su hija con sus manos que no que despues del[255] muerto fuese, por la maldad de su padre, vituperada e ynproperada de hija de vn traydor y por ventura dada a todos en comun vso y desonra.

Diego Garšia de Paredes, no perdiendo la ocasion que presente tenia para acrešentar su fama, dio luego la muerte Aguirre por mano de dos soldados arcabuzeros del propio Aguirre, los quales tirandole, por mandado del maese de canpo Diego Garšia, dos arcabuzazos, le dieron la muerte, y luego le cortaron la cabeša. Y hecho esto llego el governador Pablo Collado y el general Gutierre de la Pe˝a y el capitan Brabo, con toda la demas gente, y alli se apoderaron del despojo de Aguirre y de las munišiones y artilleria que alli abia; y el cuerpo de Aguirre, despues de aber estado hollado vno o dos dias, fue hecho quartos y puesto por los caminos en palos, y la cabeša llevada, por mandado del governador Pablos Collado, al Tocuyo, y alli, en memoria deste hecho, puesta en vna javla en la plaša.

De la gente de Aguirre, avnque abia muchos dinos de muy gran castigo, no fue castigado ninguno por el Governador, por parešelle que abian de gozar de vn perdon general que el les abia dado a todos los que antes de muerto el traydor se le pasasen. Solo an abido por castigo general y particular toda esta gente de Aguirre, vna šedula que Su Magestad, vsando de su natural clemenšia, enbio el a˝o de sesenta y dos, fecha en Madrid, para que los enbiasen a Espa˝a; pero ninguno va ni yra perpetuamente, ni su maldad abra ningun castigo, y asi no es de maravillar sino[256] como cada dia no ay motines en las Indias, pues este[257] fue y paso sin ningun castigo, con aber sido el mas cruel de los que en las Indias se an hecho, como se podra ver, segun e dicho, largamente escrito en la parte alegada al prinšipio deste capitulo.

Y fue muerto y desbaratado este traydor en la šivdad de Barquišimeto, por el Governador y Capitanes dichos, a veynte y siete de Otubre de mil y quinientos y sesenta y vn a˝os, vispera de los bienaventurados San Simon y Judas.

En este mismo tienpo fue muerto en esta Governašion Juan Rrodriguez Xuarez, natural de Merida en Espa˝a, que fue el primer fundador de Merida del Nuebo Reyno. Este Juan Rodriguez era vn honbre a quien los yndios temian mucho por ser ynhumano con ellos: mataronle yndios caracas saliendo de aquella provinšia a servir al Rrey contra el traydor Aguirre. Dizese que fueron autores de la muerte los Faxardos, mestizos que fueron primero pobladores de aquellas provinšias y pueblos que en ellos se poblaron de espa˝oles, a quien los yndios respetaban mucho por contenplašion de su se˝ora, yndia prinšipal y madre de los Faxardos, como en otra parte queda tocado; y estos, por envidia y avn temor que a Juan Rodriguez tubieron, hizieron a los yndios que se congregasen y saliesen al camino y lo matasen, como lo hizieron a el y a otros quatro espa˝oles que con el yvan, lo qual tambien tengo tocado algo mas largo en la poblazon y sušesos de la šivdad de Merida, que este capitan poblo.

CAPITULO VEYNTE Y VNO

En el qual se escriven las muertes de los capitanes Luys de Narvaez y Garšia de Paredes, y la dispusišion de Caracas.

Aunque atras queda apuntado en suma como por el Avdienšia de Santo Domingo fue proveydo el lišenšiado Bernardez para que tomase rresidencia al lišenšiado Pablo Collado, no a llegado su tanda hasta agora, por aber en los capitulos pasados tratado particularmente de Pablo Collado, y lo que alli toque de Bernardez fue para que el sušeso de las cosas de la šivdad de Truxillo no fuese rrepartido en muchas partes, y por eso va alli rreferido los nonbres de otros governadores.

Viniendo, pues, al proposito de nuestra Historia, despues de la muerte y desbarate del traydor Aguirre, llego el lišenšiado Bernardez a la governašion de Venenšuela con sus provisiones de juez de rresidenšia, para que si hallase culpado en algo al governador Pablo Collado se quedase el en el govierno de la tierra, y lo enbiase con su rresidenšia a Espa˝a; y como todas las comisiones se den desta suerte, yo soy šierto que al que da la rresidenšia no le falten culpas, ni al que se la toma diligenšia para buscarselas y aponerselas[258].

Tomada la rresidencia a Pablo Collado fue enbiado a Espa˝a, y el lišenšiado Bernardez se quedo por governador, el qual como en su tienpo fuesen los pueblos que de espa˝oles abia poblados en Caracas, puestos en grande aflišion y trabaxo por los naturales de aquella provincia, fue nešesitado a socorrellos, porque no se despoblasen; y avnque su deseo fue bueno, la obra que hizo no solo fue de ningun efešto, pero perjudišial, porque como para faborešer aquellos trabaxados pueblos nonbrase por capitan a vn Luys de Narvaez, natural de Antequera, este hizo y junto šierta gente, que serian hasta sesenta honbres, para yr a socorrer y rreformar los pueblos dichos; y como sin ningun horden ni conšierto entrasen por las tierras de guerra donde los yndios eran belicosos y briosos, caminando sin llevar a punto de pelear sus soldados y las armas puestas a pique[259], porque los arcabuzes y otras munišiones que abian de yr en las manos y honbros de la gente que las abia de mandar las llevaban liadas y atadas sobre las bestias de carga, fue asaltada y acometida por los yndios su gente por diversas partes, que yva muy esparzida, y como para rresistir a tan arrepentino acometimiento no tuviesen ni les fuese dado lugar a desliar las cargas para sacar las armas, y los mas de los soldados fuesen biso˝os, que comunmente llaman chapetones, y estos perdiesen el animo de solo ver el alboroto y alarido de los yndios, antes que les hiziesen notable da˝o, se dieron a huyr vergonšosamente, sin bastarlos a detener las persuasiones y bozes de su capitan, que enšima de vn caballo andaba haziendo la rresistencia que podia en los yndios, al qual hirieron de diversos flechazos, de que murio alli propio; y como los yndios viesen la pusilanimidad de los soldados, y quan šiega y temerariamente huyan divididos, cada vno por su parte, seguianlos con animo y coraje, y como los yvan alcanšando, los yvan matando, que de todos no escaparon sino dos o tres, que por ser buenas lenguas y buenos peones, y saber bien la tierra, con gran trabaxo fueron a salir a vno de los pueblos que en la propia provinšia estaba poblado, y otro portuges, que por su buena fe[260] y brio salio a las partes de Barquicimeto, el qual, como viese que los yndios que le yvan ya alcanšando y que no podia escapar de sus manos, se bolvio a ellos diziendoles en su propia lengua portugesa, como si los yndios la entendieran y fueran espertos en ella, que no le matasen, trayendoles a la memoria la muerte y llagas de nuestro rredentor Jesucristo (termino de que vsan mucho en sus aflišiones), y quel no habia venido a hazelles ningun da˝o, sino a ser su conpa˝ero y hermano, y otras rrazones para ynšitar los yndios a misericordia, virtud entre ellos nunca vsada ni hallada. Y como aquellos barbaros no curasen de lo quel portuges les decia, antes se allegasen a el con sus macanas para herille y matarle, e[261] ya le obiesen alcanšado vn golpe con ellas, fue yndinado nuestro portuges contra los yndios, y echando mano a vna espada que traya, comenšo a defenderse y avn herir en ellos, de suerte que matando a tres o quatro de los que mas le perseguian, fueron los demas foršados e ynduzidos a temor de la furia de aquel honbre que con tanto valor y vigor de animo peleaba con ellos, el qual, escapando de sus manos salio, como he dicho, a tierra de paz.

De toda la demas gente espa˝ola e yndios e yndias, que era gran cantidad la que llevaban para su servišio, no escapo ninguno, mas[262] todos fueron alli miserablemente muertos, y todo su bagaje y carruaje tomado de[263] los yndios.

Los moradores de los pueblos de Caracas, sabida la vitoria que los yndios abian abido, temieron grandemente su perdišion, porque con la victoria abida los yndios se empešaban a juntar para yr a dar sobre ellos, lo qual, como fue entendido y sabido por los espa˝oles, rretiraronse del pueblo de San Franšisco, donde estaban, que asi se dezia el que estaba poblado la tierra adentro, y rrecogieronse al pueblo que en la costa de la mar de aquella provinšia abia poblado, en donde asi mesmo temieron la fuga y junta de los yndios, y enbarcandose por la mar se salieron de la tierra y se fueron a la Burburata y a la Margarita[264].

Dende a poco tienpo aporto a este puerto y pueblo de Caracas el capitan Diego Garšia de Paredes, que despues de aber muerto al traydor Aguirre se fue a Espa˝a, donde Su Magestad le hizo meršed de dalle la governašion de Popayan en gratificašion de sus servišios, para que fuese governador de ella. Y como en aquella costa obiese algunos yndios muy ladinos en la lengua espa˝ola que conocian al Diego Garcia, el qual creyo que la tierra estaba poblada de espa˝oles y que en ella estaba el capitan Luys de Narvaez, que era amigo suyo, de cuya muerte el no avia sabido mas de como abia salido del Tocuyo para aquellas provinšias, fue fašilmente enga˝ado por los yndios, los quales le dixeron que bien podia saltar en tierra a descansar, en el ynter que ellos embiaban la tierra adentro a hazer saber a Narvaez como el estaba alli. Y como el Diego Garcia llanamente creyese lo que los yndios le dezian, salto en tierra con algunos caballeros amigos suyos, para el efecto dicho. Los yndios, para poder mejor efetuar su maldad, apartaronlos de la mar a dalles de almorzar en vnos buhios do ellos abitaban, algo apartados del agua, y como ya estuviese entre ellos tratada la horden del acometer y dar la muerte a Diego Garšia y a los que con el estavan, y todos ocultamente estuviesen con las armas en las manos, al tienpo que Diego Garšia y sus conpa˝eros se pusieron a comer fueron de rrepente šercados de un grande escuadron de yndios y enpešados a flechar y a ser heridos, los quales aprovechandose de las armas que consigo tenian comenšaron a yrse rretirando hazia la mar y hiriendo en los yndios, los quales, como eran muchos, sobrepujaban en fueršas a los briosos animos que estos caballeros tenian, y asi los mataron a todos, que no escapo sino solo vn marinero que con otros dos que con el batel avian quedado a la lengua del agua, se fue huyendo del navio, con tales heridas que luego dellas murio.

Deste Diego Garšia se dize que pudiera muy bien guarešer su persona y escapar con la vida, pero porque no dixesen que huyendo vergonšosamente abia dexado y puesto a sus compa˝eros en las manos de sus enemigos, murio peleando como vn valiente capitan, donde antes que los yndios acabasen de dar fin a sus dias, abia muerto y herido muchos de ellos, con que antes que muriese tenia ya hecho a su anima el vengatibo sacrifišio que a manera de los gentiles acostumbran algunos florentinos hazer a las animas de sus devdos muertos con las vidas de los que fueron en matallos, procurandolos aber por qualquier prešio de dineros(A).

NOTAS AL CAP═TULO XXI

(A) La misma versiˇn que el Padre Aguado da Oviedo y Ba˝os acerca de la muerte de GarcÝa de Paredes; pero Castellanos atribuye la desgracia al deseo que tenÝa el citado capitßn de ver ß una Catalina de Miranda.

Sea como fuere, su muerte constituyˇ una verdadera desgracia, porque Diego GarcÝa de Paredes era uno de los capitanes mßs arrojados y mßs entendidos que habÝa en Indias. De Úl dice con razˇn Oviedo y Ba˝os que sus haza˝as en las Indias siempre lo acreditaron por grande, pues se preciˇ en todas ocasiones de tan hijo en el valor como en la sangre de aquel cÚlebre espa˝ol de su propio nombre cuyos arrestos fueron asombro de Italia.

CAPITULO VEYNTE Y DOS

En el qual se escrive el segundo govierno que en esta governašion tuvo el lišenšiado Bernardez, y como en su lugar sušedio Don Pedro Ponše de Leon, en cuyo tiempo fueron rrehedificados y poblados los pueblos de Caracas.

Llegado al Rreal Consejo de Indias[266] el lišenšiado Pablo Collado, los se˝ores de aquel Consejo proveyeron por governador de Benenšuela a vn caballero llamado Manšanedo, honbre ya mayor y que mas estaba para descansar que para trabajar. Este bino a Venenšuela, y tomando rresidenšia al lišenšiado Bernardez lo enbio a Santo Domingo, y el se quedo en su governašion, donde por aber governado poco tienpo ay poco que contar del, porque dende[267] a pocos dias le dio vna enfermedad de que murio, aconpa˝ando a esto la vejez, que fue mas šierta cavsa de su muerte(A).

Governose la provinšia por ynterregnun a cada pueblo administrandola sus alcaldes o consules, hasta que el Avdiencia de Santo Domingo tubo nueba desta vacašion y torno a proveer por governador al mismo lišenšiado Bernardez, que antes lo abia sido, el qual, despues de aber buelto a su governašion de Venenšuela, quiso poblar y pašificar las provinšias de Caracas por su persona y rreedificar aquellos pueblos que de antes, en su tienpo, se abian despoblado, y poblar otros de nuebo, para el qual efecto junto mas de cien honbres, avnque no todos para gerra, e por no ser esperto ni esperimentado en las cosas de gerra, nonbro por su general a Gutierre de la Pe˝a, a quien Su Magestad, en gratificašion de lo que le sirvio contra el traydor de Lope de Aguirre, abia dada ya titulo de mariscal con otras no se que preheminenšias. Y partiendose para las provinšias de Caracas, como los yndios andaban vitoriosos, luego que sintieron que espa˝oles entraban por su tierra, tomaron las armas y muy atrevida y desvergonšadamente salieron al camino a rresistilles; y como el General quisiese vsar con aquellos barbaros del rrigor nešesario para ahuyentallos y hazelles cobrar miedo, erale ynpedido y estorvado por el Gobernador, el qual no queria sino que primero se les hiziesen algunos rrequerimientos y otros preanbulos de poco momento para con aquellos barbaros, que en ninguna cosa se goviernan por rrazon ni justišia, ni entiendo que aya otra justificašion mas de la que con el rrigor de las armas se puede aber, y ponerse a hazerles rrequerimientos, que esto que ellos[268] jamas lo entienden, es, como suelen dešir, gastar palabras al ayre, y lo mas ašertado es, quando de hecho vn juez o capitan quiere entremeterse en lo que no puede, tocante a hazer castigo en los yndios, es encargalles la moderašion en los ešesos, porque avnque diga que se hagan rrequerimientos y que fueron rrebeldes los yndios y no quisieron obedešer ni entender lo que de parte de Su Magestad les dezian y notificaban para justificašion de los que los hazen, mal se les puede atribuyr a los yndios aber yncurrido en estos crimenes, pues ni ellos, como he dicho, entienden lo que son rrequerimientos ni para que efeto se les hazen; solamente entienden el da˝o que ven presente, y ese procuran rresistir con las armas. Y desgustado desto el general o mariscal Gutierre de la Pe˝a, acordo de dexar al Governador con su gente y bolverse al Tocuyo.

Los soldados, viendo la mala horden que el Governador llevaba en aquella gerra y que se ponian en evidente peligro de ser todos muertos, comenšaron a seguirle con tibieza y a cunplir de mala gana sus mandamientos, a fin de que se enfadase de ser šapitan y se bolviese a ser governador, el qual lo hizo asi, que saliendose de la provinšia de Caracas donde ya abia enpešado a entrar, con la gente que abia llevado, se bolvio a Barquišimeto y al Tocuyo, donde rresidio hasta quel Consejo Rreal de Indias, sabida la muerte del governador Manšanedo, proveyeron en su lugar a Don Pedro Ponše de Leon; el qual, venido a Benenšuela, tomo rresidenšia al lišenšiado Bernardez y enbiolo a Espa˝a, y luego procuro que las provinšias de Caracas se pašificasen y poblasen, por estar ya tan desbergonšados aquellos yndios que salian a rrobar y a saltear a los yndios domesticos que servian a los espa˝oles, al qual efeto enbio al capitan Diego de Losada con casi došientos honbres, el qual, a la entrada de la provinšia y conquista de ella bertio muy poca sangre o ninguna de yndios, y luego poblo o rrehedifico los pueblos que de antes estaban poblados, y al vno llamo Santiago de Leon, por rrespeto del governador, que se dešia Don Pedro Ponše de Leon, y al otro Nuestra Se˝ora de los Rremedios, y rrepartio la tierra entre algunos de los que con el fueron(B).

En tienpo deste Governador, dia de Nuestra Se˝ora de Septiembre, a˝o de sesenta y siete, šiertos nabios de franšeses y escoršeses[269], que andaban hechos cosarios en la costa de Venenšuela, entraron en la šiudad de Coro y la saquearon y rrobaron quanto en ella abia, porque tomando descuydados a los vezinos del pueblo, solamente les dieron lugar a algunos para que con sus mugeres se escapasen de sus manos, avnque no dexaron de prender alguna parte de ellos. En la Iglesia y tenplo de la civdad[270], hizieron el da˝o que pudieron, porque la parte de los escoršeses eran luteranos, y asi todo aquello que hallavan catolico y contrario de su seta lo echavan a perder, asi en libros como en ymagenes. Estaban en esta sazon en esta šivdad de Coro el obispo de Venenšuela, Don fray Pedro de Agreda y el Governador, los quales asi mesmo se escaparon por pies, avnque agenos. Desearon estos salteadores aber a las manos estas dos personas costituydas en dinidad, mas para vengarse de ellos que para aber sus rriquezas, y finalmente quisieron quemar y asolar el pueblo y matar y llevarse consigo a los que alli cavtibaron si no les davan por ello šierta cantidad de oro que pedian; y al fin se obieron de conšertar y dieronles dos o tres mil pesos por el rresgate de la gente y pueblo, demas, y allende del oro y otras muchas joyas y rropas que rrobaron en el saco; y con esto se fueron aquellos malvados cosarios, dexando tan arruynada la tierra quanto no podran rrestavrar en mucho tienpo los vezinos que alli bivieren. El Obispo y el Governador, pasada esta calamidad, se metieron la tierra adentro, para bivir mas seguros.

Esto es lo que e podido rrecupilar de la provinšia de Venenšuela hasta este tienpo.

Otra šivdad ay poblada en esta Gorvernašion, que esta doze leguas de Burburata la tierra adentro, llamada la Nueba Balenšia: no he hecho aqui particular menšion de ella, como de las demas, por no aber abido rrelašion de ello(C).

NOTAS AL CAP═TULO XXII

(A) D. Alonso de Manzanedo era hombre de bastante edad y de salud quebrantada, por lo cual la mudanza de clima y los cuidados del gobierno, aumentando sus achaques, le postraron bien pronto en la cama, muriendo por Febrero de 1564, no de 1574, como por error material, sin duda, dice Oviedo y Ba˝os.

(B) No se conserva el acta de la fundaciˇn de la ciudad de Santiago de Leˇn de Caracas, pero la opiniˇn que parece mßs exacta es la de que el trazo de la ciudad se hizo el 25 de Julio de 1567.

Losada se˝alˇ sitio para la iglesia, repartiˇ solares ß los vecinos y nombrˇ regidores ß Lope de Benavides, BartolomÚ de Almas, MartÝn Fernßndez de Antequera y Sancho del Villar, y Ústos, reunidos en Cabildo, eligieron por primeros alcaldes ß Gonzalo de Osorio, sobrino de Losada, y ß Francisco Infante.

La poblaciˇn, fundada en un hermoso valle, tan fÚrtil como alegre, fuÚ creciendo poco ß poco. En 1568 tenÝa unos 50 ˇ 60 vecinos; en 1593 llegaban ß 400, con unos dos mil habitantes, y en tiempo del historiador Oviedo (1723) habitaban la poblaciˇn de Caracas (sin contar la innumerable gente del servicio) mil vecinos espa˝oles y źentre ellos dos tÝtulos de Castilla que la ilustraban, y otros muchos caballeros de conocidas prosapias╗.

Para mßs detalles vean la obra del P. Froilßn de Rionegro, El fundador de Caracas Don Diego de Losada, Caracas, 1914.

(C) Nueva Valencia del Rey fuÚ fundada en 1555 por Alonso DÝaz Moreno, ß poco mßs de media legua de la famosa laguna de Tacarigua; pero el primer auto de fundaciˇn lo diˇ Juan de Villegas, ante el escribano p˙blico Francisco de San Juan, el 24 de Diciembre de 1547.

źQuienes deseen—escribe fray Froilßn de Rionegro—gozar de un delicioso panorama en Nueva Valencia del Rey, suban al cerro del Calvario al declinar el sol, y podrßn admirar el esplÚndido paisaje que forma la Laguna, los montes y llanura; de paso visitar el peque˝o monumento dedicado por los descendientes espa˝oles en honor de la Madre de Dios.╗

LIBRO QUARTO

EN EL LIBRO QUARTO SE TRATA DEL PRIMER DESCUBRIMIENTO DE LA YSLA DE LA TRINIDAD, Y DE QUIEN LA DESCUBRIO, Y COMO LE FUE DADA POR GOVERNAăION A ANTONIO SEDEĐO, CON TODO LO QUE EN ELLA LE SUăEDIO, Y COMO EL EMPERADOR DON CARLOS DIO A DON DIEGO DE ORDAS VNA GOVERNAăION EN EL RRIO MARAĐON, Y COMO DESPUES DE ABER PASADO MUCHOS TRABAXOS FUE PRESO POR PEDRO ORTIZ DE MATIENăO, DESPUES DE LO QUAL FUE MUERTO ORDAS CON PONăOĐA YENDO A ESPAĐA. ASI MESMO SE TRATA COMO SEDEĐO PRENDIO A ALONSO DE HERRERA Y A TODA LA GENTE QUE CON EL ESTABA EN PARIA.

CAPITULO PRIMERO

Que trata de quien descubrio la ysla de la Trinidad y como se la proveyeron a Antonio Sede˝o por governašion, y como hizo gente en Puerto Rrico y se fue alla con dos nabios y con setenta honbres.

La ysla de la Trinidad, cercana a Tierra Firme, en el golfo y costa de Uriaparia[271], fue descubierta por el esclarecido varon Don Cristoval Colon en el primer descubrimiento de Tierra Firme, en el a˝o de mil y quatrošientos y noventa y siete; y porque el quererse poblar y conquistar esta ysla por Antonio Sede˝o fue origen de algunas gerras y disensiones que entre espa˝oles sušedieron, asi en la misma ysla como en la Tierra Firme y punta de Uriaparia, se hace aqui particular menšion de ella.

Fue, pues, el caso que estando Antonio Sede˝o en la ysla de San Juan de Puerto Rrico por contador de la Hazienda rreal, bibiendo prosperamente con lo que Dios alli le abia dado, no contentandose con su mediano estado y pasadia, quiriendo enprender cosas arduas para dexar alguna particular memoria y acrešentando la de su noble linaje, mediante el fabor que en Corte del Enperador tenia, yntento que se le diese la ysla de la Trinidad por governašion y adelantamiento para poblalla y pašificalla. Su Magestad, deseando que los naturales de aquella ysla viniesen en conocimiento de Dios nuestro Se˝or y entrasen en el gremio de la Iglesia, dio la ysla por governašion a Antonio Sede˝o y lo hizo Adelantado de ella. Los solišitadores de Sede˝o sacaron sus provisiones y con toda brevedad se las enbiaron a Puerto Rrico, donde, como se a dicho, rresidia. Rrešebidas por Antonio Sede˝o, yendo con aquella ponpa y titulo de Adelantado de la Trinidad, procuro luego poner en exeenšion su jornada, y puniendo toda diligenšia en aderešar nabios y juntar gente y hazer todos los pertrechos y aderešos de guerra que eran nešesarios, puso a punto dos carabelas, y juntando en ellas setenta honbres que abia abido en aquella ysla, se partio para su provinšia y adelantamiento, con vana esperanša de verse[272] muy rrico y poderoso en breve tienpo.

Por el a˝o de mil y quinientos y treynta llego a la ysla de la Trinidad, y surgio con sus nabios hazia la parte de Tierra Firme, que es al medio dia, por parecelle lugar mas acomodado asi por el abrigo que la mar tiene y para que los vientos no lo alborotasen con la sobervia que en otras partes, como por ser la ysla por aquella parte mas apazible y mejor poblada y mas abundante de mantenimientos, y tanbien porque la trabesia que por aquella parte abia de la ysla de la Trinidad a Tierra Firme era muy poca, y si los yndios de la ysla les pusiesen en algun aprieto, podrian con mas fašilidad y brevedad y con peque˝os barcos pasarse a Paria; y segun lo afirman algunos, lo miro discretamente Sede˝o, porque conforme a lo que despues les sušedio, a no hallarse tan cerca de Tierra Firme le danificaran los yndios y naturales de aquella ysla mucho mas de lo que le danificaron.

Surtos los nabios, los yndios no se alborotaron mucho, porque como antes abian bisto pasar por alli a Colon[273], y despues a otros, sin hazer asiento ni escala en su tierra, creyeron que lo mismo abia de ser o hazer Sede˝o y los que con el yvan, los quales luego echando sus bateles fuera, echaron de la gente que mas dispuesta y mejor armada trayan, saltaron en tierra y con ellos salto su capitan Anto˝o Sede˝o, llevando consigo algunas cosas de rresgate, para con ello aplazer a los yndios y contentallos.

CAPITULO SEGUNDO

De como Sede˝o, saltando en tierra de la ysla de la Trinidad, hizo vn palenque o fuerte de maderos, y las cavsas que a ello le movieron, y como los yndios se confederaron con Sede˝o.

Saltando Antonio Sede˝o, adelantado, en tierra de la Trinidad, los yndios lo esperaron, los quales, como son amigos de novedades y Sede˝o abia sacado algunas cosas de Espa˝a que dalles, mostraronse muy amigos, especialmente vn prinšipal o se˝or llamado Chacomar, que alli junto tenia su poblazon, el qual tenia gerras con los demas se˝ores de la ysla, y por tener ayuda y fabor para contra sus adversarios, se confedero con los espa˝oles con mas brevedad de la que los demas yndios lo hizieron. Y aviendo rrepartido entre ellos cuentas marcandetas[274] y abalorios y otras ni˝erias desta suerte, parešiendoles aquellos barbaros quel prinšipal fin de los espa˝oles era venilles a dar aquellos rrescates, dieron muchas mas muestras de alegria, y avnque no abia ynterprete o lengua que los entendiesen, por se˝as daban a entender que se holgavan mucho de que Sede˝o y sus soldados y gente hiziesen asiento alli.

Con esta manera de seguridad echo Sede˝o toda su gente en tierra, no desanparando los nabios por tener propincuo el rremedio si alguna nešesidad le costri˝ese a buscallo; y en la mejor parte que le parešio, conjunta a la marina, asento su rreal, con proposito de con la brevedad que pudiese entrar la tierra adentro a ber la ysla y naturales y poblazones della.

Los yndios que mas šercanos estaban no dexaban de venir de hordinario a ber a los espa˝oles y caballos y perros y otras cosas que llevaban, para ellos de grande admirašion por no abellas visto ni oydo, y trayan y proveyan de algunas comidas de la tierra a los espa˝oles para su sustento. Tanbien ocurrian otras muchas gentes de otras partes de la ysla a ber los espa˝oles con la fama que les yva de la nueba gente que en su tierra abia entrado, avnque hasta entonšes no abian rrešebido ninguna mala obra de sus nuebos guespedes.

Pasados algunos dias, viendo Antonio Sede˝o la mucha cantidad de naturales que le venian a bisitar, y que asi por la notišia que de ellos antes tenia como por el trato y aspeto de sus personas parešian ser belicosos, no tubo por seguro obstalaje[275] el suyo, por ser los espa˝oles pocos y algo viso˝os para el vso de la gerra de yndios; y con este temor procuro, antes que la fortuna yntentase de darle algun rrecuentro, de rrepararse lo mejor que pudiese, y con dadivas que dio a los yndios que le venian a ber, y con ayuda del prinšipal, su amigo y vezino Chacomar, hordeno y puso por obra de hazer vn šercado de maderos gruesos muy juntos, que comunmente llaman palenque, para que estando rrecojido alli con su gente, los yndios no fuesen parte para ofendelle tan a su salvo como lo pudieran hazer sin este abrigo, y asi luego puso por obra lo que tenia pensado y comunicado con sus soldados y capitanes; y trabajando y puniendo la mano todos en ello, acabaron el palenque o cercado en pocos dias, dentro del qual[276] con los mismos naturales y a fuerša de dadivas que les daban, hizieron algunas casas de paja para su abitašion y morada, con lo qual[277] les parešio, asi al capitan como a los soldados, que seria parte para rresistir qualquier numero de yndios que les viniesen a ofender, y avn de alli salir a rrecorrer la tierra y pueblos comarcanos, para proveerse de lo que mas la nešesidad los costri˝ese a buscar para su sustento.

Tuvieron muy grande alegria y contento asi el Governador como sus soldados de verse mejorados en la tierra con la esta manera de fuerša, y šierto tenian rrazon, porque segun los yndios de aquella ysla de su propio natural son yndomitos y belicosos y amigos de efetuar qualquier mal proposito que les ocurra[278] y las muchas y muy peligrosas armas que tienen, si los nuestros no se anticiparan proveyendose con esta manera de rreparo, sin duda en breve tienpo no quedara ninguno y fuera ymposible escapar.

CAPITULO TERăERO

Como los yndios de la Trinidad se alšaron y rrebelaron y vinieron diversas vezes a dar en el rreal de los espa˝oles.

Pasados algunos dias, como los yndios son amigos de que hordinariamente les den y contribuyan, y a Anto˝o Sede˝o se le abian acabado los rrescates y dadivas con que los solia contentar, constre˝ido de la nešesidad persuadia a los yndios a que le proveyesen de lo nešesario para comer, conforme a los mantenimientos que los mismos yndios vsan y crian, los quales, viendo que por lo que se les pedia no les abian de dar ni pagar cosa alguna, acordaron alšarse y evitar y apartar el trato y conversašion que con los espa˝oles tenian, y avn poner y hazer todo su posible por desarraygarlos y echarlos de la tierra.

Los soldados, a quien la falta de la comida oprimia a que se desmandasen a buscalla y tomalla como pudiesen, dieronse a hazer algunas salidas de su fuerte y palenque e yr a los pueblos mas šercanos a proveerse de los mantenimientos necesarios, el qual era algun mayz, yuca y patata y otras ynvsitadas comidas para ellos. Desta suerte, y viendo los naturales que ya sus guespedes los espa˝oles se desmandavan a tomarles[279] las comidas sin su voluntad y lišenšia, comenšaron a tratar entre si de dar horden como matallos o echallos de la tierra; y comunicandolo entre todos los ysle˝os o naturales, que era harto numero de gente, lo aprovaron por cosa ašertada y conveniente[280], y con esta determinašion se previnieron luego de armas y de hazer muy fina y buena yerba, y todos los pertrechos y aderešos de guerra de que ellos suelen vsar, que no son tan sinples ni senzillos como algunos an afirmado; porque la yerva de que vsan tiene tal fuerša y vigor que, sin dar mortal herida con ella, mas de rrasgu˝ar el cuero de suerte que pueda tocar en sangre o que la sangre toque en la yerva, no ay rremedio con que fašilmente pueda escapar, si no es que Dios, por su misericordia, los quiera librar, o porque en este tienpo no se tenia casi esperienšia para atajar la furia de la yerva, como en algunas partes despues aca se a hallado, segun en algunos lugares desta mi Istoria lo escrivo; y con este genero de armas mueren los heridos rrabiando y haziendose pedašos sus propias carnes.

Con esta perversa determinašion procuraban los yndios venir a donde estaban[281] los espa˝oles a amedrentallos y alborotallos y a hazelles el da˝o que pudiesen, hasta matallos o echallos de la tierra; y asi los tenian todos los mas dias šercados, non sintiendo[282] que saliesen a buscar comidas a la tierra adentro.

Los espa˝oles, avnque eran pocos en numero para tanta multitud de yndios como sobre ellos venian, vsando de los ynvenšibles animos de que suelen vsar, salian lo mejor armados que podian, y con los caballos que tenian, y dando en los enemigos, los ahuyentaban y echavan de si, haziendoles subir a los altos collados y sierras, donde por sus asperezas no podian los caballos subir ni llegar; y vnas vezes danificando a los yndios, y otras vezes los yndios a ellos, se sustentaron muchos dias dentro de aquel fuerte, sin el qual rreparo en breve tienpo los naturales, por el gran numero que de ellos se juntaba para las rrefriegas y šercos que a los espa˝oles hazian, los desbarataran y mataran; y con todo esto, en las rrefriegas que los vnos con los otros tuvieron le mataron al governador Antono Sede˝o la mayor parte de sus soldados, no tanto con las crueles heridas que les davan, quanto con la pestifera yerva que les tocaban, y asi bivia con gran confusion de ver que su gente cada dia eran menos y se disminuya con la gerra que los yndios le hazian sin šesar; y porque no fuese sentido el da˝o que en los espa˝oles los yndomitos y pesimos naturales hazian, con aquel genero de armas, procuraba Antonio Sede˝o que los que mataban fuesen enterrados lo mas ocultamente que ser pudiese, y no fuese sentido el da˝o que se les hazia; con la qual yndustria desecharon de sobre si el continuo šerco que los yndios les tenian puesto, los quales, creyendo que con sus armas no hazian da˝o ninguno a los cristianos, y cansados y avn lastimados de la guerra que muchos dias abian tenido, dexaron a los atribulados espa˝oles, y con proposito de rreformarse y juntar mas gente para proseguir adelante, a[283] ber si podian acabar sus perversos vezinos se rretiraron la tierra adentro.

CAPITULO QUARTO

De vna guašabara que dieron los[284] a Antonio Sede˝o, donde acaešio vn notable hecho de vna muger espa˝ola.

No muchos dias despues subšedio que un yndio de los de aquella ysla, o ynportunado de sus mayores, o el[285] por mostrarse mas atrevido que los demas, baxo de la sierra a espiar y a ver si podia rreconošer los espa˝oles que abia y lo que hazian, el qual, temerariamente, se metio en medio del dia dentro del šercado o palenque; y como la gente estuviese rreposando la siesta, no bio honbre ni persona alguna de quien pudiese tener miedo, mas de vna muger espa˝ola que con su marido avia venido en conpa˝ia del Governador, la qual estaba asentada a la puerta de su casa o aposento labrando. El yndio se fue derecho a ella, y puniendosele delante comenšo a jugar con ella o rretocalla y quitalle la labor de las manos, la qual, viendo la atrevida desverguenša de aquel barbaro, se levanto, y tomando vn palo que šerca de si hallo, sin llamar avxilio de su marido ni de otra persona alguna, dio tras del yndio y lo ahuyento y hizo yr mas que de paso. El barbaro se salio sin rrešebir otro da˝o mas del que esta muger le pudo hazer, que seria bien poco, y se fue y bolvio por el camino por do abia abaxado, dando notišia a sus mayores y conpa˝eros de la poca rresistenšia que abia hallado, y de la poca gente que abia bisto, y animandolos a que se juntasen y diesen sobre los espa˝oles.

Con las nuebas que este yndio les dio y persuasion que les hizo, se junto gran numero de gente, y al cabo de dešiseys dias vinieron por la horden que acostumbraban, de noche, a šercar a los espa˝oles en el fuerte donde estaban, para ver si cojiendolos descuydadamente podian dar fin a sus dias. Las velas que los espa˝oles tenian puestas, sintiendo la gente que a su fuerte se allegaba, dieron al arma. Los espa˝oles se levantaron con la presteza que la brevedad del negošio rrequeria, y armando esos pocos caballos que tenian, avnque la noche hazia algo escura, salieron por no mostrarse covardes a enquentro a sus contrarios y comenšaron a escaramušar con ellos, y los yndios a defenderse de los espa˝oles.

El yndio que los dias antes abia benido a espiar, o afrentado y corrido del da˝o que la muger espa˝ola le abia hecho, o por buena voluntad que le devio de cobrar, tomo a otros cinco conpa˝eros, y apartandose de la demas gente de su esquadron, que por ser escuro no lo echaron de ver, fueron por vna puerta falsa que el palenque tenia hazia la parte de la mar, y hallandola abierta y sin ninguna rresistenšia, se entraron dentro y se fueron derechos a la casa y buhio donde abia sucedido al yndio los rrequiebros con la muger espa˝ola, la qual sintiendo el estruendo que los yndios trayan y considerando el da˝o que podria ser o sobrevenille, la qual es de creer que andando su marido y los demas espa˝oles en la pelea que andaban no estaria durmiendo, tomo vna espada que en su aposento estaba y puniendose a los pechos el almohada de su cama, para la defensa de las flechas, se llego a la puerta de la casa o buhio donde bivia, y con animo mas varonil que de muger, defendio valerosamente a aquellos iniques[286] barbaros que no le entrasen dentro, hiriendoles con el espada tan diestra y animosamente que, avnque estuvieron alli mas de tres oras haziendo todo su posible por ganar la puerta y entrar dentro, jamas lo pudieron hazer, con sola la rresistenšia que aquella buena muger les hazia, avnque los barbaros procuraron ofendella con mucha cantidad de flechas que le tiraron, las quales fue Dios servido que hazian el golpe en la almohadilla que por rrodela o antepecho tenia, y ansi nunca rrešibio ningun da˝o.

Estando en este aprieto, vn soldado de los que en la pelea o guašaraba de los yndios andaba con los demas espa˝oles, rrecibio un flechazo peligrosisimo, el qual con el estra˝o dolor y tormento que de la yerva que la flecha tenia rrecibio, se rretiro a su fuerte tan fuera de tino, que ni sabia ni veya por do venia, y con esta turbašion y alterašion privado de su natural juyzio y sentidos, paso šerca de donde la espa˝ola estaba defendiendo su casa y persona de aquellos yndios, la qual, no sabiendo ni creyendo la turbašion y peligrosa herida que aquel espa˝ol llevaba, le comenšo a llamar, ymportunandole y rrogandole que la faboreciese; pero como ni el sabia adonde yva ni quien le llamaba, por el gran tormento de la yerba, se metio en vna concabidad que entre el palenque y buhio donde la muger estaba abia, y arrimandose a los palos del šercado murio tan miserablemente que sin caer en el suelo se quedo arrimado al palenque, yerto, donde despues fue hallado.

Ya quel alva rrendia o amanešia, los espa˝oles que a caballo andaban ahuyentaron los yndios y los hizieron rretirar la sierra arriba, avnque con da˝o de algunos de sus conpa˝eros espa˝oles, a quien con algunas flechas enarboladas de aquella pestifera yerba, abian herido; y bueltos a su fuerte y palenque, entraron gritando con la victoria que abian abido: źSantiago, Santiago╗. Los yndios que tenian puesta en aprieto y nunca podido rrendir ni venšer a nuestra espa˝ola, sintiendo que los espa˝oles venian, desanpararon la casa y pusieronse en huyda. La muger, viendose libre de aquellos barbaros que la abian querido prender y tomar a manos, con la benida de los espa˝oles fue tanto el plazer que sintio que, como muchas vezes suele acaešer con los dos estremos de plazer y tristeza, se le cubrieron las telas del corašon y cayo amortešida en el suelo. Los espa˝oles llegaron, y como no la oyeron hablar sospecharon que fuese muerta y llevada de algunos yndios, y entrando en su casa hallaronla privada de sus sentidos, y por el poco sentimiento que hazia creyeron que seria muerta, y alšandola del suelo y entendiendo el desmayo que tenia, desde a poco[287] bolbio en si, donde comenšo a quexarse de la ynumanidad que el espa˝ol ya muerto avia vsado con ella en no faborešella, y andandolo a buscar, para rreprehendelle de su crueldad y cobardia, lo hallaron muerto en la forma que esta dicho.

Fue tan baleroso este hecho desta varonil muger, que šierto es digno de que se haga particular menšion de ella y de su nonbre, el qual quisiera saber para estanparlo en este lugar con letras de oro.

CAPITULO QUINTO

De como Antonio Sede˝o, viendo su perdišion, determino salirse de la Trinidad y pasarse a la punta o ancon de Uriaparia, y asi lo puso por obra.

Estaba Antonio Sede˝o con gran temor, y no sin rrazon, de ver el fin y rruyna suya y de sus soldados, porque con las continuas escaramušas, rrecuentros ˇ[288] guašabaras que con aquellos yndomitos barbaros abia tenido, le abian faltado la mayor parte de ellos, muertos cruel y miserablemente con la yerba de que eran heridos, y por el consiguiente los caballos se le abian apocado, y avnque nunca le abia faltado el[289] amistad del cacique y se˝or Chacomar, su vezino, no abia sido parte para la rresistencia de la multitud de aquellos barbaros, porque el cašique tenia poca gente, y ya que era sufišiente para sustentar el amistad de los cristianos, no era poderoso para rresistir a sus contrarios ni estorvar sus perversos desinos y obras de ellos. Mas con todo esto no dexaba de ser muy provechosa el amistad (de) este prinšipal a los cristianos, que tan afligidamente se sustentavan, proveyendolos[290] de algunas cosas nešesarias de comida, y dandoles abisos de lo que los contrarios querian o determinaban hazer.

I andando el Governador considerando quan presta o propinqua tenia su mala destruycion, procuraba atraher a su ymaginašion todos los medios que podia para tomar el mas conviniente a si y a su gente e yrse el a Puerto Rrico a traer mas gente. Vnas veces le parešia que era cosa ašertada dexar alli, en aquel fuerte, la gente e yrse el a Puerto Rrico a traer mas gente, y a esto se le oponia el mal suceso que tendrian los que alli quedasen, y quan perdidas o bendidas quedavan sus vidas. Otras vezes le parešia que era mal caso desanparar del todo la tierra, que seria perder el titulo y meršed que Su Magestad le abia hecho de Adelantado de la Trinidad, y que era gran verguenša para el bolverse sin efectuar cosa alguna. Y entre estas y otras considerašiones le parešio que lo mas ašertado seria pasarse con toda la gente que tenia a la costa de Tierra Firme y provinšia o punta de Uriaparia, y alli hazer vna fortaleza y dexar en ella la gente con el mas bastimento que pudiese, y dar la buelta a Puerto Rrico con algunos de sus amigos y juntar de nuebo la gente que pudiese para tornar a entrar en la Trinidad.

Y comunicandolo con los soldados que le abian quedado, por verse fuera de tanto rriesgo como tenian, aprovaron y confirmaron el parešer del governador Sede˝o; y puniendolo luego por la obra se enbarcaron en los nabios que abian alli traydo, y desanparando el palenque o cercado que tenian, se partieron de la Trinidad, despues de aber rresidido en ella con la calamidad y trabajos y hanbres y nešesidades que Dios nuestro Se˝or sabe, mucho tienpo[291], y rrogando al cašique su amigo que les diesen algunos yndios para que les ayudasen a hazer la fortaleza que pensaban hazer, llegaron el propio dia a la punta o ancon de Uriaparia, donde desenbarcaron con harto contento por verse fuera del rriesgo con que en la Trinidad bivian y abian rresidido.

CAPITULO SEYS

Como Sede˝o hizo vn fuerte en tierra de Paria, y dexando en el algunos soldados se fue a Puerto Rrico, y como los yndios Uriaparia se rrevelaron contra los espa˝oles.

Saltada toda la gente de Sede˝o en Paria, luego se ocuparon en ver y saber qual seria el mas comodo lugar y sitio para fabricar y hazer la fortaleza o fuerte que pretendian, y mirandolo diligentemente, en la parte mas comoda que a todos parešio, comenšaron a hazer su fortaleza de piedra y tierra, con ayuda de los naturales e yndios amigos que truxeron de la Trinidad, y con otros que de la propia provinšia y tierra de tierra de Paria les abian benido a berlos, los quales, ynorando los desinos e yntento de los espa˝oles, fašilmente les ayudaron a fabricar lo que querian, porque es šierto que segun es de belicosa y atrevida aquella gente de Paria y enemigos de gente que los pueda sujetar, si entendieran[292] el proposito con que los espa˝oles hazian la fortaleza, no solo no les ayudaran mas procuraran[293] juntar todas sus fuerzas y echar de la tierra o matar a los espa˝oles; y no sin falta de mucho trabajo que los espa˝oles padešieron en la obra, acabaron su fortaleza, y para que los que en ella abian de quedar quedasen con bastantes mantenimientos, de suerte que la nešesidad y falta de ellos no les constri˝ese a yllo a buscar a las poblazones comarcanas, donde pudiesen rrešebir da˝os o ser muertos de los naturales[294] hizo el governador Sede˝o con toda la gente con algunos rresgates que le abian quedado, y a las vezes sin ellos, y por las demas vias que pudo, juntar en la fortaleza gran cantidad de comida y bastimento para los que en ella abian de quedar; y hecho esto determino de partirse, dexando en ella por su teniente a Juan Gonzalez con hasta veinte y cinco honbres, animandoles a que con toda constanšia y fidelidad guardasen aquella fortaleza que les dexaba a cargo y no la entregasen a ningun espa˝ol o governador que por alli viniese, porque su buelta con el socorro seria con toda la brevedad posible; y con esto se enbarco y partio de sus conpa˝eros y provinšia de Uriaparia y se fue la buelta de Puerto Rrico a buscar y proveerse de mas gente.

Los de la fortaleza se conservaron algunos dias en amistad con los yndios comarcanos, los quales quiriendo escudri˝ar o tentar las fueršas de los espa˝oles, se revelaron, y rrompiendo o quebrando la paz y amistad que con ellos tenian, se comenšaron a yndinar los vnos a los otros y a tratar que los espa˝oles se estavan en su tierra y querian bivir en ella; que antes que viniesen mas los echasen de alli o los matasen y derribasen aquella casa o fuerte que tenian hecho, para que si otros viniesen no hallasen donde rrecogerse ni albergarse, y con la gerra que ellos les hiziesen no pararian y se yrian a otra parte. Y viniendo todos los naturales de aquella provinšia en este mal proposito, se juntaron y pusieron a punto de gerra y con sus armas enervoladas y orden de gerra que ellos acostunbran, vinieron sobre los espa˝oles, que algo temerosos deste sušeso estavan y puestos en vela y mira, cerradas sus puertas.

Los yndios les cercaron la fortaleza, y como no saben mas de pelear con aquellas armas arroxadizas de[295] que vsan e tiran, no supieron como entrar a los espa˝oles ni escalalles su fuerte, y asi los tubieron cercados algunos dias. Visto que su šerco era de ningun efecto, se bolvieron a sus pueblos, y no dexaban de venir algunos dias a ver si los espa˝oles salian o se alexaban por algunas partes o poblazones a buscar de comer, y asi se sustentaban con harto trabaxo los soldados, sin ser se˝ores de alargarse mucho de su fortaleza a buscar algunas cosas de que tenian nešesidad, porque la comida se les yva acabando, y abian de ser foršados a ylla a buscar y tomar, y enpešaban ya a padešer hanbre y a comer muy limitadamente.

CAPITULO SIETE

Como el enperador Don Carlos dio a Don Diego de Hordaz vna governašion en el rrio Mara˝on, y su partida despa˝a hasta llegar al paraje o boca del rrio Mara˝on.

En este mismo tienpo, que seria por el a˝o de treynta, Don Diego de Hordaz, comendador de la horden de Santiago, y a lo que afirman de sangre yllustre, abiendo ydo a los rreynos despa˝a de la conquista de la Nueba Espa˝a, donde se hallo por capitan con Hernando Cortes desde su primer entrada y descubrimiento hasta que fue enbiada gente a Espa˝a, con los quales fue este caballero, con proposito de enprender alguna cosa ardua con que esclarecer mas su nombre y dexar de si la memoria que los demas pretenden[296].

Inquiriendo diligentemente que provinšias abia en este tienpo por poblar, en que pudiese enplear su valor y aprovechar su persona, supo o fue ynformado de personas que lo sabian, que la mejor demanda y de mas provecho era el rrio Mara˝on, avnque en este tiempo llamaban el Mara˝on otro rrio mas peque˝o que esta mas adelante, que entra en la mar por si, y el que agora llaman, llamaban entonces Mar dulce, y despues fue llamado el rrio de Orillana. Otros afirman, y esto es lo mas šierto, que este rrio que primero fue llamado Mara˝on, no le hay, o es el mismo que agora llaman Mara˝on, que es por do baxo Orillana, y despues el ynfeliše traydor Lope de Aguirre. Este rrio fue descubierto por los Pinšones el mil y quinientos menos vno; y avnque al prinšipio algunos afirmaron ser muy rrico, devieron dešillo por conjeturas, o porque les parešio que vn rrio de tan grande boca y de tan grande ayuntamiento de aguas no podia dexar de ser muy poblado y rrico; mas su opinion fue inšierta, pues hasta oy no se a hallado en el cosa notable, porque Orillana, que fue el primero que lo nabego dixo algunas cosas apocrifas y sin fundamento, ynventadas solo para mover y atraer jente, asi para llevallos consigo a descubrir la tierra, si alguna abia, lo qual confirmo despues la gente que por este propio rrio abaxo amotinada de Piru con Lope de Aguirre; los quales afirman no aber visto cosa notable en el prinšipio, medio ni fin deste rrio, mas de que cerca de la boca o rremate del, de vna parte y de otra, abia y vieron šierta serrania baxa y pelada, toda rrasa, en la qual vieron cantidad de humos y gran aparenšia de estar poblada[297].

Pues antes de Orillana y de Lope de Aguirre, pidio el comendador Diego de Ordas al enperador Don Carlos, en el tienpo dicho, la conquista y poblazon deste rrio Mara˝on. Su Magestad se la conšedio atento la calidad de su persona y lo mucho que le abia servido en el descubrimiento de la Nveva Espa˝a, con titulo de Governador y adelantado de todo lo que descubriese y poblase en este rrio y sus comarcas.

De la Nueba Espa˝a llevo algunas rriquezas Don Diego de Hordas a Espa˝a, con las quales, y con la cocišia que los espa˝oles suelen tener de subir y valer mas, junto mil y dozientos honbres, y con ellos se partio de Espa˝a el a˝o rreferido, en dos naos y vna carabela, y vino a las yslas de Canaria, porque como es notorio, desdel primer descubridor de las Indias hasta el vltimo navegador de aquella carrera, todos an llegado a rreconošer estas yslas y tomar puerto en la que mas šercana a si hallan, por estar en el camino de su nabegašion y rehašerse en ellas de algunas cosas nešesarias para su mantenimiento o matalotaje. La ysla donde Ordas llego fue la de Tenerife, porque en aquel tienpo era, y avn agora[298] la mas fuerte y abundante de comidas y mantenimientos que ninguna de las otras. En esta ysla, en el puerto que dizen de Santa Cruz, estuvo Ordas con su armada poco mas de dos meses, en el qual tienpo se rrehizo, asi de gente como de otras cosas nešesarias a su navegašion; y entre las demas gentes que en esta ysla se le llego al comendador Ordas, fueros vnos hidalgos, naturales de ella, llamados los Silvas, que se ofrešieron a llevar šiertos nabios y gente a su costa para esta jornada, de los quales mas particularmente dire adelante.

Viendo el comendador Ordas que se detenia o abia detenido mucho en esta ysla de Tenerife, y que los Silbas no estaban del todo aderešados para juntamente con el seguir el viaje, acordo dexallos aderešandose, para que quando estuviesen de todo punto aprestados, fuesen en su seguimiento, y asi les dixo como se queria partir y que la derrota que llevaba seria a las yslas de Cabo Verde, porque tanbien en la primera nabegacion de las Indias se yvan a rreconošer estas yslas de Cabo Verde, que son o eran del Rrey de Portugal, y de alli nabegan derecho al Poniente, lo cual no se haze agora, porque se ataxa algun tanto de camino, y que destas yslas yria derecho al cabo de San Agustin o a la boca del rrio Mara˝on, donde los esperava hasta que fuesen llegados, y juntos pusiesen en execušion la jornada de tierra.

Los Silvas quedaron de hazello como el comendador de Ordas, en cuya capitania y juridišion se abian metido, les mandaba, y con esto, los vnos se quedaron aprestando y los otros se hizieron a la bela; y siguiendo su derrota y viaje de la suerte que he contado, llegaron al rrio Mara˝on, y digo el rrio Mara˝on porque el agua dulce deste rrio entra en la mar doze leguas, sin que el amargor y salobridad de la mar la corronpa, y ansi, avnque metidos en los terminos maritimos que se puede dešir que estaban en el rrio, en el qual no pudieron entrar a cavsa de los muchos y grandes baxios que con la ynundašion del rrio hazia por alli la mar en tanto grado que por distanšia de doze leguas apartados de tierra tenia tan poco hondo la mar que se hallavan las naos a tres brašas y sin poder navegar si no era con su rriesgo, y por esta cavsa le fue foršoso hazerse a la mar y navegar fuera de peligro y rriesgo de los baxios.

CAPITULO OCHO

De como la nao peque˝a y la carabela de Hordas se perdieron a la boca del Mara˝on, y lo que ašerca destos espa˝oles perdidos se a tratado despues aca en el Nuebo Rreyno.

Estando esta armada de Hordas en el peligro y rriesgo que he dicho, por hallarse tan lexos de tierra y tan en ella, a cavsa de la poca hondura que la mar alli hazia, o con tormenta que sobrevino o con la turbašion que de verse en terminos de perderse tubieron los pilotos y capitanes de la otra nao y carabela, se apartaron de su capitan y dexandose llevar de los vientos y aguas, fueron a dar a vnos baxios o anegadizos que llaman de Encima de Arnacos, donde viendose la gente sin ningun rremedio de poderse guarecer, aprovechandose los que pudieron del vltimo que les quedaba, se metieron en los bateles los que mediante su buena solišitud y diligenšia pudieron caber en ellos, y perešiendo todos los demas en aquellos anegadizos, navegaron en demanda del ancon o golfo de Paria, donde tenian entendido que estaria su capitan; e como para yr en demanda deste golfo abian de nabegar otro mas peligroso, que era el donde estaban, y los bateles no eran de tanto sustento y fundamento como para sufrir semejantes males y carga se rrequeria, con peque˝a tormenta sorvio y trago la mar el vno de los bateles con la gente que en el yva, sin escapar ninguno; y el otro batel, mas por milagro y voluntad divina que por ser el parte para aberse de poderse escapar donde el otro se avia perdido, aporto a la fortaleza de Paria, donde estava la gente de Sede˝o, donde dio esta notišia de la nao peque˝a y carabela en la forma que e contado; ašerca de lo qual ay otra y avn otras opiniones, y es que al tienpo que esta armada llego šerca del Mara˝on, esta nao y carabela, de quien se a contado como eran menores que la capitana y trayan menos carga, sufrian nabegar en menos agua que la nao capitana, y ansi se dexaron yr al amor del agua[299] y tienpo y fueron llegandose mas a tierra o por el rrio adentro, adonde no fueron parte para bolver atras quando quisieron y siendo arrebatados por los šafareos velozes[300] que la mar con su crešiente hazia, fueron llevados foršiblemente el rrio arriba, donde se tubo por šierto que la gente saltaria en tierra, y aprovechandose del rremedio de las armas procurarian conservar sus vidas entre los naturales que por alli hallasen.

Desta gente, conforme a este sušeso, se dize aber dado notišia algunos naturales comarcanos al Nuebo Rreyno de Granada que tratan y contratan hazia esta parte que alli llaman las sierras del Sur y por otro nombre el Dorado, diziendo que en estas sierras del Sur ay espa˝oles o gente barbada y vestida de la propia suerte y manera de los espa˝oles, a los quales el vulgo a llamado la gente perdida de Ordas, por los que en estos dos nabios se perdieron, y podria ser que fuese cosa ynventada por algunas personas ß fin de que con esta color de dezir que en aquella provinšia ay espa˝oles perdidos, se de comision para yllos a buscar, e yendolos a buscar, buscar la notišia que de[301] rriquezas y naturales sienpre se a dado deste Dorado o sierras del Sur; lo qual los que an governado de contino an rrehusado, a fin de que por hazer bien a los pocos perdidos a de rredundar da˝o a muchos otros, porque para hazerse esta jornada foršosamente se a de juntar congregašion de mas de trešientos espa˝oles, y para juntar estos podria ser despoblarse algunos pueblos que estan poblados, y por ser pobres y de poco provecho, los que en ellos rresiden son conpelidos de pura nešesidad a sustentallos, y hallasen esta puerta abierta, avnque en duda y abentura, dexaron lo que tienen y se yrian a buscar otra cosa mejor, y demas desto abian de despoblar algunos pueblos de naturales que de fuerša o de grado llevaran consigo, y este da˝o tarde o tenprano a de rrešebir el Nuebo Rreyno, porque segun opinion de muchos y esperimentados conquistadores, y avn por lo que palpablemente vemos por vista de ojos, esta jornada no se puede hazer mejor ni a menos costa ni en mas breve tienpo ni con menos rriesgo por ninguna parte de las hasta oy descubiertas ni pobladas como por el Nuebo Rreyno, por estar tan šerca la vna provinšia de la otra y tener el Nuebo Rreyno abundanšia de las cosas nešesarias para jornadas y buenas y šiertas guias y espa˝oles que se hallaron con Phelipe Dutre al principio desta notišia, como en otra parte diremos.

Mas bolviendo a lo de los espa˝oles de Ordas, como dixe, no tengo por cosa šierta aver espa˝oles en esta provinšia perdidos, y ser, como he dicho, ynvenšion de soldados; porque demas de lo que en contrario desta opinion e rreferido ay otra que den todo en todo la rrepuna y contradize, y es que el a˝o de veynte y ocho, atravesando por los llanos de Venenšuela vn capitan que con šierta gente abia salido de Coro, pueblo de la governašion de Venenšuela, a buscar y descubrir nvebas tierras para poblallas[302], entre la gente que este capitan llevaba se divulgo y derramo esta nueba de que de aquella vanda del Sur, que es, como he dicho, lo que llaman el Dorado, abia espa˝oles, y desde entonšes dura esta fama hasta oy, sin mas claridad[303], pues las naos o gente de Ordas se perdio el a˝o de treynta, y esta fama tuvo origen el a˝o de veynte y ocho, que fue dos a˝os antes que Ordas viniese al Mara˝on. Sigese desto clara y evidentemente ser esta notišia de espa˝oles en las sierras del Sur cosa fabulosa y so˝ada.

CAPITULO NUEBE

Como escapando Ordas con su nao capitana de la fortuna del Mara˝on, entro en el golfo de Paria y se apodero del fuerte de Sede˝o por mandado de Jeronimo Ortal.

Viendo el comendador Hordas el gran peligro y rriesgo en que estaba, por no tener sufišiente hondura alli la mar para nabegar, con la brevedad que se rrequeria procuro hazerse a la mar, a lo qual le ayudo fašilmente el viento, que por permision divina en aquel punto se bolvio a tierra, y haziendose a la mar tomo acuerdo con algunos de los que tenian notišia de aquella costa y tierra en lo que devian hazer, pues no eran parte para entrar en el rrio Mara˝on a cavsa de no aber en algunas partes de su entrada la hondura que para nabegar su nao se rrequeria. No falto quien tubo notišia de la tierra de Paria, cuya provinšia se afirma ser muy poblada de naturales y rrica de oro y plata, y dando abiso dello al Governador y de quan šerca estaba de alli y de su Governašion, luego, de comun consentimiento, tomaron la derrota para yr alla, y comenšando a nabegar, no apartandose de vista de tierra por no engolfarse, sin aber nabegado mucha distanšia, permitieron sus hados, que en todo les eran contrarios, que diese y encallase la nao en vn peque˝a ysla o baxio que por delante tenia, cuya playa, por ser arenosa o leganosa, no cavso la total perdišion desta nao y gente, los quales, viendose en este peligro y que por rrazon de no aberse de rrepente la nao quebrado y hecho pedašos, podrian ser rremediados, con toda diligencia salto toda la gente en tierra, que serian seysšientos honbres, y alijando y echando fuera quarenta caballos y otras muchas cargas que dentro tenia, procuraron por todas las vias que pudieron sacar la nao sin lision alguna de aquel peligro, y por mucha prisa que se dieron y diligenšia que pusieron, se estuvieron alli dos mareas sin poder mover la nao, y a la tercera quiso Dios nuestro Se˝or, porque tanta gente no perešiese, que echando todos los remos que pudieron en el batel o fragata que la nao traya para su servišio, y atando la nao al batel y tirando con todo el ynpetu y fuerša que pudieron poner en los rremos, sacaron la nao a lo largo do podia navegar, y tornando a enbarcar los caballos y otras cosas que abian sacado fuera, prosiguieron su viaje, y enbocando por las bocas del Drago, que es vn estrecho y angostura que vna punta de la Trinidad haze con otra de la Tierra Firme, entraron en el golfo de Paria, que es vna concabidad que de mar se haze entre Tierra Firme de Paria y la ysla de la Trinidad, el qual esta quasi cerrado, porque solas dos salidas que tiene que, como he dicho, la vna es las bocas del Drago y la otra hazia la parte de Cuba Agua, donde asimesmo otra punta de la ysla de la Trinidad estrecha la mar con la Tierra Firme, son muy angostas y estrechas, y avn esta salida que este golfo de Paria tiene hazia Cuba Agua es de mas peligro y rriesgo que las bocas del Drago, por tener en medio dos ysleos peque˝os donde peligran muchas veces los nabegantes.

Entrado en este golfo el Comendador con su nao, echo de su gente en tierra, a la parte de Paria, en vna provinšia de yndios llamada los Ašios, que por aber tratado antes con espa˝oles no se ašoraron ni alborotaron con la llegada de la gente de Hordas, antes tratandose amigablemente con ellos, les dieron a entender casi por se˝as como en otra provinšia, que estaria ocho leguas de alli, llamada Turuquiare, abia espa˝oles.

Sabida por Don Diego de Ordas esta nueva, no dexo de alborotarse, por no saber que jente fuese aquella y parešelle que foršosamente abia de tener controbersias sobre el poseer de aquella tierra, porque pretendia que ya que por su contraria fortuna le abia salido ynšierta la jornada del Mara˝on, yntroduzirse y meterse en aquella provinšia de Paria, diziendo que entraba en los terminos y limites de su governašion, y con esta confianza vino a preguntar que jente estaria en donde los yndios dezian, los quales le rrespondieron dandole a entender que seria hasta veynte honbres, y que estavan en vna sola casa. Con esta nueba cobro mas aliento el governador Hordas, y mandando aderešar šien honbres, les dio por capitan a Geronimo Hortal, que despues, por muerte suya, vino a ser Governador de Paria, a quien el traya por tesorero de la hazienda rreal en su governašion, mandandoles que diligente y cuerdamente fuesen a donde los yndios dezian y viesen que jente era aquella y la rreconošiesen, y si fuesen parte para con poco tumulto, prendellos, y le abisasen de ello.

Con estos honbres se enbarco Geronimo Ortal en el vergantin, y nabegando hazia la fortaleza de Paria, llego a ella, donde no peque˝o contento y alegria rrešibieron los soldados que alli estavan, por ver espa˝oles y gente de su našion con quien poder salir y escapar de la suješion que los naturales de aquella provinšia tenian sobre ellos, que a no aber tenido el rreparo y abrigo de aquella fragil casa y šercado de tapias donde estaban rrecogidos, a quien tenian puesto nombre de fortaleza, obiesen sido muchos dias antes muertos y desbaratados de los yndios, avnque fuera mucha mas cantidad y con mejores aderešos de armas que ellos alli tenian.

Saltando en tierra Geronimo Ortal con su gente y viendo la poca gente que en la fortaleza abia y quan descoloridos, flacos y maltratados estaban, se entro, como suelen dešir, de rrondon en la fortaleza, y preguntandoles la cavsa de su estada alli, y abida la rrespuesta de ellos, se apodero en la fortaleza y en todo lo que en ella abia, y despojando a Juan Gonšalez, a quien Antonio Sede˝o abia dexado alli por su tiniente o cavdillo, del poder y juridišion que tenia, luego dio abiso dello al comendador Ordas, que con la nao abia quedado atras, de todo lo que pasaba y abia visto y hallado, a lo qual enbio el vergantin en que el abia venido, con algunos soldados asi de los de Sede˝o como de los que con el abian venido.

CAPITULO DIEZ

Como Hordas se ynformo, asi de los espa˝oles de Sede˝o como de los yndios de aquella tierra, si abia[304] por alli šerca alguna provinšia rrica, y lo que le rrespondieron, y lo quel hizo.

Despachado el vergantin por Geronimo Ortal, con la nueba de lo que en la fortaleza abia hallado, llego en breve a la nao, donde dio notišia y rrelašion de todo lo que abia y pasaba al comendador Don Diego de Hordas, el qual rrešibio muy gran contento en saber que no abia quien le rresistiese ni defendiese la posision que de aquella tierra, a titulo de governašion suya, pensaba tomar; y no deteniendose ni perdiendo mas tienpo, se hizo luego a la bela y se fue derecho a surgir al puerto ya dicho de la fortaleza, y saltando en tierra con el rresto de la gente que quedaba, mando luego parešer ante si a Juan Gonzalez, teniente de Antonio Sede˝o, y a todos los mas de los soldados que alli con el abian quedado, y fingiendose muy enojado los rreprehendio de palabra asperamente, dandoles a entender que si la nešesidad que tubieron de salirse de la Trinidad no les obiera costre˝ido a pasarse aquella tierra y hazer aquella fortaleza, que los castigara con todo rrigor, como a honbres que por via de ynjusta yntrusion se apoderaban y metian de su avtoridad en governašion y distrito ageno y que a el le estava encargado y dado por Su Magestad, allende de la grabe pvnišion que merešian por averse tan temerariamente y con tan loca osadia metido tan pocos soldados y tan mal aderešados entre tan gran numero de naturales como en aquella provinšia abia y tan belicosos, donde por no ser ellos parte para se defender ni sustentar ningun tienpo, obieran rrešebido con crueles muertes que aquellos barbaros les dieran la pena de su ynconsiderašion, cuyo justo castigo rredundara en da˝o de todos los espa˝oles y cristianos que despues llegaren a aquella provinšia, los quales pudieran ser muertos y maltratados de los yndios por estar ya ynpuestos en ello con las muertes que a ellos les obieran dado y otros generos de crueldades que en ellos obiran exeršitado, y dando fin a su platica les dixo como aquella tierra era suya y de su governašion y que el la venia a poblar y pašificar, y que si le quisiesen seguir en la conquista y pašificašion de ella, que les gratificaria a todos tan particularmente como a los que con el venian, sin que en ello obiese ašetašion[305] de personas, mas de que conforme a lo que cada vno trabajase seria enteramente gratificado.

Y dando todos muestra, con alegres rrostros, de que le seguirian y servirian con entera voluntad, šeso la platica, y luego el comendador o governador Ordas comenšo a ynformarse de los espa˝oles de Sede˝o lo que abian entendido o sabido en el tienpo que alli abian estado, de la gente y rriqueza de aquella provinšia; los quales le rrespondieron abelles dicho los yndios que por alli šerca estaban, con quien al prinšipio, mediante los rresgates que les abian dado, abian tratado y conversado, que en el rrio de Uriaparia, que estaba pocas leguas de alli, abia mucha cantidad de naturales que poseyan mucho oro y otras rriquezas, lo qual abian šertificado otros naturales de otras poblazones mas apartadas que alli les abian benido a ver.

Sabido esto por Ordas luego procuro atraer a si de paz los naturales de aquella provinšia, los quales fašilmente vinieron, e ynformandose de ellos ašerca de la notišia que los espa˝oles le abian dado, le rrespondieron y dixeron lo mesmo; y tiniendo por verdadero lo que le dezian, luego procuro, con acuerdo de sus capitanes y prinšipales, dar horden en lo que se devia aderešar y hazer para efetuar aquella jornada y nabegašion y conquista del rrio de Uriaparia[306]; y porque para hazer esto se auia de detener algun tienpo en aquella provinšia y no traia sufišientes bituallas y bastimentos para la gente, acordo rrepartilla toda la mas por los pueblos mas zercanos a la fortaleza y que estauan de paz y en su amistad, para que alli se sustentasen a menos costa y conseruasen el amistad de los yndios, y con su presenšia les hiziesen acudir con las cosas nezessarias a su auio, que hera traher madera para hazer tres bergantines y otros barcos peque˝os que fašilmente pudiesen nauegar por el rrio de Uriaparia, y para con ellos subir navegando la nao lo que la pudiesen lleuar el rrio ariua.

Tambien se detubo aqui el comendador Hordas por esperar algunos dias a uer si la nao y carauela quen la boca o uaxos del Mara˝on se auian apartado del le acudian a buscar[307]; en el qual tienpo llego el batel onde vuieron notišia de su perdišion en la forma que arriua queda declarado; y porque atras dize que daria entera rrelašion de los Siluas, que quedaron haziendo gente que en Tenerife auian de ir en siguimiento del gouernador, y estandose haziendo estos barcos y bergantines en la fortaleza de Paria llegaron los dos hermanos, dellos tratare en el siguiente capitulo, todo lo a hellos tocante hasta su muerte, porque mejor se entienda estando escripto todo hello en vn capitulo solo que en diferentes lugares de la Istoria donde pertenece escreuirse.

CAPITULO HONZE

De como los Siluas, honbres naturales de la isla de Tenerife, siguieron al comendador Hordas, y el fin que ouieron por sus malas obras.

Al tiempo y sazˇn que el comendador Hordas llego a la isla de Tenerife, salto en tierra[308] Alonso de Herrera, a quien el traia por su maese de campo, para que como honbre practico en negošios de milišia y de singular grašia para atraer a si los animos de los soldados por su hauilidad[309] asi en el hablar como en tratar, juntase alguna jente; el qual, entre otros vezinos y naturales con quien el alli trato y tubo amistad, fueron estos Siluas, jente de mediana hazienda y linaje y juueniles en la hedad y aun en el juizio, a los quales fašilmente atrajo a si Alonso de Herrera, para que deshaziendose del patrimonio y bienes que alli tenian, los gastasen en armar vn nabio o los que pudiesen, y en ellos metiesen los soldados y jente que hallasen, para yr con el comendador Hordas en demanda de aquella rrica por fama e ynšierta notišia del Mara˝on, y con esto no solo adquiririan titulos de capitanes y personas prinšipales y preheminentes, mas tenian[310] tanta mano en el negošio del gouierno de la jente y tierra que se descubriese y poblase, como el propio gouernador; y poniendoles por delante demas de las adulaciones dichas, las muchas rriquezas, aunque biolentamente auidas, que en aquellos tiempos de las Indias se lleuauan a Espa˝a, que aunque no eran tantas ni tan licitamente auidas como las de estos tienpos, parecian ser en tanto numero por ser la tierra nueuamente descubierta.

Determinados los Siluas de hazer lo que Alonso de Herrera les rrogaua, parešiendoles venilles muy bien y a pelo el negošio, con vna ynšierta y bana esperanza se deshizieron de los bienes y hazienda que en ella tenian, y conprando vna nao y una carauela o nauio, comencaron a ponerse a punto de proseguir y salir con su jornada adelante, conuocando y atrayendo a su conpa˝ia muchos amigos y conocidos de los que en aquella ysla tenian, los quales con uer a estos bezinos deshazerse de sus heredades y dejar la zierta y mediana pasedia[311] que tenian, por meterse deuajo de lo que la fortuna con hellos quisiese guiar, facilmente se despusieron a seguillos, y asi juntaron mas de došientos honbres.

Estando ya a punto estos capitanes con su jente y nauios para se partir en segimiento de su capitan y gouernador, llego a la misma ysla de Tenerife, al propio puerto de Santa Cruz, donde estauan surtos los nauios de los Siluas, vn galeon de vn cauallero portugues cargado de mercadurias y de otras cosas que para el sustento de aquella ysla se traian, en el qual ansi mesmo venia vna donzella de poca hedad, hija o parienta del se˝or del galeon. El que venia por maestre deste galeon, o por enojo que de su due˝o tuuo o por otra diabolica codizia que a ello le mouio, trato con Gaspar de Silua, que hera hermano mayor de los tres, que se apoderase en el galeon y en todo lo que en el estava y lo lleuase consigo. Gaspar de Silua dexose facilmente venzer de su cudicia, y hizo lo que el maestre del galeon le dezia, del qual apoderandose contra toda rrazon y justizia; echo los demas que contra su opinion y boluntad estauan en el y dioles en renconpensa la nao que tenia para su viaje, que era ya bieja y maltratada con el mucho trauajo, y de lo que le parecio paso al otro nauio que el antes tenia, en el qual pensaua nauegar con la donzella que en el galeon auia benido. Rrepartiendo la jente que alli tenia hecha en el galeon y nauio, metio a sus dos hermanos, llamados Juan Gonzalez y Bartolome Gonzalez, en el galeon por capitanes del y el se metio en la caravela.

Haziendose a la vela tomaron su derrota a las yslas de Cauo Uerde, como el gouernador Hordas les auia mandado, a donde en pocos dias llegaron; y saltando en tierra a tomar algun rrefresco para la mar, procuro aprouecharse mas de lo que hera rrazon a jente de su nacion, rrouando todos los ganados y otras cosas que pudo auer contra la boluntad de sus due˝os, y aun casi a manera de amotinado, rrouo y despojo algunos portugueses que en la ysla a manos allo, todo lo que tenian, y dejandolos despojados de sus haciendas se enuarco y prosigio su viaje, en el qual porque[312] se efetuasen todos los generos de maldades, forzo y corronpio a la donzella que en el galeon auia tomado con las otras cosas.

El galeon hera mas ligero en el nauegar, y asi en el camino se adelanto, y dejando atras a la carauela, en que yba Gaspar de Silua, se fue dando vista al rrio Mara˝on y a los demas puertos que por alli auia, y biendo quen todos hellos no auia rastro ni se˝al de los nauios del comendador Hordas, enboco por las bocas del Drago, y fue derecho a dar al puerto de Paria[313], donde hallo que estava surta la nao capitana. El Comendador sintio muy gran alegria y contento de uer uenir la jente que atras auia dejado, y haziendose su salua e manera de rreciuimiento los vnos a los otros, surgio el galeon de los Siluas, y saltando en tierra fueron muy bien rreceuidos de su Gouernador, y uiendo que tan bien proueidos venian, aunque no sauia a cuya costa, y que no solo traian lo que auian menester, mas otras muchas cosas para uender a los que en la tierra estauan, se alegro muy mucho mas y les rrindio mas particularmente las gracias, dandoles lizenšia que[314] pudiesen bender lo que traian sobrado como quisiesen.

Mas Dios nuestro se˝or, que no consiente que semejantes maldades pasen ni queden sin castigo, permitio que dos soldados que en el galeon auian venido, llamados Hernan Sanchez Morillo y Briorres, que no deuian de auer sido consentidores en las maldades de los demas, dieron noticia al gouernador Ordas de lo que los Siluas tan maluadamente auian hecho, ansi en auerse alcado con el galeon y todo lo que en el venia, como el corronpimiento y[315] fuerza de la donzella y rrouos echos en Cauo Uerde, lo qual no curando disimular el Gouernador, antes procurando y deseando que se les diese el castigo que semejantes negocios merezen, mando luego a Gil Gonzalez de Auila, a quien el tenia por su alcalde mayor, que prendiese a los dos hermanos que venian en el galeon y que haziendo ynformacion sobre los crimenes de que le auian dado noticia, hiziese justicia dellos y castigase a todos los mas culpados. El Alcalde mayor puso luego por hobra lo que su Gouernador le mandaua, y auida ynformacion bastante sobre hello, corto las cauezas a los dos hermanos Juan y Bartolome Gonzalez, y afrento y acoto a otros participantes de dichos delitos, a cada uno segun tenia la culpa[316]. Donde a pocos dias llego a esta fortaleza Gaspar de Silua, el hermano mayor que auia quedado atras, y allo que se auia ya partido el Comendador en demanda y seguimiento de su jornada al rrio de Uriaparia, en cuya busca y alcanze se fue luego, a los quales alcanco luego a la entrada del propio rrio Uriaparia, mostrando mucha alegria con bozes y altilleria que solto de su carauela, y se metio luego en vn esquiffe y se fue a la nao capitana a uesar las manos al gouernador Ordas, el qual luego lo mando prender y se hiziese justicia del como de sus hermanos, y lo lleuaron a enterrar a una isleta peque˝a que alli zerca hazia el rrio, llamada Peratabre, la qual desde en adelante[317] se llamo la isla de Gaspar de Silua; y desta suerte estos tres hermanos ouieron y rresciuieron la pena que su loco atreuimiento e ynfames echos merescieron, participando del castigo y pena todos los demas soldados y otras personas que auian sido participantes de los delitos, cada qual segun tenia la culpa como arriua rreferi[318].

Todos los vienes y mercadurias que estos Siluas rouaron, asi en el galeon como en Cauo Verde, y los demas que ellos traian por suyos, fueron secrestados[319] y bendidos y encargados a los que alli venian por ofyciales del Rrey para quellos pusiesen en cobro.

De esto se puede conjeturar quan mas y mejor ouiera sido a estos Siluas contentarse con su mediana pasedia[320] y no procurar o pretender por ynciertas vias y medios adquerir vana honrra, especialmente siendo tan ynciertos los vienes y prometimientos de la fortuna, pues como es notorio, por vno que en las Indias suue y alcanza mayor dinidad y estado y mas prosperidad de rriquezas, dezienden y se pierden diez de mayores quilates que aquel que subio, como nos lo muestra la espirienzia de muchos mayorazgos, que con bana esperanza de ser mas rricos, se an desecho en Espa˝a de sus patrimonios con que honrrosamente sustentauan la memoria de sus mayores, y pasando a las Indias y perdiendo y gastando el aparato que despa˝a sacaron, an uenido a morir miserable y pauperrissimamente, y aun a muchos dellos en poder de yndios cariues y de tigres y otros animales en cuyos bientres an sido sepultados, caresciendo de la materna sepultura, y lo que mas es de sentir, de los benefficios y sufraxios que en sus tierras se les hizieran, de que pudieran gozar no siguiendo la banidad ni dejando lo cierto por lo dudoso, como el bulgar rreflan dize.

CAPITULO DOZE

Como Hordas partio de la fortaleza de Paria y entro por el rrio de Uriaparia arriua, y la gran mortandad que sobre su gente vino.

En hazer los vergantines y barcos nezesarios para la nauegacion del rrio, se tardo y detubo el comendador Hordas en la fortaleza y su prouincia, dos meses, a cano de los cuales, estando ya todas las cosas a punto y los vareos echos, determino partirse con su jente y armada, y porque los negocios de los descubrimientos y jornadas son tan varios e ynciertos como por las espiriencias se auian bisto y cada dÝa se been, acordo el comendador Ordas dejar gente en aquella fortaleza, porque si en el rrio se perdiesen y escapasen algunos soldados, hallasen a la mano ausilio y fauor donde guarecerse y librarse y no fuesen de todo en todo perdidos y destrocados; para el qual efecto aparto cincuenta honbres de los que mas aptos le pareecieron para cufrir[321] el trauajo que alli se auia de padezer, y dandoles por su caudillo o capitan a Martin Nia˝ez[322] Tafur, vno de los principales y se˝alados quel trai en su canpo, que oy es vezino y biue en la ciudad de Tocaima, del Nueuo Rreino de Granada, se partio de la fortaleza dejandoles ynstrucion de lo que auian de hazer y el tiempo que lo auian desperar.

Otros dizen quel proposito de dexar Hordas en esta fortaleza esta jente fue temiendose que auia de bolver Antonio Sede˝o, de Puerto Rrico, con alguna jente apoderarse en esta tierra de Paria y para que allase quien se lo contradijese y rresistiese y si fuese nezesario le prendiesen y quitasen la jente que trujese o hiciesen sobre hello lo que les pareciese. Demas de lo dicho, ay otra opinion azerca desto, la qual tengo yo por mas cierta, aunque todas juntas podian auer concurrido en el gouernador Ordas, y es que al tiempo que el se partio de Espa˝a dejo en el rrio de Seuilla vna nao llamada Maestra y Capitana y a un capitan para que hiziese ducientos honbres o los que pudiese y fuese en su seguimiento y socorro, y para que si esta nao, en el ynter quel andana en el rrio de Uriaparia, aportase por alli, tuuiese quien le diese auiso y noticia de la derrota quel auia lleuado y acudiesen a donde el estaua con la jente y nueuo rrefresco y socorro que le trajesen, dejo este capitan con la jente dicha.

Sea como fuere, Martin Nia˝ez Tafur quedo en la fortaleza de Paria con sus cincuenta soldados, y el Gouernador se partio, como e dicho, con su armada de naos y bergantines y se fue derecho a la uoca del rrio de Uriaparia, por el qual comenzo a entrar nauegando con su armada; y aunque tenia arta hondura y no mucha corriente para estoruar la nauegacion de la nao capitana, hera el gran estoruo e ynpedimento la falta de uiento maritimo, que todo lo mas del tienpo les hera calmo y si corria les hera contrario: y ansi les fue forcoso de vsar de fuerca y ma˝a para cufrir[323] la falta del uiento y suuir la nao capitana por el rrio arriua, que por aquellos sus principios, quanto a su entrada y fines, quanto a su nascimiento, venia y estaua tan llano, ancho y hondable y nauegable, que parescia a los ojos de los que lo mirauan que casi no se mouia el agua. Echaron toda la gente que pudieron en los vergantines y barcos de rremo que auian echo, y atando las popas dellos desde la proa de la nao con diferentes maromas y guindaletas, lleuauanla con muy gran trauajo de todos los que en la harmada yban, la nao nauegando, supliendo con la fuerza de sus brazos la falta del viento.

Con esta nueua manera de nauegar, aunque destra˝o trauajo para los soldados, yban suuiendo e metiendo la nao capitana el rrio adentro, tan poco a poco que casi no la podian mouer por su grandeza y pesadunbre, y tanbien por ques verisimil que qualquier nauio o nao nauega muy mas pesadamente por las lagunas, rrios y aguas dulces que no por la mar, la qual es mucha parte a que[324] con mas facilidad y lijereza se mueuan y nauegen por ella los nauios, aunquesten muy cargados.

Este mesmo trauajo padezian los pobres espa˝oles con el otro galeon peque˝o que los Siluas armaron en Tenerife, que tanbien lo traian alli con los vastimentos y otras cosas necesarias que despa˝a auian traido para auio de su jornada.

Antes que Hordas saliese de la fortaleza, entre las otras nueuas que les dieron los naturales y cosas que le dijeron, fue como a la entrada del rrio de Uriaparia estaua el pueblo y se˝or de Uriaparia[325]; y como lleuase ya las se˝as desto, y hazia la parte do caya, tubose siempre a aquella vanda con su armada, y nauegando hobra de cuarenta leguas[326] que estaua este pueblo de Uriaparia el rrio arriua, fue tan grande el trauajo que la jente padescio, asi en el llevar y suuir de la nao y galeon el rrio arriua, como con enfermedades y hanvres que les sobreuinieron de la rregion y constelacion de aquel rrio, quen la distancia destas cuarenta leguas que trauajaron para llegar a Paria, murieron y perecieron cuatrocientos soldados, poco mas o menos, y era tan mala e pesima esta rregion y tan corrutos y enpezedores los aires y bapores que en este rrio se conjelauan, que acontecia, en haziendose muy poca sangre o en picando vn morciegalo, o de otra ocasion que se les hiziese alguna peque˝a llaga, luego les caia canzer, y ubo honbres que en vna noche y un dia les consumia el canzer toda la pierna desde la yngle asta la planta del pie, y ansi se ueian morir los vnos a los otros con estas enfermedades y con hanbres que tuuieron, a causa destar por alli la tierra muy anegada y cuuierta del rrio, y no poder yr los uergantines a buscar comida a ninguna parte; y con todas estas calamidades, muertes y hanbres y nescesidades, jamas se pudieron persuadir a dejar de proseguir su biaje y jornada y boluersse a la fortaleza de Paria a yntentar esta entrada por otra parte de menos peligros y riesgos.

CAPITULO TREZE

Como el comendador Ordaz llego con sus naos al pueblo de Paria y echo la jente en tierra, y los yndios les dieron de noche vna guacauara.

Con estos trauajos, perdidas[327] y menoscauo de su jente, llego el comendador Ordaz con su armada al pueblo de Uriaparia, que estaua zerca de la barranca del estero o anegadizos; que el rrio por alli es de tal hondura que asta la propia barranca llegauan las naos nauegando[328].

Los naturales deste pueblo, aunque se espantaron y marauillaron de ver aquellos nauios tan grandes y la nueua manera de jentes que hen ellos venian, no quisieron ausentarse ni dejar su pueblo, confyados en su mucho numero y balentia, porque hera este pueblo de quatrocientos buhios ˇ cassas grandes y los yndios, flecheros y guerreros y muy belicosos, a quien temian y rrespetauan por sus tiranias y atreuimientos todos sus comarcanos.

El Comendador salto en tierra con toda su jente, y aunque la estra˝a nezesidad que de mantenimientos lleuaua le obligaua a tomallos por la uia que pudiese de aquel pueblo, no quiso, aunque dellos tenian los yndios en mucha abundancia de todo jenero de pescado y legunbres, por no dar ocasion a estos baruaros a que se desmandasen y quejasen del, y asi, apartado del pueblo obra de vn tiro o dos de arcabuz, se alojo lo mejor y mas seguramente que pudo y le parecio que conuenia, y luego, por via de buenos medios y rrescates, comenco a tratar con los yndios y a enduzirles a que le trujesen algunos mantenimientos para el sustento de la jente, lo cual los yndios facilmente hazian, mediante la buena paga de rrescates y cosas de Castilla que les dauan.

Pasado poco tiempo de como el Gouernador y su armada llego a este pueblo, los yndios, como son tan mudables, quisieron acometer a los espa˝oles por tentar sus fuerzas y por uer quienes heran y si heran belicosos como hellos; y para efetuar su proposito tomaron por ocasion bastante el andar vnos puercos que el Gouernador auia llevado de Espa˝a, que serian asta treinta, machos y hembras, zerca de sus casas y poblazon[329], y acordaron de matar vna noche todos los puercos y un espa˝ol que los guardaua, el qual, o por yndicios o por otras se˝ales que bio, colijio lo que querian hazer, y apartandose la propia noche de donde traia su ganado, fue a dar auisso al Gouernador de lo que los yndios querian hazer. El Gouernador, no sastifaciendose de lo que aquel soldado dezia, creyendo que con el temor de uerse solo se le abria representado aquello, envio diez soldados con sus armas a que disimuladamente entendiesen lo que los yndios hazian, los quales auian salido de mano armada a matar aquel que guardaua los puercos, y no lo hallando se estuvieron quedos a uer si uoluia, y ellos en aquesto estando, llegaron los diez soldados que por espias Ordaz ynuiaua, a los quales rresciuieron con las harmas en las manos, y dando en ellos mataron los cinco[330], y los otros, por ser mas lijeros o hallarse mas apartados, se escaparon y dieron auiso del suceso al Comendador, el qual, alborotandose con mas azeleracion de la que hera rrazon, sin horden y conzierto de guerra, se partio luego con todos los que le siguieron al pueblo de los yndios, para auer venganza de aquella ynjuria y desacato echa a el y a su jente.

Los yndios, que aun no auian rresfriado el calor o animo quel vino les auia puesto, porque, como es notorio, es general costunbre en todas las Indias que cuando los yndios an de yr a hazer alguna guerra o dar alguna batalla, que por otro nonbre llaman guazauera, los principales sacrificios y horaciones que hazen para auer uitoria, es al dios Baco, aforrandose con vnas coracinas de uino que hellos artificialmente hazen, con lo qual, como honbres fuera de juizio, muchas veces pelean baliente aunque desatinadamente; y como todauia tenian el ardor en el cuerpo, llego el Comendador y los suyos a tiempo que rresciuieron de los yndios mas da˝o que prouecho, porque se defendieron tan balientemente con su flecheria, que hizieron mucho da˝o en la jente del Gouernador, y ellos no rresciuieron ninguno, porque como hera de noche y los yndios peleauan en su propio pueblo y tierra, sauian muy bien por donde avian de acometer a los espa˝oles, lo qual por el contrario les hera da˝oso a los cristianos, que no sauian por donde auian de trauesar ni arremeter, y asi le fue foršoso al Gouernador rretirarse luego a la hora para no rreceuir mas da˝o del rreceuido y bolverse a su alojamiento.

Los yndios, viendo rretirados a los espa˝oles, y pareciendoles que la uentaja que auian tenido se le auia dado la noche y escuridad della, y que si el dia les tomaua alli podrian tornar a perder la uitoria y honrra que auian ganado, con gran da˝o y perdida suya, luego, sin ser sentidos de los espa˝oles, enbarcaron por otra parte del estero o cieniga sus mujeres e hijos y todas sus uaratijas, y porque con el mantenimiento quen los buhios auia no les quedase ninguna cosa ni sustento a los espa˝oles, les pegaron a todos fuego, de suerte que ninguna cosa que de prouecho fuese pudo quedar de toda quanta comida en ellos auia, lo qual causo doblado dolor y hanbre en todo el alojamiento de los espa˝oles, por no tener por alli zerca ningun rrecurso ni de donde poderse proueher de maiz y de otras comidas de la tierra, y asi en el tienpo que en este pueblo estuuieron su principal sustento, y aun todo, hera gran cantidad de pescado que alli se tomaua, con lo qual pasauan y sustentauan la uida.

Azerca de la pelea que Ordaz tubo con los yndios, dizen otros espa˝oles de los que dello an dado noticia, que al tiempo que los diez soldados que el Gouernador ynuio[331] por espias llegaron al pueblo, que los yndios que ya estauan puestos en armas, alzaron muy gran grita, conforme a su general costunbre, y dieron en los diez soldados, y que a estas vozes y aluorotos acudio el gouernador Ordas que, como de suso[332] se a dicho, estaua alojado hobra de un buen tiro de arcabuz del pueblo, con la jente que le pudo seguir, los quales rresciuieron el da˝o que se a dicho.

Como hello aya sido[333], el lo hizo ynconsideradamente y no conforme a la horden y usos quen las Indias se tiene e semejantes tiempos y ocasiones, y asi es culpado de todo el da˝o que aqui rresciuieron sus soldados, asi de las heridas que los yndios les dieron como de la falta de comidas y mantenimientos que tuuieron por auer quemado los yndios el pueblo.

CAPITULO CATORZE

Como dejando el comendador Ordas los enfermos en Paria con Gil Gonzales de Auila, se partio con la demas jente y fue al pueblo o prouincia de Carao, y de la noticia que tubo de Guayana.

Venido el dia y biendo el Gouernador que todos los buhios, con la comida que hen ellos hauia, estauan quemados, y que alli no se podia sustentar tanta jente, por estar lexos y apartados de las demas poblašones de yndios, acordo con la breuedad posible dar Lorden a su jornada para pasar con ella adelante; y porque la carga de los enfermos que trai no le fuese enojosa y estoruo para su biaje, acordo dejallos en aquel sitio, haziendo vna trinchera a la rredonda del alojamiento para guarda y rreparo de la jente; y dejando con los enfermos otros beinte y cinco honbres que los guardasen y defendiesen, y por su caudillo a Gil Gonzalez de Auila, se partio en los vergantines con el rresto de la jente, que serian mas de quatrocientos honbres, dejando ansi mesmo en el propio estero la nao capitana y el galeon, y se fue derecho a una poblazon y prouincia questaua de la otra uanda del rrio, llamada Carao, los naturales de la qual le rreciuieron amigablemente, proueyendolos de las comidas y otras cosas para sustento, aunque algunos quieren dezir que en este pueblo o prouincia de Carao fueron rresceuidos como henemigos y les dieron los yndios dos guazauaras, y despues, viendo lo poco que ganauan o auian ganado en ellas, procuraron aliarse y confederarse con los espa˝oles.

El Gouernador se estuuo en esta poblazon, rreformando, ziertos dias, en los quales los yndios le dieron noticia de que zerca de su prouincia y territorio auia otras de muchos naturales y rriquezas, y que si querian yr a hellas, quellos les lleuarian a hellos y a todo su aparato. El gouernador Hordas estaua perplejo en hello, porque le parescia que podia ser mas cierta la noticia que los yndios le auian dado del rrio arriua, que la que en aquel pueblo entonzes le dauan, y que lo podian hazer los yndios por metellos la tierra adentro y hazelles algun da˝o; y como todauia los yndios le ynportunasen[334] a que fuesen donde hellos les dezian y querian lleuar, porque no le tuuiesen por pusilanime, acordo hazer la espiriencia del negocio con rriesgo ajeno, y asi ynvio a Juan Gonzalez, que hera el que Sede˝o auia dejado en la fortaleza de Paria con veinte honbres, a la noticia que aquellos yndios le dauan, la qual hera lo que agora llaman Guayana, con yntencion y boluntad de que los yndios le matasen, porque parecia que lo traia consigo con alguna pesadunbre, temiendose que en bengarse del agrauio que le auia hecho en quitalle la fortaleza, no conbocase o ynduciese algunos soldados para que se bolviesen y lo dejasen.

El Juan Gonzalez, con otro animo e yntencion de la que su capitan tenia[335], hacepto la jornada y se fue con sus conpa˝eros la tierra adentro a do los yndios lo guiaron y lleuaron a las prouincias y rrica noticia de Guayana, tierra muy poblada y apazifle y de ynumerables rriquezas, cuyos naturales lo rreciuieron muy amigablemente y le proueyeron de muchas comidas y algunos yndios que con el bolvieron; y auiendo gastado en la yda y buelta espacio de veinte dias, llego a do auia dejado a su Gouernador, el qual es de creher que no rreciuiera tanto contento en belle como todos los demas del campo rresciuieron, pues le auia ynuiado[336] a fyn de que lo matasen, y zierto lo tenian ya por muerto; pero el boluio biuo y con muchas cargas de pescados y carne de uenados, y con las buenas nueuas de la tierra que auia uisto, con todo lo qual dio mas alegria de lo que se puede escreuir; y con todo esto jamas quiso Ordas yr en demanda de esta tierra, sino seguir sus primeros desinos, que eran suuir el rrio arriua.

Sobre esta entrada de este Juan Gonzalez en tierra de Guayana ay otras dos maneras de opiniones, dichas asi mesmo por soldados que de la propia jornada salieron. La una es, que dada esta noticia por estos yndios de Carao, el Governador no osaua[337] e no queria enuiar jente a hella, y viendo esto el Juan Gonzalez trato con el Gouernador le diese licencia para con zierto principal de aquella prouincia yr a uer aquella tierra que los yndios dezian, y el Gouernador, deseando que los yndios lo matasen, le dio licencia, el qual fue con vn principal de aquella provincia, y llegando a uista de la noticia que los yndios les dauan, le salieron los naturales della de paz en cantidad, con abundancia de comidas, y que de alli lo hizieron boluer, y buelto no dio rrelacion de auer visto ninguna tierra ni prouincia que pareziese estar poblada ni rrica. Lo otro que dizen es que estando el Gouernador para hazer justicia deste Juan Gonzalez, a su pedimento y por rruego de muchos de su canpo, en pena de su delito, le comuto la muerte en que se fuese como desterrado a su auentura, a uiuir y estar con los yndios, y que yendo el Juan Gonzalez, en cunplimiento de su destierro, se metio la tierra adentro y fue a portar a vna prouincia muy poblada y de muchos naturales y muy rricos de oro, los quales lo rreciuieron amigablemente, y dandole algunas joyas le tornaron a ynuiar a su Capitan, y que el Juan Gonzalez, por no dar ninguna alegria ni buena esperanza al Gouernador auia dado o buelto las joyas a los yndios y se auia tornado desde a zierto tiempo a donde estaua su capitan, al qual rrogaron todos los soldados que perdonase a Juan Gonzalez, el qual lo hizo asi, pero con todo esto[338] jamas le pudieron persuadir a que dejasen la derrota tan trauajosa que llevauan agua arriua y se fuesen en demanda desta tierra que tan ahincadamente les querian dar en las manos los yndios de aquella prouincia; y asi mando aprestar su jente y bergantines, que ya estauan descansados y rreformados por auer dias que auian alli rreposado, para proseguir su contumaz opinion e yncierto biaje.

CAPITULO QUINZE

Como el comendador Ordas salio con su jente de la prouincia de Carao y fue nauegando el rrio arriua a donde el propio rrio es llamado Urinoco.

Aprestada ya la jente y uergantines para partirse del pueblo o prouincia de Carao, entendieronlo los naturales de aquella prouincia, los quales deuajo de la paz y amistad que con los espa˝oles tenian, quisieron vsar de cierta manera de traicion, y cuando mas ocupados y eleuados estuuiesen los espa˝oles en aprestarse y aderezar las cossas nezesarias para su nauegacion, dar sobre hellos rrepentinamente y matallos. Este trato no fue tan oculto ni secreto que por ynsigneas y conjeturas que los espa˝oles vieron, presumieron el echo que los yndios pensauan, y auiendo algunos a las manos, ynterrogandoles sobre el caso disimuladamente, secretamente supieron y entendieron dellos lo que toda la demas jente tenia hordenado, lo cual aueriguado y sauido por cosa zierta por el comendador Ordas, determino no dejar aquellos yndios sin el castigo que sus cogitaciones[339] merescian, y asi so color deuajo de la amistad que con ellos tenia, los hizo llamar y parezer ante si y entrar en su buhio, finxiendo que se queria ynformar dellos de algunas cosas de ynportancia, dandoles algunos rrescates y otras cosas para con mas facilidad enga˝allos y atrahellos sin rruido a lo que queria y pretendia, de los quales metio en el buhio los mas de los que alli a mano pudo auer, y por abreuiar con la egecucion de la injusticia y destingir quales auian sido los mas culpados e ynuentores de la traicion, y dar a cada uno el castigo segun tuuiese la culpa y uuiese dilinquido, como todo buen juez lo deuia hazer, hizo pegar fuego al buhio, y quemando todos los que dentro estauan, castigo con este abominable jenero de pena y punicion a ynocentes y culpados, ymitando en esto mas la crueldad e ynrrustica costunbre de los propios barbaros que las leyes de equidad y costunbres que su Rrey y mayores sienpre an vsado, castigando antes con clemencia semejantes delitos y perdonando los culpados que poniendo[340] los ynozentes y sin culpa, como es cierto que de todo jenero y condicion abria en estos que aqui se quemaron.

Y hecho esto, y sastifecho Ordas del motin de los yndios, puso en efeto su partida, y enuarcando toda su jente en sus bergantines, comenzo a nauegar el rrio arriua con ecesino trauajo de los proues soldados, por que hellos heran rremeros, marineros y soldados, ansi para en el rrio como para por tierra; y nauegando con este yntolerable trauajo corporal que en suuir los bergantines tenian, al qual se les a˝adia la gran hanbre que por la mucha falta de comida y rrara poblazon de naturales que en aquella tierra auia pasauan. Sufriendolo y soportandolo con los buenos animos con que todas las auesidades se vencen, llegaron a un pueblo de yndios llamado Cabutu[341] que estaua poco menos de duzientas leguas de la mar, arriua del qual atrauesaua el rrio una cinta o cingla de pe˝as por deuajo del agua, de tal suerte que hazia correr el agua con tanta furia que casi no podian mouer los uergantines hazia arriua; y aunque con la falta de la comida yua la jente algo diuilitada, por pasar adelante y uer si podian llegar a la noticia, procurauan, como suelen dezir, sacar de flaqueza animos, y mostrando su poder contra la propia naturaleza que aquella parte del rrio auia puesto aduersa a toda nauegacion, la pasaron y nauegaron, como e dicho, a pura fuerza y con ynjenios artificiales que para hello hizieron.

Esta cingla o cinta de pe˝as dizen que se causa y haze de un rrio que junto a hella entra a este[342] de Uriaparia, hazia la mano derecha agua arriua, que es llamado el rrio de Meta.

Pasado este tranze prosiguieron su uiaje con el acostunbrado trauajo, y auiendo nauegado obra de zient leguas, toparon otro salto y estrechura que el propio rrio hazia, por donde ni fuerza ni ma˝a eran bastantes a suuir por el arriua los uergantines. Visto por el Comendador el justo ynpedimento que para adelante tenia, acordo tomar tierra y rranchearse[343] hen ella para uer si podia hallar alguna claridad de la noticia[344] que de auajo traia, y consultar y tratar con su jente lo que se deuia hazer que mas conuiniente fuese a todos. En este paraje[345] este rrio de Uriaparia auia ya perdido el nonbre, y segun parescio por la lengua de los propios naturales que por aqui se tomaron, dijeron llamarse Urinoco, y este nonbre Uricono viene corronpiendose desde sus nascimientos, que esta a las espaldas del Nueuo Rreyno de Granada, asta este paraje donde se llama Uricono, y auajo se llama Uriaparia por respeto de aquel pueblo tan se˝alado de Uriaparia y jente que auajo tiene, de que hemos escrito arriua; y esta costunbre de no turar el nonbre de los rrios desde sus nascimientos hasta sus fines, es muy general en todas las Indias, y en algunas partes de Espa˝a, y en todo el mundo.

CAPITULO DEZISEIS

Como el gouernador Ordas salto en tierra de Urinoco y tuuo guerra con los yndios, los cuales le dieron noticia de la rriqueza de aquella tierra, por lo qual determino dar la buelta a la mar.

Auiendose llegado a una de las varrancas del rrio el Gouernador con su armada, los yndios de la tierra, que no deuian estar muy lejos ni descuidados, comenzaron a flechar y tirar de sus armas arrojadizas[346] a los uergantines, para ofender y hazer mal aquella jente tan nueua para ellos, y usando de bozes y otros ynstrumentos de que generalmente acostunbran vsar[347] en semejantes actos. El Gouernador, viendo que demas del atreuimiento que los yndios auian tenido en acometelle, con el qual le auian dado muy justa ocasion para saltar en tierra a uengar sus ynjuriales rracones, las[348] quales heran cosa muy necesaria y conuiniente tomar algun yndio de aquellos para guia y claridad de lo que pretendia sauer, lo mas apresurada y rrecatadamente que pudo llego sus uergantines a tierra, y echando toda la mas de la jente, procuro fortificarse de suerte que antes pudiese ofender que ser ofendido, y con esto, Alonso de Herrera, su maese de canpo, que hera buen honbre de a cauallo, puso muy gran diligencia en echar fuera los cauallos que lleuauan para hen ellos mas a su salvo hazer la guerra, y con la soueruia presencia de estos animales espantar y amedrentar los yndios, los cuales, viendo que no auian sido parte para rresistir a los espa˝oles la entrada y saltada en su tierra, acordaron hazerle la guerra en otra forma, y fue que, como toda aquella tierra zercana, adonde los espa˝oles auian saltado, era paja y heno, que por otro nonbre llaman cauana, pusieron fuego a la rredonda, para con sus llamas y calor ahuyentar los espa˝oles, los cuales estauan ensillando sus cauallos y armando sus personas para mas seguramente dar en los yndios; y uiendo el fuego que sus contrarios auian puesto, vsaron de contra fuego, poniendo ellos tanuien, por la parte dond estauan, fuego a la sauana, para que yendo tras el por lo quemado llegasen a sus enemigos sin rreceuir da˝o dellos ni de su fuego, porque con la mucha llama y humo no se ueian los vnos a los otros.

Llegaron de rrepente los de a cauallo, con otros que de a pie los siguieron, y dando en los yndios los ahuyentaron, hiriendo y alanceando algunos dellos, de los cuales tomaron uiuos dos yndios para sauer dellos donde estauan o que paraje de tierra era aquel, y si hera zierta la noticia que de aquella tierra les auian dado los yndios de Paria; y aunque no tenian ynterpretes quentendiesen aquella lengua y jentes, por se˝ales procuraron sauer y entender lo que deseauan.

Y entre las demas cosas que del yndio se ynformaron y supieron, fue esto, aunque algunos quieren dezir que vno de los yndios, viendose en poder de los espa˝oles, con mas curiosidad de la que (de) vn baruaro como este se esperaua, pregunto o por se˝as dio a entender a los espa˝oles que querian o que buscauan por aquella tierra donde asta entonces jamas auian tenido noticia de espa˝oles ni de jente de su jaez, y por el Capitan y Gouernador le fue mostrado vn pedazo de hierro, dandole a entender que uenian a buscar adonde auiesse mucho de aquello, el qual yndio, uiendolo y mirandolo, dijo que por allÝ no auia semejante metal ni cosa como la que se le ense˝aua. Mostrole el Gobernador, o hizole mostrar vna paila[349], dandole a entender que de aquel metal buscauan; y tomandola el yndio en las manos, y rrefregandola oliola, y como el laton tiene en si vn zierto hedor de herunbre, conocio no ser oro y dijo que no auia de aquello por aquellas prouincias. Se˝alaronle y mostraronle los cauallos, para sauer lo que dezia, y asi rrespondio, que como los cauallos en aquella tierra no auia, pero que se criauan otros mas peque˝os, mas que no suuian los yndios hen ellos, los cuales eran dantas[350]: generalmente las ay en todas las yndias.

Otras muchas cosas de Espa˝a se les mostraron que no las suele auer en semejantes partes de las Indias, donde nunca entraron espa˝oles, y a todo dijo que no auia, y a la fin le uinieron a mostrar vna sortija o anillo de oro que el Gouernador traia en el dedo, y mirandola el yndio, y conoziendo que hera oro despues de auelle estregado y olido, dijo que de aquello auia mucho atras de una cordillera que a mano izquierda del rrio se hazia, donde auia muy muchos yndios, cuyo se˝or hera vn yndio tuerto muy baliente, al qual si prendian, podrian enchir los nauios que traian de aquel metal; mas que les auisaua que para yr adonde aquel se˝or estaua heran muy pocos cristianos; que sin llegar al pueblo del principal auia muchos yndios, que los desuaratarian y matarian, y en esto se afirmo mucho este yndio. Preguntaronle que si avia benados en aquella tierra donde estaua aquel, e dijo que si, y que tanuien auia otros como uenados en que andauan los yndios caualleros, los quales se entiende ser ouejas de Piru. Ense˝osele a este yndio vna uotija o vasija bidriada de Espa˝a, y zertifico y afirmo tener aquellos yndios tener vasijas de la propia color y barro; y aunque despues sobre estas cosas le fueron echas diferentes y barias preguntas por uer si discrepaua o uariaua[351], jamas hizo diferencia de lo que dijo a lo que auia dicho al principio azerca de esta noticia, por lo qual el Gouernador y su jente la tuuieron por zierta, y ansi se les mouio los espiritus para yr alla y auella o morir en la demanda.

Mas el Gouernador, a cuyo cargo estaua todo, no le parecia cosa hazertada entrar tan pocos soldados como alli estauan, en vna noticia y tierra de tanta jente, donde no solo auenturauan de que los matasen a hellos, mas a todos los demas que (en) el pueblo y fortaleza de Paria auian quedado; y tratando y comunicando sobre hello muchas vezes con sus soldados y jente, a los mas les parecio que hera azertado acuerdo el que su Gouernador tenia, porque demas de ser tan pocos como heran, no auian de donde facilmente les pudiese uenir socorro, ni menos auia jente para poder boluer el rrio auajo a dar auiso y mandado a la jente que auia quedado en los lugares referidos y a la demas que despa˝a esperauan de la nao Marineta; y que dando la buelta y juntando toda la jente y la demas que de Espa˝a viniese, con mas facilidad y mejor horden podrian salir con su enpresa, yntentandola por tierra desde la costa de la mar que por aquel tan trauajoso rrio de nauegar, asi por sus furiosas corrientes como por la falta de comidas y naturales que por el auia, lo cual se podria facilmente hazer por Cumana, donde a la sazon estaua vna fortaleza con alguna jente espa˝ola y les seria gran lunbre y guia para seguir el uiaje de tierra. Y platicado esto, les parecio bien a todos, y asi determino el Gouernador, dar la buelta con el rresto de la jente que le auia quedado, que seria casi quatrocientos honbres.

Algunos quieren dezir que este parezer de boluerse desde aqui el Gouernador y su armada, que los soldados dieron, fue mas por uerse fuera del gouierno y jurisdicion de Don Diego de Ordas que no porque no fuesen parte para dar vista a la tierra, porque pues heran pocos menos de cuatrocientos honbres, claro esta que podrian llegar y uer qualquier poblazon por grande que fuese; mas el Gouernador, con su grande arrogancia y mala condicion tenia tan contra si a todos los mas del canpo, que si no temieran la ynfamia y pena, hellos ovieran procurado su livertad; auiendo el gouernador Ordas, con su seueridad, causado de que muchos soldados, demas de ser opremidos del gran trauajo que pasauan y les daua de la gran hanbre que padecian, e los trataua tan mal de palabra, que perdiendo la consideracion cristiana que deuia tener, con vn cierto genero de desesperacion se saliesen y huyesen de su conpa˝ia y se metiesen por los arcabucos y entre los pueblos de los baruaros, donde es de creher que abrian y rreciuirian crueles y miserables muertes, y muchos de los que alli estauan auian sufrido esta ynmensa soueruia y mala condicion de este capitan, por no perder con las uidas las animas.

Estas y otras consideraciones tenian muy apartados los animos de muchos soldados de seguir a este Gouernador, pareciendoles que si en tierra rrica dauan, que seria mayor suplicion[352] y tirania, y asi aprouaron y tuuieron por cosa azertada el dar la buelta a la costa, donde facilmente, y por estar tan zerca de alli Cumana y la ysla de Cubagua, en aquel tienpo florescientes de espa˝oles por las muchas perlas que en aquella costa se sacavan y esclauos que se hazian, se podrian salir y quitar del dominio y mando de aquel su tan seuero Gouernador.

CAPITULO DIEZ Y SIETE

De como Hordas con la jente que le quedo, dio la buelta el rrio auajo y llego al pueblo y fortaleza, donde hallo los espa˝oles que auia dejado.

O por la determinacion del Gouernador o por la flojedad que en los soldados auia para proseguir la jornada, por las causas ya dichas, dieron la buelta contra toda rrazon y disciplina militar que en las Indias, en semejantes jornadas, an acostunbrado los descubridores y pobladores de ellas; pues tan a la mano tenian la tierra, estauan obligados a darle uista, aunque no fuera mas de por uer si hera verdadero o auia algunas ynsignias de ser uerdad lo quel yndio les auia dicho, lo qual heran parte para hazer cinquenta honbres, quedando los demas en guarda de los uergantines, y asi dejaron oscura aquella noticia, pudiendo traher claridad de hella, lo qual a sido causa que nunca mas se aya mouido ninguna persona a procurar esta jornada y hazerla, y el trauajo de tanto tiempo como gastaron en suuir el rrio arriua, a costa de tanto numero de espa˝oles como en el murieron, fue ynutil y sin ningun efeto, y a las veces el mucho deliberar[353] y tardar en semejantes negocios rredunda en ynfamia del capitan y da˝o de sus soldados, pues es de creher que como los auia lleuado hasta alli, los podia lleuar lo poco que quedaua. Yo soy cierto que si tanto pesaran en los prencipios de los descubrimientos de Piru y Nueua Espana y Nueuo Reyno de Granada, Corthes y Pizarro y Jimenez de Quesada, los subcesos del medio y fin de sus jornadas, que nunca salieran a luz con sus enpresas; mas hellos, desechando los uarios parezeres de algunos soldados, que con animos amedrentados les dauan, quisieron mas prouar sus fuerzas y sauer y conozer lo que la fortuna les tenia guardado, que yncauta y medrosamente dar la buelta de las puertas de sus casas, como este capitan hizo; los quales fueron muchas vezes forcados a hello por la gran multitud y poderio de sus contrarios que lo pretendian, haziendoles grandes da˝os en sus propias personas, rresistiendoles por todas las uias que pudieron, mas hellos, por no ser mal mirados con su propia fortuna ni boluelle las espaldas al mejor tienpo, sacando fuerzas de sus ynuencibles animos, poniendo, como suelen dezir, de todo punto el pecho al agua, sujetaron y se˝orearon los largos rreynos, ynnumerables jentes que oy posehen y rrijen y gouiernan nuestros Rreyes de Castilla, quedandose hellos casi con solo el trauajo y rriesgo, como de sus particulares Istorias y desta se puede uer mas largamente.

Y asi este gouernador Ordas y sus soldados lleuaron el pago que su ynconstancia merecio por auelles faltado el animo al mejor tienpo, o auerse querido gouernar tan cauezudamente; porque, como adelante se uera, fueron desuaratados, y su capitan preso y muerto casi por esta ocasion, y hasta oy biuen[354] miserablemente algunos soldados, y con harto trauajo, por no auer querido conseguir ni hazer lo que heran obligados, en dar vista a esta noticia, pues si la bieran hella les pusiera animos para no rehusar el menor trauajo, que hera poblalla y sustentalla.

Eme vn poco alargado en esto, porques de rezeuir pena[355] de los honbres que rrepudian y desehan[356] su buena fortuna y por vna poca de pasion, o por, como suelen dezir, quebrar vn ojo a su aduersario, se quiebran a si entranbos.

Dada la buelta este Capitan con sus soldados, en breue tiempo llego al pueblo de Uriaparia, donde auia dejado la nao y a Gil Gonzalez de Auila, su alcalde mayor, con los enfermos, a los quales allo con arto rriesgo de acauarse de perder, porque de los enfermos heran algunos ya muertos y de los que quedaron sanos auian enfermado los otros, y la comida que les auia quedado se les auia apocado y aun faltado del todo, y no heran parte para ylla a buscar, de suerte que si los que suuieron el rrio arriua sienpre travajaron, a los que en Paria quedaron nunca les sobro descanso, con el temor de pereszer alli todos. Y esto fuera por su culpa, porque bien pudieran, viendo su total perdicion, meterse en vna de las naos y salir a la mar y irse a la poblazon de cristianos que mas cerca estuuiese. Mas Gil Gonzalez de Auila nunca quiso, jamas, venir[357] hen ello, por parescelle que le seria mal contado.

Don Diego de Ordas tomo luego todos los que en el puerto de Uriaparia hallo, en sus uergantines, y de alli prosiguio adelante su uiaje, y fue a la fortaleza de Paria que, como se a dicho, estaua en la costa de la mar, apartada del rrio, donde, segun tengo rreferido, auia dejado a Martin Nia˝ez Tafur con cinquenta honbres en guarda della y de toda la prouincia, a los quales hallo con arto travajos, aunque la buena esperanza de que tendrian cada dia buenas nueuas del suceso y descubrimiento que Hordas auia ydo a hazer el rrio arriua, viuian o avian boluido con algun contento; mas desque lo vieron boluer perdido y desuaratado, si se puede dezir, por su propia boluntad, comenzaron de nueuo a sentir lo ya pasado y llorar el tiempo perdido, y asi, luego, dejando aparte las opiniones que en semejantes sucesos se suelen mouer por los soldados, źo si hizieramos esto, mas si hizieramos lo otro, si el Gouernador creyera a fulano, si no fuera tan cavicudo[358] nunca nos perdieramos╗, rresumiendose en que el da˝o y el buen consejo que le auia anteceder, anuos llegan juntos, procurando dar luego horden en lo que se deuia hazer para rremedio de tantos perdidos como alli estauan, y no oluidando lo que al tiempo que dieron la buelta el rrio abajo trataron hazerca de que se haria la jornada por Cumana, se mouio de nueuo la platica, y pareciendoles el vltimo rremedio para cobrarse, biuieron hen ello, aunque confusa y arrepentidamente de lo ya echo, los quales fueron parte para estoruar el pasar adelante. El Gouernador dio ocasion para que se bolviesen, y asi, viniendo todos en ello, dieron, o comenzaron a dar horden en proseguir su uiaje para Cumana, por donde auian dentrar en la noticia y tierra rrica que en el rrio les auian dado.

CAPITULO DIEZ Y OCHO

Como dejando Hordas a Agustin Delgado con jente en la fortaleza de Paria, se paso con sus soldados a Cumana e Cubagua, donde fue preso por Pedro Hortiz de Matienco.

Andando ya toda la jente y aderezando su partida con determinacion de hacer todo su posible por tierra, para descubrir y poblar aquella prouincia, acordo el Gouernador dejar jente en la fortaleza, por no perder la posesion de aquella tierra quel tenia por su gouernacion, o porque si por alli llegase la nao Marieta que esperaua despa˝a, tuuiese quien le diese auiso de lo que deuia hazer, o estarse alli y echar la jente en tierra, y que sus soldados y capitanes tuuiesen lugar de hazer lo que les pareciese, como en tierra de su gouernacion; porque se temio que si llegando alli la nao y no hallando jente de la suya se pasase adelante, que yendo a pasar a distrito y gouernacion agena, facilmente seria desuaratada la jente, y los capitanes no tendrian jurisdicion sobre los soldados, y asi no se podria aprouechar de hellos.

Con estos y otros motiuos, nonbro el Gouernador por capitan de la jente que alli auia de quedar a Agustin Delgado, natural de las yslas de Canaria, honbre animoso e ynjenioso para entre yndios; y dando principio a su viaje, ynuio delante a Gil Gonzalez de Auila con toda la mas de la jente que se fuese a Cumana y alli lo esperase; y dende a poco se partio el con el rresto, a donde se juntaron para proseguir su jornada, porque auia el quedado en la fortaleza acauando de rreformalla y dejalla proueida y bastecida de mantenimiento, de suerte que la necesidad no constriyese[359] a los que alli quedaban a illos a buscar entre los yndios, donde por ser pocos fuesen muertos y desuaratados; lo cual concluso se fue, como se a dicho, a Cumana, donde ya estaua Gil Gonzalez de Auila con la mas de la jente, al qual auia ya desuaratado y preso vn Pero Hortiz de Matienco, que era justicia mayor en la ysla de Cuvagua, y despues de llegado el gouernador Ordas, tanuien los prendio Pero Hortiz de Matienco e hizo del lo que adelante se uera, porque pasa desta manera; que en aquella sazon en la isla de Cubagua auia cantidad de espa˝oles que alli rresidian del[360] prouecho de las perlas que de la mar se sacauan y esclauos que en la Tierra firme de Cumana se tomauan, questaua muy zercana esta isla, a los quales administraua y tenia en justicia este Pero Ortiz de Matienco; y toda el agua que para el ueuer y sustento de la jente que en la isla rresidia era nezesaria, se traia de vna fuente o arroyo manantial que auia en tierra de Cumana, junto a la mar, llamado Chinchiribiche, y por alli zerca no auia otra agua de donde se sustentasen, por lo qual, y porque los naturales no les enponzo˝asen el agua o se la zegasen[361] o ensuziasen, los espa˝oles que en la isla rresidian auian echo vna fortaleza o casa fuerte junto a la fuente o manantial, donde tenian de hordinario jente que la guardase, por rrespeto de que si aquella fuente les faltava, o se auia de despoblar la isla o auian de ir muy lejos por ella y con mucho trauajo, y asi les hera forcoso guardar y conseruar esta fuente o rrio de Cumana, aunque Francisco Lopez de Gomera en la Istoria general dize que esta fortaleza de Cumana hizo Jacome Castellon el a˝o de veinte e tres yendo a pascificar y afirmar aquella prouincia por mandado del Audiencia y Almirante de Santo Domingo; pero lo mas cierto es esto que yo aqui e escrito.

Pues estando la jente de Hordas de partida en Paria, dos o tres soldados de los que mas mal estauan con el ouieron vna piragua de nauegacion de yndios y metiendose hen ella fueron a la isla de Cubagua, y, llegados, para yndinar a la justicia y jente de Cubagua contra el gouernador Ordas, les dijieron que pusiesen cobro en el agua y fortaleza de Cumana, porque Don Diego de Hordas pensaua benir a ella con toda su jente y apoderarse en la tierra y bendelles el agua muy vien vendida, lo qual hera fazil, porque como de lo dicho se a uisto y colije, ni el Gouernador ni ninguno de sus capitanes tal proposito tenia.

Sauido esto por los de Cuuagua luego se pusieron en harma para prender y desuaratar a los de Hordas, y enuarcandose todos los mas de los que en aquella isla estauan con muchos yndios amigos que de Cumana les auian venido a uer, haziendoles entender, para mouellos a que tomasen las armas contra la jente de Hordas, que yban a prender a otros espa˝oles como ellos, que andauan en deseruicio de su Rrey, y que demas desto heran honbres que uiuian mal y sodomitas, el qual pecado aborrecen grandemente aquellos yndios, con lo qual los yndios se prefirieron a ayudalles, y pasando a Cumana y hallando descuidada la jente de Hordas de semejante echo, facilmente los prendieron y desarmaron sin ninguna rresistencia, y dende[362] a quinze dias llego el gouernador Hordas con el rresto de la jente en vn[363] bergantin, al qual asi mesmo desarmaron, y prendiendole le pusieron a todo rrecaudo.

Este desuarate de Hordas cuentan otros de otra manera, porque aunque a pocos a˝os que paso no dejan de uariar en el dar de la rrelacion; y dizese que dada la horden que auia de dar Hordas en la jente que en la fortaleza quedaua, el con toda la jente se partio para Cumana a proseguir su jornada, y no creyendo que en Cuuagua se le atreuiera nadie por la mucha jente que lleuaua, llego aquella isla a uerse con la justicia y jentes della; y como de los soldados que Hordas lleuaua yban muchos ynpuestos en hazelle el mal que pudiesen avellos el maltratado en su gouernacion en la jornada del rrio de Uriaparia, en saltando en la tierra se fueron y salieron de su conpa˝ia todos los mas de sus soldados que asta entonces no se auian osado mostrar contra el, y dando y fyrmando sus quejas ante Pedro Hortiz de Matienzo, y prefiriendose de ayudalle y fauorezerle para prender a Hordas, fue promouido Pedro Hortiz de Matienco a prendello, y asi lo efetuo y puso por hobra, mediante los muchos soldados que de la conpa˝ia de Hordas se le auian ydo a quejar y prometidole el ausilio y fauor para hello, lo qual hizo con determinacion de ynuiallo o llevallo a Santo Domingo a la Audiencia rreal, diziendo o propuniendo contra el Hordas quel lo auia preso porque sin tener facultad del Rrey se le entraua en su gouernacion de Cumana y Cuuagua y se le queria alzar con la fortaleza y rrio o fuente de Cumana, y esto mas se entiende que lo hizo Pedro Hortiz de Matienco a fin de desvaratando el por esta uia al comendador Ordas, hazer el despues esta jornada que por Cumana queria hazer Ordas, que con celo de desagrauiar a nadie.

Otros cuentan esta prision de Ordas que paso cassi de la propia manera que vltimamente e dicho, mas no en Cuuagua, sino en Cumana, donde llegado Ordas con toda su jente y hallando alli a Pedro Hortiz de Matruenco con los que de Cuuagua auian ydo con el, todos los questauan mal con Hordas, que hera la mayor parte de su jente, viendo el rrecurso y anparo que en Matruenco podian tener, dejaron a su capitan Ordas y se fueron a meter deuajo de la jurisdicion de Pedro Hortiz de Matruenco, el qual viendo como sus propios soldados desanparauan a Hordas, lo prendio y lleuo a Cuuagua preso.

CAPITULO DIEZ Y NUEVE

Como Hordas y Pedro Hortiz de Matruenco fueron a Santo Domingo, y de alli a Espa˝a, y en el camino fue muerto Hordas con ponzo˝a.

Preso Don Diego de Hordas por Pedro Hortiz de Matruenco, y su jente desuaratada y arrepentida de lo ya echo, por uerse uiuir miserablemente y corridos de la jente de Cuuagua, por lo que auian tan ynconsideradamente hecho, desanparar[364] su gouernador y entregallo en manos de su contrario, a quien, como es costunbre, ya que la traicion le agrado, nunca le contentaron los hobradores della, determino de darse priesa y avreuiar la salida de Cuuagua con el gouernador Ordas, porque no se uiniesen a desuergonzar los soldados y quisiesen soltar a su gouernador y a el prender, y nasciese dello algunas guerras ceuiles, por donde uiniesen a destruirse y perderse asi el como los de su uando y los demas sus contrarios; y poniendo en efecto la hobra se enuarco en vno de los vergantines que alli tenia, con Don Diego de Ordas, para ir con el a Santo Domingo a dar cuenta al Audiencia rreal de lo que auia echo.

Jeronimo Ortal y Alonso de Herrera, que heran de la parte de Don Diego de Hordas, pareciendoles que no hera cosa justa dejar yr solo a su Gouernador, se enuarcaron con el, y se fueron todos juntos a Santo Domingo, donde llegados y auida por el Audiencia rrelacion o ynformacion de lo que pasaua y cuan ynjusta y cautelosamente auia sido preso y desuaratado Don Diego de Ordas, le rrestituyeron en su libertad, mandandole y dandole licencia que se voluiese a su gouernacion y hiziese lo que Su Magestad le auia mandado y conuiniese. Don Diego de Hordas, no solo pretendia su liuertad, mas tanuien que fuese castigado Pedro Hortiz de Matruenco del delito que auia cometido en prendello y le pagase los da˝os perdidos[365] y menoscauos que de la ynjusta prision se le auian seguido; lo qual el Audiencia no quiso hazer, y uiendo esto pidio lizencia para ir a Espa˝a ante el Rrey, y suplicando[366] que mandasen a Pedro Hortiz que[367] tanuien fuese y paresciese con el en Corthe; y que, pues, le rrestituia su gouernacion y jurisdicion, que el nonbraua por su teniente della a Alonso de Herrera, a quien el queria ynuiar para que conseruase y tubiese en justicia la jente y espa˝oles que en Paria auia quedado; que se le mandase dar prouision rreal para que lo ouedeciesen y tuuiesen por tal. El Audiencia otorgo y concedio a Hordas todo lo que pidio, el qual se partio, juntamente con Geronimo Ortal y Pedro Hortiz de Matruenco en vn nauio para Espa˝a; y Alonso de Herrera se quedo en Santo Domingo aderecando su partida y jente que lleuar a Paria.

Nauegando Hordas y Matruenco yua[368] muy temeroso de que su yda en Espa˝a le auia de suceder mal, por rrespeto de que Don Diego de Hordas hera muy conocido y fauorecido en Corthe y[369] se allaua falto de fauor, y temiase de algun graue castigo, por la qual ocasion deseaua y procuraua por todas uias la muerte a Don Diego de Hordas, la qual en el propio nauio le uino a dar, y fue de esta manera: que segun paresze, estando Pedro Hortiz de Matruenco en la isla de Cuuagua, llego alli vn jinoues, voticario, que traia zierto artificio para sacar perlas, y por causas que al Pedro Hortiz le mouieron, tanvien lo desuarato y prendio como a Ordas, y lo dejo rresidir alli, y al tienpo que tenia preso a Don Diego de Ordaz le dijo a este uoticario que le hiziese plazer de hazer tres pildoras o bocados ponzo˝osos con que pudiese matar tres casiques o principales de Tierra Firme de quien se temia que le andauan por hazer mal o da˝o, y que porque no fuesen sentidos de sus suditos y se le alcase y rreuelase toda la tierra, los queria matar disfrazadamente. El uoticario, creyendo ser asi, le hizo los uocados que conuenian, los quales Pedro Hortiz de Matruenco no dio por entonzes a Hordas, temiendose ser descubierto o sentido o teniendo confianza que la Audiencia de Santo Domingo daria por bueno y aprouaria todo lo quel auia echo, y saliendole muy contrarios sus desineos y lleuandose todauia consigo los vocados de ponco˝a que el uoticario le auia echo y dado en Cuuagua, tomo forma y manera como darselos a comer disfrecadamente a Don Diego de Hordas, el qual desde a muy poco tienpo cayo supitamente muerto; aunque otros dizen que rreuento, lo qual yo no tengo por cierto, porque si rreuentara era presuncion de que le auian dado ponco˝a, y asi, sobre sospecha, pudieran prender a Pedro Hortiz de Matruenco y descubrirse la maldad. Mas como es cosa tan hordinaria o que muchas vezes acaeze el morir supitamente, no se presumio nada contra el que lo auia muerto, y asi lo echaron al mar; y en auer sido Don Diego de Ordaz muerto ynopinada y desastradamente, parecio ser permision divina y justo castigo de su seueridad y arrogancia, con que auia sido causa que muchos espa˝oles, desesperados del trauajo y hanvre y malos tratamientos que les hazia e la nauegacion del rrio Uriaparia, como atras se a contado, desesperados se metiesen por monta˝as y arcabucos, donde miseravlemente perescieron; y asi vino a ser sepultado en los vientres de los peces el que fue causa y ocasion que sus proximos y hermanos, que por no sufrir su yntolerable condicion el les dio por sepulcros los tigres, leones, caimanes y otros fieros animales.

En esta sazon auia proueido Su Magestad vn juez de rresidencia para Cubagua, y la nao que lo traia encontro en el camino con la nao en que auia partido de Santo Domingo Don Diego de Ordas, y hablandose y saludandose, se dieron noticia los vnos a los otros de la muerte de Don Diego de Ordas, y la misma nueua se le dio a la jente que en la nao Marineta venia despa˝a en socorro de Don Diego de Hordaz, de la qual se a echo mencion atras; y sauiendo la jente de la nao Marieta la muerte del Gouernador, se uinieron a Santo Domingo derecho, donde[370] esparcieron y cado uno se fue por su parte, como ouejas sin pastor, y el juez se fue derecho a Cuuagua, donde fue rreceuido de la jente que alli estaua, sin contradicion alguna.

CAPITULO VEINTE

Como teniendo Sede˝o noticia de la muerte de Ordas se paso a Cuuagua y de alli a Paria, y lleuando consigo algunos de los soldados que en la fortaleza auia, se fue a la isla de la Trenidad; y de la llegada de Alonso de Herrera a la mesma isla de Cuuagua y despues a Paria.

La nueua que la nao Marieta trajo a Santo Domingo de la muerte del gouernador Ordaz, paso luego a San Juan de Puerto Rrico, a donde estaua Antonio Sede˝o, governador de la Trenidad, el qual asta entonzes no se avia mouido ni querido boluer a su gouernacion, asi porque no auia hallado la copia de jente que para tornar a entrar en la isla de la Trenidad y poblalla y sujetalla hera menester, como porque ya auia tenido noticia de como Don Diego de Hordaz auia llegado a Paria y le auia tomado toda la jente que en la fortaleza el auia dejado y se auia apoderado en toda la tierra, por lo qual, aunque ajuntase alguna jente, no seria parte para defenderse de Ordas ni de sus soldados.

Auida, pues, noticia de la muerte del gouernador Ordas y de como auia sido desuaratado, y que la mas de la jente se estaua en Cuuagua, y que asi mesmo auia quedado Agustin Delgado en la fortaleza de Paria con algunos soldados, lo mas presto que pudo Antonio Sede˝o se aderesco y con algunos amigos se paso luego a la isla de Cuuagua, donde hallo al juez de rresidencia que despa˝a auia uenido, y tratandose y uisitandose entranbos, el gouernador Sede˝o dio rrelacion al juez de Cuuagua, como por merced y prouision rreal era gouernador y adelantado de la Trenidad, y le rrogo e ynportuno que le diesse lizencia para sacar toda la jente de Ordaz que en aquella isla auia, para con ella pasar a la Trenidad y poblalla y pacificalla o hazer lo que pudiesse. El juez de Cuuagua estuuo perplejo, sin querer condescender con lo que Sede˝o le rrogaua, con proposito de con aquella jente hazer el o enuiar a hazer algun descubrimiento a Tierra Firme, y aunque sobre ello andauan terceros rrogadores, jamas lo quiso hazer el juez.

Estando en estos tratos y contratos los de Cuuagua, llego Alonso de Herrera, que uenia de Santo Domingo con prouisiones de teniente de gouernador de la gouernacion de Ordas, al qual Antonio Sede˝o pretendio estoruar su jornada, rrogandole primero y persuadiendole[371] a que dejase la jornada tan trauajosa que lleuaua y que se fuese con el a la isla de la Trenidad y le haria su teniente general, poniendole por delante la muerte de Don Diego de Ordas, y cuan poco le podria turar el mandar, pues ya en Espa˝a estaua la nueba de la muerte de su gouernador Ordas, y de necesidad el Rrey auia de proueher a otro la merced de aquella gouernacion. Ninguna de estas cosas fue parte para que Alonso de Herrera dejase de proseguir su jornada, queriendo mas ser teniente y se˝or en Paria, o como suelen decir alli, el primero, que en la isla Trenidad, gouernacion de Sede˝o, el segundo, y con esta determinacion procuraua atraher a si algunos soldados y amigos viejos, para con ellos pasar a la fortaleza de Paria; y lo mesmo hazia Antonio Sede˝o para irse a su gouernacion; sobre lo qual ouieron de uenir a uer palabras los dos y amordazarse[372] de suerte que fue necesario que el Juez de Cubagua entendiese hen ello, aprisionandolos en partes comodas, despues de lo qual se dio tan buena ma˝a Antonio Sede˝o que al cauo hizo con el Gouernador o Juez de Cubagua que lo soltase y le diese lizencia para que se fuese a su gouernacion, y luego que la tuuo se partio con alguna copia de soldados, y al salir de Cuuagua se anego vna piragua onde iuan veinte honbres, los diez de los quales se haogaron, y los otros diez salieron a nado a Tierra Firme, dondespues de auer pasado hartos tranzes y trauajos, ouieron otra piragua de unos yndios pescadores y se paso a la Trenidad y se fue derecho a la fortaleza de Paria, donde estaua Agustin Delgado, por Don Diego de Hordaz, al qual hablo y persuadio que dejase aquella fortaleza y que se fuese con el a la Trenidad, porque su gouernador hera muerto y benia por theniente Alonso de Herrera, proueido por Santo Domingo, que luego le auia de quitar el cargo, y que si el se iua con la gente que alli tenia a la Trenidad, que el lo haria su teniente, y asi el como todos los demas que en la fortaleza estauan, que con el quisiesen yr, los gratificaria y daria muy largamente de comer.

Agustin Delgado dijo que lo trataria con los soldados y jente que con el alli estaua y que lo que de comun pareezer y consentimiento se determinase que aquello se haria, lo qual trato con toda la jente que Delgado alli tenia, y nunca se conformaron en hazello por causas que a hellos les mouieron, no enuargante que fueron persuadidos e ynportunados a hello por Agustin Delgado, por algunos amigos suyos y por el propio Sede˝o.

Visto por Agustin Delgado los varios parezeres y opiniones de los soldados, se determino de con los que le quisiesen seguir pasarse e yrse con Sede˝o a la Trenidad, y asi lo puso por la hobra, dejando por caudillo de la jente que en la fortaleza quedaua, que serian asta veinte e tres o veinte y cinco honbres, a un Bartolome Gonzalez, amigo o conocido del Delgado, dejandole auisado que aunque Alonso de Herrera viniese alli no le rreciuiesen sin dar dello primero auiso a Sede˝o en la Trenidad, haziendoles, para que lo cunpliesen, grandes amenazas, y poniendoles temores de castigo sino lo cumpliesen, y juntamente con esto los dejaron sin ninguna comida, porque la hanbre les forcasse a dejar la fortaleza y seguilles.

Sede˝o y los de su parezer y opinion se fueron a la isla de la Trenidad, a dar prencipio a las cosas de su poblazon y pacificacion.

En tanto que estas cossas pasauan entre Sede˝o y los de la fortaleza, Alonso de Herrera alcanzo lizencia del Juez de Cuuagua para yrse a Paria, y con quatro o cinco amigos se metio en vna piragua o canoa de perlas que alli le dio vn conocido suyo, y se fue y paso a la fortaleza de Paria, con confianza de que hallaria alli a Delgado y a toda la demas jente que Hordas auia dejado; y llegado que fue a Paria, y hallando tan mudados los negocios de como el los auia dejado; porque como los questauan en la fortaleza auian quedado de mano de Sede˝o y amenazados si rresciuian a Alonso de Herrera o a otro algun juez que alli viniesen, no se determinaron de rreceuir ni admitir Alonso de Herrera hasta uer si tenia bastante rrecaudos para hello; el qual luego saco las prouisiones rreales que en Santo Domingo le auian dado de theniente, y mostrolas a Bartolome Gonzalez y a los demas que Sede˝o auia alli dejado, los quales, viendolas y parresciendoles que traia bastantes rrecaudos para rresceuillo por teniente, lo admitieron por tal, y le dieron la ouedienzia y lo metieron en posesion de la tierra y fortaleza y se lo entregaron todo.

CAPITULO VEINTE Y UNO

Como Sede˝o prendio Alonso de Herrera y a los demas que con el estauan en Paria y los lleuo a la isla de la Trenidad, y como el Audiencia de Santo Domingo tuuo notizia dello y dio prouisiones para que lo soltasen.

Pocos dias pasaron despues que Alonso de Herrera se apodero en la fortaleza de Paria, quando lo uino a sauer y entender el gouernador Sede˝o, questaua en la Trenidad entendiendo en las cosas tocantes a la pascificacion y sustento de aquella tierra, lo qual le causo no poca turuacion y alteracion, por parezerle que heran prencipios aquellos para tornarse a desuaratar y que no ouiese su jornada el suceso y fin que el pretendia, como ciertamente lo fue de la suerte que adelante se uera; y usando de la breuedad quel negocio rrequeria, para que antes que Alonso de Herrera le fuese fauor de alguna parte y tuuiese copia de jente con que defenderse, luego yncontinente mando aderezar toda la mas de su jente y se enbarco en vn nauio que alli tenia, y una noche atraueso aquel golfo o brazo de mar que entre Paria y la Trenidad ay, y saltando en tierra ante que amaneciese ni pudiesen ser sentidos, zercaron la fortaleza de suerte que al tienpo que amanecio y los de dentro abrieron las puertas, entro Sede˝o con su jente de tropel, que serian de sesenta honbres, y rrecojendo ante todas cosas las armas de los de dentro, los prendio a todos sin ninguna rresistencia, por estar tan descuidados como estauan desta uenida de Sede˝o; y deseando el mismo Antonio Sede˝o no lleuar consigo Alonso de Herrera a la Trenidad, porque como hera persona principal facilmente podria atraher a si los soldados y causar algun alboroto o salirse con ellos de la tierra, le dijo quel le soltaria y dejaria para que libremente se fuese a Cubagua o donde quisiese, con tal aditamento, que le hiziesse juramento de que no bolueria mas aquella fortaleza ni tierra de Paria.

Alonso de Herrera, viendo que si aquel juramento hazia questaua obligado a cumplillo, rrespondio que no lo queria hazer ni juraria lo que le hera pedido, aunque entendiese claramente que por hello auia destar toda su uida en prision. De esta rrespuesta se indino tanto el gouernador Sede˝o, que luego lo comenco a molestar con prisiones y rregurosos tratamientos, poniendole grillos a los pies y un zepo al pesquezo, con yntencion de si por aquella via pudiese constri˝ir a Alonso de Herrera a que hiziese el juramento que le pedia, el qual jamas lo quiso hazer.

Visto esto por Sede˝o, y que si asi libremente lo dejaua v soltaua, podria juntar jente y so color de boluer a Paria yria a donde el estuuiese a uengarse, acordo lleuarselo consigo preso a la Trenidad, en todo rrecaudo, de suerte que no se le pudiese soltar, y por entonzes dejo sin jente e ynabitable la fortaleza.

Llegado Sede˝o a la Trenidad, con esta vitoria, quiso mostrarse mas rriguroso de lo que en semejantes lugares y tienpos es rrazon, y asi puso en prision a Bartolome Gonzalez, que hera la persona que estaua por caudillo en la fortaleza al tienpo que Alonso de Herrera entro en hella, y a un sobrino de Diego de Hordaz, llamado Aluaro de Hordaz, y a otros amigos y apaniaguados del governador Hordaz; y pareciendole que en el auerse entrado Alonso de Herrera en la fortaleza auia auido alguna traicion o auia sido corronpido el Bartolome Gonzalez con dadiuas para ello, determino de dalle tormento[373] para sauer la uerdad, el cual se los dio los mas rrezios e ynumanos que pudo, hasta que lo descoyunto; y viendo que no hallaua ninguna claridad de lo que pretendia, ciego con alguna demasiada hira, quiso ahorcar a Aluaro de Hordaz y a otros dos hidalgos muy amigos del gouernador Hordaz. Este echo no les parecio vien a los llegados[374] y consejeros de Anto˝o Sede˝o, por lo qual le persuadieron a que no lo hiziese, y asi le fueron a la mano y se lo estoruaron y sosegaron al Gouernador, aunque no del todo, pues por vna parte tenia guerra con los naturales de aquella tierra, y por otra auia de estar sienpre recatado de los presos que consigo tenia.

En este tienpo azerto a llegar a esta isla de la Trenidad vn nauio de un Sanabria, que por aquella costa de Paria andaua a rrescatar esclauos conforme a la costunbre de aquel tienpo, y para que Anto˝o Sede˝o no tuuiese ocasion de hazelle alguna molestia si le hallaua en Paria haziendo esclauos, aunque hera fuera de su gouernacion, fue a el y le pidio lizencia para hello, el qual se la dio, con que no los conprase ni rrescatasen de veinte y cinco a˝os para uajo; e yendo a pedir esta lizencia Sanabria, supo la prision de Alonso de Herrera, como auia pasado, y despues de auer rescatado sus esclauos, dio la buelta a Cuuagua, donde hizo rrelacion del suceso y prision de Alonso de Herrera, con todo lo que sobre hello auia pasado, lo qual sauido por un Alonso de Aguilar, que en aquella ysla rresidia, que hera muy grande amigo de Herrera, luego yncontinente se partio para Santo Domingo, donde dio rrelacion a la Audiencia rreal de todo lo que Anto˝o Sede˝o auia echo con Alonso de Herrera, y como lo tenia preso a el y todos sus amigos, los maltrataua y auia maltratado[375]. El Audiencia, sauido este atreuimiento dicho de Anto˝o Sede˝o, luego dio prouisiones muy vastantes para que el propio Aguilar fuese, y con vn escriuano notificasen a Sede˝o que soltase Alonso de Herrera y a todos los demas que tenia presos, y a los que con el se quisiesen yr a su gouernacion, y se les boluiese todo lo que se les auia tomado, asi de cauallos como de otras armas y peltrechos de guerra, so[376] graues penas que para hello se le ynponian; y rresciuidas sus prouisiones, Alonso de Aguilar, luego, sin mas se detener, dio la buelta a Cuuagua, para de alli yr a la Trenidad hazer soltar a su amigo Alonso de Herrera y a los demas presos.

CAPITULO VEINTE Y DOS

De como Alonso de Aguilar fue ß la isla de la Trenidad, y Sede˝o no quiso ouedezer las prouisiones, antes lo quiso prender sobre ello.

O quanto puede y cuanta fuerza tiene la lei de amistad, pues a este Alonso de Aguilar constri˝o dejar su casa, a poner en rriesgo su uida y gastar su hazienda, a pasar la mar, a sufrir otros muchos trauajos y rriesgos, solo por sacar a su amigo Alonso de Herrera de la ynjusta y molesta prision en que Anto˝o Sede˝o lo tenia; y asi se puso, despues de tantos trauajos, en auentura de que el mismo Sede˝o lo prendiese y hiziese del lo mesmo que avia echo de Alonso de Herrera; porque pasa en esta forma: que llegado que fue con las prouisiones a Cuuagua, luego sin detenerse, busco y conboco algunos soldados amigos suyos, para que le aconpa˝asen hasta la Trenidad; y metiendose con asta[377] ocho conpa˝eros en vn uergantin, se fue derecho a donde Anto˝o Sede˝o estaua, vsando de un barbaro rigor con todos los que tenia presos, porque ni el les daua de comer ni les queria dejar para que lo fuesen a buscar; y asi, no solo les daua pena la prision en que estauan, mas les atormentaua la hanbre que padezian.

Llegado Alonso de Aguilar a la Trenidad, luego salto en tierra con vn escriuano que lleuaua a notificar las provisiones y rrecaudos que del Audiencia auia lleuado, a Sede˝o, el qual los rresciuio con alegria y contento, no creyendo que fuesen aquel efeto, mas des que lo supo, fue tan grande el enojo que tuuo y rresciuio del atreuimiento del Alonso de Aguilar, que luego alli, yncontinente, le quito el escriuano que lleuaua y lo prendio con aspero senblante, y no curando de ouedezer ni cunplir lo que se le mandaua por el Audiencia, con aspera yra rrespondio que las ouedecia, y cuanto a cunplir lo que se le mandaua, que no convenia ni auia lugar, y disimulando su pasion, propuso de dar horden en como prender a Alonso de Aguilar, y detenello alli hasta que a el le paresciese, y asi acordo de conuidallo a comer, para que estando comiendo mas seguramente lo prendiesen y sin aluoroto. El Alonso de Aguilar sospecho la cautela: luego ymajino el modo que tendria en escaparse, y no dando a entender que auia entendido cosa alguna de lo que contra el se tratava, le rrogo al gouernador Anto˝o Sede˝o que le hiziese merced de dejar uer Alonso de Herrera, pues que no lo auian de soltar como el Rrey mandaua, que le queria hablar antes de partirse. Sede˝o, por desimular mas sus desinios, dijo que le hablase en buena hora, con tal que a hello se allase presente su theniente, el qual hera muy grande amigo del Herrera y conpa˝ero que auian andado juntos en conpa˝ia de Don Diego de Hordaz, y deuajo de esta amistad dio lugar a que los dos amigos, Herrera y Aguilar, se hablasen en secreto. Aguilar dijo a Herrera que ya ueia que Sede˝o no lo queria soltar; que no auia otro rremedio sino que vna noche el se procurase soltar y fuese a la mar, que alli el lo rresciuiria y aria lo que hera obligado a su amistad.

El Herrera quedo de hazer lo que pudiese por soltarse, pues a el le yua mas que a ninguno; y con esto se boluieron a la posada de Sede˝o, ya que se hazia hora de comer, y estando puestas las mesas y llamados los huespedes para sentarse, el Alonso de Aguilar finjio que queria proueherse[378] y como alli no auia otro lugar sino el arcabuco o monta˝a, entrose por el, y encuuiertamente y sin ser sentido ni uisto, se fue a su uergantin, y despues de metido en el no curo de saltar mas en tierra a esperar ni estar en arbitrio de lo que tan ynumano gouernador como Sede˝o quisiese hazer.

Sede˝o estuuo esperando buen rrato a su huesped para comer, y desque uio que se tardaua enbiolo a buscar, creyendo que le vuiese sucedido alguna desgracia; mas Aguilar, viendo desde el bengartin que le buscauan, dio uozes diziendo que no le buscasen, porque el se auia ydo a comer con sus conpa˝eros por comer mas segura y descansadamente; que el no queria mas tratos ni contratos con el gouernador Sede˝o de que le diese su escriuano, porque se queria boluer a Cuuagua. Sede˝o, viendo cuan en vano le auian salido sus desinos, turbose demasiadamente, entendiendo quel no prender Aguilar le auia de ser da˝oso, y rrespondio que la necesidad que de jente tenia le constre˝ia a detener alli al escriuano; que le perdonasse pues no se podia hazer otra cosa, y que ya uia la gran falta que la jente tenia de comida, que le rrogava que fuese con su bergantin al pueblo de Chacomar para que les trajesen algunas patatas y casaue y otras comidas de la tierra, a lo qual rrespondio Aguilar que hera contento de hazer lo que le rrogaua, pero que el era biso˝o o chapeton en el trato de aquella tierra; que enviase vna persona que supiese tratar y rrescatar con los yndios. Sede˝o se olgo con la rrespuesta de Aguilar, y asi le ynuio para el efeto vn amigo suyo, llamado Bartolome Gonzalez, que es el que hallo Hordas en la fortaleza de Paria por Sede˝o.

Y antes que pasemos adelante es de sauer que en esta sazon no estaua toda la jente de Sede˝o en la Trenidad, porque en el nauio que alli tenian auia ydo Agustin Delgado a buscar comida con zierta jente a la costa de Paria y auia lleuado consigo a un soldado llamado Andino, que hera, o auia sido secretario de Alonso de Herrera, para hazer justizia del, diciendo que este Andino auia persuadido a Herrera que fuese a Paria e hiziese lo que hizo. Por esto y otros motiuos que el Agustin Delgado tuuo afrento a este Andino o lo acoto alrrededor de la fortaleza, y sauido por Sede˝o como Delgado auia afrentado Andino, temiose que si de alli escapaua los podria seguir o perseguir, y ansi le ynuio desde la Trenidad vna botija bazia con solo vn cordel atado al cuello, dandole a entender que lo ahorcase, lo qual alcanco y entendio el Agustin Delgado, pero no lo efetuo, porque llego a la sazon a Paria Alonso de Aguilar y Herrera que se lo estoruaron, como luego diremos, y por esta caussa no se hallo presente Delgado a esto que auemos contado que paso Aguilar con Sede˝o, ni a todo lo demas que vamos diziendo, lo qual le fue gran ayuda para que Herrera se soltase y Sede˝o no prendiese Aguilar; y es cierto que si Agustin Delgado con el nauio se hallara en la Trenidad a la sazon que esto pasaua, Sede˝o se uengaua a su boluntad del Aguilar, y por uentura fueran los negocios mas malos y feos de lo que fueron.

CAPITULO BEINTE Y TRES

Como Alonso de Herrera se solto y libro de la prision en que Sede˝o lo tenia, y se fue en el uergantin a Paria, adonde a la sazon estaua Agustin Delgado, y lo prendieron con los que hallaron en su conpa˝ia.

En este tienpo que Anto˝o Sede˝o estuuo en la Trenidad, que pasaron algunos meses, no dejo de tener guazaueras y guerras con los yndios, los quales le auian muerto en diferentes rreencuentros que tuuieron, mas de veinte honbres, y los demas estauan tan amedrentados, asi de la mucha multitud de yndios que cada dia bian sobre si, como por no ser parte para yr por los pueblos comarcanos a buscar comida, las quales necesariamente se auian de prouer de fuera de la tierra, que deseauan o procurauan salirse de alli; y algunos quieren dezir que de uerse la jente que alli tinia Sede˝o tan opremidos y trauajados, en rriesgo de caer cada dia en poder de sus enemigos, persuadieron e ynportunaron a Sede˝o que saliese de la tierra y fuese a rehazerse de mas jente o no curase demas de aquella tierra, pues la jente de hella era tan yndomita y pesima, y que esto le constri˝o y forco a Sede˝o a salir de la Trenidad. Mas conforme a lo que uamos tratando, yo no tengo por cierto esto, sino que la jente de Ordas lo conpelieron a salirse, como luego se uera.

Buelto que fue el uergantin de Alonso de Aguilar con la comida que auia ydo a buscar a Chacomar, echola en tierra y rretubo en si a Bartolome Gonzalez, que hera la persona e ynterprete que Sede˝o le auia dado para rrescatar la comida, enuiandole a dezir que no le daria su beedor, que este cargo tenia Bartolome Gonzalez, si no le daua su escriuano; y de camino enuio a dezir con vn esclauo negro que alli tenia Sede˝o, que hera o auia sido de Hordas, a Alonso de Herrera que procurase soltarse aquella noche, porque el lo esperaria alli para rreceuillo, lo qual el esclauo le dijo a Alonso de Herrera, y el lo procuro poner por la hobra, como diremos.

Sauido por Sede˝o la rretencion que Aguilar le auia echo de su beedor, enbiole a rrogar que se lo soltase, sin querer el soltar el escriuano que preso tenia, y uisto que no aprouechaua nada no curo de hablar mas hen ello, procurando poner toda guarda y custodia en Alonso de Herrera porque no se le fuese, al qual tenia con grillos y con diez honbres de guarda, con que se aseguro Sede˝o, creyendo que con tanta jente como guardauan[379] Alonso de Herrera vsso de un ardid, que fue darse a parlar y chocarrear con los que le guardaban a fin de desuelallos en el primer cuarto, para que entrando mas la noche hellos fuesen bencidos del sue˝o y se durmiesen todos y el tuuiese lugar de yrse; y auiendo gastado en parlar mas de la media noche, las guardas todas se durmieron, y Alonso de Herrera se descalco los grillos y poniendo vnos palos o vancos en la hamaca donde durmia, porque si la meneasen la hallasen pesada y creyesen que el estaua en hella, tomo vna ballesta de los que lo guardauan, y se fue a la mar y se entro en el vergantin.

Viniendo el dia y hallando menos Sede˝o a Herrera, luego echo toda su jente para que lo buscasen por los arcabucos o palmares que por alli auia, y asi mesmo enuio en vna canoa a su Alcalde mayor para que uiese si estaua en el vergantin. Alonso de Aguilar y Herrera, viendo venir al Alcalde mayor de Sede˝o le dijeron que dejase la uara en la canoa y que entrase en el vergantin a uer y hablar lo que quisiese, el qual lo hizo asi, y despues de auerse hablado y saludado como amigos, Alonso de Herrera le dijo que para que auia tomado aquel trauajo tan en bano, pues sauia que no auia preso que suelto no se quisiese uer, y que las ynumanidades y rrigores que con el auia vsado Sede˝o que ya quel no pudiese uengarsse por sus manos, quesperaua que del cielo le uendria el castigo por su gran yngratitud, pues questando el preso y teniendo los yndios zercado a Sede˝o y su jente y a punto de matallos a todos, el se auia soltado y caualgado en vn cauallo en pelo y tomado vna lanza y ahuyentado los yndios y echadolos del zerco que les tenian puesto, y que en pago desta buena hobra y seruicio le auia tornado a poner mas graues y asperas prisiones que antes tenia; que pues en pago de tan vuena hobra el le auia dado tan mala gratificacion, que no esperase ningun bien del en rremuneracion de la seueridad que con el auia vsado y de la arrogancia con que lo auia tratado.

Y sauida esta rrespuesta por Sede˝o, temiendose no quedase hecho algun concierto entre Alonso de Herrera y soldados amigos suyos que alli auian quedado, que serian mas de treinta honbres, luego los prendio a todos e hizo poner vna fragua en medio de la plaza o rrancheria, para hen ella, con el trauajo de los propios soldados hazer copia de prisiones que echalles y en que tenellos.

Alonso de Aguilar y Herrera se partieron luego y se fueron derechos a la fortaleza de Paria, donde hallaron Agustin Delgado con algunos soldados que queria ahorcar a Andino por la se˝a que Sede˝o le auia ynbiado, y prendiendo Agustin Delgado y a sus amigos dieron la uida al pobre Andino, y ellos se apoderaron de nueuo otra vez en la fortaleza y en todo lo que en ella auia.

Los soldados que Sese˝o auia preso, viendo que no les uastaua su hanbre y nezesidad y trauajos y enfermedades que auian pasado, sino que de nueuo los queria molestar con prisiones, rrogaron a un Moran, persona principal y amigo de Sede˝o, que le dijese que les vastaua la prision que tenian o no poder salir de aquella isla donde auian pasado las calamidades que hera notorio, sin que de nueuo los aprisionase, dando a entender que de todo punto deseaua y pretendia su total perdicion y muerte. Moran se junto con otro hidalgo que alli estaua por thesorero, que se dezia Uillegas, y se fueron al gouernador Sede˝o y le dijeron: la amistad y boluntad que a Umd tenemos nos constri˝e y oprime a dezille lo que sentimos de lo que al presente haze y pretende hazer con los soldados que tiene presos, lo qual no solo qualquier honbre de buen juizio vera y colijera, mas todo baruaro que con algun belo de pasion no tuviese zerrados los ojos del entendimiento, y dira que lo que Umd al presente haze es fuera de toda la modestia que deue tener y beneuolencia que esta obligado a usar, no solo con los de su nacion, mas con los estranjeros y no conocidos, y asi parece crueldad ynumana que despues de tantos trauajos como estos miserables honbres an padecido en ayudar a sustentar a Umd en esta tierra, pasando los trauajos y necesidades que es notorio, poniendo sus uidas en rriesgos de perdellas, en pago de todo hellos sean puestos en tan asperas prisiones, para que ofreciendose algun dia alguna rrepentina guacavera de estos yndios de esta tierra, sean muertos cruelmente, no es cosa que conuiene pasar adelante con el proposito que Umd. tiene; mas[380] soltandolos, con alagos y blanduras de palabra atrahellos a si para que quando fuere menester pongas las uidas por su gouernador.

A Sede˝o nunca hablandaron nada[381] estas y otras palabras que le dijeron, mas con animo seuero y ostinado les rrespondio que a los que sienpre le auian sido amigos y se lo era, que el los auia tratado y trataua como hermanos, y que a los demas no solo auian de ser tratados del asperamente y mandados a coces y a puntillacos, mas que no los auia de soltar de las prisiones en que estauan, sino para los oficios y obras ciuiles que se ofreciesen, y que el pondria tanto rrecaudo de prisiones en ellos, que aunque quisiesen no se soltasen. Viendo Moran y Billagran[382] la obstinacion y crueldad del Gouernador lo dejaron sin curar de gastar mas palabras y se fueron a sus posadas, harto descontentos en ber que no auia podido acauar con Sede˝o vna cossa tan justa y caritativa como la que pedian.

CAPITULO VEINTE Y CUATRO

Como los soldados que estauan en la isla de la Trenidad con Sede˝o se amotinaron y lo prendieron y se fueron con el a Paria, donde Alonso de Herrera lo echo en prision, y como despues los propios soldados, amotinandose contra Herrera, soltaron a Sede˝o y se fueron con el a Cubagua.

Los soldados que presos estauan, viendo que Moran, a quien auian encargado que hablase a Sede˝o, gouernador[383], no les voluia con rrespuesta alguna, colegieron que no abria querido condecender con su rruego, y asi acordaron tomar su liuertad con sus propias manos, porque algunos de los questauan presos auian ya hablado y tratado con amigos suyos que andauan sueltos, para que les ayudasen a soltarse si el Gouernador de su boluntad no lo quisiese hazer; y a medio dia, en punto que todos los mas estauan comiendo o rreposando, los presos, ayudandose los vnos a los otros, se soltaron, y tomando algunas armas de las que Sede˝o tenia en deposito rrecojidas, salieron por el pueblo o rrancheria dando uozes y diciendo źviua el Rrey que libertad nos a dado y el Gouernador nos quiere hazer esclauos╗; a los quales luego se ajuntaron otros amigos y conpa˝eros y conocidos para salirse de la isla, porque lo deseauan grandemente, a fin de uerse rredimidos de las uejaciones y trauajos que alli pasauan; y con todos los que hen el camino se les llegaron se fueron derechos a donde el gouernador Sede˝o estaua, al qual prendieron, y sin hazelle mas da˝o de despojalle de sus armas le mandaron, por la uiolenta jurisdicion que hellos auian adquerido, que tuuiese aquella su posada por carzel, so pena de la uida; sin auer entre esta jente caueza que se se˝alase, sino que todos de una conformidad lo hazian y mandauan, por no poder ya sufrir ni tolerar las crueldades de Sede˝o, el qual en este tranze nunca hallo amigo que por el boluiese ni quisiese tomar la uoz para defendello; y asi determinaron de uenido que fuesse el nauio que esperauan, enuarcasen en el y irse a Cuuagua o la buelta de Paria o donde les pareciese.

Estando esta jente en esta sedicion y escandalo o rrebuelta, a cauo de tres dias parecio la carauela de Sede˝o, que uenia de la costa y fortaleza de Paria con comida, la qual no auia topado en el camino el bergantin de Aguilar y Herrera, y ansi los que hen ella venian ynorauan lo que auia pasado, asi en la Trenidad como en Paria con Agustin Delgado; y entendiendo el gouernador Sede˝o que ya la carauela se azercaua a tierra, procuro ponerse en parte do la uiese[384] y comenzo a hazer se˝as con vn pa˝o para que se boluiese y no llegase a tierra. Los soldados, que no deseauan hazer da˝o ni mal a Sede˝o, mas de salir de catiuerio, le rogaron que se dejase de hazer lo que hazia y no permitiese que la carauela se boluiese y pereziesen alli todos[385]. Los que en la carauela uenian se azercaron a tierra sin auer entendido las se˝ales que por Sede˝o se les auia echo; y desque los soldados la uieron sueta[386] y al maestre en tierra, se metieron y apoderaron todos en ella, rrogando al gouernador Sede˝o que si se queria yr con ellos que lo lleuarian; el qual, con vna loca obstinencia, menos preciado lo que los soldados le ofrecian, dijo que se fuesen con Dios, que el, con los que le quisiesen aconpa˝ar, se quedaria alli, diciendo que los que le heran y auian sido amigos se lo mostrasen en aquel trauajoso tiempo.

A esta opinion y boluntad de Sede˝o correspondieron solamente seis honbres amigos suyos, los cuales se le ofrecieron, que auiendo copia de soldados para defenderse de los naturales, de aconpa˝arle y rresidir alli con el. Sede˝o se lo agradecio, y dijo a los demas que antes queria con los seis conpa˝eros solos quedarse alli a su aventura, que ir en conpa˝ia de tan mala jente. Los soldados y amigos que alli se le auian mostrado a Sede˝o, pareciendoles que si conforme a lo que decia y pretendia se quedauan alli, que de su propia boluntad se entregauan en poder de los naturales baruaros de aquella isla para ser sacrificados neciamente y ofrecidos a la muerte, y asi persuadieron a Sede˝o que dejase su loca y temeraria determinacion y se metiesen en su nauio y se fuesen donde tuuiesen las vidas seguras; y asi, casi por fuerza, tomaron a Sede˝o y a[387] sus amigos y criados y lo metieron en el nauio, arto contra su uoluntad; lo qual uisto por Sede˝o y que le dejauan alli tres cauallos que tenia de mucha estima, enuio a rrogar al casique Chacomar, que hera su amigo y sienpre se auia conseruado en su amistad, que lleuase los cauallos a su pueblo y los tuuiese y curase en el, y con esto partieron de la Trenidad y se fueron derechos a Paria, ynorando que Herrera estuuiese en ella; los cuales saltaron en tierra en la fortaleza, y uiendoles Alonso de Herrera, vsando del propio rrigor que con el se auia usado, prendio Antonio Sede˝o y a sus amigos y criados, y pusolos en prisiones dentro de la fortaleza, y todos los demas se holgaron los vnos con los otros en uerse fuera de la sujecion y dominio de Sede˝o.

Alonso de Herrera se detuuo algun tienpo en esta fortaleza, rretiniendo en ella los presos por uer si azerca de la gouernacion de Paria auia alguna ynovacion de Espa˝a o de Santo Domingo, para disponer de los presos a boluntad del que uiniese y aun antes el pedir contra hellos lo que le conuiniese; en el qual tiempo se ofrecio que ynbio ziertos soldados a vna poblazon de cariues que estaua zerca de alli, los quales, o por descuido suyo o por el animo e yndustria de los yndios, les mataron ciertos espa˝oles y los hizieron boluer casi vyendo, de lo qual se hallaron corridos todos, y los mas soldados que desta jornadilla escaparon, antes de llegar a la fortaleza se concertaron de soltar a Sede˝o y a sus amigos de las prisiones en que Herrera los tenia e yrse con los que le quisiesen seguir a Cuuagua en vnas piraguas o canoas que auian tomado en aquella poblazon de cariues, y llegados que fueron a la fortaleza de Paria se fueron derechos Antonio Sede˝o; y porque despues de suelto con fauor de algunos allegados suyos no quisiese hazer nueuas molestias a Alonso de Herrera y a sus amigos, rrecivieron del juramento, antes de soltallo, que despues de suelto no haria ningun desabrimiento ni descontento a Alonso de Herrera ni a los de su parcialidad, sino que el, con los que lo quisiesen seguir, se yrian a la isla de Cuuagua, el qual se lo prometio asi, y deuajo[388] deste presupuesto, le soltaron a el y Agustin Delgado y a todos los demas questauan presos, los quales luego, con los que les quisieron seguir, se enuarcaron en las piraguas y canoas que auian traido de los cariues, y se fueron a Cuuagua, y de alli se uoluio Antonio Sede˝o a Puerto Rrico, donde sucedio vu caso vien estra˝o, que por ser tal, lo pretendo escreuir en este libro.

Luego Alonso de Herrera, con los de su parcialidad, se quedaron en la fortaleza de Paria esperando si uenia Gouernador o socorro para que podiesen efetuar lo que tanto tiempo auia pretendido, que hera uer la noticia que en aquella prouincia de Paria les auian dado.

CAPITULO VEINTE Y ZINCO

En el qual se escriue la uenida de ziertos yndios cariues de la isla dominica[389] a la isla de San Joan de Puerto Rrico, y la prision que hen ella hizieron de Cristoual de Guzman y de muchos negros esclauos e yndios de su prouincia.

Porque uine a tratar de San Jhoan de Puertorrico por rrespeto de ser Anto˝o Sede˝o vezino y tesorero desta isla, contare vn caso[390] acahecido hen ella el a˝o de veinte y ocho, por la maldad y crueldad de ziertos baruaros y naturales de la isla de la Dominica, que ecediendo a todos sus pasados en osadia y atreuimiento y uigor de animos, juntaron vna buena harmada de piraguas y metiendose hen ellas, a ymitacion de los antiguos salteadores de Corinto, quebrantando los terminos de toda amistad y conformidad y conseruacion de la umana vida, pasando de su tierra a las islas comarcanas, puestas en el mar Mediterraneo, las asaltaban y rrobauan, dando crueles y miserables muertes a los moradores dellas.

Vinieron estos caribes navegando por el mar Oceano a saltar y rrobar en esta isla de San Joan de Puertorrico; y para que mejor se entienda este subceso y acaecimiento, es de saber que en esta prouincia e isla, en la ciudad principal della, auia vn ciudadano principal, asi en hazienda como en linaxe, llamado Cristoual de Guzman. Este tenia vn cortixo o estancia en la cabeza de la isla, en donde dizen el Daguao, do auia gran cantidad de esclauos y esclauas negros e yndios e indias que labrauan las tierras y las cultibaban y sacaban oro de las minas que alli cerca estaban; y auiendo ydo Cristoual de Guzman, como hombre curioso y cuidadoso, a visitar su hazienda, la cual caia en la parte dicha, sobre las rriberas del mar Oceano, apartado media legua, y estando alli sin esperanca de ningun adberso subceso, porque como[391] en la isla no auia ya naturales que estubiesen de guerra, sino todos pacificos y domesticos, ni auia que temer ninguna cosa da˝osa que se ubiese de rreciuir por mano de enemigos, ni menos franceses[392], en aquel tiempo no navegauan ni pasaban a rrobar a las Indias, y asi estaban y biuian todos[393] en sus cortijos seguros de las asechancas y da˝os que en otras partes, donde mas proximas tienen las ocaciones dichas se esperan rreciuir; pues estando, como e dicho, Christoual de Guzman en esta su estancia, de rrepente llegaron sobre el, un domingo de ma˝ana, gran cantidad de indios canibales o caribes, naturales de la isla de la Dominica, tierra bien apartada y diuidida de la de San Joan por las aguas del mar que en medio estan y otras muchas islas que se anteponen entre las dos islas, los quales, aviendose metido con barbara temeridad en navegar con tan peque˝os esquilfes como son las piraguas, y meterse en un golfo y mar tan inpestuoso como es el que atrabesaron y pasaron, y llegando al puerto de aquella estancia del Daguao, estaua apartada la distancia que poco a dixe, al quarto del alua, por no ser vistos ni sentidos de la gente de la tierra, saltaron con las armas en las manos, y saltando con brio de fuercas que, por la antigua enemistad que en el linaxe humano tienen, se sustentan de cuerpos de hombres, aquel cortixo, donde tan descuidados vibian de ver semejantes enemigos sobre si, mataron cantidad de indios e indias y esclauos y esclauas, y como el Cristoual de Guzman, a quien ellos deseaban tomar bibo y sin ninguna lision, para tener larga ocasion de pasatiempo con el, se defendiese valerosamente, fue herido de algunos flechazos, y con ellos constre˝ido a rrendirse a los caribes y por ellos preso y metido en sus piraguas.

Tomaron biuos algunos indios e indias y negros y negras, a los cuales, con los demas cuerpos muertos, con todo el demas despoxo que en el cortijo pudieron auer, se enbarcaron y dieron la buelta a su tierra.

Partidos los caribes con este triste espectaculo, aunque para ellos de gran alegria y contento, se fueron a vna isla que cerca del Daguao estaua, dicha Bique, donde por pareselles lugar siguro tomaron puerto y saltando en tierra comensaron a solemnizar su victoria, haziendo grandes conbites y banquetes y comidas con la carne de los cuerpos muertos que llebauan, los quales comian con tanto contento y alegria como si naturalmente lo obiera el poderoso Dios criado para su sustento y mantenimiento, acompa˝ando sus cenas y comidas de muchos alegres cantos, de que en semejantes regucijos suelen usar.

Y despues de auer estado en la isla de Bique quatro dias en estas fiestas y rregucijos, despendiendo y comiendo la carne de los difuntos, porque no se les da˝ase ni perdiese, se partieron llebando gran guardia en los demas prisioneros viuos, y poniendo mucha diligencia en curar a Cristoual de Guzman porque no se les muriese, no por compasion ni amistad que con el tubiesen ni porque deseasen rrestaurarle la vida para algun buen efecto, sino solo para, como e dicho, tener con el larga materia y ocasion de pasatiempo; y caminando la uia de su tierra, llegaron a la isla de Sancta Cruz, donde saltando en tierra para hazer nuebos rregucijos, se detubieron seis dias, gastando el tiempo en comer y beuer y cantar, para el qual efecto mataban con mucha ufania y alegria y barbaras cirimonias algunos de aquellos indios y negros que llebavan presos, bebiendoles la umana sangre caliente como la yban sacando de los cuerpos, sin que consintiesen que una sola gota se perdiese; y partiendo de la isla de Sancta Cruz, tocaron en la isla dicha la Virgen gorda, donde asimismo saltaron en tierra para holgarse y hazer memoria de su tropheo, y sacrificando a sus vientres de aquellas vidas y cuerpos humanos que llevaban en prision, mataron algunos con la solemnidad acostumbrada.

A esta sazon la ierba de las flechas con que auian herido a Cristoual de Guzman auia hecho tal operacion que los caribes beian claramente que su vida no tenia rremedio; y porque su muerte no careciese de la solemnidad que las demas ni dejase de participar muy enteramente de su barbara crueldad, tomaron a este cauallero y asparonlo o ataronlo a un arbol con rrecios cordeles, y despojandolo de las bestiduras que llebaua, para que mas escombrado y esento estuuiese el blanco o terrero, comencaron a hazer sus bailes y rregucijos y musicas segun su barbara costumbre, y en ellos, traiendo sus arcos y flechas en las manos, cada uno le tiraba de suerte que aquella parte de su cuerpo que mas contento les daua, casi sin perder tiro dispararonle muy gran cantidad de flecheria. Dizen unas esclauas que estauan presentes, las cuales, como adelante se dira, boluieron biuas a poder de espa˝oles, que sufriendo con buen animo Cristoual de Guzman la cruel muerte que le dauan estos caribes, ya que estaua en lo ultimo de la uida, alco las manos y ojos al cielo dando grandes muestras y se˝ales de contricion y arrepentimiento, ynbocando el augilio diuino, con las quales se˝ales murio, no cesando en todo este tiempo los crueles barbaros de arrojalle continuas flechas con que hazer mas penosa su muerte, y de mayor pasatiempo y contento para ellos; y fue cosa de marauillar que estos caribes no quisieron comer este cuerpo como avian hecho a los demas, sino alli se lo dexaron a donde lo martiricaron, y aunque aquellas esclauas que biuas estaban quisieron cubrir el cuerpo muerto con arena, porque no fuese comido de aves o de otras fieras, los indios se lo estoruaron, y aun sobrello las maltrataron. I enbarcandose en sus piraguas, prosiguieron su camino y llegaron a la Dominica, donde con nuebas juntas de jentes acabaron de celebrar la victoria auida de Guzman y de su jente, matando algunos de los prisioneros que les quedauan biuos, para comer y dar en el conbite y borrachera.

Y porque ya que e dado noticia y rrelacion deste maluado hecho questos crueles cariues hizieron, es bien que la de del castigo que sobre ellos se hizo, aunque a costa de algunos espa˝oles, prosiguiendo con la materia adelante, lo qual no pensaua hazer por no gastar tiempo en estas cosas, que parecen peregrinas y estranjeras de mistoria.

CAPITULO VEINTE Y SEIS

Como los vezinos de San Juan de Puerto Rrico hizieron y juntaron gente, y nombrando capitan della a Juan de Yucar, pasaron[394] a la Dominica, donde comencaron a hazer en los indios castigo de la muerte de Guzman

Este cauallero, de cuya desgracia y subceso y terrible muerte auemos tratado, hera casado en la propria isla y ciudad de San Juan de Puertorrico con una se˝ora noble en linaxe y costumbres, llamada Mayor Vazquez, la qual, sabido el subceso de su marido, aunque no la cruel muerte que se le auia dado, hizo el sentimiento que conforme a su calidad y nobleza hera rrazon que hiziese, y aunque deseaua ir o enbiar a ber y saber si su marido hera biuo o muerto, no lo hazia porque como las viudas, aunque sean rricas, no alcancan tan enteramente lo que de justicia les compete como los hombres si tienen el mismo pusible, herale denegado el hazer junta de jente por la justicia para este efecto[395], y asi le fue necesario enbiar a llamar un cu˝ado suyo, hermano del proprio Guzman a Espa˝a, fraile de la Orden de Sancto Domingo, llamado frai Vicente de Guzman.

Este, sauida la tomada y captiberio que los caribes avian hecho de su hermano, con toda la presteza que pudo, vino a Puertorrico, donde procuro con el que gouernaua la tierra, que hera vn Francisco Manuel de Olando, que hiziese vna buena armada para ir a saber el subceso de aquella gente que los caribes avian lleuado, haziendose el gasto della entre la muger de Guzman y la ciudad de Puertorrico; porque ya que los obiesen muerto, como se presumia, podrian prender numero de aquellos malhechores y traellos para esclauos, que en este tiempo se hazian, de donde sacarian el gasto que en hazer la armada hiziesen.

Fueles otorgada la licencia, y juntaron ducientos hombres, y enbarcandose en vna carabela y dos vergantines bien aderecados, y por capitan general, nombrado por el cauildo, a Joan de Yucar, de nacion nauarro, y fray Vicente con ellos, se fueron en demanda de la Dominica por la misma derrota que los indios avian llevado. Fueles el tiempo muy contrario, y por eso no solo se detubieron mucho tiempo, pero dibidiendose en las refriegas de la mar los unos de los otros, fueron aportar los vergantines en que iba la mayor parte de la gente con el capitan y frai Vicente a la isla Guadalupe i la carauela a Mari Galante, casi sin saber los unos de los otros. La gente de los vergantines, como hera mucha, acauaron presto la comida, y como se detubieron en Guadalupe sin hallar alli que comer, padescian muy grande nesesidad de hambre, por lo qual determino el capitan Joan de Yucar meterse en vn barco e ir a buscar la carabela con doze compa˝eros; y dejando por caudillo de la gente a frai Vicente, se partio, y al primer bordo[396] que dio en demanda de la carauela, dio con ella en Mari Galante, donde los que con el yban satisficieron a la hambre que padecian, y se estubieron alli algunos dias despues de los quales tomaron en el barco todo el matalotaje y vituallas que pudieron, y dieron la vuelta a Guadalupe, donde hallo el Capitan Joan de Yucar la gente como casi amotinada, porque como con la hambre fuesen afligidos y costri˝idos a buscar su rremedio y dar horden en que no pereciesen sus vidas por falta de comidas, concertaron algunos de aquellos soldados enbarcarse en los bergantines y dar la buelta a Puertorrico; y como esto les fuese estoruado y rresistido por el frai Vicente, que hera teniente, y por algunos de su vando y opinion, moviese[397] entre ellos vna gran sedicion y alboroto, de suerte que tomando las armas en las manos los del uno y otro bando, comencaron a re˝ir su pendencia, menospreciando la autoridad real del que los gouernaua, de suerte que fueron algunos de los mouedores de este alboroto i escandalo heridos de cuchilladas que les dieron; y si a esta sazon no llegara el capitan Joan de Yucar, que lo mitiguo y apašiguo, fašilmente perecieran todos.

Luego que el Capitan puso paz entre sus soldados, aunque no de todo punto, y obo rrepartido la comida que llebaua, se enbarco con toda la gente en los vergantines y se boluio a Mari-Galante, y ajuntandose con la carauela dexo en ella a frai Vicente con algunos soldados, y tomando consigo toda la mas de la gente y armas, en los vergantines se fue la buelta de la Dominica a poner en effecto su deseo, y aguardando a vista della la obscuridad de la noche, para poder llegar a tierra sin ser bisto de los naturales[398] le subcedio todo como quiso; porque como despues de anochesido llegase a tierra con sus vergantines y echase un soldado llamado Limon, muy diestro en conocer por las pisadas y bestigios de los indios las bias de los pueblos, fue por este facilmente descubierto el camino que iba a la poblazon de los indios, que no estaban lejos de la mar, y hallado este rrastro, y siendo auisado dello el capitan Joan de Yucar, luego salto en tierra con los mas de sus soldados para hazer spaldas a Limon, que confiandose en su soltura y ligereza, astutamente se desnudo en cueros, porque si fuese encontrado de algunos indios no fuese estra˝ado; y siguiendo al camino y rrastros que antes auia visto, camino la tierra adentro, solo y desnudo, obra de media legua, donde hallo un pueblesuelo o lugarejo de quatro caneys, que son vnos buhios o casas muy largos en que se rrecojen mucha jente a biuir, cuyos moradores estaban, a lo que parecia, bien descuidados de que en su tierra obiese gente estranjera; y dando LÝmon la buelta a donde su capitan auia quedado, le dio noticia de lo que auia visto, el qual luego se partio con su gente[399] puesta en concierto, y dando en los buhios de los indios, prendio a todos los que en ellos estauan sin que se les escapase mas de una sola persona, que serian ochenta presos, y despues de auellas atado y puesto a rrecaudo, pregunto a un yndio de aquellos que en este pueblo se tomaron, el capitan Joan de Yucar con vn interprete que le hablaua, si hera biuo Cristoual de Guzman i que donde estaua, el qual por dar contento a los espa˝oles, y pareciendole que por ello le soltarian, le rrespondio que hera biuo y estaua en un pueblo cerca de alli.

El capitan para mas claridad del negocio, apartando aquel indio, pregunto lo mismo a una yndia, la qual rrespondio que no curasen de preguntar ni buscar aquel espa˝ol, porque los indios que lo auian presso lo auian muerto con gran rregušixo y alegria en la isla llamada La Virgen Gorda, y que uno dellos auia sido el proprio yndio que desia questava vibo. Teniendo, pues, por mas cierta y verdadera esta rrespuesta que la india auia dado que otra ninguna, no curo el Capitan de hazer mas pesquisa ni inquisicion; mas un soldado que deuia tener particular amistad con Cristoual de Guzman, ya difunto, queriendo hazer sacrificio al anima de su amigo con la sangre de los que lo mataron, alli, de rrepente, dio con el spada que en las manos tenia al rrendido y atado indio, que dezian auer sido vno de los matadores, vna cuchillada que le quito la cabeza de los hombros, y si le dexaran pasar adelante con su olocausto, el sacrificara a las animas y cuerpos de todos los indios e indias que presentes estauan, con que quedara tan ufano, que sin dubda le paresciera con aquel exemplo de barbara cruel(dad) auia librado de pena el anima de su amigo y puestola en perpetua gloria.

Mas no estaria[400] fuera de esta yniquisima opinion el capitan Joan de Yucar, porque luego que le fue certificada la muerte de Guzman, dixo a sus soldados que determinadamente hiziesen la guerra a aquellos yndios, y que al que no pudiesen aber biuo para esclauo y aprouecharse del, le dieren[401] la mas cruel muerte que les pareciese, y todo lo que pudiesen destruir y arruinar lo destruyesen y arruinasen, de suerte que con actual y exemplar castigo quedasen aquellas jentes con el pago que su maldad y fiero atrebimiento merecian, y ellos quedasen con bastante satisfacion de la injuria que abian rreciuido los ciudadanos de San Joan de Puertorrico, a cuya tierra abian ido aquellos barbaros a hazer los saltos y rrobos y muertes que les heran notorio; y con esto se procuro ynformar de los indios que presos tenian donde avia poblacones de indios para ir a ellas, los quales facilmente le dixeron que cerca de alli estaua otro pueblesuelo de gente de su nacion y sus compa˝eros, los quales tenian en su poder dos negras esclauas que auian tomado con la demas gente en Puertorrico, y que demas de esto, otro dia siguiente auian de llegar a aquel puerto donde los vergantines estauan, quatro piraguas de indios que venian a holgarse y beuer con ellos de vnos pueblos que estauan en aquella costa adlante.

Joan de Yucar, avida esta nueba, luego tomo vna determinacion de hombre pratico, y enbiando quarenta hombres con vn capitan Diego Vazquez, les mando que fuesen a dar en el pueblo donde dezian estar las negras; y dexando en aquel proprio lugar la pressa que auian hecho de indios bien atados y puestos a rrecaudo con gente y soldados que los guardasen, el con el rresto de la gente, se fue con toda presteza a meter en los vergantines, para antes que la luz del dia viniese, con que podian ser vistos, ir y ponerse en salto o enboscarse en un promontorio o punta que alli cerca hazia la tierra, por el qual avian de pasar las piraguas; y en esto no fue nada perezoso, porque con ser bien cerca del dia quando se partio del pueblesuelo donde auia hecho la pressa, antes que fuesen bien esclaresido estaba ya puesto en la enboscada tras del promontorio.

CAPITULO VEINTE Y SIETE

En que se escriue todo el demas subcesso que Joan de Yucar tubo en la Dominica con los yndios, y lo que Luis Martin Goual hizo en una caravela en que auia salido de Puertorrico.

El capitan Diego Vazquez con sus compa˝eros camino con tanta presteza al pueblo donde las negras estauan, que antes que amanešiese dio en el, y hallando descuidados y dormidos aquellos miserables moradores, facilmente los subjeto, y tomo muchos de ellos, y muchos mato a cuchillo, y muchos quemo bibos en los buhios, que luego, poniendoles fuego, arruino de suerte que en los miserables moradores de aquel lugarejo exercito todos los generos de crueldad que pudo. Algunos de sus soldados fueron heridos por mano de aquellos indios que, sintiendo el tumulto que en su pueblo andaua, se lebantaron, y tomando las armas en las manos, quisieron defender su patria y echar los enemigos della, los quales, siendo cercados por los espa˝oles, fueron miserablemente muertos con los demas.

Hecho esto, los espa˝oles tomaron las negras, de quien supieron muy por estenso todo lo susodicho; y llebando a rrecaudo los indios e indias que auian dejado biuos, dieron la buelta a donde estaua la otra pressa de indios que en el primer pueblo de atras auian tomado y dexado.

El capitßn Joan de Yucar, que estaua esperando tras del promontorio las piraguas, no ubo el[402] menor subceso en su empresa, que Diego Vazquez[403], aunque no de tanta sangre, porque como las piraguas viniesen nabegando sin rrecelo ni sospecha de los que les estauan esperando, al tiempo que doblaron el promontorio y enparejaron con la enboscada, fueron con tanta presteza acometidos por los vergantines, y como las piraguas biniesen cargadas y enbalumadas[404] de cosas de comer y de beuer pertenecientes a sus rregucijos, no pudieron usar de la presteza y ligereza que otras vezes, y asi fueron todas quatro tomadas con la gente que en ellas venia, sin escapar mas de solamente seis yndios, que atreviendose a su diestro nadar, se arronjaron a la mar, y caminando gran trecho por debaxo del agua, fueron a salir a tierra donde no podian rrešibir ningun da˝o de Joan de Yucar, el qual, temiendose que aquellos yndios que se abian arroxado al agua no fuesen a dar mandado y auiso a los pueblos comarcanos, navego con toda diligencia la costa arriba, y dando en vn pueblo de yndios que estauan descuidados y cubiertos con šierta rroca o pe˝a alta, fueron presos y captibos por la gente espa˝ola obra de sesenta piezas de aquel pueblo, varones y mugeres, y metidos a cuchillo con barbara crueldad, y queriendo el capitan pasar adelante con su castigo y venganša, hallo que ya eran sentidos y tenian los demas naturales auiso de la gente que en su tierra andaua; y estandose en aquel aprieto donde auia hecho esta presa, vinieron a el por tierra muy gran cantidad de naturales con las armas en las manos, a vengar las muertes y da˝os hechos en sus compa˝eros y hermanos, y apartandose los espa˝oles con los vergantines de tierra, los yndios comenšaron a flechalles y a tiralles flechas, aunque no les hazian da˝o con ellas, y por el consiguiente, los espa˝oles con el artilleria que llebauan, tiraban a los yndios, pero en nada les da˝aban con ello.

El capitan Joan de Yucar, queriendo ber si podria hazer algun enga˝o a aquellos barbaros, con que destruir algunos dellos, habloles desde la mar con un dispierto interprete que traian, tratandoles de pašes y que se diesen rrehenes los vnos a los otros y se concertasen. Los yndios vinieron en ello, y enbiando a los vergantines quatro prinšipales, fue por el Capitan preguntado a los espa˝oles si auia algunos que en lugar de aquellos yndios quisiesen yr a tierra; mas como todos conošian quan dubdosa fee y palabra hera la de aquellos barbaros, rreusaron la ida[405] por rrehenes, sino fue Limon, de quien atras dijimos que con solos los vestidos de que naturaleza le uistio fue a discubrir la poblacon. Este, con otro uizcaino llamado Horozco, con animos temerarios, acetaron el yr por rrehenes entre los yndios, de que no poco despues se arrepintieron, porque como aquellos uaruaros los tuuiesen en su poder y ellos sean en si gente desuergonzada y rrustica y sin ningun jenero de miramientos ni comedimientos, llegauanse a estos dos espa˝oles y con uestial desenuoltura les llegauan con sus manos a tentar sus uerguenzas y a uer la forma que tenian, y luego les ponian las manos en las uaruas y les tirauan blandamente dellas, por uer si hera cossa postiza; y para rregozijarse de todo punto jugauan con ellos a pasa-gonzalo, dandoles buenos papirotes en las narices.

En estas cosas y otras semejantes pasaron el tiempo estos dos soldados en el ynter quen poder de los yndios estuuieron, que serian dos oras, que cierto para hellos fueron dos muy largos a˝os. Dieronles de comer los yndios, pero con tan mala salsa no podia hazer buen gusto la comida.

Pasadas estas cosas los espa˝oles fueron bueltos a los vergantines y los yndios a tierra: y como en estos tratos no hizieron ninguna cosa de las que entranbas partes pretendian, que hera enga˝arse los vnos a los otros, ceso entre hellos la guerra, con que otro dia se uinieron en aquel propio lugar para de todo punto hazer fija e pacifica amistad; pero estos uaruaros andauan haziendo estos entretenimientos con los espa˝oles por poner en cobro sus mugeres e hijos y uer si podian hazer junta de mas jente para ofendelles.

El capitan, con su jente y presa, se partio luego a donde estaua esperandolo Diego Uelazquez[1] con los demas compa˝eros e yndios que auian cautiuado, y aquella noche propia se enuarcaron todos los que con Velazquez[406] estauan con la presa que auian echo en aquella parte, y poniendo las presas en horden y rrecaudo dentro de los vergantines, otro dia de ma˝ana, todos juntos, se uoluieron a tratar de las paces y amistades quel dia antes auian quedado principiadas por el capitan Joan de Yucar con los otros cariues; y como llegando a este puerto no hallase ninguna jente ni pareciese en toda aquella costa, pasose adelante a un puerto muy seguro y bueno, dicho el puerto del Azufre, donde auia vn rrio llamado el rio Caliente; y como asi mesmo no hallase en el jente, determino de saltar en tierra y entrar a la tierra adentro con sus soldados, hazer todos los da˝os que pudiese en los yndios, y poniendolo en efecto, tomo consigo ochenta hombres vien aderezados y los mas belicosos y dispuestos para aquel travajo y guerra; y auiendo por alli zerca vnos yndios que les dijeron y dieron rrelacion de donde estaua rrecojida la jente de aquella prouincia, los lleuaron por guias, y metiendose con ellos la tierra adentro, caminaron quatro dias, lleuando sienpre Joan de Yucar delante de si, apartados distancia de vn tiro de arcabuz, seis honbres que a manera de esploradores o espias fuesen biendo y descubriendo lo que auia, en las quales jornadas allaron mas de treinta lugares o pueblos de yndios sin ninguna jente, los quales quemaron y arruinaron, y al quinto dia dieron los que yban adelante en vn harroyo o quebrada de muy mal pasaje, de la otra uanda del qual, en vna alta barranca, estauan rrecojidos y echos fuertes los yndios, con sus mugeres e hijos, los quales auian ya sentido la ida de los espa˝oles en su busca, y estauan en aquel arroyo vna parte dellos puestos en salto[407]; y como los seis esploradores espa˝oles, por cierta sospecha que del coracon, pronosticador de los malos sucesos, les uenia, temiesen y rrehusasen la pasada de aquel arroyo, alcaron los ojos y bieron los yndios que los estauan mirando desde su alojamiento; y queriendo rretirarse para dar mandado al Capitan que tras dellos yba, fueron de rrepente cercados por los cariues, que estauan puestos en šelada, los quales alcaron las voces, pareciendoles que tenian ya segura aquella presa; mas como el Capitan oyese la grita de los yndios, porque iua caminando por monta˝a y podia oyrlos y no bellos, apresuro el paso con su jente, y dando en los yndios de repente los rreuatio y aparto de suerte que quitaron el cerco que tenian puesto a los seis soldados y se juntaron todos, mas los yndios no se apartaron mucho de donde estauan, antes peleando obstinadamente[408] ponian en condicion a los nuestros de ser desvaratados y perdidos; pero como los espa˝oles no diesen a entender a sus enemigos que hen ellos auia flaqueza, y los vnos y los otros sustentasen muy bien sus brios en pelear, cansaronse los yndios primero, y suspendiendo sus armas y apartandose vn poco, dieron lugar a los nuestros a que les boluiesen las espaldas con titulo de rretirarse, porque el Capitan, viendo quan desiguales le heran los yndios en numero y que peleauan por su libertad y por la defensa de sus personas y mugeres e hijos, pareciale que no se podia auer ninguna honrrosa uitoria con jente que a sus buenos brios aconpa˝auan y fauorescian tantas justas condiciones, y a el y a los suyos contrarias, y asi, tomando el capitan Joan de Yucar, con los mas balientes soldados, la rretroguardia, que en aquel tiempo hera mas peligroso lugar, dieron la buelta hazia la mar.

Los yndios los siguieron con mucha lijereza, acometiendoles por muchas partes, sin que pudiesen rreceuir da˝o ninguno de los nuestros; y auiendo caminado dos leguas, los yndios dejaron el alcanze y se uoluieron a su alojamiento, y los nuestros llegaron otro dia a la mar dessanbridos[409] y fatigados del trauajo del camino, aunque con pocas heridas, donde se estuuieron quatro dias descansando y holgando, en el qual tiempo los yndios de la tierra juntaron algunas piraguas y determinaron venir a dar en los espa˝oles por tierra y por mar, y poniendolo en efeto, vn dia, estando los nuestros descuidados, asomaron por vna punta que la tierra alli se rrehazia, hobra de diez piraguas, las quales, como por los nuestros fuesen bistos, presumieron lo que hera, y quiriendo con toda presteza apartarse de tierra los vergantines para hazersse a lo largo, fueron asaltados por los yndios que en un peque˝o montecillo, que vn tiro de ballesta de la mar auia, estauan enboscados; y como el vergantin del capitan Joan de Yucar, con gran presteza, cortase el pois[410] y se hiziese a lo largo, el otro vergantin fue enuarazado por no vsar de la presteza que hera rrazon en cortar su prois, y asi rreciuio notable da˝o, porque cayendo sobre hel ynumerable multitud de flecheria y piedras que los yndios les tirauan, les mataron beinte y cinco honbres, sin[411] otros muchos que les hirieron.

Joan de Yucar, yendose a encontrar con las piraguas, fue dellas rreceuido con mucho ynpetu, y peleando gran rrato los vnos con los otros, despues de auerse echo da˝o de la una y de la otra parte, se arredraron los piraguas y se hizieron a lo largo y dieron la buelta, y como se uiesse libre de las piraguas el uergantin del capitan acudio luego con toda presteza a socorrer a los del vergantin que auia quedado en la costa, a quien los yndios no cesauan de ofender con sus continuas flechas y piedras, y sacandolo de aquella aflecion dieron la buelta a donde frai Vicente les estaua esperando con la carauela, echando cada dia jente a la mar, porque como las flechas con que herian a los espa˝oles tenia muy penosa yerua, por peque˝a que fuese la herida que con hella davan, hera mortal, y ansi fueron pocos los que con la uida escaparon de los heridos.

Juntaronse los uergantines con el fraile, y los de la caravela se fueron a Tierra Firme a tomar yndios y hazellos esclauos, y los uergantines con sus presas se voluieron a Puertorrico(A).

Casi en este mismo tiempo sucedio, yendo de esta isla de Puertorrico vna carauela con esclauos y algunos espa˝oles y mugueres[412] a Santo Domingo, para de alli yrse a Piru, que yban hen ella ciertos flamencos, vno de los quales hera un Luis de Longaual, y su muger malmasela[413] Clareta, que decian ser deudos de Mingo Bal, cavallerico del emperador Don Carlos Quinto, nuestro rrey. Estos salieron enojados y agrauiados de Puertorrico porque entre el bulgo se auia dicho que no heran casados, sino amanzeuados, y tomando por muy gran injuria esta bulgar opinion, se iuan a Santo Domingo, para de alli yrse a Espa˝a a quejar al Emperador; y como los espa˝oles que en la carauela yuan saltasen en tierra en la isla llamada la Mona, para alli rrecrear sus personas y echasen todos sus esclavos en tierra para el mesmo efeto, este Luis Mingobal determino hazer vn auominable echo para en uenganza de su ynjuria, y fue que como los espa˝oles empezasen a rrecoxerse con sus esclavos al nauio, a la segunda barcada, tomando las armas en las manos este furioso flamenco y los demas de su nacion que con el estauan, que heran bien pocos, quitaron el vatel a los marineros y comencando a herir en ellos los mataron a todos, y los demas espa˝oles y espa˝olas que en el nauio auia, sin dejar uiua criatura, ni negro alguno, ni perro ni gato, ni cosa uiua que los espa˝oles alli lleuasen, y entre los demas honbres y mugueres mataron estos baruaros a vna donzella de noble linaje y muy hermosa que se iua o la llevauan a casar a Santo Domingo.

Dizese que los que en tierra estauan bian a la muger de Mingobal con vna espada en la mano dar el salto de vna parte a otra, ymitando la maluada crueldad de su marido, tras las mugeres espa˝olas que en el nauio andauan vyendo de una parte a otra, y asi se hizieron a la bela con el nauio y con los que en el auia.

Sauido por el Presidente y Arcouispo de Santo Domingo, que hera Fuenmayor, enbio con ciertos nauios a buscar estos flamencos para castigallos, y andando en busca dellos, llegaron a la costa de los Lucayos, donde hallaron la caravela, que auia dado al traves, y en la playa muchos rrastros de sangre y cauellos de jente que parecian auer muerto alli. Presumiose que, por permision divina, dieron estos flamencos en esta costa de los Lucayos, donde con crueles muertes que los yndios les darian, pagaron su maluado echo y crueldad.

Los que en la isla de la Mona quedaron se estuuieron alli hasta que pasando otra carauela por alli los rrecogio y lleuo consigo.

NOTAS AL CAP═TULO XXVII

(A) En carta fechada en San Juan el 13 de Julio de 1534, y dirigida al Emperador por los Oficiales reales de Puerto Rico, se dice:

źEstando para cerrar esta carta llegaron a este puerto un Vergantin e una Carabela de seis navios que fueron en la dicha armada..... avemos sabido como llegaron a la Dominica..... el capitan Joan de Ainar[414] llegˇ en fin de Mayo..... i dentro 9 dÝas que llegˇ quemˇ bien 14 ˇ 18 pueblos..... en los quales quemˇ, segun dicen, 100 bohios..... destruyˇ las labranzas..... matˇ i prendiˇ 100 i tantas ßnimas..... tomˇ vivos 60, que en estos navios enbiˇ. Los demas fueron muertos peleando..... hubo otros muchos heridos, i todo lo demßs que en la isla quedaron se retruxieron ß una sierra mui ßspera donde no fue posible subirles sin que rescibiesen mucho da˝o los spa˝oles, de los quales no murieron mßs de 4 peleando..... quebrßronles 9 piraguas grandes i 10 canoas, que tenian aparejadas..... para venir ß esta isla por..... Otubre, que es el tiempo en que ellos navegan.╗ (Colecciˇn Mu˝oz, tomo LXXX.)

CAPITULO VEINTE Y OCHO

Como los yndios de la Trenidad, por ynducimiento de Sede˝o, pasaron a Paria a matar los espa˝oles que alli auian quedado por Herrera, y lo que sobre hello paso.

Despues que los soldados, de su propia autoridad, como se a dicho, soltaron Anto˝o Sede˝o, no fue tan brebe su partida, que no tuuo lugar de hablar asi a los yndios comarcanos como a los de la Trenidad, que con lenguas que de su mano tenia[415] como alli se quedaua Alonso de Herrera con vnos pocos de cristianos para rrouallos y hazelles mal, que mirasen por si y si los pudiesen matar los matasen, porque el se holgaria dello.

Esto que Sede˝o dijo a los yndios les quadro tan bien que desde luego comenzaron a rreuelarse y conbocarse los vnos a los otros y a dalles la priesa que pudieron; y si no fuera por dos principales o yndios que por amigos o conpa˝eros tenian alli zerca, llamados Pedro Sanchez y Juan Nico[416] que heran cristianos y amigos de cristianos, por esta ocassion: que en tienpos pasados, nauios que auian llegado aquella prouincia a hazer esclauos, auian tomado estos dos yndios y los auian lleuado a Santo Domingo, a donde, despues de ser cristianos, el Audiencia los mando poner en su liuertad y que fuesen rrestituidos a su tierra, como lo fueron[417]. Estos yndios, que heran principales, y sujetos por su rrespeto, tenian muy gran conuersacion con Alonso de Herrera y sus conpa˝eros, y no solo venian hellos a donde estauan los espa˝oles, mas muchas vezes lleuauan a su poblazon a los cristianos para que se holgasen y comiesen. Sucedio questando vn dia Alonso de Herrera con toda su jente, que serian treinta honbres, en la poblazon destos yndios, que por otro nonbre los llamauan los Pintados, paso cantidad de yndios de la Trenidad en canoas o piraguas a pelear con los espa˝oles y a ver si los podian matar, que estauan zeuados por auer muerto antes[418] otros espa˝oles en tiempo de Sede˝o. Los yndios amigos, sauido la llegada de los carives de la Trenidad, dieron luego auiso a los espa˝oles dello, questauan, como se a dicho, holgandose en vn pueblo de estos dos yndios, desuiados de la mar[419].

Los cariues auian llegado e saltado en otro pueblo de los propios yndios, que estaua mas zercano a la mar, por que todos heran conocidos y se tratauan los vnos con los otros.

Desta nueua se atemorizaron mucho los espa˝oles, por allarse fuera de su fortaleza y entre jente dudosa y que no sauian si los entregarian en manos de sus enemigos. Como los yndios, entendiendo el temor que en los cristianos rreynaua, los aseguraron y animaron diziendo que tuuiesen hellos animo para matallos y que hellos los enborracharian y se saldrian del pueblo con sus mugeres y hijos y los dejarian solos donde podrian llegar y hazer lo que les conuiniese antes que fuesen sentidos por los yndios y jente de la sierra, que tanuien heran cariues, y que desearian matar a los espa˝oles. Este concierto contra los yndios de la Trenidad se efetuo al pie de la letra como se a contado, que despues de auellos enborrachado, fueron los espa˝oles y los mataron, con lo qual se aseguraron por entonzes, y con esta vitoria, auida por mano ajena, se boluieron a la fortaleza con el despojo de canoas y otras baratijas que auian traido; y a cauo de pocos dias la falta de comida constri˝o a los espa˝oles a salir de la fortaleza y esparcirse por entre los yndios de los principales ya nonbrados a sustentarse y comer, porque ni tenian con que conprallo ni heran parte para tomallo por fuerca.

Sauido por los yndios de las sierras comarcanas como los espa˝oles andauan fuera de la fortaleza y derramados, determinaron de benir sobre hellos y matallos, la qual determinacion no fue tan oculta que no la entendiesen los yndios principales cristianos ya nonbrados, los quales luego lo dijeron Alonsso de Herrera, el qual, con algunas dadiuas que les dio, les persuadio a que les juntasen sus conpa˝eros y se los trujesen y lleuasen a la fortaleza, porque como se a dicho, andauan algo diuididos sustentandose. Los yndios lo hizieron asi como les fue rrogado por Alonso de Herrera, y quando los de la sierra acudieron a hazer el mal que pretendian, hallaronse burlados, por lo qual conuirtieron sus armas contra los pueblos y gente de aquellos principales que dieron el auisso a los espa˝oles, los quales viendo que ni los espa˝oles por ser tan pocos les podian dar fauor ni ayudar ni hellos heran parte para defenderse de los serranos, dejando su natural y tierra se metieron con sus mugeres y hijos en canoas y se pasaron a uiuir a Aruaco.

Nuestros espa˝oles quedaron demasiadamente desconsolados por uer que los que asta alli les fauorecian y sustentauan se auian ydo a uiuir a otra parte, cuyos pueblos los serranos destruyeron y talaron[420] de todo punto, de forma que ninguna comida de que los espa˝oles se pudiesen aprouechar quedo hen ellos, por lo qual, por lo mucho que la hanbre les apretaua, les fue necesario salir mas a lo largo a buscar comida a unos pueblos de yndios que estauan algo mas apartados, donde o por no poder pelear y defenderse o por ser muchos los yndios que sobre helios vinieron, les mataron diez honbres, con que quedaron los demas tan amedrentados que no sauian que se hazer, porque ni tenian con que salir de la tierra ni modo como sustentarse hen ella, a la qual nesecidad Dios nuestro Se˝or proueyo y rremedio en la manera que luego diremos.

Todos los quales subcesos que de suso se an contado, pasaron desde el a˝o de treinta hasta el de treinta y quatro, que es el a˝o en que sucedio lo que desde aqui para adelante se dira, y no se pusieron los tienpos en que se˝aladamente sucedio cada cosa de las dichas por no tener memoria dello los que lo uieron y se hallaron presentes a hello.

LIBRO QUINTO

EN EL LIBRO QUINTO SE HAZE MENCION DE COMO, LLEGADO A ESPAĐA EL NAUIO EN QUE MURIO DON DIEGO DE HORDAS, GERONIMO ORTAL, QUE EN EL YBA, PIDIO LA GOUERNACION DE PARIA; FUELE DADA POR EL CONSEJO DE INDIAS; VINOSE A HELLA CON LA JENTE QUE PUDO HAZER, Y DEJO AL CAPITAN ALDERETE HAZIENDO MAS JENTE EN SEUILLA. LLEGADO JERONIMO ORTAL A PARIA, HALLO EN LA FORTALEZA A ALONSO DE HERRERA CON VNOS POCOS[421] CONPAĐEROS ANBRIENTOS Y AMEDRENTADOS. HORDENO LUEGO LA NAUEGACION DEL RRIO DE PARIA, TOMANDO POR BLANCO DE SU ENPRESA LA NOTICIA DE META. NONBRO POR SU CAPITAN GENERAL ALONSO DE HERRERA; DETUUOSE CIERTO TIEMPO EN PARIA, HAZIENDO BERGANTINES PARA LA NAUEGACION DEL RRIO. AL TIEMPO DE LA PARTIDA VINO LA NUEBA QUE EL CAPITAN ALDERETE AUIA LLEGADO CON CIERTA JENTE A LA ISLA DE CUBAGUA; ENCARGO EL PROSEGUIR LA JORNADA ALONSO DE HERRERA, Y EL FUESE A CUBAGUA A UERSE CON ALDERETE, CON PROPOSITO DE IR LUEGO EN SEGUIMIENTO DE ALONSO DE HERRERA Y DE LA DEMAS JENTE QUE CON EL QUEDAUAN, LOS QUALES SE PARTIERON DE PARIA Y ENTRARON POR EL RRIO DE URIA PARIA, NAUEGARON HASTA LAS JUNTAS DE META Y URIONOCO, Y SIGUIENDO EL RRIO DE META ARRIUA, AUIENDO NAUEGADO ALGUNOS DIAS POR EL, MURIO EL CAPITAN HERRERA DE CIERTOS FLECHAZOS. QUEDO POR CAPITAN DE LA JENTE ALUARO DE ORDAS, Y BIENDOSE TODOS TAN TRAUAJADOS Y SIN CAPITAN, DIERON LA BUELTA EL RRIO AUAJO, EN TIENPO QUE GERONIMO ORTAL, SU GOUERNADOR, ESTAUA EN LA ISLA DE LA TRENIDAD CASI DE CAMINO PARA IR EN SU SEGUIMIENTO, Y BINIERONSE A CUBAGUA. SAUIDO POR JERONIMO ORTAL LA PERDICION DE SU JENTE, DESESPERADO DE SALIR CON SU YNPRESA, SE PASO A TIERRA FIRME, DONDE ENPRENDIO NUEUAS COSAS, COMO EN EL LIBRO SESTO SE DIRA.

CAPITULO PRIMERO

Como Geronimo Ortal pidio la gouernacion de Paria en Espa˝a, y se le dio, e hizo e junto gente, y se uino con hella derecho a la fortaleza de Paria, donde estaua Alonso de Herrera.

Segun atras se dijo, al tiempo que el gouernador Don Diego de Hordas se enuarco para Espa˝a en Santo Domingo, se enuarco con el Jeronimo Ortal, muy grande amigo suyo, y que en su propia conpa˝ia auia benido de Espa˝a y le auia seguido y aconpa˝ado en los trauajos y jornadas ya contadas.

Era este Jeronimo Ortal, valenciano, tenido por cauallero y de buena parte, y que no le faltaua fauor ni aun dineros, segun algunos afirman; el qual, viendo el suceso de la muerte de su gouernador Don Diego de Hordas, propuso de procurar y auer la gouernacion, con yntento de bolver a Paria y conseguir el descubrimiento de las rricas noticias que en el rrio de Uriaparia le auian dado a Hordas, de todo lo qual el auia sido testigo; y pareciale que como honbre que ya auia andado y nauegado el rrio y tenia mucha noticia y espirienzia de las cossas del, que no podia herrarse, sino que con poco trauajo sacaria a luz lo que con mucho no auia podido auer su gouernador; y con este presupuesto llego a Espa˝a, donde, por ser, como se a dicho, cauallero y persona fauorecida y enparentada, y que lleuaua[422] rrelacion y noticia de las cosas de Paria, facilmente alcanco del enperador Don Carlos, rrey y se˝or nuestro, la gouernacion como la pretendia, donde despues de avidas las cedulas o prouisiones de la merced, se uerian derramar famas de ynumerables rriquezas, de prosperas y pobladisimas tierras de apacibles tenples, de agradables ayres, finalmente la pintaua a todos y a cada uno conforme a como la queria ymaginar, vsando del rremedio enga˝oso con que otros muchos an echo a ynumerables jentes dejar su natural y haziendas y patrimonios y medianas pasedias y llevadolos al matadero o carnecerias, donde de mill y mas espa˝oles acontecia no quedar ni escapar ninguno(A).

Con este titulo de gouernador y alguna largueza de que uso y promesas que hizo, junto en el Andaluzia ciento y sesenta honbres, con los quales se enbarco en dos nauios y dejando en Seuilla un capitan suyo, llamado Alderete, para que haziendo la jente que pudiese lo siguiese, se partio para las Indias, tocando, como sienpre se a usado, en las yslas de Canaria; y sin sucederle en el camino cosa notable bino derecho a enbocar por la uoca del Drago.

Antes que de aqui pasemos quiero decir que en el llamar a esta entrada del Golfo de Paria boca de Drago ay bariacion, porque vnos llaman boca de Drago a la salida del Golfo de Paria, hazia Cubagua, y otros la llaman a esta entrada boca de Drago, e yo en esto e seguido e sigo a Gomara, que tratando del tercero uiaje que Colon hizo a las Indias, dize quentro por esta angostura que la isla de la Trenidad haze con Tierra Firme de Paria, de que arriua e tratado, y que por la mucha corriente de la mar y angostura de tierra en la qual penso perderse, la llamo boca de Drago, donde claro paresze no ser este nombre de la salida del Golfo.

Enbocando, como dije, Jeronimo Ortal por esta boca de Drago, despues de auer dado uista a la jente de la Trenidad, se uino derecho al puerto y fortaleza de Paria, donde allo Alonso de Herrera en la tribulacion y aflicion que tengo dicho, con solos veinte conpa˝eros, con cuya llegada se holgaron y alegraron tanto la jente de la fortaleza quanto hera rrazon que se rregocijasen los que de cautiuos se beian libres[423]. El mesmo contento rresciuio Gueronimo Ortal en hallalos alli, por tener dellos claridad de las cosas de la tierra; porque aunque el sauia hallado en aquella prouincia con Don Diego de Hordas y tenia noticia de lo mas della, parecianle que los que alli auian rresedido tanto tiempo sabrian mucho mas. Sintio grandemente Geronimo Hortal las diferencias y alteraciones que auian tenido entre si Alonso de Herrera y Antonio Sede˝o, governador de la Trenidad, y mostro pesalle de no auer llegado a tienpo que los hallara rrebueltos para uengar y satisfazer a sus conpa˝eros de las ynjurias y agrauios que Sede˝o y los suyos les auian echo; y para no perder tienpo, luego comunico con Alonso de Herrera la horden que deuian tener en hazer su jornada y descubrimiento, los quales acordaron que se hiciese por el rrio de Paria arriua, no siguiendo la derrota que Don Diego de Hordas auia lleuado sino la del rrio de Meta, cuyo apellido y nonbre tenia la noticia que les auian dado, lo cual hera ynposible descubrir hellos por aquella via, porque segun despues aca se a uisto, esta noticia Meta hera el Nueuo Rreino de Granada, que despues, por uia de Santa Marta y Rrio Grande de la Magdalena descubrio la jente del Adelantado de Canaria.

Y porque del Nueuo Rreino nazia el rrio quentraua en Paria, por donde se determinaua suuir Geronimo Hortal, se llama este rrio de Meta, no porque pudiesen sauer la mucha distancia y trauajoso camino que era, mas de que, como en el Nueuo Rreino auia mucho oro y se hazian muchas y muy buenas mantas de algodon y mucha sal, el contrato desto corria a partes muy rremotas y apartadas y de vnos en otros pasaua la noticia y nonbradia de que las mantas, oro y sal lo tenia esta jente de Meta, por cuya causa no fue mucho llegar a la costa de Paria, porque tanuien de Coro, pueblo de la gouernacion de Venencuela, salieron algunos capitanes en demanda desta noticia de Meta, que tan esparcida andaua entre las mas lejas poblazones.

Por los rrespetos ya dichos, como en otra parte desta Istoria se uera, tratando entre los dos el conseguir y efetuar su jornada por los rrios de Paria y Meta, luego dieron horden en hazer bergantines para la nauegacion del rrio, los quales luego se pusieron por hobra. Para que con mas calor se efetuase la hobra de los bergantines y se aderecasen las cosas necesarias a su jornada y uiaje, hizo su teniente y capitan general Alonso de Herrera, que demas de ser honbre ya uaquiano y esperimentado en las cosas de la guerra de Indias, hera de buen linaje y de noble condicion y que todos le rrespetauan y amauan por su fauilidad[424].

Entre las otras cosas que a Geronimo Ortal le dijeron los que en la fortaleza estauan, fue que Antonio Sede˝o auia dejado en la Trenidad tres cauallos y otras muchas cosas de Espa˝a en poder del principal y casique llamado Chacomar, que siempre auia conseruado el amistad con los cristianos. Aunque no tenia zertidunbre de si estarian uibos los cauallos, por la falta y necesidad que dellos tenia, enuio ciertos soldados y un espa˝ol llamado Nieto, que entendia la lengua de aquella jente, en vn nauio de los que el auia traido, para que les trujesen los cauallos. Fue esta jente a la Trenidad y el ynterprete hablo al casique diciendo que alli auia benido[425] vn hermano de Anto˝o Sede˝o que ynuiaua por los cauallos y por otras cosas que alli tenia. El cacique estuuo rrehazio, pareciendole que no hera cosa azertada dar lo que tenia en deposito a quien no se lo auia entregado, y al fin, con la inportunacion de los que se lo yban a pedir, se lo dio, diciendole al ynterprete: mira, Nieto, no querria que me mintieses y que ese gouernador que dizes que te enuia por los cauallos no fuese hermano de Sede˝o; mas al fin bosotros sois cristianos y no me mentireis.

Bueltos los soldados con los cauallos en su nauio, se holgo mucho de bellos, porque se los traian gordos y bien tratados, y los que el tenia no estaban tales. Tanuien le ynbio el casique Chacomar con los cauallos, de presente a Geronimo Ortal, algunas cosas de comer, con que se holgaron todos, porque segun creo no les deuia de sobrar comida, por estar la jente y pueblos comarcanos a la fortaleza faltos della a causa de auer sustentado tanto tienpo toda la jente que alli auia estado y por otras calamidades que abian sucedido en los naturales de aquella comarca, como atras queda dicho.

NOTAS AL CAPITULO I

(A) Memorial de Jerˇnimo Artal (por Ortal ˇ Dortal) con las respuestas del Consejo, seg˙n el extracto que inserta Mu˝oz en su Colecciˇn (tomo LXXX):

źDice que fue al rio del Mara˝on con Ordas, donde ha estado mas de tres a˝os i źha conocido que no hai mejor medio para poblar en la Tierra firme e sin violencia de los naturales recibir provecho los espa˝oles que mediante contrataciˇn de rescate amigable: i esto se ha de hacer desde fortalezas que se hagan en aquella tierra de trecho en trecho por las provincias della, desde las quales sin rumor i con poca gente se subjetarß la tierra, i se sabran los secretos della, i se conseguirß provecho harto mßs que por via de poblaciˇn de pueblos con mucha gente, la qual, por socorrer su necesidad i conseguir aquello ß que vienen de Espa˝a, que en su imaginaciˇn es harto mßs de lo que en la tierra hallan, no se puede refrenar, de lo qual resulta en la mayor parte oposiciˇn de los naturales porque se veen desposeer contra su voluntad de lo que tienen╗.

╗Que harß dos fortalezas, la primera dentro de dos a˝os, otra en otros dos, en el golfo de Paria, do pareciese mßs a proposito para dicha contrataciˇn, i tendrß un clÚrigo para decir misa e instruir los naturales.

╗Llevarß una caravela con 25 o 30 hombres i los rescates necesarios; i tendrß un navio de remos, i en las fortalezas los hombres necesarios para su defensa.

╗Pide por lÝmites para la contrataciˇn desde la punta del Gallo hasta la boca del Drago inclusive, que serßn veinte leguas de costa en el golfo de Paria, i tierra adentro todos los rÝos que acuden ß dicho golfo, i las provincias que por allÝ pueda contratar.

╗Que en dichos lÝmites se le nombre Alcaide de dichas fortalezas i Justicia mayor. (R. La governaciˇn i las fortalezas que hiciere dentro de cuatro a˝os con 200 ducados de los provechos de la tierra para el i un heredero.)

╗Salario por Justicia mayor. (El secretario le dirß lo acordado.)

╗Que pueda repartir los indios pacÝficos. (No ha lugar sino por via de contrataciˇn.)

╗Que pueda se˝alar solares i tierras ß los que allÝ poblaren. (Fecha.)

╗Que pueda hacer guerra ß caribes. (Con la provisiˇn de la Audiencia.)

╗Que pueda rescatar oro, perlas, etc. (El i los vecinos con voluntad de los indios.)

╗Pagarß el 1/10 de quanto se hubiere. (El 1/5.)

╗Franqueza en quanto lleve para fortalezas, rescates, mantenimientos. (Por cinco a˝os.)

╗Provease veedor que tenga cuenta. (S. M. proveerß.)╗

* * *

Carta al Emperador escrita por Francisco de Villanueva, Tesorero de Paria, en 30 de Octubre de 1534:

źLleguÚ ß dicha provincia en 13 de Octubre de 1534 con el Governador Ortal, el qual trujo 150 hombres en dos navios, con bastimentos, rescates i aparejos de guerra en mucha cantidad, mÚdico, cirujano i dos sacerdotes, todos buenos. Hallˇ los indios de guerra i que hauian muerto ciertos xripstianos, i 30 destos sanos i siete dolientes en una casa que estß en esta prouincia. Ma˝ana 31 de Octubre parte ß Cubagua ß traer ciertos vergantines i navios de remos para subir rio arriba, i deja aquÝ casi acabados otros mui al propˇsito. Y va ß traer 120 hombres que dejˇ en vna nao en el rio de Sevilla, que por no estar despachada al tiempo que se partiˇ, no la trujo consigo, i saber ser venida ß dicha isla. Segun su buena diligencia i grandes nuevas de la tierra, i de la cercanÝa del mar del Sur, espera hacer grandes servicios ß V. M.╗ (Colecciˇn Mu˝oz, tomo LXXX).

* * *

źInformaciˇn hecha en la Villavieja de San Miguel, de la provincia de Paria, estando en la fortaleza de S. M..... en la costa de Tierra firme..... ß 23 de Octubre de 1534, ante Joanelo Risi, Alcalde en dicha villa, ß pedimento de Gerˇnimo d'Ortal, Governador del golfo de Paria.

╗Refierese que habra ocho dias llegˇ alli Ortal con la nao San Sebastian i la carabela San Anton y 140 hombres, armas, municiones, etc., habiendo ademßs dejado en San Lucar de Barrameda un galeon fletado en que le deben venir mßs de otros cien hombres y habian de salir ocho dias despues de Úl al cargo de Gerˇnimo Hernandez de Alderete. A todos ha dado Ortal de comer y socorros. Trajo Ortal todo gÚnero de bastimentos, artilleria, dos bergantines en ligazon, mÚdico, cirujano, medicinas y dos religiosos. Llegado ß Paria hallˇ ß Alonso de Herrera (teniente en nombre del difunto Ordas, con provisiones del Audiencia de la Espa˝ola) con sus dos Alcaldes, Regidores, etc., ante quienes presentˇ sus provisiones y fueron obedecidas. Cuando llegˇ, habria 20 dias que se habian alzado los naturales de la provincia, ß causa que habiendo estado preso alli Sede˝o, Gobernador de la Trinidad, les mandˇ decir que el teniente Herrera queria matarles ˇ tomarles con sus mugeres para esclavos. Asi alzados mataron cuatro cristianos de dicha villa y puerto de San Miguel de Paria: mataron ademßs dos religiosos y cuatro cristianos que habian venido en una piragua de Cubagua ß dicha villa ß ocho leguas della estando de vuelta para la isla, y luego, pasando en un piraguas—un testigo dice que eran 100 piraguas con gran cantidad de indios caribes—por frente de la villa, mostraron ß sus moradores, como por burla, los hßbitos de los frailes y los vestidos de los cristianos.

╗Ortal, ß un indio de paz que hallˇ en la villa, enbiˇ con vino, bizcocho y otras cosas de rescate ß Turpiari, principal cacique de esta provincia, con mensaje de ser Úl venido de parte de S. M. ß tener en paz la tierra y castigar ß quien mal en ella hiciese, con otras palabras de halago para que viniese ß Úl. Fue el indio con orden de volver ß los cuatro dias; y no parece habiendo pasado mßs de seis. TÚmese sea espia de los otros indios, ˇ que no hallˇ al cacique, ˇ que ni Úl ni indio alguno quiere venir, porque despuÚs del levantamiento se han amontado y quemado muchos de sus buhios y el pueblo do residia el cacique.╗

(VÚase la carta de Ortal al Emperador, que se inserta como ApÚndice.)

CAPITULO SEGUNDO

Como Geronimo Hortal se paso a Cubagua a juntar la jente que con el capitan Alderete auia llegado aquella isla, y Alonso de Herrera con la jente subio el rrio arriua y se alojo a inuernar y hazer vna barca en la prouincia de Carao.

Ya que los vergantines se yban acauando de hazer, le vino nueua a Geronimo Hortal como Alderete, su capitan, auia llegado a la isla de Cuuagua con ciento y cinquenta honbres y otros aderezos y municiones para la jornada. De esta nueua resciuio muy gran contento Geronimo Hortal y todos los que con el estauan, y luego se determino que Alonso de Herrera con toda la jente que alli tenia, diese principio a la jornada y comencase a suuir el rrio arriua, y el yrse a Cuuagua a uerse con Alderete y rrecojer los soldados que traia y procurar juntar mas para yr en seguimiento de Alonso de Herrera[426] dentro de seis meses, alcanzallo e yrsse juntos, porque Alonso de Herrera se auia de yr poco a poco y entretiniendo por el rrio ariua.

Determinado y acordado esto, se acauaron de todo punto los uergantines, y Jeronimo Ortal dio todo poder Alonso de Herrera para rregir y gouernar el armada y jente de mas del quel se tenia de teniente general, y nonbro por alguacil mayor a Aluaro de Hordas, sobrino de Don Diego de Hordas, a quien Sede˝o quiso cortar la caueza, como en otra parte se dijo, y se partio la buelta de Cubagua al efeto dicho.

Alonso de Herrera hizo luego aprestar y enbarcar su jente, y dejando en la fortaleza de Paria veinte honbres de los mas ynauilitados para trauajar, questuuiesen alli como guardas della, se partio con los vergantines que auia echo y uno de los nauios que Ortal auia traido, el qual no menos trauajo causo a sus soldados que la nao que Ordas auia metido el rrio arriua, el qual hera tan dificultoso de lleuar que ni con los uarcos a rremo ni con las velas lo podian hazer nauegar, y tomaron, por vltimo rremedio, que vna ancora que el nauio traia la echauan atada a un cable el rrio arriua todo lo que el cable alcanzaua, y luego tirauan con el cabrestante, y desta suerte lleuaron el nauio asta el pueblo de Vriaparia, en la qual distancia se tardaron harto tienpo con tan ecesiuo trauajo quanto de semejante manera de nauegar se puede ymaxinar que se padeceria. Demas de lo qual les falto la comida, como a los demas que con Hordas auian por alli nauegado, y aunque en esta jornada yban muchos de los que con Hordas auian padecido los trauajos que arriua se an contado ni en caueza ajena ni en las suyas propias no auian escarmentado; pues rremedio de hazer candela en que aderezar eso poco que tenian de comer, no le hallaron en muchos dias por estar toda la tierra anegada, que entraua entonzes el ynbierno. Mas de quando topauan algunos troncones[427] o rraigones de arboles, que los auia por alli muy grandes, juntauanse a ellos y encima hazian candela y aderezauan lo que auia que aderezar para comer.

Llegados con tanta calamidad y trauajos al pueblo de Paria, donde auia estado Hordas, hallaronle despoblado de poco tienpo y sin ninguna comida, a causa de que ziertos yndios cariues salteadores, que por alli zerca bivian, auian dado sobre la gente y naturales del pueblo, y auian preso y muerto muchos dellos, se los auian comido[428], y los demas que pudieren escapar, por no uenir a manos de tan crueles enemigos, se pasaron a uiuir a otra parte. De mas de pretender proueherse de comida en este pueblo de Paria, lleuaua yntencion el capitan Herrera de si ouiese o hallase en el tanta abundanzia de comida como quando en el entro Hordas, ynbernar alli, por no nauegar en tienpo de agua, y por entretenerse hasta uer si durante el ynbierno venia su gouernador Ortal; y despues que bio el mal aderezo que alli auia, pasose de la otra uanda del rrio, a la prouincia de Carao, donde ansi mesmo antes auia estado con Hordas, y saltando en tierra dejo vn Capitan con algunos soldados en guarda de los uergantines, y el, con todos los demas soldados, se[429] entro la tierra adentro en demanda del pueblo o poblazon de Carao, questaua apartada del rrio dos leguas, y hallaronlo sin jente, aunque uien proueido de labranzas de yuca, y maiz muy poco, porque en aquella prouincia mas se dan los naturales por la yuca que por el maiz. Los naturales se avian puesto en cobro por el temor que tenian a espa˝oles, por el da˝o que Hordas les auia echo al tienpo de su partida. Con tan buen rrecurso y prouision de comida como hen este pueblo allo, Alonso de Herrera acordo ynuernar en el por las causas dichas; y porque en los uergantines que tenian echos no cauia bien toda la jente, ni aun se podian lleuar en ellos los cauallos, acordo de hazer alli[430] vna barca grande, llana, a manera de las cordouesas que andan por el rrio Guadalqueui, y asi luego mando comenzar a serrar madera y poner las manos en la hobra.

La jente estaua diuidida en dos partes, porque los vnos auitauan en el pueblo de Carao con el capitan Herrera, guardando y haziendo y ajuntando la comida, los otros rresedian en los varcos, guardandolos y continuando la hobra de la uarca que tenian entre manos, mas cada dia yban los vnos a donde estauan los otros; los que rresedian en el pueblo lleuauan del casaue que hazian a los del rrio, y los del rrio ynuiauan a los del pueblo pescado y tortugas y otras chucherias que del rrio sacauan; y porque el camino por donde se tratauan les parecio algo largo para andallo tan de hordinario, abrio el capitan otro por vna monta˝a y sierra que entre medias de los dos alojamientos estaua, la qual, aunque hera aspera, no dejaua de atajarse por hella parte del camino.

CAPITULO TERCERO

En el qual se escriue como algunos principales vinieron de paz al alojamiento de Herrera, y como por traicion yntentaron pegar fuego a los buhios donde los espa˝oles estauan alojados, y como fue descubierto y rremediado.

En este tiempo dos o tres se˝ores o principales de aquella prouincia vinieron, como suelen dezir, de paz, aunque su principal yntento fue uer y conozer la jente espa˝ola que alli auia, para si fuesen parte echallos de su tierra. Alonso de Herrera los rresciuio amigablemente y les dio a entender que su uenida ni estada alli[431] no era para danificalles ni hazelles mal ninguno, mas de esperar a que pasase el ynuierno y proueherse de alguna comida o matalotaje para su uiaje, despues de lo qual se irian. Los yndios mostraron holgarse de la conpa˝ia de los espa˝oles, aunque en lo ynterior no deuian de tener ningun contento, pues los ueian se˝oreados en su tierra, casas y labranzas, y asi se ofrecieron, aunque finxidamente, de guardar y conseruar el amistad y paz con los espa˝oles. Herrera les dijo que para que con mas breuedad el y sus conpa˝eros se fuesen de su tierra y pueblos, que hellos y sus s˙ditos les ayudasen a hazer cazaue para su matalotaje, y que teniendo la prouision de lo que para su uiaje y jornada auia menester, que aunque no fuese vien salido el ynuierno, se irian el rrio arriua. Los yndios respondieron que les placia de hazer lo que se les rrogaua, y asi lo pusieron luego por la hobra. El capitan Alonso Herrera mando, so graves penas, que no se les hiziese ningun da˝o a los casiques ni a sus sujetos, y para que mas a rrecaudo estuuiese la comida que se hazia, hizo desenbaracar vn buhio o casa de yndios que cerca donde posaua estaua, y alli hazia poner o juntar todo el casaue que sus soldados, con sus propias manos, hazian, y el que los yndios traian, no descuidandose en el mirar por si y uiuir mas rrecatadamente que hasta alli, porque deuajo de la finjida paz que le auian dado no le hiziesen alguna traicion donde todos pereciesen; y biendo quan buena ma˝a se dauan a hazer este jenero de uitualla y que presto ternian[432] lo necesario dello, mando a la jente que en el rrio rresedian que guardasen los uergantines, y en la hobra de la varca que pusiesen en horden todos los aderezos de fragua que lleuauan y labrasen las herramientas y clauazones que para ajuntar y acauar la uarca eran nezesarios; y con estas maneras de gastar el tiempo casi todos andauan ocupados y aun trauajados, porque los mesmos soldados cortauan la madera para el uarco y la traian al astillero y la labrauan, hazian el caruon para la fragua y lo cargauan, majauan y martillauan, y yuan por la yuca a las labranzas, arrancauanla, traianla a cuestas a su rreal, y por sus propias manos la rrallauan, esprimian y aderezauan para hazer el casaue.

El mesmo trauajo tenian en proueherse de agua y le˝a, y con estar ocupados en todos estos trauajos, no heran tan moderados que no hazian algunos desabrimientos a los yndios de la tierra que de paz tenian y les seruian, por donde deseasen echar los espa˝oles de su tierra, los quales, para no ser sentidos de lo que deseauan hazer, y porque para echallos por fuerca de armas, hellos no heran parte ni hallauan ningun descuido en los soldados, enuiaron ziertas noches vn yndio de los mas valientes y osado quentre hellos auia a que con una flecha de fuego tirada con un arco, pegase fuego al buhio donde los espa˝oles juntauan el casaue, para que pegadose el fuego en aquel buhio, se les quemase el matalotaje y las demas casas que alli zerca estauan, y si la ocasion fuese tal qual hellos deseauan, acudir con sus armas a dar en los espa˝oles, y si no, con aquel da˝o serian compelidos a yrse a otra parte.

Esta ynvencion no la hizo el yndio a quien se cometio tan yncuuiertamente que no fuese visto por las uelas que uelauan, porque al tiempo que el yndio tiraba la flecha con el fuego desde lejos, yba centellando, y acudiendo al buhio donde cayo o se hinco, uiose claramente la traicion, de lo qual se enojo tanto el capitan Herrera que determino de vengarse muy a su saluo, enuiando toda la mas de la jente que alli tenia a los pueblos donde los yndios estauan descuidados por pensar que no auian sido sentidos, para que, so color de yr a cojer yuca para hazer casaue como otras uezes lo auian echo, prendiesen a todos quantos en los pueblos allasen; y para mas descuidallos hizo que no lleuasen harmas ningunas, lo qual pudiera causalle al capitan mas da˝o del que pensaua hazer a los yndios si fueran redomados o guerreros.

Los soldados lo hizieron como su Capitan les mando, y prendiendo toda quanta gente hallaron en el pueblo, asi uarones como mugeres, los lleuaron a todos donde Alonso de Herrera auia quedado con otros pocos de soldados[433], el qual, a los yndios que le parecio que heran para guerrear y que si se soltauan le podrian danificar, pusolos en prisiones de hierro, de suerte que no se podian yr, y a los demas ato con sogas por el pescuezo, como se acostunbraua hazer en semejantes echos. La jente que en esta ynjusta y cautelossa presa se tomo, pasaron de trecientas personas, entre los quales auia un yndio estranjero, natural de Aruaco, aunque muy amigo de estos y casado alli, de grandisima dispusicion y fuercas y muy gentil presencia, el qual, al tiempo de la toma, cupo en suerte a un valenciano no de menor dispusicion y fuercas que el yndio, para que lo atase o amarrase como a los demas hazian. El yndio se aprouechaua tan bien de sus fuercas que aunque despues llegaron al efeto otros espa˝oles no lo pudieron sujetar asta que con vn machete que vno de los soldados lleuaua, le dieron dos o tres golpe en la caueza, con que le aturdieron, y asi, casi sin sentido, lo aprisionaron como pretendian.

Este yndio, traido al rreal descalabrado, y biendolo Herrera, rreprehendio asperamente a los que lo avian echo y lo hizo soltar para que se fuese o hiziese lo que quisiese, procurando primero curallo de los golpes que en la caueza tenia. El yndio no consintio[434] que los espa˝oles le curasen, no fiandose de la cura que le podia hazer quien le abia descalabrado; mas despues de auerse estado alli algunos dias, se fue al pueblo y a su modo se curo, de suerte que sano en mas breue tiempo que pudiera sanar si los espa˝oles le curasen. Y aunque sano y en su liuertad se uio, nunca dejo de uenir a uer a sus conpa˝eros y amigos que presos estauan, trayendoles algunas cosas para su sustento; y con esta libertad que tenia, lo mas del tiempo entendia en espiar y mirar el modo que los espa˝oles tenian en uelarse y guardarse y tratarse de la vna rrancheria a la otra, para que juntando alguna jente yntentar de soltar a sus conpa˝eros.

CAPITULO QUARTO

Como el yndio Aruaco junto jente y se puso en enboscada para con ella librar a sus conpa˝eros, y lo que le sucedio y se hizo de los demas yndios presos.

Avnque no es cosa vssada mezclar los echos de los yndios que uoy[435] con los trauajos que uoy narrando de los espa˝oles, sumariamente dire lo quel yndio descalabrado, de quien de suso hize mencion, hordeno e hizo por libertar y sacar de prision a sus conpa˝eros y por ventura a su muger, que con los demas presos debia destar.

Este Aruaco, andando con esta ansi[436] de liuertar a sus amigos, junto entre todos los demas que por alli andauan libres y de las joyas que los cautiuos tenian escondidos, cierta cantidad de oro, que hellos llamauan vna haua, que hera vn zestillo peque˝o, que no dejarian de cauer en el mas de mill pesos, y fuese a la prouincia de Guayana, questaua pocas jornadas de alli, que hera jente con quien los presos, en tienpo de su liuertad, tenian contrato y conuersion[437], y hablo con el se˝or y principal de aquella prouincia, y haziendole sauer el ynfortunio y prision de sus conpa˝eros, y rrogandole[438] que le fauoreciese para libertallos, pues todos heran amigos, y para que la jente fuese de mejor gana le lleuaua aquel poco de oro que auia podido juntar de lo que les quedo, que los cristianos lo tomaron, para ayuda a los gastos que en el socorro se auia de hazer.

El principal rresiuio el presente, sin hazerse mucho de rrogar, y luego conboco y junto su jente de guerra, que serian asta dos mill galdules[439], y mandandoles tomar las armas, les dijo el efeto para que los auia llamado, haziendoles que alli, en su presencia, hiziesen los acometimientos y horden con que auian de pelear, los quales lo hizieron con mucha grita y rregocijo, como jente que peleauan con sus propias sonbras; y despues de conclusa la[440] rrepresentacion uebieron y bailaron y cantaron conforme a la costumbre que en esto jeneralmente ay en todo lo demas de las Indias, que quando an de ir a pelear se enborrachan y hazen grandes bailes y cantos, y los enuio con Aruaco, diziendoles que fuesen con el y lo ouedeciesen como a su capitan general.

El yndio Aruaco se uino con su jente de guerra y se enbosco en vna monta˝a por do atrauesaua el camino que los espa˝oles lleuauan o seguian desde su rreal a los uergantines y rrio, para que al tiempo que por alli pasasen con las piezas e yndios que presos tenian cargados de la comida, dar sobre hellos y matar los espa˝oles que en su guarda fuessen y soltar los yndios y dar luego en la demas jente y acaualla, lo qual hizieran facilmente con esta horden que auia ynbentado si Dios todopoderosso, por su misericordia, no permitiera que fueran descuuiertos de esta manera[441]; segun la horden que el capitan auia dado en su canpo, auia velas y rrondas de a cauallo, y al que le cauia rrondar el quarto del alua estaua obligado a correr, despues de amanecido, distancia de vn tiro de arcabuz al rrededor del sitio; y auiendo salido vn Moran a cunplir con su obligacion, por auelle cauido aquella noche la ronda, lleuaua vnos perros consigo, los quales sintiendo el olor de los yndios que estauan en la enboscada, fueron hazia el arcabuco, y sin osar entrar dentro, comenzaron a ladrar. El amo se fue llegando a uer lo que hera, y ahotando[442] los perros entraron en el arcabuco y descubriose la zelada. Los yndios, viendo que heran sentidos, salieron tras del Moran, y tirandole muchas flechas le constri˝eron a que se rretirase a donde la demas jente estaua aderezando de partirse con todos los yndios presos cargados de casauo para yr a los uergantines y rrio, y auiendo de pasar por la enboscada de los yndios; y se ouieran ya partido sino se lo estorvara el Capitan, que auia oydo el rruido de los perros, y aunque enteramente no sauian ni pensauan lo que hera, no consintio que saliesen hasta que el que rrondaua ouiese buelto, el qual llego, como se a dicho, rretrayendose de los yndios y dando alarma, con lo qual luego, con la breuedad que el caso rrequeria, se armaron todos, asi de a pie como de a cauallo, y despues de auerseles vien azercado los yndios, dieron en ellos hiriendo y alanceando los auyentaron con arta perdida de muchos de hellos que mataron en el alcance.

Solos dos espa˝oles hieron[443] los yndios, y el vno fue el Capitan, que auiendo dado a un yndio vna lancada por vna teta, que lo paso de a parte a parte, el yndio disparo la flecha y le paso el sayo de armas y lo hirio. Rrecojida la jente, de los heridos no peligro ninguno mas de causarles gran dolor en todo el cuerpo las heridas, a causa destar las flechas vntadas con aji cariue.

Auida esta uitoria, luego determino el Capitan de no detenerse alli mas tiempo; y haziendo lleuar toda la comida que tenia a los uergantines, el se rrecogio al rrio con toda la jente e yndios que tenia presos, a los quales, en pago de su ospedaje, los enbarco en el nauio, para que con cierta cantidad de oro que por alli abia rrecojido, los lleuasen a Jeronimo Ortal a Cubagua para ayuda a rreazerse de mas jente. Los yndios, viendose en el nauio deuajo de cuvierta y que los querian lleuar fuera de su natural, acordaron prouar fortuna y uer si se podrian soltar, y una noche, a media noche, alcaron la puerta del escutillon y con el mayor silencio que pudieron se comencaron a salir vno a uno y echarse al agua, y nadando se iuan hazia la tierra, y se ponian en saluo. El que hazia la guardia e vela a este tiempo estaua durmiendo, y quando acudio o sintio que los yndios se le salian eran ya huidos la mayor parte de hellos, y tapando de nueuo la boca del escotillon llamo a sus compa˝eros y dio noticia de lo sucedido; lo qual sauido por Alonso de Herrera rresciuio harto enojo por la poca jente que le auia quedado, y por que no se le fuese la que rrestaua mando luego partir el nauio con cinco o seis espa˝oles que con pena mando que fuesen en el, porque tenian todos tan buena esperanza del suceso de su jornada que no querian boluerse atras por hallarse presentes al entrar de la tierra y gozar de las rriquezas que hellos mesmos se prometian.

El piloto de la carauela, al tiempo de su partida, manifesto al Capitan que entre ciertos lebantiscos que en su campo estauan, se vsaua el pecado de sodomia, que los castigase. Alonso de Herrera rresciuio su declaracion sobre hello del piloto y lo ynbio luego y procuro averiguar los que auian vsado y vsauan aquel nefando pecado: confesaron cinco honbres, que dijeron ser ytalianos, entre los quales auia vno llamado Joan Maria, natural de Florencia. Este prometia de dar al Capitan gran suma de dineros porque lo soltase y no lo quemase: los demas, sus conpa˝eros deste, afirmauan que podia dar lo que prometia y mucho mas, por suceder, šomo sucedia, en la hazienda de vn tio suyo muy rrico que no tenia otro heredero sino a el; mas el Capitan no se curo dello, queriendo mas castigar aquel delito con la merescida pena que lleuar en su conpa˝ia quien lo ynficionasse y fuese para mas yndinacion y castigo suyo y de su jente, y asi los quemo a todos.

CAPITULO QUINTO

Como Alonso Herrera y los espa˝oles que con el estauan, salieron de la prouincia de Carao y comenzaron su nauegacion y jornada el rrio ariua, y lo que les sucedio con ciertos cariues que en el camino toparon.

Era por prencipio del a˝o de treinta y zinco quando de todo punto Alonso de Herrera acauo de aderezarse para nauegar el rrio arriua en demanda de su noticia de Meta. Enbarcada toda la jente y bastimentos, ansi en los uergantines que de Paria auian sacado como en la uarca que en esta prouincia hizo, comenzo a nauegar con vn genero de tormenta que, con la marea y brisa que de la mar venia, le sobreuino y alcanšo de tal suerte que estuuieron en rriesgo de perderse en el rrio, porque con las muchas olas que el uiento y la creciente de la marea leuantauan, se les enchian los vergantines de agua, tanto que con dificultad y gran trauajo la agotauan. Algunos no tuuieron este pronostico por uien de su jornada, porque tanbien al tiempo que salieron de la fortaleza, en el Golfo de Paria, les tomo otra tormenta donde pensaron perecer.

A bonanza del rrio sin perdida alguna su viaje prosiguieron con algun descanso, por ayudalles mucho el uiento y nauegar los vergantines a uela y sin necesidad de rremos. Toparon otro dia de como salieron de Carao, dos piraguas de yndios cariues que uenian de saltear de los pueblos comarcanos al rrio arriua. Fueron ciertos soldados en vna canoa de perlas a tomar las piraguas. Los yndios, desque los uieron zerca, arrojaronse al agua y dejaron las piraguas con lo que hen ellas traian, que hera cantidad de quartos de yndios frescos y asados en barvacoa de los pueblos que auian arruinado el rrio arriua. El Capitan tomo de las piraguas lo que le pudo aprouechar y lo demas echo en el rrio y mando quebrar las piraguas.

Prosiguio el armada su uiaje, e ya que hera tarde y que queria anochezer, vieron cantidad de candelas el rrio arriua de yndios questauan rranchados. Cudiciaronse los soldados a yr a ellas, por uer lo que fuesse, y si hen ellas vuiese de que se aprouechar. El Capitan se lo estoruaua diciendo que las lunbres que se ueian heran de cariues, conpa˝eros de los demas cuyas canoas auian tomado aquel dia, con los quales no podian ganar nada, sino auenturar a que le yriesen algun honbre o cauallo y muriese rraviando. Los soldados todauia persuadian a su capitan a yr a uer lo quen las candelas auia, por lo qual, despues de rrancheados en tierra a la parte de donde las lunbres parescian, y pasado buen rrato de la noche, Alonso de Herrera tomo consigo veinte honbres con sus espadas y rrodelas y se fue derecho a donde las lunbres estauan, y azercandose a hellas todo lo que pudo, conocio ser yndios cariues, de los quales algunos dormian y otros andauan asando quartos de yndios de los que auian tomado, y otros hazian barbacoas para asar sus partes; y considerando el Capitan bien la jente que auia y el sitio y alojamiento donde estauan, se boluio a sus uergantines sin ser sentido; y para que el brio y boluntad que los soldados tenian de dar en aquellos ynumanos yndios y desuaratallos se cunpliese, echo en tierra dos cauallos y enuio con ellos treinta honbres que antes que amaneciese tuuiesen tomada las espaldas a la parte de tierra a los yndios, para quen llegandose con los uergantines por el rrio, los cojiesen en medio y diesen en ellos a su uoluntad.

Amanecido, el Capitan se partio el rrio arriua en sus vergantines, y no pudieron llegar tan en breue que ya los yndios no auian sentido a los que por tierra auian ydo a tomalles las espaldas, con los quales se comencaron a rreuoluer por las armas y ofenderse los vnos a los otros. Los yndios heran tan diestros en su jenero de pelear y de tan buen animo que tuuieron por pundonor no boluer las espaldas a sus contrarios, y asi se trauo entre hellos vna bien rre˝ida guazauara, la qual tuuo asta que la jente de los uergantines salto en tierra con su Capitan, y despues de juntos todos los espa˝oles peleauan los yndios con mas animo que de antes, paresciendoles que si no hera benciendo o matando los cristianos no tenian otro rremedio para escapar las uidas. En el conflicto de esta guazabara dieron a vn soldado llamado Joan Fuerte, que rreside agora en el Nueuo Rreyno, cinco flechazos, y pareciendoles a los yndios que con tantas heridas le tenian muerto, corriendo arremetieron a el para lleuarselo biuo, y el se dio tan buena ma˝a que de mas de quinze yndios que lo tenian asido se solto y saluo, por ser honbre de grandes fuercas. El suceso desta guazauara fue que los yndios murieron todos hen ella, que no escapo ninguno, ecepto dos, que el vno dellos rreseruaron para que les guiase algunas poblazones de aquel rrio, y el otro con ciertas heridas, se echo al rrio, donde a uista de todos le rrecoxio vn cayman y lo metio deuajo del agua. De la parte de los cristianos quedaron heridos seis honbres y un cauallo, de los quales murieron los tres.

Conclussa esta guazauara, los espa˝oles se esparcieron por la canpi˝a, asi por se rrecrear en uer tantos cuerpos muertos por sus manos, como por buscar si hallarian algun oro y otras cosas de que se aprovechar, y biendo la carneceria de yndios que aquellos cariues tenian alli para su sustento. En el propio sitio donde los yndios cariues estauan rrancheados, auia ziertos aruoles en los quales uieron estar cinco yndios de los que aquellos cariues auian traido biuos asta halli, y los tenian atados en lo alto de estos arboles para quando ouiesen comido los que ya tenian muertos, matar estos, los quales, como fuesen vistos por algunos soldados, creyendo estar sueltos, comencaronlos a llamar y hazer se˝as para que se defendiesen, y como uiesen que no uajauan, suuieron arriua y hallaronlos de la forma dicha, y soltandolos lleuaronlos a su Capitan, el qual allo que uno de ellos hera hijo de un principal o se˝or de cierto pueblo que estaua el rrio arriua, zerca del paso de Calaitu, el qual conto al Capitan, por vn ynterprete, la forma que aquellos cariues auian tenido en prendelle y cautiuallo a el y a otros muchos yndios e yndias, estando sus padres fuera del pueblo, y prometiendo al Capitan que si lo lleuaua a donde su padre estaua que les haria hazer mucha cortesia y proueher de lo necesario para el uiaje.

En esta rrancheria de estos cariues se detuuo esta armada quatro dias, asi por tener hen ella que comer del despojo de[444] los cariues traian rrouado, como por tener necesidad de aderezar el timon de la barca grande, que no podia nauegar.

Venian estos yndios cariues muy proueidos de hamacas de tela, de las quales se tomaron muchas, y de gran cantidad de flecheria de todas suertes para guerra y para caza y para pesqueria. La flecheria de la guerra traian muy a rrecaudo y de suerte que no se les mojase, y las demas no tan guardadas.

CAPITULO SEIS

Como prosiguiendo su uiaje el rrio arriua los espa˝oles, y pasando por el pueblo de Cabritu, llegaron al pueblo de donde heran los yndios que hallaron atados en los aruoles, y lo que alli les sucedio hasta pasar adelante.

Aderezado lo que auia que aderezar en la uarca, el Capitan se partio de la rrancheria de los cariues con toda su armada y jente, los quales yban con toda alegria y contento, asi porque con la brissa que corria heran rreleuados de rremar, porque navegauan a la uela los uergantines, como por no llouer y hazer tiempo enjuto y auer en el rrio muchas playas, en las quales saltauan y hallauan gran cantidad de hueuos de tortugas soterrados en el harena, y algunas de las propias tortugas, con que allauan muy buen comer.

Con esta bonanza y contento nauegaron algunos dias asta uer llegado zerca del pueblo de Cabritu, en cuya demanda por entonzes yuan, donde de golpe les falto el uiento y se les apoco la comida, la qual se les daua ya por rracion mas limitida[445] y corta que de antes, en tanta estrechura que auia algunos soldados a quien se daua la rracion de vna semana, y por ser tan poca se la comian de vna sentada; mas esta falta suplias las ycoteas y huebos de tortugas que en las playas se tomauan, como e dicho ya, y algun pescado que en algunos remansos que el rrio hazia se pescaron.

Con este trauajo se llego al pueblo de Cabritu, el qual hallaron sin naturales, los quales se auian ausentado porque como del tiempo que por el paso Ordas auian conocido espa˝oles, no curaron de esperallos y tuuieron por mejor hazelles el pueblo franco que, poniendose en rriesgo de ser muertos e presos, defendello. Perdieron el gozo de la llegada a este pueblo los soldados con no hallar, como no hallaron en el, ninguna comida ni labranzas ni otras cossas de sustento con que poder rremediar su ynportuna hanbre. De dos cossas solamente hallaron abundancia, que fueron, crisoles, que estos yndios hazian para uender a otros de la tierra adentro para sus fundiciones de oro, segun se entendio de yndios que despues se tomaron; lo otro heran morciegalos, que auia tantos y en tanta cantidad, que hazian harto da˝o a los soldados. A una mulata que en su conpa˝ia lleuaua vn soldado, persiguieron tanto los morziegalos de este pueblo, y la trataron y lastimaron tan malamente, que casi muerta y sin sentido de desangrada por las muchas heridas que los morciegalos le dieron, la lleuaron cargada a los uergantines, donde la curaron y boluio en si.

Hallaron que la jente deste pueblo auia poco que se auian ausentado del. El Capitan, deseando auer algunos yndios para ynformarsse dellos de lo que le conuenia, tomo consigo hasta ochenta honbres y cinco cauallos, y caminando en su busca, entro por algunas cienegas y anegadizos, que por ser uerano tenian poca agua, y al cabo de dos dias dio en vn lugarejo de hasta doze o treze casas. En ellas estauan las mugeres e hijos de los due˝os, los quales auian ydo a pescar. Toda esta jente la[446] mando rrecojer el Capitan, con la comida que en el pueblo auia, que hera muy poca para la que deseauan y era menester para satisfazer la hanbre que tenian. La comida hera algun maiz y zierto genero de pan echo de coracones de palmas, lo qual estos yndios de este pueblo tenian por principal manjar y mantenimiento.

Los padres y maridos y otros deudos de los pressos y moradores de aquel lugar, desque sintieron que los espa˝oles se lo auian saqueado y les tenian presa toda la jente, se juntaron para prouando su fortuna con sus flacas armas y seuiles animos uer si podian liuertad, y auer su jente. Vinieron en su horden de guerra a dar en los espa˝oles, los quales[447] fueron sentidos con tiempo, de suerte que tuuieron lugar de preuenir sus armas, y saliendoles a el encuentro los desuarataron y ahuyentaron con muertes de algunos yndios que muertos quedaron. A la buelta que el Capitan voluia de ahuyentar los yndios, hallo a un espa˝ol que encima de un cauallo andaua corriendo alrrededor de un matorral donde se auian rrecoxido cierto numero de yndios: dizese que este espa˝ol no osaua arremeter a los yndios y echallos de allÝ, mas preguntando[448] por el Capitan lo que hazia, rrespondio que tenia alli zercados aquellos yndios por tomarlos uibos. Al capitan le parecio que lo hazia de posilanime, y rreprehendiendole de su poco animo y couardia arremetio a los yndios que en el matorral estauan, y hiriendo dos dellos, los demas, dejando las armas en el suelo, se le rrindieron y el los trajo consigo.

Recoxidos todos los espa˝oles, despues de auer avido esta vitoria, y durmiendo en aquel lugarejo aquella noche, se partieron otro dia, cargando en los yndios e yndias que tenian toda la comida que auian rrecoxido, y se fueron a los uergantines, y enuarcandose, caminaron el rrio arriua siguiendo su derrota y jornada.

Entre otras cosas que se hallaron en el pueblo de Cabritu fueron vnas calzas de rred y con los yvdos[449] muy gruesos, y preguntose a los yndios que en aquella prouincia se tomaron que para que heran aquellas calcas, dijeron que los yndios las vsauan para entrar en las cienigas, porque unos pescados llamados cariues, que son muy atreuidos y hazen pressa en qualquiera cosa que topen en el agua, no les mordiesen. Otras cosas se les preguntaron ß estos propios yndios, que no supieron dar rrazon dellas.

De este pueblo de Cabritu prosiguio su uiaje el General en demanda del pueblo do heran los yndios que los cariues auian tomado, de los quales trayan consigo[450] que hallaron atados en lo alto de vnos aruoles, entre los quales estaua el hijo del principal del pueblo que les prometio de hazer con su padre que les hiciere toda cortesia, el qual, rreconociendo la tierra por do yban, dijo como ya se azercaua su poblazon y naturaleza y el se˝orio de su padre, al qual llegaron vn dia ya tarde, por questaua este pueblo apartado del rrio como dos leguas, en el qual no se hallaron al principal ni su jente o uasallos, que heran ydos a sus contratos a pueblos circunbezinos: solamente auia las mujeres y mochachos, que por no ser para caminar se estauan en su casa, los quales no dejaron de sentir arto temor y pauor de uer la jente quen su pueblo vian, nunca asta entonzes uista por ellos. Especialmente les ponia admiracion y espanto el uer los cauallos[451], animales tan feroces, que consigo los espa˝oles lleuauan, porque por estar como e dicho, aqueste pueblo apartado del rrio sacaron los cauallos de los uergantines, y fueron aperceuidos para defenderse si los quisiesen ofender.

El hijo del principal que los espa˝oles lleuauan consigo, diose luego a conozer entre la jente que en el pueblo auia, los quales, uiendole y conociendole y dandoles el quenta de su uenida con aquella jente que lo traian, se aseguraron y no se ausentaron, como los yndios de otras partes auian echo, con temor de los espa˝oles. Con esta seguridad las yndias traxeron o dieron al Capitan de lo que tenian para que comiesen, diciendo que por no estar alli su casique y maridos no les podian proueher bastantemente de lo que auian menester. Admiraronse mucho de uer la mucha agua que los cauallos ueuian, los quales por auer llegado a aquel pueblo algo cansados y sedientos, fue mandado que les trujesen agua[452] algunas yndias, las quales desque uieron lo mucho que auian beuido, dijeron: si estos cauallos comen tanto como veuen, nosotras no tenemos comida en nuestras casas para solo vno dellos, y si cada uno destos honbres que vienen con los cauallos beuen otro tanto como estos an ueuido, no ay jente en toda esta prouincia que los arte de agua.

Despues de auer descansado la jente, esparcieronse los soldados alrrededor del pueblo por ver si auia algunas comidas, temiendo que no bendria el casique tan en breue, o que ya que biniesen no sauian la cortesia que les haria, pues por la mayor parte se gouiernan como tienen el tenple. Hallaron en vnas cueuas o silos que los yndios tenian cantidad de maiz, lo qual todo hizo el Capitan rrecojer para su proueimiento y matalotaje.

Despues de auer estado en el pueblo quatro dias, asomo el se˝or o principal, con hasta cien yndios, por una peque˝a loma que zerca estaua, y rreconociendo estar jente estranjera en su pueblo, aluorotose demasiadamente y mandando a los suyos aprestar las armas, vinose llegando[453] a su pueblo dando uozes y diziendo que jente podia ser la de tan loco atreuimiento que estando el ausente ouiesen entrado en su pueblo, y que menospreciando su persona y el castigo que les podia dar, se estauan tan de asiento que aun biendolo venir no hazian muestra de se ir; que si no querian ser todos muertos a sus manos que se fuesen con breuedad, sin enojarle mas de lo que le tenian enojado, ni lleuarse cosa alguna. El Capitan, con una lengua o ynterprete que tenia, que lo entendia, le dio a entender la causa de su uenida alli y el poco da˝o que el[454] pretendia hazer, con lo qual no se aplaco nada el casique, mas apartandose vn poco de los suyos, se llego mas a los espa˝oles diziendo que se holgaua del seruicio que le auian echo en traherle a su hijo, mas que no rreciuia ningun contento de que estuuiesen en su pueblo; que si no queria que los echase con (las) armas que se fuesen y saliesen luego. Como el Capitan le uio solo zerca de su jente, paresciendo que con prehender aquel yngrato baruaro haria lo que quisiese del y de los demas, hizo se˝a algunos de sus soldados, los quales antes que el casique pudiesse dar la buelta a los suyos, le prendieron, diciendole que si no queria pagar con la uida su loco descomedimiento, que mandase a los suyos que dejando las armas viniesen con vmildad ante el Capitan, trayendo de lo quen sus casas tuuiesen para comer.

El casique, viendose preso y questaua en manos de los que le podian quitalle o dalle la vida, y entendiendo de los suyos, por el aluoroto y tumulto que entre si tenian, que querian ma˝erar[455] las armas contra los cristianos, con grauedad de se˝or les hablo diciendo que no curasen de efetuar lo que pretendian sino querian ver su fin, mas conformandose con la voluntad de los que a el le auian sujetado ˇ preso, en continente dejasen las armas y viniesen a ouidiencia con el mantenimiento que pudiesen. Los yndios lo hicieron asi como les fue mandado, y aplacados todos, el hijo del casique dio parte a su padre del ueneficio que los espa˝oles le auian echo en libralle de los vientres de los cariues y la voluntad que tenian de no hazerle da˝o, y otras cosas con que lo aplaco y atrajo a la amistad de los cristianos, a los quales hablo luego muy mansamente, ofreciendose de hacer todo lo que el Capitan le mandase y seruillo en todo lo que pudiese, y proueyendole de yndios que le lleuasen la comida que tenian junta a los vergantines, se fue con ellos asta el rrio, donde ofreciendose los vnos a los otros muy cunplidamente, para si adelante se ofreciese ocasion de pasar o uoluer por alli, se apartaron los vnos de los otros[456], el casique y su gente quedandose en tierra, y el capitan Herrera y sus conpa˝eros prosiguiendo su viaje.

CAPITULO SIETE

En el qual se escriue como prosiguiendo su uiaje Herrera y los demas espa˝oles el rrio arriua, con grandes hanbres y trauajos, entraron por el rrio de Meta, padeciendo dobladas misserias.

Salidos del puerto y barranca do auian estado surtos, nauegaron algunos dias en demanda del rrio de Meta, a quien yban buscando, los quales fueron de grande aflicion y calamidad para nuestros espa˝oles, porque demas del trauajo que de llevar los uergantines a rremo tenian y padecian, les aflixia mucho la hanbre, porque aunque avian sacado alguna comida del pueblo del principal que tuuieron preso, no fue tanta cantidad que les pudiese turar mucho tiempo, y ansi procuraban aprouecharse de la pesqueria ansi con ancuelos como con otros artificios que consigo lleuauan.

Entre algunas cosas que azerca de las pesquerias les acahecieron, dire aqui dos o tres, por parezerme dinas de notar, a causa de la estra˝eza y estremo de los pescados[457] que en este opulento rrio ay.

Vn soldado llamado Nauida, estranjero, buen oficial de martillo de yerro, deseando sacar algun pescado como los demas, para ayuda a su sustento, echo vn anzuelo al agua y atose el cauo del cordel al braco, porque no se le sacasen de las manos que no deuiera: asilo[458] vn pescado o demonio el anzuelo, y tiro con tanto ynpetu que se lleuo tras si el pescador y nunca mas lo pudieron ver, y asi fue echo mantenimiento de peces el que pretendia mantenerse de ellos.

Otro soldado, despues de esto, llamado Joan de Auellaneda, que en el Nuevo Rreyno poblo el pueblo que se llamo Sant Joan de los Llanos, pretendiendo tanbien sacar algunos pezes para comer, echo al agua su anzuelo, y no curandose de[459] fijar el cordel en ninguna parte por no ymitar al soldado Navida a quien su propio anzuelo lo pesco, fuele tomado el anzuelo de un pez de tanta furia que aun que el hizo lo que pudo con sus fuerzas y llamo en su ayuda otros cinco o seis conpa˝eros, los quales, todos juntos poniendo todas sus fuerzas de tirar del anzuelo o cordel, jamas lo pudieron sacar, antes se lo lleuaua al agua tras si, los quales temiendo el suceso del soldado rreferido, soltaron de todo punto el cordel con arto da˝o suyo, porque de la fuerza que en tirar hellos el pescado pusieron, quedaron tan lastimadas las manos y rasgadas que por artos dias no se les sanaron las llagas ni aun quitaron las se˝ales. No se pudo ver ni conocer que jenero de pescado fuese este de tanta fuerza.

Sacose por otros soldados vna manera de pescado estremado por su propiedad nunca uisto asta entonzes, pero despues se hallaron de estos peces en los rrios que por los llanos de Venencuela atrauiesan; y era que asi como el soldado lo sacaua del agua, asi comenzaua a temblar, casi a perder la fuerza del brazo y de todo el cuerpo, asta que lo soltaua. Despues de puesto en tierra se llegaron muchos soldados a uer aquella estra˝eza, y meneandolo en tanto quel pez estaua viuo, ninguno le tocaua o meneaua con alguna cossa quen la mano tuuiese, que no le tenblase la mano y todo el braco, de suerte que casi no le quedaua fuerza para tener nada en la mano, mas luego cesaua todo; y esto, como he dicho, en tanto como esta uiuo, porque despues de muerto no tenia ninguna uirtud ni ponzo˝a, antes lo comieron y lo hallaron de muy buen comer y gusto.

Hera este peze de cuero y no de escama, de echura de vna anguilla, eceto que la caueza y cuerpo tenia muy gorda y no tan largo como anguilla, sino algo menor.

Con estos y otros acaecimientos de pescas y muertes de algunos soldados, llegaron a do atrauiesa el rrio vna zingla[460] de pe˝as que esta zerca del rrio de Meta, donde el Comendador Hordaz se uio en trauajo de suuir y pasar por alli los uergantines, a causa de la gran corriente que las pe˝as causavan; los quales no en menos trauajo pusieron esta flota de Jeronimo Hortal o de Herrera su capitan, que auian puesto a los de antes. Finalmente, trauajando todo lo que pudieron, suuieron los uergantines. La uarca en que lleuauan los cauallos, por ser mayor y mas pesada, no la podian passar, y estando en esta confusion, que no sauian que rremedio se tener, rrefresco la brisa con tanto ympetu y tan de rrepente, que lo que se tenia por ynposible lo uieron en un momento efetuado.

Con este viento paso la uarca aquel rraudal; que no poco contento y alegria causo a todos, por que les parecio que en auelles sobreuenido tan buen suzesso en el subir de la varca, que todas las cosas del descubrimiento o tierra que yban a buscar les sucederia muy prosperamente.

Luego, pasados del rraudal[461], rreconocieron estar zerca de las juntas de los dos rrios, Meta y Uriaparia, que alli se llamaua Urinoco. Este Urinoco se llama Guavyari, como en la jornada de Hordas se dijo mas largamente. Por se˝ales muy particulares de algunos soldados de los que antes auian andado por alli, vieron, que les doblo el contento, con el qual disimularon harta parte de la hanbre que lleuauan, y ansi llegaron a las juntas, donde se rregocijaron muy mucho y dijeron missa y dieron gracias a Dios por auellos puesto en el rrio que deseauan; y porque si Jeronimo Ortal viniese por alli con alguna jente, como auia prometido, hallose[462] se˝al y rastro de su viaje y derrota, escriuieron ciertas cartas y metieronlas en vn calauazo, y tapandolo con zera, porque no se mojasen, lo pusieron en el braco de vna Cruz alta que, en vnas grandes pe˝as que a las juntas de los dos rrios estauan, hizieron.

Por las cartas dauan auiso a Jeronimo Ortal del suceso de la jornada y de la derrota que lleuauan, y con esto navegando por el rrio de Meta arriua, se les yban acrecentando y doblando los trauajos donde mas descanso pensauan tener.

Hera uerano y el rrio traia poca agua, y el uiento les hera contrario sienpre; auia falta de comida, y auian de lleuar los uergantines a remo, y por alli era la tierra de mas mala constelacion que la de auajo, con lo qual enpezauan a enfermar los soldados y a murirse algunos.

Todas estas circunstancias los trayan tan acosados que deseauan, y aun con animos flacos y locos auia algunos que le pedian a Dios que los sacasen de aquellas calamidades y trauajos en questauan y los pusiese en perpetuo cautiuerio y seruidunbre de moros, que les parecia que livrarian mejor en la sujecion de los ynfieles que en los presentes trauajos, que con sus propias manos auian tomado; y por pedir o desear lo que no entendian, permitio Dios que luego viniesen las aguas y creziesen los rrios, con que crezieron sus trauajos, porque esas pocas playas que el rrio hazia, en que hallauan algun marisco y gueuos de ycoteas, con que se sustentauan, se cubrieron con el agua, y asi les falto de todo punto el rrecurso que en aquello tenian para ayudar a pasar las hanbres, y aun para lleuar por ellas los uergantines a la sirga[463]. Demas de esto, los rrecios aguazeros que les davan les calavan asta las carnes, y en estando la rropa por enjugarse dos o tres horas, luego criaua gusanos y se podria sin poder ser de prouecho.

Vltra de estos trauajos[464] aflixia mucho a los soldados la barca grande, por ser tan pesada y cargada, y aun hera ocasion de que enfermasen y muriesen, por lo qual rrepartiendo entre los uergantines lo que la barca lleuaua, la dejaron por mandado de su capitan en vna isla quel rrio hazia. Los demas vergantines ya no los podian lleuar a remo, y asi por las uarrancas del rrio, que todas eran manglares y arcabuco, los lleuavan tirando o a la sirga, y si acaso se soltaua o quebraua la soga con que tirauan, en vn momento boluian atras lo quen dias auian trauajado.

Despues de auer nauegado con este ecesiuo trauajo treinta dias por este rrio de Meta, estando todauia el Capitan ostinado en proseguillo, y uiendo que de todo punto le auia faltado la comida, paro en vna parte que le parecio comoda para yr a buscar tierra en donde ynbernar, y porque con la falta de la comida no desmayasen de todo punto los soldados, matˇ vnas puercas que traia para criar y rrepartiolas entre todos, con lo qual se animaron algo y se determinaron de no pasar de alli por entonzes, mas uer y hazer lo que les conviniese.

CAPITULO OCHO

En el qual se escriue como despues de auer ynvernado los espa˝oles en las rriueras de Meta, fue muerto Alonso de Herrera, su capitan, en vna guazauara que los yndios le dieron.

Con la breuedad que se rrequeria, echo el Capitan Herrera su gente y cauallos en tierra y mando aperceuir y aderezar los mas sanos y bien dispuestos, y se partio con ellos en busca de alguna poblazon donde pudiesen rremediar parte de sus trauajos con hallar que comer, que ya no deseavan ni procurauan otra cosa.

Caminando con esta demanda, encontraron cierto numero de yndios salteadores que atrauesauan por aquella tierra, los quales uiendo la estra˝eza de la gente espa˝ola, tomaron las armas para ofendellos y defenderse. Los soldados arremetieron a hellos, y haziendoles el da˝o que pudieron, los ahuyentaron, forzandolos a que dejasen lo que rrovado lleuauan.

Tomaronse en el alcanze dos yndios para claridad o guias de lo que yuan buscando, a vno de los quales se le pregunto por se˝as donde auia poblazon; dijo que el los lleuaria a hella. Trujolos enga˝ados de vna parte a otra ocho dias, sin lleuallos donde tuuiesen ningun descanso, antes se les doblaua el trauajo con andar y no comer. Constri˝eron al yndio, con alguna corporal pena que le dieron, a que los desenga˝ase y lleuase a poblado. Entendiendo el yndio la causa de su aflicion, dijoles que por aquella uanda no avia pueblos ni comida ninguna; que se[465] pasasen de la otra uanda del rrio, donde se proueerian vastantemente de lo necesario. El Capitan lo hizo assi, que boluiendose al rrio, enbarcandose en los uergantines, se paso a la parte de la mano derecha del rrio de Meta con toda su gente, y dejando los que le parecio en guarda de los uergantines, se metio por do el yndio los guiaua, que fueron vnos muy malos anegadizos, y despues de auellos pasado los trajo algunos dias de una parte a otra sin hallar mas de un buhio despoblado, sin gente ni comida.

Los que en guarda de los uergantines auian quedado, pareciendoles que su Capitan con su yndiscreta determinacion, antes procuraua acauallos de matar que rremediallos, estauan determinados de boluerse con los uarcos el rrio auajo, lo qual auian dicho a algunos soldados de los que con Herrera yban, dandoles a entender que si algunos dias se tardauan, que no los hallarian donde los dejauan, pues no les quedauan que comer. Esto se lo dijo a Alonso de Herrera, que se andaua tras la guia que lleuaua buscando comida; y entendiendo el proposito con que auian quedado los del rrio, dio con toda presteza la buelta y los hallo casi de camino para partirse, que otro dia despues de como llego auian de nauegar el rrio abajo.

Con su llegada todos se sogaron[466], y disimulando el Capitan no auer entendido sus desinos, se paso otra uez de la otra uanda del rrio, y castigando al yndio con la pena que por auellos traido burlados tantos dias merecia, lo hizo ahorcar, al qual, por persuasiones que se yzieron dandole a entender el ueneficio que de rreceuir el sacramento del bautismo en semejante tiempo se le seguia, lo bautizaron pidiendolo y consintiendolo el propio yndio, y luego lo ahorcaron, estando perniando o basqueando, vn soldado, con baruara crueldad, le tiro vna jara y se la enclauo por vn muslo, y con vn ynumano atreuimiento se llego al yndio ahorcado y diciendo źperro, daca mi jara╗ y se la saco de donde la tenia hincada; al qual soldado, no muchos dias despues, en la primer resfriega que con yndios tuuieron, le fue dado vn flechazo por el propio lugar por donde el le auia dado el jarazo al yndio ahorcado, del qual murio casi rraviando o desesperado; lo qual se tuuo por permision diuina.

El capitan Alonso de Herrera torno a echar su gente en tierra, y dejando en guarda de los uarcos los mas amigos y de quien mas confianza tenia, tomo consigo a todos los demas, y metiendose la tierra adentro, despues de auer caminado algunos dias, llegaron a un crescido arroyo que con dificultad se podia pasar sin hazer puente, y como el trauajo de hazello auia de cargar sobre todos, los soldados comenzaronse amotinar secretamente, sin dallo a entender mas de que con vn secreto concierto trataron de dar la buelta y dejar al capitan sino quisiese voluerse. Entendio Alonso de Herrera la platica, y trauajando por su persona todo lo que pudo y con el fauor de sus amigos, lo mas breuemente que pudieron hizieron vna flaca puente por do pasaron todos aquel arroyato, y tomando los de la otra uanda como en carzel o corral, Alonso de Herrera hizo echar uando publico so pena de la uida ninguno tratase en boluerse; y con esto ceso la platica por entonces.

Dende a dos o tres dias[467] hallaron cierta poblazon bien proueida de comida, donde se holgaron y rregocijaron poco mas de dos meses, al cauo de los quales les fue necesario diuidirse para yr a buscar donde estar lo que del ynvierno quedava.

Estando diuididos por esta causa, que auia ydo vn caudillo con parte de los soldados a buscar poblazon para el efecto dicho, los yndios de aquel pueblo, sintiendo y biendo tan buena coyuntura, se juntaron hasta ciento de hellos, vien armados, y viniendo sobre el Capitan y los que con el auian quedado, les forcaron a tomar las armas, con los quales pelearon vn buen rrato. Los yndios flecharon al capitan Alonso de Herrera de quatro o cinco flechazos, y a otros cinco o seis espa˝oles. Con todo esto fueron desuaratados los yndios y muertos la mayor parte dellos.

Aluaro de Hordaz yba a cauallo en esta guazauara[468], y saliendo en seguimiento de ciertos yndios que ya yuan de huida, se fue a buscar la demas gente quel propio dia de madrugada auia salido de aquel sitio donde les dieron la guazavara. Alcanzolos apartados buen rrato, y no dando quenta del da˝o que sus conpa˝eros auian rreceuido mas que de la guazauara que auian tenido, los hizo boluer a donde uieron y rreconocieron su total perdicion por las peligrosas heridas de su Capitan, el qual despues de auer rresceuido los santos sacramentos, murio dende a siete dias[469] que le flecharon, dejando encargada la gente a Aluaro de Hordas; y asi mesmo murieron todos demas que en la guazauara fueron flechados, ecepto Aluaro de Hordaz, que aunque lo flecharon deuio de ser con flecha sin yerua, y asi no murio.

Sintieron mucho los soldados la muerte de su Capitan, por auellos tratado sienpre afable y comedidamente y estar muy bien quisto de todos, y aunque por uerse quitados de tan ynsufribles trauajos deseauan apartarse del, quisieran que este apartamiento fuera por otro modo y no por este, que tanto dolor y lastima les causso.

CAPITULO NUEUE

Como tomando Aluaro de Hordas a su cargo el gouierno de la gente, despues de aver echo vn parlamento a los soldados sobre lo que deuian hazer, dieron la vuelta el rrio abajo hasta llegar a Perataure.

Muerto Alonso Herrera de la manera dicha, y auiendo nonbrado por su theniente a Aluaro de Hordas para que rrigiese y gouernase la gente y canpo como le paresciese, los soldados pasaron por este nonbramiento sin hazer hen ello ynouacion alguna por conoscer a Aluaro de Hordas, que de mas de ser cauallero era muy afable y bien quisto de todos y honbre prudente, entendido y de buen yngenio, el qual azeto el cargo porque le parecio que rresceuian de ello contento los soldados y aun por mandar antes que ser mandado; y pareciendole que el pretender pasar adelante con la enpressa hera en vano, asi por la poca gente que auia, porque de la gente y soldados que de Paria salieron a esta sacon ya no auia mas de ochenta o nouenta, que todos los demas los auia consumido el rrio y trauajos del, como por conozer de los soldados que aunque el lo quisiera hazer, hellos se lo auian destoruar e ynpedir, y aun si les pareziese forcallo a que se boluiese, por lo que antes que Alonso de Herrera muriese auia entendido dellos y aun vistoles yntentar, acordo ganalles por la mano, para con esta manera de anticipazion atrahellos mas a si y tenellos mas propicios, sobre lo qual les hablo teniendolos a todos juntos, poniendoles y trayendoles a la memoria, para consolarlos de su perdizion, quantos enperadores, rreyes y grandes se˝ores auian comenzado descubrimientos y conquistas de tierras no uistas, conforme a la potencia de sus estados, y despues de auer gastado mucha parte de sus rriquezas y andado[470] lo mas del camino, dar buelta sin auer hecho ninguna cosa memorable, con perdida de sus gentes y canpo; y que pues esto auia pasado por personas tan poderosas y principales, que teniendo ellos tan justas causas para no pasar de alli, no les seria cosa muy afrentosa el bolverse, pues en todo les hera tan contraria la fortuna, a la qual otros capitanes muy poderosos y briossos ejercitos no auian podido rresistir ni tener de su uando por uia de fuerza, quanto mas vnos soldados tan destrozados, trauajados y deuilitados como hellos estauan de las hanbres, trauajos y calamidades que en aquella trauajosa y larga nauegacion auian traido, donde se les auian muerto todos los mas de sus conpa˝eros, y los pocos que presentes estauan auian quedado tales de los trauajos pasados que poco numero de henemigos bastaua a destruillos de todo punto; que para ultima rruina y perdicion suya auia sido Dios seruido de quitalles el Capitan que asta alli, con discreta sagazidad, los auia traido y gouernado tan afablemente, cuya muerte les hazia tanta falta para pasar adelante quanto entre todos los presentes no entendia que ouiese quien la pudiese suplir; que aunque los animos y brios no estauan consumidos como las fuerzas, no hera bastante causa el parecelles a todos que heran parte para entrar entre muchos enemigos, proseguir su jornada, pues no todas uesces suplian los animos el defeto de las fuerzas, sino quando la fortuna del Capitan o del exercito hera tal que por el suceso de los acaecimientos se conocia claramente el fauor de los hados, los quales son las principales fuerzas de los ejercitos, y que todo esto conocia y auian conocido en contrario de si mismos en todo el discurso de aquella su jornada; quel tenia por cosa mas que temeraria el querer pasar de alli para arriua, como todos los mas la mostrauan; que pues hellos no heran los primeros a quien la fortuna auia derrivado y hecho voluer atras de sus buenos principios, que no se les podian[471] seguir ninguna ynfamia en voluerse, especialmente siendo el pasar adelante rremate y perdicion de todos los que quedauan, y que podian llegar a parte donde ni pudiesen boluer atras ni pasar adelante, dando por su parezer que pues todas las cossas les heran contrarias, como por lo que auia dicho constaua y parescia, que se voluiesen a buscar nueuas entradas donde pudiesen rrecuperar lo que allÝ auian perdido, y que si algunos ouiese que les pareciese que se deuia hazer lo contrario que lo dijesen, dando las causas en que fundauan su parezer, y que lo que los mas acordasen aquello se efetuase, lo qual se hiziese con brevedad, porque se proueyesen de comida con tienpo para hazer lo que se determinase.

A todos les parecio que se deuia poner en hobra lo que Aluaro de Hordas dezia, ansi por tan justas causas que para hello daua, como porque demas de tenerlo los mas en voluntad, deseauan grandemente uerse fuera de aquel tan enfermo[472] y trauajoso rrio, en parte donde pudiesen descansar de los trauajos passados y rreformarse.

Rresulutos todos en el parezer del capitan, luego se proueyeron de comida de algunas labrancas que no muchas jornadas de alli estavan, lo qual yendo a traher, procuraron los yndios que lo auian senbrado, defendersela; mas aunque flacos y enfermos los espa˝oles lo hizieron tan uien, que los yndios no les danificaron en cosa alguna, mas de hirilles vn cauallo de dos que lleuauan solos, el cual dende a poco murio rrauiando, y fue rrepartido y comido entre todos, y tomando el mayz que pudieron y ouieron menester, dieron la buelta y se enbarcaron y comenzaron a nauegar agua auajo.

Auiales quedado vn solo cauallo, el qual boluian consigo, y por dar pesadunbre a los soldados del uergantin en que iua lo mataron de conformidad, dando a entender a su Capitan que el se auia muerto. Rresciuio enojo del matar del cauallo Aluaro de Hordas, y deseando castigar al que lo auia echo, pero curo[473] aueriguallo y no pudo, y asi lo rrepartio entre todos, que no les fue peque˝a fiesta.

Lo que del rrio de Meta auian andado en treinta dias agua arriua, lo uoluieron a desandar agua abajo en poco mas de un dia que tardaron en llegar a las juntas de este rrio de Meta con el del Guayaure o Paria, donde hallaron por la grande ynundacion de entranbos rrios, las altas pe˝as donde auian dejado la cruz y las cartas de auiso que arriua dije, todas cuuiertas de agua, que casi no conocian la tierra. Prosiguieron con su vuelta por el rrio Uriaparia abajo, y ni curaron de tenerse en ninguna parte ni en el camino se hallaron quien les estoruase el pasaje. Para un solo soldado fue desgraciada la nauegacion del rrio auajo, que de muy considerado perdio la vida, y fue de esta manera: este desgraciado soldado venia sentado a la proa de vno de los uergantines, el qual auia de pasar por junto a unas pe˝as que el rrio tenia descuviertas, y con la furia que el uergantin lleuaua paresciale al soldado que yva derecho a dar en las pe˝as, donde no podia dejar de hazerse pedazos; y pretendiendo saluar la uida, se arroja del vergantin a una de las pe˝as, la qual con la lama y umidad que sobre si tenia estaua muy rresvalosa, y no obo puestos los pies sobre hella cuando rresualando dio consigo en el rrio sin que mas paresciese. źEl que gouernaua el vergantin, gouerno tan bien que aunque aquel desgraciado soldado le parescio que no podia escapar no rresciuio da˝o ninguno, y el se quedo en el rrio╗ por la ocasion dicha[474].

Al cauo de quinze dias que dieron la vuelta, llegaron a la isla de Gaspar de Silua o Perataure, que esta a la boca de este rrio de Uriaparia, y lo que nauegando agua arriua anduvieron en cinco meses de nauegacion, lo tornaron a desandar en solo quinze dias, sin otros treze meses que en todo el descurso de la jornada gastaron, desde que salieron de la fortaleza de Paria hasta esta llegada de Perataure, que por todos fueron diez y ocho meses de jornada tan trauajosa quanto no se puede encarezer por escrito.

CAPITULO DIEZ

En el qual se escriue como Aluaro de Hordas y los demas espa˝oles, despues de auer pasado gran tormenta en la mar, aportaron a la isla de Cubagua, y Jeronimo Hortal, questaua en la Trenidad a esta sazon, se paso a Tierra fyrme, al puerto de Naver, sauiendo la perdida de su gente.

Luego que allegaron a la isla de Perataure, como tenian tan propinqua la nauegacion de la mar, la qual es mas peligrosa y fragosa a causa de los grandes mouimientos y alteraciones que hen ella hazen los vientos, que la de los rrios y nauegaciones de aguas dulzes, comenzaron aderecar sus uergantines y a rreparallos de todo lo que tenian necesida de aderezarse; y temiendose quen la fortaleza de Paria no estuuiese Geronimo Hortal con gente para seguir su nauegacion y los hiziese boluer otra vez a proseguir su jornada, acordaron no llegar a hella, y asi se partieron la costa en la mano, en demanda de Cuuagua.

Yendo navegando les dio tan gran tormenta que a[475] uno de los vergantines, cuyo arraiz hera vn Andino, dio con el en tierra, donde se hizo pedazos, sin que peligrasse persona alguna. Los demas barcos yban prosiguiendo su uiaje y sustentandose contra el biento lo mejor que pudieron.

Vn soldado de los del uergantin quebrado, llamado Perdomo, buen peon y nanador, lo mas presto que pudo se fue la costa auajo y comenco a dar uozes a los uergantines que yvan nauegando. Fue oydo por vno dellos, y rreparandose a uer lo que hera, el Perdomo se echo a la mar y nadando llego al barco, que lo esperaua, y rrecogiendolo dentro, dio noticia de la perdida de sus conpa˝eros; mas no pudieron alcanzar al uarco o uergantin donde yba Aluaro de Hordas, y asi se ouieran de quedar perdidos aquellos espa˝oles si Dios no permitiera que la tormenta se les boluiera con tienpo contrario, que los hizo a todos arriuar y boluer otra vez a Perataure, donde supieron el suceso de la perdida del uergantin de Andino.

Determino Aluaro de Hordas de quel vno de los uergantines fuese a la costa donde estauan los espa˝oles esperando su rremedio, que los rrecoxiese y trujese.

En este tiempo, auiendose diuidido los perdidos a buscar comida o algun marisco para comer, la costa adelante, los que auian quedado en el lugar donde auian salido, aderezando o dando horden como de la propia madera del uergantin quebrado hazer algun peque˝o barco en que salir de alli, vieron benir cinco piraguas de yndios hazia donde hellos estauan, que no poco temor y alteracion los causo, por no tener armas con que ofender ni defenderse, que por auerse descuidado y auellas dejado en la orilla de la mar fueron cuuiertas con la creciente, y asi acordaron de meterse la tierra adentro, en vnas monta˝as o arcabucos que zerca tenian, donde se ascondieron. Los yndios llegaron con sus piraguas aquel lugar, y uiendo que no auia quien les ofendiese, saltaron en tierra y tomaron lo que mejor les parecio o todo lo que quisieron, y dieron la buelta, prosiguiendo su uiaje.

Idos[476] los yndios, llego el uergantin quen busca de los perdidos venia, y no allando alli a nadie nauego la costa auajo y uio a los que andauan mariscando o buscando comida a la orilla de la mar, y rrecogiendolos se uoluio a Perataure, donde auia quedado Aluaro de Hordas. Dieronle rrelacion de la gente que faltaua, questaua escondida por temor de los yndios, de lo qual rreciuio gran pesadunbre; y sabido que las piraguas de los cariues auian llegado a la costa, determino de yrlas a buscar el rrio arriua: puso en salto o enboscada con sus uergantines en cierta parte del rrio, para si las piraguas pasasen, tomallas. Quiso su fortuna que pasaron de noche, al tienpo que las uelas se auian durmido, y quan oyeron el rruido de los rremos o canaletes, ya las piraguas yban lejos; fueronlas siguiendo, y como hera de noche houieronse de yr con su honrra, eceto vna que deuia de ser de mal navegar, que se quedo trasera y por no ser tomada se metio entre vnos manglares del rrio, donde todavia fue sentida por los espa˝oles. Tuuieronla zercada asta que fue de dia; e los yndios, entendiendolo, saltaron en tierra y escaparon sin ser tomado ninguno.

Los de los uergantines tomaron la piragua y no hallaron en ella rrastro de cristianos; porque si aquellos yndios cariues ouieran tomado los espa˝oles que faltavan, no dejaran de hallar algun quarto o sangre de hellos; y asi Aluaro de Hordas perdio la sospecha de que fuesen muertos y torno a ynviallos a buscar, a los quales allaron en el propio lugar donde se perdieron, que auian salido del arcabuco.

Holgaronse los vnos con los otros de su rrestauracion, y juntaronse otra buelta en la isla de Perataure. Tornaron a proseguir su uiaje para Cubagua, y porque al tiempo de la tormenta ya dicha se aparto otro de los vergantines, y asta entonzes nunca auian hallado rrastro ni tenido nueuas del, acordo Aluaro de Hordas de ir a dar uista a la fortaleza de Paria, por si auian aportado alli, y tanbien por uer si hallarian algun rrecurso de comida, que ya no lleuauan ninguna.

Llegados a la fortaleza no hallaron mas que rrastro de auer estado en el gente, lo qual les fue contento, por creher por aquella se˝al que no serian perdidos sus conpa˝eros; mas el contento no fue tanto que vastase a moderar el sentimiento que la hanbre les hazia tener, la qual rremediaron en alguna parte con cierta cantidad de cueros de manati podridos que allaron por el suelo o muladar, y con muchos bledos que en aquel sitio auia, de los quales cojieron todos los que pudieron para matalotaje, y aun de este jenero de comida no obo en tanta abundancia que les vastasse a sastisfascer la hanbre que tenian. Mas[477] al fin con ellos se sustentaron lo mas del tienpo que nauegaron, en el qual nunca les dejo de sobrar ynfortunios y trauajos, asi de sospechas por perderse de uista algunas ueces los vnos a los otros, como porque de todo punto les faltase el comer en el camino, lo qual rremediauan con llegarse algunas tardes a tierra y cojer algunas cosas de las que la mar suele criar en sus rriueras.

Estando vna tarde Aluaro de Hordas surto en vn puerto buscando desta comida que e dicho, llegaron dos barcos que yvan a donde estaua Geronimo Ortal, a la Trenidad, con algunas cosas de prouision para su jornada, el qual estaua halli rreaziendose y juntando su gente para yr en busca de Alonso de Herrera el rrio arriua, y se auia rrecogido a aquella isla a juntar su gente por rrespeto de que los yndios de Paria le auian flechado ciertos soldados con yerua y lo auian echo salir de alli.

Los de los varcos, que yvan a donde Geronimo Hortal estaua, dieron a los otros la comida que pudieron, y ovieron dellos rrelacion de la muerte de Alonso de Herrera, y de todo el suceso de la jornada, y con esto se apartaron los vnos de los otros los uergantines. Los dos dellos, que heran en donde yua Aluaro de Hordas y otros, fueron a Cubagua, y el otro vergantin, con vna piragua en que yvan ocho soldados, aporto a la isla Margarita, donde les hizieron todo buen rreciuimiento y cortesia y les dieron muy bien de comer; y dende[478] a pocos dias se tornaron a enbarcar y se fueron a la isla de Cubagua, donde fue tanta la falta de comida que auia que casi los propios uezinos no tenian que comer, y asi los de los primeros vergantines, sino fueron algunos que tenian amigos conocidos de tienpo uiejo, todos los demas se fueron a posar a la yglesia, y los del otro uergantin, que despues llego por uia de la Margarita, se aposentaron en el ospital, y de alli salian de noche a pedir por Dios para su sustento, que lo tenian los mas por mayor genero de calamidad y trauajo que todos los pasados juntos.

En este tienpo proueyo Dios de que el Sumo Pontifize concediese cierto jubileo, con que despues de echas ciertas hobras santas y pias, diesen de comer a tres pobres tres dias. Este jubileo, asi como fue vtil a las animas de los vnos, asi fue confortatiuo a los cuerpos de los pobres, que en aquellos dias comieron como conuidados del Padre Santo.

Llegados los uarcos a la Trenidad dieron auisso al Geronimo Ortal de la perdida y buelta de su armada. Sintiolo mucho, y uiendo que con los que alli consigo tenia no era parte para suuir el rrio de Paria arriua, ni menos para sustentarse en aquella isla, saliose della con toda la gente y vinose a Tierra firme, a vn puerto llamado Neveri, mas uajo del puerto de Maracorpima; y dejando a rrecaudo la gente que alli tenia, paso a la isla de Cubagua, a uer si podia atraer a si algunos de los soldados que avian salido de Paria, para uoluer a conseguir su demanda de Meta. Mas los soldados estauan tan escarmentados de los trauajos del rrio que nunca jamas quisieron condezender con su peticion, sino fueron dos o tres, que confiados de la mucha amistad que con Jeronimo Ortal tenian, y por no andar limosneando en Cubagua, se voluieron o fueron con el a Neveri, donde tenia la demas gente; y asi hago distencion en este lugar, porque asi como se muda aqui la jornada y derrota de Paria, asi ay nueuos[479] sucessos y acaecimientos, como en el siguiente libro se uera.

LIBRO SEXTO

EN EL LIBRO SEXTO CONTIENE[480] COMO PASADO JERONIMO ORTAL A TIERRA FIRME, SE DIO A HAZER ESCLAUOS, Y ENTRADOS LA TIERRA ADENTRO, EN EL QUAL TIENPO LLEGO ┴ LA PROPIA PROUINCIA VN CAPITAN BATISTA, ENUIADO POR ANTONIO SEDEĐO DESDE PUERTO RRICO, EL QUAL SE ENTRO A YNVERNAR LA TIERRA ADENTRO CON LA GENTE QUE TRAIA. HORTAL[481] TENIA POCA GENTE; YNUIO VN CAPITAN SUYO, LLAMADO NIETO A[482] A HAZER ESPALDAS A OTROS SOLDADOS QUE LA TIERRA ADENTRO ANDAUAN RRESCATANDO ZERCA DE DONDE ESTAUA ALOJADO EL CAPITAN BATISTA, EL QUAL ENOJADO DE QUE LA GENTE DE GERONIMO ORTAL SE LE AZERCASE TANTO, EMVIO ZIERTOS SOLDADOS SUYOS A QUE DESCONPUSIESEN Y DESARMASEN AL CAPITAN NIETO: HIZIERONLO ANSI. AFRENTADO DE ESTO, JERONIMO ORTAL Y LOS SUYOS FUERON A MARACAPANA, DONDE A LA SAZON AUIA LLEGADO EL CAPITAN RRODRIGO DE UEGA CON MAS GENTE, YNUIADA POR SEDEĐO. DIO HEN ELLOS ORTAL Y LOS SUYOS; DESARMARONLES Y QUITARONLES LOS CAUALLOS Y QUANTO TENIAN, Y LUEGO FUERON A DAR SOBRE EL CAPITAN BAUTISTA Y LOS SUYOS, A LOS QUALES ASI MESMO DESBARATARON. CON ESTAS VITORIAS SE HIZO DE GENTE Y ARMAS JERONIMO ORTAL, Y SE ENTRO EN LA TIERRA ADENTRO EN DEMANDA DE META, DONDE SUS PROPIOS SOLDADOS SE AMOTINARON CONTRA EL Y LE DESCONPUSIERON Y ENVIARON A LA COSTA, Y NONBRARON DOS CAPITANES QUE LOS RRIGIESEN Y GOUERNASEN. PROSIGUIERON[483] SU JORNADA; FUERON A DAR A LAS PROUINCIAS DEL TOCUYO Y BARQUISIMETO, DONDE HALLARON AL CAPITAN MARTINEZ CON LA GENTE DE FEDERMAN, POR EL QUAL FUERON LOS DOS CAPITANES DEPUESTOS DE SUS MANDOS Y ENVIADOS PRESOS A CORO, Y LA GENTE SE QUEDO CON FREDEMAN. HORTAL SE FUE A SANTO DOMINGO, DONDE DESPUES DE AVER TRAIDO CIERTOS JUECES SOBRE SUS NEGOCIOS A TIERRA FIRME, MURIO DE ENFERMEDAD QUE LE DIO.

CAPITULO PRIMERO

En el qual se escriue como Jeronimo Hortal envio Augustin Delgado con gente hazer esclauos al pueblo del casique Guaramental, el qual se conuido con la paz y rreciuio amigablemente a los espa˝oles.

Geronimo Hortal, viendose desanparado y aun negado de los suyos y que tenia poca gente para salir con ninguna jornada que a lo largo yntentase, acordo aprouecharse del rremedio que todos los mas en aquel tienpo vsauan para remediar sus necesidades, que hera hazer esclauos, para lo qual el tenia vna zedula del Enperador, que en aquellos tienpos hera muy facil de alcanzar y dificil[484] de guardar, porque si los que hazian los esclauos guardaran la horden o ynstruccion que el Rrey les daua, que tuuiesen e hiziesen en el hazer de los esclauos, es uerisimo que nunca se despoblaran ni arruinaran tantas prouincias como se destruyeron con la ynsaciable cobdicia de las gentes que entonzes pasauan a Indias; porque si el Rrey dezia podreis tener por esclauos aquellos que los se˝ores naturales de la tierra tienen por tales y os uendieren, juntauanse los que heran en la consulta o conciliabulo y dauan vn albazo[485] en vn pueblo y prendian al se˝or o casique y a todos sus uasallos e despues de conocido quien hera el principal dezianle que si se queria aber libre que les uendiese aquellos yndios que en su pueblo auian tomado, que le darian tal y tal cosa. El se˝or o casique, por uerse libre, deziales que los tomasen graciosamente, que el no queria nada por ellos. Amedrentauanle o persuadianle para que pareciendo[486] ante el juez o behedor que el Rrey tenia alli para rregistrar los esclauos y ber que no vuiese fraude en el hazellos, el qual muchas vezes hera hen ello, y que digese quel auia uendido aquella gente a los cristianos. El casique lo hazia como los espa˝oles se lo pintauan, y asi se uoluia a su pueblo solo y desaconpa˝ado, y quando mucha cortesia le hazian, le dauan alguna de sus mugeres para contentalle, y en pago de sus uasallos le dauan quatro ni˝erias, quen Espa˝a baldrian diez maravedis, y con estas cautelas y otras semejantes es cosa averiguada que se hizieron todos los mas de los esclavos, y se rrouaron y tomaron ynfinidad de haciendas; a los quales autores y perpetradores de estos maluados echos se a uisto pagar sus enga˝os en esta vida con miserables trauajos y muertes y en la otra estemos ciertos que no quedaron sin el castigo que la grauedad de sus culpas y pecados merecieron.

No digo esto por Jeronimo Ortal, el qual en parte hera tan buen cristiano que por no consentir que se les hiciese agrauio a los yndios ni se les rrouasen sus haciendas, procurauan los soldados y capitanes que lleuaua que no saliese con ellos a ninguna parte de las adonde avian de yr a hazer esclauos.

Estando, pues, Jeronimo Hortal en esta prouincia de Neueri, sustentandose con este genero de aprouechamiento, tuuieron noticia de algunos yndios comarcanos adonde el estaua, que por ser tan ladinos se auian sustentado y conseruado en paz con los espa˝oles, de que ciertas[487] jornadas de alli estaua vn principal o se˝or muy poderoso, de mucha gente y rriqueza, llamado Guaramental. Mouieronse los soldados con mucha alegria, para ir a dar salto en aquella poblazon, mas el Capitan estuuo perplejo en ello, por querer el yr en la demanda, lo qual los soldados procurauan estorualle e ynpedille, sauiendo su condicion, que les auia de yr a la mano en sus demasias; y asi le conuenzieron a que se quedase en aquel sitio y enuiase con cinquenta honbres Augustin Delgado, que hera tenido por honbre espirimentado en negocios de guerra, por auerse hallado en algunas entradas de las que de las yslas de Canaria suelen hazer a Uerueria y asi mesmo en las Indias en algunas guazauaras y guerras entre yndios, donde se auia se˝alado por buen soldado.

Este Agustin Delgado es el que Hordas dejo en la fortaleza de Paria, que despues se confedero con Sede˝o, como atras queda dicho, y conociendo quan buen honbre hera para la guerra de yndios, lo auia atraido a si Geronimo Hortal, y hera por el y por todos sus soldados tenido en mucho; pues como e dicho, a persuacion de los soldados se cometio esta entrada de Guaramental a Agustin Delgado, para que como capitan fuese con aquella gente y hiziese lo que conuiniese.

El casique o se˝or Guaramental, teniendo noticia de como los espa˝oles yuan a su poblazon y prouincia, acordo ganalles por la mano, ense˝ado del exenplo y deciplina con que beia biuir[488] a otros principales que tenian y conseruauan el amistad de los espa˝oles, y enuio mensajeros al camino a Agustin Delgado con algunos presentes asi de oro como de otras cosas de comida, rrogandole que le rreciuiese en su amistad, la qual el le prometia de sustentar todo el tiempo que por alli anduuiese, y que se fuese derecho a su pueblo con toda su gente, que el les proueheria de todo lo necesario. De esta enbajada no se holgaron nada los soldados, por zessar con hella la esecusion de sus desinios, que heran pura codicia.

Al fin, el capitan Agustin Delgado, conformßndose con lo que hera rracon, rresciuio amigablemente el mensaje y enbajada del se˝or Guaramental, dando por rrespuesta a sus criados que el haria todo lo que su se˝or le ynuiaua a rrogar, y asi se fue pacificamente aposentar y rranchear al pueblo de Guaramental, donde el se˝or o principal lo rresciuio con toda alegria y aposento a el con todos los que con el yban en vna rramada[489] que de las puertas adentro de su casa o zercado tenia, en que holgadamente se aposentaron todos los espa˝oles y sus jumentos y seruicio.

Hera esta rramada de sola vn agua, echa asi a posta por rrespeto de gozar del fresco entre dia, que el calor hera molesto y pesado.

Este cercado, donde este casique tenia esta rramada, hera de gran compas y cuadrado, echo a manera de fuerza o fortaleza, y ciertamente entre hellos hera tenido por cosa muy fuerte, porque todo el hera echo de palos o arboles muy entretejidos y guarnecidos de crecidas espinas o puntas muy delgadas, de que naturaleza los armo, con que tenian tan fortificado aquel sitio que no hera parte ninguno arrimarse a el sin ser lastimado de las puyas que todos los arboles tenian en si. Dentro de este zercado tenia el casique o se˝or demas de las casas o buhios de su morada, que en su especie heran muy principales, y dentro de estas casas otros muchos aposentos, que heran como casas de despensa y prouision de las cosas nezesarias para la guerra, asi de armas de todo genero, conforme a su modo y usanza, como de bastimentos y bituallas de carne y maiz y otras comidas de que hellos vsan, y uino echo de maiz y de yuca, que es su principal sustento; de todo lo qual mando el casique o se˝or Guaramental prouer bastantemente al capitan Agustin Delgado y los que con el estauan, de suerte que sienpre les sobraua todo, porque no osauan los yndios hazer otra cosa por conozer del senblante y gesto de los soldados, y aun de su codicia, que deseauan que se les diese ocasion para saquealles el pueblo y hazelles otros da˝os que en semejantes actos se suelen rresceuir.

CAPITULO DOS

En el qual se escriue como Agustin Delgado paso con los espa˝oles y con muchos yndios amigos de Guaramental, a la poblazon de Arcupon, la qual rrouo y saqueo y arruino.

A cauo de ziertos dias que los espa˝oles estuuieron en este pueblo de Guaramental, aunque nunca les faltaua nada de lo nezesario para su sustento, sienpre les sobraua la cudizia de lo superfluo, y uiendo que por todas uias estauan opresos y atasados para, conforme a buena disciplina, no hazer mal ni da˝o a esta gente en cuya poblazon estauan y de cuya hazienda se sustentauan, dijeronle[490] al casique si en comarca de sus terminos auia algunas poblacones de gente con quien el tuuiese enemistad, que se lo digese, que hellos vengarian las ynjurias que le ouiesen echo. El casique se holgo de la pregunta, porque en tienpos pasados auia tenido guerras con cierto principal vezino suyo, llamado Arcupon, en las quales le auian despojado de una alaguna[491] de pesqueria, que el y sus pasados abian siempre tenido y poseydo para su rrecreacion; y asi les dijo que zerca de alli estaua este casique Arcupon, que hera su enemigo; que si querian yr que el les daria guias que los lleuasen y gente de guerra que les ayudasen a pelear.

Los soldados, ynportunando a su Capitan que efetuase aquella jornada, para que hellos ouiesen algun prouecho y rrestaurasen lo que auian dejado de rranchear en aquel pueblo, azetaron y conzertaron la yda para otro dia.

El casique Guaramental, de la gente que alli mas a mano hallo, junto nueuecientos yndios de guerra, y sacando las armas necesarias de las casas y buhios de deposito de municion que tenia, por su propia mano, las rrepartio[492] entre su gente, a los quales con ciertas cerimonias entre hellos vsadas, les hizo vn parlamento, mandandoles lo que auian de hazer, y nonbrandoles vn capitan a quien auian de ouedecer, les mando que fuesen con los espa˝oles, y lo que su capitan Delgado les mandase, aquello hiziesen.

Todos juntos se partieron ya que queria anochezer, por yr amanezer al pueblo que yvan a saquear, para no ser sentidos, el qual estaua rriuera de un rrio peque˝o, llamado Dunare, viciosisimo[493] de todo genero de arboles y frutas de Indias, fresco y de apacible y agradable tenple, y muy proueido de todo genero de caza y pesqueria. Caminaron toda la noche; al alua, ya que amanescia, dieron en el pueblo; hizieron el estrago que pudieron, rrouando y matando, y es cierto que lo que tocase a matar, mas da˝os y crueldades hazian los yndios amigos que lleuauan que los espa˝oles, porque son de su natural tan crueles los yndios, que pocas ueces dejan con la uida a sus contrarios rrendidos, si no es algunas criaturas de poca hedad, a quien hellos puedan criar y hacer a sus costunbres; y si es de casta de espa˝oles no ay perdonar, aunque sean de teta, porque piensan que en creziendo los han de sujetar como hicieron sus padres.

Saqueado este pueblo con harto da˝o de sus moradores y de su principal, que en el saco fue muerto, entre otras piezas que en el se tomaron, fueron quatro yndias de poca hedad y de estra˝a blancura, porque si su traje y lenguas no lo denunciaran, fueran tenidas por espa˝olas. Preguntando si aquellas blancas mugeres heran de otra generacion alguna zircunuecina a este pueblo, dijeron que no, mas que se auian criado tan blancas por mucho encerramiento, que desque nacieron jamas les auia dado el sol, y asi como animales noturnos en sacandolas a la claridad del sol, se cubrian los ojos por no poder uer.

Ya que auia sa pagado[494] la furia y calamidad del saco de aqueste pueblo, llegaron otros ochocientos yndios ynuiados de socorro en fauor de los cristianos por el casique Guaramental. El capitan les dio lizencia que rrouasen lo que por el pueblo auia quedado; y asi a estos como a los que con el auian venido, los ynuio a su pueblo y prouincia, porque lo que en aquel pueblo del casique Arcupon auian rrancheado no hera tanto que pudiese mitigar alguna parte de la sedienta cudicia que tenian.

Informose si por alli zerca auia otra alguna poblazon donde yr hazer salto. Dieronle noticia que dos leguas de donde estaua auia otro pueblo de un principal llamado Guere, de muchas rriquezas y gente. Despedidos los yndios de Guaramental, los espa˝oles y su capitan se partieron en demanda de Guere, principal el qual tuvo noticia de la ida de los espa˝oles y enuio al camino tres v quatro capitanes suyos, ofreciendose por amigo de los espa˝oles y que se fuesen amigablemente a su pueblo, donde les haria todos los rregalos que pudiese. El capitan Delgado oyo la enbajada que los yndios le traian de su casique o se˝or Guere, y contra voluntad y opinion de los soldados lo rrecibio en su amistad, y se fue a su pueblo sin hazelle da˝o ninguno, y estuuo en el algunos dias descansando. Siruieronle los yndios con todo lo que pudieron y tuuieron, y sin hazelles ningun particular da˝o se uoluieron los espa˝oles al pueblo de Guaramental, donde hallaron tan proueido su alojamiento de vituallas que auia para sustentarse quinientos espa˝oles con su carruage artos dias y aun meses.

Dende a pocos dias se salio deste pueblo de Guaramental Agustin Delgado con sus conpa˝eros y dio la vuelta a donde su gouernador Geronimo Hortal auia quedado, en Neueri, con algunas piezas de yndios e yndias que por esclauos se auian tomado.

CAPITULO TERZERO

En el qual se escriue como Anto˝o Sede˝o tuuo en Puerto Rrico noticia de Meta, y junto gente y la ynuio con el capitan Batista a Maracapana, y como los soldados de Jeronimo Ortal se dieron a rrouar y hazer esclauos con mas libertad que de antes.

En tanto que las cossas ya contadas pasaron asi en la jornada del rrio de Paria, como en la costa de Tierra Firme, Antonio Sede˝o, que se auia vuelto[495] a la isla de Puerto Rrico, nunca cesaua de ymaxinar y pensar como podria juntar de nueuo gente para voluer a su gouernacion y adelantamiento de la Trenidad, porque no hallaua soldados que en aquella jornada le quisiesen seguir, asi por el gran temor que de los naturales de la isla de la Trenidad tenian, como el poco prouecho que de hella esperauan; de todo lo qual estaua muy infamada aquella tierra por los que hen ella auian estado con el propio Sede˝o; y despues de auer echado artos balances sobre lo que deuia hazer, sucedio que entre otros esclauos y esclauas que tenia, auidos de Tierra Firme, estaua vna yndia que le dio muy grandes nueuas de la jornada de Meta y de sus rriquezas, prometiendo de si fuesen con gente que vastase[496] rresistir los naturales que por el camino auia, metellos en la rriqueza y prosperidad de la tierra.

Esta nueua se comenzo a derramar por la isla, la qual mouio algunas ociosas gentes a que persuadiesen a Antonio Sede˝o hazer esta jornada, el qual, pareciendole que no hera mala ocasion para poner en execucion sus desinos, los quales heran de, so aquella color a que auia sido persuadido, juntar la gente que pudiese y trahella a Tierra Firme, y de alli buscar modo como lleuallos a La Trenidad, paso a Santo Domingo y pidio licencia y facultad al Audiencia para poder pasar gente a Tierra Firme, y hazer jornadas o entradas a poblar en las prouincias que descubriese.

Concediosele esta licencia como la pidio, y con ella y la fama que la yndia esclaua auia dado de Meta, comenco a juntar gente, la qual hizo en breue tienpo; y por juntar todos los mas soldados que pudiese, despues de auer juntado asta ciento y quarenta honbres y quarenta cauallos, los ynuio en vna carauela, con el capitan Bautista, el qual, desenbarcando en Maracapana, puerto de mar en Tierra Firme y muy nonbrado en estos tiempos por la mucha y rrica gente que zerca del dizen que ay(A).

Jeronimo Ortal estaua rrancheado hobra de dos leguas de Maracapana, y aunque supo la llegada del capitan Batista a Tierra Firme y tan cerca de su alojamiento, no se aluoroto cosa ninguna, antes se comunico con el amigablemente, y lo mismo hazia el capitan Bautista, pareciendoles a entranbos que en tierra tan larga[497] y tan poblada no auia para que mouer disinciones[498], pues todos podian poseher sin dagnificarse los vnos a los otros.

Jeronimo Hortal acordo de entrarse la tierra adentro, como antes que el capitan Bautista llegase tenia determinado, y poniendolo en efecto con hasta setenta honbres, comenzo a caminar y llegar algunas poblazones cuyos moradores heran tan uien acondicionados que procurando su amistad le salian a rresceuir al camino de paz, la qual por todo estremo aborrecian asi capitanes como soldados, por tener mas cierto el prouecho de la dudosa guerra que el de la muy segura paz, y porque su pretension y aprouechamiento hera hazer esclauos; y como las gentes donde los avian de hacer salian de paz no consintia el Gouernador que a estos tales se les hiziese ningun da˝o, por lo qual, como otra uez e dicho, aborrecian todos la conpa˝ia de Geronimo Ortal, y asi, despues de auer descansado ciertos dias en vna poblazon que le par tenian, persuadieron a su Gouernador, y aun casi le constri˝eron a que se voluiese a su uiaje y alojamiento que en la costa de la mar tenia, dejandoles por caueza y capitan Augustin Delgado, que deuia de ser tan vuena conciencia qual ellos la deseauan para estas sus jornadas.

Constre˝ido el Gouernador por esta uia, se uoluio con asta ocho conpa˝eros a la costa.

Augustin Delgado y sus conpa˝eros, des que entendieron que ya estaua Jeronimo Ortal y los que con el yvan, fuera del peligro, comencaron a desmandarsse por las poblazones circunvezinas adonde hellos estauan alojados, y a tuerto y a derecho, y que estuuiesen de paz o que no, rrancheallos y rrouallos por fuerza, tanto que constri˝eron a los yndios con sus tiranias a que tomasen las armas para defenderse, lo qual hizieron los naturales de un pueblo que los soldados quisieron vltimamente rrouar y saquear, los quales, esperando a los espa˝oles con buena horden, les defendieron la entrada, mas al fin, como sus armas son tan flacas, no uastaron hazer tanta rresistencia como quisieran; contentaronse con que no les lleuaron gente ninguna, avnque les saquearon el pueblo, y con todo les hirieron algunos espa˝oles, con lo qual y porque ya en los pueblos atras tenian hechas sus mangas y presas en cautividad con esta peruersa guerra, mas de quinientas animas, dieron la buelta a donde Jeronimo Ortal los estaua esperando junto a la mar, en su antiguo alojamiento, y rresciuiendolos alegremente no curo de preguntar la forma que auian tenido en hazer esclauos, porque le aprouechaua poco, pues no era parte para rremediallo aunque quisiera, y asi dio luego orden en como se herrasen para ante los ofiziales del Rrey, que cobrauan los quintos rreales.

En esta sazon auia mercaderes que de Santo Domingo y Puerto Rrico y las demas islas de barlovento tenian por granjeria de uenir en nauios a costa de Tierra Firme a conprar esclauos a los espa˝oles que hen ella estauan de asiento, hurtandolos; y a la sazon que Agustin Delgado llego con esta presa a donde su Gouernador estaua, llego tanbien vn navio de una de las islas a quien vendieron todos los esclauos a trueco de mercadurias y otras cosas de Espa˝a y oro, a precio cada uno de diez pesos. Heran en el vender los soldados y capitanes muy moderados; no querian estremarse en los precios, porque acudiesen los mercaderes otro dia, y porque la sangre ynocente que uendian les costaua aquellos poco trauajo, aunque arto dolor, pues sino hera supliendolo la misericordia diuina y muerte y pasion de nuestro Maestro y Rredentor Jesucristo, no podian hellos satisfazer los grandes da˝os y muertes y rrouos y pecados que con aquella manera de hazer esclauos cometian.

NOTAS AL CAPITULO III

(A) En carta dirigida al Procurador de Puerto Rico Asensio de Villanueva, por Alonso de Molina, fecha 17 de Febrero de 1535, se dice:

źCon estas nuevas del Per˙, i de otro viaje que se nos ha levantado aca de Meta, que dicen que es allß en los confines de Pizarro, cuya enpresa toma Antonio Sede˝o, i va a entrar por junto a las perlas por un rio que estß abajo de la governaciˇn de Ortal, no hai persona que quiera parar en esta isla. Estß la cosa tan movida, que el mas viejo e mas cojo tiene deseo de la jornada, e sino les fuesen a la mano lo dejarian todo e irian el viaje╗.

En otra carta, dirigida ß S. M. por el factor de Puerto Rico Baltasar de Castro en 25 de Mayo de 1535, se dice:

źEsta isla cada dia se va despoblando.

Sede˝o vino desbaratado de la Trinidad. Algunos de aquÝ intentaron ayudarle para bolver con gente, i haviendo tenido noticia por indios que por aquella costa de Cubagua, 200 leguas la tierra adentro, acia la cunbre de la Sierra, hai una provincia con dos pueblos grandes llamados Meta i Manta, riquisimos de oro, se allegˇ mas gente, i son 300 honbres y 100 cavallos. Pero le obligan ß ir ß dicha provincia, nombrandole capitan desta jornada, i no ß la Trinidad.╗ (Colecciˇn Mu˝oz, t. LXXX.)

CAPITULO QUARTO

En el qual se escriue como el capitan Bautista se entro a ynvernar la tierra adentro donde desarmo e hizo cierto agrauio a unos soldados de Jeronimo Ortal[499], despues, en uenganza de esto, desarmo la gente que con el capitan Vega llego a Maracanpana.

En este tiempo ya se azercaua o entraua el ynvierno, por lo qual, y por el poco rrecurso de comida que en el puerto de Maracapana tenia, el capitan Batista y su gente acordo entrarsse a ynvernar la tierra adentro y esperar hen ella a su gouernador Sede˝o.

Hizolo asi, y partiendo con todo su canpo y gente de la costa de la mar, se metio la tierra adentro, y pasando por el pueblo del casique Guaramental, se fue alojar dos jornadas mas adelante, a la poblazon y se˝orio de una yndia llamada Orocomay[500], donde procuraua sustentarse con el menos perjuizio que podia asi de los yndios como de los espa˝oles de Jeronimo Ortal, que todauia se estaua aposentado e rrancheado en Neueri con mucho trauajo, por auersele ido la mas de su gente, que no le auian quedado mas de hasta treinta hombres, y esos se le ovieran ydo si hallaran con quien, porque aunque[501] se auian conuidado al Bautista de ylle a seruir, el no los auia querido rresceuir en su conpa˝ia por no desconponer a Jeronimo Hortal ni hazer cosa que sonase mal, con lo qual auia[502] encunbrado grandemente su bondad, si despues no la deslustrara con lo que hizo con el capitan Nieto, como luego se uera.

Estos pocos soldados que a Jeronimo Hortal le auian quedado, se entretenian con la esperanza que su Gouernador les daua de que cada dia[503] esperaua nueuos y cunplidos rrecaudos de Espa˝a, con que pensaua enprender nueuas jornadas, para las quales se le llegaria mas gente de la quel auia menester, y que los que con el permaneziesen y perseuerasen serian mejor galardonados; y para tener algun sustento y entretenimiento andauan esparcidos algunos soldados por las poblacones comarcanas que de paz estauan, rrescatando algunas comidas y esclauos; y para que estos soldados que andauan en las poblazones de los yndios rrescatando, estuuiesen mas seguros y no se les hiziese da˝o alguno, mando Jeronimo Ortal a un soldado que tenia, que se decia el capitan Nieto, con cinco o seis conpa˝eros, se fuese al pueblo de Guaramental y estuuiese alli haziendo alto[504] a sus conpa˝eros.

Sauido por el capitan Batista esta estada del capitan Nieto en Guaramental, mudado del primer proposito, deseando destruir de todo punto a Geronimo Ortal, lo qual se crehe que no avia echo asta alli por no estar aun bien cursado en las cosas de aquella tierra; y pareciendole con loca presuncion que la estada de Nieto tan zercana a el hera en uituperio y menosprecio suyo, o por otros secretos motiuos que deuia tener, ynvio quarenta soldados que desarmasen al capitan Nieto y a los que con el estauan y les quitasen vn caballo que tenian, a fin de que por aquella uia amedrentar a Geronimo Ortal y los que con el estauan, para que con temor de no uerse destruidos de todo punto, se saliesen de la tierra.

Los soldados que el capitan Batista ynvio a desarmar a Nieto y a sus conpa˝eros, lo hicieron como les fue mandado; que dando[505] al aluorada en ellos, los tomaron casi durmiendo y les despojaron de sus pocas armas que tenian y un cauallo con que se defendian, y dejandolos yn puribus naturalis se uoluieron con el flaco despojo a su Capitan, que lo tuuo en tanto como si fuera las rriquezas de Salomon; y algunos soldados del capitan Batista, no pareciendoles vien este echo, lo murmuraron y trataron de suerte que uiniese a noticia de su Capitan, para que con tienpo se aperciuiese, pues estaua claro que Geronimo Ortal auia de procurar auer y tomar venganca de su enemigo; y aun no falto quien le dijo que deuia asegurarse de todo punto prendiendo a Jeronimo Ortal y a sus amigos y ponerlos en parte donde aunque quisiesen no pudiesen tomar armas contra hellos. El capitan Batista y algunos amigos suyos se rieron desas sus razones o auisos que sus soldados le dauan, diciendo lo poco que podia hazer Jeronimo Ortal con tan pocos soldados como tenia, y esos desauenidos, y menospreciado asi los auisos que le davan, como el temor que devia tener a su enemigo ceso la platica, como cosa que no podia auer efecto lo que los soldados tratauan o decian que haria Jeronimo Ortal para satisfazerse.

Nieto y sus conpa˝eros luego dieron auiso a su Gouernador de la ynjuria que se les auia echo deuajo de amistad, la qual cada soldado de los que con Jeronimo Ortal estauan tomo por suya propia, con presupuesto de vengalla como si a cada vno en particular se ouiera echo, y casi alcanzaron a sauer el menosprecio y poco caso que de hellos hazian Batista y su gente, que les puso espuelas para mejor procurar y auer venganza.

Antonio Sede˝o, que todauia se estaua en Puerto Rrico, enbio otra carauela con ciento y cinquenta honbres y treinta cauallos, y por capitan della a un Vega, los quales a la sazon que lo que auemos dicho paso[506], dieron al traues en el puerto de Maracapana sin que peligrasen ni perdiesen cosa alguna mas del casco del nauio[507].

La llegada desta gente del capitan Vega a Maracapana y su ynfortunio, vino luego a noticia de Jeronimo Ortal, porque como se a dicho, desde Neuey[508], donde Ortal estaua rrancheado, asta el puerto de Maracapana no auia mas de dos leguas. Pareciole al gouernador Jeronimo Ortal, y al capitan Agustin Delgado, y al capitan Nieto, y a otros amigos suyos, que pues esta gente que con Uega auia llegado a Maracapana, y la del capitan Batista, hera toda una y de un Gouernador[509], que deuian enpezar a satisfazer su ynjuria en los rrecien allegados, pues estarian mas descuidados. Esto parescio bien a todos y sin detenerse punto, con esas pocas armas que tenian, se partieron para Maracapana, y llegando el quarto del alua al lugar donde el capitan Vega y su gente estauan alojados, dieron hen ellos sin ser sentidos, por estar las velas durmiendo, y sin auer entre toda la gente de Uega honbre que tomase las armas, eceto vn clerigo que consigo tenian, que procuro defenderse lo que pudo, y como hera uno solo cansose presto; los demas, entendiendo por el tumulto y rruido que hazian los que los prendieron, que hera mucha mas copia de gente, temiendo ser muertos o maltratados, se dejaron prender y despojar de todo lo que tenian, lo qual hicieron tan cunplidamente los soldados y gente de Jeronimo Ortal que ni aun cuchillo de escriuanias con que pudiesen[510] cortar la comida les dejaron, ni otra cossa de que se pudiesen aprouechar; y sin hazelles otro ningun mal tratamiento, porque ni yrieron ni mataron a ninguno, se bolvieron el propio dia a su alojamiento de Neueri, a dar horden en lo que deuian hazer, trayendo consigo todos los cavallos que el capitan Uega y su gente auian traido de Puerto Rrico.

CAPITULO CINCO

En el qual se escriue como Jeronimo Hortal, con la gente que tenia y alguna que se llego de la del capitan Vega, fue a dar sobre el capitan Batista[511] y lo prendio y desuarato y se vengo de la ynjuria que le auia echo.

Vuelto Jeronimo Ortal con su despojo a su alojamiento de Neueri, luego comenco a tratar la horden que se deuia tener para yr a dar en el capitan Batista y su gente y desuaratallos y auer[512] de hellos entera uenganza de su ynjuria; y porque en el ynterin que se determinavan y aprestavan no tuuiese auiso Bautista de lo sucedido al capitan Vega y a su gente, puso guardas y zentinelas en los caminos por donde forcosamente auian de pasar los que fuesen a dar el mandado, de tal manera que ni los del vn capitan podian yr adonde los otros estauan, ni por el contrario, sin ser tomados o sentidos, sino fuese por descuido o negligencia de las guardas, los quales lo hicieron tan uien que en vnos pocos dias que estuuieron guardando el pasage de los caminos, prendieron casi treinta honbres de los del capitan Uega, que yvan a dar mandado al capitan Batista, los quales por yr desarmados y no ser praticos en las cosas de aquella tierra eran faciles de prender.

Jeronimo Hortal se apresto y aderezo lo mas en breue[513] que pudo; y rrepartio los cauallos que auia tomado entre los que le parecio que los sabrian mandar, y dando comision de su capitan general Agustin Delgado, se partio para el se˝orio de la yndia Casica, donde el capitan Batista estaua, y hallo en el camino las centinelas que auia puesto, con la presa que auian tomado de soldados, a los quales persuadio y sujeto que les siguieren en aquella jornada que yba hazer y serian bien rremunerados, y si no quisiesen hazello de su uoluntad se boluiesen a la cosa[514]. Los mas de los presos se olgaron de seguir a Jeronimo Hortal, viendo quan fauorable se les mostraua la fortuna, y asi con estos como con otros soldados que andauan esparcidos por aquellas poblazones de yndios, junto el gouernador Ortal pocos mas de cinquenta honbres, y con ellos, marchando por su[515] jornada apresuradas, llego zerca del alojamiento del capitan Batista, y dando hen el de noche, lo hallo casi despoblado, que no auia mas de ueinte honbres, que los demas, con su Capitan, auian ydo la tierra adentro a buscar comida.

Prendieron a estos sin resistencia, por ser tan pocos, y saquearon todo lo que en el alojamiento auia, y tomando noticia de la derrota que Batista y los demas auian lleuado, luego, en amaneciendo, se partieron con todo cuidado y diligencia, porque al tienpo que uieran el alojamiento de Bautista se auia huido o escapado vn negro o esclauo, e yva delante dellos a dar mandado a su capitan; y por ver si podian alcanzar este esclauo, como porque Bautista no tuuiese lugar de rrecoger su gente si la traian esparcida, caminauan todo lo que les hera posible, y asi llegaron a un pueblo de vn yndio o principal cristiano y ladino, donde creyeron estar el capitan Bautista, en el qual no hallaron mas de solamente dos soldados que alli auian quedado en guarda de cierta comida que el capitan Bautista dejo, y al negro o esclauo que auia salido a dar el mandado, a los quales prendieron y dellos supieron como su Capitan, con la demas gente, estaua tres jornadas de alli, y que los esperauan en breue.

A esta sazon llego a este pueblo el casique o se˝or del, llamado Diego, que auia ydo con el capitan Batista y uenia a uer a su mujer que lo auia ynviado a llamar; el qual dio noticia a Jeronimo Hortal de como el capitan Batista quedaua en donde los soldados auian dicho, y que en boluiendo el luego bendrian Batista y su gente. Dixole Hortal al principal como venia a prender a Batista, el qual mostro olgarse[516] de hello, por auer rreceuido algunas pesadunbres del y de sus soldados; y dende a dos dias, por tener ya a su mujer, a quien auia benido a uisitar, buena, dijo a Jeronimo Ortal como se queria boluer a donde Batista estaua. El Gouernador le dijo e ynstruyo en todo lo que auia de hazer y decir, de forma que no se entendiese su estada alli, con protestacion de si lo hazia asi galardonalle, y si por el contrario, hazelle grandes da˝os.

El yndio se partio diziendo que haria todo lo que le hera mandado, y que dende a dos dias seria alli la gente de Batista, al cauo de los quales el Gouernador mando poner atalayas en parte comoda que pudiesen uer y se˝orear el camino de mucha distancia; las quales dieron nueua, al tienpo quel yndio dijo que vendrian, de como parescia gente o bajava por vna peque˝a sierra que zerca de alli estaua o se hazia.

El capitan Alderete hera honbre espirimentado en el arte militar conforme a la usanza que entre gente espa˝ola se acostunbra, y por rreconozer por el horden que traian si auian sido auisados o no, pues estaua cierto que si tenian auiso que auian de uenir en hordenanza y si no como solian, se[517] suuio en lo alto de vn buhio o cassa de aquel pueblo y uio que bajando la gente a lo llano de la cuesta por do decendian, se juntauan y rrepresavan, que lo tuuo por se˝al de hordenar su esquadron; y la ocasion desto fue que al pie de aquella questa hallaran el clerigo del capitan Vega, que les yba a dar mandado y auiso del suceso de su capitan y gente, el qual clerigo auia ydo por diferente camino del que la gente de Jeronimo Hortal auia lleuado, y asi no supo dar rracon de adonde estauan, mas antes descuido y aseguro, sin saber lo que se hazia, al capitan Bautista, diciendo que quedauan muy atras sus contrarios y que por mucha priesa que se diesen no se uerian en tres dias.

Los soldados de Bautista, sauido el suceso y despojo de sus conpa˝eros, comenzaron a blasonar y a mofar de los contrarios tratando contra hellos los uituperios que les parecio, como gente que estaua segura de no uerse con ellos tan presto, e ya que se uiesen, los tenian en tan poco que no pensauan usar de armas contra ellos, y asi, con la desorden que antes traian prosiguieron su camino hazia el pueblo donde estaua Jeronimo Ortal con su gente puesta a punto y enboscada para dar a sus contrarios. Rreconocio Alderete la deshorden que traian, y asi lo tubo en poco, y dijo que gente tan desuaratada como aquella venia, sin sangre se uencia. Es de sauer que por delante deste pueblo, hazia la parte do uenia el capitan Bautista y su gente, auia vna zeja peque˝a de rrobledal, que hera lo que cubria el pueblo, que los que de aquella vanda venian no lo podian uer asta estar en el, y asi no podia la gente de Bautista deuisar ni sauer si auia gente en aquel pueblo o no.

Dos soldados, peones de los del capitan Bautista, se adelantaron y entraron en vna plaza que el pueblo hazia, con sendas vallestas deuajo del brazo y sendas jaras en las manos, y como no uieron gente ninguna naturales del pueblo ni a los conpa˝eros que auian dejado en guarda del maiz, comencaron a ta˝er o tocar con las jaras en las ballestas, diciendo casi por donaire coche, coche, que en lenguaje de aquella tierra hera como decir: aqui no puede auer si no uenados. Estando con esto descuidados, vieron rrastro de los de a cauallo y admirandose dello, sin poder uir fueron tomados y desarmados y puestos a rrecaudo. Luego llego el clerigo al pueblo, cauallero en vn cauallo y una adarga y una lanza. Salio a el Agustin Delgado, y sin hazelle mal, de un recatonazo que le dio, le derriuo del cauallo auajo y lo desarmo, y dio sus armas y cauallo a otro soldado, y pareciendoles ser ya sentidos, salieron de la enboscada y comenzaron a prender los desordenados y descuidados soldados que marchando venian.

El capitan Bautista sintio el alboroto, y al primero que vio fue al capitan Nieto, a quien el auia desarmado, y enderezando sus palabras contra el, dijo a uoces a Nieto: soldados, matadmelo. A esta coyuntura llego el capitan Agustin Delgado, que con ciertos conpa˝eros auia salido por otra parte del rrobledal, e yendose para el capitan Batista, que con buen senblante le espero para conuatirse con el, le dio vna lanzada en vn brazo que se lo paso y lo derriuo del cauallo, y alli lo prendio. Los soldados que junto a Bautista uenian, viendo a su Capitan caido, y teniendolo por muerto, dieron la vuelta rretirandose hazia los que atras venian, y dandoles noticia de lo sucedido a su Capitan, se comenzaron a esparcir mas de lo que uenian, y a meterse por arroyos y arcabucos a esconder, y los de Jeronimo Ortal en su seguimiento, a muchos de los quales aprendian y desarmauan.

Entre estos soldados de Bautista auia vn honbre muy rrobusto de cuerpo y fuerzas y que por auer seguido la uaqueria hera tenido por rrecio honbre de a cauallo, y con los demas yva en huida con su cauallo, lanza y adarga, en cuyo seguimiento yva solo el capitan Agustin Delgado, y como el uaquero se uiese solo y al Delgado tras si, boluio las rriendas a su caballo diciendo al capitan Delgado: mucho e deseado uerme solo contigo, y en esta forma; el Delgado le dijo que aquel hera tienpo y lugar comodo para efetuar lo que quisiese, pues la ocasion les yncitaua a hello, y con esto comenzaron a escaramucear con sus armas y cauallos, en la qual escaramuza el Delgado dio al vaquero vn golpe con el cuento o rrecaton de la lanza, por no matallo, que lo derriuo en el suelo y alli lo desarmo y dio el cauallo y armas a vno de sus soldados que zerca venia, y unos vyendo y otros rrindiendose y otros siendo presos por fuerza, fue desuaratada la conpa˝ia y gente del capitan Bautista de la forma dicha, con que el pago su atreuida y loca demasia de que auia usado con el capitan Nieto, y sus soldados perdieron la furia y brio con que blasonauan en ausencia de sus contrarios.

De otros dos desuaratos nacio vn comun rrefran en aquella prouincia que tura asta este tienpo, y es que, como a esta gente de Sede˝o les sucedio tan mal y fueron desuaratados y rrendidos de tan poca gente, quedaron ynfamados, no solo de mal afortunados, pero de couardes, apocados y auichilados[518], por lo cual, quando de ay adelante se hallaua vn soldado que, o por serle contraria la fortuna y por ser el para poco y de poco animo, le sucedia mal sus negocios, se dezia del: es un pecador de los de Sede˝o, y oy en dia, como e dicho, se dize a los tales.

CAPITULO SEIS

Como Jeronimo Ortal, despidiendo al capitan Bautista y a los que heran de su opinion, se metio con los que le quisieron seguir la tierra adentro, en demanda de Meta, y como fue muerto Agustin Delgado de un flechazo.

Avida esta uitoria, Geronimo Ortal se rrecoxio con todos los prisioneros y despojo al pueblo del principal Diego, y poniendo la guarda quera razon en los uencidos, descanso aquella noche con demasiado contento, por estar bastantemente satisfecho de su ynjuria.

Algunos soldados de los de Bautista, que en el conflito de la batalla se auian escondido en arroyos y arcabucos zercanos, por gozar de la clemencia y misericordia, se uinieron de su voluntad a presentar ante Jeronimo Ortal. De toda la gente de Bautista solamente escaparon asta veinte honbres que en cauallos, vyendo, se fueron a la costa, donde estaua la gente del capitan Vega; y aunque Gironimo Hortal ynbio tras ellos para los prender y auer cunplida uitoria, porque no ouiese quien contra el se rrehiziese, pero no pudieron ser auidos ni alcancados.

Otro dia siguiente el Gouernador junto toda la gente del capitan Bautista, y dandoles noticia de la jornada y derrota que pensaua seguir la tierra adentro, les dijo que a todos los que con el quisiesen yr les volveria todas sus armas y cauallos y lo demas que se les ouiese tomado, y que serian galardonados tan por entero en la tierra que descubriesen y poblasen como los demas que sienpre le auian seguido, y que los que se quisiesen voluer a la costa, que les daria licencia para hello, pero que no les pensaua voluer cosa alguna de lo que se les auia tomado. Todos los mas de los soldados de Bautista se declararon y ofrecieron de yr con Jeronimo Ortal, y los demas con su capitan Bautista fueron despedidos y enviados desnudos y despojados y con sendas uaras en las manos a guisa de rrendidos.

Hallose Jeronimo Ortal con mas de ciento y cinquenta honbres, a los quales declaro particularmente su yntencion, y les dijo como queria yr por tierra y proseguir su jornada e yr en demanda de Meta, pues Dios auia sido seruido de dalle tan buen aparejo de gente y armas. Los capitanes y soldados todos vinieron hen ello y desde luego se pusieron a punto de caminar y comenzaron a entrar la tierra adentro, marchando siempre casi al Poniente.

Pasados algunos dias de camino sin sucedelles cosa notable, llegaron a una poblazon rrala y algo llana, donde los moradores de temor nunca esperaron. Entraron los soldados hen ella y buscaron si auia que pillar y no hallaron mas de comida enterrada en algunas vasijas deuajo de la tierra, y alojose el Gouernador en la mejor parte que les parecio. Pasados pocos dias que en esta poblazon estauan descansando, vajo vn yndio por vna loma o cuchilla auajo hazia el rreal con vn arco y flechas en la mano. Hallose mas a punto de salir a tomar aquel yndio el capitan Agustin Delgado, por tener su cauallo ensillado, lo qual sienpre el tenia de costunbre andando en tierra de guerra, y caualgando salio a tomar el yndio, el qual sin hazer ninguna manera de defensa ni rresistencia se uino con el capitan Delgado, que delante de si lo traia sin auelle quitado las armas por ver su mansedunbre. Viniendo marchando el capitan Delgado con su yndio delante de si, asomo otro yndio de la propia prouincia por la loma por donde yndio ya dicho auia uajado, y caminando anzia el rreal de los cristianos venia dando muy grandes vozes en su lengua, hablando con el yndio que Delgado traya delante de si, y diciendole que donde se sufria que un honbre se dejase prender de otro honbre y lleuar cautivo a miserable seruidumbre; que arto mejor le fuera defendiendose morir, que como couarde dejarse prender del que lo lleuava; que estuuiese cierto que si de la prision en que yva escapaua y uenia entre sus deudos y naturales, que todos le auian de consumir la uida con la mas cruel muerte que pudiesen ynuentar.

Indinado con estas uozes el yndio preso, puso vna de las flechas que lleuaua en el arco y en alcando y apuntando se uoluio para Agustin Delgado a disparar en el la flecha. El Delgado puso las piernas al cauallo, que estaua amaestrado en aquello, porque hera usanza de los que hazian esclauos en yendo en alcanze de algun yndio y llegando zerca rrepararse el cauallo para tomallo de los cauellos sin hazelle mal ninguno. Esta maestria rredundo en da˝o del Agustin Delgado, porque como el cauallo se rreparo, el yndio enbevio la flecha en el arco y apunto al rrostro del jinete, el qual se adargo con la rrodela, y biendolo el yndio adargado, acometio a tirar la flecha al pecho del cauallo: acudio alli el capitan Delgado a cubrir con la adarga; el yndio, uiendo el rrostro descuuierto, torno a suuir el arco y disparando con toda presteza e ynpetu, dio con la flecha al capitan Delgado entre los ojos o entre las cejas, que le llego a la tela de los sesos. La herida fue mortal, y asi la sintio como tal, y despues de auerse confesado murio aquel propio dia. En la noche, el yndio que lo hirio y el que se lo aconsejo pagaron el da˝o con las uidas, que con muchas heridas que les dieron les fueron alli quitadas.

Sintio Jeronimo Ortal mucho la muerte deste Capitan, porque demas de ser tan buen Capitan y soldado como se ha dicho, hera gran parte para que al Gouernador se le tuviese el rrespeto y acatamiento que hera rrazon y que todos lo ouedeciesen, y tanbien para que Jeronimo Ortal tratase con los soldados y capitanes afable y generosamente; todo lo qual se perdio con su muerte, y comenzaron los soldados y capitanes a menospreciar a su Gouernador y tenello en poco, que fue causa de grandes tumultus, como adelante se uera.

CAPITULO SIETE

Como los espa˝oles que con Geronimo Ortal yban, se amotinaron por ynducimiento de Escalante, y lo desconpusieron del cargo de Gouernador y lo enuiaron a la costa, y nombraron ciertos Diputados que los gouernassen.

Deste pueblo se partio Geronimo Ortal con harta tristeza por la muerte de su capitan Delgado, que le hazia mucha falta; y caminando algunos dias en demanda de su noticia de Meta, no curo hazer asiento en ninguna parte, porque se le azercaua ya el ynvierno y si no hera en prouincia bien proueida de comida, no le convenia parar.

Entre la demas gente que consigo lleuaua, hera un Escalante, que lleuaua cargo y titulo de veedor del Rrey; honbre belicoso, enuidioso, fascinoroso y reuoltoso, el qual, por auer tenido ciertas mohinas y desabrimientos con el Gouernador, no solo no se trauava[519] ni comunicaua con el, mas procuraba ynfamalle y desacreditalle con los soldados y capitanes, por uer si le podia derriuar del trono y se˝orio de gouernador, y para con buen color descubrir la intencion mala y entra˝as da˝adas que tenia, mouio platica entre los capitanes y personas principales del canpo que no ostante que Geronimo Ortal gouernaua tiranicamente por no tener, como no tenia, poderes sufizientes para gouernar aquella gente, vsurpaua y rrouaua los quintos y cosas pertenecientes al Rrey, lo qual no solo a el como beedor, pero a todos los del campo, les hera dado demandar quenta de las cosas que pertenezian a su Rey y Se˝or, demas que era tan pesado y molesto a los naturales por do pasauan que secretamente les rrouaba todas las rriquezas que tenian, y se alzaua y quedaua con hellas, lo qual todo vltra[520] de la maldad que contra su Rrey se cometia, como esta rreferido, en no acudille con los quintos, todo[521] lo que a los yndios tomaua o hellos le dauan, pertenescia asi a capitanes como a soldados, pues todos lo trauajauan, y que solamente para atajar tan grande maldad y tan en perjuicio de todos, el no pretendia ni queria mas de que se le diese vn aconpa˝ado a Geronimo Ortal para en solos aquellos negocios del oro.

Con estas y otras platicas y persuaciones procuraua Escalante yndinar y prouocar a los capitanes y soldados contra su Gouernador, lo qual fuera poca parte si el propio Geronimo Ortal no se echara a perder con vna ley y hordenanza que hizo, aunque principalmente la yndignacion y conspiracion de este veedor[522] fue despues y el todo de su da˝o y mala hordenanza, hera que porque la gente sienpre se rrancheava entre poblacones de enemigos, los quales suelen en tienpos mas seguros tomar las armas y benir sobre los espa˝oles, y auia algunos soldados tan descuidados quen rrancheandose o alojandose luego soltauan los cauallos en que auian de pelear, y quando con la rrepentina necesidad heran menester no facilmente los podian auer; que qualquier soldado que por tres uezes le fuese hallado suelto su cauallo, se lo quitasen y diesen a otro para que usase del en la guerra; y con esta hordenanza y con el contino ahinco que Escalante lleuaua en mouer los animos de los capitanes y soldados contra su Gouernador entro el ynvierno y se fueron alojar a un pueblo llamado Timeviron, donde de nueuo y con mas ahinco que solia, perseueraua Escalante en su mal proposito.

Los capitanes Alderete y Nieto, aunque heran muy grandes amigos del Gouernador, y se presumia que antes le fauorecerian que le serian contrarios, cada uno de ellos, pretendiendo ser el aconpa˝ado, dieron buena esperanza al veedor en lo que pretendia y hurdia; e estando en este pueblo dicho, vn alguazil del canpo, con cudicia de rrestaurar por la lei echa vn cauallo que a el como al primer quebrantador se le auia quitado, procuro prendar el de otro soldado que en el campo era fauorescido de particulares amigos, al qual[523], conforme a la hordenanza, auia hallado suelto otras dos uezes, y esta hera la tercera. El due˝o del cauallo salio al camino, rogando al Alguazil que le dejase su cauallo, el qual pretendiendo rrecuperar su da˝o con perdida ajena, no curo de hazer lo que le rrogauan. Salio o llego a esta sazon otro soldado llamado Machin Donate, que despues fue muerto en Muso, en el Nueuo Rreyno, y casi por fuerza quito el cauallo al Alguazil, denostrandolo[524] y uituperandolo de aquella manera de rrovo.

A estas contiendas salio el Maese de Canpo del Gouernador, que hera Aluaro de Ordas, el qual tuvo preso a Sede˝o en la Trenidad, dando voces y diziendo que heran mas que descomedidos los que asi tratavan a los alguaciles del Rrey. El Machin Donate le rreplico que fuese vien hablado y no se descomidiese porque le pesaria. El Maese de Canpo se fue llegando a el para le prender, apellidando la voz del Rrey; Machin echo mano a su espada, y lo desuio de si con vna estocada que le tiro, la qual se enbarazo en vn jubon estofado de nudillo[525], de los de Nicaragua, que Hordas lleuaua vestido. A estas uozes y tomulto ninguno salia en fauor de la justicia, sino fue el propio Gouernador que se uino con asperas palabras contra el Machin Donate, y con la espada que en la mano traia le tiro vna cuchillada. El Machin Donate le rrespondio de palabra que no tirase otra porque le rresponderia con las mesmas palabras. Viendo el Gouernador el atreuimiento de este soldado y que nadie le salia a fauorezer, rreportose considerando lo que podrÝa ser y volviose a su propio aposento.

En yendose de alli el Gouernador salio Escalante con ciertos amigos suyos, diciendo a voces: uiua el Rrey, que no an de ser sus uasallos tan mal tratados como lo son de Geronimo Ortal sin tener poder para hello. Tras del salieron los demas conspirados[526] con sus armas, fauoresciendo las palabras y partido del veedor, al qual luego se juntaron los capitanes Alderete y Nieto, y haziendo entre si un conciliabulo priuaron a Geronimo Ortal de su oficio, y dieron el cargo de gouernar y rregir la gente a zinco principales que lo deseauan.

A Geronimo Ortal y a su maestre de campo Aluaro de Hordas les mandaron que se fuesen aposentar en vnos buhios o casas que, hobra de un tiro de arcabuz, estauan apartados del alojamiento principal, asta tanto que hellos acordasen y determinasen lo que sobre todo se deuia hazer. Con ellos se fueron otros tres o quatro amigos suyos, personas principales a quien auia parescido muy mal lo que se auia echo. Los amotinados o conspirados o cauezas de este motin, no acauauan de determinarse en lo que deuian hazer, porque algunos heran de parecer que los matasen y otros que no, sino que los ynuiasen a la costa.

En tanto que la cosa estaua asi yndecisa, algunos amigos de Geronimo Ortal y de Aluaro de Hordas, que serian asta treinta honbres, les ynuiaron a dezir secretamente que saliesen con sus baras y que hellos se mostrarian en su fauor y harian lo que conuiniese, y con quitar a tres v quatro las cauezas se asegurarian las demas. Faltole el animo de todo punto a Geronimo Hortal, y nunca se determino de hazello, por tomar[527] de las guardas o centinelas que entre sus aposentos y la rrancheria y alojamiento de los conspirados estauan.

Los diputados en el gouierno de aquella gente, temiendo de algun secreto trato, como este lo era, abreuiaron con su determinacion y juntaron toda la gente del canpo, a los quales el Escalante hizo vn largo rrazonamiento, ynfamando en el de tirano al gouernador Hortal, que vsurpaua los quintos rreales y el sudor de los soldados, y que mas seruicio seria de Dios y del Rrey la administracion de justicia que hellos de su mano pondrian, que no la uiolenta y tiranica que con Geronimo Ortal tenian; y dando fin a su platica dijo que los que fuesen de su parezer que fuese despojado de la uara Geronimo Ortal y enuiado a la costa, lo dijesen ante vn escribano que alli tenia.

Estando o auiendo concluido esta platica Escalante, vn soldado llamado Francisco Martin que por atalaya tenian puesto sobre vn aruol para uer si uenian yndios, dijo a uozes que le diesen por testimonio como el no hera de opinion que le quitasen el cargo al Gouernador ni lo ynuiasen a la costa. El Escalante, oyendo el atreuimiento con que el soldado auia hablado, y temiendose de alli no tomasen osadia otros para decir lo mismo, mando que le tirasen vna jara y lo matasen, lo qual, aunque no se hizo, puso tanto temor en los que querian o pensauan declararse por el Gouernador que no osaron, y asi pasaron todos por lo quel Escalante decia, y dandole hasta ocho conpa˝eros y tres cauallos y dos machos en que lleuasen la comida, lo despojaron de todo punto de su trono, asi a Geronimo Ortal como a Aluaro de Hordas y los ynuiaron a la costa.

CAPITULO OCHO

Como los espa˝oles de Geronimo Ortal, siendo gouernados por solo dos diputados, en quien auian rresumido el gouierno, fueron a salir al Tocuyo, tierra de Venencuela.

Despachado y partido Jeronimo Ortal para la costa, priuado de su oficio por sus propios soldados, luego otro dia siguiente los deputados y cauezas del canpo, pareciendoles que el gouierno de tan poca gente, rrepartida entre tantas cauezas, hera negocio de gran confusion y que nunca se hazertaria en cosa que conuiniese, pues cada uno auia de pretender sustentar su parecer y salir con su opinion, acordaron que la jurisdiccion de los cinco diputados se rresumiesen en solo dos, que tuuiesen igual jurisdiccion, y asi nombraron por capitanes y gouernadores del canpo a los capitanes Alderete y Nieto, a quien dieron poder para rregir y gouernar y castigar. A unos les parecia bien y a otros mal, mas no auia ninguno que osase hablar ni descubrir lo que en el pecho tenia en contraria opinion de lo echo.

Este pueblo donde todas estas cosas sucedieron, que dije llamarse Timeviron, hera muy acosado y seguido de tigres, los quales andauan tan ceuados quen medio del dia entrauan en el rreal y les tomauan las piezas de servicio, por lo qual fueron constre˝idos a dejar este alojamiento y buscar otro de menos perjuicio, lo qual hazian con muy gran pesadunbre, por ser todauia ynuierno, en el qual tienpo les hera tan peligroso el caminar que asi por los muchos y rrecios aguazeros que de hordinario caian en el tienpo ynbernizo, como por las grandes e ynpestuosas abenidas que los muy peque˝os arroyos traian consigo, que ponian en arto detrimento y rriesgo a los caminantes.

El ynuierno, en esta tierra, no solo es uariavle del de Espa˝a, si no tanbien del de otras partes de las Yndias, y es ynuierno desde Mayo asta Otubre, y berano, por el contrario, desde Nouiembre asta Abril.

Salieron del alojamiento y poblazon dicha, y caminando en pocos dias llegaron a otro pueblo de mucha comida, aunque toda estaua uerde, por lo qual, y porque sus due˝os no la uiniesen a coxer, los capitanes pusieron en las labrancas algunos soldados que las guardasen.

Luego que a este pueblo llegaron cayo enfermo de muy rrepentino y no sauido mal, el mollidor del motin, Escalante, el qual, asi como en la uida estuuo ostinado en mal hazer, asi lo estuuo en mal morir, porque aunque fue persuadido a que se confesase o hiziese lo que hera obligado como cristiano, jamas lo quiso hazer, y asi murio dejando mal opinion de si, y aun se tuuo por uerdadera se˝al de auello Dios ynmortal castigado con esto por el motin que vrdio contra el proue gouernador Jeronimo Hortal.

En esta sacon ciertos soldados, no pareciendoles bien la manera del gouernar de los nueuos gouernadores, quisieronse ajuntar para yrse a la costa, coligiendo de lo que veian que auia de parar en mal la jornada. Fueron descuuiertos, y hechas las aueriguaciones por los jueces ˇ diputados, y al que ynvento o concerto la yda le cortaron vn pie. Vsaron desta uenivolencia por no caer en opinion de seueros.

Pasado el ynuierno prosiguieron su jornada en demanda de Meta. Caminaron algunos dias sin sucederles cosa notable, al cauo de los quales llegaron a una habra que la cordillera hazia, de la qual salia vn peque˝o rrio. Marcharon por el arriua, que yua poblado, y andando los soldados rrancheando lo que allauan por las casas de los yndios, hallaron algunos clavos de herrar y otras cosas de espa˝oles, que les puso grande admiracion, por parecelles que no hera posible auer llegado por alli espa˝oles ni auellos tan zerca que pudiesen auer de hellos los yndios aquellas cosas. Con esta confusion no dejaron de marchar asta llegar a la abra o valle que la sierra hazia, de donde el rrio salia.

Llegados a este valle, entre ciertos soldados vbo cierta pendencia y pasion de que se amohino o desabrio[528] vn Perdomo, y pidiendo licencia para uoluerse a la costa con ueinte conpa˝eros, se la dieron, y porque a los demas no se les antojase hazer lo mesmo, pusieron pena de cien azotes los capitanes a qualquier otro soldado que sin su licencia se fuese. Ya que el Pordomo y sus conpa˝eros auian salido de la rrancheria, antojose a un ynorante soldado yrse tras hellos, y uiendolo los capitanes y sauiendo del el proposito que lleuaua, por poner pauor a los demas executaron en este la pena por mano de un esclauo, y despues de acotado le dieron licencia para que se fuese. Este Perdomo es el que, quando se perdio el uergantin de los de Aluaro de Herrera, a la salida del rrio Uriaparia, se echo a nado en alcanze de los que yvan nauegando.

Prosiguio el[529] canpo su uiaje, y pasando la habra, dieron en otro ualle mas llano y apacible: atrauesauan dos rrios, el vno turuio y el otro claro, entre los quales se rrancheron, y desde alli, por ser la tierra poblada, salian soldados a hazer correrias y a rrecoger lo que podian. Entre otros saltos que hicieron, dieron en vna rrancheria o rrecogimiento de mugeres que poseian mucho oro, lo qual auian ganado con sus cuerpos, porque con aquel oficio se sustentauan, y les hera permitido, como a las donzellas[530] de la isla de Chipre, a quien sus antiguos[531] permitian que los dotes con que se auian de casar los ganasen primero con sus cuerpos, y para aquel vso tenian en la rriuera de la mar vn lugar se˝alado donde se congregauan y las allauan los que dellas querian gozar; y demas del oro que a estas mugeres les tomaron, nunca dejauan de hallar, en otras correrias y salidas que hazian, algunas joyuelas de oro y unos calabazuelos echos de oro fino, en que los yndios metian sus genitales mienbros para trahellos alli cuuiertos.

Caminaron algunos dias por este ualle, y salidos del dieron en otro muy mas llano y mas apacible y bien poblado; y por no tener guias ni leguas[532] quentendiesen la gente de aquel valle, porque los soldados no tomaban alguna, no sauian adonde estauan[533]. Auiendo salido vn caudillo con gente a buscar que rranchear, hallo rrastro de cauallos muy fresco; dio auiso dello a sus capitanes, los quales luego marcharon adelante hazia donde su caudillo estaua, el qual, yendo siguiendo el rrastro de los cauallos, uio y rreconocio la rrancheria y alojamiento de gente espa˝ola que en las prouincias del Tocuyo estaua, que hera el capitan Martinez con la gente de Frederman.

Dio este caudillo auisso de lo que auia uisto a sus capitanes, los quales, estando perplejos en lo que pudiese ser, no sauian que determinacion se tomar, porque se temian no fuese Sede˝o o algun juez que a pedimento de Geronimo Ortal se ouiese dado en Santo Domingo. Al fin se determinaron de dar hen ellos o entrar de mano armada, y si no fuesen quien hellos pensauan, dejallos. Con esta determinacion y la horden que los capitanes dieron, se entraron por el canpo y alojamiento del capitan Martinez, casi sin ser sentidos, y rreconociendo ser gente de Venencuela, no curaron de tomar armas contra hellos, aunque otros dizen que no osaron. No dejo de auer algun escandalo o alboroto entro los vnos y los otros, mas luego se mitigo sin sangre.

Diuidieronse o apartaronse los capitanes, cada qual con su gente, y alojaronse apartados los unos de los otros, con rrecelo cada qual de su contrario, poniendo y teniendo velas y zentinelas entre los dos alojamientos.

CAPITULO NONO

En el qual se escriue como los de Venencuela quitaron la gente a Nieto y Alderete y los ynviaron presos a Coro.

Sosegadas ya las dos campa˝as[534] desta su primera uista y rrancheadas como se a dicho, apartados el uno del otro, ni el capitan Martinez se fiaua de los capitanes Alderete y Nieto ni los capitanes Alderete y Nieto se fiauan del capitan Martinez, y asi cada qual tenia en su alojamiento y gente la guarda y uela que hera rrazon.

La sospecha del capitan Martinez hera tener por ynposible auer atrauesado los dos capitanes con tan poca gente como alli de presente tenian, tanta distancia de tierra y tan poblada como atras auian dejado, y asi le parecia que el auer llegado de aquella suerte a su alojamiento los dos capitanes con hasta sesenta honbres que traian, era zelada, y aquellos solamente venian por espias, y que atras deuian quedar algun grueso exercito con su Gouernador Geronimo Hortal, de quien el auia antes tenido noticia, y asi hizo luego juntar toda su gente que a esta sazon estaua diuidida en dos partes. Los de Cuvagua, que heran los de Hortal, ansi mesmo, uiendo que el capitan Martinez juntaua toda su gente, temieron que fuese para dar sobre hellos y dessarmallos o azelles otro agrauio alguno, aprouechandose desto del vulgar o castellano proueruio que dize que quien a las echas, a las sospechas[535].

Estando en esta perplexidad, sin alcanzar ni sauer los vnos la determinacion ni cogitaciones de los otros, ofrecioseles a todos de rrepente tomar las armas, con que se confederaron y declararon, y fue desta manera: que aquel sitio donde entranuos Capitanes estauan alojados, hera asiento de un pueblo y poblacon a quien pocos dias antes cierta nacion de yndios serranos, llamados cayones, auian destruido y arruinado y muerto y auyentado los moradores del. Estos coyones o gente serrana, viendo que en el sitio del pueblo que hellos auian destruido auia gente, creyendo que los propios moradores a quien hellos poco antes auian destruido y auyentado, se auian vuelto a rrehazer y rreformar en su propio pueblo y en menosprecio suyo, tomaron las armas para tornar a dar en ellos y destruillos de todo punto; y para que no fuesen sentidos ni uistos, abrieron camino diferente por vna monta˝a espessa por donde no se presumia que pudiese caminar gente; y llegando de rrepente al pueblo que hellos auian destruido, donde los dos Capitanes estauan alojados, les forzaron a tomar a todos las armas para defenderse, los quales salieron tan conformes a dar en los yndios coyones, que aunque el numero de los yndios hera en muy gran cantidad, y sus armas harto perjudiciales, fueron en breue desuaratados y auyentados y muchos dellos muertos.

Con esta uitoria se uoluieron casi juntos y en conformidad los espa˝oles, soldados y capitanes, donde declarandose y hablandose mas particularmente los vnos a los otros, perdieron del todo las sospechas que antes tenian. Y segun algunos me contaron, el capitan Martinez, sauida la manera como aquellos capitanes Nieto y Alderete se auian apoderado de aquella gente que consigo traian y despojado a Jeronimo Hortal de su gouierno, tomo la gente en si y aprisiono a los capitanes y algunos so dados que le parecio algo velicosos o facinerosos, y tomandoles el oro y otras rriquezas que traian, los ynbio presos con vn capitan Beteta y con ciertos amigos y personas de confianza a la ciudad de Coro, donde a la sacon estaua su general Federman; adonde llegados, y sauida la ocasion de su prision, a los capitanes Nieto y Alderete, con los mas culpados, enbio Ferderman a Santo Domingo, y algunos dejo alli en Coro, y el se partio luego para las prouincias de Barquecimeto y el Tocuyo, donde estaua esperando el capitan Martinez, con toda la gente de entranuos canpos para proseguir su jornada.

Y segun la noticia que los propios de Alderete y Nieto dan, dizen que sus capitanes Alderete y Nieto nunca oso prenderlos el capitan Martinez, aunque tenia pujanza y aparejo para hello; mas de como supo el modo y suceso de todo lo acaecido y echo con Geronimo Hortal y en toda la jornada de los de Cubagua, dio auiso dello a su capitan general Federman a Coro, el qual, como lo supo, se partio yncontinente, que abria setenta leguas de alli a donde estaua su gente, y llegado que fue a su alojamiento, supo mas por estenso todo lo sucedido, y llamando a los capitanes Nieto y Alderete les persuadio a que con los que les quisiesen seguir se fuesen a la costa; y que con esta manera de comedimiento los propios capitanes, de su voluntad, dejaron la gente y con algunos amigos suyos se fueron a Coro.

Que sea de la una o de la otra manera, hellos fueron despojados de su trono, aunque no castigados coforme a su maldad, y el capitan Federman se quedo con toda la gente para proseguir su jornada, de la qual en esta Istoria y parte se haze particular y larga rrelacion.

Por auer precedido[536] de diferente y distinto principio que el presente a donde me rremito, del fin y acabamiento de estos dos capitanes Alderete y Nieto, no he hallado quien me diese noticia; por eso no lo digo aqui, que hera lugar acomodado para hello, mas prosiguire con lo sucedido a Geronimo Hortal sumariamente hasta que murio, aunque por hazer esto en este lugar, creo tengo de ynterromper la horden del suceso de los negocios, la qual es ynposible guardarse por ser tantos y tan uarios los acaecimientos y suscesos en vn mismo tiempo.

CAPITULO DIEZ

Como Geronimo Ortal, pasando por mucha gente de guerra, llego a la costa, donde fue seguido de la gente de Sede˝o, y escapandose de sus manos se enbarco en vna canoa o piragua y se fueron a Cubagua, y de alli a Santo Domingo, donde murio.

Despojado de su trono Geronimo Ortal, con esa poca conpa˝ia que los diputados le dieron se vino marchando a la costa.

Marauillarse an algunos como los naturales por do pasaua, biendole yr tan desaconpa˝ado[537], no le matauan. A esto me paresce que, como los yndios de su natural son muy timidos, y que si no es deuajo de consulta muy pensada pocas uezes toman las armas, y como Geronimo Ortal y los que con el yvan nunca parauan en poblazon alguna, no les dauan lugar a los yndios que se determinasen en lo que avian de hazer, y asi, caminando apriesa y pasando de noche algunos peligrosos pasos de gente belicosa, se acerco a las provincias comarcanas a la mar, donde andaua la gente de los capitanes Bautista y Uega, los quales, por noticia que los yndios les dieron, supieron como Geronimo Ortal boluia, y deseando auello a las manos para uengarse del, pusieron sus espias y guardas en las partes que les parecio conuiniente para hello.

Geronimo Ortal, como honbre que sauia la tierra y teraya[538] a sus contrarios, diose tan buena ma˝a, que tomando por caminos ocultos se escapo dellos y llego a la mar, donde hallo vna canoa en la qual al momento se enbarco, y el enbarcado en ella, la gente de los capitanes, que por auer sido auisados de su pasada adelante venian en su seguimiento, y apartando de tierra la canoa los dejo burlados a todos los que en su alcance vinieron, con harto deseo de auello a las manos. Ciertamente si lo prendieran no dejaran de excutar en el todos los generos de crueldades que pudieran, y aun les pareciera que no quedauan vengados de las injurias y da˝os que del auian rresceuido.

En esta sazon sucedio que el capitan Rreynoso, que estaua la tierra adentro, en vn pueblo de yndios llamado Juaurare, como por lengua de los yndios supiese que Geronimo Ortal auia pasado hazia la costa, ynuio vn soldado portugues que con el estaua, buen peon, que se dezia Pinto, para que fuese a dar auiso a los capitanes Uega y Bautista, que estauan junto a la mar, de la salida de Ortal y lo prendiesen, ynorando quellos lo supiesen. Yendo, pues, este soldado caminando llego a una poblazon llamada Cumanagoto, donde tomo para su conpa˝ia vn hijo de un principal de aquella tierra, llamado Rrimarima, y pasando adelante llego a un rrio que nonbrauan Neueri, el qual por ser caudaloso no se podia pasar, si no hera en canoa, el qual el alli no tenia, por lo qual mando al yndio que consigo lleuaua que pasase a nado el rrio y de la otra uanda, en cierto pueblo de yndios que cerca de alli estaua de paz, ouiese vna canoa para pasar.

El yndio rrehuso el pasage del rrio, temiendo los muchos lagartos o caimanes que en el auia, pero como el espa˝ol le constri˝ese a que se echase al agua y le trajese la canoa para su pasaje, tomando[539] el yndio vn machete que lleuaua y pusolo en la cinta en vn cordel que lleuaua atado al cuerpo, a manera de pretina, y arrojose al agua y fue nadando asta que hizo pie de la otra parte, y a la sazon quel yndio se enhesto[540] en el agua sobre los pies, llego un caiman a echarle mano para comerselo, pero el yndio no turuandose, a punto, con demasiado animo, estendio el brazo yzquierdo para que en el hiziese presa elagarto; como la hizo, y tomando con la mano derecha el machete, le dio vn rrecio golpe en la caveza, con que le hizo soltar la presa, y como del golpe fue el caiman herido y uertia sangre en el agua, al olor della llego otro caiman y asiendose con el herido comencaron a pelear en el agua el uno con el otro, por donde el yndio tubo lugar de ponerse en saluo, que fue gran bentura, porque en los que una vez hazen presa estos lagartos pocos sueltan.

Geronimo Ortal se paso a Cubagua y de alli a Santo Domingo, a donde se quejo ante el Audiencia rreal de que la gente de Sede˝o le vsurpauan su gouernacion, y no de lo que el les auia usurpado. El Audiencia proueyo sobre hello vn juez, que fue el llicenciado Frias, fiscal de aquella Chancilleria, de cuyo susceso se dira adelante por estenso, aunque aqui, para copia de lo que voy diciendo, digo que paso Frias a Maracapana sobre los negocios que le fueron cometidos el Audiencia, fue preso y desuaratado por[541] Anto˝o Sede˝o, de lo qual tuuo noticia el Audiencia, y sobre hello y lo demas enuiaron al llicenciado Casta˝eda, el qual vino con gente, y enuio vn capitan suyo la tierra adentro en seguimiento de Sede˝o. Voluiose el capitan de Casta˝eda sin efetuar cosa alguna, aunque saco de prision al llicenciado Frias y a otros.

El llicenciado Casta˝eda, enojado destos sucesos con Geronimo Ortal, porque decia que lo auia enga˝ado, aunque otros dizen que por quedarse con la gouernacion, lo prendio y lo ynbio a Santo Domingo[542], donde de nuevo se quejo del Casta˝eda Geronimo Ortal. El Audiencia, viendo los malos sucesos que todos sus jueces auian, no curo de ynviar otro, mas de ynuiar a llamar al llicenciado Casta˝eda que se boluiese a Santo Domingo.

Geronimo Ortal estaua pobre, y por no tener posible quedosse en Santo Domingo, donde le dio vna enfermedad de que murio de su muerte natural. Hera honbre de buen cuerpo y gesto, y afable en el tratar y hablar y de noble condicion: solo fue notado de honbre algo apretado y escaso con sus soldados, que le deslustraua mucho las otras buenas partes que tenia; de donde hera natural, creo lo tengo dicho atras, que hera de Caragoza, en el rreyno de Aragon.

E aqui conclusa la uida e Istoria de Geronimo Ortal, aunque, como e dicho, en lo que toca en los sucesos de los jueces, que en este Capitulo apunte, pretendo dar entera y larga rrelacion en el siguiente libro, donde tratare todo lo sucedido[543] Antonio Sede˝o desde que salto en Maracapana hasta que murio, y despues de muerto, lo acaecido a sus capitanes, como en el siguiente epitomio[544] en suma se uera.

LIBRO S╔PTIMO

EN EL LIBRO SEPTIMO SE DIZE LA UENIDA DE ANTOĐO SEDEĐO A MARACAPANA, Y COMO SE PROCURAUA ENTRETENER EN TODAS LAS PROUINCIAS DE AQUELLA COSTA, POR VER SI PODIA POR ALGUNA UIA YNDUCIR A SUS SOLDADOS A QUE SE FUESEN A LA ISLA DE LA TRENIDAD, EN EL QUAL TIENPO GERONIMO ORTAL PASO A SANTO DOMINGO A QUEJARSE DE SEDEĐO ANTE LA AUDIENCIA, PORQUE LE VSURPAUA SU JURISDICION, A CUYO PEDIMENTO FUE PROUEIDO JUEZ VN LICENCIADO FRIAS, E YENDO EN CUNPLIMIENTO DE SU COMISION, FUE DESUARATADO Y PRESO POR ANTOĐO SEDEĐO Y LOS SUYOS, DESPUES DE LO QUAL ANTOĐO SEDEĐO SE METIO LA TIERRA ADENTRO EN DEMANDA DE META. MURIO EN EL CAMINO[545]. LOS SOLDADOS ELEGIERON POR SU CAPITAN A PEDRO DE RREINOSO, EL QUAL, YENDO MARCHANDO, FUE ALCANCADO DE UN CAPITAN QUE EN SU SEGUIMIENTO YUA POR MANDADO DE OTRO JUEZ QUE EL AUDIENCIA, SAUIENDO LA PRISION DEL LLICENCIADO FRIAS, AUIA YNUIADO. FUERON CONFORMADOS LOS DOS CAPITANES, Y EL QUE YBA EN SEGUIMIENTO DE SEDEĐO SE UOLUIO A LA MAR CON EL JUEZ FRIAS Y OTROS ALGUNOS PRESOS. PEDRO DE RREINOSO PROSIGUIO SU JORNADA, EN EL DISCURSO DE LA QUAL CONSPIRARON O SE AMOTINARON[546] CIERTOS DE SU CANPO CONTRA EL, POR LO QUAL Y POR OTRAS OCASIONES QUE SE LE OFRECIERON, FUE FORCOSO DAR LA VUELTA, Y FUE A PARAR, DIUIDIDO SU CANPO, A LAS PROUINCIAS DEL TOCUYO Y BARAQUISIMETO, DONDE HALLO VN CAPITAN MONTALUO, QUE LE QUITO LA GENTE, Y ASI VUO[547] FIN LOS VALANCES DE SEDEĐO. QUENTANSE ALGUNAS PROPIEDADES Y NATURALEZAS DE LOS YNDIOS POR DO ANDUUIERON.

CAPITULO PRIMERO

Como Anto˝o Sede˝o paso a Maracapana, y con la gente que alli hallo se metio en la tierra adentro; y como el llicenciado Frias, juez proueido contra el en Santo Domingo, fue en su seguimiento, con gente, y Sede˝o los prendio y desuarato.

Pasada la calamidad que sobre los capitanes Vega y Bautista vino por mano de Jeronimo Ortal y los suyos, segun atras queda escrito, cuya caussa fue el descomedimiento y atreuimiento del capitan Bautista, todos los soldados y capitanes que auian sido despojados y rrouados con este titulo de uenganza, se rrecogieron y juntaron para que ya que no tenian armas con que ofender ni defenderse, con el aparencia de ser muchos y estar juntos, podrian sustentarse y auer o sacar de los yndios mantenimientos asta que viniese su gouernador Anto˝o Sede˝o, al qual, cada dia, esperauan. En el qual tienpo, como atras queda dicho, paso Jeronimo Ortal despoxado de los suyos, y poco despues llego Anto˝o Sede˝o a Maracapana con cantidad de soldados, cauallos, esclauos y otras prouisiones y municiones necesarias a su jornada, y disimulando con buen animo la ofensa quen los suyos a el se le auia echo, comenzo a hazer algunas entradas la tierra adentro y a tomar por esclauos yndios, y bender y usar de alguna manera de entretenimiento, ocupando el tienpo en las prouincias y poblacones de Mauyare, cuyo se˝or y principal, Alboligoto, en cuyas personas y haciendas los soldados vsauan de todos los generos de propiedad que podian, rouando, forzando, cautiuando.

Con todo esto desimulaua y pasaua Anto˝o Sede˝o, a fin de que los soldados, o hartos destar alli o con temor de los yndios, condezendiesen con su uoluntad, la qual hellos entendian bien que hera yrse con toda la gente a la isla de la Trenidad ß poblalla y pazificalla, por tenella el por gouernacion; el qual proposito sienpre, desde que comenco a juntar esta gente, auia tenido Anto˝o Sede˝o, como en otra parte queda rreferido.

Y uiendo que ningun ardid ni cautela ni buen comedimiento ni yndicimiento bastaua a mouer a los soldados que dejasen aquella tierra y se fuessen con el a la Trenidad, dispidiendo del toda esta su esperanza[548], con la mejor horden que pudo se metio la tierra adentro, obra de sesenta leguas, comenzando ya a proseguir su derrota en demanda de los nacimientos de Meta, que hera la noticia que en Puerto Rrico le auia dado la yndia esclaua y la que la gente de Hortal lleuaua.

En este tienpo llego a la ysla de Cubagua el llicenciado Frias con las comisiones quel Audiencia le auia dado para entender en los negocios de entre Geronimo Ortal y Anto˝o Sede˝o, y hazer sobre hello lo que fuesse justicia y le paresciese.

Tuuo noticia en esta isla de como Anto˝o Sede˝o se auia entrado la tierra adentro, y paresciendole que solo no hera parte para pasar seguro por las poblacones que en el camino auia, junto ochenta honbres, y pasando con ellos a la costa de Tierra Firme, nonvro por su capitan a un cauallero llamado Don Diego de Sandoual, y comenzo a marchar por la derrota que Anto˝o Sede˝o auia lleuado; y llegando a la prouincia de Cumanagoto, vn se˝or o casique de aquella tierra, queriendo sauer el uiaje que el llicenciado Frias y los suyos lleuauan, le pregunto al propio llicenciado que a donde yuan con aquella gente; el qual, dandole a entender su jornada, rrespondio como yua a prender a Sede˝o y trahello en ciertas cadenas que le mostro. El baruaro replico diciendo: pues con que as de prender a Sede˝o? El Juez, mostrandole las armas que lleuaba, que hera la uara de justicia, le dijo que con aquella vara. El principal, casi como haciendo burla de lo quel llicenciado Frias le auia dicho, y conociendo los brios y aun los pensamientos de Sede˝o y su gente, se rrio y le dijo: muy necio uas, mal conoces a Sede˝o y sus soldados, que tienen las lanzas muy largas y los coracones muy grandes; entiendo que te an de descalabrar, porque son hombres muy valientes. Riosse el llicenciado Frias de lo quel Principal le decia, no considerando que la anvicion de mandar haze perder la lealtad, y paresciendole que a la uara y voz del